4 reflexiones sobre la fe y la experiencia espiritual en Semana Santa

4 reflexiones sobre la fe y la experiencia espiritual en Semana Santa

¿Por qué motivo se reunirían musulmanes, evangélicos, cristianos y budistas en un mismo lugar? ¿Se le puede dar una mirada diferente al concepto de la culpa tan presente en la Biblia? ¿Qué podríamos aprender sobre la espiritualidad de alguien que padeció los horrores del Holocausto? Estas son algunas de las preguntas que investigadores javerianos resolvieron en distintas publicaciones y que fueron comentadas en Pesquisa Javeriana.

La propuesta de esta recopilación de artículos es reunir en un solo lugar distintas miradas a temas como la fe, la espiritualidad y la celebración condicionada de las liturgias de Semana Santa debido a la pandemia de la Covid-19. Los autores de cada una de las investigaciones que motivaron la escritura de estos artículos ofrecen su voz para profundizar en temas que suelen volver a discutirse en el marco de esta celebración religiosa.

Sin más preámbulo, presentamos cuatro artículos que podrían llamar su atención y, además, un tema bonus sobre la conservación y restauración de las capillas construidas durante la época de la Colonia en Colombia.

La Semana Santa: cambios durante la pandemia 

La Semana Santa del 2020 se celebró un mes después de que se declarara la emergencia sanitaria mundial por la pandemia del nuevo coronavirus. Para ese entonces Colombia, como muchos otros países, estaban cerrados y la mayoría de la población estuvo confinada. ¿Cómo hizo la Iglesia Católica para continuar con sus liturgias? ¿Qué medidas tuvieron que tomar para continuar con sus prácticas religiosas? 

Para responder a estas preguntas, Pesquisa Javeriana habló con José Luis Meza, doctor en Teología y docente de la Pontificia Universidad Javeriana, quien recuerda cómo se vivió la más reciente celebración de Semana Santa y cuenta algunas reflexiones alrededor del Antiguo y Nuevo Testamento a la luz de la pandemia que comenzaba en ese entonces.

Además, en esta entrevista Meza envía un mensaje para celebrar la fe personal, más que extrañar el hecho de congregarse en un espacio físico, una medida que para la Semana Santa de 2021 no está prohibida pero que tiene limitaciones de aforo.

Para leer la entrevista completa a José Luis Meza, puede hacer clic aquí.

La fe desde la compasión y no desde la culpa

Luego de conocer la historia de Mileidys, una mujer desplazada y reclutada a los 14 años por la guerrilla quien creyó no tener salvación tras asesinar a su compañero sentimental (quien la maltrataba y violaba), cuando lo vio abusando de uno de sus hijos, la teóloga Susana Becerra pensó en los siglos de prédica bíblica alrededor de la culpa y no de la compasión, así que tomó la decisión de impulsar una fe basada en la acción y no en una actitud sumisa de solo aceptar “la palabra de Dios”, sino de comprender su sentido para realizar obras liberadoras.

Para lograrlo, Becerra plantea tres acciones: identificar las principales fuentes de sufrimiento en cada comunidad; que clérigos y laicos, basados en el primer plan, construyan programas de mejoramiento pastoral integrando especialmente la voz y las necesidades femeninas; y, finalmente, que todos en conjunto trabajen para transformar sus realidades.

Esta mirada alternativa le da un aporte práctico al análisis teológico, lo que permitiría encontrar otras herramientas para la consolidación de la fe. ¿Qué piensa sobre esto el jesuita Carlos Novoa, director de posgrados de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana? Si quiere saber la respuesta, oprima aquí

La espiritualidad en tiempos de crisis 

¿Pueden tener algo en común otras experiencias de pandemia, el conflicto armado colombiano y la Segunda Guerra Mundial? Para la doctora en Teología, Rosana Navarro, detrás de toda crisis hay un concepto espiritual en el que se explican las inquietudes del sentido humano.

Su investigación partió de la historia de Etty Hillesum, una víctima del Holocausto que registró en un diario su particular forma de vivir esa época de agobio. Para la investigadora javeriana, el testimonio de esta mujer es una propuesta contemporánea de vida en la que se ofrece una mirada de la idea de Dios, la religión y la relación con los demás seres humanos.

“Dentro de mí hay un pozo muy profundo. Y ahí dentro está Dios. A veces me es accesible. Pero a menudo hay piedras y escombros taponando ese pozo y entonces Dios está enterrado. Hay que desenterrarlo de nuevo”, dice parte del diario de Hillesum.

Navarro también desarrolla una interpretación de otras ideas alrededor de la vulnerabilidad, los cambios, la angustia y la fragilidad, conceptos que, aunque estudiados en el marco del diario escrito durante la Segunda Guerra Mundial, siguen generando reflexiones en época de pandemia. Si quiere conocer más sobre esta investigación puede hacer clic aquí.

Una iniciativa interreligiosa para salvar el planeta 

Cada tanto leemos acerca de alguna investigación que alerta sobre los peligros de la rápida deforestación del Amazonas y, en general, de las selvas y bosques de todo el mundo. Generalmente son los científicos y los movimientos ambientalistas y de conservación los que mueven el debate acerca de la importancia de generar mejores prácticas de extracción de recursos y la necesidad de impulsar la reforestación.

Sin embargo, en 2017, el espectro de la conversación se abrió y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), convocó a líderes de distintas religiones para que a través de su influencia expandieran la discusión en cada una de sus comunidades y se lograran compromisos para frenar la deforestación y de paso cuidar la Tierra. Esta apuesta se conoció como la Iniciativa Interreligiosa de Bosques Tropicales, que se celebró el 19 de junio de 2017 en Oslo, Noruega.

En aquella ocasión representantes cristianos, judíos, hindúes, taoístas, musulmanes y budistas dejaron sus diferencias a un lado para hablar de algo que nos une como especie: el cuidado de la naturaleza.

A finales de 2018, la Pontifica Universidad Javeriana fue escenario del primer encuentro interreligioso que tenía como fin presentar un diálogo entre diferentes comunidades religiosas para encontrar soluciones a la deforestación tropical. Fomentar modelos económicos como alternativa al extractivismo tradicional y un mayor compromiso en la gestión y defensa del medio ambiente por parte de las comunidades, fueron algunas de las conclusiones.

Si quiere conocer más sobre este evento y qué otras perspectivas desde la ética y la moral se pusieron sobre la mesa alrededor del cuidado de nuestro planeta, puede hacer clic acá

Bonus: 

Una apuesta por la memoria: ¿Cómo salvar las capillas construidas durante la Colonia?

En los siglos XVI y XVII no se construían estructuras con medidas sismorresistentes, así que las capillas que se erigieron durante esa época y que actualmente se mantienen en pie en Colombia, corren un grave peligro si se llegase a presentar un fuerte sismo.

Esta situación llevó a la arquitecta Cecilia López y al ingeniero Daniel Ruiz, de la Pontificia Universidad Javeriana, a unir sus conocimientos para hallar un plan que salvaguarde la integridad arquitectónica de las capillas doctrineras construidas durante la Colonia en caso de un temblor.

Esta idea, encaminada en la restauración de estas estructuras, planteó la posibilidad de recubrir los muros con estructuras de mallas de acero o madera. Al momento de realizar las pruebas de sismorresistencia a escala, los resultados fueron positivos, lo que podría hablar de una idea práctica para conservar estas obras que hablan de la historia de Colombia y de cómo se configuraron los pueblos y ciudades, inicialmente, alrededor de las capillas e iglesias.

Si le interesa descubrir cómo se realizó esta investigación, puede hacer clic aquí para conocer más detalles.

 

 

 

 

El arte de reinventar la fe

El arte de reinventar la fe

Hace unos años, para Mileidys pensar en Dios era pensar en un infierno. La culpa la perseguía permanentemente. Esta mujer desplazada por la violencia entró a los 14 años a la guerrilla, se convirtió en la compañera de un rebelde que la maltrató y violó repetidamente, y ella terminó asesinándolo cuando lo descubrió abusando de uno de sus tres hijos. “Estoy completamente sucia, soy una pecadora. No creo que tenga salvación”.

Cuando la teóloga Susana Becerra escuchó este testimonio y la demoledora sentencia que Mileidys se había impuesto, comprendió el daño que siglos de prédica bíblica cimentada en el pecado y la culpa y no en la compasión y la misericordia pueden ocasionar. Aún está muy arraigada en la sociedad –especialmente en la población más vulnerable– la idea de un Dios juez que castiga o premia y que convalida la sumisión, el dolor y el sufrimiento en compensación al pecado. Para la muestra, un botón: cuando Mileidys le contó a su madre lo que estaba viviendo, ella solo atinó a decirle “aguante, mija, aguante, que para eso es su marido y ese fue el que Dios le mandó”. Además, cuando fue a confesarse tras quedar embarazada como producto de una violación, el sacerdote se negó a darle la absolución por considerarla indigna de ello.

Esta historia de vida es un ejemplo icónico que encontró Becerra en su trabajo con mujeres desplazadas asentadas en Ciudad Bolívar. Lo que empezó hace 14 años como una caracterización de esta población para nutrir el programa Vidas Móviles –creado para apoyar, acompañar y orientar a personas en condición de desplazamiento forzado, incluidas mujeres víctimas de violencia sexual– se convirtió en el sustento de una investigación teológica sobre cuál es la visión que se tiene de Dios en las distintas construcciones sociales y sobre cómo se dialoga con él en medio del drama y la tragedia humanas.

Basada en su experiencia pastoral, en varios estudios y en su propia formación profesional en la Pontificia Universidad Javeriana, Becerra impulsa a vivir una fe que no se dé desde el sufrimiento ni de manera pasiva con la convicción de que el único mandamiento de Dios es el amor, y ante su mirada, el dolor y el sufrimiento son injustificables como mecanismos para acreditar la fe. “El dolor y la muerte nos son inherentes y no los podemos evitar. No me imagino cómo sería la vida sin que existiera la vulnerabilidad en el ser humano, en la que el dolor y el sufrimiento se manifiestan para hacernos crecer y madurar. Pero lo que sí resulta inaceptable es cuando el dolor y el sufrimiento son inducidos o provocados por un poder que se impone: eso no lo quiere Dios”, aclara esta teóloga. “La teología ha estado en manos de los hombres, muchos de los cuales le han dado una orientación machista, pero ya hay una tradición de mujeres biblistas que muestran una mirada diferente, más humana, misericordiosa y transformadora, y cuando las mujeres víctimas de la violencia leen estos textos empiezan a concebir a Dios desde ese punto de vista”, añade, convencida de que la mujer lleva la peor parte en el universo de los sufrientes, más aún si es campesina, indígena o afrodescendiente.

La teóloga Susana Becerra trabajó con mujeres desplazadas de Ciudad Bolívar.
La teóloga Susana Becerra trabajó con mujeres desplazadas de Ciudad Bolívar.

Para Becerra, los hombres y las mujeres no deben adoptar una actitud sumisa ante la palabra de Dios sino comprender su sentido a la luz de las vivencias humanas y, a partir de allí, evangelizar con obras que sean liberadoras. Ella propone rescatar el concepto de hermenéutica de la sospecha propuesto por Elisabeth Schüssler Fiorenza, que cuestiona de manera crítica las afirmaciones de fe que han surgido en distintos contextos culturales en aras de una interpretación más incluyente y misericordiosa.

El aporte de Becerra reivindica la directriz del Papa Francisco de desarrollar una “Iglesia en salida”, es decir, aquella que sale a buscar a quienes sufren, camina con ellos y los ayuda efectivamente a transformar sus vidas. Esta teóloga considera tres planes de acción para ejercer una verdadera pastoral urbana: 1) identificar las principales fuentes de sufrimiento en cada comunidad; 2) que clérigos y laicos, basados en el primer plan, construyan programas de mejoramiento pastoral integrando especialmente la voz y las necesidades femeninas, y 3) que todos en conjunto trabajen para transformar sus realidades.

Esto parecería elemental, pero la realidad demuestra que no es así, y debería serlo tanto en la concepción ideológica del catolicismo como en el papel que debe desempeñar el clero. Pese a que el Concilio Vaticano II cambió radicalmente la mentalidad sobre Dios y la religión, “aún hay sectores de la Iglesia que piensan en un Dios crucificado y castigador que impone dolor en la tierra, donde quienes más sufren podrán ganar más cielo; es una visión masoquista y patológica sustentada por un discurso de poder en el que ‘si usted sufre, yo, como sacerdote, le administro su sufrimiento porque tengo el poder para hacerlo, pero necesito de sus estipendios’”, afirma el jesuita Carlos Novoa, para quien, además, es clarísimo que el cielo y el infierno luchan entre el barro, no en la atmósfera. Esa es la que el Sumo Pontífice llama “la Iglesia encerrada en sí misma”, la Iglesia “burocrática, cortesana y carrerista”.

Para Novoa, director de posgrados de la Facultad de Teología de la Javeriana, el trabajo de Becerra tiene un gran valor en cuanto desarrolla la teología desde la práctica –algo definitivamente atípico en esta ciencia– y porque es una mujer quien lidera esa visión pastoral. “Hay dos tipos de teología: la de salón, que se mete en los libros a jugar con las especulaciones y en la que sus acólitos piensan que su labor es embutirse en el cerebro un poco de conceptos, dogmas y normas para repetirlos como un papagayo, y la evangélica, que se acerca, toca y se empapa de la vida humana con todos sus matices y de ello hace una reflexión teológica”, explica Novoa, y agrega que Dios tiene una sola voluntad y que los cristianos están llamados a una sola obediencia: amar. Eso es, en realidad, el prólogo y el epílogo de la auténtica fe.


Para leer más:

  • § Becerra, Susana. “El reto de reinventar la vida: acompañamiento pastoral a mujeres en la adversidad”. Franciscanum 56, n.° 161 (2014): 263-296.

 


TÍTULO DE LAS INVESTIGACIONES:

  • El desplazamiento forzado: un desafió a la pastoral (sub)urbana
  • Experiencia de Dios en la corporeidad y la sexualidad de un grupo de pacientes de la unidad de Infectología del Hospital Universitario San Ignacio

INVESTIGADORA PRINCIPAL: Susana Becerra
COINVESTIGADORES: Consuelo Vélez, Ángela María Sierra, Carlos Julio Rozo C. M. F., Andrés Rodríguez y Alberto Camargo
Grupo de Investigación Teología y Mundo Contemporáneo
Departamento Centro de Formación Teológica
Facultad de Teología
PERIODO DE LAS INVESTIGACIONES: 2012-2017