De Carcasí a Brasil, los niños científicos viajeros

De Carcasí a Brasil, los niños científicos viajeros

Por: Bryann Avendaño-Uribe* // Fotografía: Cortesía, Bernardo Reyes

Ganadores de la feria más importante para científicos en edad escolar de Latinoamérica, un grupo de estudiantes investigadores de la zona rural de Carcasí, en las montañas de Santander, prepara maletas para mostrar su trabajo en Argentina y asistir a un campamento científico en Estados Unidos. Gracias a su perseverancia y disciplina, se han convertido en ejemplo para su comunidad.

Col Bryann Avendaño

Para Heyber y Edilmer, montar en avión, conocer otro país o incluso salir de su vereda nunca había sido una opción. Son las 5:00 de la mañana y Heyber camina casi dos horas y media para llegar a su escuela, la institución educativa El Tobal, en zona rural de Carcasí, Santander. Edilmer, por su parte, llega 10 minutos antes todos los días para revisar sus experimentos, tomar los datos y salir a clase de matemáticas como el resto de sus compañeros de aula. A estos dos estudiantes de décimo grado los une una razón: su pasión por la ciencia. Desde hace cuatro años integran el semillero de investigación ’Viajeros de la Selva Invisible’, cuyo nombre representa el universo selvático que descubren al observar algas a través del microscopio.

Su trabajo en ficorremediación (el estudio de cómo las algas limpian los desechos), motivado por el profesor Bernardo Rey Moreno, ha sido avalado por el programa Ondas de Colciencias, desarrollado en Santander en el marco del programa Generación ConCiencia liderado por la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

En su laboratorio casero, Heyber y Edilmer buscan estandarizar un método para descontaminar el agua residual producto de la industria láctea (lactosuero) en su vereda, utilizando microorganismos como fuente de remediación natural. Están obsesionados con algas microscópicas que, dicen, son la fuente de la vida. En el único microscopio de su colegio observan algunas de las características, identifican y describen las especies mediante diversos experimentos apoyados en sus tubos de ensayo. Deben ser recursivos y tienen presente que el error es parte fundamental de cualquier aprendizaje.

Hace tres años era impensable para ellos que este proyecto de ciencias los llevara lejos: después de un viaje a Estados Unidos en 2017, por invitación de Colciencias, a la Feria Intel Isef para representar a Colombia con un proyecto innovador, el año pasado empacaron de nuevo sus maletas para mostrar su trabajo en Novo Hamburgo, Brasil. Trabajaron tarde y noche durante dos años, y después de la jornada de clases preferían dedicar a su investigación dos horas más de trabajo en el laboratorio que ellos mismos ayudaron a montar en lugar de regresar a casa a ver televisión.

Sin descuidar los demás deberes propios de un adolescente en edad escolar de su municipio, que implica también apoyar a sus familias en las labores propias del campo, ambos adolescentes fijaron en su mente un sueño: ganar la Feria Infantil y Juvenil de Ciencia, Tecnología e Innovación que se realiza cada año en Santander, y de este modo obtener un cupo para asistir a la feria nacional y competir con estudiantes investigadores de otras regiones, pero jamás imaginaron que los llevaría aún más lejos.

Sueño cumplido. En el 2017, después de ser finalistas en Santander, estaban más que preparados para representar a su departamento a nivel nacional. Debían preparar su mejor “pitch científico” y, de este modo, ganar un cupo para representar a Colombia en Brasil, y así sucedió. Estos logros han sido orgullo para todos sus compañeros de colegio y, por supuesto, para su maestro, el profe Berna, como lo conocen en la región. Un maestro que sabe que sus pequeños científicos pueden ser tan buenos como los mejores del mundo, y que solo se necesita apoyo y oportunidades para aprovechar su máximo potencial.

Ellos se atrevieron a presentarse en la feria más grande de escolares en América Latina: MOSTRATEC, en Brasil, que reúne a los mejores 200 proyectos de investigación de 20 países de la región. En jornadas extenuantes, según las palabras de Heyber, tenían que superar diversas etapas de pruebas de habilidades y conocimientos ante jurados muy exigentes. “Era la primera vez en un país diferente. Nos levantábamos a las seis de la mañana para estar listos y que el bus nos recogiera en el hotel, llegábamos a las once porque había que darle tiempo también a conocer ese lindo país. ¡Ah, y había tiempo para un chico de fútbol! Como buenos colombianos, también nos llevamos ese triunfo”, comenta entre risas y una esperanzadora sonrisa.

Ganaron el primer lugar en la categoría Ciencias Ambientales; el profe Berna, Heyber y Edilmer no cabían de la dicha cuando los llamaron a la tarima a recibir su premio: una entrada para la feria internacional en Buenos Aires. Un triunfo que, con perseverancia, traía esperanza a dos niños que sueñan con ser científicos. “Nos estamos preparando para la feria de Argentina, sabemos que tenemos que mejorar. Gracias al intercambio científico con otros estudiantes y al empeño del profe Bernardo, haremos un buen trabajo en la feria de octubre”, dice Edilmer, quien a sus 14 años ya lee artículos científicos en inglés sobre ficología y sistemática, y a quien, sin importar el dominio de esa lengua, sus ansias por entender el mundo de la ciencia le permiten analizar resultados de investigaciones, interpretar gráficas y modelos estadísticos.

Este es solo un ejemplo, de los muchos de participantes del programa Ondas de Colciencias que han salido del país gracias a su amor por la ciencia y la tecnología, al apoyo de sus maestros, así como a su perseverancia en el trabajo científico y, por qué no, por su aspiración a trascender con experimentos sencillos, que prometen ser una ventana a innovaciones científicas y tecnológicas más adelante.

Abrir las oportunidades a estudiantes de secundaria para que vivan el mundo de la investigación, con los retos que implica, permitirá que sean parte de redes internacionales de colaboración. Les enseñará a ver su región desde otras latitudes, empoderarse de la ciencia para ver su país con ojos de optimismo y retornar a su región tan pronto como sea posible, para seguir construyendo soluciones para su comunidad y demostrar que también es posible regresar a hacer más y mejor.

Heyber y Edilmer trabajan en este laboratorio casero, construdo en su escuela de Carcasí, Santander.
Heyber y Edilmer trabajan en este laboratorio casero, construido en su escuela de Carcasí, Santander.

 


*        Científico en ScienteLab, miembro de Clubes de Ciencia Colombia y líder en Educación STEM; becario del Programa de Liderazgo en Competitividad Global de la Universidad de Georgetown, Washington D.C.

One thought on “De Carcasí a Brasil, los niños científicos viajeros

  1. Qué orgullo ver jóvenes de nuestra región haciendo ciencia realidad sus sueños de la mano de uno de los mejores profesores que he conocido. Felicitaciones!

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