Nuevos vientos en la Antártica, un efecto del cambio climático

Nuevos vientos en la Antártica, un efecto del cambio climático

Pesquisa Javeriana contó con una corresponsal en la Antártica durante enero y febrero de este año, quien nos narró su experiencia como investigadora de la XXXV Expedición Italiana a la Antártica, en el Buque Rompehielos Oceanográfico Laura Bassi. En este recorrido, la bióloga javeriana Nohelia Farías Curtidor estuvo recogiendo datos sobre los mamíferos acuáticos que viven en esta zona del mundo para identificar cuántos individuos hay y sus formas de vida. También pudo percibir y reconocer junto a sus colegas italianos algunas transformaciones en el cambio del clima del llamado Continente Blanco.

Es la primera vez que una colombiana recorre el mar de Ross por la ruta que lo hizo Farías Curtidor, desde Nueva Zelanda, gracias a la alianza lograda por el Programa Antártico Colombiano con el Programma Nazionale di Ricerche in Antartide (de Italia). La información por esta nueva ruta plantea una oportunidad valiosa para el país ya que permite tener datos de los mamíferos acuáticos por una zona que se desconocía y que sirve para comparar con los datos que se tienen del recorrido por la península antártica a la que la expedición colombiana visita desde hace cinco años.

Desde el mar de Ross, Farías Curtidor escuchó las noticias sobre las altas temperaturas en la Antártica, especialmente en las cercanías con el sur del continente americano. Según los reportes de la NASA, se alcanzaron 20° de temperatura en el continente de hielo, el mayor récord en la historia. Esto generó un derretimiento de más de 10 centímetros de capa de hielo en Eagle Island. Sin embargo, por el sur de este continente los climas nunca fueron superiores a 3°, lo que tampoco indica que esté exento del impacto climático sobre los ecosistemas.

Igualmente, del costado oriental del continente los investigadores de la expedición científica italiana evidenciaron un derretimiento del glacial y por el lado occidental del mar de Ross están entrando las tormentas y corrientes del mar Pacífico Sur, lo que antes no ocurría. Aún no se puede afirmar a “ciencia cierta qué pasará, pero sí podemos imaginarnos o tratar de evaluar ciertos escenarios porque están cambiando la dinámica del lugar y sus características”, explicó la bióloga javeriana.

La cadena alimenticia puede ser un claro ejemplo de cómo se evidencia el impacto climático en las formas de vida de las especies y cómo se transforman sus hábitats y sus hábitos:

Estos impactos que se generan en la Antártica pueden afectar especies de animales que llegan hasta Colombia, Ecuador o Panamá como la ballena jorobada. ¿Qué pasaría si estos mamíferos no se alimentan lo suficientemente bien en la Antártica para recorrer 8.000 kilómetros hasta llegar a las costas de estos países para reproducirse?

El efecto del cambio climático se está viendo no solo en la Antártica sino en todo el mundo. “Por ejemplo, en el Ártico en 2006 o 2007 se midió la capa de hielo más pequeña que se había encontrado porque se desprendió un pedazo de hielo tan grande como Italia”, relató Nohelia en su expedición. El reto ahora es evaluar las consecuencias y considerar qué se puede hacer para tratar de que esto pare o por lo menos baje la intensidad y la rapidez con la que está ocurriendo. Por ello, la bióloga javeriana hace recomendaciones para que los ciudadanos aporten en contrarrestar el impacto de la huella ambiental.

Nohelia Farías Curtidor regresó esta semana de su expedición, luego de siete días de viaje de vuelta. Logró identificar, por ejemplo, el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri), que puede medir 120 centímetros, pesar entre 20 y 40 kilogramos y caminar entre 50 y 120 kilómetros para llegar a su colonia. También, el petrel gigante del sur (Macronectes giganteus), un ave que con sus alas extendidas puede medir hasta dos metros. Además, la foca leopardo (Hydrurga leptonyx), solitaria y agresiva, que vio solo una vez y que puede llegar a medir entre tres y cuatro metros, además, de pesar entre 300 y 500 kilogramos. Su amor por la naturaleza, en particular los mamíferos acuáticos, es una preocupación latente en medio de noticias que cuestionan las prácticas de los humanos frente al cuidado del planeta. Por ello, continuar investigando sobre estos lo considera como una forma de disfrutar la vida y de aportar en su conservación.

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Para conocer la bitácora completa de Nohelia Farías Corredor, consulte este enlace: https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/opinion/javeriana-en-antartida/


 

* La participación en esta expedición de la egresada javeriana en biología, Nohelia Farías Curtidor, cuenta con la financiación de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana.

Especial Javier Maldonado

Javier Maldonado

¿Qué hizo y cómo lo hizo?

El legado del ictiólogo

Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor, amigo, confidente… Una sentida nota de todos los que lo conocimos desde Pesquisa Javeriana y trabajamos a su lado, con la esperanza de que su huella inspire a nuevas generaciones a seguir su estela.

UN RECORRIDO DE ENSEÑANZA

Javier Maldonado recorrió más de 20 municipios del país, enseñando cómo los peces son parte esencial de los ecosistemas. Navega el mapa y descubre su trayecto.

"Ya me lo he encontrado en sueños por estos días, seguro es la conmoción de la noticia, pero allí en la penumbra, nos reímos y charlamos un poco, como siempre".

Jorge Enrique Castro, 6 marzo de 2019

PRODUCCIÓN CIENTÍFICA

Un inventario de producción científica de Javier Maldonado en sus 38 años de vida.

Peces de los Andes de Colombia

Los que trabajamos con peces de agua dulce en Colombia, y no exclusivamente en taxonomía y sistemática, hace mucho tiempo estábamos esperando una guía de campo como la que hoy se nos presenta.

Peces de los Andes de Colombia

Los que trabajamos con peces de agua dulce en Colombia, y no exclusivamente en taxonomía y sistemática, hace mucho tiempo estábamos esperando una guía de campo como la que hoy se nos presenta.

Peces de los Andes de Colombia

Los que trabajamos con peces de agua dulce en Colombia, y no exclusivamente en taxonomía y sistemática, hace mucho tiempo estábamos esperando una guía de campo como la que hoy se nos presenta.

Peces de los Andes de Colombia

Los que trabajamos con peces de agua dulce en Colombia, y no exclusivamente en taxonomía y sistemática, hace mucho tiempo estábamos esperando una guía de campo como la que hoy se nos presenta.

Peces de los Andes de Colombia

Los que trabajamos con peces de agua dulce en Colombia, y no exclusivamente en taxonomía y sistemática, hace mucho tiempo estábamos esperando una guía de campo como la que hoy se nos presenta.

Peces de los Andes de Colombia

Los que trabajamos con peces de agua dulce en Colombia, y no exclusivamente en taxonomía y sistemática, hace mucho tiempo estábamos esperando una guía de campo como la que hoy se nos presenta.

NOTAS EN PESQUISA JAVERIANA

La Revista Pesquisa Javeriana abordó la vida del investigador Javier Maldonado desde distintas arístas. ¡Conócelas!

Así recordamos a Javier Maldonado

Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor, amigo, confidente… Una sentida nota de todos los que lo conocimos desde Pesquisa Javeriana y trabajamos a su lado, con la esperanza de que su huella inspire a nuevas generaciones a seguir su estela.

Así recordamos a Javier Maldonado

Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor, amigo, confidente… Una sentida nota de todos los que lo conocimos desde Pesquisa Javeriana y trabajamos a su lado, con la esperanza de que su huella inspire a nuevas generaciones a seguir su estela.

Así recordamos a Javier Maldonado

Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor, amigo, confidente… Una sentida nota de todos los que lo conocimos desde Pesquisa Javeriana y trabajamos a su lado, con la esperanza de que su huella inspire a nuevas generaciones a seguir su estela.

Así recordamos a Javier Maldonado

Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor, amigo, confidente… Una sentida nota de todos los que lo conocimos desde Pesquisa Javeriana y trabajamos a su lado, con la esperanza de que su huella inspire a nuevas generaciones a seguir su estela.

Así recordamos a Javier Maldonado

Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor, amigo, confidente… Una sentida nota de todos los que lo conocimos desde Pesquisa Javeriana y trabajamos a su lado, con la esperanza de que su huella inspire a nuevas generaciones a seguir su estela.

Así recordamos a Javier Maldonado

Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor, amigo, confidente… Una sentida nota de todos los que lo conocimos desde Pesquisa Javeriana y trabajamos a su lado, con la esperanza de que su huella inspire a nuevas generaciones a seguir su estela.

Así recordamos a Javier Maldonado

Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor, amigo, confidente… Una sentida nota de todos los que lo conocimos desde Pesquisa Javeriana y trabajamos a su lado, con la esperanza de que su huella inspire a nuevas generaciones a seguir su estela.

Así recordamos a Javier Maldonado

Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor, amigo, confidente… Una sentida nota de todos los que lo conocimos desde Pesquisa Javeriana y trabajamos a su lado, con la esperanza de que su huella inspire a nuevas generaciones a seguir su estela.

"Ya me lo he encontrado en sueños por estos días, seguro es la conmoción de la noticia, pero allí en la penumbra, nos reímos y charlamos un poco, como siempre".

Jorge Enrique Castro, 6 marzo de 2019

La Antártida no para de sorprenderme

La Antártida no para de sorprenderme

Cuando nos estábamos despidiendo de la espectacular plataforma Ross y de la bahía de las ballenas, sentí un poco de nostalgia. Aunque espero volver a este lugar, no sé si ese deseo se haga realidad. Sin embargo, me siento realmente feliz de haberlo conocido, de haber estado tan cerca, de haberlo podido apreciar durante casi cuatro días, de haber tenido la oportunidad de ver tantas ballenas, pingüinos, focas, orcas. ¡Me encantaría repetirlo!

El capitán nos dio otro regalo antes de seguir nuestra ruta: nos dejó bajar del barco y caminar muy cerca de la plataforma Ross. Aunque fueron tan solo unos minutos, tal vez diez que parecieron dos. Fue realmente especial poder bajar del barco, abordar un gran pedazo de hielo que se encontraba muy cerca de esa pared, caminar un poco, sentir el frío y tocar la nieve. ¡Uf, fue una experiencia realmente especial!

Plataforma Ross, Antártida
Sobre el hielo, cerca de la plataforma Ross. Por: Muhammad Hassan Khan

La verdad, creí que después de la plataforma Ross, ningún paisaje me podía sorprender. La Antártida me demostró totalmente lo contrario. Llegamos a otro lugar indescriptible: ‘La lengua del glaciar Drigalsky’, que mide entre 14 a 24 kilómetros de ancho. Además, por primera vez vimos el continente Antártico, divisamos sus imponentes y magníficas montañas de color blanco, rodeadas de mar y de bloques de hielo.

Glaciar Drigalsky
Glaciar Drigalsky

En uno de esos bloques de hielo pudimos observar varios individuos de la foca cangrejera (Lobodon carcinophagus), especie que se encuentra en toda la Antártida; no es tan grande como la foca de Weddell, pero puede alcanzar los dos metros y medio de longitud y pesar los 300 kilogramos. ¿Su color? Puede ser café claro u oscuro. Unos datos adicionales: estos animales viajan grandes distancias y se adentran en los glaciares para morir, y también han descubierto esqueletos de esta especie a más de 20 kilómetros de la costa y a más de 900 metros de altura.

Grupo de focas cangrejeras descansando sobre el hielo.
Grupo de focas cangrejeras descansando sobre el hielo.

También he podido ver casi todos los días una especie de ave que me gusta mucho: el petrel de la nieve (Pagodroma nívea). Por su color blanco, se logra camuflar muy bien en el hielo y se le ve solitario, en grupos de hasta nueve individuos o con otras especies de aves, como el petrel antártico (Thalassoica antarctica). Además del skua del sur, el petrel de la nieve es una de las tres especies de aves que se reproduce únicamente en la Antártida.

Petrel de la nieve sobrevolando sobre cerca de la embarcación.
Petrel de la nieve sobrevolando cerca de la embarcación.

Todas estas aves se ven sobrevolando la embarcación, descansando sobre el agua y algunas veces haciendo presencia en el barco. Para la muestra un petrel antártico decidió posarse en el techo del bote de rescate y dormir ahí durante casi todo el día.

Petrel Antártico descansando en la embarcación.
Petrel Antártico descansando en la embarcación.

Finalmente les cuento por qué mis compañeros italianos me dicen que soy muy afortunada. Primero, este año están estrenando un barco que Italia compró a los ingleses. Ellos dicen que es más cómodo que el que tenían antes. Segundo, tuve la oportunidad de conocer la plataforma de Ross y no muchas personas han ido hasta allá; incluso algunos investigadores creen que es la primera vez que Italia va hasta a ese lugar a hacer investigación. Tercero, varios de mis compañeros dicen que en esta expedición hemos visitamos los lugares más bonitos que tiene el mar de Ross: la plataforma de Ross, la lengua del glaciar Drigalsky y Cape Hallett. Cuarto: esos lugares nunca los habían visitado todos juntos en una expedición. Y quinto, soy la única abordo que esta trabajando con mamíferos acuáticos y pude conocer la bahía de las ballenas, donde observé muchas de ellas. Yo creo que estar en la Antártida, ver todo lo que he visto, conocer investigadores de otros países, hablar con ellos y aprender sobre lo que están haciendo es toda una fortuna.

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* La participación de la egresada javeriana en biología Nohelia Farías Curtidor a esta expedición cuenta con la financiación de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

Llegué al punto navegable más al sur del planeta

Llegué al punto navegable más al sur del planeta

Esta semana en la Antártida he podido apreciar, aprender, conocer, escuchar y simplemente observar lo hermoso que es este lugar. El mar nos ha tratado muy bien y hemos tenido muy buen clima. Desde cuando llegamos a este continente, hemos disfrutado unos días realmente inesperados con un mar muy tranquilo; en el lenguaje de los marineros se diría “el mar ha estado como un espejo”. Hemos cruzado por el hielo varias veces, y finalmente arribamos a un lugar donde todos queríamos llegar: la esperada plataforma de hielo Ross.

Plataforma de hielo Ross.
Plataforma de hielo Ross.

Se preguntarán por qué estábamos tan interesados en llegar allí. Bueno, pues primero la expedición italiana no frecuenta este lugar, en realidad muy pocas personas han viajado hasta allá, por lo cual muchos de los investigadores a bordo, que ya han estado en varias expediciones, nunca habían tenido el privilegio de estar allí. Segundo, Ross es la plataforma de hielo más grande del mundo, llegando a tener un área como la de Francia, con una alta profundidad, de cientos de metros y una altura que puede estar entre los 20 y 50 metros.

Un poco de perspectiva de lo alta que puede llegar a ser la plataforma de hielo de Ross.
Un poco de perspectiva de lo alta que puede llegar a ser la plataforma de hielo de Ross.

Además, nos dirigíamos a un lugar llamado la ‘Bahía de las ballenas’, que se encuentra en el costado más oriental de la plataforma. Por ello yo estaba muy emocionada. Todos los investigadores me decían que muy probablemente iba a ver muchas ballenas. No quería ilusionarme tanto, pues muchas veces los nombres de los lugares no coinciden con la realidad. Sin embargo, este no fue el caso. Definitivamente este sitio le hace honor a su nombre. Nunca en mi vida como bióloga investigando y trabajando con mamíferos acuáticos había tenido tantas observaciones de estos animales. En dos días llegué a tener 25 avistamientos de ballenas, orcas y focas.

Foca de Weddell.
Foca de Weddell.

La foca de Weddell (Leptonychotes weddellii) se puede identificar por sus manchas alrededor de su cuerpo; son animales grandes y pesados. Presentan dimorfismo sexual, es decir, que hay una diferencia entre machos y hembras, en este caso el tamaño. Por lo general ellas son un metro más grande que los machos. Pueden llegar a pesar entre 400 y 600 kilos y las encontramos solamente en la Antártica. Son muy buenas buceadoras, llegando a estar debajo del agua hasta por una hora y pueden bajar hasta los 600 metros de profundidad. Esta foca la he registrado en cuatro oportunidades, siempre descansando sobre el hielo.

Y así, seguimos bajando por la ‘Bahía de las ballenas’ hasta cuando nos encontramos rompiendo el record en el cual un buque italiano ha estado en el extremo más al sur de la Tierra donde se puede navegar. Claro, Colombia está presente en este evento. Yo, realmente, me encontraba fascinada con el lugar, el hielo, la plataforma de Ross, las focas, los pingüinos, las ballenas, las aves. Todos los investigadores nos encontrábamos en el puente de mando, observando el magnífico espectáculo, pues el capitán nos regaló aproximadamente dos horas bordeando el hielo, observando la pared de Ross y su fauna. No sé cuál sería la expresión de mi rostro en ese momento, pero el jefe de la expedición se acercó y me preguntó qué pensaba de ese lugar y yo simplemente le pude responder que no tenía palabras, que ningún adjetivo podía describir la belleza de ese lugar, que simplemente me parecería irreal, me parecía que estaba en un sueño del cual no quería despertar.

Colombia presente en la latitud más sur del planeta tierra. Francisco Ardini.
Colombia presente en la latitud más sur del planeta tierra. Fotografía por: Francisco Ardini.

Otra especie que me encanta ver es el pingüino de Adelia (Pygoscelis adeliae). Lo he visto nadando en varias oportunidades, descansando sobre el hielo, en grupos o solitario. Su distribución se restringe únicamente a la Antártida, puede llegar a medir 70 centímetros de altura y pesar 4 kilos. Ellos son muy buenos nadadores, incluso en una oportunidad los vimos en una fila y se lanzaban al agua uno por uno; seguramente es una estrategia de supervivencia para ver si es seguro que sigan entrando al agua. La pregunta sería ¿cómo escogen estos animales al pingüino que salta de primeras? o simplemente ¿es el azar?

Pingüino Adelia nadando.
Pingüino Adelia nadando.

En mi siguiente columna les contaré sobre más lugares del hermoso mar de Ross, más especies y por qué mis compañeros italianos me dicen que soy muy afortunada.

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* La participación de la egresada javeriana en biología Nohelia Farías Curtidor a esta expedición cuenta con la financiación de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana.

¡Llegamos a la Antártica!

¡Llegamos a la Antártica!

Para llegar a la Antártica desde Nueva Zelanda nos demoramos alrededor de ocho días y navegamos aproximadamente 1700 millas náuticas (3149 km). Experimentamos diferentes tipos de oleaje, un mar fuerte y uno calmo, baja y buena visibilidad. Además de la nieve, ver nevar sobre el mar fue una nueva experiencia para mí, un poco extraña, ya que hasta ahora he trabajado la mayoría del tiempo en mares tropicales. La temperatura disminuye a medida que comenzamos nuestra ruta hacia el sur. Cuando salimos de Lyttelton (Nueva Zelanda) la temperatura estaba en 9°C y en la Antártica hemos estado hasta -7.6°C.

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Recorrido desde Nueva Zelanda hacia la Antártica. Myway. @PNRA – XXXV Italian Antarctic Expedition.

También tuve la oportunidad de observar el cambio en la presencia de las diferentes especies de aves, hasta ahora he visto 15 especies. Algunas tienen un rango de distribución Subantártico y otras Antártico, es decir, las primeras están en latitudes más bajas que las segundas. En el recorrido hacia la Antártica, por ejemplo, tuve la oportunidad de ver el petrel de pico fino (Pachyptila belcheri), desde que zarpamos hasta la latitud 67° Sur. Esta especie la pude observar durante cuatro días seguidos, sobrevolando y alimentándose cerca de la embarcación, en grupos desde dos hasta veinte individuos. Así como el albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris), que también observé desde los 52° hasta los 62° Sur. Esta especie no la vi en grupos grandes, solo un individuo y máximo tres sobrevolando el buque o descansando sobre el agua.

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Petrel de pico fino sobrevolando cerca de la embarcación.
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Albatros de ceja negra sobrevolando la embarcación.

Finalmente, llegamos a la Antártica, un lugar de muchos contrastes y diferentes paisajes. No me alcanzan las palabras para describir este espectáculo de la naturaleza: es realmente un lugar muy especial, lleno de vida, de agua, de hielo, de nieve, de blanco.

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La blanca Antártica que sorprendió a Nohelia Farías Curtidor, egresada Javeriana.

En muchas ocasiones, cuando estoy trabajando, observando el mar para registrar un mamífero acuático o ave, me encuentro maravillada observando el paisaje y una vez más me doy cuenta que estoy en uno de los lugares más hermosos del planeta Tierra.

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Un fragmento de un iceberg antártico.

 

Y así llega el día de mi primer avistamiento de un mamífero marino en la Antártica, una ballena Minke. Era un muy buen día, con condiciones climáticas muy favorables para mi trabajo. El mar estaba tranquilo, no hacía mucho sol y nos encontrábamos navegando, cuando de repente vi un soplo a unos 1.000 metros de la proa de la embarcación –un soplo es el vapor de agua que se forma sobre los nostriles (orificios nasales) cuando la ballena exhala aire–. También logré ver su aleta dorsal, con la cual identifiqué su especie. En la Antártica se encuentran siete especies de ballenas, las cuales se pueden diferenciar por medio de sus aletas dorsales, pectorales, cola o forma de la cabeza.

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Aleta dorsal de la ballena Minke, la especie más pequeña de todas las ballenas.

Esta especie es la más pequeña de todas las ballenas, un adulto puede llegar a medir alrededor de 10 metros de largo. Ningún individuo se ha acercado mucho a la embarcación hasta el momento, siempre los he visto de lejos, cuando están exponiendo su aleta dorsal o cuando están respirando. Sin embargo, no es fácil, ya que su soplo se desvanece muy rápido con el viento. Solamente una vez cuando estábamos en un punto de muestreo con la embarcación casi inmóvil, una ballena Minke paso bajo el agua por la proa y logré verla respirando al mismo tiempo que oía su exhalación. Este mamífero es el que he registrado en más oportunidades con ocho avistamientos, por lo general, sólo uno o máximo dos individuos.

Además, he visto durante tres oportunidades orcas (Orcinus orca). Comúnmente se les llama ballenas asesinas, sin embargo, no son ballenas, pertenecen a la familia de los delfines, pero son las más grandes de este grupo. Tampoco se han aproximado mucho a la embarcación, lo más cerca que han estado ha sido alrededor de 500 metros. Pero vi un grupo grande, de 30 animales aproximadamente, donde pude observar machos, hembras y juveniles. Los otros dos avistamientos han sido grupos más pequeños, de cuatro y cinco individuos. Un adulto de esta especie puede llegar a medir alrededor de 9 metros de largo y los machos se caracterizan por tener una aleta dorsal que puede llegar a medir dos metros de altura.

 

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Grupo de orcas nadando en la Antártica.

En la siguiente columna les seguiré contando sobre los animales antárticos que he tenido la oportunidad de observar hasta el momento.

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* La participación de la egresada javeriana en biología Nohelia Farías Curtidor a esta expedición cuenta con la financiación de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana.

Viaje al otro lado del mundo

Viaje al otro lado del mundo

Observando la magnífica vista de la Península de Otago, en Dunedin (Nueva Zelanda), sintiendo el viento en mi rostro, oliendo el mar y dejando que mis pensamientos vuelen al ritmo del hermoso canto de un ave que nunca había escuchado antes, me siento realmente afortunada y agradecida. Respiro profundo y una vez más, la vida me deja ver lo feliz que soy, pues, a diferencia de muchas personas, tengo la dicha de hacer lo que amo.

Recuerdo como la vida me ha traído, llevado, subido y bajado; y como todas las decisiones que tomé se resumen en este mismo instante. Entre esas elecciones, una de ellas tiene que ver con qué estudiar, qué hacer, a qué dedicarse por el resto de la vida. No es nada fácil, pero la mayoría de las veces se debe hacer a corta edad, cuando aún se es muy joven, cuando apenas se termina el bachillerato y todavía no se tiene la madurez suficiente, en la mayoría de los casos, para encontrar esta respuesta.

Mi carrera me ha llevado a lugares maravillosos, hermosos, exuberantes, prístinos, bonitos, maltratados, olvidados, en fin, muchos y diferentes todos. Pero el lugar desde donde escribo estas palabras es diverso y majestuoso. Llegué hace unos días a Nueva Zelanda y ya estoy totalmente enamorada de este país.

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Pingüinos azules (Eudyptula minor), la especie de pingüino más pequeña del mundo. Foto: https://www.penguins.co.nz

He tenido la oportunidad de visitar una colonia de pingüinos azules (Eudyptula minor), la especie de pingüino más pequeña del mundo, llegando a medir alrededor de 30 cm y a pesar 1 kg. Verlos nadando hacia la costa, caminando sobre las rocas y entrando a tierra, justo cuando está empezando el atardecer, es realmente conmovedor. Son pequeñitos y se mueven todos en un solo grupo a la vez.

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Milford fiord. Foto: Nohelia Farías Curtidor.

También estuve en Fiordland, o la tierra de los fiordos, en un pueblo de la costa Suroccidental llamado Te Anau. Allí visité una cueva muy especial, en la cual habitan unas criaturas bastante interesantes. El solo hecho de entrar en ella, es entrar a otro mundo.

De la cueva sale agua cristalina, hay que agacharse en varios tramos para lograr entrar y a mitad de recorrido se encuentra una cascada de más o menos cinco metros de altura, su sonido retumba en las paredes y su majestuosidad le quita el aliento a cualquiera.

Luego nos subimos en un bote en la oscuridad y empezamos a ver luces azules que brillan en el techo de la cueva. Parece que estuviera viendo el cielo muy cerca de mi y con cientos de estrellas alrededor; es en realidad uno de los espectáculos de la naturaleza más hermosos que haya visto.

Larvas del mosquito (Arachnocampa luminosa). Foto: David Bracegirdle.
Larvas del mosquito (Arachnocampa luminosa). Foto: David Bracegirdle.

En el techo de esta cueva, vive la larva de un mosquito (Arachnocampa luminosa), que se distribuye en Nueva Zelanda y Australia. Esta larva produce una bioluminiscencia azul-verdosa para llamar la atención de sus presas, como insectos pequeños. La bioluminiscencia es un proceso químico, por medio del cual, con ayuda de la enzima luciferasa, algunos organismos vivos pueden producir luz. En esta cueva viven cientos de estas larvas y cada verano están en este lugar para alimentarse, crecer y hacer la metamorfosis a mosquitos.

Ya deben saber qué carrera escogí, pero si aún tienen dudas, en la siguiente columna se las resuelvo, y también les contaré qué estoy haciendo en Nueva Zelanda y cuál es mi próximo destino.

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Javeriana en Antártida

JAVERIANA EN LA ANTÁRTIDA

En Pesquisa Javeriana acompañamos la aventura de Nohelia Farías en la Antártida. La egresada javeriana hace parte de la expedición italiana a esta lejana región del planeta. Nuestra corresponsal nos enviará su bitácora semanal sobre cómo es su experiencia desde el Buque Rompehielos Oceanográfico Laura Bassi. ¡Navega en el mapa y lee sus entradas semanales!

Viaje al otro lado del mundo

Semana I. Enero 3 de 2020.

Observando la magnífica vista de la Península de Otago, en Dunedin (Nueva Zelanda), sintiendo el viento en mi rostro, oliendo el mar y dejando que mis pensamientos vuelen al ritmo del hermoso canto de un ave que nunca había escuchado antes; me siento realmente afortunada y agradecida. Primera entrega de la Javeriana en la Antártida.

>> Lea la historia completa.

De la decisión de estudiar biología a una expedición a la Antártida

Semana II. Enero 9 de 2020.

Nohelia Farías realiza salidas de campo desde sus días de clase de Biología en la Javeriana. Ha pasado por Amazonas, Chocó, San Andrés y otras zonas de Colombia. Hoy atraviesa el planeta para seguir conociendo sus animales favoritos: mamíferos marinos. Segunda entrega de la Javeriana en la Antártida.

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¡A la mar!

Semana III. Enero 16 de 2020.

Solo sé que soy realmente afortunada de iniciar y hacer parte de esta expedición hacia un lugar al que no todos pueden acceder. Un lugar que es un sueño para la mayoría de los biólogos, pero que se ve lejano o muy difícil de concretar. Tercera entrega de de la Javeriana en la Antártica.

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¡Llegamos a la Antártica!

Semana IV. Enero 24 de 2020.

Llegamos a la Antártica, un lugar de muchos contrastes y diferentes paisajes. No me alcanzan las palabras para describir este espectáculo de la naturaleza: es realmente un lugar muy especial, lleno de vida, de agua, de hielo, de nieve, de blanco. Cuarta entrega de la Javeriana en la Antártica.

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Llegué al punto navegable más al sur del planeta

Bitácora

Semana V. Enero 31 de 2020.

No sé cuál sería la expresión de mi rostro en ese momento, pero el jefe de la expedición se acercó y me preguntó qué pensaba de ese lugar y yo simplemente le pude responder que no tenía palabras. Quinta entrega de la Javeriana en la Antártica.

>> Lea la historia completa.

La Antártida no para de sorprenderme

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Semana VI. Febrero 7 de 2020.

Creí que después de la plataforma Ross, ningún paisaje me podía sorprender, pero la Antártida me demostró totalmente lo contrario. Llegamos a otro lugar indescriptible: ‘La lengua del glaciar Drigalsky’. Sexta entrega de la Javeriana en la Antártida.

>> Lea la historia completa.

Cabo Hallet

Semana VII. Febrero 14 de 2020.

“Tan pronto como empezamos a ver estas montañas, tuve la misma felicidad que he sentido tantas veces en este viaje.” La bióloga javeriana Nohelia Farias entrega su séptimo relato sobre la expedición que realiza en la Antártida.

>> Lea la historia completa.

¡Hasta pronto, Antártida!

Base_Antártica_Blog

Semana VIII. Febrero 21 de 2020.

Luego llegó el día del adiós. Dejamos el ‘Continente Blanco’ y tomamos rumbo a Nueva Zelanda. En ese instante me di cuenta de que el tiempo se había acabado. No sé en qué momento se pasaron casi 30 días en ese paraíso. Octava entrega desde la Antártica.

>> Lea la historia completa.

Nuevos vientos en la Antártica, un efecto del cambio climático

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Semana IX. Febrero 28 de 2020.

Nohelia Farías Curtidor, científica colombiana que estuvo un mes y medio en Antártica, explica el impacto del cambio climático en el Continente Blanco. Nuevas corrientes de vientos y alteración en la cadena alimenticia podrían ser efectos que modifiquen este ecosistema.

>> Lea la historia completa.

Nuestra expedicionaria

 Nohelia Farias_03.01.2020

La bióloga javeriana Nohelia Farías Curtidor nos narra su día a día en la expedición a la Antártida en el Buque Rompehielos Oceanográfico Laura Bassi, de la Agencia Nacional de Nueva Tecnología y Energía de Italia. Es la primera vez que una colombiana recorre la Antártida por esta ruta.

Nohelia es bióloga, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana, con experiencia en investigación y trabajo de campo con fauna en general, ecosistemas acuáticos de agua dulce y marino-costero. Su énfasis ha sido en investigaciones con fauna marina. Tiene más de 12 años de experiencia trabajando con mamíferos acuáticos, realizando estudios de ocurrencia, distribución, fotoidentificación de las especies y de ecotoxicología de las mismas.

Además, también desarrolla proyectos de educación ambiental en comunidades locales con colegios y pescadores. Está realizando su maestría en Conservación y uso de la biodiversidad en la Pontificia Universidad Javeriana.

En Directo desde la Antártida

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Después de detener el barco en un punto estratégico para que la señal fuera óptima, Nohelia Farías Curtidor, la bióloga javeriana que tiene el privilegio de estar en la Antártica, se conectó vía Skype para contarnos los detalles de su aventura. Aquí la nota del evento y la transmisión completa.