Pymes éticas y responsables

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Por: Vanessa Molina Medina | Fotografía: Guillermo Santos

Trescientas empresas. Cinco departamentos. Tres años de investigación. Un equipo interdisciplinario liderado por el Grupo Rethos. Objetivo: construir indicadores de gestión ética y de responsabilidad social para las pequeñas y medianas empresas de Colombia.

Se ha vuelto costumbre que los medios de comunicación dediquen páginas enteras a publicar fotos de gerentes de grandes compañías que cortan cintas de escuelas en sectores marginales, o de altos ejecutivos vestidos como albañiles poniendo los primeros ladrillos en un proyecto de vivienda de interés social en un municipio remoto del Pacífico. Ése es, a grandes rasgos, el contenido que a diario circula bajo el rótulo de responsabilidad social empresarial (RSE), un concepto que se desdibujó al ponerse de moda y que muchos han reducido a una suerte de “cara amable” de los negocios.

Sin embargo, aunque la oleada de noticias sobre RSE ha contribuido a que grandes empresas antes vistas como monopolios monstruosos tengan hoy una mejor reputación, asociar la RSE con filantropía ha hecho que el 99.9% del universo empresarial colombiano, constituido por las micro, pequeñas y medianas empresas, tenga una profunda confusión en relación con lo que significa ser una organización responsable.

Eso fue lo que se encontraron los investigadores del Grupo Rethos de la Pontificia Universidad Javeriana cuando se dieron a la tarea de construir indicadores de gestión ética y de responsabilidad social para las pequeñas y medianas empresas (pymes). Por casi tres años, este grupo se dedicó a trabajar con más de 300 empresas pyme en cinco departamentos del país, para orientarlas acerca del modo de controlar la gestión de sus negocios y de operar como una organización, en el sentido estricto.

Para Roberto Solarte, investigador principal del proyecto, la idea de trabajar en unos indicadores, un modelo y un sistema de evaluación que beneficiara a las pymes surgió de la importante participación que tiene este segmento en el empresariado colombiano. Adicionalmente, en materia de RSE, las pequeñas y medianas organizaciones estaban casi abandonadas, puesto que, mientras las grandes empresas tienen fundaciones y estructuras dedicadas a la responsabilidad social, una pyme está concentrada, la mayor parte del tiempo, en sobrevivir. Además, la literatura existente sobre RSE, aunque es abundante, suele estar alejada de la realidad de las pymes colombianas y contiene estándares muy altos o imposibles de cumplir para este tipo de organizaciones.

Se conformó entonces un grupo interdisciplinar, encabezado por las facultades de Ciencias Económicas y Teología de la Universidad, con la participación activa de integrantes de las facultades de Filosofía, Psicología y Arquitectura y del Instituto Pensar, que propuso una serie de indicadores éticos que permitan evaluar la responsabilidad social en las pequeñas y medianas empresas colombianas, a partir de los mínimos éticos establecidos en los estándares internacionales.

Hoy el grupo está ad portas de publicar un libro que condensa el modelo y se prepara para iniciar una investigación centrada en la evaluación del impacto de su implementación, que ya cuenta con el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), organismo que adoptó el producto de la investigación para aplicarlo en otros países de América Latina.

Conociendo a las pymes

Con base en el problema de informalidad que caracteriza a las pymes, el modelo de gestión que diseñó el Grupo Rethos, además de contribuir a la formalización del segmento, se desarrolló como una herramienta sencilla, de fácil uso y, más que todo, favorable en términos económicos para los empresarios.

El equipo de investigación trabajó en conjunto con Confecámaras en el programa Comprometerse, un proyecto de promoción de RSE en pymes que desarrolla el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en América Latina, por lo que fue posible subsidiar económicamente a las empresas incluidas en el estudio para que empezaran a trabajar el modelo sin ningún costo.

Al empezar el proceso, una de las principales preguntas que debieron responder los empresarios fue si realizaban alguna acción en materia de responsabilidad social, a lo cual la mayoría respondió inmediatamente de forma negativa. Sin embargo, fue allí en donde surgió el primer hallazgo importante: la mayoría de empresarios creían que la RSE era equivalente a filantropía, y en esa medida consideraban que sus organizaciones no estaban haciendo nada en esa línea.

Contrario fue el descubrimiento del equipo: “Todas hacían una cantidad de cosas impresionantes, aunque no de forma sistemática, y ahí fue donde vimos que debía actuar el modelo. Por ejemplo, dentro de las empresas que trabajamos, había una prestadora de salud en la que el gerente decía que no tenían ningún proyecto en esa materia, pero cuando fuimos a mirar, esa empresa le pagaba la educación a los hijos de sus empleados, hacía donaciones en el barrio donde operaba y trabajaba en varios programas medioambientales”, resalta Solarte.

Eso permitió que los investigadores establecieran que las acciones de RSE se realizaban espontáneamente, sin mucha preocupación respecto a lo que eso les fuera a reportar. Para el investigador principal este hallazgo da cuenta de que los empresarios de las pymes actúan con base en un sentido humanitario, muchas veces fundamentado en la tradición moral, y no por interés de incrementar su competitividad.

Apareció entonces el segundo hallazgo interesante. Además de que las pymes sí realizan acciones en materia de RSE, éstas responden a la voluntad del gerente, “la ética del líder es la que funciona para el resto de la empresa”, asegura Solarte. Y a esta conclusión se llegó tras observar que muchos gerentes iniciaban el proceso con mucho entusiasmo, pero cuando avanzaban y quedaban expuestos ante problemas de incoherencia en su organización preferían cerrar la puerta. Por el contrario, en aquellas organizaciones en las que el líder era una persona con una estructura ética sólida el proceso fluyó armoniosamente.

El modelo desarrollado por el Grupo Rethos es una apuesta de coherencia de la empresa con los valores en todas sus relaciones internas y externas. Por eso, en él, la RSE se entiende de forma integral y tiene que ver con todo lo que pasa en la empresa. No es un área de la compañía, sino una forma de ser de la empresa. Las cuentas, las relaciones externas, el manejo ambiental y los aspectos sociales están incluidos. Así, una empresa es responsable si lo que hace está ajustado a sus valores como organización.

Los indicadores que propone el modelo del Grupo Rethos abarcan las dimensiones económica, ambiental y social: los derechos humanos, la sociedad y las relaciones propias de los productos o servicios de la empresa. Para hacer la evaluación del impacto de estos indicadores los investigadores optaron por aplicar el modelo del GRI (Global Reporting Initiative), una herramienta creada por un grupo de expertos de talla mundial con el fin de desarrollar lineamientos aplicables en el ámbito global y para promover la rendición de cuentas del desempeño empresarial en cada una de sus dimensiones. De esa forma, los empresarios podrán medir aspectos que van desde el gasto de recursos que hace la empresa para su operación, hasta el impacto económico indirecto que genera la compañía en su comunidad.

La mayoría de pymes ostenta en las paredes de sus oficinas carteles con su misión y su visión inscritas, como señala Solarte, pero pocas veces esas consignas son el producto de un diálogo con los empleados, los clientes y los demás grupos de interés a los que impacta de algún modo la operación de una compañía. Por eso, el modelo que desarrolló el Grupo Rethos es una propuesta participativa e incluyente: “La preocupación nuestra, teóricamente, es que la empresa no excluya porque el mercado es excluyente de por sí”, asegura Solarte, para quien es necesario acabar con los vestigios que quedan en la sociedad colombiana del pasado colonial, en el que las relaciones se desarrollaban entre patrones y peones.

Con el trabajo que desarrolló el grupo, los pequeños y medianos empresarios del país tienen una nueva herramienta para estar de cara a lo que sucede en el resto del mundo. Sin desconocer su realidad y sus limitaciones, este modelo facilita la resolución de conflictos, tanto internos como externos, y posibilita el control de la gestión que resulta clave para que la empresa funcione a través de la planeación y sea sostenible en el tiempo.


Para leer más…

+Küng, H. (1999). Una ética mundial para la economía y la política. Madrid: Trotta.
+Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). (2004). Libro blanco sobre gobierno corporativo en América Latina. Recuperado de julio de 2009, de www.ecgi.org/codes/documents/latin_america_es.pdf
+Organización Internacional del Trabajo (OIT), Centro Internacional de Formación. (2004). La responsabilidad social de las empresas y su contribución al desarrollo local. Recuperado el 4 de julio de 2009, de http://campus.delnetitcilo.net/public/es/publicaciones/documentos-de-trabajo/la-responsabilidad-social-de-las-empresas-y-su-contribucion-al-desarrollo-local?set_language=es


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