Investigación sobre ecosistemas colombianos gana premio de medio ambiente

Investigación sobre ecosistemas colombianos gana premio de medio ambiente

Por: Pesquisa Javeriana // Fotografía: Felipe Abondano

El profesor javeriano Andrés Etter fue el investigador principal de un estudio que da cuenta de la situación de 81 ecosistemas colombianos: veinte están en estado crítico y 16 más en peligro. Participaron diferentes organizaciones de investigación y conservación nacionales e internacionales.

Cada tanto nos vamos enterando de las consecuencias del cambio climático y de las secuelas de la acción humana en la naturaleza. Sin embargo, algunas de esas noticias parecen lejanas cuando nos hablan de los impactos en otras partes del mundo. Por eso, cuando se realiza una investigación en Colombia como la que hizo Andrés Etter gracias a una colaboración interinstitucional entre la Pontificia Universidad Javeriana, Conservación Internacional y la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), con el apoyo del Instituto A. von Humboldt y Provita- Venezuela, con la financiación de las fundaciones MOORE (Estados Unidos) y MAVA (Suiza) y en compañía de cinco investigadores más, el problema -y la importancia de sus soluciones-, se siente más urgente.

Etter, doctor en Ecología de la Universidad de Queensland y director del Grupo de Investigación Ecología y Territorio de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, lideró el estudio Ecosistemas colombianos: amenazas y riesgos. Una aplicación de la Lista Roja de Ecosistemas a los ecosistemas terrestres continentales, que ganó el Premio Nacional en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible – Camila Botero Restrepo.

Como resultado de este trabajo la Editorial Javeriana publicó el libro Ecosistemas colombianos: Amenazas y riesgos. Además, puede consultar los hallazgos de la investigación  haciendo clic en este enlace.

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¿De qué trata el estudio de ecosistemas terrestres continentales?

El grupo de investigación, compuesto, además de Etter, por María Ángela Andrade Pérez, Paula Andrea Amaya Valderrama, Paulo Arturo Arévalo Orduz, Juliana Andrea Cortés Rincón y Kelly Alejandra Saavedra Ramírez, aplicó la metodología de la Lista Roja de Ecosistemas (LRE): un protocolo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza que analiza, mediante criterios científicos, el estado de diferentes hábitats.

“La meta del programa de la LRE de la UICN -Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza – es la evaluación del estado global de los ecosistemas terrestres, marinos, de agua dulce y subterráneos. También busca apoyar el desarrollo de listas rojas nacionales y regionales para garantizar que toda la información de reportes nacionales pueda alimentar de manera ordenada los informes globales de indicadores ambientales y aporten a la planificación global de la conservación y la sostenibilidad”, explican los investigadores en el estudio.

Para este trabajo se identificaron y analizaron 81 ecosistemas colombianos, de los cuales, dice la investigación, cerca del 25 % presenta niveles críticos de riesgo que afecta de manera grave la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, y tienen en común que han perdido más de 18 millones de hectáreas.

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De los ecosistemas analizados, cincuenta se encuentran entre vulnerables y en estado crítico. Infografía tomada de la página web de divulgación de la investigación de Andrés Etter y coinvestigadores.

¿Cómo se establecieron las categorías del riesgo?

Las cuatro clasificaciones del riesgo -ecosistemas sin preocupación, en estado vulnerable, en peligro y estado crítico-, se determinaron a partir de criterios entre los que se analizaba, por ejemplo, la disminución del área geográfica, la degradación del ambiente abiótico (como el agua, aire, suelo, oxígeno etc.) y la reducción de la biota.

Ante mayor afectación de estos y otros componentes, más se incrementaba su nivel de riesgo, y tanto ecosistemas forestales, como arbustivos, herbáceos -sabanas y páramos- y humedales tienen indicadores de vulnerabilidad.

“La lista muestra dónde y cómo deben enfocarse los esfuerzos mediante el fortalecimiento de la red de áreas protegidas, la restauración de ecosistemas degradados, la movilización, el empoderamiento de la población local y la regulación del desarrollo de la industria y la infraestructura”, escribió en la presentación del proyecto el profesor David Keith, miembro de la Comisión de Manejo de Ecosistemas de la UICN.

Otras conclusiones de la investigación:

  • La diversidad biológica –de especies, ecosistemas y sus interacciones– está disminuyendo a un ritmo más rápido que nunca antes en la historia humana. En la actualidad, un 60 % de la superficie terrestre muestra una huella humana significativa, y se estima que entre mil y 6.000 millones de hectáreas presentan niveles de degradación ecológica.
  • Aunque en la actualidad aún subsiste cerca de un 66 % del área del país en la que sus ecosistemas se encuentran en buen estado de conservación, esto no es consecuencia de una buena gestión. Tiene más que ver con la gran extensión de nuestro país con muchas áreas remotas, donde la inaccesibilidad asegura bajos niveles de presión humana y permite que estos se conserven en buen estado y mantengan sus valores.
  • El 34 % del territorio restante que ha sido alterado por las actividades humanas muestra dos aspectos que deben preocuparnos: que esto ha determinado un alto nivel de pérdida y degradación de ecosistemas que ha puesto en riesgo más de un tercio de los tipos ecológicos que conforman esta riqueza; y el hecho de que se mantengan altos niveles de amenazas sobre muchos de los ecosistemas remanentes, determinados por usos inapropiados y con frecuencia con muy bajos niveles de productividad.
  • El costo ambiental de los usos actuales de la tierra en el país es desproporcionado frente a los beneficios que genera a la sociedad. La evaluación que arroja la LRE ratifica que el proceso de deterioro ambiental es real.

Más sobre Andrés Etter

En un perfil elaborado por Pesquisa Javeriana, Etter cuenta que gracias a su padre, un suizo que llegó a vivir a Colombia, pudo recorrer el país. “Hablando con mis compañeros de colegio me sorprendía que eso fuera inusual. En ese momento, conocer el país pocas veces iba más allá de ir a la playa o a una finca”, comentó en el perfil mencionado.

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En ese texto también se destacan los más de ochenta escritos, entre artículos, libros, capítulos de libros y mapas ecológicos de los que Etter ha sido autor. Además, la nota cuenta a profundidad algunas anécdotas del investigador, desde sus estudios de biología interrumpidos para recorrer los llanos orientales, hasta cómo se fue involucrando con la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Javeriana, de la que hace parte hace más de treinta años.

“Siempre les digo a mis estudiantes que el hecho de salir graduados de aquí no los hace depositarios de la verdad, pero sí personas con un conocimiento mayor al promedio de la población, lo cual los obliga a hablar y opinar responsablemente, siempre con base en evidencias y no con opiniones emocionales”, dijo el investigador.

Pesquisa Javeriana también ha registrado algunas de las investigaciones de las que ha hecho parte el profesor Etter. Por ejemplo, en el artículo El preocupante futuro de los ecosistemas colombianos, Etter mencionaba los impactos ambientales en ecosistemas del Caribe colombiano. Estos acercamientos terminaron siendo claves para la investigación con la que ganó el Premio Nacional en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible – Camila Botero Restrepo.

Sus trabajos también han pasado por el análisis de la afectación de los corales, manglares, pastos marinos y litorales rocosos colombianos, en donde da cuenta de su estado de conservación actual. Por otro lado, el investigador participó en una investigación internacional que evaluaba el trabajo e impacto de la palma de aceite en Colombia, un estudio que confronta con datos locales las suposiciones que surgen de los diferentes modelos de producción de esta planta en otras partes del mundo.

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Pero su interés no ha sido solo el de documentar el estado de los ecosistemas, en otro seguimiento de Pesquisa Javeriana a su trabajo quedaron retratadas sus propuestas -y las de otros investigadores- para recuperar ambientes degradados.

“Hay dos modalidades generales para restaurar áreas degradadas. La activa es la de ir y sembrar especies para acelerar la restauración. La pasiva consiste en aislar el área del ganado y de actividades humanas, para que la misma naturaleza se encargue de hacer ese proceso. Hay estudios que han demostrado que por costos es lo más efectivo que hay. La regeneración natural que ocurra en las áreas protegidas es la mejor restauración”, manifestó en su momento.

Con el premio recibido por Etter se reconoce un trabajo en el que mucho tuvieron que ver las décadas de recorrer el país para estudiar su vulnerabilidad ambiental. Estas aproximaciones pueden servir de base científica para iniciar y continuar proyectos de recuperación ambiental en los diferentes ecosistemas presentes en Colombia para alcanzar las metas globales de Desarrollo Sostenible (SDG), las de la Convención de Diversidad Biológica (CBD) y las de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (MEA).

En el siguiente video verá la ceremonia de entrega del premio:

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