Estos son los ganadores del Premio Bienal Javeriano a la Innovación e Investigación

Estos son los ganadores del Premio Bienal Javeriano a la Innovación e Investigación

Después de cuatro días de sesiones virtuales en los que la investigación académica fue la protagonista finalizó la edición XVI del Congreso la Investigación, la primera en ser realizada de forma virtual (aunque su clausura se llevó a cabo presencialmente).

Solo la inauguración de este nuevo congreso fue vista por más de 400 personas que se conectaron a través de la plataforma del evento (sin contar quienes siguieron al detalle la apertura del evento que comenzó el 14 de septiembre). Durante los siguientes días (hasta el 17 de septiembre), los participantes siguieron sumándose a través de distintos canales (sobrepasando las dos mil personas) para presenciar el evento que visibiliza, reconoce y premia la investigación realizada en la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ).

La clausura

El congreso finalizó con la entrega del Premio Bienal Javeriano en Investigación, distinción que desde el 2003 ha sido otorgada a profesores de la PUJ Javeriana en diferentes áreas para valorar y honrar su actividad investigativa.

La premiación estuvo distribuida en dos modalidades: Vida y obra en investigación el reconocimiento al destacado recorrido de profesores javerianos; y los Mejores trabajos de investigación de los últimos años.

También se entregó el Premio Bienal a la Innovación, que reconoce las contribuciones en innovación y emprendimiento que proponen soluciones para diferentes contextos y retos en la actualidad.

En total fueron 97 las postulaciones, 54 correspondientes a la categoría de Mejores trabajos de investigación, 32 a la modalidad Vida y obra; y 11 al Premio Bienal Javeriano a la Innovación.

Los ganadores del Premio Bienal en la categoría Vida y Obra

Los investigadores reconocidos en la categoría “Vida y obra”, se hicieron merecedores de un diploma, una placa, un reconocimiento económico y una insignia digital para acreditar la distinción en sus documentos. Estos fueron los ganadores:

En representación de los avances en el área de Ciencias Naturales, Medio Ambiente, Ingenierías y Tecnología, Judith Concepción Puerta, bacterióloga, doctora en Ciencias Biológicas y fundadora del laboratorio de Parasitología molecular de la Javeriana, ha estudiado la enfermedad de Chagas y la leishmaniasis, parasitosis transmitidas por insectos de alta prevalencia en nuestro país.

Asimismo, Puerta ha realizado aportes en métodos diagnósticos de la enfermedad, fármacos seguros, estrategias de inmunoterapias e identificación de marcadores  que ayuden a predecir la posible cronicidad sintomática, entre otros. El premio lo recibió en nombre de Judith Puerta, la investigadora Alba Alicia Trespalacios.

En el área de las Ciencias Sociales y Humanas, el reconocimiento fue para Jaime Hernández García, arquitecto y planificador, doctor de la Universidad de Newcastle, en Reino Unido, y quien desde su trabajo como catedrático del Departamento de Estética de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Javeriana ha destacado en temáticas de asentamientos informales-vivienda, espacios abiertos-públicos; medio ambiente, sostenibilidad y participación comunitaria.

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En Ciencias Médicas y de la Salud la galardonada fue Liliana Margarita Otero Mendoza, odontóloga y máster en Ciencias Biológicas, responsable de avances investigativos en medicina de precisión e inteligencia artificial aplicada a odontología, asociación entre índices antropométricos y presencia de apnea obstructiva del sueño en adultos, entre otros.

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Investigaciones que dejan huella 

Los profesores ganadores del Premio Bienal Javeriano en la categoría de  Mejores Trabajos de Investigación, recibieron un diploma, trofeo, reconocimiento económico y una insignia digital para acreditar esta distinción en sus documentos. Estos fueron los galardonados:

Luis Felipe Prada Sarmiento y su coautores Miguel Ángel Cabrera, Ricardo Camacho, Nicolás Estrada y Alfonso Mariano Ramos Cañón, con la investigación The Mocoa Event on March 31 (2017): analysis of a series of mass movements in a tropical environment of the Andean-Amazonian Piedmont.

Se trata de una revisión ampliada de los movimientos masivos ocurridos el 31 de marzo de 2017 en la cuenca de Mocoa y que devastaron la parte noroeste de su área urbana. Desde la ingeniería, logra brindar información valiosa y conciencia sobre el manejo de amenazas para las comunidades asentadas en el norte de los Andes.

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Susana Fiorentino y sus coinvestigadores Tito Sandoval, Paola Lasso, Mauricio Tawil, Alfonso Barreto, Lilian Torregrosa y Claudia Urueña con el proyecto investigativo Evaluation of chemotherapy and P2Et extract combination in ex-vivo derived tumor mammospheres from breast cancer patients, que parte con la premisa de que la principal causa de muerte por cáncer es la metástasis (más que las complicaciones locales de los tumores primarios) y la quimioterapia ha sido implicada en la inducción de fenotipos resistentes con alto potencial metastásico.

Fiorentino evaluó la presencia de marcadores relacionados con la resistencia a los medicamentos en tumores obtenidos de 78 pacientes que habían recibido (o no) quimioterapia antes de la cirugía, y con las conclusiones identifican un coadyuvante en la terapia antitumoral para retardar el crecimiento tumoral en los pacientes.

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La otra ganadora fue Martha Lucía Gutiérrez Bonilla y sus coautores Amparo Hernández Bello (del Instituto de Salud Pública)y Yolanda Puyana Villamizar (de la Universidad Nacional de Colombia) con La organización social del cuidado de niños, niñas y adolescentes en Colombia, una investigación en la que documentó este contexto en Bogotá, Cartagena, Medellín, Cali y Bucaramanga. Un ejercicio comparativo que expone lo que se está haciendo para el cuidado de niños en las ciudades colombianas; sus impactos y el camino para propiciar mejores decisiones.

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Lo nuevo, Premio Bienal Javeriano a la Innovación

“Este tipo de premios es importante porque nos permite enviar un mensaje a la comunidad académica y también al ecosistema”, cuenta Magali Maida, exsubdirectora de Transferencia de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

“La Javeriana promueve, no solo desde el discurso, sino desde la práctica, la vinculación academia-sector productivo, la relación academia-comunidades, el emprendimiento científico-tecnológico y todos aquellos mecanismos que nos llevan a vincular la solución a problemas reales y su efectiva adopción con las comunidades”, añade Maida, quien fue una de las evaluadoras encargadas de otorgar el premio.

«Otros evaluadores fueron Alejandro Olaya Dávila, gerente nacional de innovación y emprendimiento de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI); José Luis Larrea, presidente del Consejo Asesor de Deusto Social Lab de la Universidad de Deusto; y Renato de Rocha, director asociado de la Agencia de Innovación de la Universidad de Campinas, quien además manifestó que, “la alta calidad de estos proyectos demuestra que la cultura del emprendimiento y la innovación está muy extendida en la universidad”.

La ganadora del premio fue Susana Fiorentino, quien recibió su segundo galardón, esta vez en la categoría de innovación con la tecnología DreemBio fitomedicamentos contra el cáncer y enfermedades con componente inflamatorio.

El premio lo recibió, en nombre de Susana Fiorentino, la investigadora Alba Alicia Trespalacios.

El otro galardón en esta modalidad fue para el profesor Luis Fernando Aguado Quintero de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de Cali, y su programa de investigación sobre Medición del Bien-estar en la Niñez – PIMBN.

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Por su parte, Luis Miguel Renjifo, vicerrector de investigación, destacó las palabras del padre rector Jorge Humberto Peláez Piedrahíta, S.J., e hizo mención a los objetivos y logros del congreso: “Primero, compartir los avances científicos desarrollados en los últimos años por nuestra comunidad académica; segundo, facilitar el diálogo para nuevos trabajos colaborativos; y tercero, reflexionar entorno a las nuevas apuestas de investigación que buscan trascender a las fronteras del conocimiento e impactar a la sociedad”.

Como invitación, Renjifo enfatizó en la reflexión que durante el congreso hizo la presidenta del mismo (y decana de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales), María Adelaida Farah, acerca de observar la investigación con un análisis crítico y desde una perspectiva de género, considerando así uno de los retos que tenemos en Colombia en cuanto a la implementación de esfuerzos persistentes, consistentes y rigurosos para desarrollar equidades y justicias de género en y desde la educación, la investigación, la creación y la innovación.

Desafíos en investigación e innovación: una conversación con Judith Sutz

Desafíos en investigación e innovación: una conversación con Judith Sutz

Judith Sutz ha venido a Colombia en varias ocasiones y siempre a conversar sobre lo que más le apasiona: el desarrollo de la investigación científica, la innovación, el devenir de la política científica en países como su natal Uruguay y también con gran conocimiento sobre lo que sucede en la región.

Esta ingeniera electricista, con maestría en Planificación del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela y doctorado en Socioeconomía del Desarrollo por la Universidad de la Soborna, en Francia, coordina desde 1992 la Comisión Sectorial de Investigación Científica, CSIC, que fomenta la investigación en todas las áreas de conocimiento en la Universidad de la República. Para lograrlo implementa diversos programas que apuntan al fortalecimiento y estímulo de la investigación en las áreas de salud, tecnologías y ciencias de la naturaleza y hábitat, y área social y artística.

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“Su aporte es la concepción de innovación porque supera la discusión sobre productividad”, dijo sobre ella Hernán Jaramillo, exdecano de Economía de la Universidad del Rosario y exsubdirector de Colciencias (hoy Minciencias). “Hay que cambiar de paradigma para medir la productividad”.

Con este abrebocas, Pesquisa Javeriana presenta a Judith Sutz, quien abrirá el primer día del XVI Congreso La Investigación, que se desarrolla del 14 al 17 de septiembre de forma virtual, con una charla titulada Investigación, innovación y formación: algunos desafíos y respuestas necesarias y posibles en América Latina.

En países como los nuestros, Uruguay y Colombia, ¿la ciencia que se produce debe responder a los problemas que vive el país?

Bueno, formulada así la pregunta, me parece evidente que sí. Pero hay que tener cuidado porque una afirmación sin matices podría dar lugar a la hipótesis de que hay alguien, algún grupo político en el Gobierno o un grupo social que sabe lo que el país necesita y le indica a la ciencia que eso es lo que tiene que hacer y que solo habrá financiamiento para eso. Sumamente peligroso. Por lo tanto, la pregunta hay que matizarla.

Por otra parte, si hay algo que mostró la respuesta al covid-19, por lo menos en Uruguay, es que largos esfuerzos, hechos en condiciones muy desfavorables dada la muy baja inversión en ciencia, y orientados por lo que podríamos llamar entre comillas la curiosidad, fueron fundamentales.

Si no se hubiera trabajado en la comprensión de ciertos mecanismos básicos de la función biológica de los virus -que en principio, con los problemas del país no tenían absolutamente nada que ver-, cuando llegó la pandemia, no habría habido capacidad de respuesta.

Cuando digo que hay que tomar la cuestión de “orientado por la curiosidad”, es que esa curiosidad, que es la que forma la agenda de investigación al menos en buena parte, es una curiosidad también sesgada, porque dado el carácter internacional de la ciencia, dada la necesidad de interactuar con otros y la muy grande asimetría en materia de desarrollo científico entre los países del sur y los países altamente industrializados, esa curiosidad puede transformarse en seguidismo de la agenda académica del norte, es decir, en usar acá una agenda que no nos es propia porque teóricamente no es propia de nadie, es la agenda del mundo.

Entonces, ¿cómo hacemos para conciliar la necesidad imprescindible de que la ciencia responda a las preguntas internas de la disciplina y también se ocupe de los problemas del país? Es un tema evidentemente complicado y para responder a eso yo lo que digo es: ¿Dónde están los problemas del país? ¿Qué sabemos de cuáles son los problemas del país? Bueno, es una pregunta que no se puede contestar.

Ya que menciona el tema de la pandemia y las lecciones que dejó en nuestros países, ¿cree que ahora los tomadores de decisiones ahora sí le van a parar bolas a las ciencias básicas?

Bueno, esa me parece que es una pregunta fundamental. Compartimos la idea de que la ciencia básica para países como los nuestros es un lujo, es profundamente reaccionaria. Partamos de ese punto. Para nosotros el que Gonzalo Moratorio, un joven de menos de 40 años, fuera declarado una de las 10 personas más importantes en ciencias el 15 de diciembre por la revista Nature, es algo que a Uruguay jamás le había pasado: los científicos estando en la radio y la televisión, a los horarios de máxima audiencia; el Gobierno preguntando y el ministro de Salud Pública, llamando a la Pro Rectora de investigación de la universidad a decirle: “No tenemos hisopos” y los hisopos no son una tontería.

Entonces, sin duda alguna, la pregunta es como tú bien dices, en colombiano, ¿le pararán bolas a la ciencia básica? Y yo te voy a decir que no estoy para nada segura. ¿Por qué le pararon bolas a la ciencia durante la pandemia? Cuando la pandemia no esté, ¿van a estar? Yo no creo que se hayan convencido de nada, creo que lo hicieron porque no tenían más remedio. Creo que es posible tratar de recordarles que no deberían olvidarse demasiado rápido.

En Colombia se está empezando a ver que no solamente el conocimiento científico es el que vale, por lo que tenemos tanta diversidad. ¿Cómo incluir otros saberes en los proyectos de investigación científica que se desarrollan en nuestros países?

El tema de los saberes es complejo, lo que hace falta son mayores niveles de escucha, no de escucha amable y cultural, políticamente correcta. Eso por supuesto, siempre es útil. Yo no tengo ninguna experiencia con el tema de lo que saben los otros, pero me consta que interrogar a los otros sobre cómo definen sus problemas, cómo los perciben, es fundamental para encontrar soluciones y muchas veces los que tienen una mucho más afinada, profunda e integral comprensión de los problemas son aquellos que no necesariamente son capaces de expresarlos en el lenguaje del científico- académico.

Por eso mismo, el tema de los diálogos a veces es tan difícil y por no tener una buena comprensión del problema simplemente no se consiguen soluciones, se pierde el tiempo y el dinero. Alguna gente llama al diálogo coproducción. Yo lo de la coproducción de conocimientos es algo que no tengo del todo claro, pero la coproducción del problema, ¡ah!, eso lo tengo clarísimo: un problema correctamente definido es el paso imprescindible para cualquier investigación exitosa académicamente hablando. Eso para mí es lo más importante.

La financiación para la investigación y desarrollo debe provenir de varias fuentes, entre ellas del sector productivo, pero eso no sucede en nuestros países. ¿Cómo convencer a los empresarios para que tengan en sus instalaciones una oficina que diga I+D?

Yo creo que los empresarios son gente muy inteligente, que saben muy bien lo que necesitan, que se adaptan a las condiciones del medio y, por lo tanto, yo no estoy segura de que el problema sea de convencimiento. Lo que yo creo que puede ocurrir en una franja muy importante de empresas, -estoy hablando de las pequeñas y medianas empresas-, es que no tienes manera de saber que el conocimiento les puede ser útil. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla: porque no tienen personal calificado. La única manera de usar conocimiento y antes que nada de invertir en conocimiento, es estar convencido de que el conocimiento sirve.

¿Como pueden los pequeños y medianos empresarios, siquiera acercarse a la multiplicidad de ofertas que la política permanentemente genera? Tienen que saber que allá hay un aliado y eso no ocurre porque en el 80 por ciento de los casos, que son el 95 por ciento de las unidades productivas en todos nuestros países y también en Escandinavia, no tienen personal calificado.

A mí me resultó impactante, pero Dinamarca tenía un ochenta por ciento igual que Uruguay de pymes sin ni un solo profesional. ¿Y qué hicieron? Hicieron dos cosas: primera, una política de primer profesional en la pyme y le dio mucho resultado; y la segunda, una política de extensionismo industrial que está un poco próxima a la idea de transferencia de tecnología, que no es la que a nosotros nos gusta, porque la palabra transferencia implica una asimetría cognitiva que no es correcta. Pero pensémoslo no en términos de transferencias sino de aprendizaje. Hay gente que tiene capacidades para resolver problemas, hay gente que necesitaría esas capacidades, pero no se conocen, no tienen un diálogo. El extensionismo es una forma de propiciar diálogos.

En Uruguay hicimos un proyecto de extensionismo industrial y la idea es la siguiente: invíteme a tomar un café, no le voy a cobrar nada, déjeme mirar cómo hacen las cosas. Si después de la conversación usted me permite, gratis, yo le voy a mandar un ingeniero que tenga canas a ver cómo podemos mejorar y si encontramos una manera, lo ayudamos a pedir plata… Hay que tener paciencia y hay que ir cambiando la cultura. Por eso yo digo, no sé si es que hay que convencerlos o hay que ayudarlos a identificar al conocimiento como un aliado y eso lleva tiempo.

La evaluación de la ciencia, la tecnología y la innovación se mide universalmente por la publicación, ¿cierto? ¿Qué hay de aquella investigación cuyos resultados generan, por ejemplo, políticas públicas? ¿Qué hacer para que la misma comunidad científica se salga un poquito de ese sistema que a mí personalmente me parece un poco perverso?

Ese sistema es un sistema perverso y no lo digo yo. A nivel internacional hay una preocupación muy grande por el Q1, Q2, Q3, una preocupación con la que es muy difícil de pelear porque es la base de los rankings, y los rankings de universidades son el marketing de las universidades que viven de las fees de los estudiantes extranjeros.

Por decirte una, Spru (el Departamento de Investigación en Políticas para la Ciencia de la Universidad de Sussex, Reino Unido) tiene un cargo pagado por el presupuesto universitario que es el de su director, todos los demás vienen de grants (subsidios) que pueden ser nacionales o internacionales. Puedes conseguir grants en función del prestigio de la universidad y el prestigio depende de en qué lugar está en el ranking, y el lugar depende de los papers… Entonces es muy difícil desarmar un edificio que si yo tuviera que hacer marxismo vulgar, te diría que en la base está cómo se financian algunas universidades del mundo altamente industrializado.

La literatura sobre el drama de los rankings, en particular escrita por los australianos, es maravillosa. La crítica es demoledora. El problema es cómo construimos una alternativa que separe el trigo de la paja.

Esa manera de medir, si la seguimos usando, tendrá tres consecuencias. Una, no vamos a hacer ciencia relevante para nuestros países; la otra, que la ciencia no va a ser relevante para la ciencia; y la tercera: va a seguir expulsando mujeres. Yo lo lamento por el poder de los economistas, pero hacer ciencia no es hacer economía; el concepto de productividad es un concepto válido cuando yo produzco zapatos, pero no cuando yo produzco conocimiento. Eso es ridículo.

Para finalizar quiero mencionar el famoso Triángulo de Sábato. A ese triángulo en cuyos vértices está el Estado, la academia y el sector productivo, ¿no le hace falta la base de la sociedad?

El triángulo de Sábato fue presentado por primera vez en 1968 y me sigue pareciendo un concepto particularmente útil. El triángulo de Sábato tiene las intrarrelaciones al interior del Gobierno, de la producción y de la academia; tiene las interrelaciones entre los vértices, pero tiene la extrarrelaciones que son la dependencia.

Esa es una primera cuestión porque me parece importante señalar la riqueza y la validez actual de esos tres conceptos: las intra, las inter y las extra relaciones. Es una cuestión muy estilizada. Yo creo que la idea no es tanto la de cuántos vértices tiene el polígono, sino cuáles son las relaciones de las que estamos hablando entre los vértices del polígono.

¿Cuáles diría que son las fortalezas de los países del sur global?

Cualquier ingeniero sabe que nunca hay una única solución para un problema. Que un problema es un problema y sus condiciones de borde, es decir, si yo tengo cien millones de dólares, tengo un problema, si tengo 10 dólares tengo otro problema. Lo que nosotros conocimos como oferta tecnológica es la oferta tecnológica de gente que resolvió problemas en condiciones de abundancia.

Eso muchas veces exige infraestructuras muy caras que nosotros no tenemos, se refleja en costos que no podemos pagar, en sofisticaciones que nos son absolutamente ajenas. Entonces, cuando miramos un problema y le marcamos las condiciones de borde que son escasez del lado del que lo resuelve y escasez del lado del que va a buscar la solución, porque las escaseces vienen de los dos lados, entonces puede ser que uno encuentre una solución totalmente distinta.

Yo tengo ejemplos de ingeniería, espectaculares aparatos muy sofisticados que cuestan 10 veces menos y que fueron pensados desde lo que yo llamo la capacidad de innovar en condiciones de escasez.

Creo esa es una enorme fortaleza cognitiva de los países del sur y de un mundo que tiene que avanzar hacia la frugalidad. Este es el momento en que los que solamente saben actuar porque son ricos tienen que mirar cómo actuamos y cómo resolvemos problemas los que no lo somos para aprender.

Este es un momento en que vale reivindicar que nunca hay una única manera de resolver problemas. Eso tiene mucho que ver con los imaginarios tecnológicos. Yo creo que llegó la hora, covid mediante también, de estar orgullosos de nosotros mismos.

Congreso La Investigación: más de 100 ponentes, 7 simposios y charlas magistrales

Congreso La Investigación: más de 100 ponentes, 7 simposios y charlas magistrales

¿Cómo ha avanzado durante los últimos años la investigación científica de profesores y estudiantes de la Pontificia Universidad Javeriana? En la edición XVI del Congreso La Investigación, que se desarrollará del 14 al 17 de septiembre, la universidad presentará más de 100 investigaciones alrededor de siete temas que conforman igual número de simposios.

Los ejes temáticos de esta nueva edición del congreso son: retos actuales de la investigación, la innovación y la educación en Colombia; resultados de investigación e innovación sobre covid-19; investigación en las regiones; desigualdad, inequidad e inclusión; una agenda científica para un mundo cambiante; justicia, construcción de paz y conflicto en Colombia; investigación básica y teórica.

¿Cómo inscribirse como participante al XVI Congreso La Investigación?

Si quiere hacer parte de este evento académico, que se realizará virtualmente, puede inscribirse haciendo clic en este enlace. Solo tiene que llenar el formulario que se encuentra al final de la página web. Este congreso es gratuito.

¿Cuándo y a qué hora son los simposios?

Aunque la inauguración oficial del congreso es el 14 de septiembre, ese día el rector de la Universidad Javeriana, Jorge Humberto Peláez, S.J.; la presidenta del Congreso La investigación, María Adelaida Farah (decana de la Facultad Estudios Ambientales y Rurales de la PUJ y columnista ocasional de Pesquisa Javeriana); y el vicerrector de Investigación, Luis Miguel Renjifo darán la bienvenida y explicarán qué trae de nuevo esta edición del congreso.

Al día siguiente, el 15 de septiembre, comenzarán los siete simposios, que se llevarán a cabo de manera simultánea en cuatro salas hasta el 17 de septiembre, así que la recomendación es revisar la programación (haciendo clic en este enlace para seleccionar la fecha y la sala preferida), y organizar su agenda.

Cada uno de los días comenzará con una conferencia magistral (de 8 a.m. a 9:30 a.m.). La del 15 de septiembre la presidirá la doctora en Socioeconomía del Desarrollo de la Universidad de la Sorbona (París, Francia) Judith Sutz, quien es investigadora de la Universidad de la República (Uruguay). La charla se titula: “Investigación, innovación y formación: algunos desafíos y respuestas necesarias y posibles en América Latina”.

La agenda del 16 de septiembre inicia con la conferencia de Óscar Franco, director del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna, Suiza, quien es profesor titular de Epidemiología y Salud Pública en la Universidad de Berna y profesor adjunto de la Universidad de Harvard. Su charla se titula: “Desde la prevención cardiovascular hacia el envejecimiento saludable: mi travesía científica”.

La conferencia magistral del último día del congreso (el 17 de septiembre y titulada: “Agenda científica para un mundo cambiante”), estará a cargo de Torben Bach Pedersen, profesor de informática en la Universidad de Aalborg, Dinamarca.

De 10 a.m. a 12 p.m. continuarán las presentaciones de cada simposio. Del mediodía a las 2 p.m. habrá receso para el almuerzo y se retomará la agenda de 2 p.m. a 4 p.m.

¿Habrá entrega de premios?

Al finalizar la jornada del 17 de septiembre se hará entrega del Premio Bienal Javeriano en Investigación, que reconoce la actividad investigativa de los profesores de la Universidad en diferentes áreas del conocimiento y que tiene dos modalidades: Vida y Obra y Mejores trabajos.

Además, por primera vez se hará entrega del Premio Bienal Javeriano a la Innovación, que busca reconocer las contribuciones en innovación, estimular a la comunidad académica a participar en los procesos de transferencia y apropiación de conocimientos y promover la cultura de la innovación y el emprendimiento a través del reconocimiento del trabajo.

La ética, ingrediente esencial en la investigación pertinente

La ética, ingrediente esencial en la investigación pertinente

El valor de publicar libros y artículos científicos radica en la circulación del avance del conocimiento, ya que permite la discusión académica bien fundamentada, cuestionar y refutar esos saberes y, muy especialmente, expandir las fronteras de lo conocido. Con esta tradición de cientos de años, las diferentes disciplinas han dialogado y evolucionado con el firme propósito de transformar el mundo y nuestra comprensión de él. Sin embargo, la dinámica de circulación del conocimiento científico se ha visto afectada por acciones poco éticas que, en últimas, le hacen daño a la ciencia y a todos como sociedad.

Son diversas las practicas desafortunadas en las cuales se puede incurrir durante el proceso de una investigación. Por mencionar algunas, relacionadas con las publicaciones científicas, están la autoría presionada, en la que un investigador aprovecha su posición de autoridad con sus colegas para ser incluido en artículos sin tener mayor participación en el trabajo, o la autoría fantasma, que ocurre cuando no se reconoce la participación de una persona que ha contribuido sustancialmente en la investigación o redacción del articulo. Estos conceptos, retomados de Dianne M. Bennett y David McD. Taylor en “Unethical practices in authorship of scientific papers” (2003), son una muestra de acciones perjudiciales y deshonestas.

Otras prácticas que se suman a este panorama son la dilución de responsabilidad en trabajos en coautoría, la fragmentación o subdivisión de los resultados de una investigación en demasiadas publicaciones o la utilización de los mismos hallazgos para publicarlos en diferentes revistas, entre otras prácticas. Estas actuaciones afectan el entorno científico, puesto que, por un lado, pueden llegar a reducir la credibilidad social en la ciencia y el valor de la producción del nuevo conocimiento o, por el otro, pueden sobrecargar innecesariamente los canales por los que este circula.

Para enfrentar hechos como los mencionados, se han diseñado e implementado en diferentes países marcos regulatorios sobre el desarrollo de las actividades científicas, comprometiendo la financiación y el respaldo institucional para fomentar prácticas más sanas y constructivas que impulsen un conocimiento realmente novedoso, pertinente y transformador. 

Algunos de estos ejemplos son el Responsible Conduct of Research (RCR) en Estados Unidos o la European Federation of Academies of Sciences and Humanities (ALLEA). Ambos sistemas buscan que las universidades desarrollen políticas institucionales, procedimientos y capacitaciones en temas como la autoría en publicaciones; el cuidado y uso de animales; la investigación colaborativa, los conflictos de interés, el uso y manejo de datos, y los ambientes propicios para la investigación, entre otros.

Colombia viene dando pasos iniciales hacia el fortalecimiento de sus normativas nacionales a partir de la Política de éticabioética e integridad científica, aprobada en 2017. Ahora, son las universidades las llamadas a desarrollar los lineamientos institucionales que respondan a esos propósitos.

La Pontificia Universidad Javeriana ha implementado estrategias en la búsqueda de la consolidación de una cultura de la integridad científica. Los lineamientos y la reflexión permanente sobre los comités de investigación y ética, el fomento de la formación de los profesores en las mejores universidades del mundo y la oferta de capacitaciones sobre estos temas son acciones orientadas a la incorporación, en su cotidianidad investigativa, de la ética como un elemento esencial. Una de estas acciones fue la visita en la Javeriana, en 2018, de expertos de la Universidad de Harvard para promover en la comunidad una conducta responsable de la investigación y el conocimiento. De igual forma, el año pasado se promovió́ el desarrollo de foros virtuales sobre el consentimiento informado, la autoría y el manejo de datos en la investigación.

Es de ingenuos desconocer que existen presiones de toda índole en el recorrido de la producción de nuevo conocimiento. Sin embargo, se requiere mayor pedagogía y conciencia para identificar que las buenas prácticas sustentadas en la ética e integridad científica facilitarían comprender cuándo y cómo se debe reconocer en una publicación el trabajo o la participación de diferentes investigadores. No es lo mismo ser autor que reconocer y agradecer una participación puntual o reflejar la vinculación institucional de manera correcta. 

Esas buenas prácticas éticas y responsables de la comunidad científica colombiana deben ser la garantía para generar un conocimiento trascendente y transformador de nuestra sociedad.

  

* Luis Miguel Renjifo Martínez, vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana .

 

                       

Lecciones de la covid-19 para una sociedad basada en la ciencia

Lecciones de la covid-19 para una sociedad basada en la ciencia

Es inconcebible pensar en una sociedad sin ciencia en pleno siglo XXI. Y, lastimosamente, tuvimos que vivir una pandemia de las dimensiones del SARS-CoV-2 para encontrarle sentido concreto a esta afirmación. El afán por comprender de dónde surgió el nuevo coronavirus, cómo tratar la COVID-19 y hallar la vacuna nos tiene en una maratón científica alrededor del mundo para enfrentar este periodo histórico que deja varias lecciones, incluso para la ciencia.

La vivencia de una pandemia nos ha recordado enfáticamente el papel esencial que tiene el nuevo conocimiento en la toma de decisiones de manera asertiva, tanto en las cotidianidades individuales como en las apuestas de nuestros dirigentes. Los gobernantes, en todo el planeta, están poniendo a diario en la balanza las apuestas por garantizar la salud pública y menguar los impactos negativos en otros escenarios, como el político, social o económico, sin que ello implique poner en riesgo las vidas de los ciudadanos.

Ahora más que nunca el conocimiento obtiene un valor incalculable en nuestra sociedad. Es indispensable contar con datos observados, sustentados, contrastados y validados (el método científico en su esencia) para orientar las acciones y dejar de lado la suposición como recurso decisorio, tal como ocurre actualmente en algunos países con desenlaces mortales. La ciencia y la política pública deben conformar una llave para impactar no solo el presente, sino para dirigir el futuro.

Por ejemplo, se hace necesario reaccionar no solamente frente a la COVID-19, sino buscar alternativas de prevención de las pandemias, porque seguro vendrán otras más. Debemos asumir una mirada más integradora de los orígenes de este deterioro de la salud pública mundial. Lo anterior implica atender los escenarios de salubridad, pero también los de relacionamiento con el medio ambiente, como resalta el reporte “Escaping the ‘Era of Pandemics’”, de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por su sigla en inglés): “El riesgo de pandemias puede disminuir significativamente si se reducen las actividades humanas que impulsan la pérdida de biodiversidad, mediante una mayor conservación de las áreas protegidas y medidas que reduzcan la explotación insostenible de las regiones de alta biodiversidad”.

Además de apostarle a la prevención, hay otras lecciones que plantea la pandemia a las instituciones que promueven la generación de nuevo conocimiento y a los investigadores mismos. Sin duda, esta coyuntura exigió flexibilización en los tiempos de respuesta de la investigación. Sin embargo, estos no deben comprometer procesos de verificación y validación de los hallazgos: podemos exponer la salud y la vida de muchas personas. Por ello, fue fundamental la pronta reacción del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) para financiar soluciones relacionadas con la COVID-19, así como el estímulo para trabajar en red. Así tomara unos meses más de los deseados, poco a poco las universidades y centros de investigación han adelantado estudios para comprender la enfermedad en nuestro país y han desarrollado tecnologías para enfrentarla, como CovidCheck, que presentamos en esta revista.

Es evidente, pues, en esta época, la importancia del conocimiento científico. En la medida en que conozcamos a profundidad los ecosistemas y los comportamientos de las especies, podremos enriquecer la toma de decisiones para la protección de nuestro planeta y el bienestar de la sociedad. En estos escenarios, la ciencia pura es fundamental para proyectar soluciones a largo plazo, lo que no fue posible con la COVID-19 por la escasez de tiempo. Así, la investigación básica es imprescindible y hoy la pandemia nos vuelve alertar sobre ello.

Investigaciones de 1990 sobre los coronavirus en los murciélagos concluyeron que estas especies no mueren necesariamente por tener alguno de los SARS y que si conociéramos bien la genética de estos virus podríamos reaccionar de una mejor forma a ellos. El conocimiento profundo de la física cuántica nos ha permitido aplicar sus hallazgos al perfeccionamiento de los teléfonos celulares, por solo presentar un caso de su uso. Ambos tipos de investigaciones eran considerados ‘esotéricos’, alejados de la realidad social y sin implicaciones prácticas. Hoy en día son fundamentales para comprender la COVID-19 y para los avances tecnológicos de uso diario.

La realidad actual nos invita a no bajar la guardia en la promoción, estímulo y financiación de la generación de nuevo conocimiento en todas las áreas. Debemos creer e impulsar esa investigación pura, y también la aplicada, para generar innovaciones y emprendimientos que planteen soluciones para beneficiar no solamente los escenarios de discusión académica, sino los de desarrollo social, tecnológico y ambiental en el país.

Todo momento histórico deja sus enseñanzas. Espero que el que vivimos ahora nos transforme positivamente en cuanto sociedad y nos deje algunos cambios para conservar nuestro entorno, cuidarnos como especie y preservar el planeta. De la ‘gripe española’ se aprendió, por ejemplo, desde la arquitectura, a aumentar el tamaño de las ventanas para ventilar mejor los espacios. ¿Qué lecciones tomaremos de la actual pandemia? ¿Seguiremos siendo los mismos?

* Vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

             

Los niños preguntan sobre contaminación ambiental; la ciencia responde

Los niños preguntan sobre contaminación ambiental; la ciencia responde

Hay datos que preocupan hasta a los más pequeños. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el mundo ha perdido el 70 % de sus zonas húmedas naturales en el último siglo. Además, las personas son las causantes de un calentamiento global de 1°C por encima de los niveles preindustriales. Inquietos por esta situación, cerca de 130 estudiantes de grado cuarto del Colegio Gimnasio Vermont se reunieron virtualmente con Luis David Gómez, profesor de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana, para conversar acerca de la acción contaminante del hombre y las alternativas que como niños pueden tomar para darle un respiro al planeta, especialmente en materia de degradación de plásticos.

A continuación, le invitamos a conocer las preguntas de los estudiantes y profesores de la institución educativa sobre este tema y las respuestas del investigador javeriano, quien además es líder de semillero de investigación Degradación en Polímeros Plásticos Contaminantes de la misma universidad.

 

¿Cómo distinguir la contaminación de la niebla?

 

¿Por qué el ruido es contaminación?

 

¿El humo de las fábricas afecta los mares y los océanos?

 

¿Quiénes crearon las islas de basura?

 

¿Los microorganismos se pueden comer el plástico?

 

¿Qué hay dentro de un microorganismo?

 

Los estudiantes de grado cuarto del Colegio Gimnasio Vermont vienen generando estrategias para la degradación de plásticos. Haga clic en el siguiente audio para conocer en qué consiste.

 

Esta jornada se desarrolló en el marco de la clase STEAM de la institución educativa Colegio Gimnasio Vermont, cuya sigla corresponde a la articulación de las disciplinas Science, Technology, Engineering, Art y Mathematics, en inglés; es decir, Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas, en español.

Este domingo circula la edición 54 de Pesquisa Javeriana

Este domingo circula la edición 54 de Pesquisa Javeriana

La edición 54 de Pesquisa Javeriana también ofrece en sus contenidos un encuentro con temáticas que se destacan en la agenda científica nacional: estudio y aprovechamiento de la flora colombiana, economía solidaria, análisis de microorganismos y soluciones para enfrentar la COVID-19. Además, la revista tiene como artículo central el reporte de un estudio que evidencia la detección de residuos de plástico, moléculas de diferentes medicamentos y hormonas en algunas fuentes hídricas de Bogotá y Cali.

Por supuesto, en las páginas de nuestra publicación siempre hay un espacio para resaltar a las personas que contribuyen al desarrollo de la ciencia en el país. En esta ocasión, la sección Huellas está dedicada a la inmunóloga Susana Fiorentino, que gracias a su labor en la producción de fitomedicamentos se están encontrando opciones para combatir el cáncer a partir de plantas.

En esta misma línea, en la sección Jóvenes que investigan, usted podrá conocer a Carolina Casallas, una microbióloga que se dedica a estudiar microorganismos que pueden limpiar suelos contaminados con residuos generados por diferentes industrias o por explosivos.

Estos son otros de los artículos incluidos en las secciones habituales de Pesquisa Javeriana:

  • En el Editorial, el vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, hace una reflexión sobre la reacción científica en escenarios de pandemia, destacando que la ciencia pura es fundamental para proyectar soluciones a largo plazo, lo que no fue posible con la COVID-19 por la escasez de tiempo.
  • En Ciencia Profunda les presentamos a la Capuchina, una planta con potencial poco explorado en el sector alimenticio y podría contribuir a prevenir enfermedades crónicas.
  • En Innovación exaltamos la creación de programas asociativos entre el Gobierno, la empresa y la academia que impulsan proyectos novedosos centrados en soluciones a la crisis en salud ocasionada por la COVID-19.
  • En Ciencia y Sociedad se reporta la labor de investigadores javerianos que desarrollan un dispositivo capaz de detectar explosivos en campo con una precisión de hasta un 80 %.
  • En Investigar al país proponemos un artículo sobre la importancia de las economías solidarias y su valor en términos de cooperación, así como su aporte a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  • La Javeriana Cali también hace su aporte a esta edición con una investigación sobre el seguimiento que se les hace a los fetos para prevenir enfermedades cardíacas en adultos.
  • Las Novedades Editoriales traen las tres habituales referencias bibliográficas, que puede conocer en este enlace. Son cuatro.
Más profesionales en STEM ¡sí, pero no así!

Más profesionales en STEM ¡sí, pero no así!

Abunda la propaganda por atraer talento a las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, carreras del futuro que buscan más mujeres en esos campos. Sin embargo, parece que en Colombia esto solo se quedará en un discurso bien elaborado: las políticas educativas para incentivar la ciencia y la tecnología no despegan y hay un gran porcentaje de personas con título de doctor en Filosofía (PhD) que están desempleados.

¿Por qué el gobierno no da ejemplo? ¿Qué cambiaría en el país si un requisito para entrar en el empleo público fuese una preparación con alto nivel académico? ¿Qué necesita Colombia para que las áreas STEM sean un motor de desarrollo y no solamente un discurso?

El panorama: Un sistema educativo que promueve las carreras científicas como una oportunidad para la transformación del país, alentando una nueva generación de innovadores, emprendedores y destacados profesionales de las ciencias. La imperante necesidad de tener personal preparado en las especialidades mencionadas redunda aún más cuando se habla de la participación de mujeres.

La propaganda sobre mujeres en la ciencia, el homenaje a aquellas que aportaron al viaje del hombre a la luna y la estimulación para que más de ellas ingresen a la educación superior invitan a la idea de suscitar vocaciones científicas en los últimos 10 años.

Sin embargo, el panorama laboral y el emprendimiento de base científica están en ‘pañales’. El sistema laboral carece de incentivos para contratar personas altamente calificadas. La cultura de contratación de científicos e innovadores en Colombia aún está iniciando; una organización no contrata doctores porque los considera sobrecalificados o porque no se conoce sobre la transferencia de habilidades de la academia a la industria y el emprendimiento. Además, porque tampoco se tienen en cuenta las capacidades de innovación y de traer ideas nuevas a la compañía. Es nefasto que en Colombia se esté hablando del posdoctorado como un escalón educativo, el cual, a pesar de su componente de aprendizaje, constituye en sí mismo una experiencia laboral en investigación.

 

El sistema laboral colombiano carece de incentivos para contratar personas altamente calificadas.

 

El ejemplo: una de las razones por las que los colombianos hacen sus estudios en el exterior es la de adquirir herramientas, habilidades e ideas que pueden agregar valor a su participación en una empresa u organización. En el discurso está funcionando, en la práctica, no tanto.

Conozco una científica del Putumayo que se graduó con honores, con doble programa en Física e Ingeniería, hizo una maestría en una universidad de renombre en el exterior y le apostó a hacer un doctorado en Colombia en el sector de nanotecnología. Prometedor perfil y una inspiración para las niñas que sueñan con ser científicas.

La realidad es que ella lleva tres años sin empleo. “Tomé la decisión de dedicarme a la investigación en el año que busqué trabajo como ingeniera en Colombia. No lo encontré porque me decían que estaba sobrecalificada, dado que hice mi maestría en Francia inmediatamente terminé el pregrado. Cuando regresé, me postulaba a las convocatorias y me decían: ‘usted no tiene experiencia laboral, me sale más barato contratar a un recién graduado del pregrado; además tiene maestría, habla inglés y francés y es demasiado para nosotros”, narra la científica, entusiasta de la promoción de carreras STEM para niñas en zonas rurales y con muchas ganas de transformar el país a sus 34 años.

La reflexión: necesitamos más mujeres y profesionales en los campos mencionados ¡sí, pero no así! El discurso de la promoción de las carreras en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas no se ve reflejado en el actual panorama para los científicos en Colombia. Se está demostrando que esa hoja de ruta que marcó la Misión de Sabios en 2019, que apuntaba a incentivar la participación de profesionales altamente calificados (con maestrías y doctorados) en el sistema laboral colombiano, no despega.

El gobierno debería dar ejemplo con esta tarea clave para la innovación del país y emplear un alto porcentaje de los PhD que regresan al país en sus institutos de investigación, abrir oficinas de innovación y vacantes suficientes en cada uno de los despachos de gobierno. Ojalá hubiera una ‘avalancha’ de estos investigadores empleados como docentes rurales y en centros de educación terciaria, no solamente universitaria para estimular la educación de alta calidad e investigación desde los colegios, y por qué no, nuevos centros nacionales que apunten a los objetivos de desarrollo del país.

*Científico en ScienteLab, miembro de Clubes de Ciencia Colombia y líder en Educación STEM. Becario del Programa de Liderazgo en Competitividad Global de la Universidad de Georgetown, Washington D.C.

“Es posible tejer desde la diferencia”, Edgar Puentes

“Es posible tejer desde la diferencia”, Edgar Puentes

Cuatro miembros del Foco de Industrias Creativas y Culturales de la Misión Internacional de Sabios estarán este 18 de septiembre a las 4:00 p.m. en un panel previo a la clausura el IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad.

Edgar Puentes Melo, Lina Rodríguez Fernández, Oscar Hernández Salgar y Eliécer Arenas Monsalve conversarán sobre el libro Arte, cultura y conocimiento. Propuestas del Foco de Industrias Creativas y Culturales, volumen 8 el primero que fue publicado de los ocho focos en los que se dividió el trabajo de la Misión durante 2019.

Pesquisa Javeriana dialogó con el Maestro Edgar Puentes Melo, coordinador del Foco ICC, encargado de trazar la hoja de ruta para incluir los procesos de creación como formas de generación de conocimiento, desarrollo tecnológico e innovación. Habló sobre recomendaciones, retos, desafíos y articulaciones para hacer realidad todo lo planteado en este documento de 256 páginas.
Pesquisa Javeriana: ¿Cómo se articulan en la sociedad colombiana las recomendaciones del Foco de Industrias Creativas y Culturales?

Edgar Puentes: La misión planteó tres grandes retos de país: Colombia productiva y sostenible (Crecimiento basado en ciencia), Colombia Bio diversa (Innovación basada en la diversidad natural y cultural) y Colombia Equitativa (Conocimiento y educación para la inclusión social), los cuales serán implementados a través de cinco misiones emblemáticas. Dentro de las apuestas fundamentales para su realización se requiere, como objetivos fundamentales, el reconocimiento de los colombianos de su patrimonio cultural y natural, la generación de valor agregado a partir de la diversidad y el conocimiento, para lograr la transformación de la estructura productiva del país hacia un modelo sostenible y equitativo.

Se proponen varios frentes; el primero y tal vez el más importante, es la búsqueda de su implementación a través de la generación de políticas de estado en el desarrollo del modelo previamente descrito; por otro lado, la articulación con el estado en la ejecución de las diversas recomendaciones de la misión.

Igualmente, seguimos buscando dar a conocer en diversos niveles de la sociedad las recomendaciones de la Misión y de nuestro foco, con el propósito de permear, de permitir el acceso de cada colombiano a esta propuesta; es importante resaltar que nuestro propósito, si bien ha sido generar un modelo de país en el más alto nivel del Estado, también propone que su construcción y apropiación depende de un modelo “bottom – up”, donde su incorporación y reflexión en la vida cotidiana de cada colombiano, es fundamental para su desarrollo.

 

PJ: ¿Cuáles son los mayores desafíos?

EP: En el contexto de nuestro foco, son varios aspectos; uno de los más importantes, es el desarrollo de una política de formación artística y cultural para el país. Esta es una de las recomendaciones fundamentales, vinculada directamente con la propuesta de implementar la formación artística y cultural de manera obligatoria en todo el sistema educativo; plantear modelos de apropiación de nuestro patrimonio, el reconocimiento de nuestra historia y nuestra identidad como colombianos, la diversidad y riqueza cultural y biológica de nuestras regiones, la aceptación de la diferencia como valor de crecimiento son aspectos fundamentales con miras a cumplir los tres grandes retos propuestos por la misión.

Como un modelo de complejidad, es importante establecer vínculos y puentes entre las diversas manifestaciones culturales de nuestro país. En la medida que esto ocurra, el lenguaje particular y colectivo se enriquecerá, permitiendo un fortalecimiento cultural y el desarrollo de iniciativas, propuestas, emprendimientos con amplias posibilidades de circulación y apropiación nacional e internacional.

Finalmente, el gran reto es lograr que las recomendaciones de la Misión sean acogidas por el gobierno nacional; una vez logrado esto, un reto mayor será su implementación y articulación con los diversos estamentos de la sociedad colombiano desde el ámbito política hasta la comunidad.

 

PJ: ¿ Cómo ha reaccionado el sector cultural?

EP: Siento que el sector cultural ha recibido este ejercicio de diversas maneras. Si bien nuestro trabajo estuvo enmarcado en el contexto de lo que se definió como Industria Creativa y Cultural, el énfasis fue dado en nuestras discusiones tanto en factores fundamentales de este enunciado, como en discusiones profundas en torno al reconocimiento patrimonial y cultural, a la importancia de la formación artística en todos los niveles, al desarrollo de una postura profunda en una formación estética y sensible, a la implementación y validación de los modelos de creación e investigación – creación como líneas de generación de conocimiento entre otros temas.

De igual manera, se plantearon temas como por ejemplo, una reflexión fundamental sobre los puntos de encuentro entre el arte y la ciencia, en el contexto de un sistema nacional de ciencia tecnología e innovación. En este sentido, percibo en general en nuestro sector y en otros, una amplia aceptación e interés por el trabajo que realizamos al interior de nuestro foco.

 

PJ: ¿ Cómo se articula la parte cultural y creativa con la ciencia?

EP: Muy importante, y creo que uno de los temas centrales de nuestro foco ha sido posicionar a la creación e investigación – creación (i+c), como modelos fundamentales de investigación y generación de conocimiento. Al hablar de un ecosistema ampliado, y de una sociedad del conocimiento, el papel del pensamiento artístico y su desarrollo a través de la creación son fundamentales, mucho más en el contexto de amplia diversidad cultural de Colombia. De igual manera, plantear las relaciones posibles entre diversas formas del conocimiento y los resultados posibles de estos entrecruzamientos, son dinámicas fundamentales y necesarias para la investigación del país y del mundo.

Por otro lado, desarrollar en los modelos de formación de nuestro país la práctica y formación artística en todos los niveles, fundamentará y fortalecerá los procesos propios del pensamiento científico, mucho más cuando se abordan conceptos como la creatividad o la innovación. Tan importante como esto, es la generación de una nueva conciencia, sobre el papel transformador de la ciencia y la cultura, en la construcción de nuevos imaginarios de sociedad, en los que conceptos como la preservación, la protección, el reconocimiento y la validación de los ecosistemas, ocupen un lugar fundamental. No es posible apreciar y apropiar el conocimiento científico, sin un pensamiento sensible y profundo desde lo estético; de igual manera, no es posible validar y apropiar nuestras manifestaciones culturales y artísticas, sin un conocimiento profundo de sus orígenes, su historia, sus técnicas y sus posibilidades de diálogo, con los campos de la ciencia. Es vital retornar a un nuevo concepto de cultura, donde el arte y la ciencia sean comprendidos de manera equitativa, dentro del mismo ecosistema, siendo necesarios el uno para el otro, tal como ha ocurrido en muchos momentos de la historia y siendo tal vez el más reconocido, el renacimiento.

 

PJ: Teniendo en cuenta el tiempo que lleva dedicado al desarrollo cultural del país, ¿por qué considera importante que se Incluyera el Foco ICC dentro de la Misión de Sabios?

EP: Creo que ha sido un aspecto crucial y fundamental para nuestro sector. El ser incluidos en una reflexión de país para la construcción de política de Estado a 30 años, propone automáticamente el reconocimiento de la importancia del sector cultural, artístico y creativo para el desarrollo de nuestra sociedad. Si revisas el contexto de los tres grandes retos de país y las cinco misiones para su cumplimiento, es posible observar el papel trascendental que ocupan la diversidad natural y cultural, la diversidad territorial, en la construcción de modelos innovadores de desarrollo para el país. Lograr modelos de aprovechamiento y uso consciente y sensible de nuestros recursos, requiere de un profundo conocimiento de nuestro patrimonio, nuestra historia, nuestro entorno natural y nuestros ecosistemas, como de la amplia diversidad de nuestras manifestaciones artísticas y culturales.

 

PJ: ¿Qué significó coordinar y lograr articularse con los otros focos?

EP: Creo que ha sido un ejercicio increíblemente valioso y significativo, dado el proceso de aprendizaje, de construcción como equipo y finalmente de experiencia colectiva al integrar los ocho focos de la Misión en una visión. Existieron tensiones naturales pero la gran lección al final de este proceso, fue cuando pudimos compartir con la Presidencia de la República nuestras conclusiones siendo la que narro a continuación una de ellas, una de las que me llevo en mi corazón con profunda esperanza:

“Colombia es un país posible…uno en el que si logramos superar nuestros temores naturales, nuestra incapacidad a la tolerancia, nuestra arrogancia y pretensión desde las orillas particulares de conocimiento a tener la razón, el futuro será simplemente el resultado de la suma y multiplicación de particularidades e individualidades, distantes y diversas, que en su tejido, como fue parte de la construcción social de nuestras comunidades indígenas, permitirá el desarrollo de una sociedad en la que exista un lugar para todos, un lugar que acepte y valide las diferencias y que permita desde estas distintas orillas, la construcción de una nueva nación”.

Para mí, este fue uno de los grandes logros de la Misión y un ejemplo para un país históricamente dividido como el nuestro. Es posible tejer desde la diferencia entendiendo que ella es nuestro mayor patrimonio, nuestro mayor tesoro, nuestra mejor posibilidad.

A continuación vea la transmisión completa del conversatorio.


* Estudiante de la maestría en Periodismo Científico, Pontificia Universidad Javeriana