Metales y sobrepesca, la carga pesada de los tiburones

Metales y sobrepesca, la carga pesada de los tiburones

Isla Fuerte está ubicada en el Golfo de Morrosquillo, en el Caribe colombiano. Gracias a su diversidad marina, allí decenas de habitantes viven de la pesca artesanal y del consumo de especies como los tiburones. Ese escenario fue analizado por Yurani Rojas, ecóloga de la Pontificia Universidad Javeriana, quien desarrolló una investigación sobre los elementos esenciales y no esenciales en tiburones sedoso y toyo.

El tiburón, como cualquier ser vivo, requiere ciertos elementos químicos para funcionar correctamente. Algunos de esos compuestos como el hierro, manganeso, vanadio y zinc son esenciales y benéficos en pequeñas cantidades mientras que en altas concentraciones pueden causar problemas para el animal.

No obstante, hay otro tipo de sustancias que no son necesarias para el cuerpo y que aún en bajas cantidades pueden causar daños para la salud como el cadmio, mercurio y plomo. Este tipo de metales pesados fueron los analizados en la investigación.

Mercurio

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el mercurio es un elemento que está presente en el aire, el agua y los suelos. Existe en varias formas: elemental o metálico, que se encuentra en el suelo; inorgánica, que es utilizada en procesos industriales, y la orgánica, resultante de la liberación en el ambiente, en el que ciertas bacterias lo transforman en metilmercurio. Esta última es la que se encuentra en la fauna marina y es la más común en humanos.

Un primer hallazgo de esta investigación enciende las alertas: “En todas las muestras colectadas había metilmercurio y están sobrepasando el límite permitido para consumo humano”, afirma Rojas pues la OMS recomienda no consumir más de 1,5 microgramos por gramo. Otras entidades como el Ministerio de Salud de Colombia, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (USEPA) y la Comisión Regulatoria de la Unión Europea mantienen su máximo recomendado en un microgramo por cada gramo.

Estos altos índices de concentración sugieren procesos de bioacumulación. “Los tiburones, al ser depredadores tope, estarían consumiendo elementos tóxicos que han obtenido sus presas a lo largo de toda la cadena alimenticia”, dice la investigadora. Es decir, esta problemática no estaría afectando solo a los tiburones sino a otros seres vivos como crustáceos, moluscos y peces, que probablemente están acumulando estos metales.

Otro hallazgo tiene que ver con el órgano más contaminado de los individuos analizados. Al comparar las cantidades de mercurio en músculo y en hígado, se encontró que el primero presenta las mayores cantidades. “El hígado acumula más rápido estos tóxicos, pero tiene un nivel de depuración más alto que el músculo en juveniles”, explica la experta.

Otros elementos

El estudio también encontró altas concentraciones de cobre y zinc, que en tiburones adultos funcionan como protector del hígado contra el cadmio, otro metal pesado. “En el hígado se generan metalotioneínas que capturan los elementos tóxicos y evitan que sigan siendo tóxicos. Cuando se encuentran en altas concentraciones se pueden relacionar a altas cantidades de cadmio y otros metales”, revela la investigadora. Incluso el arsénico es potencialmente cancerígeno y se encontró en todas las muestras.

Hasta el momento no existen estudios precisos sobre las fuentes de estos elementos, pero podrían ser dos: una natural, por la geología de la zona, en la que podría haber presencia de algunos de estos metales que se liberan en el ambiente. La segunda sería por las actividades humanas, que pueden ser agrícolas asociadas a la aplicación de plaguicidas, industriales ligadas al uso de hidrocarburos de alta densidad y la gran mayoría podría ser por minería ilegal, según Rojas.

 

Los impactos de estos elementos para los tiburones son varios. “A largo plazo estos metales pueden generar problemas en los sistemas reproductivo, nervioso y locomotor. Todo depende de las concentraciones que se encuentren en el ambiente y de qué tan frecuente sea la exposición”, afirma Andrea Luna, directora del semillero Aquasistemas y profesora de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Universidad Javeriana. “Las altas concentraciones de mercurio podrían estar reduciendo significativamente la fertilidad, afectando directamente las poblaciones de tiburones”, agrega Rojas.

Ambas investigadoras manifiestan su preocupación pues los impactos no son sólo para cada individuo, sino para toda la población de la zona. Cerca del 70% de tiburones que se pescan en Isla Fuerte son juveniles, dato que no es menor, pues estos no han alcanzado la edad de reproducción. Se cazan y queda poca descendencia para mantener las especies, algunas de las cuales ya están en peligro de extinción.

Riesgo para la salud humana

En Isla Fuerte es muy común alimentarse de tiburón. Allí comen la carne (músculo), a diferencia de otros lugares del mundo, donde hay preferencia por la aleta. Las preparaciones más comunes con la carne de este escualo son la empanada, el revoltillo (carne desmenuzada y guisada), en bistec y con huevos revueltos. Estos platos no solo los consumen los habitantes, sino que también son muy apetecidos por los turistas. A partir del hígado se hace aceite como tratamiento para problemas respiratorios.

Para este estudio se hicieron 95 encuestas que indican que los habitantes de la isla consumen en promedio 64 gramos de carne de tiburón, 59 días al año. La ingesta semanal estimada por persona es superior a los valores recomendados por organismos colombianos e internacionales, situación que pone en riesgo a los isleños.

“Elementos como el mercurio están por encima de los límites máximos recomendados por la OMS. Esto ya genera una alerta porque, en teoría, no se deberían consumir. Los niños y las mujeres embarazadas deberían evitarlos porque pueden generar riesgos para la salud humana”, afirma Luna. Esto puede afectar el desarrollo del cerebro y en general, el crecimiento. Las futuras madres, al consumirlo, pueden estar afectando a los bebés en gestación. “El arsénico inorgánico y el mercurio orgánico representan toxicidad para el sistema nervioso, inmunitario, el aparato digestivo, la piel, los riñones, los pulmones, la vista y el desarrollo intrauterino. Además, presenta la posibilidad de generar cáncer”, agrega Yurani Rojas. Esta investigación revela que existe riesgo potencial cancerígeno y no cancerígeno para los consumidores. Por todos estos riesgos, se recomienda no comer tiburón.

Las poblaciones de tiburones de la región se enfrentan a dos problemas de gran magnitud. Por un lado, la contaminación por metales pesados y por otro la sobrepesca. Para Andrea Luna, la solución al primer fenómeno pasa por reducir el uso de estos metales en las actividades humanas e instalar plantas de tratamiento de agua que necesitan mejorar en presencia y capacidad. “Lo más fácil es disminuir las fuentes de contaminación porque quitar estos contaminantes una vez están presentes en el mar es muy difícil y costoso”, dice.

El segundo pasa por la educación ambiental y estrategias locales que permitan el sustento de las familias pescadoras, pero también por la conservación de las especies marinas. “Cuando se trabaja con pescadores artesanales, ellos afirman ser muy conscientes de esta problemática y les interesa que el recurso siga presente. Ellos están muy abiertos a la idea de reducir los impactos en los recursos porque dependen de ellos en el día a día”, detalla.

En 2018 se registraron cinco muertes humanas por ataque de tiburón, mientras que más de 100 millones de escualos mueren anualmente por causa del hombre. Es importante que las personas se informen cuando se alimentan de ciertos productos, evitar consumir los que no son indispensables para una dieta saludable y que por el contrario podrían ser nocivos para la salud.

Colombia, entre las dudas y los beneficios que ofrece el fracking

Colombia, entre las dudas y los beneficios que ofrece el fracking

La generación inducida de sismos, la transformación en la atmósfera y los efectos sobre la salud de las personas con la contaminación del agua y el aire son algunos de los impactos asociados con la implementación del fracking, es decir la fracturación hidráulica de la tierra para extraer gas y petróleo. Un tema de serio cuidado, al punto que, a finales del 2018, el presidente Iván Duque Márquez anunció la creación de una comisión independiente de expertos para analizar la viabilidad de la explotación del subsuelo, sus efectos y presentar una serie de recomendaciones sobre el tema. Tras casi seis meses de trabajo, los especialistas entregaron en abril pasado su Informe sobre efectos los ambientales y económicos de la exploración de hidrocarburos, un documento de 170 páginas en el que analizan los impactos legales, geológicos, ecológicos y de salud, entre otros, que dejaría la sanción presidencial de esta actividad.

Ante la importancia de este tema, el pasado 14 de mayo se llevó a cabo en la Pontificia Universidad Javeriana el foro ‘¿Implementará el Gobierno nacional, sí o no, las recomendaciones de la comisión de expertos en fracking?’, en el cual académicos, estudiantes y representantes de instituciones públicas y privadas dieron a conocer, a través de paneles, sus posturas a favor y en contra sobre las recomendaciones.

Durante el encuentro los participantes tuvieron la oportunidad de escuchar posiciones sobre la oferta y la demanda de los recursos naturales para evidenciar el riesgo y vulnerabilidad de la extracción de hidrocarburos, las capacidades operativas de las empresas ejecutoras y su respuesta ante posibles impactos medioambientales, y las regulaciones sobre la inyección de agua a presión en el subsuelo para fracturarlo y extraer petróleo de los pozos subterráneos.

En representación de la Comisión de expertos en fracking asistieron Diego Roselli, master en educación médica de la Universidad de Harvard y docente javeriano; Manuel Ramiro Muñoz, doctor en educación y Director del Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana, sede Cali; Leonardo Donado, doctor en ingeniería civil de la Universidad Politécnica de Cataluña, y Jhon Fernando Escobar, doctor en ingeniería de la Universidad de Antioquia. En términos generales, este grupo de profesionales de manera unánime recomienda “estudiar la posibilidad de que las empresas petroleras compartan utilidades con las comunidades en las áreas de influencia de la exploración y explotación de yacimientos no convencionales y los mecanismos para llevar esta operación a cabo”.

Además, más allá de presentar las recomendaciones, evidenciar la multiplicidad de voces y miradas que integran el Comité y también dar a conocer la prevención, desconocimiento y desconfianza de las comunidades que colindan con la actividad petrolera, el foro se centró en conocer cuál es la posición que asume el Gobierno sobre el informe.

El presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), Francisco Lloreda, y la ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, participaron de la jornada. La funcionaria aseguró, con base en el documento titulado Balance de las reservas de cara al 2018, presentado por la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) a inicios de 2019, que el país cuenta con una proyección de aproximadamente nueve años de reservas de gas, lo cual implica un riesgo importante en términos de disponibilidad del recurso para el consumo doméstico e industrial.

La respuesta de la ministra a la implementación de las recomendaciones para del uso del fracking fue concluyente: “Sí, contundentemente sí a las sugerencias hechas por el Comité de expertos, pues el reto es la articulación con la academia”; Asimismo, Suárez puso sobre la mesa que “hay demandas que se deben suplir y en caso de no tener las reservas, por ejemplo, el costo del consumo de gas se doblaría. Tendríamos que importarlo en los próximos años y nuestro deseo es acertar para los colombianos, no aprovecharnos de ellos”..

Por su parte, Carlos Andrés Santiago, miembro del grupo Alianza Colombia libre de Fracking, presentó su inconformidad con la posición del Gobierno presentando ante los asistentes la hoja de ruta del fracking consignada en el Plan Nacional de Desarrollo, la misma que, según él, contempla la disminución de regalías para las empresas mineras y la explotación de yacimientos no convencionales.

“No es cierto que el gas sea el combustible de transición porque las emisiones del metano en el fracking son mucho más altas y tienen un efecto nefasto en el cambio climático; mientras el fracking disminuye las emisiones de CO2, aumentan las del metano de acuerdo con el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la Nasa”, aseguró.

Este foro, hace parte de una serie de encuentros que se han venido presentando entre representantes del Gobierno y la ciudadanía para conocer a ciencia cierta cuál será el futuro del país en términos de la implementación del fracking. Lo invitamos a revivir las memorias del evento aquí.


¿Qué es el fracking?

Es el término usado en inglés para referirse a la fracturación hidráulica, es decir, la técnica para extraer hidrocarburos mediante la inyección de agua a presión: se perforan pozos a más de 2.500 metros de profundidad, en los que se introduce agua mezclada con productos químicos para ampliar las fracturas rocosas que conservan petróleo y gas, con el fin de obtener estos recursos.

franking-interna