Programa Madre Canguro: abrazo de amor

Programa Madre Canguro: abrazo de amor

El embarazo es un periodo de alegría, pero también de preocupaciones que, aunque molestas, hacen parte del proceso. Una de las más latentes y que retumba una y otra vez en la cabeza de las mamás es que el bebé, que llevan en el vientre, nazca bien y sin complicaciones. En ese ‘hogar’ donde deberá estar nueve meses, el pequeño se prepara para su vida en el mundo exterior, idealmente en condiciones saludables.

Ese deseo de los padres por un nacimiento sin complicaciones puede quebrantarse antes de tener a su bebé en brazos el día esperado, pues múltiples factores pueden influir para que nazca antes de tiempo o con bajo peso al nacer. A estos niños se les conoce como prematuros o pretermino y una de las grandes dificultades que tienen que sopesar es que algunos de sus órganos aún no se hayan desarrollado completamente. De hecho, unos de los más afectados son el cerebro y los pulmones.

En estos casos es difícil estar preparados. La frustración por no saber qué hacer es alta y una de sus características principales es la inseguridad. Todo lo negativo que alguna vez pensaron, para ese momento es una completa realidad.

Es allí cuando el Programa Madre Canguro hace su aporte y prepara a la familia para recibir al bebé. Este programa que nació hace más de 40 años en Colombia mejora la salud de los bebés en estado de prematurez y bajo peso al nacer, de una forma más efectiva que cualquier otro tratamiento. Normalmente estos pequeños se recuperan en incubadoras, pero tal como lo han demostrado diversas investigaciones, el canguro alcanza metas que otros métodos no: la calidad del sueño del bebé, reconocimiento del olor de sus cuidadores, la mejoría en el ritmo cardiaco, protección cerebral, y en términos sociales, mamás y papás más empoderados de su rol.

En este video podrá encontrar la historia del Método y Programa Canguro visto desde los ojos de la familia, quienes después de pasar momentos difíciles y de mucha incertidumbre, con el programa han logrado dejar atrás los temores para convertirse en cuidadores de calidad y satisfechos con lo que han alcanzado con un método basado en el abrazo de amor.

Una coproducción de Unijaveriana + Pesquisa Javeriana

La senda para curar a los pacientes de VIH enfermos por cáncer

La senda para curar a los pacientes de VIH enfermos por cáncer

Grupo de Inmunobiología y Biología Celular¿Qué relación tienen el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y la aparición del cáncer? Aparentemente, ninguna. Pero para Sandra Quijano, bacterióloga, doctora en biología y clínica del cáncer, y docente investigadora del Departamento de Microbiología de la Pontificia Universidad Javeriana, se ha convertido en su motivación para encontrar una solución a dos intensas enfermedades que causan grandes estragos: según la Organización Mundial de la Salud, en 2016 se registraron más de un millón de muertes relacionadas con el VIH, mientras que, en el caso del cáncer, su tasa de mortalidad anual se eleva a más de 8,8 millones de casos.

Ante esta realidad, el Grupo de Inmunobiología y Biología Celular de la Javeriana, liderado por Quijano, adelantó una investigación centrada en buscar la existencia de marcadores en la sangre de pacientes portadores de VIH del Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), con el fin de identificar la probabilidad de desarrollo de tumores invasivos y cáncer.  Según la investigadora, estos tumores suelen ser altamente invasivos y causan una elevada tasa de mortalidad entre quienes los padecen.

Esta investigación, titulada Evaluación de la clonalidad B en pacientes VIH positivos en distintos estadios clínicos de la enfermedad y su asociación con la infección con el virus del Epstein Barr, fue galardonada con el Premio a la Investigación Científica 2017, entregado por la Academia Nacional de Medicina por ocupar el primer puesto en la categoría de Ciencias Clínicas. Esta organización reconoce el trabajo de investigadores en áreas de la salud con el fin de estimular el avance de la ciencia médica en el país.

Todo este proyecto fue posible gracias a un trabajo articulado entre el Servicio de Infectología del HUSI, el Grupo de Patología de la Fundación Santa Fe de Bogotá y el Grupo de Biotecnología de la Fundación Cardiovascular de Colombia en Bucaramanga.