La lucha sindical que ha conseguido ampliar los derechos de los trabajadores, el grupo de estudiantes que en los años noventa en Colombia logró que el país votara a favor de cambiar la Constitución o la trayectoria de las organizaciones indígenas que para estas elecciones posicionó la candidatura vicepresidencial de Aida Quilcué, son algunos ejemplos de lo que la academia llama movimientos sociales. Son expresiones centrales de la política y los horizontes de cambio en América Latina, que se están transformando a raíz de la tecnología.
Así lo explicó el profesor de Comunicación Juan Carlos Valencia en el nuevo episodio de Poder Conectador, el video-podcast que él mismo produce junto a sus colegas Liliana Gómez y Carlos Arias. Valencia ha dedicado buena parte de su carrera investigativa a estudiar y acompañar las prácticas comunicativas de movimientos sociales y activistas, principalmente vinculados a temas ambientales y de pueblos étnicos. De allí que su diagnóstico no sea apresurado, aunque dice vehemente: “no hay cambios sin los movimientos sociales”.
La entrevista de este capítulo comenzó con algunas claridades. Valencia explicó que se llama movimiento social a algo más que una protesta o una acción colectiva organizada. “Es de largo plazo, a veces está sumergido, a veces aflora, pero tiene no solamente reacciones frente a algo que está ocurriendo, sino propuestas claras que han surgido de diálogos entre la gente de las comunidades y que quiere impulsar transformaciones que el régimen político o el sistema económico no propicia”, aseguró.
Añadió que, si bien, algunos movimientos sociales han dado el paso a buscar estas transformaciones desde la política representativa, convirtiéndose en partidos políticos, se han enfrentado a varias limitaciones. “La institucionalidad tiene límites, siempre está regida, administrada o delimitada por los poderes políticos, sociales y económicos. Los movimientos sociales están más allá; en la calle, en la base, en la gente, y tristemente, la historia de la modernidad reciente ha sido una historia de los movimientos tratando de lograr transformaciones sociales que el aparato político institucional no ha querido fomentar”, explicó.
Los movimientos sociales en América Latina
El consenso académico es que en Latinoamérica existen cinco movimientos sociales principales. De un lado, los trabajadores, inicialmente representados por el movimiento sindical, “pero luego se volvió una cosa mucho más amplia, por ejemplo, con los repartidores en bicicleta y moto que han propuesto nuevas modalidades de ese movimiento”, señaló Valencia.
En segundo lugar, el movimiento de los pueblos étnicos, del cual el indígena es una gran vertiente. “Es muy potente y de alguna manera le ha dado espacio a unas luchas de vieja data por recuperar la tierra, por defender la cultura, por la autonomía de las comunidades indígenas”, añadió. De allí viene, por ejemplo, la fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda, Aida Quilcué, quien es líder del pueblo Nasa. También son muy cercanos al movimiento campesino, por sus reclamos alrededor de la tierra.
En tercer lugar, se habla del movimiento estudiantil, que, según el profesor de Comunicación, “ha sido importantísimo en América Latina en el último siglo, pues llevó todas esas luchas al entorno urbano y puso ese dinamismo y ese entusiasmo de los jóvenes. A proponer, a alborotar, a revolucionar, a resignificar, a generar símbolos, canciones, nuevos repertorios”.
En cuarto lugar, se habla del movimiento ecologista. Y, finalmente, del movimiento de género, que a su vez tiene una vertiente feminista, que ha puesto en el centro cuestiones sobre la inequidad de las mujeres, y una vertiente queer, que cuestiona las normas sociales asociadas al género.
Las transformaciones de los movimientos sociales en el siglo XXI
Valencia explicó que la forma en la que los movimientos sociales operan se ha transformado recientemente. Por un lado, ha mutado la manera en la que se entiende el liderazgo: “ya no hay un líder así carismático y paradigmático que es el que negocia y es el que dirige el movimiento”. En su lugar, el profesor explicó que teóricos como Paolo Gerbaudo proponen que ahora existen ‘líderes suaves’: “líderes que permiten que subgrupos del movimiento se conozcan y se entusiasmen, que están propiciando que la gente tenga recursos, consigan el salón comunal, etc.”.
De otro lado, han ocurrido transformaciones en la forma en la que los movimientos comunican sus ideales, apuntaladas en la influencia de la tecnología en nuestra manera de hacer política. Así, Valencia señalaba que, como ha ocurrido con el movimiento estudiantil, hemos pasado de movimientos que utilizan la confrontación como repertorio predilecto a unos que utilizan otras herramientas más divertidas y seductoras, propias de la comunicación digital, las redes sociales o la música.
En palabras del profesor Valencia: “es mostrar que no solamente somos ideología y propuesta seria, sesuda, sino que también somos emoción, somos vitalidad, somos alegría, tristeza, ese tipo de cosas se están empezando a dar cada vez más”. Para conocer más en detalle los ejemplos de los que habla Valencia, escucha el episodio en Spotify o YouTube.
Esta temporada del video-podcast Poder Conectado hace parte del cubrimiento especial de Pesquisa Javeriana para las elecciones presidenciales de 2026. Este espacio busca discutir, desde la evidencia y la producción académica, los conceptos que rondan esta jornada electoral, los discursos que los movilizan y las emociones que buscan despertar.
Junto a profesores de Comunicación, Filosofía e Ingeniería, que han investigado sobre estas preguntas en sus respectivas disciplinas, brindaremos a nuestra audiencia herramientas de análisis sobre los fenómenos políticos, tecnológicos y comunicacionales que observamos. En las próximas semanas publicaremos más contenidos, entre artículos e infografías para ayudarte a navegar estas elecciones.



