No todos cabemos en la exactitud de los números, muchos necesitamos navegar desde las palabras. Ese es el caso de Ana Sofía Ramírez Viancha, quien desde muy joven encontró en los idiomas, más que su carrera académica, una forma de habitar el mundo. A los 22 años, recién graduada de la Licenciatura en Lenguas Modernas con énfasis en inglés y francés de la Pontificia Universidad Javeriana, ha integrado su interés por los idiomas con la exploración de temas como la educación, la identidad, el cuerpo y el baile.
Gracias a su desempeño académico, mientras aún estaba en el colegio, Ramírez viajó a Boston (Estados Unidos), para profundizar en el inglés en la Universidad de Massachusetts. Allí conoció metodologías que incorporan elementos de juego en el proceso de aprendizaje, lo que amplió su visión de la docencia y la llevó, por primera vez, a reconocerse como futura profesora de lenguas.
Entre varias lenguas, la decisión de volver al español
Procedente de Neiva (Huila), llegó a la Javeriana para estudiar la Licenciatura en Lenguas Modernas. Durante el pregrado, una electiva en el Centro Javeriano de Escritura —donde luego trabajaría más de tres años— la motivó a tomar una decisión que parecía paradójica: elegir el énfasis en español.
Aunque tenía una sólida formación en inglés y exploraba el francés, quiso volver a su lengua materna. “Es en el español donde yo soy, donde pienso y dudo; allí se juegan mis decisiones. Es el idioma que habito”, afirma. Su experiencia en ese Centro le permitió colaborar con universidades extranjeras impartiendo talleres bilingües de escritura, obtener certificaciones y presentar una ponencia en Canadá.
Uno de los mayores logros que le brindó esta labor fue la autoría del capítulo “Escribir en la universidad: dilemas entre lo académico, lo político y lo pedagógico”, incluido en el libro Buscando las palabras while writing (Editorial Pontificia Universidad Javeriana). Ese mismo texto fue publicado después como artículo científico bajo el título “Reflexiones sobre la construcción de espacios bilingües”, en The Writing Center Journal, de la Asociación Internacional de Centros de Escritura (IWCA).
En ese texto, Ramírez analiza su experiencia como tutora de escritura y destaca el papel de estos espacios como puentes entre lenguas, disciplinas y culturas académicas. Además, define la tutoría no solo como un apoyo técnico, sino como una mediación que conecta el conocimiento previo del estudiante con lo que aún debe aprender, con el fin de equilibrar su voz personal con las demandas de la escritura académica.
La autoetnografía como metodología
Otra de las grandes pasiones de Ana Sofía es bailar salsa, actividad que desarrolló en el grupo javeriano Yenyeré, y que la llevó a explorar nuevas metodologías para su trabajo de grado. Reflexionar sobre el cuerpo y las identidades la condujo a la autoetnografía, definida por ella como “yo investigo mientras me investigo”. Este enfoque le permite transformar su cuerpo en archivo, método y escenario para analizar la comunicación no verbal desde una perspectiva distinta.
En palabras de su asesora de tesis, Vanessa Solano Cohen, quien además es la coordinadora del Centro de Escritura: “La autoetnografía, como método, fija la mirada en la subjetividad en donde el cuerpo está implícitamente inscrito”. De esta manera, Ramírez invita a considerar la comunicación más allá del lenguaje hablado, con el fin de resaltar la importancia de otras formas de expresión.
Así mismo, hace énfasis en cómo la identidad y las experiencias personales influyen en la interpretación de la realidad social, mediada por el lenguaje. “Entiendo que bailar es mucho más que mover el cuerpo: es escribir, leer y ser la propia historia. Soy acto de escritura donde narro mi historia; ejercicio de lectura donde mi cuerpo interpreta y responde a su contexto, y un proceso de construcción identitaria donde soy, con ellas, la protagonista”, concluye en su tesis de grado.
En sus proyecciones académicas inmediatas, esta joven investigadora iniciará dos maestrías en la Pontificia Universidad Javeriana, una en Educación, orientada a la innovación y las ciudadanías, y otra en Lingüística Aplicada del Español como Lengua Extranjera. Ambas responden a su interés por entender las subjetividades y sensibilidades de los docentes y estudiantes en espacios de enseñanza de lenguas.



