La era de la hegemonía cuántica

La era de la hegemonía cuántica

 

Col E González

La ingeniería hace viable lo que la física propone como posible, y lo posible para la ciencia física lo determinan las leyes naturales con las que hemos aprendido a controlar y manipular los ingredientes fundamentales que conforman el universo físico: la materia y la energía. Con ambos y con el conocimiento heredado de la evolución del pensamiento humano, se hace viable confeccionar desde la ingeniería los desarrollos tecnológicos posibles. La escala en la que se trabaja con estos ingredientes clasifica a la física en clásica o cuántica, respectivamente.

La primera se hace cargo de proporcionar conocimiento físico del mundo a partir de las leyes de la mecánica de Newton, del electromagnetismo de Maxwell, la teoría del calor, la óptica y demás con las que se elaboran las teorías y nos familiarizamos en nuestra formación básica y universitaria. Estas teorías juegan un papel fundamental en la construcción del mundo que hoy conocemos. De otra parte, la física cuántica está relacionada con los átomos, las moléculas y entidades que pertenecen a la escala invisible del interior de la materia, en la que la física clásica no tiene validez.

El comportamiento de los objetos o formas cuánticas es completamente diferente al de los objetos clásicos que observamos a nuestro alrededor. Este comportamiento contraintuitivo, propio de la escala de los objetos y fenómenos cuánticos, ofrece extraordinarias posibilidades en el desarrollo de tecnologías y procesos propios de la ingeniería. Así, el hecho de que un determinado objeto cuántico pueda encontrarse simultáneamente en dos estados a la vez, si no es perturbado, conocido como superposición cuántica, es aprovechado para trascender la computación clásica, que opera con unidades de información denominadas bits. Un bit tiene únicamente dos valores asignados, 0 o 1. En el caso cuántico, se hace posible contar con una unidad de información más robusta: el qubit, el cual puede, además de los valores 0 y 1, contener una superposición 0 y 1.

Es de trascendental importancia controlar y manipular un sistema cuántico sin destruirlo. Este fue uno de los principales retos de la física experimental hasta que los físicos Serge Haroche y David Wineland, con propuestas diferentes, encontraron la manera de hacerlo posible. Por esta notable contribución recibieron el Premio Nobel de Física en 2012. La propuesta del profesor Haroche, quien comparte estos avances en una visita a la Pontificia Universidad Javeriana el próximo lunes 17 de junio, ha sido pionera en la óptica cuántica orientada a controlar la interacción de la luz con la materia. Estos adelantos investigativos han contribuido sustancialmente a viabilizar la tecnología cuántica, específicamente la posibilidad de desarrollar computadores cuánticos, sistemas de comunicación y criptografía, entre otras potenciales aplicaciones que harán realidad la tecnología cuántica.

¿Por qué es inevitable la transición hacia este tipo de tecnología? La evolución de la ingeniería se encuentra drásticamente determinada por el desarrollo de capacidades para manipular la materia y la energía a escalas cada vez más cercanas a los átomos. Ha existido una clara tendencia hacia la miniaturización y operación de los diferentes componentes mecánicos, electrónicos, electroquímicos, entre otros. Por mencionar un caso específico, desde 2003 la manufactura de procesadores redujo su escala por debajo de los 100 nanómetros (recordemos que un nanómetro es una milmillonésima parte de un metro). En 2014 se logró la confección de procesadores en escala de 14 nanómetros y se espera a finales de este año logros en la manufactura de 10 nanómetros.

Estos procesadores de manufactura -10 nm, que incorporarán notables mejoras en rendimiento, autonomía y conectividad para los futuros desarrollos de la industria 5.0 de telecomunicaciones (5G), marcarán una importante aproximación a los dominios de validez de la física cuántica. De otra parte, sobresalen también los avances en computación cuántica que ya se están posicionando estratégicamente como la punta de lanza de la industria informática para los próximos años, tal como lo demuestra la reciente presentación de Q System One, el primer ordenador para potencial uso comercial elaborado por IBM y lanzado en la Feria de Tecnología CES, de Las Vegas, ; los computadores de su tipo abrirán campo a un sinfín de aplicaciones en ciencia básica e ingeniería. Al igual que la computación, las telecomunicaciones y la ciberseguridad transitarán hacia un desarrollo de capacidades sin precedentes.

La metrología, que se ocupa de todo lo relacionado con mediciones, unidades de medida y los correspondientes equipos que se requieren para hacerlas, será afectada drásticamente por el nuevo paradigma cuántico. Todos estos avances marcan una clara transición hacia la denominada segunda revolución cuántica, que causará un profundo impacto en la sociedad del siglo XXI.

Somos una sociedad del conocimiento que basa su interacción racional con el mundo a partir del consenso adquirido de la ciencia clásica, la cual nos otorga la capacidad para comprender los fenómenos y aplicar un conocimiento basado en la predicción, causalidad y en el determinismo. Desde la ingeniería, esto ha sido hasta ahora suficiente para alcanzar el sorprendente estado de desarrollo del que somos beneficiarios. Existen, sin embargo, una serie de problemas aún sin resolver y muchas necesidades científicas y tecnológicas pendientes. Cuando la nueva tecnología cuántica alcance algún grado de madurez, será posible el diseño de estrategias para asumir el reto energético y ambiental. También será viable la simulación de sistemas que pertenecen al dominio de validez cuántica.

Por otra parte, aportar invaluables capacidades a los servicios financieros y optimización de procesos permitirá resolver el plegamiento de proteínas, un problema que trasciende la computación clásica, así como el diseño de nuevos medicamentos y protocolos para tratamiento y diagnóstico en el área de la salud, estrategias para combatir el deterioro de materiales utilizados en el sector industrial, el diseño atómico y molecular para descubrimiento y manufactura de nuevos materiales, y el desarrollo de sistemas y protocolos de seguridad de alta calidad.

En la actualidad, un elevado número de empresas entre las que se incluyen Google, IBM, Intel, Microsoft, Nokia, NEC, Hitachi, HP, han dado lugar a un ecosistema que generará un importante volumen de productos y soluciones derivadas de las tecnologías de información y comunicación cuánticas. Algunos de los usuarios potenciales que se están integrando a esta oferta pertenecen a compañías automotrices, de servicios informáticos, de productos químicos y farmacéuticos.

Este panorama de transición plantea la necesidad de preparar al ingeniero para asumir los retos de la segunda revolución. En países como Colombia se requiere avanzar en infraestructura experimental para investigación cuántica, necesaria para propiciar una mayor oportunidad de innovación y desarrollo endógeno en estas tecnologías disruptivas. De otra parte, urge incrementar la apertura de espacios de formación en cuántica para estudiantes de pregrado en ingeniería.

Sobre este aspecto, la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana cuenta con un espacio académico para la cuántica, ofrecido a estudiantes de cualquier semestre y sin pre-requisitos especiales. Aquí se aborda el fascinante mundo de la cuántica, sus implicaciones en la concepción del mundo, la formalización, computación clásica y cuántica, y todos los elementos requeridos para que el estudiante pueda, entre otras opciones, interactuar con las herramientas ya disponibles y programar el computador cuántico ofrecido en la nube, área en la cual ya se han realizado interesantes trabajos de investigación. Estamos realizando trabajos de grado y propiciando la incorporación en formación de posgrado en estas áreas del conocimiento que nos dan la bienvenida al futuro.

 


*Doctor en física, investigador del Instituto Geofísico, adscrito a la Facultad de Ingeniería en la Pontificia Universidad Javeriana.

Tecnologías javerianas le apuestan a mejorar la salud

Tecnologías javerianas le apuestan a mejorar la salud

La segunda edición del Open Innovation Summit (OIS) abre sus puertas hoy, en el auditorio Compensar de la Avenida 68, en Bogotá. Este evento, organizado por Connect Bogotá Región, genera espacios de encuentro entre los diferentes innovadores del país, ofreciendo la oportunidad de desarrollar proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i).

En forma paralela, los visitantes podrán asistir a tres espacios: agenda académica, rueda de negocios y galería de innovación, en la cual participará la Pontificia Universidad Javeriana con cuatro de las cinco tecnologías postuladas por sus profesores investigadores:

PhairiLab

Open Ph 5

Iniciativa empresarial con más de diez años de experiencia en el desarrollo de fitomedicamentos coadyuvantes en el tratamiento del cáncer y enfermedades con componente inmunológico. Sus productos se obtienen a partir de extractos de plantas estandarizados química y biológicamente, cumpliendo así con los más altos estándares internacionales de calidad. Uno de sus diferenciales es un incremento en la eficacia de los tratamientos convencionales, la disminución en los efectos colaterales y la reducción en costos asociados a las terapias.


DUBSA

Open I2018 1

Dispositivo intraoral personalizado que ayuda en el tratamiento de la apnea del sueño y ronquido leve y moderado. Su diseño permite un avance de la mandíbula y de la lengua, mejorando el paso de aire a los pulmones; asimismo, facilita movimientos laterales de la mandíbula, los cuales proporcionan mayor comodidad durante el sueño y disminuye los espasmos de cabeza y cuello, generando una mejor calidad de vida de los pacientes que padecen este trastorno.


Control Vit:

Open I2018 2

Plataforma digital para el seguimiento al tratamiento y evolución de los pacientes con falla cardiaca, el cual recopila y maneja estadísticamente su información con el propósito de apoyarlos oportunamente en la adopción de su tratamiento. El objetivo de esta tecnología es Prevenir y disminuir las consultas por urgencias, al igual que mejorar la calidad de vida de pacientes cardiacos


Codifico:

Open I2018 3

Aplicación móvil que desarrolla competencias para reconocer y seleccionar el código relacionado con el diagnóstico primario de atención en salud, enseñando a los estudiantes y profesionales a identificar y clasificar de manera correcta las enfermedades a partir de la codificación internacional CIE-10.

Estas propuestas pertenecen del área de la salud, confirmando el posicionamiento que la Javeriana ha logrado en los últimos años como un referente regional en investigación con tecnologías innovadoras. Varios grupos de investigación, centros e institutos javerianos también estarán presentes en la rueda de negocios, un espacio en donde se encontrarán con más de 30 empresas colombianas que buscan soluciones a los más de 70 retos propuestos por los organizadores para la rueda de este año.

El año pasado la Javeriana se destacó por  su alto número de citas con empresas como la Federación Nacional de Cafeteros, Casa Editorial El Tiempo, Protección, Claro, Grupo Bolivar, entre otras; adicionalmente contó con dos tecnologías reconocidas por los participantes, como Checking Design y Lumiere, ambas exhibidas en la galería de Innovación.

Tecnología de punta en el cultivo de arroz

Tecnología de punta en el cultivo de arroz

Vestidos con sus tradicionales botas y un sombrero para protegerse del sol, los trabajadores llegan a la zona de cultivo. Frente a ellos, las cientos de plantas de arroz se izan hacia la luz natural, toda el área sigue inundada. Desprovistos de azadones, abren el computador portátil mientras un pequeño grupo alista el dron robótico, comprueban que funcione sin problemas y, lo más importante, que sus rotores giren con potencia. Unos minutos después, tras establecer las instrucciones en el software, el robot vuela por encima del área sembrada de manera autónoma.

No se trata de un relato futurista que sucede a miles de kilómetros. Todo lo contrario: en mayo de 2017, un grupo de ingenieros de la Pontificia Universidad Javeriana llegó hasta los cultivos de arroz que el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) mantiene en Palmira (Valle del Cauca) y en Santa Rosa (Meta). Allí pusieron a prueba el dron autónomo para tomar imágenes espectrales y captar información meteorológica en el que han trabajado por cerca de un año.

“Desde una tablet o un computador portátil se puede definir una misión a través de una interfaz gráfica muy sencilla. El dron estaría en la capacidad de despegar, realizar la maniobra por todo el cultivo y aterrizar de manera autónoma”, explica Julián Colorado, doctor en Robótica, profesor de Ingeniería Electrónica en la Javeriana y líder del proyecto.

Pruebas con la herramienta y el dron en campo.
Pruebas con la herramienta y el dron en campo.

Se trata de una iniciativa desarrollada en conjunto con el CIAT y Fedearroz (gremio de los arroceros colombianos), y financiada con fondos de Colciencias. Desde mediados de 2016 el equipo no solo adoptó una cámara multiespectral (provista de cuatro lentes que toman fotografías en distintos rangos de luz) y sensores de temperatura, radiación y presión atmosférica, también desarrollaron los algoritmos de funcionamiento, el sistema de navegación y la plataforma digital y fenotípica, entre otros, que recibirá toda la información recolectada.

“Dependiendo de esas imágenes tomadas con luz a diferentes longitudes de onda, se puede extraer información muy valiosa sobre el estado del cultivo”, asegura Colorado. Los datos le permiten al operario predecir el estado de la siembra y recabar información sobre la correlación genética de las plantas a partir de su genotipo: del color del cultivo, la altura, los nutrientes que está asimilando.

No importa si, al momento de iniciar la medición, hay sol pleno o una fuerte nubosidad, o si las condiciones climáticas no son las más favorables para una misión de reconocimiento. En el pasado quedan los sobrevuelos en helicóptero o en avioneta para identificar el estado real del área sembrada, al igual que las imágenes tomadas desde un satélite. En su lugar, a partir de imágenes que capturan entre uno y diez centímetros por píxel, pueden obtener información de altísima utilidad.

Por ejemplo, en estas primeras pruebas, los científicos del CIAT reunieron información valiosa que esperan utilizar en sus programas de desarrollo genético de semillas más fuertes, capaces de soportar el cambio climático. Por otro lado, el proyecto supondría un beneficio para los productores al reducir sus gastos para recabar información meteorológica y técnica del cultivo.

De hecho, el dron se convierte en una herramienta de alta tecnología que especializaría a la mano de obra dedicada a la siembra de arroz. “Pasamos las labores de sensado de información a una plataforma robótica autónoma. No es nuestro objetivo reemplazar a las personas sino enfocarlas en labores de mayor toma de decisiones, análisis, etc., automatizando la toma de datos”, explica Colorado. Los trabajadores actuales serían capacitados en nuevas labores como el manejo del software, el diseño de la misión y los distintos protocolos de operación, como la respuesta adecuada si se presentan fallas.

Imagen captada por el dron durante la fase de pruebas.
Imagen captada por el dron durante la fase de pruebas.

El proyecto aún se encuentra en la fase de pruebas y ajustes metodológicos, pero, al cabo de un año, los ingenieros y desarrolladores esperan terminar de afinar todos los detalles para entregarle al gremio una tecnología de punta y completamente funcional. “Hay desarrollos propios que pueden ser patentables”, reconoce Colorado.

Esto supondría una valiosa ayuda para un sector que, a pesar de haber logrado el año pasado la producción más alta en toda la historia (2,97 millones de toneladas del cereal en 570.802 hectáreas sembradas, según cifras del Dane), hoy se enfrenta a enormes desafíos de cara al futuro, como precios más bajos ofrecidos por parte de los molinos, un dólar que cada día encarece sus insumos o las fuertes lluvias que han ocasionado el desbordamiento de ríos, inundaciones y pérdidas irreparables en los cultivos.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Desarrollo de una herramienta para la agricultura de precisión en los cultivos de arroz: sensado del estado de crecimiento y de nutrición de las plantas usando un dron autónomo.
INVESTIGADOR: Julián Colorado.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2016-actualidad.
Con el apoyo de Colciencias, CIAT y Fedearroz.
Facultad de Ingeniería.
Pontificia Universidad Javeriana.

Reconstruir los pasos de los expedicionarios

Reconstruir los pasos de los expedicionarios

Dos proyectos inconmensurables: por un lado, recrear el árbol de la vida, desde la bacteria original, de todas las especies que han habitado la Sierra Nevada de Santa Marta; por el otro, recrear fidedignamente el trayecto de Otto Fuhrmann y Eugène Mayor, dos científicos suizos, durante su expedición por Colombia recolectando muestras biológicas y culturales a inicios del siglo XX.

Ambas quimeras habían reunido nuevamente a dos compañeros de estudios. Fernando Salazar, biólogo, fundador de SiGaia (firma especializada en cartografía digital) y la mente detrás del proyecto en la Sierra Nevada, había recurrido a su colega Alberto Gómez, director del Instituto de Genética Humana de la Javeriana, para que lo ayudara a organizar de forma taxonómica la información de todas las especies.

Esas conversaciones, que pasaban rápidamente de familias naturales y coordenadas de latitudes y longitudes a las aficiones de cada uno, no podían sino derivar en una tercera quimera. Igual de ambiciosa, igual de inconmensurable. “Fernando estaba tratando de configurar un sistema binario para organizar la relación de cada especie. Y así surgió la idea de reconstruir en un mapa digital el recorrido de los científicos suizos”, recuerda Gómez. La idea no solo los entusiasmó sino que, de inmediato, los lanzó al trabajo de seguirles la pista a dos profesores universitarios que el 20 de julio de 1910 arribaron a Puerto Colombia.

Por cerca de cuatro meses, el zoólogo Fuhrmann y el médico y naturalista Mayor recorrieron buena parte de la Costa Atlántica y de la Región Andina, especialmente las cordilleras Oriental y Central, recolectando más de 3.000 especímenes de plantas, animales, cerámicas, hongos, etc, que enviaron a reconocidos especialistas para su posterior análisis (por ejemplo, el psicólogo Jean Piaget analizó las muestras de caracoles que recibió).

El fruto de este viaje fue Voyage d’exploration scientifique en Colombie (Viaje de exploración científica a Colombia), un compendio de 1.200 páginas que contiene la crónica de su viaje por pueblos y lugares tan diversos como Magangué (Bolívar), Puerto Wilches (Santander), Yarumito (Antioquia) o Supía (Caldas), algunos con evidencia fotográfica; asimismo, el listado y análisis de las especies recolectadas, de las cuales varias eran nuevas para la época.

Alberto Gómez es un apasionado de seguirles los pasos a los científicos que recorrieron Colombia. Esa afición suya es el germen de Geoatico.
Alberto Gómez es un apasionado de seguirles los pasos a los científicos que recorrieron Colombia. Esa afición es el germen de Geoatico.

Sin embargo, el libro, publicado en 1914 por la Universidad de Neuchâtel en Suiza, permaneció en los anaqueles y bodegas de la biblioteca universitaria solo al alcance de unos pocos lectores especializados. Hasta que en un viaje a Europa, hacia 2010, Gómez se topó con él: “Un libro muy agradable, muy especial”. Tras adquirir un ejemplar, se decidió a traducirlo con el auspicio de la Editorial Javeriana y la financiación de la Embajada de Suiza en Colombia.

Esa meta se materializó un año después cuando se publicó La expedición helvética. Pero algo había cambiado: una nueva dimensión le surgió al proyecto cuando su autor intuyó que la traducción podría correr la misma suerte del original: permanecer por años en una estantería. “La plataforma virtual y la cartografía digital son la manera de difundir este trabajo como debe ser”, puntualiza.


Cartografía digital

La idea de una plataforma virtual mostrando los trayectos de ambos científicos por Colombia comenzó a tomar forma en 2012, cuando el padre Vicente Durán, para la época vicerrector Académico de la Javeriana, puso en contacto a Gómez y Salazar con Germán Rey, entonces director del Centro Ático, el instituto enfocado en la creación de nuevos contenidos digitales.

Todo el desarrollo tecnológico se había montado sobre la plataforma tecnológica ArcGIS, de la empresa californiana Esri, un software que permite ubicar información sobre un mapa digital. Una herramienta sumamente novedosa para el contexto colombiano. “Tuvimos que aprender a usarla desde cero, pero favorecía el trabajo por ser tan robusta para administrar toda la información que necesitábamos publicar”, explica Mauricio Cubides, ingeniero de software y desarrollador del Centro Ático.

Como tal, el proyecto le permitía al usuario no solo aprender sobre los pormenores de esta expedición sino también acceder al material esencial de la misma, como las fotografías de los lugares visitados, la sistematización de las especies recolectadas, el análisis que, en su momento, hicieron los expertos, la biografía de los científicos y su crónica de la travesía.

Geoatico permite al usuario encontrar información adicional a los trayectos de los expedicionarios, como las crónicas de los viajes, las fotografías de los lugares visitados, los elementos recolectados, etc.
Geoatico permite al usuario encontrar información adicional a los trayectos de los expedicionarios, como las crónicas de los viajes, las fotografías de los lugares visitados, los elementos recolectados, etc.

Y puede consultarse al tiempo que se sigue el trayecto cronológico y las rutas que emprendieron, una obsesión personal de Gómez: “Me pareció fundamental georreferenciar la expedición. No me gustan los mapas que ponen los sitios y unas líneas rectas que los unen, como si la gente hubiera viajado en avión, del punto A al B. Es impreciso, inexacto”.

Tras varios meses de trabajo intenso, a finales de 2012, se conquistó la quimera con el lanzamiento al público de Geoatico. De inmediato, el potencial de la plataforma comenzó a materializarse con la inclusión de los trayectos que Alexander von Humboldt realizó a comienzos del siglo XIX por el territorio que hoy ocupa Colombia; asimismo, han incluido los datos sobre la Comisión Corográfica, el proyecto que en 1851 la naciente república le encomendó al geógrafo italiano Agustín Codazzi para trazar el mapa estatal, y los de la Expedición Humana, la travesía impulsada por la academia colombiana a inicios de los años 90 del siglo pasado para rastrear la huella cultural, sociológica, antropológica y genética de los pobladores del territorio nacional.

Ese crecimiento, tras poco más de cinco años de funcionamiento, no se detiene. Geoatico está destinado a convertirse en el portal de los viajeros que han dejado su huella y su trabajo científico en Colombia. Sus impulsores, Gómez, Salazar y el equipo de desarrollo de la Javeriana, pretenden extender el cubrimiento de la plataforma a las salidas de campo que profesores de distintas universidades realicen para catalogar o estudiar la fauna y flora colombiana.

“Creemos que este portal le sirve hoy, por ejemplo, a un biólogo que se va de viaje para que registre todo lo que ve. En vez de dejarlo en una tesis para la biblioteca, que deposite ese conocimiento con todos los recursos disponibles aquí”, explica Gómez.

Gómez espera que el portal no solo aloje a las expediciones científicas históricas, sino que los investigadores lo apropien para registrar sus propios viajes y catalogar sus hallazgos.
Gómez espera que el portal no solo aloje a las expediciones científicas históricas, sino que los investigadores lo apropien para registrar sus propios viajes y catalogar sus hallazgos.

Para ello, la Javeriana trabaja en una nueva versión de la plataforma que permita una mejor interacción del usuario con el conocimiento. “Tendrá una mejor interfaz gráfica, un motor de búsqueda más potente, un look moderno. La idea también es que se puedan realizar búsquedas integradas, que una persona, al seleccionar un punto geográfico, vea cuáles son los científicos y las investigaciones que se realizaron allí a lo largo del tiempo”, explica Cubides.

Se espera que eso ocurra a inicios de 2018 con un protagonista de primera: Alexander von Humboldt.


Tras los pasos del científico alemán

Los viajes se han convertido en una pasión para Gómez, biólogo de formación y genetista de profesión. Buena parte de su vida la ha dedicado a reconstruir las huellas de aquellos que lo precedieron, los hombres que siglos atrás llegaron al territorio colombiano para buscar respuestas a sus preguntas.

Esa pasión surgió en una biblioteca de París, donde estudió su doctorado en Bioquímica en los años 80. Allí se topó con Voyage à la Nouvelle Grenade (Viaje a la Nueva Granada), la crónica de viaje que escribió el médico francés Charles Saffray sobre su expedición en 1861 a territorio colombiano. Treinta años después, Gómez expresa su emoción al recordar especialmente los grabados incluidos en la obra: “Me fascinó absolutamente. Lo que me parece tan interesante es cómo se relatan esos viajes en ese lenguaje literario, muy diferente a la noticia puntual”.

El encanto y la profesión lo llevaron a integrar la Expedición Humana: él fue uno de los científicos que recorrió las poblaciones nativas del Pacífico, la costa Caribe, la alta Guajira, entre otros, analizando sus genes. Por ello ha escrito varios libros que tienen como protagonistas a hombres de ciencia que, en su momento, hicieron expediciones; por ejemplo, en A impulsos de una rara resolución, reconstruye el dilema que llevó a José Celestino Mutis a quedarse en el entonces Virreinato de la Nueva Granada para continuar sus investigaciones sobre botánica, o en Al cabo de las velas: Expediciones científicas en Colombia, sigue la pista a los expedicionarios que dejaron su huella en la historia.

Los grabados del siglo XIX despertaron la pasión de Alberto Gómez por las crónicas de viaje y sus protagonistas.
Los grabados de los viajeros despertaron la pasión de Alberto Gómez por las crónicas de viaje y sus protagonistas.

Sus libros, que también contemplan la reconstrucción histórica de la ciencia médica y de la genética en Colombia, suelen convertirse en quimeras de alta magnitud. Como reconstruir los pasos de Alexander von Humboldt, el geógrafo, naturalista y expedicionario que se adentró en América a principios del siglo XIX para estudiar con detalle su flora, su fauna y sus paisajes. El proyecto se ha traducido en una colección temática de cinco tomos en el que intervinieron siete universidades colombianas (entre ellas, la Javeriana, los Andes, el Rosario, el Externado y EAFIT) y que se lanzará a inicios de 2018.

“El libro cuenta episodios como su encuentro con Francisco José de Caldas, su paso desde Venezuela hasta Estados Unidos. Tene la crónica de viaje, los reportes específicos sobre la Nueva Granada, la sistematización de su obra en zoología, botánica, geología, su cartografía”, adelanta Gómez.

La colección se integrará con Geoatico. Los lectores no solo podrán seguirle la pista, paso a paso, a cada viaje, también encontrarán detalles tan insólitos como el lugar exacto en que von Humboldt durmió en Bogotá. “Todo este trabajo ha sido construido a partir de una intensa investigación académica, validada por expertos. Puedo asegurar que no hay ninguna otra fuente académica con el nivel de precisión en los datos que contiene Geoatico”, dice Cubides.

A la par de su trabajo en genética, Gómez ha escrito libros sobre la historia de la medicina, el recorrido de la genética en Colombia y los viajes de expedicionarios como Mutis, Codazzi y Humboldt.
A la par de su trabajo en genética, Gómez ha escrito libros sobre la historia de la medicina, la genética en Colombia y los viajes de expedicionarios como Mutis, Codazzi y Humboldt.

De esa forma, Gómez, Salazar y el equipo de desarrollo del Centro Ático esperan que esta plataforma se convierta en un punto crítico sobre la generación de conocimiento científico en Colombia. Y una puerta que inspire a otros a emprender trabajos de este tipo.

Ya en su hogar, cada vez que regresa de un viaje, el profesor Gómez tiene un ritual diferente. Sobre su escritorio reposa un mapa clásico del territorio colombiano con varios trazos hechos con lápiz rojo. Es su forma de marcar los trayectos que realiza en sus excursiones familiares. “Ese es mi Geoatico”, dice antes de rematar con una carcajada: “Además de esto, a mí me gusta viajar en la expedición de los demás”.