Vacunarse, la decisión es solo suya

Vacunarse, la decisión es solo suya

A raíz de la aparición de esta nueva cepa de coronavirus, la humanidad está enfrentando una pandemia que, a diferencia de otras, en otros contextos históricos, cuenta con avances en los procesos de investigación científica para afrontarla y minimizar los riesgos en la humanidad. En este caso, con base en la economía global existente, la pandemia ha dejado resultados macroeconómicos que deben ser considerados y — no menos relevantes — aparecieron o tal vez se acentuaron también aspectos comportamentales que han conllevado a decisiones individuales y colectivas relacionadas con la responsabilidad ciudadana.

Con respecto al uso de vacunas, la FDA de Estados Unidos (Food and Drug Administration por su sigla en inglés), autoridad a nivel mundial, asegura contar con altos índices de confiabilidad por sus estándares científicos soportados en calidad, eficacia y seguridad.

Con la autorización de uso de emergencia para las vacunas no culmina el proceso de control de riesgos; por el contrario, aunados a la FDA están otros organismos que garantizan un proceso post- control y se encargan del seguimiento y los datos de reclamaciones de otros actores del sistema de salud. El proceso lleva a corregir los riesgos propios o internos de la producción de la vacuna.

Estas actividades, que hacen parte de los procesos de control pre, durante y posterior a la vacunación, reducen a un mínimo los riesgos externos (preventivos) que en este caso provienen de la respuesta del cuerpo humano frente a la vacuna; de allí la relevancia del porcentaje de eficacia, o sea del porcentaje de reducción de la incidencia de una enfermedad en sujetos que fueron vacunados con respecto al general que no fue vacunado (Tejeiro R, 2020).

En lo concerniente al riesgo económico, la implementación de la estrategia de inmunización de la población aumenta los índices de confiabilidad en la economía de los países, teniendo en cuenta su reactivación a partir del aumento del consumo interno de forma estable y del consumo externo de forma paulatina al retirar las medidas de restricción en movilidad de personas o de bienes y productos.

El Banco Mundial, en su informe “Perspectivas económicas mundiales”, pronostica que la pandemia generará una contracción del 5,2 % en el producto interno bruto mundial en 2020, lo que constituye la recesión mundial más profunda que se ha experimentado en décadas. Los ingresos per cápita en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo tuvieron una contracción significativa en el 2020 lo cual está relacionado con el índice de crecimiento económico de cada nación.

Frente a este panorama, los países deben adoptar medidas de gestión de riesgo económico soportadas en desarrollar políticas sociales para disminuir los efectos en todos los grupos poblacionales, en especial los más vulnerables.

Económicamente se observará a nivel mundial la carrera por propiciar un crecimiento sostenible, para lo cual los gobiernos deben considerar políticas fiscales y monetarias atractivas para la inversión directa interna y externa que permita cubrir los compromisos extraeconómicos adquiridos durante la pandemia y futuros para garantizar el desarrollo de todos los sectores productivos y así disminuir índices de desempleo, informalidad, evasión y elusión.

Para esto un factor que garantice credibilidad es la implementación de la campaña de inmunización gratuita para toda la población en cada país que permita desencadenar la inmunización natural tipo rebaño y propiciar la nueva normalidad económica.

Si la implementación de la vacuna, así como el desarrollo de políticas económicas y sociales acordes con la situación no son admitidas y empoderadas por los ciudadanos mediante un comportamiento social responsable, las medidas de mitigación de riesgos no tendrán resultados positivos.

A lo anterior se suma que los ciudadanos deben asumir y mantener las medidas de autocuidado responsable y los nuevos hábitos en el relacionamiento con otros en el día a día, para disminuir la letalidad en los rebrotes o segundas, terceras y demás olas de picos epidemiológicos que puedan aparecer, mientras se da cobertura a la mayor cantidad de población inmunizada por las vacunas.

Al optar por ser vacunados, los ciudadanos deben considerar que todo procedimiento médico, aun esté estandarizado y con suficiente evidencia médica, deja entrever una ventana de riesgo, de lo cual no se exime en un acto como la inmunización. Ahora bien, por otra parte, se debe considerar el contrarrestar con el costo-beneficio social de no hacerlo, que es más elevado, en este caso para toda la humanidad, pero de mayor evidencia en los países en desarrollo.

* Doctora en Ciencias Empresariales, Docente Universitaria y Consultora en Sostenibilidad Corporativa, Administración del Riesgo, Transparencia y anticorrupción.

Tapabocas: ¿cómo protegen a médicos y enfermeras?

Tapabocas: ¿cómo protegen a médicos y enfermeras?

Con la pandemia originada por la COVID-19 se generó el afán por conseguir los elementos de protección más eficaces para prevenir el contagio, especialmente las mascarillas. Mucho se habló del respirador N95, las ‘full face’ (que cubren toda la cara) y otros que los consumidores empezaron a adquirir sin tener conocimiento acerca del uso adecuado y la funcionalidad, por lo que incluso empezaron a escasear. Esto causó desabastecimiento de implementos para el personal de la salud.

“Hasta los médicos creíamos que sabíamos cuál era la protección que teníamos que usar y con el paso de los días nos dimos cuenta de que no era así, no entendíamos la diferencia entre unos respiradores y otros, los materiales, la talla y demás”, dice el doctor Juan Manuel Martínez, profesor del Departamento de Cirugía de la Pontificia Universidad Javeriana y bombero voluntario de Bogotá, quien tras su experiencia como colaborador en emergencias y basado en el estudio de avances científicos comparte sus conocimientos acerca del uso adecuado del tapabocas, pues tal como menciona, saber esto salva vidas.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Colombia, entre el primero de marzo y el 20 de agosto de 2020, se anunciaron 7.692 casos confirmados de COVID-19 en personal de salud, incluyendo 52 fallecidos, y del total de casos confirmados, el 67% (5.142 casos) desarrollaron la infección después de la exposición asociada a la prestación de sus servicios. El incremento de los contagios dentro del cuerpo médico fue notable, asegura Martínez, quien agrega que también pudo influir el mal uso de los Elementos de Protección Personal (EPP), pero se está a tiempo para no cometer los mismos errores.

Lo que hay que saber de los tapabocas y respiradores

Hay un sinnúmero de equipos que con la pandemia han ido en aumento. Algunos son reutilizables, por lo tanto, hay que saberlos descontaminar, desinfectar y almacenar; otros son reciclables, y unos más que son para desechar o eliminar por su alto grado de contaminación. Además, no todos los cubrebocas son funcionales para todos los escenarios y personas.

 

¿Qué hay que saber para escoger el EPP adecuado?

La selección del tapabocas debe partir de los beneficios que trae su uso y del tipo de escenario en el que se va a estar, indica Martínez, pues es diferente estar en entornos de baja exposición a un ambiente hospitalario donde la carga viral puede ser alta, por lo que no es una opción, por ejemplo, usar un tapabocas de tela o convencional.

En esta galería puede conocer más acerca de los tapabocas y respiradores:

 

Recomendaciones finales

La bioseguridad es una cultura que cualquier persona expuesta a peligros como la COVID-19 debe tener. Martínez señala que esta empieza desde el lavado de manos, la distancia adecuada y todas las demás medidas de contención que se han aprendido durante todo este tiempo. A esto debe sumarse una actualización y apropiación constante de la información. Además, reconoce que la divulgación de estos conocimientos es una oportunidad para tomar mejores decisiones.

“El uso de equipos que nosotros no conocemos, que no sabemos usar, que no sabemos cómo armar o desarmar, ponernos o quitarnos, nos da una falsa sensación de seguridad, entonces yo creo que me estoy cuidando y que estoy cuidando a los demás y lo que estoy haciendo es exponiéndolos más. De aquí la importancia de estar bien informados”, es su reflexión final.

El COVID-19, un asunto de salud y responsabilidad social

El COVID-19, un asunto de salud y responsabilidad social

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una familia de virus que causan, principalmente, enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio, que pueden ir desde un resfriado común hasta padecimientos más graves. Llamamos COVID-19 a la enfermedad infecciosa causada por un nuevo coronavirus que se conoció cuando comenzó su brote en diciembre en Wuhan, China.

De igual manera, la OMS señala que su transmisión se da a través del contacto con gotículas respiratorias procedentes de la nariz o la boca, las cuales salen cuando el infectado tose o exhala. Si estas son inhaladas por otro individuo, este puede contagiarse. Así mismo, estas gotas pueden entrar en contacto con superficies que toca la persona infectada, por tal razón, aquellos que palpen estos objetos y luego pongan en contacto sus manos con sus ojos, nariz o boca pueden adquirir el virus.

Por lo mencionado anteriormente, las sugerencias para prevenir esta enfermedad van desde el lavado de manos a fondo; mantener distancia; evitar tocarse los ojos, nariz o boca; cubrirse con el codo doblado al toser o estornudar; permanecer en casa; hasta mantenerse informado de la situación a nivel nacional y local, entre otras.

Los síntomas más comunes son fiebre, tos seca y cansancio. Las personas mayores y las que padecen otras afecciones relacionadas con dificultades respiratorias, problemas cardiacos y diabetes presentan mayores probabilidades de sufrir una enfermedad grave cuando son infectadas por este virus. Cuando pienso en esta última parte es cuando considero necesario hacerse una pregunta: ¿Esto solo es un asunto de salud o también nos hace un llamado a la responsabilidad social, a la empatía y a pensar en el cuidado no solo de nosotros mismos sino del otro?

Sabemos que en el país al momento de escribir esta columna contamos con 75 personas infectadas, según el Ministerio de Salud. Aunque evidentemente esto es un asunto de salud, las últimas medidas tomadas por el gobierno colombiano tales como restringir la entrada de extranjeros al país y cancelar las clases en todos los colegios y universidades a nivel nacional no solo nos hacen un llamado a pensar en la salud a nivel personal, sino a recapacitar en que cada uno de nosotros puede contagiar a ciudadanos que son más vulnerables a sufrir una enfermedad grave y, también, al hecho de que si una gran cantidad de colombianos se enferman al tiempo se puede colapsar el sistema de salud. Con respecto a esta última situación, Oscar Franco, epidemiólogo e investigador en entrevista con El Tiempo, nos expresa que la idea es postergar el contagio para contar con la disponibilidad de recursos médicos y así los contagiados puedan ser atendidos.

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Es decir, estas últimas medidas nos hacen un llamado a pensarnos en sociedad, en comunidad, a tener empatía y a pensar también en el cuidado del otro. Considero que este último aspecto es muy importante a nivel educativo, pues nos permite recordarles a todos que como seres humanos que nos desarrollamos en un contexto social, estos deberían ser aspectos que se deben enseñar y que todos deberíamos tener en cuenta no solo en esta situación sino durante toda nuestra vida.

De igual manera, esto nos permite reflexionar sobre la situación del otro y así evidenciar realidades que no hacen más fácil lo que está pasando en el país. Por ejemplo, las personas que no tienen hogar o acceso a agua para seguir las medidas preventivas que dicta el gobierno; los niños que no cuentan con acceso a internet; aquellos que deben seguir trabajando porque no cuentan con empleo formal y usan transporte público, o la situación de los centros de salud de muchas partes de nuestro territorio nacional, entre muchas otras situaciones.

Como bióloga, docente y como estudiante de Maestría en Educación de la Universidad Javeriana, reconozco que debemos abordar una situación que afecta directamente nuestra salud y la de la sociedad, pero es muy importante tener presentes las reflexiones sociales que nos plantea esta problemática para repensarlas y reflexionar en cómo se pueden generar cambios y no olvidar que el cuidado del otro no solo se trata de salud, se trata de un todo, de tener una vida digna y de contar con los recursos mínimo para vivirla.