Un llamado a los electores

Un llamado a los electores

El 16 de septiembre de 1993, Rodolfo Llinás inició su intervención en la instalación de la Misión de Sabios con estas esperanzadoras palabras: “Este es un momento mágico para Colombia. Por primera vez, que yo sepa, un gobierno acepta la posibilidad de hacer un gran vuelco en el triángulo interactivo de la educación, la ciencia y el desarrollo tecnológico de este país. Esto se debe subrayar como una revolución positiva y sin precedentes”. Veinticinco años después, atientas de un nuevo proceso electoral del cuerpo legislativo y presidencial, las promesas anunciadas se ahogan en una perspectiva oscura para esta triada de la que habló el reconocido neurofisiólogo colombiano, formado en la Pontificia Universidad Javeriana. Esa revolución nunca se concretó, ni siquiera con la Ley 1286 de 2009.

Las apuestas de esta política pública, sin ser la salvación de la investigación y la innovación colombianas, apuntaban a fortalecer la producción de nuevo conocimiento en el país, para impulsar el desarrollo social, económico y productivo y “propiciar una nueva industria nacional”, como lo indicaba la citada ley. Entre sus estrategias se proyectó formular un Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) e incorporar estos tres elementos como ejes transversales en la política económica y social del país, además de fortalecer las capacidades de la comunidad científica, para que sean relevantes en esferas regionales e internacionales; así como ajustar instrumentos, mecanismos financieros y de liderazgo para solventar el Sistema de CTI, entre otros.

Y las expectativas no tienden a mejorar cuando se confirmó una reducción del presupuesto en ciencia, tecnología e innovación para 2018, mucho menos cuando se esperaba una reglamentación por parte del Consejo Nacional de Política Económica y Social, que “arreglaría la casa”, pero finalmente se quedó en borrador. Nuestro país invierte hoy alrededor del 0,4 % de su producto interno bruto (PIB) en actividades de ciencia y tecnología, lo que no implica recursos netos directos para la producción de nuevo conocimiento. Por el contrario, las cifras del Banco Mundial indican que los países destinan en promedio más del 2 % de su PIB a ciencia e innovación.

Más allá de las cifras que evidencian nuestra desventaja global, lo cierto es que este es un año de reflexiones y de apuestas para alcanzar un crecimiento sostenido y sustentable. Y qué mejor que ir de la mano de la ciencia para este propósito. Sería, sin duda, un círculo virtuoso. Así es que tenemos el reto de exigir un nuevo enfoque a los dirigentes que habremos elegido en las urnas para los próximos cuatro años.

Los desafíos que enfrentamos como país en reconstrucción nos exigen altas cuotas de creatividad, claridad y respaldo académico. La ciencia, la tecnología y la innovación son el camino garantizado para cumplir dichas transformaciones. Hay que fortalecer la política pública en CTI para que cuente con herramientas jurídicas y presupuestales que permitan a los dirigentes defender a capa y espada el desarrollo basado en el conocimiento. Como sociedad podemos contribuir, desde nuestros diferentes roles, a que la ciencia haga parte de nuestra agenda pública, nuestra cotidianidad y nuestras soluciones.


Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

Desde hoy, la edición 43 de Pesquisa Javeriana

Desde hoy, la edición 43 de Pesquisa Javeriana

Las elecciones para Congreso y Presidencia han marcado el inicio de este 2018. Siendo un tema de trascendencia, Pesquisa Javeriana le ha dedicado su informe especial de la edición 43, la primera del año, al análisis académico sobre cómo los partidos y los candidatos han configurado la actual campaña y qué pueden esperar los votantes en el corto plazo.

También lo invitamos a leer en este número:

  • Nuestra editorial sobre el papel que la ciencia está jugando en el actual panorama político.
  • Un reportaje sobre cómo se está transformando la Amazonía andina por cuenta de los proyectos hidroeléctricos en su cuenca.
  • La investigación que recaba información genética para prevenir o tratar tempranamente el cáncer de seno y de ovario en las mujeres.
  • El Proyecto Tramas, iniciativa de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, que rastrea las prácticas de prevención del VIH en la comunidad homosexual femenina.
  • La crónica sobre la transformación del teatro costumbrista colombiano al teatro moderno.
  • Analizamos cómo el cine documental está representando a las víctimas de la violencia.
  • La iniciativa académica de Colombia, Argentina y México para fortalecer la democracia en torno al manejo de los recursos naturales.
  • Infografía sobre los aportes que las investigadoras javerianas han realizado a la ciencia y el arte del país.

Si usted desea acceder a estos contenidos y no es suscriptor de El Espectador, puede descargar la edición digital (PDF) de nuestro número 43 en este enlace.

Un cubrimiento electoral aún por mejorar

Un cubrimiento electoral aún por mejorar

La elección de Donald Trump como presidente en 2016 cambió la forma en que se pensaba la política en Estados Unidos. Que un candidato polémico, sin experiencia en cargos públicos, con una retórica sin límites y que acusara a sus adversarios sin reserva alguna ocupara la Oficina Oval puso de manifiesto no solo el descontento del electorado con la política tradicional en el país del norte, también que algo había cambiado para siempre en su cultura electoral.

A tal punto se llegó que los académicos comenzaron a estudiar si los medios sociales y el exceso de las llamadas fake news (noticias falsas) en internet tuvieron que ver en el resultado electoral. Sin embargo, una investigación publicada en el Columbia Journalism Review, la publicación indexada de esa universidad especializada en temas periodísticos, encontró todo lo contrario: fueron los reportajes de campaña de los considerados medios serios (The New York Times, The Washington Post, The Chicago Tribune, entre otros), centrados más en las acusaciones y rumores de campaña, al igual que las historias personales de los candidatos, y no en sus propuestas programáticas de gobierno, los que incidieron en la decisión de los votantes.

Guardadas las proporciones, Colombia parece estar viviendo una situación similar. La actual campaña presidencial se ha centrado en las acusaciones de uno u otro candidato hacia sus contrincantes, en pronunciamientos salidos de la diplomacia que marcaba este tipo de procesos décadas atrás y en una exacerbación de los ánimos gracias a las redes sociales, los cuales han llevado a seguidores de uno u otro partido a protagonizar ataques contra contendientes políticos.

Ante esta situación, Pesquisa Javeriana habló con Mario Morales, profesor asociado del Departamento de Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana y Director del Observatorio de Medios –adscrito a la Facultad de Comunicación y Lenguaje–, sobre cómo los medios de comunicación están cubriendo la actual campaña presidencial, los temas que están privilegiando en la contienda y aquellos a los que deberían darle un mayor despliegue periodístico.