A casi un año de la muerte del papa Francisco, el lunes de Pascua de la semana santa de 2025, sus reflexiones mantienen una vigencia especial en medio de un contexto internacional marcado por la crisis climática, la erosión de la democracia y las guerras. Jorge Mario Bergoglio fue el primer latinoamericano en dirigir la Iglesia católica. Y ya que, en Semana Santa millones de personas alrededor del mundo, creyentes o no, paran su rutina y tienen la oportunidad de reflexionar, en Pesquisa Javeriana recopilamos algunas de las ideas del difunto jerarca católico que se mantienen vigentes.
En primer lugar, la elección en 2013 de Bergoglio puso en el centro del discurso algunos problemas que históricamente se asociaban únicamente a países del sur global. Durante 12 años, Francisco dirigió a más de 1.200 millones de católicos con el mensaje de que la fe debe servir para transformar el mundo, no para escapar de él.
“Su papado se caracterizó por poner el foco en temas ‘de frontera’: poblaciones tradicionalmente excluidas como la comunidad LGBTIQ+, divorciados vueltos a casar, y los descartados de la sociedad y del sistema, excluidos por una poderosa máquina económica que genera pobreza, miseria y marginalidad”, aseguró Antonio José Sarmiento, S.J., secretario asistente del provincial de los Jesuitas en Colombia, sobre el legado del Papa Francisco.
El pensamiento de Francisco, dijo Sarmiento, refleja décadas de trabajo de la Iglesia católica en América Latina. A mediados de los años sesenta, el Concilio Vaticano II abrió las puertas para que la Iglesia dialogara con el mundo moderno. En la región, esa apertura tomó forma en la teología del pueblo, una corriente que ponía en el centro la realidad de los más pobres, sus movimientos sociales y su religiosidad popular.
Ser formado en esta perspectiva llevó a Francisco a pronunciarse constantemente sobre economía, política, medio ambiente y justicia social. En marzo de 2023, respondió al semanario católico-belga Tertio: “El mundo necesita tener el coraje de imaginar una economía que no sea puramente liberal, sino que esté al servicio de la sociedad, del ser humano, con justicia y equidad”.
Cuidar la casa común, o atender la crisis climática de manera holística
En el mismo sentido, en 2015 publicó la encíclica Laudato si‘, uno de los documentos más importantes de su pontificado. En él, Francisco reflexionó sobre la relación y la importancia de cuidar el ambiente y de atender el cambio climático con soluciones para la desigualdad. “Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos. El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral”.
Para Santiago Andrés Sierra, doctor en teología y director del grupo de investigación Pensamiento Social de la Iglesia de la Universidad Javeriana, Francisco logró que las cinco conferencias generales del episcopado latinoamericano empezaran a tener una voz muy significativa en la Iglesia a nivel mundial. “Los problemas de América Latina —la desigualdad, la violencia, el extractivismo— dejaron de ser asuntos regionales para convertirse en preocupaciones globales del magisterio católico”, explicó el profesor sobre la influencia del pensamiento regional en su papado.
Otro de los aportes más significativos del papado de Francisco fue su llamado a que la ciencia se ponga al servicio del bien común. “Los científicos pueden contribuir a resolver los graves problemas de la humanidad, especialmente los relacionados con los más pobres y con el deterioro del ambiente”, dice otro aparte de su encíclica Laudato si’.
Astrid Liliana Sánchez, vicerrectora de Investigación de la Javeriana, reflexionó sobre este legado en una de sus editoriales: “El conocimiento de vanguardia es vital para enfrentar los grandes desafíos de la sociedad contemporánea, pero olvidamos que solo adquiere pleno sentido cuando se orienta al encuentro y al servicio del bien común”.
Francisco advirtió que la ciencia no puede limitarse a describir el mundo: “No basta hacer análisis, descripciones de la realidad; es necesario generar espacios de verdadera investigación, debates que generen alternativas para los problemas de hoy”. Es un llamado a una ciencia con vocación transformadora, capaz de involucrarse en la búsqueda de soluciones.

Otros recomendados para reflexionar en Semana Santa
La Semana Santa históricamente ha sido un momento de celebraciones litúrgicas. Sin embargo, algunas de las tradiciones más arraigadas de la cultura católica, podrían tener consecuencias ambientales considerables. El Domingo de Ramos, que conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, se celebra en Colombia con ramos hechos de palma de cera, el árbol nacional del país.
“La palma tiene un simbolismo especial en el cristianismo occidental, porque dentro de su tradición son una representación del triunfo y la victoria”, explicó Eduardo Merino Gouffrey, mágister en Uso y Conservación de la Biodiversidad. Pero ese simbolismo ha llevado a la palma de cera al borde de la extinción. Durante décadas se talaron indiscriminadamente para fabricar ramos. Aunque ahora esta práctica está prohibida, aún se realiza de forma clandestina.

Finalmente, Paula García Arenas, profesora del Departamento de Teología de la Javeriana, ha dedicado su carrera académica a estudiar personajes femeninos bíblicos que han sido relegados a un segundo plano por siglos de interpretación patriarcal. “La Biblia viene de un contexto judío patriarcal”, explica García, “que tiene que ver con que el varón es la cabeza de la sociedad y por ende de la familia, y en ese sentido las mujeres pasan a un segundo plano”. Pero al leer la Biblia con “mirada de mujer”, como dice la investigadora, emergen figuras poderosas que han sido invisibilizadas.
García destaca el caso de Sifrá y Puá, dos parteras egipcias mencionadas en Éxodo 1:15. Cuando el faraón les ordenó matar a todos los bebés varones hebreos, ellas decidieron desobedecerlo. “Se vuelven mujeres custodias de la vida, de la vida de los hebreos”, explica García. Gracias a su desobediencia nació Moisés, figura central del Antiguo Testamento.



