De mentiras y bichos: lea nuestra nueva edición impresa

De mentiras y bichos: lea nuestra nueva edición impresa

No se pierda las más recientes investigaciones sobre entomología, ambiente, filosofía, economía, salud y botánica en las páginas de la tercera edición de 2019 de la revista Pesquisa Javeriana.

Encuentre en nuestras edición número 49:

  • La radiografía que tres filósofos javerianos realizan de la mentira política, la estrategia de los políticos, usada principalmente en época de campaña electoral, de ofrecer información falsa con un objetivo calculado de antemano.
  • Colombia aún tiene mucha biodiversidad por descubrir. Por ejemplo, se estima que quedan al menos 65.000 especies de insectos por ser identificados, muchos de los cuales serían chinches. ¿Por qué son tan raros? ¿Cómo se comunican? ¿Cómo eligen a su pareja reproductiva?
  • La investigación académica que se adentró en la selvas del Guaviare para, inicialmente, centrarse en la relación de los campesinos con el ambiente, y que derivó en el fortalecimiento de los procesos ecoturísticos de la región.
  • La gesta de una microbióloga, una abogada y un químico para llevar agua limpia a más de 1.800 pobladores de Simití, en el departamento de Bolívar.
  • Aserrín y bacterias componen el desarrollo javeriano que creó un abono orgánico de alto rendimiento. Gracias a ello recibió la concesión de patente en Estados Unidos.
  • Investigadoras de la Javeriana Cali adelantan una exhaustiva clasificación de las diferentes variedades de vainilla silvestre que se dan en Colombia; su cultivo tendría grandes réditos económicos.
  • Conozca los avances médicos para salvarles la vida y fortalecer la unión en familias cuyos hijos nacen con cardiopatías congénitas y malformaciones faciales.
  • La investigación que llevó a economistas, financieros, contadores y abogados de diversas universidades colombianas a proponer una reforma fiscal más efectiva, justa y equitativa que la aprobada por el Congreso.
  • Perfil de Carlos Andrés Vergara, el joven médico que investiga nuevos métodos para tratar el cáncer de cuello uterino.
  • Reseña de Historia, nación y hegemonía. La Revolución Bolivariana en Venezuela (1999-2012), el libro que analiza el ascenso, evolución y crisis del modelo chavista en el vecino país.

Nuestra edición circula hoy, con la edición dominical que el diario El Espectador entrega a sus suscriptores. Si usted desea consultar el contenido de nuestra edición impresa y no es suscriptor, puede acceder a la versión digital, en formato PDF, por medio de este enlace.

La cita de la investigación javeriana

La cita de la investigación javeriana

Del 10 al 13 de septiembre abre sus puertas la edición número 15 del Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, el espacio que desde hace 30 años muestra el impacto social del conocimiento construido desde las aulas, talleres y laboratorios javerianos.

Como es tradición desde 1990, año inaugural de este evento bianual, el tono académico lo marcarán las tres conferencias magistrales con reconocidos expertos en diferentes campos de la investigación:

  • Enrique Forero, doctor en Biología y presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, hablará el 11 de septiembre sobre la importancia de fortalecer la búsqueda del conocimiento propio para impulsar el desarrollo del país.
  • La transformación social, política y económica de Venezuela en los últimos 20 años será el tema de análisis y conversación del 12 de septiembre, el cual tendrá la intervención de Socorro Ramírez, postdoctora en Ciencia Política y profesora jubilada de la Universidad Nacional de Colombia; Tomás Straka, doctor en Historia de Venezuela e investigador de la Universidad Católica Andrés Bello, en el vecino país; y la moderación de Martha Lucía Márquez, doctora en Ciencias Sociales y Humanas y directora del Instituto Pensar.
  • El papel de las comunidades en la construcción de investigaciones que aseguren la conservación de fauna nativa será abordado, el 13 de septiembre, por la investigadora costarricense Viviana Ruiz Gutiérrez, doctora en Ecología y Biología Evolutiva e investigadora en ornitología de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos.

Todas las conferencias se realizarán en el auditorio Alfonso Quintana, S.J., del edificio Jorge Hoyos, S.J., a partir de la 8:00 a.m. de cada día.

La agenda académica también contempla la presentación de resultados de investigación a través de siete simposios; en ellos, los asistentes conocerán de primera mano los alcances de trabajos en áreas como transferencia y apropiación del conocimiento, ciencias básicas y teóricas o desarrollo sostenible, al igual que indagaciones sobre ciencia colaborativa, diversidad, pluralidad e inclusión, la investigación acción en el territorio y las diferentes pesquisas llevadas a cabo por estudiantes javerianos.

Asimismo, se dictarán charlas sobre herramientas digitales que, desde la Biblioteca General, puedan aportarle a las investigaciones científicas en temas tan concretos como métricas alternativas y el acceso de forma gratuita y legal al conocimiento producido. También se contará con una sesión en las tardes¸ amenizada por vino, tapas y cerveza, en la que se expondrán los pósteres de diferentes trabajos investigativos adelantados por estudiantes.

Finalmente, el viernes 13 de septiembre, a partir de las 5:00 p.m., se realizará la clausura del Congreso con la presentación de las diferentes tecnologías javerianas que han tenido un impacto en la sociedad y la entrega del Premio Bienal Javeriano en Investigación, con sus dos categorías: Vida y Obra y a los mejores trabajos adelantados desde la edición anterior del evento en las áreas de ciencias de la salud; ciencias naturales, físicas, exactas y del medio ambiente; ciencias sociales, humanas y artes; e ingenierías, arquitectura y diseño.

Si quiere participar, aún puede inscribirse en este enlace. Asimismo, puede consultar la agenda del Congreso para asistir a las actividades de su interés.

De la prosperidad al caos: la vía venezolana

De la prosperidad al caos: la vía venezolana

Alguna vez hubo en la esquina superior de Suramérica un país diferente: con carreteras e infraestructuras de lujo, una clase media que se daba el lujo de adquirir productos de las mejores marcas e ir fines de semana completos a Estados Unidos, y una clase alta que se preciaba de comprar apartamentos de lujo en Miami. En aquel país, bendecido con unas reservas petroleras enormes y con precios internacionales altos para sus exportaciones, el desempleo se mantenía en niveles considerables frente a los de sus vecinos, el nivel de consumo estaba por encima de la media regional y, pensando en un futuro mejor, se invertían grandes presupuestos en educación universitaria y servicios sociales. Solían llamarlo la ‘Venezuela Saudita’.

Pero a la vuelta de 40 años pasó de un extremo a otro: en términos económicos, al desabastecimiento repetido de productos básicos y una inflación en alza; en los sociales, a la mayor expulsión de población en su historia, que ha llegado a ser calificada de ‘crisis humanitaria’; y en los políticos, a un régimen autoritario cerrado, hoy prácticamente aislado en el escenario internacional.

Las causas, los protagonistas y el desarrollo de aquella transformación serán abordados durante el XV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana. El 12 de septiembre, durante el segundo día de actividades, se realizará el panel Mitos y realidades sobre Venezuela, en el cual la académica colombiana Socorro Ramírez, postdoctora en Ciencia Política e investigadora de la Universidad Nacional de Colombia, y el venezolano Tomás Straka, doctor en Historia y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en Caracas, dialogarán sobre el pasado, presente y futuro del vecino país, con Martha Lucía Márquez, directora del Instituto Pensar de la Javeriana.

Con motivo de este diálogo, Pesquisa Javeriana conversó con Márquez sobre los cambios que están ocurriendo en Venezuela, las decisiones de sus dirigentes y los efectos que todo esto tiene en la política interior y exterior de Colombia.


Pesquisa Javeriana: ¿Cómo se dio el tránsito de Venezuela de un país modelo en la región a uno tan problemático, tan conflictivo…?

Martha Lucía Márquez: Para comenzar, no estoy de acuerdo con esa definición de ‘país modelo’. Venezuela hizo su transición a la democracia en el año 1958 y en 1961 redactó una Constitución que garantizaba los derechos sociales, en un escenario en el que había los recursos para cumplir con esas garantías gracias a los ingresos petroleros. Pero desde ese momento se construyó también un modelo de Estado, que algunos autores han llamado ‘Estado mágico’, porque satisfacía las necesidades de los ciudadanos y parecía hacer realidad sus sueños. Por ejemplo, con el recurso petrolero se podían garantizar altos salarios a los empleados públicos, a los trabajadores petroleros, subsidios a las clases bajas y apoyo a los empresarios.

Por eso, se puede decir que la crisis económica actual de Venezuela tiene mucho de histórico porque se mantuvo ese mismo modelo de Estado a pesar de que en un momento se agotaron los recursos para financiarlo. Específicamente, el chavismo sobredimensionó el ‘Estado mágico’ incurriendo en más gastos de los que podía pagar, gastos no sólo para los venezolanos sino, incluso, para subsidiar a otros países como lo que se hizo en el marco de PetroCaribe.

A esta crisis contribuyó también algo coyuntural, como fue que a partir del año 2008 comenzaron a caer los precios del petróleo y el Estado se quedó sin poder pagar todos esos compromisos que había adquirido; adicionalmente, muchísimos recursos se perdieron por cuenta de la corrupción. En conclusión, la fórmula fue la de un Estado gigante e hiperactivo, originado en 1958, que se magnificó en la Revolución Bolivariana, llegando incluso a atender gastos de otros países. Por eso no se puede decir que el Estado venezolano haya sido un Estado modelo.

Ahora bien, en el campo político, aunque se puede decir que la democracia venezolana nació en 1958 puesto que desde ese entonces los presidentes fueron elegidos por elecciones regulares más o menos transparentes, el sistema político  se edificó sobre la capacidad del Estado de repartir la renta petrolera para crear consenso entre la población. Por eso, la crisis de la democracia venezolana comienza justamente cuando a finales de los años 80 el Estado no tiene cómo pagar para crear consenso entre los ciudadanos y ni atender sus demandas, lo que es antecedente de la llegada al poder de Hugo Chávez .


PJ: ¿Y los otros países de la región, lo consideraban un modelo regional?

MLM: Esta pregunta es más complicada, porque depende de cuándo y desde dónde se mire a Venezuela. En los años 70, cuando Caracas impulsó el tercermundismo, era modelo para América Latina pero no para Estados Unidos. En tiempos de Chávez, Venezuela vuelve a ser mal vista por Estados Unidos por el cuestionamiento al ALCA y la creación del ALBA pero era bien vista por los países que recibían petróleo subsidiado y que tenían acuerdos de cooperación regional con ella.

Hoy, para muchos países de la región, a excepción tal vez de Bolivia, Nicaragua y Cuba, Venezuela aparece como una amenaza a la seguridad regional por el número de venezolanos que han emigrado, que ―dicen algunos― son cerca de cerca de 4 millones que han salido por la crisis económica. La mala imagen del país también se relaciona con la connivencia del régimen con el narcotráfico.


PJ: ¿Y Colombia?

MLM: En cuanto a las relaciones binacionales ha habido una larga historia de cooperación así como momentos de conflicto ―lo que se comentará en el panel del Congreso― . Por ejemplo, desde la desgolfización de las relaciones al finalizar los años 80 primaron las relaciones de cooperación puesto que el mayor desafío para Colombia era su conflicto armado, lo que no quiere decir que en el pasado no hubiera cierto recelo por las compras y la dotación de las Fuerzas Armadas Venezolanas. Estas compras se hicieron porque Venezuela era consciente del valor estratégico del petróleo, razón por la cual ha hecho siempre una inversión grande para defender sus reservas de amenazas externas.

Más recientemente, durante el gobierno de Hugo Chávez que coincidió con la presencia de Álvaro Uribe en el poder, hubo momentos de distanciamiento entre los países, pero también de cooperación, por ejemplo, Caracas actuó como facilitador del Proceso de Paz; también fue mediador en procesos de liberación con los secuestrados. No obstante, tras la muerte de Chávez  y la sucesión de Maduro, las relaciones entraron en una fase de deterioro que permanece.

hdsjkhfkjshkfg / Cortesía, archivo particular
Martha Lucía Márquez, directora Instituto Pensar. / Cortesía, archivo particular


PJ: La semana pasada se reveló que el gobierno de Nicolás Maduro está sosteniendo diálogos con EE.UU. para aliviar las tensiones y las sanciones impuestas. ¿Cree, entonces, que la salida militar a la crisis venezolana queda descartada?

MLM: Creo que Estados Unidos está endureciendo sus sanciones para lograr una salida negociada, en otras palabras, que las sanciones han sido escalonadas. Una de las últimas fue el bloqueo de activos de CITGO, y el anuncio de que los países y las empresas que compraran crudo venezolano, serían sancionadas por Estados Unidos. Con esto evidentemente, los directamente impactados van a ser los ciudadanos, pero progresivamente lo van a ser también las burocracias del Estado y los militares… eso aumenta la posibilidad de que ellos, que son los que finalmente están apoyando al gobierno ―y me estoy refiriendo a rangos medios― puedan apartarse del régimen, como ya ha ocurrido, porque de hecho hay un número enorme de ellos en las cárceles. Eso también lleva al aislamiento de la cúpula en el poder, que se lucra al mantener el control del Estado ―lo que uno podría llamar una cleptocracia de gobierno que se apropia de los recursos―, pues la pone en una situación mucho más difícil que debe llevarla a una negociación.

En otras palabras, lo que se quiere construir es un escenario en el cual, quien está en el poder, sienta que es muchísimo más costoso y riesgoso permanecer ahí que dejar su puesto, y será entonces un escenario de negociación en el que participaran no solo Estados Unidos y la oposición, sino China y Rusia. Allí el régimen buscará su salida en las mejores condiciones.

Este escenario cada vez está más cerca pero no a la vuelta de la esquina puesto que las transiciones tienen su timing; son procesos largos, y lo digo en teniendo en mente la transición del Frente Nacional en Colombia, que fue una negociación que duró dos años. Lo que sí es claro es que el régimen de Maduro no es sostenible en el tiempo por su baja legitimidad, su aislamiento internacional, por la migración descontrolada y por la precaria situación económica.


PJ: Estamos hoy a menos de año y medio de que se acabe esta década. Pensando ya en los próximos 10 años, ¿hay posibilidad de que haya un gobierno socialista en América Latina? Y si la hay, ¿qué lecciones debería aprender de Venezuela y su socialismo del siglo XXI?

MLM: Lo que se ha conocido y en algunos casos se ha autonombrado como socialismo del siglo XXI son, en realidad, regímenes políticos muy distintos. En él se incluyen la propuesta indigenista de Evo Morales, las laboristas de Luis Inazio Lula da Silva y Dilma Rousseff, que contaban con un apoyo obrero muy grande, y, por supuesto, el socialismo bolivariano de corte militarista. Son experiencias todas muy distintas que, en los últimos cinco años, fueron reemplazadas por gobiernos de derecha. Sin embargo, en las últimas semanas, a raíz de la derrota de Macri se avizora un nuevo ciclo de gobiernos de izquierda con el posible regreso del partido justicialista en Argentina.

Estos partidos de izquierda, y entre ellos las propuestas socialistas , siempre tendrán eco entre la población latinoamericana mientras la región continúe siendo el continente más inequitativo del mundo. Sería de esperar que esos gobiernos aprendan de la experiencia venezolana un sentido de realismo político, particularmente que entiendan que los Estados no pueden incurrir en gastos que no puedan sufragar y que lo que tienen que hacer es priorizar gastos dirigidos a los sectores muchísimo más vulnerables, sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica. Adicionalmente, deben prevenir  los riesgos del autoritarismo, explorando formas de construir consensos sin la necesidad de darle excesivos poderes a los presidentes. Finalmente,
deben abocarse a una tarea que tiene que librar prácticamente todo el mundo, esta es la batalla contra la corrupción, que se ve muchísimo más favorecida cuando hay autoritarismo y no existe la alternancia del poder.


PJ: ¿Por qué la academia colombiana tiene que estudiar a Venezuela? ¿Y qué es lo que debe estudiar?

Desnutrición infantil, un drama sin fronteras

Desnutrición infantil, un drama sin fronteras

La Unidad Intrahospitalaria de Pediatría (UIP) del Hospital Universitario Erasmo Meoz en Cúcuta, Norte de Santander, no distingue nacionalidad, color o acentos. Niños colombianos y venezolanos, de cero a cinco años, son atendidos por el personal médico; han llegado allí con enfermedades respiratorias, infecciosas y gastrointestinales, pero, en muchos casos, su condición ha empeorado pues otra enfermedad ha aparecido de forma silenciosa y se ha encargado de debilitar sus cuerpos indefensos, desencadenando efectos secundarios como retraso en la recuperación de la enfermedad por la que ingresaron, prolongación del tiempo de hospitalización, problemas en su funcionamiento corporal, incluso posibilidades de caer en riesgo de muerte.

La desnutrición aguda es una enfermedad que no se detecta fácilmente, es subdiagnosticada y puede atribuirse a diferentes factores, dentro de los que se encuentran el tipo de alimentación, la ingesta de alimentos que proporcionen energía y nutrientes y la situación socioeconómica de quien la padece; se clasifica en aguda moderada y severa. Según Unicef, la primera hace alusión a los niños que pesan menos de lo que les corresponde con relación a su altura, por lo que requiere una pronta detección y tratamiento para prevenir que recaiga en una de nivel superior como la desnutrición severa, en la que el niño presenta un peso muy por debajo frente a su altura y esto altera todos sus procesos vitales, con un riesgo inminente de muerte.

Frente a la apremiante necesidad de reconocer los factores desencadenantes de la desnutrición en el hospital y brindar un trato adecuado, Carolina Clavijo, estudiante de nutrición y dietética de la Pontificia Universidad Javeriana, y su profesora, la nutricionista Gilma Olaya Vega, describieron el estado nutricional de 99 niños menores de cinco años en la UIP, 54 colombianos y 45 venezolanos. “No pensamos encontrar tantos niños venezolanos. Para hacer el análisis, los segmentamos por nacionalidad”, menciona Clavijo.

Norte de Santander cuenta con poco más de 1’367.000 habitantes, 30% de ellos en condición de pobreza y 11,4% en situación de miseria, lo que, según el Instituto Departamental de Salud de Norte de Santander, lo ubica  como el departamento con mayor número de personas pobres en el país (382.204); esta región ha sufrido los desmanes de la violencia del conflicto armado y, además, limita al norte y este con Venezuela, país que enfrenta una crisis humanitaria en la que gran parte de su población ha emigrado.

Las investigadoras encontraron, además, una proporción relevante de desnutrición en niños venezolanos pertenecientes a las comunidades indígenas, como la sirapta y la yukpa. Estas condiciones socioeconómicas implican aumento en los índices de pobreza y deterioro en el estado de la salud y nutrición, derivado en un alto grado de inseguridad alimentaria, principalmente en los menores de cinco años.

Durante aproximadamente dos meses, Clavijo visitó diariamente el hospital; caminaba los pasillos hasta llegar a la unidad pediátrica y hacía la valoración nutricional: antecedentes del niño en el nacimiento, tipo de parto, talla, peso al nacer y otros datos neonatales y patológicos; además, empáticamente, la estudiante indagaba las condiciones socioeconómicas y sociodemográficas de las familias: ¿Cuentan con agua potable?, ¿qué nivel educativo tienen los padres?, ¿nacionalidad?, etc. eran algunas de las preguntas que daban lugar a comprender el porqué de la desnutrición en este lugar. Luego, la valoración antropométrica actual (talla, peso, examen físico e ingesta), para encontrar las posibles deficiencias nutricionales y, finalmente, un cuestionario que indicaba la frecuencia con la que estos niños consumían alimentos esenciales para su desarrollo.

A lo largo de los años se ha dicho que aquello que comemos influye directamente en cómo nos vemos, cómo nos sentimos, nuestra salud física y mental. Hipócrates decía “que la comida sea tu alimento y tu alimento tu medicina”; hoy la ciencia lo demuestra: si un niño recibe la energía y los nutrientes necesarios para su buen funcionamiento, su salud estará más protegida, se garantiza su fortalecimiento muscular, óseo, orgánico, cognitivo y psicológico.

Para el estudio se tuvieron en cuenta tres grupos etarios: de 0 a 6 meses, de 6 a 24 y mayores de 24, cada uno con necesidades alimentarias diferentes. Las investigadoras encontraron índices de desnutrición en niños de ambas nacionalidades, con mayor proporción en venezolanos y el grupo más afectado fue el de 6 a 24 meses, etapa en la que se introduce la alimentación complementaria. Dentro de su dieta no contemplan muchas verduras, frutas o proteína animal; adquirirlos representa un costo que no pueden cubrir; en su lugar, consumen más harinas, tubérculos, cereales y, para el aporte proteico, leguminosas (garbanzo, lenteja, frijol). No significa que estos alimentos sean malos, pero no son lo suficiente para suplir las necesidades nutricionales de los niños.

bchhjjv
Las investigadoras descubrieron que lo niños colombianos comen más frutas que los venezolanos, pero deben ingerirlas todos los días para evitar la desnutrición.

La doctora Olaya explica la dieta ideal en las diferentes etapas: de 0 a 6 meses el modelo efectivo de alimentación se basa en la leche materna exclusiva (LME); mucho se habla de los múltiples beneficios afectivos y físicos de este alimento, y uno de los más importantes es su función determinante en el desarrollo del sistema inmunológico infantil. Dentro de los resultados, Olaya y Clavijo destacan que en el hospital Erasmo Meoz los colombianos toman más leche de fórmula que los venezolanos; esto es un problema, no solo por la falta de beneficios que pierde el bebé al no consumir LME, sino, además, porque los bebés a los que se les suministra leche de tarro pueden pasar por dos extremos: volverse obesos o caer en la desnutrición.

“Si la preparan de la forma adecuada pueden llegar al sobrepeso u obesidad; si la preparan diluida pueden llegar a la desnutrición”, lo que ocurre cuando la familia no tiene recursos, explica Olaya. Ahora bien, no quiere decir que el niño que recibe más leche materna esté mejor nutrido, pues hay que tener en cuenta el tiempo de lactancia, la cantidad de leche materna que le están dando al bebé y las condiciones en las que se encuentra la madre.

Del grupo etario de los 6 a 24 meses, la alimentación ideal corresponde a la leche materna más una adecuada alimentación complementaria; en esta etapa los niños deben consumir alimentos ricos en hierro como carnes rojas, vísceras, etc., de tres a cinco veces por semana; sin embargo, se encontró que los niños venezolanos suelen estar desprovistos de estos alimentos. Las frutas y verduras deben consumirlas diariamente y, si bien los colombianos las comen más que los venezolanos, no es suficiente. Asimismo, los lácteos son de vital importancia después del año de edad y los venezolanos casi nunca los consumen; los colombianos sí, pero en pequeña proporción.

Los mayores de 24 meses son más independientes en el consumo de alimentos, lo que representa menor riesgo de desnutrición si cuentan con el acceso a una alimentación balanceada.

La vigilancia de la desnutrición aguda se implementó a nivel nacional desde 2016, mediante la resolución 2465 del Ministerio de Salud que clasifica el riesgo de desnutrición en agudo, moderado y severo, pero no contempla la desnutrición aguda leve. Después de identificar la problemática nutricional en el Hospital Erasmo Meoz, Clavijo formuló un protocolo que pudiera ser de utilidad y permitiera diagnosticar la desnutrición aguda leve, pues “al no contemplarla, no hay detección oportuna y un manejo adecuado, razón por la que los niños pueden llegar a la desnutrición moderada o severa. Con este protocolo se espera realizar la detección temprana, disminuir la tasa de desnutrición moderada y severa, y alcanzar un efectivo tratamiento”.

La buena alimentación no puede suponer un lujo para los niños. Los nutricionistas coinciden en que la buena alimentación es imprescindible no solo para crecer bien físicamente y tener un adecuado desarrollo psicológico e intelectual, sino que es parte fundamental para el desarrollo de las sociedades; el tratamiento de la desnutrición debe combinar alimentación, acompañamiento nutricional y apoyo de los Estados.

En los niños está el futuro, dicen, pero, “¿para qué pensar en el futuro si no hacemos nada para que nuestros niños tengan un buen presente?”, expresa la profesora Olaya.

Una paz congelada y un distanciamiento regional

Una paz congelada y un distanciamiento regional

“La paz es un objetivo de todos los colombianos”. Con esas palabras, Iván Duque se estrenó en la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, como presidente de los colombianos. El 26 de septiembre de 2018, en su primer discurso en el organismo multilateral, invitó también a la comunidad internacional a respaldar financieramente la solidez del proceso de paz con las FARC y, sobre el tema de Venezuela, recordó que Colombia está “viviendo la crisis migratoria y humanitaria más indignante de la historia reciente por cuenta de la dictadura”. Una crisis que continuará, pues, de acuerdo con ACNUR, se estima que para diciembre de 2019 lleguen al país cerca de 2’300.000 migrantes.

Hoy, a casi cuatro meses desde su intervención en la ONU, los hechos han marcado distancia de esas palabras: con la adhesión al Grupo de Lima, que desconoce la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro, y tras el reciente atentado terrorista perpetrado por el ELN en la Escuela de Cadetes de Policía General Santander, en Bogotá, que dejó 21 víctimas mortales, el gobierno Duque suspendió los diálogos de paz con ese grupo armado y reactivó las circulares rojas de Interpol contra sus cabecillas.

En medio de este panorama, Pesquisa Javeriana habló con Martha Lucía Márquez, doctora en Ciencias Sociales y directora del Instituto Pensar de la Pontificia Universidad Javeriana, sobre la política exterior del presidente Iván Duque en estos cinco meses de gobierno. Dos temas sobresalen en esta conversación: la lentitud en la aplicación de lo acordado en La Habana con las FARC y el aislamiento internacional de Venezuela, el cual, en su opinión, no garantizará la transición democrática del vecino país.


Pesquisa Javeriana: ¿Cómo analiza los casi 150 días en materia de política exterior en el gobierno Duque?

Martha Lucía Márquez: La política exterior está fuertemente vinculada a la política interna, como también lo estuvo en el gobierno Santos donde, junto con la diplomacia, fueron catalizadores del proceso de paz. En esa medida, ya que en el gobierno de Iván Duque se ve una intención de ralentizar los acuerdos de paz, por ejemplo, con el nombramiento de personas que no estaban en sintonía con el proceso, no es extraño que el Gobierno asuma una posición de política exterior acorde con esa situación. Esto puede verse en la actitud del gobierno colombiano frente a Venezuela, pues en la medida en que ya no lo requiere como garante del proceso de paz, se han roto los canales de comunicación; de hecho, el gobierno de Venezuela se ha quejado de que la Cancillería colombiana no contesta las notas ni las invitaciones al diálogo.

Cuando se habla de política exterior se dice que uno de los determinantes es lo doméstico. En esa medida, si antes había un gobierno que quería apostarle al proceso de paz y sacarlo adelante, pues diseñó una política exterior para facilitarlo y eso fue lo que le permitió conseguir un equipo de garantes y gente que apoyara el diálogo; sin embargo, en un escenario nuevo en el que se apuesta a frenar algunos puntos del acuerdo de paz, particularmente lo que tiene que ver con el primer punto —el más importante—, la Reforma Rural Integral, entonces la política exterior es consistente con eso, es decir, no necesitamos ya a los vecinos.

Mi afirmación sobre la intención del gobierno de ralentizar o frenar algunos puntos de la implementación deriva del trabajo de campo que hemos hecho en el Instituto Pensar en Norte de Santander y Arauca. Allí encontramos que, aunque en las zonas priorizadas se hicieron los talleres con la comunidad para definir sus necesidades y se elaboraron los Planes de Acción Para la Transformación Regional, no se ha destinado recursos para ello y, en algunos casos, no se han nombrado a las autoridades encargadas de seguir con el proceso.


PJ: Pero el Presidente tiene un compromiso con la comunidad internacional para cumplir estos acuerdos …

MLM: Sí. El presidente Duque en todos los escenarios, y particularmente cuando se dirigió a la ONU, manifestó su interés y su compromiso con la paz. En términos discursivos se mantiene este compromiso, pero en cuanto a ejecución real no lo hay y esto fundamentalmente tiene que ver con quienes ha nombrado en algunos cargos. Frente a la comunidad internacional está el discurso del apoyo, pero lo digo claramente: hacer trizas el acuerdo de paz es no implementándolo porque no se destinan recursos ni se nombra gente comprometida con el proceso.


PJ: Otro de  los puntos de la política exterior de este gobierno es el tema de Venezuela. El Grupo de Lima, Estados Unidos y la Unión Europea han desconocido el nuevo mandato de Nicolás Maduro. ¿Este cerco diplomático lo va a hacer convocar a unas elecciones?

MLM: Lo que todos esperamos que ocurra en Venezuela es una transición a la democracia, es decir, el paso de un gobierno autoritario —algunos lo llaman ‘dictadura’— a un gobierno democrático. Transiciones de este tipo se produjeron en América Latina entre los años 80 y 90, así como en el siglo XXI en Túnez, Egipto y otros, lo que se conoció como la Primavera Árabe. Esos casos históricos muestran que, y particularmente en nuestra región, el aislamiento internacional favoreció a que se diera la transición.

Hoy en día quienes trabajan ese tema encuentran que por unos cambios que se han producido en el sistema internacional, por ejemplo, hacia la multipolaridad, y el hecho de que haya potencias como China y Rusia con gobiernos autoritarios, ocasionan que el cerco internacional a un país autoritario no sea completo. A esto se suma incluso que países que antes eran los defensores de los derechos humanos, como Estados Unidos, parecen no comulgar ahora con los valores liberales, como se puede ver en la administración Trump.

Aunque a nivel regional Venezuela está aislada, y también lo está el mundo occidental liberal, ese aislamiento no es total y no va a conducir a la transición a la democracia porque hay dos cuestiones que explican la permanencia de ese gobierno. Por un lado, la cooptación de los actores políticos y sociales, específicamente de los militares, porque a ellos se les dieron grandes negocios como los de la repartición de comida y se les ha hecho considerables aumentos salariales, y los sectores populares a través de la repartición de comida. Por eso uno ve en las recientes declaraciones de Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, invitando a los militares a que abandonen el soporte que le dan a Maduro. Para ello les están prometiendo amnistías.

El otro soporte del régimen es la represión, que en principio parecía de baja intensidad, pero cada vez se vuelve más violenta, como la de los años 80. Y es que a la gente la detienen, la meten a la cárcel, la torturan y sus procesos judiciales son amañados.

hdsjkhfkjshkfg / Cortesía, archivo particular
Martha Lucía Márquez, directora del Instituto Pensar de la Javeriana, es doctora en Historia y en Ciencias Sociales. / Cortesía, archivo particular


PJ: Sin embargo, aún los aliados internacionales se mantienen: Rusia, China, India, Irán, Bolivia, Cuba, entre otros. ¿Realmente Maduro se está quedando solo?

MLM: Venezuela tiene el apoyo de China y Rusia, dos gobiernos autoritarios, y ese apoyo es importante porque disuade a EE.UU. de una intervención abierta, un golpe. Este contexto es distinto a aquel en el que se produjeron las transiciones a la democracia en los años 80 y 90, cuando, después de la caída del muro de Berlín y de la división de la Unión Soviética, el mundo era unipolar, es decir, que Estados Unidos se convirtió en el hegemón y sostenía un discurso de libre mercado y de libertades políticas. Sin embargo, hoy en día lo que uno ve es que el mundo es multipolar y que hay otras potencias como Rusia, China, Turquía e Irán que hacen presencia en América Latina a través de créditos y de compra de empresas. Estos países mantendrán las relaciones con Venezuela, por eso es importante que la situación se entienda dentro del contexto internacional.


PJ: De acuerdo con ACNUR, Colombia alberga el mayor número de refugiados y migrantes provenientes de Venezuela: más de un millón que, para finales del 2019, se estima que lleguen a 2,3 millones de personas. ¿Qué debería hacer este gobierno para seguir afrontando esta crisis?

MLM: Es importante tener en mente tres momentos de la migración: el primero se produjo en 2001, tras un golpe de dos días a raíz del cual Chávez tomó posiciones mucho más radicales con los medios de comunicación y frente al control de la empresa petrolera PDVSA expulsando a muchos directivos; a esto se sumó una especie de ley de reforma agraria, conocida como Ley de Tierras, que condujo a una salida de gente vinculada al sector petrolero. Esa fue la primera ola de gente con mucho dinero que llegó a Colombia y creó empresas como Farmatodo o Pacific Rubiales.

La segunda ola comenzó en 2015 cuando el gobierno de Maduro se inventó una supuesta amenaza en Colombia, de grupos paramilitares que hacían presencia en la frontera. Con este pretexto llevó a cabo una expulsión masiva de cerca de 1.500 colombo-venezolanos; hoy Migración Colombia calcula en 300.000 personas los colombianos o hijos de colombianos retornados, con derecho a la nacionalidad y que vienen en muy malas condiciones. De hecho, el CONPES 3950 dice que un alto porcentaje de esas personas necesitan Sisbén. La tercera ola se produce cuando se profundiza la crisis económica y humanitaria en Venezuela —muy seguida de la anterior—, y para estos dos casos el gobierno colombiano respondió con la Unidad de Gestión del Riesgo, es decir, como si esto fuera una emergencia o un desastre natural. Lo que se hizo inicialmente fue instalar campamentos para la gente, campañas de cedulación y luego se expidió la Tarjeta de Movilidad fronteriza.

fjkjdslkgj
Alrededor de 300.000 colombianos y sus hijos retornaron en 2015 desde Venezuela, en una segunda ola de migración. / Archivo ‘El Espectador’

Mi hipótesis es que el anterior gobierno, al estar enfocado en la cuestión de la paz y porque trató de cambiar el perfil internacional de Colombia quitándonos la imagen de ‘país problema’, no visibilizó la magnitud de la crisis migratoria. También puede pensarse que hizo esto para no entrar en conflicto con el gobierno de Venezuela, pues todavía pensaba que necesitaría a ese país para construir de la paz.

En noviembre de 2018 se expidió el Conpes 3950, orientado a atender la situación de la población venezolana a mediano plazo. Es un plan 2019 – 2021 para el cual el gobierno sabe que tiene que destinar 12 billones de pesos. Lo que pretende es tomar medidas más sostenibles orientadas, por ejemplo, a formalizar a los trabajadores venezolanos con medidas como la convalidación de títulos para que puedan conseguir trabajo y aporten al servicio de salud y pensión. También se incluye la cobertura en salud y en educación. En conclusión, el gobierno parece tener claro lo que debe hacer con esa población.


PJ: ¿ Qué debe hacerse desde la ciudadanía?

MLM: Lo que debemos hacer, y que hemos venido también haciendo desde la Javeriana, es promover una mirada desde un enfoque de derechos humanos y desde la hospitalidad, que conjure cualquier brote xenófobo. Por ejemplo, la Vicerrectoría del Medio, el Centro Ático, el Instituto Pensar y la Facultad de Ingeniería organizamos en octubre pasado una hackaton para resolver problemas de los migrantes en el Terminal de Transporte; también el Hospital Universitario San Ignacio hizo campañas de salud con venezolanos. Seguramente, si otras universidades que cuentan con hospitales universitarios lo puedan hacer, desde la Javeriana podríamos organizar una semana de hermandad colombo-venezolana porque es mucho lo que compartimos. Eso nos acerca al otro. A estas iniciativas particulares debiera sumarse una campaña por parte del gobierno.


PJ: En su análisis del Cinep sobre la política exterior en los 100 primeros días del gobierno Duque, usted asegura que Colombia retorna su mirada hacia el norte. ¿Qué implicaciones tiene ese retorno?

MLM: Esa mirada es consistente con el alejamiento de la región, particularmente de los gobiernos de izquierda: Bolivia, Nicaragua y Venezuela, por supuesto. También es clave porque le quita autonomía a la política exterior y doméstica y se vincula con un aliado que no es fiable en este momento. ¿Qué va hacer el presidente Trump? No se sabe, además Colombia se vincula a EE.UU. justamente cuando este país se ha alejado de América Latina, contrariamente a lo que hizo la administración Obama. Mirar al norte es alejarse de la región, asociarse a un socio que no es tan fiable y que, más bien, se está mirando a sí mismo.


PJ: Por último, ¿qué  puede pasar con las negociaciones con el ELN en Cuba?

MLM: Un hecho es que se suspenden, aunque no creo que hubiera una intención de negociar. Las decisiones que ha tomado el gobierno vuelven aún más costoso reanudar el diálogo, y es que efectivamente  la implementación de los acuerdos se ha parado, de manera que quién va a negociar con un gobierno que al final no cumple lo que había prometido el anterior. Ahora se viene una situación bastante complicada.

 


* Esta entrevista fue editada por brevedad y claridad.