Los mil días claves para la salud de la vida humana

Los mil días claves para la salud de la vida humana

No existe otra etapa en la vida de un ser humano donde se desarrolle y crezca tan rápido como durante la gestación hasta los dos años. Es un periodo de crecimiento exponencial.

Durante los primeros mil días de vida, dos células se convierten en un bebé de 3000 g -aproximadamente-, y luego del parto crece unos 24 centímetros en promedio hasta la edad de 2 años.

Para un adecuado crecimiento resulta clave el estado de salud de la madre, desde la gestación hasta el parto, y su dieta durante la lactancia materna y el inicio de la alimentación complementaria del bebé, pues esto contribuiría a su buen desarrollo metabólico, inmunológico y microbiológico. 

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Una investigación liderada por Geraldine Vargas Salamanca, investigadora del Grupo de Alimentos, Nutrición y Salud de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana, analizó la información y los estudios disponibles respecto a los primeros mil días de vida de un ser humano, considerados como un periodo crucial para la conformación de la microbiota intestinal.

“La microbiota intestinal es un complejo ecosistema microbiano compuesto por diferentes grupos de microorganismos, localizados mayoritariamente en el colon y cuyas funciones permiten el metabolismo de nutrientes como vitaminas K y B12, además de contribuir en la maduración del sistema inmune por su capacidad de controlar bacterias patógenas que pueden causar infecciones”, explica la experta.

En su investigación Efecto del modo de alimentación en el desarrollo de la microbiota en los primeros 1000 días de vida y programación de la salud a corto y mediano plazo: revisión sistemática de la literatura, Vargas Salamanca indagó sobre cómo los modos de alimentación determinan la configuración de la microbiota, que podría afectar la salud de cada individuo en el futuro.

Por lo anterior, el adecuado desarrollo de la microbiota intestinal en los niños de hasta 24 meses de edad podría llegar a reducir riesgos de enfermedades crónicas no transmisibles como la desnutrición o el sobrepeso, las infecciones respiratorias y hasta la diabetes.

De la concepción a los 24 meses

La ventana de los mil días es una expresión utilizada desde el 2008, cuando se comenzó a estudiar si los estados nutricionales de la mujer embarazada y del del niño podrían tener alguna relación.

Los nueve meses de gestación y los 24 posteriores al parto comprenden el periodo de este término que fue utilizado por primera vez durante una intervención de Hillary Clinton en un evento sobre nutrición.

La ventana de los mil días contempla tres momentos claves en la alimentación: gestación, lactancia materna y alimentación complementaria.

Según la nutricionista javeriana, quien presentó su trabajo en el marco del pasado XVI Congreso La Investigación, una de las primeras variables que podría afectar la conformación de la microbiota se da durante la gestación, un periodo donde aumentan las necesidades energéticas del cuerpo.  

Para Vargas, el índice de masa corporal (IMC) de la madre gestante podría llegar a influir en la cantidad de nutrientes que se le suministran al feto y posteriormente en la cantidad de insulina que recibirá el bebé a través de la leche materna. «En mi investigación se identificó que los hijos de madre con obesidad presentaban una distribución de microorganismos diferentes a la de los niños de madres con peso normal. También se reconoció una relación entre los niveles de insulina de la LM con cierta diversidad de microorganismos», explica Vargas.

Sobre este último punto es común preguntarse, hasta qué edad darle leche materna al bebé de forma exclusiva, o ¿En qué momento introducir alimentos complementarios? ¿Es recomendable usar fórmula láctea? Según la investigadora, la vía más efectiva para modular la microbiota es por medio de la dieta, pero existen varias posturas respecto a variables como la edad de introducción del alimento complementario, el tamaño de las porciones o el tipo de comida.

Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud recomienda que durante los primeros seis meses de vida el bebé se alimente de forma exclusiva con leche materna. Pasado este tiempo debe comenzar una alimentación complementaria bajo recomendaciones de un profesional de la salud. 

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 Vargas Salamanca evidenció cómo las dietas exclusivas con leche materna (LME)- o combinadas con fórmula infantil- tienen una distribución más homogénea en los grupos de microorganismos que conforman la microbiota, mientras que la alimentación con fórmula láctea (FL) al presentar ausencia o niveles bajos de pre y probióticos, podría tener diferencias en los grupos de microorganismos que se presenta.

Los probióticos son microorganismos vivos que benefician la salud humana (microbiota). Los prebióticos son sustratos no digeribles que estimulan la actividad de los microorganismos que conforman la microbiota.

“La alimentación de la madre gestante durante el embarazo y en la lactancia materna debe incluir -preferiblemente – un variado consumo de frutas, verduras, legumbres, alimentos fuente de proteína y abundante agua, además de una reducción de azúcares y grasas saturadas. Para el bebé de hasta seis meses, la alimentación exclusiva con leche materna previene las enfermedades diarreicas y respiratorias agudas, y el inicio de la alimentación complementaria debe darse de manera paulatina con carnes, pollo, verduras, frutas leguminosas y fibras, siempre con el acompañamiento de un profesional en nutrición” complementa la investigadora javeriana.  

En Colombia, la tasa de lactancia materna exclusiva en menores de 6 meses es de solamente el 36 %, situación ocasionada por factores externos como las licencias de maternidad menores a 6 meses, los ingresos y recursos de los padres, la etnia y hasta su ubicación geográfica. 

Por eso, para Vargas se hace indispensable la investigación respecto a la situación de la primera infancia durante la llamada “ventana de los mil días” en Latinoamérica, ya que la información y las investigaciones disponibles son casi inexistentes y resalta que los estudios analizados en esta investigación no son del todo concluyentes porque no incluyen otras variables externas que determinan también en gran medida esos modos de alimentación.

Es así como la alimentación de la madre durante la gestación, la alimentación exclusiva con leche materna durante los primeros seis meses del recién nacido y una adecuada introducción a los alimentos complementarios entre los seis y 24 meses de vida podrían definir en gran medida la conformación de la microbiota intestinal, siendo la alimentación balanceada la forma más eficaz de reducir los riesgos para la salud de los niños y ayudar a prevenir el desarrollo de patologías futuras en su desarrollo y vida adulta.

Esperanza y soluciones para bebés con defectos congénitos

Esperanza y soluciones para bebés con defectos congénitos

Hay situaciones que se salen de las manos. Pero cuando se trata de la salud de un bebé que viene en camino, todo lo que se pueda hacer para prevenir cualquier anomalía resulta vital.

Si en el mundo la causa de que el 9 % de los bebés muera antes de los cinco años tiene que ver con problemas que aparecen durante el periodo prenatal, es decir, con defectos congénitos, en América Latina y el Caribe la cifra sube al 21 %.

Desde 2017, como resultado de un evento mundial organizado por la Javeriana Colombia, se produjo un documento de consenso sobre la situación de la región para que tomadores de decisiones, el sector de la salud y las familias tomaran conciencia para reducir estos porcentajes. Porque se puede. Solo es cuestión de informarse y actuar.

Previamente, en 2013, la Universidad Javeriana ―sede Bogotá y seccional Cali— participó activamente en la redacción de la guía de práctica clínica Detección de anomalías congénitas en el recién nacido, gracias al conocimiento generado en los proyectos de investigación adelantados desde hace varias décadas, pero además por el impulso de integrarse a un grupo que en la región adelanta estudios similares: el Estudio Colaborativo Latino Americano de Malformaciones Congénitas (ECLAMC).

A eso se suma la trayectoria en este campo del Instituto de Genética Humana, en Bogotá, así como del Departamento de Ciencias Básicas de la Salud, en Cali, que se han aliado con las respectivas secretarías de salud. Con base en los datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila), que desde 2012 incluye los defectos congénitos como de vigilancia obligatoria, la mirada de los investigadores Ignacio Zarante, de Bogotá, y Paula Margarita Hurtado, de Cali, se especializa más cada año. “La secretaría de salud recibe los datos del Sivigila y nos los entrega; nosotros capacitamos, favorecemos la vigilancia, y publicamos en conjunto”, explica Zarante.

¿Cuál ha sido el aporte?

Los defectos congénitos pueden ser de dos tipos: unos alteran la forma ―labio o paladar que no alcanzaron a unirse, carencia de una oreja o de un dedo― y otros modifican la función ―errores innatos del metabolismo―. La Javeriana tiene decenas de publicaciones sobre muchos de ellos. A PESQUISA JAVERIANA le interesó especialmente la investigación realizada en aquellos niños que nacen con una malformación en su boca (hendiduras orofaciales). La noticia alentadora es que hoy en día la medicina ofrece soluciones integrales.

Puede suceder que el bebé nazca con labio fisurado, con o sin el paladar hendido, o solo con el paladar hendido. Son malformaciones diferentes. “En Bogotá nacen mensualmente nueve niños con alguna de estas malformaciones y en Cali, más o menos dos o tres”, dice Zarante.

Si anteriormente se creía que la altura sobre el nivel del mar incidía en mayor número de casos, los estudios de Zarante y su grupo demuestran que no es tan cierto. Lo que sí menciona el investigador como un hallazgo novedoso es que efectivamente hay más niños que niñas con labio y paladar hendido, pero solo en paladar las niñas resultan más afectadas.

Existen además tres diferentes tipos de afectación. Los más frecuentes son los niños y niñas que nacen con labio fisurado y paladar hendido. El segundo tipo son los que presentan malformaciones adicionales, y el tercero corresponde a aquellos que sufren un síndrome más grave y de mal pronóstico. Los primeros deben ir de inmediato a tratamiento. “Hoy en día, un niño con labio y paladar hendido puede no tener secuelas estéticas, nutricionales ni del lenguaje”, continúa Zarante. “Debe quedar perfecto”.

Y para lograrlo hay que superar algunas barreras, como por ejemplo, el acceso al sistema de salud para un tratamiento integral que demanda un abanico de especialistas. La consigna: empezar a trabajar desde el primer día. Eso significa un hospital que ofrezca todas las opciones para las necesidades de estos bebés.

“El problema es que las EPS no contratan con estas clínicas de alta complejidad porque dicen que les sale más caro, pero en el largo plazo es más costo-efectivo tratarlos con un equipo multidisciplinario capacitado para esto y en un solo lugar”, dice Zarante.

Durante el embarazo, cuando la ecografía prenatal muestra que el niño no está creciendo bien, es una señal de alarma y un llamado de atención para el personal de salud. De acuerdo con Zarante, solo el 30 % de los casos de labio y paladar hendido se diagnostica en las ecografías debido a diferentes razones: porque se usan equipos de baja calidad, porque las personas no están adecuadamente entrenadas o porque se les paga por ecografía tomada y por tanto proceden demasiado rápido.

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Las cardiopatías congénitas son la mayor causa de muerte infantil en Colombia y la que más impacto causa porque cuesta mucho dinero.

La prevención como herramienta

Como medidas preventivas, Zarante menciona no fumar, no tomar bebidas alcohólicas, evitar infecciones, ciertos medicamentos y consumir ácido fólico antes del embarazo. Estos factores ambientales o sociales actúan en las primeras ocho semanas, y el labio y el paladar se cierran entre la sexta y la octava semana, cuando probablemente la mujer no sabe que está embarazada. Así que el consejo es: “cuando deje de usar método anticonceptivo, considérese embarazada; no cuando llegue el retraso”, aconseja el investigador.

La prevención, entonces, puede iniciar desde antes de siquiera pensar en tener un bebé. “Cuando se tiene un familiar ―inclusive un primo en segundo grado― con labio y paladar hendido, se sube el riesgo un 9 %”. Nunca sobra preguntar y hacer una evaluación de los antecedentes familiares.

Los estudios genéticos de la Javeriana también han demostrado que, si al bebé que nace con el labio fisurado o el paladar hendido le falta un pedacito del cromosoma 22, significa que sufre un síndrome especial que compromete además la voz, el corazón y el desarrollo psicomotor. “Si se le diagnostica temprano”, afirma Zarante, “es posible hacer procedimientos más agresivos para que el bebé tenga menos problemas”.

Si se suma el documento de consenso a todas las demás actividades de investigación y generación de política pública que en este campo ha desarrollado la Javeriana en sus dos sedes, Colombia y la región Latinoamericana cuentan con herramientas para prevenir y curar en la mayoría de los casos esta malformación congénita que, por presentarse en la cara, puede atemorizar a los padres, pero que es cada vez más controlada por la medicina moderna.

«El Programa de vigilancia y seguimiento a defectos congénitos en Cali ha significado una oportunidad para generar investigación aplicada en este campo, involucrando estudiantes de pregrado y médicos graduados”, remató la científica caleña Hurtado. “Adicionalmente ha tenido impacto en espacios académicos dado por diferentes capacitaciones y eventos de divulgación y actualización, locales, nacionales e internacionales. Es un ejemplo de trabajo multidisciplinario que reúne el sector público y privado en torno a una problemática».


Para leer más:

  1. Zarante et al., A consensus statement on birth defects surveillance, prevention and care in Latin America and the Caribbean”, en Revista Panamericana de Salud Pública, 43(1), 2019. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/31093226
  2. Zarante, K. Sarmiento, C. Mallarino, G. Gracia, “Description of Bogotá Birth Defects Surveillance and Follow-up Program”, en Journal of Registry Management, 41(3). Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28121311

Detalles de la investigación académica:

Título de la investigación: Javeriana Colombia liderando programas de investigación y prevención en niños(as) con defectos congénitos en Bogotá y Cali.
Investigadores principales: Ignacio Zarante (PUJ Bogotá), Paula Margarita Hurtado Villa (PUJ Cali).
Coinvestigadores: Karen Sarmiento (PUJ Bogotá), Natalia Caicedo (PUJ Cali), Claudia Marcela López (PUJ Cali), Secretaria de Salud de Bogotá, Secretaria de Salud Pública Municipal de Cali.
Instituto de Genética Humana (Javeriana sede Bogotá) y Departamento de Ciencias Básicas de la Salud (Javeriana seccional Cali).
Periodo de las investigaciones: 2016 – 2018.