De lo grande a lo pequeño

De lo grande a lo pequeño

Este mes tuve la gran fortuna de visitar un hermoso parque nacional en el norte de Estados Unidos: el parque Cuyahoga, el cual tiene aproximadamente 132 km2. Se me presentó la oportunidad de realizar varias caminatas, una de ellas de aproximadamente cuatro horas, y la verdad me encantó, porque la mitad de ese tiempo la gastamos en la quebrada Brandywine. Es un cuerpo de agua muy somero, por lo cual es muy placentero caminar en él sin zapatos, disfrutando del agua que corre entre los pies, los tobillos y las pantorrillas; una sensación muy refrescante para las altas temperaturas del verano. Nuestra recompensa al finalizar el recorrido por esa hermosa quebrada bordeada de un bosque muy imponente, fue llegar a contemplar y escuchar sus bellas cataratas, las cuales tienen una altura de 26 metros. Además, sus aguas van a parar al río Cuyahoga.

Cascada Brandywine
Cascada Brandywine

Cuando me encontraba en medio del bosque, los lagos y las quebradas, me empecé a percatar de la presencia de unos seres, a los que por lo general no les presto mucha atención o en realidad no tengo la oportunidad de apreciarlos cuando estoy trabajando en el mar. Creo que para la mayoría de las personas son criaturas que pasan desapercibidas, puesto que no son grandes como una ballena, un delfín o un ave; algunos de ellos miden tan solo algunos milímetros. Estoy hablando de los insectos, que “florecen” en el verano y son más abundantes en esta época del año. Por mi profesión de bióloga, me encanta contemplar cualquier especie animal y aprender sobre ella.

Aunque por su tamaño pueden pasar inadvertidos la mayoría de las veces, los insectos son el grupo de animales más diversos del planeta, con aproximadamente un millón de especies descritas y alrededor de 10 millones aún sin describir. Uno de los que pude observar fue una libélula que nunca había visto. La denominé libélula cebra por su abdomen de color blanco y parches negros en sus alas. Sin embargo, su nombre es cola blanca común (Plathemis lydia), distribuyéndose por toda Norteamérica. Su tamaño promedio es de cinco centímetros y la coloración del macho es diferente al de la hembra, siendo café esta última, con un patrón de color negro diferente en las alas. Las libélulas juegan un rol ecológico muy importante, ya que son predadoras de pequeños insectos, como moscas y mosquitos, controlando sus poblaciones; también se pueden alimentar de abejas, mariposas y polillas.

Macho de la libélula cola blanca común
Macho de la libélula cola blanca común

Otro insecto que puede ser confundido con las libélulas es el ‘Caballito del diablo’. Aunque son parecidos, éste puede plegar sus alas mientras que las libélulas no tienen esa característica. Además, las primeras tienen un abdomen mucho más delgado, son más pequeñas y tienen los ojos separados. En el bosque me encontré con un hermoso ´Caballito del diablo’, llamado comúnmente como Joya de Ébano (Calopteryx maculata); está distribuido en el oriente de Estados Unidos y Canadá. Es realmente deslumbrante, su color verde brillante y sus alas negras hipnotizan; es pequeño y se mueve muy rápido.

Macho del caballito del diablo joya de ébano alimentándose de otro insecto
Macho del caballito del diablo joya de ébano alimentándose de otro insecto

Ambos insectos mencionados se encuentran fácilmente alrededor de cuerpos de agua, simplemente hay que tener paciencia y sentarse sin hacer mucho movimiento para tomar una buena foto.

Una criatura que es famosa porque permanece en posición de rezo casi todo el tiempo, fue la siguiente que pude observar. La mantis (Mantis religiosa) debe su nombre a que su primer par de patas se encuentran recogidas hasta en el momento de cazar; son grandes predadores pues se alimentan de insectos más pequeños. Las hembras son de mayor tamaño que los machos y en varias ocasiones se ha documentado que durante o al finalizar la cópula la ella se alimenta de él. Otra curiosidad: posee un órgano auditivo en el tórax.

Subadultos de mantis religiosa, uno de ellos alimentándose de otro insecto.
Subadultos de mantis religiosa, uno de ellos alimentándose de otro insecto.

Y por último me encontré con un hermosísimo escarabajo tigre de seis manchas (Cicindela sexguttata) (fotografía del banner). Se conocen hasta 2.600 especies de escarabajos tigre en el mundo y cada año descubren una nueva. Se encuentran distribuidos a nivel mundial, exceptuando la Antártida, Hawai, Maldivas y Tazmania. Su color verde metalizado llama mucho la atención y se cree que esto lo ayuda para aparentar o parecer como una especie peligrosa para los depredadores. Además, es el insecto más rápido del planeta, si tuvieran el tamaño de un caballo correrían alrededor de 300 o 400 kilómetros por hora. Se alimenta de una manera muy particular: posee unas largas y delgadas mandíbulas que usa para despedazar a sus presas y luego les escupe saliva para iniciar la digestión por fuera del cuerpo; luego empieza a succionar los líquidos de la presa que está masticando.

Estás fueron unas muy agradables sorpresas durante el intenso verano en el Norte de los Estados Unidos.

Pasatiempo: estudiar bichos

Pasatiempo: estudiar bichos

Cuando Giovanny Fagua llegó a Canadá, a estudiar, rentó una vivienda en Edmonton y algo que llamó su atención en los primeros días de estancia fue la cantidad de elementos de hogar que encontró por el camino casi intactos, en los basureros: colchones, anaqueles y hasta televisores. No entendía por qué la gente lo hacía.

Una noche la piquiña interrumpió su descanso de forma inoportuna y a medida que pasaban las horas, las ronchas se incrementaban. Él nunca había experimentado nada parecido. Al principio supuso que eran pulgas pero, a pesar de la limpieza, no encontraba de dónde provenía la molestia. Después de averiguaciones, todo parecía coincidir con  unos chinches que suelen asentarse como plaga donde les plazca.

Los bed bugs o chinches de cama estaban su hogar. Para los años 50 estos habían sido casi erradicados, pero se volvieron resistentes a los insecticidas. Son de difícil eliminación y pueden vivir sin sangre hasta 140 días, tanto así que las personas tienen que contratar a un exterminador y deshacerse de todo aquello que pudo haber tenido influencia con estos bichos. Ahora él le hallaba razón a la cantidad de piezas caseras que veía en los basureros, pues próximamente allí también estarían los suyos, recuerda con humor el doctor en ciencias biológicas y docente javeriano de biología, quien encontró en el estudio de los bichos una buena forma de investigar.

Para quienes se preguntan para qué estudiar los artrópodos o que interés encuentran los entomólogos en estas criaturas que pocas veces resultan armoniosas a la vista, como milpiés, ciempiés, arañas e insectos.  Fagua explica que, como entomólogo, “lo que hacemos con los insectos, en este caso con los chinches de cama, es generar moléculas que los intoxiquen, los insecticidas. El problema es que con los insectos pasa lo mismo que sucede con las bacterias, que generan resistencia a los antibióticos con el uso generalizado de estas sustancias”.

Más allá de encontrar nuevas formas para controlar insectos plaga, en estas especies han  encontrado modelos biológicos que brinden información excepcional desde muchos puntos de vista. “Nosotros como especie dependemos en gran medida de las acciones de los artrópodos. Por ejemplo, buena parte de la comida que necesitamos viene de la polinización por insectos, o muchas de las enfermedades humanas son trasmitidas por ellos. En términos más generales, el buen estado de los ecosistemas -que necesitamos para sobrevivir- es dado por las diferentes interacciones de los artrópodos con otros organismos”, afirma Dimitri Forero, biólogo, docente javeriano y coordinador de Colecciones Biológicas de la Javeriana.

Por su parte, desde la entomología forense, los investigadores utilizan los insectos para calcular el periodo de deceso de un cadáver, e incluso definir si fue movido de un lugar a otro tras su muerte. Fagua comenta que “podemos estudiar a los insectos como nuestros principales competidores en cultivos, ya que casi un 30 o 40% de la producción mundial de cultivos se queda en los insectos”.

En su deseo por responder a preguntas de todo tipo que tuvieran que ver con bichos, en 1998, impulsado por el profesor Fagua, se conformó en la Javeriana el grupo estudiantil de trabajo en artrópodos “Élitros” con el único interés de construir conocimiento alrededor de estas especies, consolidándose como el segundo grupo de estudiantes más antiguo de la universidad. A lo largo de su historia ha obtenido diez premios en el Congreso Nacional de Entomología o menciones de honor en congresos internacionales como el Congreso Latinoamericano de Lepidopterología, y de él han salido alrededor de 50 trabajos de grado. “He querido que Élitros se mantenga como grupo estudiantil porque esto genera autonomía e independencia en los estudiantes”, añade Fagua.

Este año Élitros celebra su vigésimo aniversario de trabajo investigativo. Dos décadas por el que han pasado alrededor de 100 estudiantes aficionados por los insectos, de quienes el profesor Fagua, como compañero y amigo del grupo, destaca su rigurosidad académica y pasión por lo que hacen. Estudiantes de biología, ecología, microbiología e incluso artistas han participado de este grupo que no para de crecer. (leer insectos en el arte)

Hoy el grupo ha derivado en dos semilleros de investigación en entomología y en relaciones entre plantas y animales que coordinan los profesores Dimitri Forero y Giovanny Fagua como complemento al grupo estudiantil. “Un espacio donde los estudiantes puedan desarrollar sus intereses transversales alrededor de los artrópodos y, en general, ser felices investigando. Algo que tratamos de inculcar es que todos estamos en un proceso constante de descubrimiento”, dice Forero refiriéndose a la igualdad que se vive en los semilleros.

“Cumplir 20 años es una fecha importante, pues muestra no solo el compromiso y acompañamiento de los docentes (como el profesor Fagua, quien lo creo y ha acompañado por mucho tiempo), sino la alta calidad del recurso humano presente en Colombia y particularmente en la Javeriana. Hay madera para el futuro” añade.

Élitros 1

Una manera atractiva de celebrar sus veinte años de creación ha sido a través de conversatorios por parte de estudiantes que fueron miembros y hoy tienen carreras exitosas, con el fin de que la comunidad académica que está en proceso de formación se acerque y se motive a conocer y vivir las experiencias en el camino investigativo de la entomología.

Los profesores Fagua y Forero hacen un llamado extensivo a que los estudiantes de cualquier facultad participen de los conversatorios y se vinculen a los grupos de investigación y semilleros, cualquiera es una buena escuela. “Desde mi punto de vista, aunque obtuve una muy buena formación en la academia, lo que más me aportó fueron las actividades grupales durante mi carrera, pues es un acercamiento más real a lo que te tienes que enfrentar en la vida cotidiana”, finaliza Fagua.

Los conversatorios, que iniciaron de forma masiva desde febrero de este año, incluyeron el pasado 17 de mayo a un egresado del grupo actualmente investigador del Jardín Botánico José Celestino Mutis, de Bogotá, quien presentó un conversatorio sobre los insectos utilizados en canciones, pinturas y otras ramas del arte, generando una variada temática multidisciplinar.

Este viernes 24 de mayo otro exalumno del grupo, Alejandro Ordoñez Gloria, de la Universidad Aarhus de Dinamarca, conversará acerca de la aparición de nuevos ecosistemas y climas debido a humanos en el salón 301 del edificio 53 (2:00 pm).

El viernes 31 de mayo la profesora Andrea Polanco, del colegio Rochester, expondrá sobre los chinches de cama, los bed bugs, en la misma sala y hora.

Esperen los siguientes eventos que se extenderán a todo el año del periodo académico.