La reforma tributaria que no se vio

La reforma tributaria que no se vio

El encuentro comenzaría hacia la hora del almuerzo. Uno a uno, fueron llegando a la Pontificia Universidad Javeriana; uno a uno recorrieron los pasillos y subieron por el ascensor; uno a uno fueron recibidos por César Ferrari, doctor en Economía y profesor de política económica, entre otras materias, quien los condujo al sitio de reunión. Tras los saludos y las anécdotas de rigor, y alguno que otro bocado, los asistentes entraron en materia. Así comenzaba, hacia finales del primer trimestre de 2015, su reunión para arreglar la economía colombiana.

“Empezábamos discutiendo los temas, la perspectiva global y las opiniones que teníamos al respecto, y lo que pensábamos que debería generarse como objetivo de una reforma tributaria, y luego más adelante una del gasto público”, recuerda Ferrari. Aquellas discusiones eran variadas, profundas; no se centraban en una sola definición. El grupo comenzó a llamarse a sí mismo Comisión Académica Fiscal, debido a los orígenes de sus miembros: economistas, abogados y contadores, todos afiliados a universidades como la Javeriana, la Nacional, el Externado y la Escuela Colombiana de Ingeniería.

Tras alcanzar algunos acuerdos básicos, regresaban a su cotidianidad, se sentaban frente al computador y redactaban propuestas que contemplaban las políticas económica y tributaria, y el sistema financiero colombiano, entre otros aspectos. Todo terminaba en el correo electrónico de Ferrari, quien compiló, editó y ordenó las propuestas en un documento. Días después todo el grupo se reunía, discutía los avances y sumaba nuevas propuestas, que el editor organizaba.

Aquel documento sería la voz de la academia ante un tema sensible: la reforma tributaria. A comienzos de 2015, al anunciar su intención de mejorar el recaudo de impuestos, el presidente Juan Manuel Santos había convocado a una comisión de expertos para analizar el estado de la economía colombiana y recomendar la mejor reforma posible.

“Cuando salió esa noticia, me pareció sumamente importante que la universidad, independientemente del Gobierno, planteara su propia propuesta de reforma tributaria”, dice Ferrari, idea que encontró el apoyo de Gonzalo Hernández, entonces director del Departamento de Economía en la Javeriana, y de otros profesionales con saberes específicos: “Los sabios se murieron en la Grecia antigua, o en el Renacimiento… Hoy nadie sabe todo, por eso la importancia de rodearnos de gente con otras visiones sobre el mismo tema tratando de construir una percepción compleja”.

Y nada tan complejo en Colombia como los impuestos. Desde sus inicios, la estructura tributaria del país ha garantizado exenciones a ciertos sectores, con la idea de incentivarlos, creando, en últimas, un desequilibrio estructural. Por eso hoy se cuenta con impuestos indirectos (como el IVA) y directos (como el de renta), pero no son suficientes para que el Estado reúna todo el dinero necesario para cubrir sus gastos: según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mientras en 2014 Colombia recaudaba en impuestos el 20,3 % de su producto interno bruto (PIB), el promedio de América Latina se situaba en el 21,7 % y el del primer mundo, en 34,4 %.

¿De dónde viene este problema? De múltiples fuentes. Por ejemplo, en los años ochenta se estableció que el impuesto a la renta lo pagarían las empresas y no los empresarios, imponiendo unas tasas que les resta competitividad, sin mencionar que se dejan de recabar grandes sumas porque no se gravan apropiadamente las grandes fortunas. Otro inconveniente es mantener impuestos antitécnicos, como el que grava las transacciones financieras (el conocido cuatro por mil), que aún está vigente a pesar de los permanentes anuncios sobre su eliminación.

La propuesta académica

Todo esto fue discutido en los almuerzos y consignado más tarde en el documento final, en el cual los académicos propusieron, entre otros puntos, tener una estructura de impuestos sencilla y transparente, eliminar múltiples beneficios, gravar las fortunas personales de acuerdo con el nivel de ingresos (que quien más gane o más dividendos reciba, pague más), eliminar las cargas que socavan el crecimiento de las empresas y, teniendo en cuenta los compromisos derivados del Acuerdo de Paz con las Farc, invertir en infraestructuras públicas (como carreteras) para fortalecer las economías regionales y consolidar el crecimiento en todo el país.

Sobre el papel, esta propuesta concebida desde la academia tiene efectos claros. “Como les dejamos más recursos a las empresas, siempre y cuando la estructura tributaria no incentive a distribuirlos, ellas pueden invertir más y por eso la economía puede crecer mejor; pero además, como reducimos el IVA, las personas disponen de mayor ingreso y eso mejora la distribución”, explica Ferrari. Gracias a su experiencia como gerente del Banco Central del Perú y como asesor económico del Fondo Monetario Internacional en los bancos centrales de Angola y Guinea-Bissau, Ferrari proyectó la evolución que se generaría a 2020 en el país: $ 12,2 billones adicionales recaudados en impuestos, una reducción progresiva del déficit fiscal (el hueco generado por los escasos ingresos frente a los gastos que hay que cubrir) y un crecimiento consistente del PIB del 4,09 % (partiendo de los precios de 2010).

Pero este trabajo no tuvo eco alguno. Hacia finales de 2015, la comisión convocada por el Gobierno entregó su informe final y sus propuestas, con las que se conformó la reforma tributaria sancionada en 2016, la cual elevó el IVA y gravó algunos productos que no lo incluían, disminuyó os porcentajes a cargo de las empresas, mantuvo el cuatro por mil y, entre otras medidas, amplió la base de quienes deben declarar renta.

Por la misma época, el documento final de los académicos quedó listo y fue publicado en revistas científicas, pero nadie en el Gobierno, a excepción de uno que otro asesor, revisó sus propuestas. Lo que sí continuó para la Comisión Académica Fiscal fue la costumbre de hablar del país a la hora del almuerzo: empezaron a trabajar en un nuevo documento con recomendaciones sobre el gasto público, que se editó en 2018, y, más adelante, gestaron otro ―hoy en proceso de publicación― sobre el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022. De ese ejercicio también nació el Observatorio Fiscal de la Javeriana, para analizar y hacerles seguimiento a cuestiones más concretas, y compilar sistemática y ordenadamente la información fiscal del país.

Claro que en esa misma época hubo cambio de Gobierno e Iván Duque impulsó una nueva reforma, bajo el nombre de Ley de Financiamiento, debido a las repetidas quejas en lo tocante a que el dinero no es suficiente para tapar el hueco fiscal. Para los académicos, se trata de un guion ya conocido sin un resultado claro, pues esa es la decimosexta reforma introducida en Colombia desde 1980 para resolver un problema que, parece, está destinado a crecer.

Esas 16 propuestas, dice Ferrari, están construidas bajo la misma mirada: “Son peleas que tienen que ver con percepciones aparentemente distintas, pero, en términos económicos, similares, construidas con la misma lógica”.

Para leer más:

  • J. A. Ocampo (comp.), Historia económica de Colombia, Bogotá, Planeta, Fedesarrollo, 2007.
  • J. Espitia, C. Ferrari et al., El gasto público en Colombia: reflexiones y propuestas. Revista de Economía Institucional, 21(40), 2019, 291-326

 

 


 

TÍTULO DE LAS INVESTIGACIONES: Sobre la reforma tributaria estructural que se requiere en Colombia: reflexiones y propuestas El gasto público en Colombia: reflexiones y propuestas.
INVESTIGADORES ASOCIADOS: Jorge Espitia, César Ferrari, Gonzalo Hernández, Isidro Hernández, Jorge Iván González, Luis Carlos Reyes, Carlo Tassara, Jairo Orlando Villabona, Gustavo Zafra, David Varela.
Pontificia Universidad Javeriana Universidad Externado de Colombia Universidad Nacional de Colombia Escuela Colombiana de Ingeniería
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-actualmente

Nueva ruta para la ciencia colombiana

Nueva ruta para la ciencia colombiana

Con la entrega de un documento de recomendaciones para el desarrollo de la educación, la ciencia y la tecnología durante los próximos 20 años y la firma del Decreto 2226 que establece la estructura orgánica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colombia inicia un nuevo recorrido por el sendero que la debe llevar, de acuerdo con palabras expresadas por el propio presidente de la República, Iván Duque, a ser “la más importante potencia científica de América Latina y el Caribe”.

Luego de 10 meses de trabajo por parte de más de 40 comisionados nacionales e internacionales, y teniendo en cuenta que un muy bajo porcentaje de las recomendaciones de la pasada Misión (1994) se llevó a cabo, la actual Misión de Sabios espera que no solo este gobierno inicie su implementación, sino que tenga continuidad en los siguientes mandatos.

Dicha labor se concibe desde el comienzo como un camino que debe recorrer el país frente a los desafíos que le impone ser parte de la OCDE, lograr mejores resultados en la educación de las futuras generaciones –reto que se vuelve más apremiante con los recientes resultados de las pruebas PISA en las que a Colombia le fue mal–, las decisiones y los compromisos frente al cambio climático, entre otros. Y esa es una tarea que no se consigue en el corto plazo.

“Es la primera vez que un gobierno se compromete con metas de inversión, con seguimiento anual y con continuar la Misión”, dijo a Pesquisa Javeriana el físico y presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, Eduardo Posada, quien ha participado en las dos misiones. “Las dos experiencias han sido excepcionales y espero que las propuestas se concreten y que de verdad Colombia cambie”.

¿Qué le dijeron los sabios al país?

A pesar de que los miembros de la Misión se dividieron en ocho grupos desde el comienzo, en los últimos meses conciliaron sus conclusiones y definieron tres grandes retos para el país:

Colombia Bio_Diversa: propone identificar, conocer, documentar y aprovechar la diversidad cultural y natural del país para impulsar la bioeconomía y la economía creativa.

Colombia productiva y sostenible: busca modificar la estructura productiva del país hacia industrias y servicios con contenido tecnológico alto, empresas de economía circular con máximo aprovechamiento de residuos y con sostenibilidad ambiental.

Colombia equitativa: busca garantizar una distribución equitativa de los frutos del esfuerzo nacional, garantizando el acceso a educación, salud y servicios básicos.

Relación entre los retos de la Misión

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Fuente: Misión de Sabios

En la proclama, leída por el coordinador de coordinadores de la Misión y exdirector de Colciencias, Clemente Forero, se hace énfasis en la importancia de fortalecer las opciones de educación para la sociedad colombiana: “La misión propone como primera gran tarea de nuestra sociedad que el Estado, las familias, las empresas grandes y pequeñas, nuestros maestros y nosotros los investigadores permanezcamos vigilantes para que todos los niños y niñas desde el momento de su concepción hasta los 5 años accedan a una educación diseñada para ellos con nutrición adecuada, acceso a la salud, afecto, respeto y atención”.

Los comisionados entregaron al presidente Iván Duque y a la vicepresidente Marta Lucía Ramírez un documento de 277 páginas con las propuestas de una política de Estado para la investigación y la innovación, así como las propuestas para cada uno de los retos. Entre ellas, “que las regiones destinen el 25% de las regalías a la educación de la primera infancia, la creación de centros regionales de innovación y el impulso a la investigación y a las redes de centros comunitarios de innovación en sus regiones”.

“Hoy, los miembros de la Misión de Sabios estamos proponiéndole al presidente Duque, al gobierno nacional, que en representación de la nación entera, dé los pasos definitivos hacia la ruta que nos llevará a la Colombia del conocimiento, para que ese sea el legado que le dejemos a la próxima generación”, finalizó Forero en su intervención.

La esperanza de que las propuestas no se queden en el papel se fortalece con el anuncio del presidente Duque para que todos los diciembres de su mandato se reúnan los comisionados para hacer una evaluación sobre los avances de sus recomendaciones.

Colciencias y Ministerio de Ciencia: ¿Un simple cambio de nombre?

El Presidente de la República aprovechó la ocasión para firmar el Decreto 2226 de 2019 que reglamenta la estructura orgánica del nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, una propuesta que se materializa más de diez años después de haber sido liderada por la propia vicepresidente actual Marta Lucía Ramírez, entonces senadora de la República junto al representante a la Cámara, Jaime Restrepo Cuartas.

El senador Iván Darío Agudelo tomó las banderas y asumió el liderazgo de la iniciativa desde hace un par de años. Conjuntamente con los miembros de la comunidad científica buscaron crear este ministerio sin que desapareciera Colciencias, pero finalmente esta entidad, que cumplió 51 años en 2019, se convierte en Ministerio.

“No es simplemente un cambio de nombre”, le dijo Agudelo a Pesquisa Javeriana. “Hemos venido construyendo un sistema, una nueva narrativa de país; ese acumulado histórico de Colciencias jugará un papel importante en la proyección y el desarrollo del nuevo Ministerio”.

El nuevo organismo tendrá dos viceministerios: Conocimiento, Innovación y Productividad; y Talento y Apropiación Social del Conocimiento. Solo hasta el 24 de enero de 2020 cuando nacerá formalmente el Ministerio, con un presupuesto de $393 mil millones aprobado por el Congreso, se sabrá quién será la persona a cargo de esta responsabilidad.

¿Por qué Colombia sigue “rajada” en las Pruebas Pisa?

¿Por qué Colombia sigue “rajada” en las Pruebas Pisa?

La falta de un modelo de innovación educativa y el ausentismo de los profesores en escuelas y colegios de Colombia, principalmente en zonas apartadas, son los principales motivos que pueden impactar en los deficientes resultados que arrojaron las pruebas Pisa, presentadas esta semana. Así lo sostiene a Pesquisa Javeriana Luz Karime Abadía, directora de posgrados en Economía de la Pontificia Universidad Javeriana. Y agrega que si el país trabajara sobre esos dos factores, seguro generaría cambios estructurales para brindarles una educación cualificada a sus estudiantes y respondería a sus necesidades actuales.

Dice que no se deben “seguir usando los mismos métodos de enseñanza y aprendizaje tradicionales porque nuestros jóvenes son diferentes, porque requieren habilidades diferentes y porque estos métodos tradicionales ya no responden a los problemas complejos que tenemos en el mundo actual.

VIH y Sida, mitos y verdades

VIH y Sida, mitos y verdades

El primero de diciembre el mundo conmemoró el Día del Sida y en este año se resaltó el trabajo que hacen los ciudadanos para promover la igualdad, el respeto y la dignidad de las personas que conviven con el VIH y las enfermedades asociadas a este síndrome, bajo el lema “Las comunidades marcan la diferencia”.

Por eso, Pesquisa Javeriana dialogó con Ana Lucía Valenzuela, investigadora de la Pontificia Universidad Javeriana, sede Cali, quien hizo parte de una investigación sobre las representaciones sociales asociadas al VIH/Sida en universitarios colombianos.

Ella y sus compañeros de investigación concluyeron en el estudio que se requiere un trabajo articulado, integral y transversal para la deconstrucción de las creencias y actitudes negativas sobre estas enfermedades, mientras se educa sobre una sexualidad responsable y saludable centrada en el autocuidado.

Cabe tener en cuenta que según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 37 millones de personas en el mundo viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Por las tendencias y las proyecciones, todo parece indicar que la cifra aumentará por diversas causas: discriminación, falta de educación sexual, debilidades en las políticas públicas y mitos o verdades parciales, varias de las cuales se van a validar o desmentir a continuación:

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Colombia pasó de tener 13,7 casos de VIH por cada 100.000 habitantes en 2008, a 28,1 en el 2018.

 

El VIH y el Sida son lo mismo, de hecho, el último es la etapa terminal del primero. ¿Mito o verdad?

Solo los trabajadores sexuales, consumidores de sustancias psicoactivas inyectables y homosexuales se contagian de VIH. ¿Mito o verdad?

Las personas con VIH y Sida tienen en su cuerpo llagas, manchas y se ven deterioradas. Se pueden identificar fácilmente mientras caminan por la calle. ¿Mito o verdad?

Si usa preservativo no necesita hacerse la prueba del VIH, finalmente se está protegiendo y no hay riesgo. ¿Mito o verdad?

El VIH se transmite por cualquier contacto como un beso, un abrazo o compartir los cubiertos al comer con una persona infectada. ¿Mito o verdad?

Si una persona tiene VIH y por consiguiente Sida, morirá en el corto plazo, es una sentencia de muerte. ¿Mito o verdad?

Si tiene una pareja estable o ‘conoce’ a la persona con quién está teniendo relaciones sexuales, no existe riesgo de contraer el VIH. ¿Mito o verdad?

La resistencia tiene rostro de mujer

La resistencia tiene rostro de mujer

Sanne Weber, Julia Zulver y Salomé Gómez, tres investigadoras comprometidas con el Acuerdo de Paz, han dedicado sus estudios a analizar las realidades de excombatientes y víctimas del conflicto armado, con el fin de entender cómo las mujeres se adaptan a una nueva vida tras el desarme, hallando que cada una de ellas asume el posconflicto de una manera diferente.

Al haber vivido el conflicto armado como víctimas se desarrollan técnicas de resistencia que fortalecen a las mujeres en comunidad, mientras que las excombatientes se encuentran ajustándose al desarrollo de una vida en la que pueden dedicarse a la maternidad. Sin embargo, lo importante es reconocer que cada una de ellas tuvo distintas experiencias, e impactos particulares, por lo que sus historias cuentan una narrativa única desde donde se mire.Gracias a sus aportes investigativos frente a lo que significa ser mujer en este contexto, Weber, Zulver y Gómez fueron invitadas al conversatorio Mujeres, guerra y resistencia en Colombia, realizado por la Pontificia Universidad Javeriana y el Instituto Pensar, en el que presentaron los resultados de sus trabajos que ayudan a entender los diferentes procesos de reintegración y resistencia a lo largo del territorio nacional.

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Sanne Weber: la reintegración de las excombatientes en La Guajira

Esta holandesa, experta en procesos de justicia transicional, lleva un año trabajando en el país. La investigadora convivió durante un año con los habitantes del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR), ubicado en la vereda Pondores, (La Guajira). Desde una aproximación etnográfica, Sanne se incorporó y escuchó diariamente los relatos de más de 250 hombres y mujeres exintegrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para así estudiar cómo este grupo retorna a la sociedad tras dejar las armas.

En su investigación, Weber resalta que las excombatientes en la actualidad son las encargadas del hogar y del cuidado de los hijos, mientras los hombres realizan las labores manuales y trabajos pesados.

“Lo que ellos dicen es que al inicio eso no fue así. Cuando se desmovilizaron y empezaron sus proyectos, hombres y mujeres trabajaban por igual. Pero poco a poco, y eso también tiene que ver con el “Baby Boom” (explosión de natalidad), las mujeres se dedicaron más a las tareas domésticas”, afirma la profesional. Esto quiere decir que al abandonar la guerra las parejas   que se conformaron en esta ETCR, se enfocaron en expandir sus hogares y se dio un aumento en la natalidad. “En solo septiembre nacieron 9 niños”, comenta. Concluye, además, que por esta razón las mujeres dejan de lado sus intereses por el estudio y el trabajo, retornando a roles de género establecidos históricamente.

Webber también se pregunta cómo algunas de estas mujeres vivieron la violencia durante su tiempo en el grupo armado. Con la ayuda de la Corporación Rosa Blanca se pretende ayudar a las excombatientes a que denuncien los crímenes de guerra de los que fueron víctimas. Sin embargo, los procesos de denuncia no son sencillos, ya que “las mujeres que deciden contar la violencia a la que fueron sometidas son rechazadas y aisladas por los habitantes de la ETRC Pondores, pues la imagen de agresión entre filas es inconcebible para el grupo armado y la denuncia atenta contra la comunidad”, complementa la investigadora.

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Por esta razón, Sanne hace un llamado a reconocer que “las mujeres de las FARC muchas veces fueron víctimas de reclutamiento forzado y de violencia sexual a manos de sus compañeros. Muchas estaban ahí porque les tocó”, lo cual complica aún más su reintegración a la vida civil pues “los procesos de paz y reconciliación tienden a separar a las víctimas de los victimarios y los procesos son exclusivos de las víctimas, dejando a las excombatientes por fuera”, narra la europea. Por lo que su trabajo con en este grupo surge de la necesidad de conocer la otra cara del posconflicto.

Julia Zulver y las mujeres “tejiendo” la resistencia

Zulver es una británica que lleva dos años trabajando con la Alianza de Tejedoras de Vida del Putumayo, una coalición conformada por los 13 municipios del departamento, la cual quiere abrir espacios para el reconocimiento de los derechos de las mujeres que viven en zonas de conflicto por medio de la construcción de paz, participación política y el desarrollo económico y social.

En su intervención explicó que dicha iniciativa pretende “el empoderamiento femenino por medio de estrategias de sensibilidad para recuperar el tejido social afectado por el conflicto armado”. Sin embargo, esto no es algo positivo para todos. Los nuevos actores armados buscan el control de los territorios y limitar el activismo femenino utilizando el ‘backlash patriarcal’ (prácticas de dominación patriarcal basadas en género) “para limitar la participación de las mujeres en entornos políticos y sociales”, argumentó la británica.

Para-galeria-3Zulver también habló sobre el aumento de amenazas contra la vida de las lideresas, causando que muchas deban huir para proteger a sus familias. Es el caso de Sandra, una de las participantes de la coalición con las que habló. En palabras de Sandra: “Somos hermanas, cuando algo le pasa a una, nos pasa a todas, pertenecemos a la alianza, al territorio”. Por ese motivo las mujeres del Putumayo buscan la manera de resistir al miedo y a las intimidaciones.

Otra de las virtudes que destacó es la fortaleza de estas mujeres, que viene de comprender los riesgos que las rodean y su manera de protegerse, como lo hacen Sandra y sus compañeras. No obstante, es un reto para muchas, pues como explica Zulver: “las mujeres que resisten son castigadas como un ejemplo para los demás. Son estrategias para infundir el miedo y limitar la resistencia. Pero el conflicto armado les enseñó caminos de resistencia, que siguen aplicando en esta nueva ola de violencia contra las lideresas del Putumayo”, agregó la investigadora.

“Las mujeres que viven ese conflicto quieren la paz y ahora que resurge la violencia no se van a esconder, van a aplicar y modificar lo que aprendieron en otro momento y acomodarlo para enfrentar lo que pase”, finalizó Zulver.

Salomé Gómez: la violencia sexual va más allá del acceso carnal violento

Salomé hace parte de la Comisión de la Verdad, una Entidad Estatal que busca ayudar a las víctimas del conflicto armado en sus procesos de esclarecimiento de la verdad, reconocimiento, convivencia y condiciones para la no repetición. Basándose en estos ejes fundamentales, “buscan abrir el diálogo social frente a la dignidad de las víctimas, el reconocimiento de responsabilidades y la importancia de que la sociedad civil reconozca el conflicto armado”, explicó.

Durante su exposición aclaró que “es muy difícil encontrar que los hombres reconozcan haber cometido violencia sexual contra la mujer de cualquier tipo” porque la violencia sexual no es únicamente el acceso carnal violento, sino que incluye desnudez, aborto y maternidad forzados, cambios impuestos al cuerpo y puede darse con cualquiera de los actores armados del conflicto, es decir, víctimas y victimarios.Para-galeria-4

Por esta razón, el Grupo de Género de la Comisión de la Verdad que ella coordina está comprometido con “la eliminación de todas las violencias contra las mujeres, es decir, violencias que vulneren a las mujeres y personas LGTBI como la violencia en la escuela, el acoso callejero, la violencia en la casa, etc.”, sentenció Salomé.

Gómez resaltó la importancia de replantear lógicas de estructuración, roles de género, causas de la violencia e historias de vida. “Para conocer a lo que se enfrentan ahora las víctimas y los victimarios debemos entender que cada persona tiene distintas experiencias, impactos diferenciales y particulares que los definen como poblaciones en condiciones de vulnerabilidad”, expresó.

Nueva reforma tributaria: $9 billones para las empresas y un par para los ciudadanos de a pie

Nueva reforma tributaria: $9 billones para las empresas y un par para los ciudadanos de a pie

El presidente de la República anunció una nueva versión de proyecto de ley de reforma tributaria, modificada para bajarle la temperatura al malestar social que vive el país en estos días. Pero la propuesta del gobierno sigue sin reflejar el principio de progresividad tributaria, consagrado en nuestra constitución, y mantiene los beneficios tributarios a la población de más altos ingresos del país.

Estos son los aspectos que fueron resaltados por el gobierno como grandes cambios. Analicémoslos en detalle:

  • Devolución del IVA

Se propone hacer una devolución del 100% del IVA pagado destinada al 20% de los hogares más pobres del país, buscando darles un alivio tributario. La medida implicaría que se devuelvan aproximadamente 1,7 billones de pesos a la población más vulnerable, mientras que se mantienen los beneficios tributarios por cerca de 9 billones de pesos a las empresas, los cuales se concentran en los empresarios más grandes del país.

 Sin duda, habría un alivio en la carga tributaria de la población más vulnerable, lo que liberaría parte de sus ingresos para que puedan destinarlos a otros usos. No obstante, de aprobarse esta reforma tal como está, se devolverían cerca de 1,7 billones de pesos y tampoco se recaudarían los 9 billones de pesos que podrían usarse en la financiación de programas sociales que beneficien a la población más necesitada. Para tener una idea de la magnitud de los recortes de impuestos a las empresas, se puede señalar que, por ejemplo, 9 billones de pesos son alrededor del doble del presupuesto de las universidades públicas del país.

  • Reducción aportes de seguridad social en salud para pensionados

Otra de las propuestas tiene que ver con la reducción gradual del aporte que realizan los pensionados a salud. Se pretende que el aporte sea del 8% del ingreso del pensionado en los años 2020 y 2021 y, a partir del año 2022, del 4%. Además, la medida cobijaría a aquellas personas que reciben una pensión de 1 SMMLV.

Según información del mismo Minhacienda, cerca de 802 mil personas están pensionadas con una mesada igual o inferior a 1 SMMLV, con lo que el total de aportes a salud de este grupo ascendería en total a casi 1 billón de pesos al año. Con la medida, en los tres primeros años reducción, en el agregado, para estas personas sería de 335 mil millones de pesos en el 2020, de 350 mil millones de pesos en el 2021 y 738 mil millones de pesos en el 2022, cuando se llegaría al aporte de 4%. Es decir, al año habría un “alivio” en la carga tributaria de los pensionados de cerca de 740 mil millones de pesos al año. Pero esto debe contrastarse siempre con los 9 billones de pesos en exenciones para las empresas. De nuevo, parece estarse mejorando la situación de población en situación de vulnerabilidad (asumiendo que toda la población pensionada lo está, lo cual no es cierto, ya que el 35% de los colombianos en edad de pensionarse que reciben una pensión son una minoría relativamente privilegiada). Pero lo cierto es que las gabelas tributarias para los más ricos se mantienen. 

  • Días sin IVA

 A esta medida ya nos hemos referido en posts anteriores. Vale la pena resaltar que se trata de algunos días al año en los cuales no se cobraría el impuesto de IVA a ciertos productos, con el fin de facilitar su compra. El impacto de esta medida depende de la capacidad que tengan los hogares de modificar sus decisiones acerca de en qué momento del año compran los productos cobijados. Esta flexibilidad para aplazar o adelantar las compras se va reduciendo entre menores sean los ingresos del hogar.

La literatura internacional muestra que los efectos de este tipo de medidas se refleja en las ventas de los bienes cobijados, pero no es claro que beneficie principalmente a la población más vulnerable. Cálculos del Observatorio Fiscal muestran que, en un escenario en el que los hogares modifican sustancialmente sus tiempos de compra, el impacto en recaudo estaría entre 660 mil millones y 1,3 billones de pesos. En en términos relativos a la tarifa del IVA (19%), la medida probablemente significaría una reducción de menos de 0,5 puntos porcentuales, es decir un alivio comparativamente bajo (especialmente, vale la pena reiterar, comparado con los 9 billones en recortes tributarios a las empresas, y la desfinanciación de los programas del Estado que esto representa).

  • Incentivos tributarios a empleo juvenil

 Se incluye un incentivo tributario destinado a las empresas que contraten empleados menores de 28 años. La medida consiste en una deducción del 120% de los pagos que se realicen  por salario de los empleados que sean menores de 28 años, con la condición de que sea el primer empleo de la persona.

Reducir los pagos por impuestos a la nómina es una medida cuya efectividad para reducir el desempleo y la informalidad en Colombia se ha demostrado, y el espíritu de esta propuesta está bien encaminado. Sin embargo, reducir impuestos a la nómina es efectivo incluso cuando el recaudo perdido se repone con un aumento en el impuesto a la renta de las empresas, por lo cual – de nuevo – la reducción de 9 billones en impuestos a la empresas, que sigue siendo el componente principal de la reforma, parece innecesaria.

En resumen, la nueva propuesta de reforma tributaria no modifica sustancialmente la anterior y sí establece algunas medidas que se promueven como la respuesta del gobierno a las demandas sociales, pero que en la realidad no reflejan un cambio de filosofía. Se mantienen las proposiciones que llevan a un menor pago de impuestos por parte de mega inversionistas, sector “economía naranja”, sector hotelero, grandes inversiones del sector agropecuario, importación de bienes de capital, entre otras, además de la reducción en la tarifa del impuesto de renta general para las empresas. Las mismas cifras del Ministerio de Hacienda mostraban una reducción en el recaudo de impuestos para los próximos años con el texto anterior, y este articulado parece incluso acentuar el efecto, incorporando aún más descuentos, reduciendo así la sostenibilidad fiscal del país (lo cual podría preocupar a las calificadoras de riesgo) y sin avances importantes en materia de progresividad.

Salmonella: un dolor de cabeza (o de estómago) para la salud en Bogotá

Salmonella: un dolor de cabeza (o de estómago) para la salud en Bogotá

¿Ha escuchado la frase: “algo me cayó mal”? Seguramente sí, es muy cotidiana, sobre todo cuando alguien, desprevenidamente, “come en la calle” algo que luego le desencadena problemas estomacales y diarrea. Algunas veces la persona va a urgencias, en otras pasa la situación en su casa. En ambos casos, la causa exacta termina siendo un misterio pues, por lo general, no siempre en los hospitales y puestos de salud se hacen exámenes para determinar exactamente qué lo originó.

Lo cierto es que algunos de esos problemas estomacales y diarrea se originan por una bacteria llamada Salmonella, presente en alimentos cotidianos como el pollo y los huevos, entre otros, de alto consumo en Colombia. Para este año, de hecho, la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi) indicó que en el país se consumen 33,8 kilogramos de pollo y 281 huevos por persona al año, en algunos de los cuales podría estar este microorganismo según sugieren investigadores.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la Salmonella es una de las cuatro principales causas de enfermedades diarreicas en el mundo. Cada año, una de cada 10 personas contrae la enfermedad y se pierden 33 millones de años de vida sana”.

Esta bacteria es la causa de la salmonelosis, una Enfermedad de Transmisión Alimentaria (ETA) caracterizada por producir fiebre, dolor abdominal, diarrea, náuseas y hasta vómito que, aunque a veces puede ser leve, en otras ocasiones podría causar la muerte. Justamente para averiguar en qué cantidad los huevos y pollos que consumimos los bogotanos están infectados por la Salmonella, investigadoras de la Pontificia Universidad Javeriana realizaron un estudio en cuatro de sus localidades.

¿Está Salmonella presente en los huevos y los pollos que compran los capitalinos? ¿En qué proporción se encuentra en estos alimentos? Estas fueron algunas de las preguntas que la médica veterinaria y microbióloga Rubiela Castañeda-Salazar y la bacterióloga y microbióloga Adriana del Pilar Pulido, ambas líderes del semillero Enfermedades infecciosas veterinarias y zoonosis de la Pontificia Universidad Javeriana, intentaron resolver a lo largo de su proyecto.

Un hallazgo que enciende alarmas

Su tarea inició en 2015 con la recolección al azar de huevos y pechugas de pollo provenientes de tiendas y plazas de mercado de cuatro localidades de la ciudad: Usaquén, Mártires, Fontibón y Ciudad Bolívar, cada una elegida por estar ubicada en los extremos de la capital.

Fueron 96 muestras en total, cada una conformada por cinco huevos y dos pechugas de pollo. Castañeda y Pulido llevaron este material refrigerado a los laboratorios de la Javeriana para analizar la presencia de la bacteria. En el caso de los huevos, se estudiaron sus componentes externos (cáscara) e internos (yema y la clara), y en el pollo se tomaron cortes de 25 gramos. Las muestras se llevaron a un caldo enriquecido y a un medio para el cultivo de estas bacterias con el fin de determinar la presencia de Salmonella spp.

Luego, las investigadoras analizaron los datos en el software ERIC- RapIDTM System y realizaron pruebas moleculares, herramientas que les permitieron hacer una lectura confiable sobre la presencia o no de la bacteria en las muestras. Para sorpresa de las docentes, el 10% de los huevos analizados y el 30% de las pechugas estudiadas presentaron Salmonella, una cifra alarmante ya que “lo ideal es que no apareciera ninguna bacteria patógena en los alimentos porque esto representa un grave problema para la salud pública. Estos resultados, lo que quieren decir es que los bogotanos tienen riesgo de exposición a la Salmonella y que esto debe ser analizado con mayor detalle”, afirma Rubiela Castañeda.

Un dato no menos importante: las localidades con mayor presencia de este microorganismo fueron Usaquén y Fontibón. Además, la presencia de esta bacteria en estos productos podría estar asociada con inadecuadas condiciones en el manejo y almacenamiento de estos alimentos.

La salmonela, un riesgo para la salud pública

En 2011, el Ministerio de Protección Social lanzó el documento Perfil de riesgo Salmonella spp. en pollo entero y en piezas (en el que las investigadoras también tuvieron participación), basado en el Libro de Comisión del Codex Alimentarius que presenta las directrices, normas y recomendaciones internacionales para el manejo de los alimentos. Sin embargo, a pesar de esas pautas, la permanencia de esta bacteria es constante y los riesgos latentes. Por ejemplo, en 2018 el Instituto Nacional de Salud registró 287 casos de fiebre tifoidea producida por la Salmonella, en los que los grupos de edades más vulnerables fueron de 5 a19 años de edad y de 25 a 29 años.

Adicionalmente, el desconocimiento epidemiológico sobre los microorganismos responsables de brotes diarreicos es una problemática aún mayor, ya que entre el 60% y el 80% de los casos de salmonelosis no se identifican como parte de un brote conocido y se clasifican como casos esporádicos, o ni siquiera se diagnostican”, tal y como indica la OMS.

Por eso, es necesario continuar con el cumplimiento las medidas de bioseguridad en granjas avícolas, porcinas y bovinas; aplicar los estándares de calidad en la manipulación de alimentos, “establecer la prevalencia real de la Salmonella – Salmonelosis en el país, determinar cuáles son las fuentes potenciales que causan los brotes de esta enfermedad en las personas, y una vez teniendo esos datos, tomar medidas de prevención y control”, puntualiza Castañeda.

Algunas recomendaciones para reducir el riesgo de contraer esta bacteria son:

  • No comprar huevos sucios (pues podrían estar contaminados con materia fecal).
  • Refrigerar los huevos para disminuir la multiplicación de las bacterias.
  • Refrigerar el pollo si se va a consumir en un corto tiempo, de lo contrario congelarlo.
  • Cocinar muy bien los alimentos a temperaturas mayores a 60 grados centígrados para eliminar los microorganismos.
  • No hacer cortes gruesos en la carne garantizar que toda la porción hierva.
  • Abstenerse del consumo de carne 3/4 para prevenir la adquisición de otras enfermedades transmitidas por alimentos (Tenias o solitarias)

Escuche la entrevista ‘Cómo prevenir la infección por salmonella y otras enfermedades causadas por bacterias’, aquí: https://soundcloud.com/dircom-javeriana/como-prevenir-la-infeccion-por-salmonella-y-otras-enfermedades-causadas-por-bacterias

 

Lo que hemos visto en Chile en los últimos días podríamos verlo en Colombia

Lo que hemos visto en Chile en los últimos días podríamos verlo en Colombia

En las últimas semanas en América Latina han estallado fuertes protestas en Ecuador y ahora en Chile, que se suman a otras que están ocurriendo alrededor del mundo.

La Silla Académica entrevistó a Carolina Cepeda, profesora de movimientos sociales y relaciones internacionales de la Universidad Javeriana, autora de “Resistencias contra el neoliberalismo: una conceptualización de su ejercicio entre lo local y lo global” y “La ciudad de Bogotá: entre el “giro a la izquierda” y el “giro a la derecha” en América Latina”, sobre cómo ha sido la evolución de las movilizaciones sociales en el mundo, a qué responden y qué se puede esperar de ellas.

Cepeda cuestiona la creencia de que los colombianos no nos movilizamos y analiza los efectos que pueden tener las medidas del presidente Iván Duque e, incluso, los resultados de estas elecciones en la movilización social.

La Silla Académica: Usted ha estudiado muchas de las movilizaciones desde los 90 como resistencias al neoliberalismo ¿las recientes en Chile y Ecuador, pero también en Hong Kong o Cataluña, pueden considerarse parte de eso?

Carolina Cepeda: Hay una gran tentación a meterlo todo en el mismo paquete.

En el caso de Chile y Ecuador sí son reacciones contra el neoliberalismo, pero no entendido como una sola cosa, que funciona igual en todo el mundo.

En Londres, por ejemplo, ha habido manifestaciones desde el año pasado para presionar al Gobierno para que tome medidas contra el cambio climático; uno podría pensar que se trata de ambientalistas solamente, pero al desagregar las organizaciones que hay detrás, muchas de ellas tienen vínculos con actores que se oponen a los modos de producción y consumo capitalistas y al neoliberalismo.

Lo de Cataluña obedece a razones políticas, identitarias, de reconocimiento, pero en esas reivindicaciones se cuelan también las otras.

Carolina Cepeda, foto de Cesar Pachón

LSA: ¿Es posible que estas movilizaciones no sean ni de derecha ni de izquierda, sino que agrupen a personas diversas afectadas en sus condiciones de vida?

C.C.: Uno no tiene que ser de izquierda para marchar y en ese sentido el caso de los chalecos amarillos en Francia es interesante. En esas movilizaciones confluyeron también sectores conservadores, proteccionistas, que se opusieron al neoliberalismo en la forma que los estaba afectando a ellos que era el alza de la gasolina.

En Bolivia, ahora mismo, hay protestas porque un grupo de ciudadanos ya le había dicho a Evo que no se reeligiera y ahora le está reclamando un presunto fraude electoral.

Posiblemente, ahí está metida la élite reaccionaria, pero hay otros sectores populares que también están pidiendo que se rote el poder, gente que posiblemente habría votado por un candidato de la línea de Evo, pero diferente a él por una cuestión de principio.

Hay muchas razones que motivan a la gente a movilizarse y no todos los movimientos son progresistas. También hay unos reaccionarios, los movimientos pro vida, por ejemplo, que cumplen con todas las características: son organizados, solidarios, comparten valores, tienen diferentes formas de acción.

LSA: Usted entiende el neoliberalismo como una forma de racionalidad política ¿qué implica eso?

C.C.: Wendy Brown, una filósofa estadounidense, lo define así, lo que implica que el neoliberalismo no solo se refleja en las políticas económicas, o en las políticas sociales, sino que termina disciplinando a las personas.

Es la lógica del costo/beneficio empresarial, la lógica economicista, que se traslada a todos los aspectos de la vida social, incluso individual y que permea incluso las relaciones afectivas. Como dice Brown, toca el alma de los sujetos y los transforma.

Suena como algo fatalista de lo que no hay escapatoria, pero ayuda a entender que para que el neoliberalismo funcione tiene que operar en muchas esferas y no solamente tiene los impactos estructurales ya conocidos de la desigualdad, desmejora de las condiciones laborales, sino otros que afectan directamente la vida de las personas y contra los que éstas terminan reaccionando.

LSA: En el caso de los chalecos amarillos en Francia y de Ecuador, el detonante fue el alza en la gasolina. En el de Chile fue el alza en el tiquete del metro ¿tiene que ver esto con esos otros impactos a los que usted se refiere?

C.C.: Es importante distinguir la movilización hacia adentro y hacia afuera.

Hay personas que constantemente están construyendo movimientos sociales hacia adentro, reuniéndose con gente, haciendo educación popular y formación política.

Generalmente, lo que vemos es el pico de las movilizaciones, cuando la gente bloquea una avenida o se salta los torniquetes del metro. En esas movilizaciones se encuentran los de los movimientos sociales que se han venido formando y también la gente que ese día dijo ya no más. Que venía acumulando malestar y encuentra una vía de escape cuando los tocan muy en su vida cotidiana.

El caso de Chile lo ilustra bien porque arranca por el metro y luego la gente conecta con otras frustraciones que tiene.

Puede que el aumento del pasaje del metro no sea significativamente mayor al de años anteriores, pero se junta con el hecho de que invierto demasiado tiempo en transporte, de que el salario que estoy recibiendo no ha aumentando de la misma forma, y de que quizá el trabajo que tengo no me permite desarrollar todas mis capacidades.

LSA: Algunos medios han registrado que hace dos décadas aproximadamente Chile no vivía algo así, ¿por qué ahora?

C.C.: No estoy de acuerdo del todo con esa afirmación. Chile tuvo un movimiento estudiantil muy fuerte entre 2010-2011, con manifestaciones grandes que también le tocaron a Sebastián Piñera.

Eso podría llevar a pensar que todo le ha tocado a la derecha, pero a Michelle Bachelet, en 2006, también le tocaron las movilizaciones de los “pingüinos”, que eran estudiantes de secundaria.

Chile ha venido en una escalada de movilización social. Estoy de acuerdo que no en la magnitud de ahora, pero eso no significa que no hubiera habido antes estallidos de descontento.

Hay que entender que no todos los momentos son buenos para movilizarse ni para expandirse, pero las movilizaciones son todo menos espontáneas. No se dan porque un loco se para en la calle y le dice a los demás ‘vamos a bloquearla’.

LSA: ¿Cuándo es un buen momento para movilizarse?

C.C.: Siempre hay unos líderes, los “madrugadores”, que son los primeros que salen, que tienen experiencia porque han convocado a marchas antes. Unas veces los demás les copian y otras no; depende de que logren construir un símbolo que aglutine a otros.

Sidney Tarrow, un estadounidense experto en movimientos sociales, dice que la pregunta más importante no es por qué ni cómo sino cuándo. Siempre hay opresión, discriminación, hambre, pero la gente no se moviliza todo el tiempo.

Lo hace cuando salir a la calle es más rentable que seguir llevando su vida cotidiana.

Estamos en un momento de auge de la movilización que es muy interesante en el contexto latinoamericano.

LSA: ¿Por qué?

C.C.: Después de que en la mayoría de países de la región se diera una transición hacia la democracia, se implementaron políticas neoliberales y se le vendió a la gente la idea de “un mejor mañana”: ‘ahora nos abrochamos el cinturón pero vendrá un futuro mejor’. Lo que ha pasado es que ese futuro cada vez está más distante o la gente se ha dado cuenta que no era para ellos sino para el vecino.

Chile no está mucho peor que otros países de la región en desigualdad, según cifras de la Cepal de 2017. De hecho, está por debajo del promedio de la región que es 0,47.

La desigualdad, entonces, no solo hay que medirla en términos de lo que la gente gana o los servicios a los que accede sino de lo que a la gente le dijeron que podía tener en una economía de mercado y de lo que puede lograr en la realidad. Los estudiantes son un buen ejemplo porque en muchos países para estudiar pueden acceder a créditos pero quedan endeudados por muchos años.

En contraste, hay una clase alta que sigue concentrando los ingresos sino que tiene bienes de consumo a los que los demás no pueden aspirar.

En sociedades como la chilena o la colombiana la desigualdad es palpable, no hay que escarbar mucho.

Hay una tentación de decir que es puro resentimiento y en todo caso es entendible que a una persona le produzca un poco de rabia que le muestren lo que hay en el mundo: ‘esta es la finca que tiene su patrón, pero usted nunca va a tener algo así’ pero es, sobre todo, una cuestión de frustración.

LSA: Usted estudia la evolución de los movimientos sociales desde los 90, ¿estamos viendo algo diferente?

C.C.: En América Latina se implementaron políticas neoliberales en dos grandes fases. Al comienzo, para estabilizar las economías y, una vez relativamente estables, para abrirlas al mercado. Para ello se recurrió a la privatización de empresas y a la reducción del tamaño del Estado en cuanto a sus obligaciones sociales, por ejemplo.

Los primeros en movilizarse fueron los directamente afectados con esas medidas, sobre todo trabajadores sindicalizados y después, todos los demás que fueron despedidos o dejaron de tener acceso a servicios públicos (como en Bolivia que a varias personas les expropiaron los acueductos comunitarios en la zona periférica de Cochabamba).

Se trata de una movilización muy sectorizada hasta ese momento.

Hay organizaciones de los 90 como los zapatistas en México, los Sin Tierra en Brasil, sectores del movimiento Piquetero (de los trabajadores desocupados) en Argentina, que siguen haciendo parte de la movilización y son referentes en el plano simbólico. Pero del 2005 en adelante aparecen otros actores en escena, como el movimiento estudiantil que ya existía pero se expande o el feminista, por ejemplo, y la movilización se vuelve más diversa y plural.

LSA: ¿Cuál es la razón?

C.C.: Lo que ha pasado es que los efectos de esas políticas han ido abarcando una porción más grande de la sociedad: los que trabajan en bancos u otros sectores privados, son de clase media, han tenido educación, pero ahora sus salarios no alcanzan porque el costo de vida es muy alto.

Dado que el neoliberalismo impacta muchas esferas de la sociedad, se pueden unir en su contra sectores que en principio serían antagónicos.

LSA: ¿Es factible que, como ha dicho Maduro, las movilizaciones que hemos visto recientemente hayan sido planeadas en el Foro de Sao Paulo que se celebró en Caracas?

C.C.: Ese tipo de aseveraciones le hacen mucho daño a los movimientos sociales, no tanto porque los alineen con Maduro, que soñaría con tener tal control y ser así de poderoso, sino porque tratan de vender la idea de que los movimientos son marionetas de una cabeza maestra, sea quien sea, y eso les quita agencia y autonomía.

A los movimientos les conviene tener aliados que puedan canalizar sus demandas pero Maduro no tiene capacidad para evitar que aumenten el tiquete del metro, o más aún, para lograr que reformen los fondos privados de pensiones o mejoren el acceso a la educación que son peticiones de fondo de los chilenos, o para que bajen el precio de la gasolina en Ecuador, por ejemplo.

El Foro de Sao Paulo, además, no concentra el poder de la izquierda en el Continente.

LSA: Muchos han comparado las protestas con el suicidio con la idea de que ambos son contagiosos ¿está de acuerdo?

C.C.: En los movimientos sociales hay ciclos de protesta. Siempre que hay un gran estallido, se puede esperar que pase lo mismo en otros países. Ha sido así a lo largo de la historia. Entre los 50 y 60 hubo manifestaciones por derechos civiles en muchos lugares, después vino el movimiento pacifista y luego el estudiantil de 1968, del que hicieron parte México, Francia, Checoslovaquia con la Primavera de Praga.

Es sencillo: si una persona lo hace y le funciona, otros pueden pensar que a ellos también les puede funcionar.

El miércoles, el presidente Sebastián Piñera dijo que hará reformas. En otras palabras, cedió ante la presión de la movilización social, lo que la legitima como una vía de cambio y transformación social.

LSA: ¿Usted cree que en Colombia la única forma de participación política que tenemos instaurada son las elecciones?

C.C.: No lo creo. Es cierto que en Colombia no nos movilizamos de la misma manera que en otros países de la región, pero es injusto decir que no lo hacemos. Generalmente los referentes que tenemos son de nuestro círculo, pero por fuera de él hay gente que se moviliza o que está creando movimiento hacia adentro desde hace décadas, así no la veamos.

Durante los gobiernos de Uribe, Pastrana, Samper hubo manifestaciones, aunque no de gran magnitud, pero con la Mane en 2011 se inauguró la movilización masiva en la calle en el país, que es claro que ha venido en aumento.

LSA: ¿Por qué no hay más movilización?

C.C.: Hay varias razones que explican que en Colombia la movilización de quienes siempre están movilizados no se expanda al resto de la sociedad.

La protesta ha sido fuertemente estigmatizada. En el marco del conflicto armado, durante décadas se le asoció con la guerrilla.

Además somos la sociedad del miedo. En Colombia la primera desaparición de que tenemos registro oficial fue en 1977, pero a diferencia de Chile o Argentina, no sabemos cuál es la última porque no ha cesado. Hemos sido disciplinados para ‘no meternos en problemas’.

La tutela también ha permitido que la gente tramite de forma individual demandas que podrían ser sociales y con razón, porque tienen la posibilidad de que en 72 horas le den una solución a su caso concreto, mientras que vía movilización quizá tenga que esperar cinco meses, sin saber el resultado.

Algo similar pasa con el clientelismo. El congresista o el concejal, por ejemplo, tramitan asuntos que afectan directamente la vida de las personas como pavimentar la vía, conseguir una cita médica o cupo en un colegio, lo que calma los ánimos de la gente, pero cambios estructurales en el sistema de salud o en el educativo siguen pendientes.

LSA: ¿Podríamos ver algún tipo de “contagio” en Colombia?

C.C.: En los últimos años la cultura política ha ido cambiando.

Las marchas a favor del Acuerdo de Paz fueron muy importantes. No eran las más contestatarias ni estaban pidiendo un cambio en el statu quo, de hecho estaban respaldando al Gobierno de turno, pero por eso mismo fueron pacíficas y eso ayudó a que gente que nunca antes había salido a marchar le perdiera el miedo y desmitificara que es una práctica sólo de vándalos o de la “chusma”, sino una forma de acción política al alcance de cualquier ciudadano.

Lo que hemos visto en Chile en los últimos días también podríamos verlo en Colombia si se dan algunas condiciones.

LSA: ¿Cuáles?

C.C.: Los estudiantes, de las universidades públicas pero también de las privadas, como hemos visto, juegan un papel muy importante. No es solo cuestión de que están en la “primavera revolucionaria” sino de problemas prácticos como el alto costo de los créditos del Icetex, las altas tasas de desempleo en los jóvenes o salarios muy bajos.

A esto se suma que si este Gobierno sigue profundizando las políticas regresivas más gente va a salir a las calles.

Quizá ampliar la base gravable del IVA, aunque nos afecta a todos, no es tan visible porque son 200 o 300 pesos más en cada alimento o en los bienes de consumo, pero cuando empieza a tocar temas como el salario mínimo que impacta al grueso de la sociedad en su cotidianidad o las pensiones de la gente que hoy tiene entre 30 y 40 años, las causas de movilización se vuelven más sólidas y palpables para la gente.

LSA: ¿Cree que en las protestas de los últimos años el uso de la violencia se ha intensificado? pienso en las cerca de 70 estaciones de metro de Santiago afectadas y en el incendio de edificios también en Quito.

C.C.: Es importante cuestionar qué se espera de los manifestantes. Claramente uno ve en las imágenes fuego y se asusta, pero no creo que sea la constante.

Las Madres de Plaza de Mayo en Argentina hacen una ronda todos los jueves a las 3 p.m., pero empezaron haciéndola los sábados, que era cuando no tenían que trabajar, y se dieron cuenta que habían sido poco hábiles porque ese día sólo había familias departiendo.

El efecto que tiene entre semana es que incomoda: le obstruye el paso al que va para la oficina, logra la atención de los que trabajan en el Ministerio del Interior. La movilización social por esencia es disruptiva e implica hacer cosas para las que el sistema político no está preparado y no puede responder de forma inmediata, generar caos.

El problema es fijar los límites porque la noción de violencia varía de persona a persona. Quizá desnudarme y pintarme el torso ya es violento para algunos. Es muy difícil pedirle a un grupo de manifestantes que no bloqueen una calle, que no rayen una pared, que no rompan un vidrio, lo que pasa es que no estamos acostumbrados.

Como sociedad fallamos cuando frente a una protesta nos preguntamos qué está pasando pero no por qué. Si lo hiciéramos, seríamos más comprensivos con la movilización social y con las vías de hecho.

Tampoco se le puede pedir al Estado que no actúe, pero su capacidad de respuesta no es igual a la de los manifestantes.

Con la militarización de la ciudad que ordenó Piñera casi que autocumplió su profesía de que estaban en un escenario de guerra.

Los cocteles Molotov o las piedras que normalmente usan los protestantes no se comparan con las armas ni tanquetas que tiene la fuerza pública, por ejemplo.

LSA: En Cataluña han registrado que los protestantes se están coordinando a través de una aplicación que se llama Tsunami Democràtic, ¿Cómo ha cambiado la tecnología la protesta social?

C.C.: Los movimientos sociales se caracterizan, sobre todo, por ser creativos en la medida que son capaces de apropiarse de lo que parece más negativo y volverlo una oportunidad.

Charles Tilly en su libro “Los movimientos sociales 1768 a 2008” muestra cómo han construído su repertorio a lo largo del tiempo con lo que tienen a la mano, desde la imprenta o el telégrafo, hasta llegar al uso de las redes sociales, pero éstas no son la causa ni la esencia de la movilización social.

Las aerolíneas de bajo costo, que posiblemente explotan a sus trabajadores y hasta representan un riesgo para la seguridad de los usuarios, también les dan una ventaja para poder viajar y conectarse con grupos de otras regiones, y por eso las usan.

LSA: ¿Qué implicaciones tiene para la movilización el giro hacia la izquierda o la derecha que se está jugando con las elecciones de Bolivia, Uruguay, Argentina, Canadá?

C.C.: No es posible desconectar lo electoral de las movilizaciones pero tampoco construir relaciones de causalidad.

En América Latina sí se dio cierto giro hacia la izquierda o por lo menos hacia gobiernos distintos a lo que había antes, y ese cambio estuvo precedido por fuertes movilizaciones sociales en la calle o por la acción de movimientos hacia adentro muy fuertes en los diferentes países.

En 2015 la región cambia y ganan opciones de derecha, con el slogan de “recuperar algo”, incluso ese fue el de Peñalosa en Bogotá.

Pero eso no significa que los electores se hayan vuelto de derecha. Los electores en general son muy variados, no son tan juiciosos al escoger por quién o por qué votan y tampoco representan a toda la sociedad.

Lo que está claro es que la gente en América Latina ha logrado conquistas y no está dispuesta a perderlas. Esto se observa, por ejemplo, con el hecho de que en Argentina están a punto de volver a elegir el proyecto kirchnerista aunque en otra presentación, después de que Macri los devolviera a 1999, 2000.

También se observa en el hecho de que con las recientes protestas en Ecuador, Lenin Moreno, que se hizo elegir con el programa de su antecesor pero está gobernando con el de la oposición, está bastante avisado.

LSA: ¿En esa clave, hace alguna diferencia quién gane en estas elecciones en Bogotá o Medellín?

C.C.: El neoliberalismo necesita individuos convencidos en instituciones clave que permitan la continuidad de políticas, no es una cosa que tenga vida propia, por eso las elecciones siguen siendo importantes.

No es lo mismo un Estado o una ciudad gobernados por un partido de derecha neoconservador alineado con políticas neoliberales, que por un progresista.

Un ejemplo claro lo demuestra. Con Gustavo Petro el tiquete de Transmilenio era más barato en las horas valle, Peñalosa lo desmontó y de hecho aumentó la tarifa argumentando un hueco en el sistema. Más allá de si es así o no, este cambio afecta a la gente en su día a día, sobre todo a aquellos que literalmente cuentan monedas para alcanzar el final del mes.

LSA: ¿A dónde cree que nos van a conducir estas movilizaciones?

C.C.: Lo que está pasando en Chile encendió una chispa que va a empoderar el movimiento social, gente que probablemente no estaba organizada en ese país, lo va a hacer y en el mediano o largo plazo tal vez tenga un impacto en los resultados electorales.

En el libro “Los Días del Arcoíris” se narra cómo previo al plebiscito que terminó con la dictadura de Pinochet la gente iba en el metro, muerta del susto, y de repente alguien empezaba a tararear la canción “Chile, la alegría ya viene” y aunque no hablaban, había gente que sonreía; se dieron cuenta que había muchos más como ellos, que no son los locos del paseo y que había que hacer algo al respecto. Una persona sola no lo hace, pero si son muchos se puede animar.

No son un actor unificado y probablemente van a tener muchas diferencias, pero ya saben que tienen cosas en común.

En Ecuador, Lenin Moreno ya sabe que no va a poder distanciarse tanto del programa de su antecesor como hubiera querido.

En cuanto a nuestro país, en redes está circulando un meme que dice que Colombia despertó pero está mirando una chancleta. No creo que sea así. Colombia siempre ha estado despierta pero intentan dormirla a golpes, aunque ahora los golpes parecen ser menos efectivos que en años anteriores.

De repente la gente quiere ver en llamas la Séptima, pero eso no se compadece ni con el movimiento estudiantil ni con la minga indígena que acaba de pasar, por ejemplo. La gente poco a poco está perdiendo el desprecio por la protesta social.

Para citar:

Cepeda, C. (2018). Resistencias contra el neoliberalismo: una conceptualización de su ejercicio entre lo local y lo global. Revista Relaciones Internacionales n.39.

Cepeda, C. (2019). La ciudad de Bogotá: entre el “giro a la izquierda” y el “giro a la derecha” en América Latina. Revista Estudios Sociales del Estado v.5 n.9

Cepeda, C. (2011). Levantamientos Sociales en la Unión Europea: ¿un Ciclo de Protestas Contemporáneo? Revista Sul-Americana de Ciência Política, v.1 n.2

De pasturas a cultivos de palma de aceite: ¿una reconversión sostenible?

De pasturas a cultivos de palma de aceite: ¿una reconversión sostenible?

Según datos oficiales del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en 2018 Colombia perdió 197.159 hectáreas de bosque por actividades de deforestación. En concordancia con estas cifras y con el permanente llamado de alerta que hacen diferentes líderes ambientales a nivel mundial, en el país empiezan a salir propuestas científicas para hacer uso sostenible de sus suelos.

Un nuevo estudio realizado por la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) y el Instituto Federal Suizo de Investigación sobre Bosques, Nieve y Paisajes (WSL) y la participación de la Pontificia Universidad Javeriana, publicado este miércoles por la revista Science Advances, demuestra que la conversión de grandes territorios de potreros de ganadería de baja productividad en plantaciones de palma de aceite puede ser neutral en términos de emisiones de carbono. Este estudio hace parte del proyecto OPAL (Oil Palm Adaptive Landscapes), financiado por el Fondo Suizo de Investigaciones, en el que participan investigadores de Suiza, Indonesia, Camerún y Colombia.

Juan Carlos Quezada, estudiante de doctorado del Laboratorio de Sistemas Ecológicos (ECOS) de EPFL y autor principal del estudio, y Andrés Etter, profesor de la facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana y co-investigador del proyecto, afirman que este estudio ejecutado en los Llanos Orientales muestra a los principales países productores de aceite de palma que tienen grandes áreas de transformadas en pastizales para ganadería, que estos podrían convertirse favorablemente a cultivos como la palma de aceite, lo cual limitaría la pérdida masiva de carbono resultante de la deforestación y sería una alternativa para proteger los bosques tropicales.

Cabe tener en cuenta que la producción de aceite de palma ha sido criticada por los ambientalistas debido a su gran huella de carbono y su impacto negativo en la biodiversidad. Por ejemplo, la expansión de la palma de aceite en Indonesia y Malasia, los dos productores más grandes del mundo, ha causado directa o indirectamente pérdida de millones de hectáreas de bosques tropicales, reduciendo así la flora y fauna y liberando cantidades significativas de CO2 a la atmósfera.

El estudio

Para el investigador Quezada, una de las claves de éxito de su trabajo es que se ha demostrado con datos de campo que la transformación de pasturas a cultivos de palma de aceite que ocurre en los Llanos Orientales de Colombia es mucho más sostenible en emisiones de carbono comparada con la realidad que se presenta en el sudeste asiático, donde la conversión se da en el bosque primario tropical  y genera altos impactos ambientales por destrucción de la biodiversidad y emisiones de carbono como consecuencia de la deforestación.

Una de las características de los pastizales, especialmente aquellos mal manejados y degradados, es que reúnen grandes áreas de pastos con pocos árboles dispersos. Al plantar cultivos densos de palma de aceite que pueden alcanzar hasta 15 metros de altura, se incrementa la tasa de captura de carbono por unidad de superficie, gracias a las raíces, troncos y hojas de las palmeras, así como a la vegetación que los rodea.

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“Nuestro estudio tiene mucha importancia porque hemos logrado encontrar plantaciones de palma de aceite de 56 años que derivaron de pasturas en el Piedemonte Llanero. Esto es bastante novedoso en materia de investigación de la palma ya que la mayor parte de los estudios analizan los efectos durante un ciclo que son 25 o 30 años dependiendo del manejo, mientras que nosotros en los Llanos tuvimos la oportunidad de encontrar plantaciones que van terminando su segundo ciclo”, afirma el experto.

Otro aspecto importante para tener en cuenta es la profundidad del muestreo. Para el científico en mención, la toma de muestras se realizó a una profundidad de 50 centímetros en el suelo mientras que la mayor parte de las investigaciones solo analizan los primeros 20 centímetros de profundidad. “Hemos visto que a nivel del subsuelo hay un cambio importante en la dinámica del carbono y en el largo plazo, cuando hicimos los cálculos a nivel del ecosistema, evidenciamos que no hubo pérdidas de carbono. Esto es ampliamente beneficioso comparado con lo que pasa en los países donde más se produce palma de aceite, ya que no se incurre en esa deuda de carbono que llega a ser hasta de 180 toneladas por hectárea”, especifica Quezada.

Andrés Etter, co-investigador del estudio, resalta que esta es la primera vez que se hace un estudio tan exhaustivo, donde se toma en cuenta más de un ciclo de cultivo de la palma. Esto permite tener una visión mucho más completa de qué es lo que realmente pasa con las reservas de carbono aéreo y subterráneo en el agroecosistema palmero.

Cuando se le pregunta al profesor de la Javeriana por el impacto sobre la biodiversidad de las zonas, es categórico en responder que por ser áreas previamente transformadas y en parte degradadas donde no se están reemplazando bosques nativos o sabanas, la afectación de la flora y la fauna es menor.

Juan Carlos Quezada finaliza explicando que “en nuestro estudio se tomaron datos de campo y demostramos que el cambio de uso de tierra en Colombia (cuarto productor mundial de aceite de palma) es diferente al del sudeste asiático y esto le puede permitir al país y a otros con situaciones similares aprovechar esa ventaja competitiva debido a que en los países consumidores ubicados en Norteamérica y Europa existe una preocupación permanente por la deforestación que se genera en los principales estados productores”.

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Bacterias y aserrín para fertilizar cultivos

Bacterias y aserrín para fertilizar cultivos

Cientos de troncos, plantados en fila india hacia el Caribe colombiano, en el departamento de Atlántico, crecen lento. Son macizos, unos más robustos que otros, pero ricos en sí mismos, pues, además de asombrar por su resistencia ante incendios forestales, la teca (Tectona grandis), árbol proveniente de la India, es fuente de una de las maderas más costosas y apetecidas en el mercado mundial. Se usa en embarcaciones navales, escaleras y mobiliarios, entre otros productos.

Por eso, para optimizar su cultivo, reducir su tiempo de crecimiento y aprovechar al máximo residuos como el aserrín, en 2005 la Corporación Nacional de Investigación y Fomento Forestal (Conif) y la empresa Reforestadora de la Costa (Refocosta) contactaron a la Unidad de Biotecnología Vegetal de la Pontificia Universidad Javeriana, de la que en ese entonces hacía parte Lucía Ana Díaz, microbióloga y magíster en Biología, para trabajar en un proyecto cofinanciado por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Sostenible. ¿Su misión? Encontrar en el árbol de teca microorganismos benéficos capaces de estimular el crecimiento de esta especie forestal, y en el aserrín, una alternativa ‘reciclable’ para fortalecer la estrategia del cultivo.

Innumerables pruebas

Fueron cerca de cuatro años de trabajo entre 2005 y 2009, de visitas en campo en el bajo Magdalena, jornadas completas quemando aserrín, para luego mezclarlo con microorganismos en busca de la combinación ideal, una que le permitiera a la investigadora obtener una estrategia biotecnológica para fijar nitrógeno y solubilizar fósforo en los suelos al momento de cultivar, pues, a diferencia de los fertilizantes químicos, este desarrollo debía tener en cuenta la conservación y el balance de los nutrientes en la tierra.

Díaz trabajó con estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Javeriana en la búsqueda de bacterias que promovieran el crecimiento de la teca; analizaron aproximadamente 400 microorganismos, cada uno seleccionado según su función y tiempo de vida en laboratorio, hasta que finalmente dieron con los indicados: Enterobacter sp. y Stenotrophomonas sp., unas bacterias que debían ser probadas en los viveros para evaluar sus resultados.

En 2008, Díaz y su grupo de investigación ya habían experimentado con alginato como portador de estos microorganismos para su aplicación en campo, se trataba de pequeñas perlas de un material similar a la gelatina, pensado para encapsular las bacterias. Sin embargo, este método no dio el resultado esperado, porque, a diferencia del aserrín de teca carbonizado, las plantas tratadas con alginato crecieron menos que las plantas tratadas con el aserrín con bacterias.

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No obstante, en 2009, ¡eureka! En compañía de Lina María Morales y Sebastián Beltrán, la investigadora Díaz encontró la fórmula acertada, un novedoso portador: el aserrín de teca quemado a 300 grados centígrados, un biochar en el que podían crecer diferentes cepas de bacterias. Así obtuvieron el inoculante. Este producto, junto con una dosis adecuada de carboximetilcelulosa para disolverlo ―un pegante natural, viscoso como el ‘melao’, apto para fijar el compuesto en las semillas o en las raíces de teca―, hace que las plantas crezcan más vigorosas y con mayor biomasa y longitud.

El biochar es un carbón de origen biológico, obtenido de la quema de desechos biológicos como la madera, usado para mejorar las propiedades del suelo y aportar nutrientes a los cultivos vegetales y agrícolas.

El proyecto finalizó, pero no las ganas de seguir con la investigación. Díaz, quien ahora es líder del Grupo de Investigación en Agricultura Biológica de la Universidad Javeriana, se dedicó a evaluar otros aserrines en los que podría funcionar este modelo. Probó en cascarilla de arroz y aserrín de pino, pero su experimento no funcionó, ya que los procesos de inmunización de la madera y sus compuestos químicos anularon el éxito del ejercicio.

Sin embargo, su persistencia no quedó allí, pues en 2013 la microbióloga presentó, con el apoyo de la Dirección de Innovación de la Universidad, la solicitud para patentar este producto en Colombia, Brasil y Estados Unidos; petición que fue respondida satisfactoriamente el 8 octubre de 2015, cuando la Superintendencia de Industria y Comercio la concedió en Colombia bajo el expediente n.º 13-94384.

Como si fuera poco, el pasado 6 de agosto de 2019, 14 años después del momento en que la profesora Díaz puso sus ojos sobre el microscopio para analizar por primera vez la teca, la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO, por su sigla en inglés) le concedió la patente de invención n.º US 10.368.548 B2 a la docente javeriana, por haber diseñado un biofertilizante capaz de mejorar los sistemas de producción y obtener plantas con mejores características en menor tiempo.

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¿En qué va el proyecto?

Con cerca de 35 años de carrera profesional y una consolidada experiencia en el uso de bioinoculantes en especies forestales como la teca, esta microbióloga trabaja actualmente en la segunda versión del biofertilizante, una en presentación líquida a la que bautizó Promofort, y que ha sido ensayada positivamente en pino, clavel, maíz, granadilla, tomate y la rosa yellow baby.

De acuerdo con la Dirección de Innovación, responsable de apoyar a la investigadora javeriana en el proceso de transferencia de su tecnología, la ventaja con esta novedosa patente es que el producto es biológico y no requiere cadena de frío para su conservación, por la naturaleza de sus microorganismos. Con ello la Universidad abre un camino para la comercialización de bioinsumos amigables con el medio ambiente.

Esta cualidad responde a uno de los indicadores de la Política para la Gestión Sostenible del Suelo, expedida por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en 2016, el cual señala que la acumulación de metales pesados y el aumento del pH por sales en la tierra ―debido al uso excesivo de fertilizantes, al riego inadecuado y al mal drenaje― producen efectos nocivos en la biodiversidad del suelo. No en vano, durante los últimos años se ha intensificado en el país el uso de fertilizantes naturales, que, además de ser ecológicamente amigables con el ambiente y de bajo costo, promueven el crecimiento y desarrollo biológico de las plantas.

Para leer más:

  • Díaz, L. A., Morales-Palencia, L. M.; Beltrán-Acosta, J. S. 2016 Patente. Biological inoculant for promotion of growth in forest species and method for obtaining the same. United States Trademark and Patent Office. Fecha de sometimiento: 10 de abril de 2014. Fecha de publicación: 10 de marzo de 2016.

TÍTULO DEL PROYECTO DE CREACIÓN: Estudio de propagación de microorganismos benéficos de Tectona grandis: bacterias promotoras de crecimiento vegetal y hongos de micorrizas vegetales
TÍTULO DE LA PATENTE CONCEDIDA: Inoculante biológico para promover el crecimiento de especies forestales y método para su obtención
CREADORA PRINCIPAL: Lucía Ana Díaz Ariza
COCREADORES: Lina Marcela Morales Palencia y Juan Sebastián P. Beltrán Acosta
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2005-2019