Bioeconomía, una apuesta al futuro inmediato de América Latina

Bioeconomía, una apuesta al futuro inmediato de América Latina

Puede sonar algo extraño, incluso un concepto altamente innovador, pero la bioeconomía está mucho más presente en nuestras vidas de lo que imaginamos: desde el mismo momento en que tanqueamos un carro en una estación de gasolina, cuando escogemos los mejores cortes en la carnicería o cuando tomamos vitaminas provenientes de fuentes vegetales o animales.

Aunque no es una novedad, sus alcances han sido vastamente documentados por la academia pero se han quedado cortos en la aplicación por parte de los gobiernos. Prueba de ello es el foco temático en Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente que congrega a nueve expertos dentro de la Misión Internacional de Sabios, el cuerpo consultivo convocado por el gobierno colombiano para recabar ideas sobre la política pública que debe implementarse en ocho áreas sensibles de la economía en el futuro inmediato; uno de esos sabios en la materia es la investigadora javeriana Elizabeth Hodson, quien, a propósito, acaba de obtener la cátedra en Bioeconomía del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Sin embargo, las constantes alertas de organismos internacionales, como la ONU, sobre el veloz deterioro del medio ambiente en el mundo han vuelto a resaltar la importancia de buscar nuevos modelos sostenibles, en los cuales la bioeconomía comienza a tomar protagonismo.

Prueba de ello es la publicación de La bioeconomía: Nuevo marco para el crecimiento sostenible en América Latina, el libro que próximamente lanzará la Editorial Javeriana en el que se recogen las experiencias de los diversos programas sobre la materia adoptados en los últimos años con el apoyo de la Comisión Europea, el IICA y el Centro de Cooperación Internacional en investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD).

Para entender los conceptos básicos y los alcances de esta ciencia, Pesquisa Javeriana conversó con el académico argentino Eduardo Trigo, doctor en Economía Agraria, consultor internacional y uno de los editores académicos de esta publicación. En su concepto, aunque en la América Latina se han impulsado múltiples experiencias, aún queda mucho camino por recorrer, en especial en el campo de políticas públicas de fondo que impulsen y transformen las actuales economías de la región.


Pesquisa Javeriana: ¿Qué es la bioeconomía y qué se busca con ella?

Eduardo Trigo: En su esencia, se trata de un concepto muy antiguo: es el uso de los recursos biológicos para la producción de bienes y servicios en distintos sectores de la economía, pero cobra particular importancia en los últimos 50 años en los que ha crecido la preocupación a nivel global por los límites al crecimiento, sobre cómo se acerca peligrosamente a ciertos límites del mundo natural. Por otra parte, la bioeconomía cobra fuerza gracias a que en las últimas décadas hemos tenido avances tecnológicos que nos permiten pensar en caminos y productos que eran totalmente impensados hasta hace muy poco, particularmente a partir del descubrimiento de la doble hélice y de la genética moderna, de la genómica y todo lo que viene luego.

La bioeconomía es un tema muy antiguo pero es absolutamente de nuestro tiempo. Vivimos de ella pero solo aprovechamos una parte muy pequeña del potencial de los recursos biológicos.


PJ: ¿Cuáles han sido los grandes hitos de la bioeconomía?

ET: El descubrimiento del código genético, de la doble hélice y de lo que hoy conocemos como biología molecular fue un quiebre porque cambió la forma en que podemos vincular los recursos biológicos a las actividades productivas, algo que era parte de la vida diaria desde el origen de la humanidad pero que estaba encasillado en los límites que imponían las estructuras económicas y los cultivos. A partir del desarrollo de la biotecnología comienza una época en que podemos aprovechar los recursos de manera distinta, y los podemos producir, encarar rutas productivas diferentes.

Otro hito es el desarrollo de los biocombustibles a partir de los años 70. Si uno quiere ver un hito en proyección política, sin duda que debe referirse al programa Proálcool en Brasil, que se dio luego de la crisis del petróleo. Y luego podríamos identificar una serie de otros procesos de transformación, como la aparición de los cultivos genéticamente modificados y el impacto que han tenido en la agricultura moderna en países como Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, sin duda Estados Unidos, Australia, Canadá, transformaciones que tienen una escala global en el sentido de que es difícil imaginar los escenarios actuales sin su existencia. Por ejemplo, ¿cómo serían los mercados internacionales si hoy limitamos la oferta de proteína vegetal para la alimentación animal?

Para desarrollar la bioeconomía, los países latinoamericanos deben fomentar políticas de inversión y fomento a la ciencia y el desarrollo. /Ricardo Pinzón
Para desarrollar la bioeconomía, los países latinoamericanos deben impulsar políticas de inversión y fomento a la ciencia y el desarrollo. /Ricardo Pinzón


PJ: ¿Puede considerarse a la Revolución verde
de la India como un hito?

ET: El 90% de los expertos a los que se les haga esa pregunta va a decir que no. Hay que decir que en su origen no hubo un objetivo precisamente ambiental sino de seguridad alimentaria, pues India venía sufriendo una hambruna muy grande y era imposible pensar en alimentar a toda esa cantidad de gente con la colaboración del Banco Mundial de Alimentos o la ayuda externa; la única forma de resolver este problema era mediante una transformación productiva, y eso no es muy distinto de lo que ocurre muchos años después con las variedades de alimentos genéticamente modificados, porque se aplicó el conocimiento de punta en esa época para la producción de genética superior para aumentar la productividad frente a restricciones o estreses muy específicos.

Después tenemos toda una discusión ambiental asociada al uso de agroquímicos y a otro tipo de cuestiones, pero en esencia la Revolución Verde tiene los mismos principios de la bioeconomía, que se trata básicamente de aprovechar mejor los recursos biológicos; todavía en esa época no estaban desarrolladas las nuevas tecnologías genéticas, los nuevos bancos de información, la genómica y los datos de información genética que se tienen hoy, y se trabajaba de una forma más artesanal, pero ya se empezaban a incorporar principios de estadística en la genética cuantitativa en el desarrollo de nuevas variedades.

El principio siempre es el mismo. El estado del arte va avanzando y va abriendo nuevas fronteras tecnológicas y productivas para aprovechar los recursos biológicos, y la bioeconomía es el aprovechamiento de ese concepto en el contexto de la época. En los últimos tiempos quizá cobra una dimensión particular frente a las preocupaciones ambientales. No vamos a entrar a discutir cuán cerca o lejos estamos, porque es una discusión que no vale la pena, pero todos están de acuerdo en que el modelo de la Revolución industrial, tan intensivo en recursos fósiles, no puede crecer ad infinitum porque el impacto que tiene sobre el ambiente global se está empezando a notar, estamos empezando a recibir retroalimentación de que esto tiene un límite.


PJ: ¿Están los gobiernos latinoamericanos comprometidos con la bioeconomía?

ET: La diversidad de recursos que se pueden incorporar al concepto de la bioeconomía es muy grande. Ahora, difícilmente esto ocurre sin la participación activa de los gobiernos y de las políticas públicas. Los gobiernos de América Latina han venido haciendo eso, tanto desde sus ministerios y estructuras de ciencia y tecnología como de sus políticas públicas, como lo ejemplifica el aporte obligatorio en el caso de los biocombustibles. Quizás no hay grandes discusiones estratégicas en políticas de bioeconomía, pero de una manera menos rimbombante se ha venido construyendo la base de una bioeconomía importante. Buena parte de lo que consideramos como agroindustria es parte de la bioeconomía.

El desarrollo de todas estas estrategias integrales, de circularidad de las estructuras empresariales con los procesos agroindustriales, a través del uso de recursos para la producción de biogás, o para la producción de energía eléctrica, son estrategias que caen definitivamente en el concepto de bioeconomía. Quizás, el paso de la discusión de estrategias formales de bioeconomía es un paso relativamente reciente, pero lo que encontramos es que casi todos los países empiezan a avanzar en la discusión. En Colombia se ha avanzado al respecto, ya hubo un foro bastante importante hace un par de años, y la participación de la oficina de planeación en algunos estudios. Y bueno, en la Misión Internacional de Sabios ya empieza a aparecer el tema porque es una realidad en la economía de los países, pero esto no quiere decir que estemos aprovechando todo su potencial. Si queremos hacerlo, tenemos que empezar con políticas proactivas que tienen que ver con el mercado, con regulaciones, con una serie de cuestiones propias de una visión diferente con las tradicionales.


PJ: ¿Hay algún país de la región que esté tomando mejores decisiones para potenciar la bioeconomía dentro de sus fronteras?

ET: Debería decir que Brasil y Argentina son los que han hecho más cuestiones a nivel institucional y por más tiempo, pero no veo un país que se destaque. Lo digo porque son países que empezaron temprano, hace mucho tiempo, con el aprovechamiento de nuevas oportunidades y fueron adecuando sus políticas específicas, como la energética en Brasil o los temas regulatorios de biotecnología en Argentina, pero como bioeconomía propiamente dicha todos están navegando las mismas aguas.

La verdad es que cuando uno se pone a discutir en Ecuador, en Colombia, en Costa Rica, en México, se encuentra que hay mucho más en marcha, no hay una estrategia formal de bioeconomía adoptada por todos los mecanismos institucionales. Pero al mirar más de cerca encontramos que muchas de las cosas con las que ya nos hemos acostumbrado y damos como parte de lo tradicional son bioeconomía. Hay cuestiones muy avanzadas sin ningún lugar a dudas en el sector energético. Y cuando uno empieza a pensar en el desarrollo de estrategias más amplias, como la agricultura baja en carbono o similares, llegamos a la conclusión de que dentro de la región hay muchos desarrollos. Quizás lo que falta, y es lo que creo que viene, es el salto a estrategias formales que se reflejen en la orientación de las políticas públicas, de las inversiones en investigación, en el desarrollo de mercados, en las negociaciones internacionales, porque en muchos casos, para aprovechar adecuadamente todo este potencial, hay que empezar a negociar temas de comercio internacional, como el acceso a mercados, y en eso la región está menos desarrollada.

Eduardo Trigo, doctor en Economía Agraria, ha sido asesor y consultor de bioeconomía para el gobierno argentino y diversos organismos multilaterales. /Mincyt.gob.ar
Eduardo Trigo, doctor en Economía Agraria, ha sido asesor y consultor de bioeconomía para el gobierno argentino y diversos organismos multilaterales. /Mincyt.gob.ar


PJ: En los últimos 30 años Colombia ha privilegiado una economía extractivista. ¿Estamos listos para dar el salto a la bioeconomía?

ET: A pesar de que hay una política extractivista que ha vivido de la ilusión del boom del petróleo y del carbón, y de otros sectores minerales, en el caso colombiano sí se han desarrollado los sectores de la bioeconomía. Y esto quiere decir que existe una competitividad estructural de la bioeconomía colombiana que progresa a pesar de las políticas públicas que le han dado mayores ventajas a los sectores extractivos, pero también es un indicador de lo que se podría lograr si uno piensa en tener realmente un planteamiento económico que tome más en cuenta las necesidades o características particulares de los sectores bioeconómicos. Toda visión nueva de la organización económica se tiene que traducir en un planteamiento institucional y de políticas que lo promuevan y lo contengan, porque hay que pensar que los productos de la bioeconomía vienen a competir y a remplazar productos que vienen de industrias maduras con capital tecnológico ya amortizado.

Los biocombustibles quizás son el caso más evidente, pues no se pudieron desarrollar sin marcos regulatorios y promocionales, entre otras cosas porque se compite en desigualdad de condiciones. Otro caso es el de la bioenergía, que tiene toda una serie de ventajas para nuestros países. En última instancia no importa que Colombia sea un país petrolero, porque en los próximos 30 o 40 años va a continuar existiendo un mercado petrolero, y lo que le conviene a largo plazo es colocar sus recursos en el mercado internacional y construir una matriz energética de carbono amigable, en base a sus recursos naturales, bioenergéticos principalmente. Es una cuestión de ganar-ganar.


PJ: ¿Qué decisiones debe tomar Colombia como país para consolidar su potencial en biodiversidad?

ET: Hablamos de un proceso de innovación, de transformación de la estructura industrial. Lo más fácil es decir que hay que invertir en tecnología, porque es lo que hace falta, pero ahora tenemos herramientas que permiten conocer y ver cuáles son los desarrollos tecnológicos y de producto que se pueden generar a partir de la biodiversidad, la cual se ha usado poco porque hemos sido poco capaces en generar productos de valor económico originados en ella. Yo creo que en el estado de las artes hay un espacio muy importante para desarrollar, y lo que está haciendo Colombia con su nueva Misión Internacional de Sabios es un paso muy importante, porque está discutiendo el desarrollo desde la visión del estado del arte.

Después viene el clima de negocios que se quiere construir, y uno debe construirlo sabiendo que las actividades que se van a desarrollar son de riesgo: es más arriesgado empezar una industria de bioenergía hoy que poner una gasolinera, porque ya se sabe cuánto consume la gente, los ciclos de tiempo, y no se depende de los desastres naturales o cambios de clima.


PJ: En los últimos años, América Latina está viviendo un resurgimiento del populismo. ¿Puede la política convertirse en un obstáculo para el desarrollo de la bioeconomía?

ET: El populismo, en cualquiera de sus versiones, es un problema para los países, no para la bioeconomía. El populismo es una visión de corto plazo. Se define por lo inmediato, por lo que la gente quiere hoy, y es una visión corta del mundo. La bioeconomía se fortalece a partir de una  visión larga, por ello no es circunstancial que los populismos minimicen el tema del cambio climático.

No creo que los populismos de hoy se diferencien demasiado, pero me preocupa el futuro si nuestra región se vuelve populista, y lo hablo con conocimiento de causa. Es una tragedia más amplia, porque no se piensa en las generaciones futuras.

Libro co-editado académicamente por Trigo, Elizabeth Hodson y Guy Henry. /Editorial Javeriana
Libro co-editado académicamente por Trigo, Elizabeth Hodson y Guy Henry. /Editorial Javeriana
La Misión de Sabios se construye en la academia

La Misión de Sabios se construye en la academia

¿Cómo está Colombia en materia de educación sobre las industrias culturales y creativas? ¿Existe o no articulación entre los creadores y el sector privado? ¿Qué retos hay en la circulación y visibilización de los contenidos culturales en el país? Estas preguntas fueron discutidas por representantes de la academia, la industria y el Gobierno durante conversatorios y mesas de debate en universidades como Los Andes y Nacional durante los últimos cuatro meses. Su intención, dentro de una estrategia planteada por la Pontificia Universidad Javeriana para fomentar el diálogo entre actores del sector, recoger experiencias, reflexiones y propuestas en el marco de la Misión Internacional de Sabios, es incidir en la creación e implementación de la política pública en educación, ciencia, tecnología e innovación del país.

La primera reunión tuvo lugar el 28 de febrero en la Universidad de los Andes. El tema central fue el Valor simbólico y cultural de las industrias creativas, dejando como resultado una reflexión consciente en materia de educación: uno de los grandes problemas es la relación entre universidades e industria, ya que en ambos escenarios se utilizan tiempos y velocidades muy distintos a los de la academia. En palabras de María Catalina Rodríguez, artista visual y master en Gestión de eventos artísticos y culturales, “es clave generar espacios en las universidades para que ambas velocidades conversen”.

El 20 de marzo, la Javeriana fue la casa del taller sobre Formación en industrias culturales, cuyos temas centrales fueron la articulación entre propósitos de formación y contextos de desempeño laboral, entre niveles de formación, el empleo actual y futuro de las industrias culturales y creativas, así como la formación de públicos, audiencias, usuarios y consumidores; como resultado de esta interacción, se reconoció la necesidad de invitar a los medios masivos de comunicación, la academia y los usuarios a unirse en una cadena creativa de contenidos.

Por último, el 26 de marzo en la Universidad Nacional de Colombia, el diálogo giró en torno a la Circulación, visibilidad y apropiación de contenidos en la industria cultural, del cual surgieron conclusiones importantes sobre la construcción de estrategias para analizar las lógicas de las nuevas plataformas de visualización y, así, adoptar políticas de divulgación; también se abordó la promoción del turismo como medio propicio y con potencial para el desarrollo de las economías creativas y, finalmente, la conversación entre medios públicos y miembros de la industria para ampliar, cooperativamente, sus públicos a través de la creación de productos de carácter cultural y educativo.

 


El foco de Industrias culturales y creativas en contexto

Esta estrategia surgió el 8 de febrero pasado, cuando el presidente Iván Duque presentó la Misión Internacional de Sabios con la intención de elaborar un documento que reúna las directrices de 46 expertos, nacionales e internacionales, en ocho focos de trabajo: Ciencias de la Vida y la Salud; Energía Sostenible; Océanos y Recursos Hidrobiológicos; Tecnologías Convergentes e Industrias 4.0; Industrias Creativas y Culturales; Ciencias Básicas y del Espacio; Biotecnología, Medio Ambiente y Bioeconomía; y Ciencias Sociales, Desarrollo Humano y Equidad.

Investigadores y académicos, como los javerianos Elizabeth Hodson, microbióloga (pertenece al foco de Biotecnología, Medio Ambiente y Bioeconomía), Rodolfo Llinás, médico cirujano (foco de Ciencias de la Vida y la Salud), Sara Alvarado Salgado, psicóloga (Ciencias Sociales, Desarrollo Humano y Equidad), y el médico Alejandro Jadad (Ciencias de la Vida y la Salud), trabajan desde marzo ad honorem en la construcción de diagnósticos, recomendaciones factibles y propuestas relevantes para responder a los desafíos productivos y sociales de la nación para los próximos 30 años (2019 – 2049).

Las universidades públicas y privadas también aportan su grano de arena en la dirección de cada foco; la Javeriana, por su parte, asumió la responsabilidad a inicios de este año de ejercer la Secretaría Técnica del foco Industrias Creativas y Culturales por solicitud de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, así como por su trabajo en la producción y visibilización de contenidos culturales y creativos, evidente, por ejemplo, en facultades como Comunicación y Lenguaje, Arquitectura y Diseño, y Artes; el Centro Ático, la Asistencia para la Creación Artística de la Vicerrectoría de Investigación y su Catálogo de obras artísticas.

Actualmente, los integrantes de la secretaría técnica javeriana trabajan de la mano del músico Edgar Puentes, académico, antiguo miembro de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y coordinador del foco de Industrias Culturales y Creativas, para formular conjuntamente el documento de diagnóstico, recomendaciones y preguntas. Para conseguirlo, formularon nueve ejes temáticos como esquema de trabajo que serán rastreados, documentados rigurosamente y tratados por los miembros de la misión cada 15 días.

En las próximas semanas se adelantarán nuevos talleres sobre los demás ejes temáticos del foco: en la Universidad Central, el 8 de mayo se discutirá sobre articulación entre creadores e industria. La Universidad de Caldas y la Universidad de Bellas Artes y Ciencias de Cartagena realizarán conversatorios sobre la integración de cadenas de valor, mientras que la Universidad EAN participará con un evento sobre infraestructura y tecnología para las ICC.

Adicionalmente, en Medellín y Cali se realizarán talleres similares sobre la totalidad de los ejes temáticos el 4 de julio y el 15 de agosto próximos, respectivamente.

Postales intramuros

Postales intramuros

No es fácil ser una mujer privada de la libertad en Colombia. Más allá del dolor personal por verse separadas de la sociedad y de sus propias familias, adentro viven su propio calvario: con noticias a cuentagotas sobre sus hijos, lidiando con carencias graves de productos para el aseo personal, con la incertidumbre de qué pasará en el mundo exterior cuando recobren la libertad, aprendiendo oficios como costura y confección que tal vez no les dé para mantener a los suyos, soportando una sobrepoblación de mujeres con sus mismas preocupaciones, sus mismas angustias, sus mismos temores.

Para determinar la realidad de esta población, un equipo de investigadores de las facultades de Ciencias Jurídicas y Psicología de la Pontificia Universidad Javeriana, apoyados por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), de México, recorrieron siete cárceles colombianas y entrevistaron a 1.123 internas para entender sus necesidades, su realidad.

Los resultados no solo dibujan un perfil de las mujeres detrás de las rejas, también dejan en evidencia una situación que puede convertirse en un círculo vicioso.

 

GC 1 PasilloSegún cifras del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), 8.203 mujeres se encontraban privadas de la libertad en las cárceles de Colombia en enero de 2019.

 

GC 2 VentanaLas reformas penales de los últimos 28 años han dictado penas más severas contra delitos menores, lo cual ha aumentado la población carcelaria del país.

 

GC 3 PatioPor ejemplo, en 1991 había 1.500 reclusas en Colombia. Este número creció un 429% al cabo de esos 28 años, cuando se registraron 7.944 internas en 2018.

 

GC 4 PeluqueríaLa Corte Constitucional ha criticado la falta de un enfoque de género en el sistema carcelario colombiano, pues ha evidenciado que las mujeres privadas de la libertad sufren el abandono del Estado y la vulneración de sus derechos.

 

GC 5 ReinadoCon sus encuestas, los investigadores construyeron un perfil de las reclusas: mujeres cabeza de hogar, que se criaron bajo difíciles condiciones económicas, víctimas de violencia y con una baja escolaridad.

 

GC 6 TallerEn la cárcel, ellas reciben capacitaciones en tareas manuales, como costura, artesanías, confección; para los investigadores, estos oficios están alejados de las exigencias del actual mercado laboral, que pide habilidades en sistemas o idiomas.

 

GC 7 LibrosEsto afectaría seriamente sus posibilidades de encontrar una actividad bien remunerada cuando recobren la libertad, lo cual volvería a llevarlas al círculo vicioso de oportunidades limitadas en el cual el crimen, más que una opción, se convirtió en una necesidad para mantener a sus familias.

 

GC 8 VentasLos académicos esperan que esta investigación pueda convertirse en un insumo fundamental para construir una nueva política pública en torno al sistema carcelario, y así mejoren las perspectivas de las mujeres privadas de la libertad.

 


Lea aquí el artículo sobre esta investigación.

La humanización de la salud, problema de todos

La humanización de la salud, problema de todos

“La medicina no es propiedad de los médicos ni la salud es de quienes ostentan puestos directivos en el sistema. La salud y la medicina son propiedad de la sociedad”. Con este argumento, Eduardo Díaz Amado, profesor del Instituto de Bioética de la Pontificia Universidad Javeriana, presenta el libro La humanización de la salud: conceptos, críticas y perspectivas e invita a consultarlo por estar al alcance de cualquier persona que quiera ahondar sobre la situación actual de la atención médica en Colombia y comprender las diferentes visiones que existen al respecto.

El libro, que reúne 26 investigaciones de diversas profesiones relacionadas con la atención en salud, surgió del tercer Foro de Bioética Clínica “Humanizar la salud: significados, posibilidades y límites”, que realiza la Universidad cada dos años. Luego de la invitación de Díaz Amado a los ponentes de ese foro para construir artículos académicos que reflexionaran alrededor del concepto de la humanización, de las tensiones existentes en la actualidad en las profesiones de la salud y de los aportes de las humanidades médicas a este fenómeno, se recopilaron estos textos en la publicación editada por la Editorial Javeriana y presentada el pasado 16 de noviembre en el marco de los 20 años de existencia del Instituto de Bioética.

En el libro se puede encontrar artículos que hablan de cómo en un currículo de educación se introduce el tema de la humanización de la salud o de las experiencias en los hospitales, entre otros temas con abordaje crítico desde lo político y lo ético.

Si desea conseguir este libro, puede consultar el catálogo o pedir información en la Editorial Javeriana.

Los residuos no son basura

Los residuos no son basura

Predecir el comportamiento humano es una labor compleja que siempre tendrá un margen de error. Pero es posible hacer conjeturas, analizar tendencias y determinar parámetros para diseñar, con simulaciones en computador, modelos sobre cómo personas, objetos y tecnologías deben interactuar para lograr un determinado fin. Ese fue el trabajo desarrollado por los ingenieros Sandra Méndez y Rafael González, con el cual aportan al conocimiento científico mientras contribuyen a la solución de un problema concreto: la gestión de los residuos sólidos, particularmente los eléctricos y electrónicos.

Su iniciativa comenzó con un estudio sobre cómo la Pontificia Universidad Javeriana ha gestionado, a lo largo de los años y desde que existe información disponible, los desechos ordinarios, los peligrosos y los aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Para ello, se apoyaron en la teoría actor-red, según la cual actores humanos y no humanos –sin distinción ni preponderancia de uno sobre otro– se interrelacionan, median sus acciones y están en constante coevolución. Este marco teórico nació en las ciencias sociales a finales de 1970 y ha sido ampliamente utilizado en estudios sociotécnicos.

A la luz de esta teoría se concibe, por ejemplo, que no es lo mismo tener una caneca justo a la salida de una cafetería que detrás de un árbol o sacar desechos de un edificio alto que de uno bajo. Todos los actores que interactúan en cada red son agentes activos.

Con eso en mente, Méndez y González caracterizaron el origen, las diferentes etapas y las transformaciones de la gestión de los desechos en la Javeriana, un lugar que refleja, a pequeña escala, la realidad vivida en un pueblo o una ciudad: en ella conviven diversos tipos de personas en diferentes tipos de espacio.

Hallaron que cada facultad, departamento o área tenía un manejo distinto e independiente de sus residuos, que cumplir la ley era el motor de acción para procesar los desechos peligrosos, a diferencia de los ordinarios, cuyo manejo estaba motivado por el interés intrínseco de algunos profesores y estudiantes. También encontraron que las iniciativas particulares, como el establecimiento de comités operativos, campañas o documentos guía, surgidos en varias áreas del campus, no solo generaron hitos en la dinámica de la gestión, sino que se constituyeron en el principal soporte para los tomadores de decisión. La conclusión fue que en ningún momento la Universidad aplicó metodologías ni tomó decisiones de forma sistémica en el manejo de sus residuos, es decir, considerando todas las variables sociales, políticas, culturales, económicas, técnicas, tecnológicas y físicas que intervienen en la gestión.

A partir de estos resultados y sustentados en la teoría actor-red, los investigadores se concentraron en los RAEE para diseñar un modelo de gestión que luego sometieron a simulación por computador. “Esto nos permitió jugar con distintas condiciones y variables en el manejo de los residuos. Si bien simular el comportamiento de un individuo es complejo, la filosofía de este método no busca detectar la conducta individual sino la colectiva. De ahí que los científicos lo usen para identificar muchos patrones sociales”, explica González, doctor en Sistemas de Información. “Aunque este modelo muestra tendencias y permite comparar parámetros en órdenes de magnitud (en este caso, cuánto disminuirá la generación de residuos y otros datos), no arroja cifras exactas y no es un modelo predictivo”, añade.

Méndez, por su parte, fue más allá, y basándose en estas simulaciones realizó talleres, entrevistas y otras actividades fuera del campus, con el fin de intentar replicar todo a escala nacional. La metodología que diseñó permitió hacer un diagnóstico de la gestión de los RAEE en el país, y eso ayudó a entidades públicas y privadas en la construcción de una política pública que pone a Colombia a la vanguardia de América Latina. “Su trabajo fue un insumo adicional para la formulación de la política, que es la visión de país sobre lo que queremos con respecto a los RAEE, y traza las estrategias para cumplir esa gestión”, señala Diego Escobar, de la Dirección de Asuntos Ambientales Sectorial y Urbana del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. La política fue lanzada en mayo pasado, contó con la cooperación internacional suiza –especialmente a través del programa Sustainable Recycling Industries– y varios países ya la han tomado como referencia.

Aplicación Redposconsumo

En 2014, la generación de los RAEE domésticos en Colombia se estimó en 252.000 toneladas, es decir, 5,3 kilogramos por habitante, cifra que aumenta de forma proporcional al consumo desbordado de aparatos.

El Gobierno creó la aplicación RedPosconsumo, disponible en GooglePlay, que identifica los puntos de recolección de llantas, pilas, medicamentos vencidos, baterías de plomo-ácido, envases de plaguicidas, bombillas, computadores y periféricos en todo el país.

  • RedPosconsumo ofrece información sobre las diversas clases de residuos y los programas y campañas de recolección y posconsumo.
  • También permite a los usuarios interactuar entre sí en tiempo real.
  • Aunque originalmente fue lanzada en 2014, su perfeccionamiento se dio en el marco de la nueva política pública.

 

Este proyecto se consolidó en la tesis doctoral de Méndez, que recibió la mención de laureada por contribuir decididamente al conocimiento científico. “La innovación de nuestro enfoque fue emplear la teoría actor-red en el manejo de residuos sólidos, algo en lo que no había antecedentes en el mundo, y crear un modelo computacional que abordara la gestión de manera sistémica”, señala esta ingeniera civil, cuya investigación será publicada como un capítulo del libro Social Systems Engineering: The Design of Complexity.

Actualmente, Méndez desarrolla una guía de diseño sistémico de políticas para la gestión de los RAEE en países en vía de desarrollo, con el fin de compartir la experiencia de Colombia.

La nueva política es un paso pertinente, pero el verdadero desafío es su apropiación social. “La importancia de programas de manejo de residuos y posconsumo está basada en la academia y ahora en la regulación, pero en la realidad este sector está saturado por malas prácticas e incluso mafias”, dice Sergio Zuluaga, cofundador de Weee.Global, firma que ofrece soluciones para el aprovechamiento de los RAEE. “Solo ante la inminencia de una visita, auditoría o procedimiento, este tema cobra relevancia para las empresas, y hasta que no logremos cerrar la brecha entre conciencia social, políticas públicas y el día a día de la operación empresarial, vamos a tener muchas distorsiones en el sistema”, advierte.

La transformación social es el eslabón que falta para que la cadena academia-investigación-política pública se convierta en un círculo virtuoso. Por supuesto, tomará tiempo y persistencia. La nueva política proyecta ese cambio para 2032, pero, por el bien de todos, ojalá se logre antes.


Para leer más

  • Política Nacional de Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE).

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Actor-Network Theory on Waste Management: A University Case Study
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Sandra Méndez-Fajardo
COINVESTIGADOR: Rafael A. González
Facultad de Ingeniería
Departamentos de Ingeniería Civil e Ingeniería de Sistemas
Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014

Marta Zambrano: el rumbo de la política de ciencia

Marta Zambrano: el rumbo de la política de ciencia

Durante más de 20 años, el trabajo académico de la profesora Marta Zambrano se ha centrado en las relaciones de poder, las jerarquías sociales y los dispositivos del saber que han subalternizado a colectivos y agentes sociales, tales como la población indígena de Santa Fe de Bogotá en el período colonial y en la ciudad multicultural contemporánea. También ha examinado el choque y la confluencia entre memorias hegemónicas y disidentes, reflexionando sobre el lugar de las mujeres, la sexualidad y el colonialismo en la producción y olvidos de la historia oficial.  

“Las perspectivas críticas de las  ciencias sociales y del feminismo nos ayudan a contar otras historias y memorias” , dice esta antropóloga de la Universidad Nacional, doctora en Antropología de la Universidad de Illinois en Urbana Champaign.

El fruto de su trabajo ha quedado consignado en artículos académicos publicados en revistas indexadas y en libros como Trabajadores, villanos y amantes: encuentros entre indígenas y Españoles en la ciudad letrada. Santa Fe de Bogotá (1550-1650).

Marta Zambrano, doctora en Antropología.
Marta Zambrano, doctora en Antropología.

Ha sido merecedora de reconocimientos como el Premio Beth Dillingham, otorgado por la estadounidense Asociación Antropológica de los Estados Centrales, y el Premio de Docencia Meritoria, de la Universidad Nacional.

Marta Zambrano es uno de los conferencistas invitados al XIV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, en el cual hablará sobre el futuro de la ley de ciencia y tecnología en Colombia. El 14 de septiembre, en el Auditorio Alfonso Quintana S.J. del edificio Jorge Hoyos S.J. (edificio 20 del campus universitario), a las 8:00 a.m., hablará sobre la política pública de ciencia y tecnología en Colombia.

Si desea asistir a la conferencia, puede inscribirse aquí.

El rostro de la infancia en el  Valle del Cauca

El rostro de la infancia en el Valle del Cauca

Los derechos de la infancia y su incorporación en las políticas públicas han generado debates en la sociedad desde la política y la academia, en donde el bienestar de niños, niñas, adolescentes y familias juega un papel fundamental para el desarrollo del país. En el marco de esta reflexión, la Pontificia Universidad Javeriana Cali propicia la investigación con el fin de apoyar a las instituciones encargadas de coordinar las intervenciones de protección de la primera infancia, como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF.

“Pensar sobre el quehacer de la entidad pública constituye una tarea importante para la comunidad académica, que ofrece vías de interpretación y resolución de los problemas sociales que acontecen en la sociedad vallecaucana”, explica el profesor Carlos Andrés Tobar, de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.

PESQUISA presenta los resultados de tres de las investigaciones realizadas que hacen énfasis en la relación entre la vulnerabilidad social, la niñez, la adolescencia y la familia, y que entregan elementos para comprender los factores de riesgo en el Valle del Cauca

Bien-estar en la infancia, más que bienestar

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Con base en un indicador socioeconómico que mide el bienestar de la niñez, los investigadores Ana María Osorio Mejía y Luis Fernando Aguado, de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, confirman que departamentos como Vaupés, Chocó, La Guajira, Guainía y Vichada aún tienen un gran trabajo por delante. El indicador de exclusión social desarrollado por los profesores se centra en el binomio madreinfante, y mide el uso y acceso a bienes y servicios sociales claves durante la primera infancia. Está constituido por once variables, entre ellas, el nivel de lectura de la madre, la autonomía en la toma de decisiones, los cuidados prenatales, la visibilidad jurídica ante el Estado (registro civil de nacimiento del niño), el cuidado del niño, la estimulación temprana, el acceso a libros, la lactancia materna y el esquema de vacunación.

Los principales resultados mostraron que el mejor desempeño en el índice lo tienen Bogotá, San Andrés y Providencia, Antioquia, Quindío y Boyacá.

Según el investigador Aguado, “el problema es que el bien-estar del niño es visto desde una perspectiva económica que contempla una buena educación y salud para su transición a la adultez y su integración al mercado laboral, sin contemplar que la niñez es una etapa propia de la vida, en la que el niño tiene un desarrollo y unos derechos que deben ser garantizados por la Constitución”.

En consecuencia, la exclusión en la primera infancia abarca muchas dimensiones —no solamente salud y educación— que deberían ser tomadas en cuenta por quienes generan las políticas públicas.

Crianza y socialización

Con base en una encuesta realizada en la zona urbana de Cali, entrevistas a padres o cuidadores y el análisis de canales y programas de televisión, la profesora Adriana Rodríguez de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales investigó cómo los niños menores de tres años se constituyen socialmente en audiencias televisivas. Identificó que a medida que crecen, los niños generan un mayor vínculo con la televisión y con otros medios: “los niños entran en contacto con las tecnologías de comunicación desde edades cada vez más tempranas”, dice.

El análisis realizado encontró que el 89% de los niños menores de tres años ve televisión al menos un día a la semana, principalmente programas infantiles. El 11% restante nunca lo hace.

Muchos padres piensan que los productos audiovisuales que se ofrecen como ‘educativos’ contribuyen al desarrollo y estimulación del niño, pero no necesariamente hay evidencia científica que asegure que pueden cumplir con los objetivos que prometen.

Para la profesora Rodríguez, el proceso de constitución de audiencias es el resultado de un entramando de relaciones entre el mercado audiovisual, las regulaciones del Estado sobre los medios, el reconocimiento social de la primera infancia, la lógica del cuidado infantil y las prácticas de crianza, principalmente.

Ser padres

De la misma facultad, Jacqueline Garavito y César Fabricio Torres investigan las significaciones y competencias requeridas para ejercer la parentalidad en poblaciones en situación de riesgo social, específicamente en la zona de ladera de la comuna 18 de Cali. Para esto trabajaron con diez familias e identificaron que la precariedad económica, social y educativa juega un papel decisivo en la manera como se vive la parentalidad. Hay diferentes competencias parentales que tienen que ver con el apego, la empatía, la educación y la construcción de valores, las cuales quedan reorganizadas y jerarquizadas por una serie de exigencias del contexto donde ocurren, especialmente la necesidad de resolver necesidades básicas de alimentación, salud y vivienda.

La manera como se asumen los roles de padre, madre o cuidador, explica el profesor Torres, está anclada emocional y cognitivamente a las pautas de crianza de sus familias de origen, lo cual tiende a generar patrones repetitivos, que se modifican en la medida en que se tiene acceso a otras significaciones y experiencias de parentalidad. En su diálogo con las familias, los investigadores encontraron que la dimensión personal y el desarrollo del proyecto de vida de las madres y padres en este contexto social marginal —sobre todo de las madres— pasan a un segundo plano o se redefinen en función de la parentalidad, pues los recursos necesarios para realizarlos (tiempo, dinero, oportunidades de estudio o trabajo) deben ponerse al servicio de la crianza de sus hijos.

Ciencia entre la universidad y el Distrito Especial de Aguablanca

“Estoy convencida de que la investigación es el único camino que tenemos para hacer transformaciones sociales que nos permitan avanzar”, dice Sandra Muñoz, asesora de Asistencia Técnica a la Primera Infancia y Enlace Local del Sistema Nacional del ICBF. “Si no hay investigación nos estancamos. Aguablanca necesita a la Universidad Javeriana Cali para que nos oriente en procesos de transformación en la niñez”, enfatiza.

Aunque ha habido importantes avances en las políticas públicas que garantizan los derechos de la infancia en Colombia, aún se sigue pensando el tema sin considerar la información proveniente de los contextos y los grupos de referencia. El Estado y la sociedad, en un acto de corresponsabilidad, deben asegurar el bienestar de la niñez, contemplando a la familia como una institución social importante desde la cual es posible pensar horizontes de transformación, finaliza el profesor Tovar.

Para leer más

  • Osorio, A. M. y Aguado, L. (2015). ¿Cómo medir exclusión social en la primera infancia? Una propuesta de indicador aplicado al caso colombiano. En I. Tuñón (Ed.), Desafíos del desarrollo humano en la primera infancia. Buenos Aires: Biblos.
  • Minujin, A., Bagnoli, V., Osorio, A. y Aguado, L. (2015). Primera infancia, cómo vamos: Identificando desigualdades para impulsar la equidad en la infancia colombiana. Cali: Pontificia Universidad Javeriana.
  • Rodríguez, A. (2013). La constitución social de audiencias de la temprana infancia (Cali-Colombia) (Tesis doctoral). Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, México. Recuperada de https://rei.iteso.mx/ handle/11117/1276
La investigación como insumo para la toma de decisiones

La investigación como insumo para la toma de decisiones

La investigación hace múltiples contribuciones a la sociedad. De un lado, auspicia la producción de nuevo conocimiento, con lo que contribuye al desarrollo del país, al crear saber, experticia y productos, y aportar a la expansión de su capital humano, científico y tecnológico; por otro, favorece la apropiación social del conocimiento y la transferencia de este. Además, tiene un componente aplicado por el cual informa y da sustento a la toma de decisiones. Pero ¿cuáles son los mecanismos con los que se logra este proceso de apropiación social y se propicia la toma de decisiones que le sirven a toda la sociedad?

Pesquisa es una modalidad de divulgación de la ciencia, la innovación y la tecnología que se produce en nuestro país, particularmente en la Universidad Javeriana. Medios de comunicación de este tipo permiten que la producción científica entre en diálogo con la sociedad y, además de aterrizar el lenguaje científico a uno que pueda ser comprendido por un público general, crea oportunidades de puesta en común de la solución de las problemáticas sobre las cuales se vuelcan los investigadores. Aunque no toda investigación debe ser socialmente relevante, porque algunas pesquisas definen su horizonte sobre preguntas de la ciencia misma, la que sí lo es permite evidenciar vacíos en la sociedad y plantear posibles salidas, a través de recomendaciones, modelos o productos.

En sintonía con las funciones sustantivas de la universidad, la investigación no solamente está articulada con la docencia; además, como productora de nuevo conocimiento, se relaciona con el servicio en la medida en que posibilita escenarios de crecimiento para Colombia. La investigación javeriana, en su mayoría, propone insumos, mecanismos y estudios que contribuyen a orientar la toma de decisiones de los líderes del país. Es por ello que Pesquisa comienza una apuesta por visibilizar este enfoque de la aplicación de la investigación, con el fin de evidenciar que el conocimiento no se queda solo en los laboratorios, las aulas de clase, los artículos de revistas indexadas y el debate entre científicos, sino que se traduce en recursos útiles para el diseño de políticas públicas y para que la comunidad apropie este conocimiento transferido por la universidad y se empodere utilizándolo en soluciones a sus problemas.

Así como en el mundo académico de la investigación se tiende cada vez más a producir policy briefs, una especie de resumen de evidencias arrojadas por la investigación que se puede traducir en políticas como corolario de los hallazgos alcanzados, Pesquisa, en al menos uno de sus artículos por edición, destina un espacio a mostrar los procedimientos metodológicos, el análisis específico realizado y la perspectiva de los autores acerca de un problema y su posible solución. De esta manera, se espera aportar e incidir con información cualificada, analítica y rigurosa en el diálogo para la toma de decisiones que beneficien al entorno.

De igual forma, este tipo de textos busca incidir en la necesidad de producir cambios sustanciales y transversales en diferentes escenarios públicos y privados, por ejemplo, de índole normativa; diseño de políticas públicas; programas de desarrollo; asistencia técnica en los niveles nacional, regional y local, con el objetivo final de un mayor grado de eficiencia, efectividad y equidad de instituciones públicas y del marco legal que las respalda.

Así es como Pesquisa se ofrece como una oportunidad para que el público en general, los investigadores, las entidades públicas, la empresa privada y las organizaciones de la sociedad civil encuentren en el debate académico y científico insumos para construir alternativas para una sociedad más igualitaria y más justa.

Consuelo Uribe Mallarino
Vicerrectora de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

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