Infancias y tecnologías digitales en tiempos de confinamiento: nuevos retos para la familia y la escuela

Infancias y tecnologías digitales en tiempos de confinamiento: nuevos retos para la familia y la escuela

La relación de los niños y niñas con la tecnología no ha conocido términos medios. Teóricos como Sonia Livingstone y David Buckingham** hablan de una relación de extremos donde prevalecen dos discursos opuestos: los niños y niñas son considerados sabios de la tecnología teniendo en cuenta que su cercanía a las pantallas les otorga los saberes necesarios para moverse en el mundo digital; o son los menores vistos como seres vulnerables frente a los peligros y riesgos presentes allí. Cabe anotar que este último discurso es el que encontramos con mayor frecuencia desplegado en la prensa, por lo cual podemos notar una tendencia en las familias y en las escuelas a mirar esta relación más desde los riesgos y no desde las oportunidades que la tecnología nos ofrece.

¿Qué ha pasado en los últimos meses? Los niños dejaron de pasar un tiempo importante de sus días en la escuela y los parques. Debido a la situación de confinamiento masivo generado por la COVID-19, su cotidianidad se ha trasladado al interior de los hogares, siendo las pantallas un mediador de esas nuevas realidades. La vida se ha convertido en digital por defecto:  jugar, estudiar, estar con la familia, celebrar los cumpleaños, pasar tiempo con los amigos, ver conciertos; y con ello, la infraestructura en torno a la infancia: docentes, apoyo escolar, pediatras, personal de acompañamiento.

Para las familias y la escuela esto sin duda representa retos de gran magnitud. El tiempo de exposición a las pantallas dejó de tener los mismos tintes de preocupación de semanas atrás. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Academia Americana de Pediatría han establecido recomendaciones sobre el tiempo de pantalla en los niños y niñas: evitar el uso de pantallas antes de los 18 meses, limitarlo a una hora entre los dos y cinco años, y establecer horarios a partir de los seis. Además de la poca evidencia que respalda esas recomendaciones, una investigación reciente nos muestra que el enfoque de screen time puede llegar a ser irreal en la práctica, generando agotamiento, culpa y frustración por parte de los padres y cuidadores primarios. Cuando todo pasa a lo digital, ¿cuándo está bien conectarse y cuándo no? ¿por cuánto tiempo? Ninguno de los debates precedentes en torno a la relación de las infancias con las tecnologías podría dar respuesta a estas preguntas en el contexto de confinamiento en el que nos encontramos.

Es aquí cuando un enfoque no tecnocentrista nos puede dar luces al respecto. Más allá del número de horas frente a las pantallas, que sin duda han aumentado durante la pandemia, sugiero centrarnos en tres aspectos: la calidad y pertinencia de los contenidos a los cuales los niños estén expuestos, los procesos de mediación y acompañamiento establecidos durante el tiempo de pantalla y las actividades cotidianas donde prevalezca la interacción y la actividad física. Y es aquí donde la escuela está llamada a reinventarse, apoyando estos procesos al interior de los hogares, especialmente en la primera infancia. No todo puede virtualizarse, no se trata de que los niños sigan el horario escolar frente al computador, no se trata de poner mayor presión en ellos y sus familias. Los niños también aprenden en la cotidianidad de sus hogares. ¿De qué manera la escuela puede potenciar esos procesos?

 

*Docente e investigadora de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana. Comunicadora Social de la Universidad del Norte.

** Livingstone, S. (2009). Enabling media literacy for digital natives – a contradiction in terms? In: ‘Digital Natives’: A Myth? A report of the panel held at the London School of Economics and Political Science (pp.4-6). London, UK.

Buckingham, D. (2002). The Electronic Generation? Children and New Media. In: The Handbook of New Media: Social Shaping and Consequences of ICT (pp. 77-89). London: SAGE Publications.

 

Javeriana crea estándar que mide impacto de las TIC en procesos pedagógicos

Javeriana crea estándar que mide impacto de las TIC en procesos pedagógicos

En el marco de la preocupación mundial por la apropiación de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y su impacto en el mejoramiento de la calidad educativa, investigadores javerianos de la seccional Cali adelantaron, durante diez años, un proceso combinado de investigación y aplicación del conocimiento para diagnosticar los niveles de apropiación de las TIC en docentes. Como resultado, la Universidad formuló el Modelo de Competencias y Estándares TIC desde la Dimensión Pedagógica, una propuesta que incluye parámetros, indicadores, dimensiones y herramientas para diagnosticar la apropiación de las TIC, formular y orientar una ruta formativa pertinente de mejoramiento de la apropiación, hacer seguimiento al proceso y medir su impacto en la calidad educativa.

Hoy, la Unesco, principal autoridad para la educación en el mundo, recomienda este modelo para el desarrollo de procesos de inserción de las TIC en la educación en Latinoamérica. Varios países de la región han manifestado interés en su implementación.

La historia de un largo recorrido La pregunta inicial que orientó el trabajo surgió tras varios años de inversión en tecnología (plataforma, software, capacitación de docentes, conectividad y otros aspectos) por parte de la Javeriana Cali, como parte de la modernización de sus procesos. ¿Tendría esa inversión un impacto en el mejoramiento de la calidad educativa de la Universidad?

“Teníamos profesores puntuados como lo más alto en el uso de tecnología y empezamos a entrevistarlos, a revisar qué hacían; pedimos acceso a sus cursos e hicimos una reconstrucción histórica del proceso que los llevó a ser expertos”, recuerda Jairo Andrés Montes González, investigador del grupo a cargo del proceso.

La investigación permitió encontrar un itinerario común, seguido por los docentes: “Primero usaron tecnología para mejorar el almacenamiento de información y asegurar que los recursos estuvieran disponibles para
los estudiantes. Después se movían hacia el enriquecimiento de sus cursos y clases con tecnología, haciendo actividades que sin ella no podrían ejecutar. En un tercer momento, empezaban a diseñar sus propias herramientas tecnológicas, conectaban con más docentes y se volvían referentes de otros”, precisa.

Capacitación para docentes de la Universidad Javeriana Cali: Aprendizaje Móvil “Transcendiendo el tiempo y el espacio”.
Capacitación para docentes de la Universidad Javeriana Cali: Aprendizaje Móvil “Transcendiendo el tiempo y el espacio”.

Los avances llevaron a la integración de herramientas de investigación más complejas, como el ‘Análisis cognitivo de Tareas’. Solanlly Ochoa Angrino, directora del grupo investigador, explica que gracias a ello fue posible estudiar “la práctica pedagógica concreta, los objetivos educativos, la función de las herramientas tecnológicas en relación con esos objetivos educativos, las actividades que los estudiantes hacen, sus producciones, los cambios representacionales y las transformaciones en el aprendizaje y pensamiento del alumno respecto al uso de las TIC”. Nuevas inquietudes originaron, en total, siete proyectos de investigación sobre evaluación de cursos apoyados en TIC, transformación de prácticas educativas y construcción de conocimiento, argumentación y aprendizaje autorregulado en estudiantes universitarios, desde este tipo de mediaciones.

Los investigadores javerianos encontraron que el estándar promovido por la Unesco para evaluar y analizar procesos similares era parecido a las pistas halladas por ellos, pero, por su énfasis en lo pedagógico, su propuesta tenía ciertas ventajas. Una de ellas era que no se promovía una ruta única de formación de competencias TIC en los docentes, sino que, teniendo en cuenta aspectos contextuales asociados a la realidad del conocimiento del profesor y a las características de la institución en la que se encontrara, la propuesta formativa se adaptaba a las necesidades del docente y no era este quien se debía adaptar a una ruta única de formación, lo que garantizaba mayor impacto en la calidad educativa.

Resultado de aplicación internacional El refinamiento del ejercicio, la posibilidad de ensayo y el ajuste permanente hicieron posible la implementación del proyecto en un contexto real.

Así fue posible que el grupo llegara naturalmente a la formulación de un modelo de competencias y estándares TIC, actualizando de esta manera el promovido por la Unesco hasta ese momento. Estos logros fueron posibles gracias a la participación de Javevirtual, unidad encargada de la formación en TIC de los docentes de la Universidad.

En 2015, el modelo se presentó a Unesco para su revisión: “vino un proceso de validación de aproximadamente año y medio, en el que expertos internacionales revisaron el estándar, y su concepto ayudó a que Unesco diera la aprobación y posterior recomendación para su aplicación en la región”, subraya Tatiana Valencia Molina, directora del Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación.

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