Proteína bovina, esperanza para combatir cáncer e infecciones

Proteína bovina, esperanza para combatir cáncer e infecciones

Leche para el café, una malteada, un jugo o un postre. Ese líquido, tan importante en la cocina y para diversos sectores de la economía, es así mismo bien ponderado en los laboratorios de investigación. Gracias a las proteínas que se encuentran en su composición química, se están generando soluciones para contrarrestar el cáncer y las infecciones.

Así lo demuestra un estudio en el que participan investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad Nacional de Colombia. Tres años de trabajo conjunto se traducen en la obtención de un péptido (porciones pequeñas de las proteínas) que con modificaciones químicas puede matar o controlar hongos y tumores.

Las proteínas utilizadas por este grupo de científicos provienen de la lactoferricina bovina. De acuerdo con ellos, la lactoferricina de vaca se asemeja en un 90 % a la humana, por lo que este líquido es muy versátil para sacar compuestos antitumorales y antibióticos que beneficien a las personas con enfermedades como el cáncer de seno o infecciones por hongos.

“Hay una serie de variaciones en este tipo de cáncer que son muy resistentes a los procedimientos actuales; otros son más fáciles de tratar, pero hay que tener en cuenta los efectos colaterales de la quimioterapia, que son muy grandes”, explica la bacterióloga Claudia Marcela Parra Giraldo, coinvestigadora de este proyecto. “Encontrar un método de gran cobertura y dirigido solo hacia las células tumorales sería ‘eureka’, es poder matarlas y dejar las células buenas para que sean capaces de restablecer el sistema”.

Ahí radica la importancia del desarrollo de los péptidos, que mediante transformación química podrían tener una forma selectiva de aniquilar los tumores y los hongos, con menos efectos, porque provienen de seres vivos.

 

El proceso en el laboratorio

Los hongos comparten el diseño estructural de las células humanas, por lo que analizarlos en varias pruebas de laboratorio permite, en el camino, hacer la búsqueda de los efectos antitumorales y antifúngicos. Por eso, la evaluación de los péptidos ha potencializado ambos grupos.

Los especialistas de la Universidad Nacional hacen los péptidos en recipientes de laboratorio, cuyas condiciones de pH y temperatura son ajustadas previamente para que se produzcan las reacciones químicas. Estos péptidos se van tejiendo por medio de enlaces químicos. Luego, esas uniones se evalúan a través de diversas pruebas, entre las que se incluyen varios equipos. Uno de ellos es el llamado HPLC, que verifica si los péptidos se obtuvieron, así como su pureza.

Si todo ese proceso funciona, se inician las pruebas biológicas. En ellas el primer paso es comprobar que estos péptidos no sean hemolíticos, es decir, que no rompan los glóbulos rojos, porque la mayoría se adhiere a las membranas biológicas. Posteriormente, se evalúa la toxicidad para células normales y, finalmente, el efecto en cultivos tumorales y hongos.

 

Un grupo de universidades bogotanas comparte sus capacidades y conocimientos sobre los microorganismos para combatir enfermedades como el cáncer.

 

Para el caso del trabajo con hongos, Parra explica que en una placa, no más grande que una mano, se ubican 96 ‘pocillos’. En cada uno se coloca un elemento fúngico en una concentración equilibrada y se utiliza un equipo que lo agita permanentemente para garantizar su crecimiento. Dicho aparato también va leyendo la cantidad de partículas que aumentan su tamaño. Si el péptido es exitoso, los hongos de la muestra se mueren o no crecen más, algo que se realiza paralelamente en placas con pocillos más grandes, y mediante microscopía y citometría de flujo (tecnología de láser) se evalúa el efecto antitumoral. Los dos grupos cuentan con estudiantes de doctorado compartidos, que aprenden de manera transversal sobre química, química farmacéutica, microbiología, y biología celular y molecular.

En cuanto al desarrollo de antifúngicos, se buscan terapias que controlen el crecimiento de hongos, más que su eliminación total. “Muchas veces los microorganismos no son peligrosos si se controla su crecimiento y cantidad. Arrasar completamente con aquellos que estén naturalmente en el cuerpo abre la puerta para que ingresen otros nuevos. Y de los nuevos no se conoce nada. Ahí es mejor malo conocido que bueno por conocer”, explica Parra, quien además cuenta con un doctorado en parasitología y microbiología.

 

Lo que viene

Estos científicos están migrando hacia una nueva fase de la investigación, en colaboración con la Universidad de los Andes. Actualmente se encuentran diseñando ensayos con peces cebra. “Estos peces se pueden infectar con células tumorales y hongos, y como son transparentes, uno puede hacer el seguimiento por microscopio de la actividad del péptido. Luego se les hacen estudios de patología para observar los cambios de las células que se colocaron”, detalla la bacterióloga.

Aunque falta mucho camino para cumplir con el objetivo de materializar la investigación en la fase clínica, los científicos asumen con paciencia el paso a paso de una exploración de este tipo. Si los análisis son exitosos, pasarían de experimentar con peces a con ratones. Después de eso, podrían continuar su iniciativa con biopsias de humanos. Para Parra, en esta investigación se logró formar una comunidad académica multidisciplinaria compuesta por especialistas y más de 30 estudiantes, que ya van mostrando resultados para el avance de la ciencia colombiana. Además de encontrar alternativas para hacer frente a infecciones por hongos multirresistentes, también trabajan en otros tipos de cáncer.

 

Para leer más: Barragán Cárdenas, A. et al. (2020). Selective cytotoxic effect against the MDA-MB-468 breast cancer cell line of the antibacterial palindromic peptide derived from bovine lactoferricin. Recuperado de https://pubs.rsc.org/en/content/articlelanding/2020/ra/d0ra02688c#!divAbstract


 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Desarrollo de un medicamento contra el cáncer de mama basado en un péptido polivalente derivado de la LfcinB: estudio de la fase preclínica (fase cero), caracterización fisicoquímica de un lote del fármaco para estudios preclínicos INVESTIGADORES PRINCIPALES: Javier García Castañeda y Zuly Rivera-Monroy
COINVESTIGADORES: Andrea Barragán-Cárdenas, Maribel Urrea-Pelayo, Víctor Alfonso Niño-Ramírez, Adriana Umaña-Pérez, Jean Paul Vernot, Claudia Marcela Parra Giraldo, Ricardo Fierro-Medina
Facultad de Ciencias, Universidad Nacional de Colombia Facultad de Medicina, Departamento de Ciencias Fisiológicas, Universidad Nacional de Colombia Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Javeriana PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2016-2020

 

 

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La genética: clave para mejorar la sostenibilidad alimentaria

La genética: clave para mejorar la sostenibilidad alimentaria

El arroz que usted sirve en una bandeja paisa y que está presente en la mayoría de los almuerzos ejecutivos podría tener un trasfondo genético que tal vez no conoce. De la misma forma, el azúcar que le pone al café, con el que endulza el jugo y que proviene de la caña de azúcar, podría venir de estudios especializados que mejoran su calidad. Precisamente, sobre esos dos aspectos trabajan científicos colombianos.

Según la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), en 2019 la producción nacional de este cereal fue de 2,2 millones de toneladas al año en promedio, lo que significa que 42 kilos de arroz terminaron en la mesa de cada colombiano. Mientras que, en el caso del azúcar, su producción alcanzó poco más de 2,2 millones de toneladas en el mismo año, de las cuales 1,7 millones de toneladas se destinaron para el consumo nacional, según Asocaña, es decir, lo equivalente a 35 kilos por persona Al evidenciar la importancia de estos dos alimentos en la dieta nacional y con el fin de promover la investigación y la innovación científica en el país, la Pontificia Universidad Javeriana, sedes Cali y Bogotá, avanzan en la implementación del proyecto Optimización Multiescala In-silico de Cultivos Agrícolas Sostenibles (Omicas).

Se trata de una investigación que en 2018 ganó el programa Colombia Científica como parte de la Segunda Convocatoria de Ecosistemas Científicos del actual Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Desde ese momento, la Universidad Javeriana como entidad ancla, junto a 16 instituciones de educación superior, centros de investigación en agricultura y la industria, se han centrado en transformar los componentes genéticos del arroz y de la caña de azúcar. Esto, para producir semillas resistentes al cambio climático, con mejor rendimiento durante los periodos de cosecha, y que contribuyan a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero.

Andrés Jaramillo-Botero, Doctor en ingeniería de la Universidad Politécnica de Valencia en España y director científico del programa Ómicas, reconoce que la selección de estos dos productos para el estudio se debe a que en el caso de la caña de azúcar “todavía no existe un genoma completo y eso representa un reto desde un punto de vista del análisis y función de sus genes”, mientras en el caso del arroz “sí existe un genoma completamente secuenciado, permitiendo así la anotación de genes y experimentos de genómica comparativa y funcional con otras plantas”, detalla.

Genoma: es la totalidad del material genético (secuencia de ADN que define el conjunto de instrucciones de ensamble de un organismo vivo) que posee un organismo o una especie en particular.

 

Ómicas, una investigación de carácter agrícola

Para transformar los componentes epigenéticos, genéticos, metabólicos y proteicos del arroz y de la caña de azúcar, y garantizar la producción de semillas con un mejor rendimiento en los periodos de cosecha, el programa Ómicas fue dividido en siete proyectos que asumen retos independientes pero articulados entre sí. Hoy, luego de llegar al final del segundo año de implementación del Programa y con el propósito de ser sostenible después de cinco años, Jaramillo-Botero comparte a Pesquisa Javeriana los resultados que han obtenido hasta el momento:

El desarrollo de nuevas herramientas bioinformáticas para la clasificación de genes y sus funciones tanto en arroz como en caña de azúcar; la fabricación de un sensor electroquímico que mide la concentración de iones de aluminio en suelos ácidos, los cuales afectan el desarrollo normal de una planta, y la caracterización de la estructura molecular de una proteína de membrana celular denominada GCR1, que podría jugar un papel central en la señalización y respuesta ante estrés de los cultivos, particularmente el arroz.

Asimismo, Jaramillo-Botero señala que el equipo de investigación ha desarrollado e implementado múltiples técnicas para la clasificación de los cultivos de arroz y caña de azúcar, mediante drones, estaciones fijas y móviles en tierra para determinar la biomasa de los cultivos, el contenido de nitrógeno en las hojas, las variables atmosféricas y de suelo que inciden en la productividad de las cosechas. Adicionalmente, a la fecha, el programa ha identificado genes en el arroz que otorgarían resistencia al Virus de la Hoja Blanca, así como genes que amplían la tolerancia de este grano ante cambios en radiación solar, afectando su proceso de fotosíntesis y toxicidad por aluminio.

Por el momento, el programa Ómicas se encuentra en la clasificación de las diversas variedades de caña de azúcar debido a su aporte a la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), lo que incide en el cambio climático, para posteriormente identificar los genes que podrían regular dichas emisiones. Con estos resultados y los retos en investigación que todavía quedan por cumplir, los investigadores javerianos esperan alcanzar la meta inicial del proyecto: aportar, mediante las variedades agrícolas de arroz y de caña de azúcar, a la seguridad alimentaria y sostenibilidad productiva del agro a nivel mundial.

Si desea conocer más sobre este proyecto, ingrese aquí.


 

* Las instituciones aliadas del programa son: Pontificia Universidad Javeriana (Cali y Bogotá), Universidad ICESI, Universidad de los Andes, Universidad de los Llanos, Universidad de Ibague, Universidad del Quindio, Instituto Tecnológico de California (Caltech, USA), Universidad de Illinois en Urbana (UIUC, USA), Universidad de Tokio (Japón), Universidad de Ghent (Bélgica), Instituto Nacional de Agricultura Botánica (Cambridge, Reino Unido), Centro Internacional de Agritcultura Tropical (CIAT), Centro de Investigación en Caña de Azúcar (Cenicaña), Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), Hi-Tech Automation, Intelecto SAS. Desde su constitución, el programa viene consolidando nuevas colaboraciones nacionales e internacionales, con centros de investigación extranjeros (ej. CIRAD e IRD en Francia), así como con empresas nacionales e internacionales (ej. CNX/Manglar).

 

Hass…ta la vista, plaga del aguacate

Hass…ta la vista, plaga del aguacate

El pasado 8 de julio el país recibió la noticia sobre la llegada a China del primer cargamento colombiano de aguacate Hass. Y aunque imperceptible para muchos, con este hecho también surge la necesidad de garantizar la calidad de este producto tipo exportación. 

Investigación javeriana demuestra que un inofensivo gusano para los humanos puede erradicar dos tipos de plagas que afectan los cultivos de esta fruta. 

El cubrimiento de la nueva demanda sobre el aguacate Hass ha ocasionado la extensión del área de monocultivos en Colombiaproliferando también sus plagasEl cumplimiento de los estándares y normas internacionales en lo que respecta a tiempos, niveles y calidades de producción para la exportación, está llevando a que los agricultores prefieran el uso de agroquímicos en el control de plagas, siendo conscientes de las consecuencias que esto trae a largo plazo en el suelo, las fuentes hídricas y el consumo.

Pulguilla - Picudo
Pulguilla – Picudo

Soluciones para los cultivadores 

Sin embargo, existen otras formas de realizar controles biológicos a las plagas siendo menos agresivos con el medio ambiente y fomentando la implementación de cultivos orgánicos más productivos”, explica Natalia Wilches-Ramírez, bióloga de la Pontificia Universidad JaverianaEn estos cultivos libres de químicos se realizan manejos integrales de plagas (MIP) que monitorean permanentemente la plaga y que la controlan con diferentes estrategias culturales, químicas, biológicas, físicas y mecánicas, 

En el municipio de Pasca, Cundinamarca, esta bogotana recolectó material biológico de un cultivo orgánico de aguacate Hass afectado por dos insectos conocidos como ‘EPicudo (Pandeleteius cinereus) y ‘LPulguilla (Epitrix cucumeris) 

“En plantas jóvenes estos insectos-plaga afectan el follaje y los cogollos, ocasionando defoliación y reduciendo el área fotosintética de las hojas, causando inhibición del crecimiento y desarrollo vegetalEn las plantas adultas pueden afectar el fruto, ya que dentro de estos sucede una parte de su ciclo de vida como insecto”, complementa Wilches-Ramírez. 

Plaga - hojas

Las muestras biológicas de los insectos – plaga identificados en el cultivo fueron llevadas a condiciones controladas de laboratorio y expuestas a ocho cepas de un grupo de gusanos que tienen capacidad de infectar únicamente los insectos.  

Estos invertebrados, conocidos como nematodos entomopatógenos (Nep), previamente aislados y recogidos en zonas con diferentes alturas, temperaturas, humedades y suelos, demostraron tener unas gran capacidad de acabar con ‘EPicudo y ‘LPulguilla presentes en las plantas de aguacate.

Nematodo entomopatógeno
Nematodo entomopatógeno

Al no encontrar más individuos que parasitar terminan su ciclo de vida sin generar impactos sobre los frutos. Aunque se introduce una especie, es una endémica de nematodo que no altera el ecosistema”, asegura la investigadora.

Pulguilla - paracitada
Pulguilla paracitada

Entre los síntomas que permitieron identificar que precisamente los gusanos entomopatógenos fueron los agentes causantes de la muerte de las plagas mencionadas en las pruebas de laboratorio, se encontró el cambio de pigmentación de los insectos, la poca movilidad en los adultos, la ausencia de olor putrefacto y la disolución de los tejidos internos.  

Una vez identificados los nematodos entomopatógenos óptimos para realizar el control biológico en los cultivos de Hass, el siguiente paso fue multiplicar masivamente estas cepas de gusanos para luego ser aplicados con diferentes técnicas en los cultivos, todo esto como parte de un manejo integral de plagas.  

La idea del control biológico es encontrar el equilibrio entre la producción de los cultivos y la presencia de insectos-plaga por planta. Los agroquímicos eliminan todo, hasta los organismos beneficiosos para los cultivos. Este control biológico a partir de nematodos entomopatógenos surge en la actualidad como alternativa o en otros casos como complemento a la utilización de agroquímicosconcluye Wilches-Ramírez. 

Según cifras reveladas por Mincomercio, en los primeros cuatro meses del año el aumento en las exportaciones de esta fruta fue del 21% con respecto al mismo periodo de 2019. Es un incremento significativo teniendo en cuenta que un cultivo de Hass se demora aproximadamente cuatro años en comenzar a dar una producción mínima y por lo menos siete para garantizar estabilidad, por lo que este tipo de soluciones científicas pueden optimizar y dar mejores rendimientos a los cultivadores.

Áreas para restauración ecológica en Colombia, ¿se está haciendo lo correcto?

Áreas para restauración ecológica en Colombia, ¿se está haciendo lo correcto?

Hace varias semanas, en el departamento de Casanare, el Ejército colombiano arrojó 8.000 semillas desde un helicóptero con el propósito de que se conviertan en árboles, en áreas que posiblemente, según expertos, son sabanas. A pesar de que este tipo de acciones sin base científica para la recuperación de los bosques parecen ser recurrentes en el país, varios investigadores proponen una estrategia para la restauración de ecosistemas en estado crítico y de baja productividad.

El profesor Andrés Etter Rothlisberger, del departamento de Ecología y Territorio de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, es el director del equipo de cinco investigadores que analizaron diversos territorios de las jurisdicciones de las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR). En el estudio proponen áreas prioritarias para la restauración basadas en los ecosistemas críticos que identificaron en la aplicación de la Lista Roja de Ecosistemas de Colombia, un protocolo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Este científico explica que desde la década del setenta debido al crecimiento de la población del país y sus demandas, se produjo una aceleración de la expansión de la frontera agrícola, la urbanización y la intensificación de los cultivos, que ha puesto en riesgo a muchos ecosistemas a punto de desaparecer.  “El estudio identifica que los ecosistemas secos ubicados en el Caribe y en ciertas zonas de los valles interandinos son los más afectados por los procesos de intervención. En esas zonas se ha mantenido una mayor presión histórica y con una mayor población”, agrega.

Aunque en Colombia se habla permanentemente de la deforestación, no hay que olvidar que otros ecosistemas como las sabanas, los humedales y los páramos también están sufriendo procesos de degradación que van en aumento y también deben ser parte de las iniciativas de recuperación de los espacios naturales.

La clave de la propuesta

El área intervenida que abarca la frontera agrícola es hoy de cerca de 40 millones de hectáreas, una cifra muy alta si se mide por habitante. De acuerdo con los análisis hechos, en estas áreas se podrían ejecutar procesos de restauración, entendida como un proceso de recuperación del territorio a su estado original, antes de ser transformado. “Hay que centrarse en ecosistemas en estado crítico y que tengan baja productividad. Generalmente son áreas de ganadería, improductivas y con baja generación de ingresos. Las áreas que cumplen con esas condiciones son más de seis millones de hectáreas, que deben ser una prioridad. Es importante que el costo de oportunidad de éstas sea el menor posible, para evitar competir con otros usos. Para esto es importante buscar áreas que estén lejos de las carreteras, pues uno de los factores que más incide en el costo de la tierra es la accesibilidad”, manifiesta Etter.

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Este mapa muestra en color rosado cuáles serían los terrenos de baja productividad en Colombia que podrían ser objeto de restauración

 

Otro de los aspectos importantes que se tuvieron en cuenta para identificar las áreas prioritarias para la recuperación de los ecosistemas es encontrar terrenos con suelos que no estén demasiado degradados porque si lo están, la probabilidad de que se restauren es mucho más difícil y costosa. También se tuvo en cuenta la cercanía a las áreas naturales y las fuentes de agua, porque así es más fácil que lleguen semillas por dispersión natural y así acelerar el proceso de la restauración.

Sin embargo, para que estas superficies puedan restaurarse efectivamente, necesitan tener recursos disponibles, entre ellos los presupuestos que tienen destinados las CAR para estos fines. Según cifras que maneja Etter y su equipo de trabajo, estas instituciones pueden tener entre 20 y 30 millones de dólares anuales para invertir en restauración y conservación, lo que en su concepto no es suficiente para dar solución a esta problemática. El estudio muestra que entidades ambientales de seis regiones del país (Cortolima, Corpamag, Cam, Corpocesar, Corporinoquia y Corantioquia) tienen cada una más de 400 mil hectáreas identificadas como prioritarias para ser restauradas.

 

Restauración pasiva, más barata y efectiva

Un apartado del estudio científico examina el Plan Nacional de Restauración que aplica el gobierno colombiano. Al comparar los objetivos de las estrategias, la ruta estatal habla de recuperar 24 millones de hectáreas mientras que en este análisis propuesto se habla de algo más de 5 millones 950 hectáreas. Sorpresivamente, en ambas apuestas solo coinciden el 12% de los territorios, siendo la del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible muy extensa, que no tiene suficientemente en cuenta los ecosistemas en riesgo, los usos actuales de la tierra y sus costos de oportunidad, dice Etter.

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Este mapa muestra en amarillo y naranja las áreas que según el estudio tienen alta prioridad para ser restauradas. En morado, las que considera el Gobierno como objeto de recuperación.

 

“Hay dos modalidades generales para restaurar áreas degradadas. La activa es la de ir y sembrar especies para acelerar la restauración. La pasiva consiste en aislar el área del ganado y de actividades humanas, para que la misma naturaleza se encargue de hacer ese proceso. Como lo mostramos en la introducción y en la discusión, hay estudios que han demostrado que por costos es lo más efectivo que hay. La regeneración natural que ocurra en las áreas protegidas es la mejor restauración”, manifiesta.

También menciona que muchos estudios a nivel mundial han confirmado que en general los procesos de restauración activa basados en la siembra de árboles (El gobierno Duque tiene la meta de sembrar 180 millones de plántulas) tienden a ser mucho más costosos. Por eso, es radical en afirmar que la restauración tiene tanto de biología, como de ecología y economía. “En este país hay grandes extensiones de usos ganaderos improductivos que no tienen sentido. Se podría ir a esas áreas y reconvertirlas para que garanticen la recuperación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos”, complementa Etter.

Según este artículo (publicado en la revista especializada Land and Policy), la contribución de este estudio es que define las áreas claves para hacer la restauración en Colombia, lo que les da herramientas de planeación y ejecución a los tomadores de decisiones. Un siguiente paso es el de analizar en mayor detalle estos territorios, en especial en términos de propiedad y tenencia, y de valorar los costos de oportunidad para dimensionar las inversiones.

Consumo energético en el Valle del Cauca, ‘al tablero’

Consumo energético en el Valle del Cauca, ‘al tablero’

Investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana Cali crearon un tablero interactivo que permite conocer los cambios en el consumo de energía desde que inició el aislamiento preventivo en el país.

Aseguran que la demanda energética es una variable apropiada para proporcionar señales en tiempo real sobre el estado de la economía vallecaucana en estos meses de cuarentena. Este comportamiento refleja las condiciones económicas generadas en esta época, debido a que es directamente proporcional a la producción industrial. Como es posible conocer datos sobre el consumo de energía a corto plazo, el equipo ha podido comparar la demanda promedio de finales de marzo con los meses posteriores.

El proceso de creación

En 2015, con el apoyo del Banco de la Republica, un equipo de economistas javerianos, liderado por Pavel Vidal, Lya Paola Sierra y Julieth Cerón, desarrolló el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), el cual aporta datos en tiempo real sobre las condiciones económicas a nivel regional y municipal. Con él se realizan pronósticos trimestrales y mensuales para la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) vallecaucano, a través del monitoreo constante de la economía de la región.

Partiendo de su experiencia como líderes del IMAE y reconociendo el vacío existente de información y conocimiento sobre la actividad económica de la región, ellos crearon un tablero interactivo (Conózcalo aquí) que aporta datos en tiempo real para que los ciudadanos, las empresas y los gobernantes puedan tomar decisiones informadas y oportunas en medio de la coyuntura actual. “El DANE publica el dato del PIB a nivel departamental de forma anual y con un rezago importante, entonces lo que está pasando con la economía a raíz del COVID-19 en el Valle lo sabríamos más o menos en octubre del 2021”, señala Sierra.

A partir de esa primera creación, los tres economistas presentaron la herramienta para medir el consumo energético a través de un nuevo tablero digital, en el que se puede conocer la demanda energética del mercado regulado (residencial, de las pymes y otros consumidores de menos de dos megavatios) y del no regulado (las grandes industrias y comercios).

En él se pueden observar los cambios en la demanda de este servicio por periodos de tiempo y por municipios. Además, la herramienta informa sobre el rol de cada población en el PIB del Valle del Cauca y se comparan los datos departamentales con los nacionales. La profesora Sierra, doctora en Economía, afirma que “si el consumo de energía del sector comercial y manufacturero disminuye, quiere decir que se está produciendo y vendiendo menos. En algunos momentos se observa en la gráfica un incremento, lo que coincide con la reapertura que se ha dado de algunos sectores de la economía en medio de la pandemia”.

Los investigadores también han presentado los datos encontrados en una serie de ocho boletines temáticos publicados por el IMAE. Dos de ellos hacen un análisis del consumo energético, el cual se ilustra en el software.

En el tercer boletín se plantea que desde el inicio del aislamiento preventivo obligatorio la demanda de energía no regulada cayó un promedio de 30% en el Valle del Cauca, una contracción dos puntos mayor que la cifra nacional. Por su parte, la demanda comercial de energía regulada disminuyó, en promedio, 28%, mientras que en Colombia fue del 11%. Estos datos permiten afirmar, según los especialistas, que el impacto económico en el departamento fue más fuerte que en el resto del país. Adicionalmente, señalan que las regiones con mayores contracciones en la demanda de energía fueron Yumbo, Zarzal y Calima, con reducciones alrededor del 50%, mientras que Cali y Jamundí presentaron disminuciones del 21,6% y 24,6% respectivamente.

Dos meses más tarde, en el boletín siete se indica que hacia finales de mayo la caída de la demanda energética no regulada en el Valle del Cauca se redujo a la mitad (15,2%) por la reactivación de varios sectores industriales. En este periodo, la cifra de recuperación para el Valle fue mayor que el promedio nacional, lo que evidencia una mejora significativa, aunque parcial, de la actividad económica del departamento.

Con la totalidad de los datos analizados hasta el momento, Vidal, Sierra y Cerón estiman un decrecimiento económico anual de alrededor de 7,5% para el Valle del Cauca. La profesora Sierra señala que desde la crisis del UPAC en 1999 no se presentaba en el país una recesión económica como esta.

¿De qué depende la recuperación económica?

Para que el país se recupere de la crisis actual, los investigadores creen que el Gobierno Nacional y el Banco de la República deben impulsar políticas fiscales y monetarias expansivas, con el fin de evitar una depresión económica. DIcen que hasta el momento se le ha dado un buen manejo a la situación y estiman una recuperación progresiva. “Si siguen los decesos y los contagios de manera exponencial, la economía tardará más en recuperarse, porque está atada a la curva de contagios o posibilidades de rebrotes. Si se estabilizan los contagios, se pueden flexibilizar más rápidamente las medidas para que los sectores que aún permanecen cerrados inicien labores lo antes posible”, expresa Sierra.

El tablero interactivo diseñado por el Laboratorio de Economía Aplicada (LEA) y el equipo del IMAE se constituye en un aporte social de la Javeriana Cali a la región, pues brinda de manera transparente y gratuita datos concisos y en tiempo real, expresan los expertos en economía. Ellos creen que con este aporte científico, los ciudadanos y las empresas pueden mantenerse informados sobre la situación económica de la ciudad y del departamento durante esta coyuntura. Además, sirve como insumo para que los gobernantes tomen decisiones con más información disponible.

Ingeniería javeriana, protagonista en la preservación de la memoria artística española

Ingeniería javeriana, protagonista en la preservación de la memoria artística española

Gracias a la versatilidad que brindan las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), un ingeniero colombiano y su equipo lograron hacer el recorrido histórico de más de 16.000 obras artísticas españolas, entre ellas Las Meninas, de Diego Velásquez.

Andrés Navarro Newball, ingeniero de sistemas y computación, miembro del grupo de investigación DESTINO de la Pontifica Universidad Javeriana Cali, participó en el proyecto titulado ‘Desarrollo de un sistema de geolocalización narrativa para el seguimiento del patrimonio artístico durante la guerra civil y la posguerra española’, el cual se ve plasmado en una web participativa global con información sobre los datos básicos y características físicas de cada creación artística, con un número designado para su identificación y una lista informativa sobre organismos de incautación y devolución, propietarios, fechas, ciudades y referencias de cada una.

El profesor Navarro, especializado en Redes y Comunicaciones de la Universidad ICESI, explicó así el proyecto: “se desarrolló un mapa interactivo en tiempo real que detalla la realidad geográfica del país y permite hacer seguimiento a las obras durante este período de la historia ibérica, para conocer su recorrido y su lugar de destino. Se demarca el recorrido respectivo dentro o fuera del país, y se actualiza de manera permanente para saber si han continuado en movimiento o conocer propietarios que hayan podido quedar con ellas”.

El proyecto tiene una doble perspectiva. La primera, catalogar las obras salvadas durante le guerra y contrastarlas con su destino en la posguerra, así como hacer un seguimiento de aquellas que salieron del país durante ese período. La segunda, y como ya se mencionó, generar un sitio web de investigación participativa, que garantizara la geolocalización, digitalización, interactividad y comparación que permite la museografía hipermedia avanzada. Para Navarro, Máster en Ciencias de Computación y Realidad Virtual de University of Hull, “la relevancia de este proyecto también se aloja en que el arte español es conocido en todo el mundo, y ha marcado momentos sumamente importantes en nuestra historia como sociedad”.

De obras de arte españolas reconocidas al nivel mundial se encuentra Las Meninas, de Diego Velázquez que data del año 1656. De acuerdo con la información obtenida en el proyecto, actualmente se encuentra en el Museo El Prado, pero durante la guerra civil fue evacuada a Ginebra, Suiza, en febrero de 1939. Regresó al país en septiembre del mismo año, y desde entonces se ha conservado en el mismo museo, siendo factible ver todo su recorrido en el mapa interactivo en tiempo real.

Este patrimonio artístico se encuentra marcado por la propaganda del franquismo sobre la destrucción masiva de obras por parte de los republicanos. Por esto, se optó por realizar un análisis cuantitativo y cualitativo de las obras salvadas y su destino, para clarificar la labor desarrollada por todos aquellos que lucharon para su preservación y cuidado. Ejemplo de ello es la obra Expulsión de los Mercaderes del Templo, de El Greco, de la cual se sabe cuál fue todo su recorrido dentro y fuera de España.

Esta actualización de información permite saber por cuáles ciudades pasaron con exactitud y dónde se encuentran las obras de arte de Francisco de Goya, como La Familia de Carlos IV o La Última Comunión de San José de Calasanz, ubicadas en el Museo El Prado y Museo Calasancio de los Padres Escolapios respectivamente; evacuadas también a Ginebra, Suiza, en 1939 y devueltas a España posteriormente.

“Al llegar de mi doctorado y retornar a la universidad, fui contactado por investigadores de España, especializados principalmente en Ciencias de la Información y Narrativa Hipermedia; requerían en ese momento un responsable de tecnología, quien fuera el encargado de desarrollar diversos proyectos. El primero fue Aventura Chimú en el Museo de América de Madrid, disponible en YouTube. Dado su éxito, se continuó con este”, comenta Navarro. Así, se inició una relación entre Javeriana Cali y la Universidad Complutense de Madrid, que se materializa en una colaboración internacional e interdisciplinar mutua por el uso de las TIC. “Logramos una sincronía y entendimiento entre dos lenguajes totalmente diferentes, gracias a la disposición y trabajo con Arturo Colorado e Isidro Moreno, principales líderes el proyecto en España y miembros de la universidad, así como de diversos gestores culturales, pues se entiende también que la exigencia fue muy alta”, puntualiza el ingeniero.

Se involucraron también investigadores de Alemania, Bélgica, Brasil, Ecuador, México y Países Bajos en los cuatro años que tardaron las dos primeras fases de este proyecto. Actualmente, son alrededor de 12 personas que actualizan el mapa de manera permanente, y se puede solicitar ser miembro por medio de un formulario que se encuentra en la misma la página web.

Además, se contó con la colaboración de estudiantes de pregrado de Ingeniería de Sistemas y Computación de la Javeriana Cali, quienes encontraron una oportunidad de acercamiento y apoyo a la investigación y programación. Asimismo, tres estudiantes de México lo apoyaron, que participaron en Verano de la Investigación Científica y Tecnológica del Pacífico del programa Delfín y realizaron una pasantía de investigación internacional en la universidad.

Cuando se le pregunta a Navarro por qué un ingeniero puede interesarse por la gestión del arte y la cultura, su respuesta se acompaña de buenos recuerdos: “es una influencia de mi madre, ella siempre inculcó en mí este amor por el arte, es parte de aquello que nos permite conocernos más como sociedad, así como nuestra historia”, asegura el Doctor en Ciencias de Computación de University of Otago.

Este especialista hizo una invitación a pensar y proponer más proyectos de esta índole en el país: “estos proyectos generan apropiación y pertenencia, debemos conocernos como sociedad, y qué mejor que el patrimonio cultural y artístico. En Colombia sería totalmente pertinente desarrollar uno igual, pues muchos pueden desconocer las influencias artísticas e históricas del país y de las regiones”.

Sofisticado laboratorio para estudiar zoonosis en la Javeriana

Sofisticado laboratorio para estudiar zoonosis en la Javeriana

Gracias al coronavirus que causó la pandemia mundial en este año, los presupuestos y los científicos para investigarlo han aumentado en cuestión de semanas. María Fernanda Gutiérrez, del grupo de virología de la Pontificia Universidad Javeriana, y Nelly Stella Roa Molina, del Centro de Investigaciones Odontológicas (CIO) de la misma universidad, acaban de recibir una grata noticia: el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación apoyará un proyecto de investigación de más de 3.600 millones de pesos para montar o adecuar tres laboratorios que estudiarán uno de los tantos aspectos que aún exigen respuestas más concretas: la zoonosis, que significa el paso de una infección de un animal al ser humano.

En realidad son tres los laboratorios que se benefician: el de la Javeriana y el de la Universidad ECCI, donde se instalarán laboratorios de bioseguridad nivel 3, el primero se encargará del manejo de muestras humanas y el segundo de las muestras animales, para estudiar las zoonosis. En el laboratorio de inmunología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional de Colombia se montarán las pruebas para determinar los cambios en las membranas de las células infectadas, así como las pruebas serológicas con las cuales se buscarán los individuos afectados.

Que los laboratorios sean nivel 3 significa que “el ambiente y la temperatura son controlados, la presencia de contaminantes es muy baja y se trabaja con cámaras de bioseguridad que tienen unos filtros más potentes de tal manera que el ambiente que pasa por las cámaras de flujo laminar es totalmente estéril”, explicó la investigadora Gutiérrez.

Esta viróloga que lleva más de 15 años estudiando el Virus de Leucosis Bovina VLB, un microorganismo que está presente en las vacas y podría tener relación con el cáncer de mama en el humano, continuará esta investigación y usará la experiencia y el conocimiento adquirido para trabajar con el coronavirus que está causando centenares de muertes a nivel mundial: el SARS –CoV2. Al cabo de un año, cuando haya terminado el proyecto, los laboratorios estarían en capacidad de estudiar cualquier agente infeccioso de origen animal que contagie al ser humano.

“Los virus relacionados con pandemias son en su mayoría zoonóticos”, dice Gutiérrez, evidenciando que “la pandemia actual mostró una gran deficiencia en laboratorios de diagnóstico y de investigación dotados y con capacidades de manejar agentes infecciosos altamente peligrosos como lo es este virus actual”. Con el laboratorio nivel 3 sería posible manejar el virus activo, con capacidad de replicarse en las células demostrando su capacidad infecciosa.

La idea original, un virus en las vacas

Esta enfermedad del ganado vacuno, descrita en Europa a finales del siglo XIX, ha captado la atención de los científicos en los últimos 20 años por su posible relación con el cáncer de seno en humanos. La hipótesis de Gutiérrez y de su grupo de investigación es que se trata de una zoonosis, pero aún no ha sido posible comprobarlo por falta de una infraestructura básica para el desarrollo de los ensayos que requieren estrategias de seguridad para evitar el riesgo biológico que estos patógenos pueden tener sobre los investigadores que la estudian.

Para considerar que un agente infeccioso es zoonótico la comunidad científica ha propuesto ocho evidencias, siete de las cuales ya tienen respuesta por parte de los científicos javerianos que en estos años de trabajo han logrado comprobar, como por ejemplo conocer la prevalencia del patógeno en su hospedero natural así como en el ser humano, saber que la transmisión del virus ocurre cuando se usan instrumentos contaminados de una vaca a otra o demostrar que existen receptores celulares compartidos en las células del animal con las células humanas lo cual permite el ingreso viral al ser humano. Lo que aún falta por descubrir es la vía de transmisión exacta entre la vaca y el hombre.

Pareciera que la leche cruda es el principal vehículo de transmisión pero aún no ha sido posible dilucidar cómo llega el virus desde la leche a los linfocitos o a las células mamarias.

“En un futuro inmediato terminamos de mostrar la capacidad zoonótica del VLB e iniciamos el apoyo en el diagnóstico de SARS-2 COVID 19 que llegó para quedarse y requiere muchos mas que los laboratorios actualmente habilitados”, explica la viróloga Gutiérrez.

La contingencia actual: el SARS-CoV2

La alianza con el CIO tiene en cuenta que son los odontólogos, higienistas y asistentes unos de los profesionales que más están expuestos al contagio con este virus “por la cercanía con pacientes y contacto con fluidos orales como la saliva por el manejo intrínseco en la práctica dental y la generación de aerosoles”, dijo la odontóloga Roa. Las medidas que han debido tomar para atender a sus pacientes son las más exigentes, razón por la cual la investigación ha tomado fuerza. Así, la propuesta de este proyecto, titulado Mejoramiento de las capacidades en Ciencia, Tecnología e Innovación en tres instituciones de educación superior localizadas en la capital del país para atender problemáticas asociadas con zoonosis, usando como modelo el Virus de la Leucosis Bovina, es apoyar el diagnóstico temprano de COVID-19 en pacientes asintomáticos como protocolo previo a la atención médica y odontológica, así como un diagnóstico temprano sobre todo en pacientes con alto riesgo de desarrollar complicaciones serias de la enfermedad. Eso significa realizar pruebas moleculares de diagnóstico de infección y cuantificación de SARS CoV2 desarrolladas por investigadores del CIO y pruebas serológicas en sangre y saliva en pacientes y en profesionales de la salud asintomáticos buscando anticuerpos para la enfermedad, explican Gutiérrez y Roa.

“También se están proponiendo diversos proyectos de investigación que pretenden mitigar la enfermedad de manera local y preventiva como el uso de enjuagues orales, prototipo de filtros y eyectores, así como alternativas de tratamiento”, dijo Roa.

Del Distrito Capital, el Instituto Nacional de Salud y la Universidad Nacional de Colombia fueron otros dos laboratorios seleccionados en la Convocatoria del Fondo de CTeI del SGR para el fortalecimiento de laboratorios regionales con capacidad de prestar servicios científicos y tecnológicos para atender problemáticas asociadas con agentes biológicos de alto riesgo para la salud humana. En todo el país quedaron elegibles 89 propuestas para financiación, de las 122 que recibió Minciencias.

Microplásticos, ¿el ‘pan de cada día’ de los peces?

Microplásticos, ¿el ‘pan de cada día’ de los peces?

“Si yo me como un pedazo de bolsa plástica, puede que no me pase nada. Pero si constantemente estoy comiendo plástico, eso sí me va a hacer daño; hasta la muerte me podría causar”.  La frase es de Andrea Luna, directora del semillero Aquasistemas, de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, y aunque ella misma dice que la comparación puede parecer absurda, retrata un aspecto crucial sobre la presencia de microplásticos en los ecosistemas marinos y sobre los posibles impactos en la salud de los animales e incluso en la salud humana.

Estas partículas son fragmentos de plástico que miden menos de cinco milímetros. Por su tamaño, su manejo como desecho contaminante es mucho más difícil. Por eso, los microplásticos están generando un impacto muy importante en las especies marinas. Este tema es relativamente nuevo en la investigación científica, y particularmente en Colombia no se ha estudiado a profundidad. Esta cuestión llevó a Valeria Jiménez Cárdenas, ecóloga javeriana, a analizar su presencia en los peces de Isla Grande, Bolívar.

La investigación se centró en la extracción de partículas plásticas del tracto digestivo de 60 individuos de peces pertenecientes a 5 especies diferentes distribuidas en los ecosistemas de arrecife de coral y de manglar. El primer resultado es contundente: todas las especies analizadas tenían este material en su tracto digestivo. “Estas fragmentos, al ser tan pequeños, son confundidos con alimento por los peces, ya que las especies analizadas son depredadoras visuales”, explica Jiménez. Este tema es especialmente sensible para el desarrollo normal de estos animales. “Ellos se sienten satisfechos porque sus estómagos están llenos, pero en realidad no se están alimentando con nutrientes que son importantes. Así, pueden presentar deficiencias por falta de recursos energéticos, en las defensas inmunitarias, el desarrollo y la reproducción”, agrega  Luna.

Pero eso no es todo. El acopio de microplásticos en el organismo del pez causa tres impactos principales: bloqueos internos, lesiones en el tracto digestivo y exposición a químicos contaminantes.

La acumulación interna genera obstrucciones en su sistema digestivo, que no permiten la circulación normal del alimento y la expulsión de los desechos. “En uno de los individuos se encontró un fragmento con forma de esfera, como un tapón en el inicio de los intestinos, y este tenía un aspecto muy similar a un huevo de pez”, detalla Jiménez. Es precisamente a este efecto que se refería Andrea Luna con su frase. “Ya cuando uno ve cómo hay plásticos dentro de los peces y no es solo algo que está en la literatura, es impactante”, dice. Comparar esta situación que viven los peces con el cuerpo humano podría dimensionar mejor el problema.

Además de lo mencionado, se encontró mayor cantidad de plásticos en las hembras. Para Valeria Jiménez esto se puede explicar por la mayor demanda de energía que requieren los individuos de sexo femenino para el proceso de reproducción y la producción de óvulos saludables. “En algunas especies a las hembras les toma un año más madurar sexualmente, comparado con los machos. Esto hace que consuman mucho más alimento y potencialmente, más plástico”, detalla.

Pero los efectos de la acumulación de este material van más allá.  Como el organismo no puede degradar dichas partículas, las hembras en especial no se nutren adecuadamente y esa desnutrición tendrá impactos directos en la descendencia. Esto puede hacer que las crías no tengan todos los elementos requeridos para su desarrollo así, podrían nacer con ciertos problemas neurológicos, desnutridos y de menor tamaño.

Otro de los hallazgos que menciona la investigación es que los plásticos encontrados tenían puntas filosas que potencialmente pueden causar heridas a lo largo del tracto digestivo. Frente al punto de exposición a sustancias químicas contaminantes, explican que las investigaciones avanzan para conocer las consecuencias reales, pero que ya se conoce que estos químicos pueden provocar disrupción endocrina, es decir, problemas en el equilibrio hormonal de los animales.

 

Innovación en Colombia

Para las investigadoras, este trabajo tiene un componente innovador pues compara la presencia de microplásticos en dos ecosistemas: manglar y arrecife de coral. Este es el primer estudio en el país que arroja información de este tipo y los resultados demuestran que las especies de manglar presentaron mayor cantidad de plásticos.

Ellas aseveran que esto podría estar relacionado con el Canal del Dique. El constante dragado y la apertura de las compuertas aportan grandes cantidades de sedimento al agua dulce que desemboca en las Islas del Rosario. El amplio caudal de esa plataforma permite que los residuos lleguen más lejos y los plásticos, por ser livianos, tienen mayor flotabilidad. Otras fuentes más directas pueden provenir de actividades en las islas como el turismo. Incluso las corrientes también pueden contribuir a este tipo de contaminación.

Los manglares actúan como un filtro en el que las raíces de los árboles atrapan una parte considerable de plásticos. Ambas investigadoras coinciden en que aún falta ahondar más en este tema, pero que su trabajo ya da un indicio de cómo es la distribución de plásticos en el mar, dónde se están acumulando y cuáles serían los principales ecosistemas para priorizar en la mitigación de esta problemática.

Esta investigación revela que los polímeros más encontrados en los peces fueron:

  • Poliéster: muy utilizado en el sector textil.
  • PVC: usado en láminas para empaque de productos durante el transporte
  • PET: material con el que se hacen las botellas plásticas
  • Polietileno: utilizado en envolturas de plástico y bolsas

Este resultado da un mayor acercamiento a las fuentes principales. Además, casi la mitad de los plásticos dentro de los peces eran negro y verde, colores que pueden ser similares a las presas de las cuales usualmente se alimentan.

La degradación del plástico

El plástico es un material relativamente nuevo en el planeta. Su producción se inició en los años 50 y se ha generalizado por todo el mundo. Si bien permite mucha practicidad en su uso, se ha evidenciado su impacto contaminante. Desde hace algunos años,  y como alternativa a este fenómeno, se lanzaron al mercado los plásticos oxo-biodegradables. “Estas son bolsas con ciertos aditivos químicos que cuando entran en contacto con la radiación solar y el oxígeno empiezan a romperse  en pedazos pequeños como un vidrio de seguridad”, explica David Gómez, tutor del semillero de Degradación en Polímeros Plásticos Contaminantes de la Facultad de Ciencias de la Javeriana, quien también aportó en esta investigación.

En teoría este tipo de material sería un avance para reducir la contaminación, pues al fracturarse en pedazos más pequeños su degradación sería más rápida. Pero los resultados del estudio muestran consecuencias diferentes. “Esta investigación es importante porque lo que aparentemente se vende como una solución ecológica y ambiental, parece no serlo del todo” agrega Gómez.

En este semillero trabajan en la búsqueda de estrategias que permitan minimizar la contaminación por plásticos. Uno de sus proyectos es liderado por este docente, que investiga los tipos de microorganismos capaces de biodegradarlo. Entre ellos se han reportado bacterias y hongos. Para él, los lugares ideales para encontrar estos microorganismos son aquellos en donde más tiempo han permanecido en contacto con estos materiales. Su trabajo consiste en cultivarlos y estudiarlos para medir su capacidad de biodegradación. “La universidad le está apuntando a crear estrategias fisicoquímicas, biotecnológicas  para poder minimizar el impacto ambiental que hemos causado durante tanto tiempo”, explica.

Los tres investigadores coinciden en que para atacar el problema hay varios frentes. Uno de ellos es la educación ambiental, tanto de las comunidades que habitan y visitan el mar, como las de las grandes ciudades, cuyas poblaciones suelen creer que no tienen responsabilidad en el tema, pero sus residuos son transportados por corrientes hídricas hasta los océanos.

El plástico debería ser uno de los materiales menos problemáticos porque se puede reciclar, pero para lograrlo hay que hacer un adecuado manejo de sus residuos. Otro frente pasa por las políticas públicas, si bien hay muchos debates sobre el cobro de impuestos al uso de bolsas, los investigadores afirman que se deben tomar más medidas que protejan el ambiente. Pero es necesario insistir, que lo más efectivo pasa por lo personal. Cada individuo debe tomar conciencia y responsabilizarse del uso adecuado y de la disposición final.

Cultura Javeriana de respeto y promoción de la propiedad intelectual

Cultura Javeriana de respeto y promoción de la propiedad intelectual

El avance científico y tecnológico, junto con el acervo cultural de la humanidad, se ha ido construyendo paso a paso, desde el mismo origen del hombre, y a lo largo de los siglos, con la contribución de cada persona, autor, científico, artista o inventor, que con inspiración y esfuerzo logró hacer realidad su aporte intelectual, y contribuir así a la solución de problemas sociales, y a la cultura en general.

En esta historia, la propiedad intelectual surgió como un instrumento para reconocer moralmente esa capacidad creadora e inventiva de las personas, y al mismo tiempo, proteger su derecho de beneficiarse económicamente de sus obras. Desde ese entonces, dicho instrumento ha venido adquiriendo mayor importancia en las políticas de innovación y competitividad de los países, y justamente en este mes se celebró el Día Mundial de la Propiedad Intelectual (26 de abril), por ser considerada un incentivo de la innovación y la creatividad en la actual economía del conocimiento.

En este contexto, la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ) también reconoce y valora el trabajo creativo, emprendedor e innovador del ser humano. A su vez, reconoce la importancia que tiene la propiedad intelectual y su gestión para el desarrollo social, económico y cultural del país. Por esta razón, en el año 2018 se actualizaron las Directrices de Propiedad Intelectual de la universidad, y desde la Dirección de Innovación, con acompañamiento de la Dirección Jurídica, se ha venido liderando una estrategia de divulgación de esas pautas, con distintas actividades de promoción y sensibilización.

Teniendo en cuenta que los miembros de la comunidad javeriana son personas que crean, innovan, y emprenden, durante mayo de 2020 se llevará a cabo un diagnóstico sobre conocimiento, percepción y apropiación de la propiedad intelectual en la universidad, a partir del cual se redefinirá la estrategia y se implementarán los canales más apropiados, que permitan llegar a cada persona con un mensaje de respeto y promoción del área en mención.

Por lo anterior, se invita a estudiantes, profesores y al personal administrativo de la universidad a participar de este diagnóstico y de las demás actividades que se divulgarán a lo largo del año, a través de las cuales se fomentará una cultura hacia la innovación y el emprendimiento, que con el uso y gestión de la propiedad intelectual genere valor a las creaciones que se desarrollan al interior de la universidad para impactar y transformar la sociedad.


 

* Abogado. Asesor en gestión de actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI). Asesor de propiedad intelectual y transferencia de tecnología en la Dirección de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

“La ciencia no fracasa”

“La ciencia no fracasa”

El talento y el saber son el verdadero poder. Esta es una de las premisas universales de la academia. ¿Y poder para qué? Para cambiar entornos, impactar positivamente la vida de las personas, trascender. Hoy, la universidad ya no solo es un espacio de enseñanza y aprendizaje como lo fue en sus estertores—, sino también de evolución. Se iza la bandera de la innovación como estandarte del progreso, pero ésta no ocurre de la noche a la mañana, no necesariamente debe ser radical (hay innovaciones graduales y con impacto incremental) y siempre supone evaluar sus consecuencias.  

Desde el 2005, se empezó a gestar el ecosistema innovador de la Universidad Javeriana, y en el 2012 se constituyó formalmente la Dirección de Innovación, que creó y puso en marcha el programa De la Academia al Mercado, un modelo de transferencia del conocimiento que hoy tiene múltiples frutos y es referencia nacional. En él se identifica un resultado de investigación promisorio, se evalúa, se valida, se protege con alguna modalidad de propiedad intelectual y se estructura en un producto o servicio para llevarlo al mercado. Aquí, algunas visiones de su directora sobre este proceso.

Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá).
Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá)

PESQUISA: ¿Por qué para las universidades ha sido difícil vincular la investigación con la sociedad?  

Fanny Almario: Puede haber un grado de dificultad pero también de invisibilidad. En las universidades primero se dio la enseñanza hasta madurarse y después vino la investigación, que ha tenido impacto social. El proceso de apropiación y transferencia de conocimiento no es tan sistemático ni inmediato porque las universidades están hechas para generarlo, no necesariamente comercializarloy para innovar se requieren unas competencias que ahora estamos incentivando y fortaleciendo, como la creatividad, el liderazgo, la resiliencia y el trabajo en equipo. Entre empresa y universidad hay que trabajar colaborativamente 

PESQUISA: ¿Qué hace falta para que se consolide ese engranaje? 

FA: Debe haber interés, confianza y unidades de interfaz que promuevan estas relaciones. En la década de 1990 surgieron los comités universidad-empresa. Hoy, además de entidades tipo cámaras de comercio o agremiaciones como la ANDIConnect Bogotá Región, que ayudan en ese propósito, también hay compañías que se dedican a identificar oportunidades en los distintos ecosistemas. Pero difícilmente esta construcción colectiva se puede dar si no hay una muy buena investigación de base.  El conocimiento no necesariamente es mediáticopero sí debe ser robusto e ir madurando para que no se agote.   

PESQUISA: ¿Qué mecanismos han empleado para atraer a los académicos a la cultura de la innovación? 

FA: Lo primero que hicimos fue encontrarnos con esos profesores que tenían la inquietud de saber cómo su conocimiento le podría servir a alguien y de qué manera se podría utilizar con un valor diferencial. Algunos tocaron nuestra puerta y otros los buscamos cuando advertimos investigaciones, patentes y tecnologías que podían ser atractivas para el mercado. Ellos fueron nuestros primeros promotores de la innovación y, con su espíritu, aunado a casos de éxitos que hallamos dentro de la universidad, empezamos a animar a otros docentes en esa vía. Después, visitamos cada facultad explicando qué estábamos haciendo desde la Dirección de Innovación, por qué era un gana-gana para todos (comunidad no académica, investigador y universidad) y comenzamos a divulgar, a través de congresos de investigación, asistencia a ruedas de innovación con empresas, actividades de promoción y foros, todo el andamiaje de directrices y reglamentaciones construidas para transferir el conocimiento e impulsar el emprendimiento. Trabajamos muy de la mano con la Dirección de Investigación para evaluar proyectos con potencial innovador y con los Comités de Investigación y Ética, a donde llegan los proyectos en ciernes que a mediano y largo plazo pueden tener procesos de transferencia interesantes.  

PESQUISA: ¿Cómo se incuba la innovación para que sea transversal a toda la academia? 

FA: Creando cultura de innovación y emprendimiento. Ese fue nuestro primer reto y aún continúa siéndolo. Para ello dictamos cursos, talleres y hacemos visitas focalizadas a los grupos de investigación. Desde nuestra dirección, identificamos el conocimiento con potencial de ser transferido y determinamos qué modalidad de propiedad intelectual emplear para protegerlo. Así mismo, estructuramos proyectos universidad-empresa y ayudamos a darle valor a una propuesta para que sea atractiva para el mercado, bien sea para licenciarla, venderla, patentarla o crear una nueva empresa basada en el conocimiento académico conocidas spinoff Adicionalmente, incentivamos dos ideas fundamentales: la primera, que la innovación no solo parte de la investigación, también se da en la docencia y el servicio; la segunda, la importancia de desarrollar la innovación social, es decir, crear metodologías y formas de hacer o trabajar con las comunidades, derivadas de una actividad investigativa, y que resultan en procesos de acción social y transferencia y apropiación de conocimiento con gran impacto comunitario.

PESQUISA: ¿De qué manera la Universidad ha desarrollado la innovación social? 

FA: Por su carácter misional, desde hace muchos años la Javeriana ha ejecutado proyectos centrados en aprovechar el conocimiento generado para impactar positivamente a las comunidades, vinculándolas en ese proceso. Organizaciones internas como Prosofi y Vidas Móviles, junto con las Convocatorias San Francisco Javier son, entre otros, espacios para apropiar socialmente el conocimiento en soluciones específicas. Nuestro siguiente paso será articular muchas unidades javerianas que trabajan en ello construir una directriz especialmente sobre innovación social en la que se definan parámetros y metodologías de intervención y medición del impacto de los proyectos.

PESQUISA: ¿La ciencia fracasa? 

FA: Si fracasar es tener un resultado negativo, eso no es fracaso, porque les permite a  otros investigadores advertir que no deben seguir por esa ruta. La ciencia y la investigación te ofrecen muchocaminos para descubrir algo y encontrar soluciones, pero aún basado en criterios científicos se puede llegar, inesperadamente, a una vía cerrada.

PESQUISA: ¿Qué ha sido lo más difícil en la creación de este ecosistema innovador? 

FA: Lo más complejo  como en cualquier proceso de estos es la articulación y definición de roles, es decir, saber quién está haciendo qué y cómo se pueden unir esfuerzos. Otro desafío ha sido aprender a ser muy dinámicos y versátiles para estar a la altura de lo que sucede afuera. Para que la Universidad se inserte al ecosistema de innovación nacional y regional debe tener una capacidad de respuesta acorde con los tiempos y los espacios, y eso lo hemos ido ajustando en estos años.

PESQUISA: ¿Por qué la Universidad ha sido líder en la transferencia de conocimiento? 

FA: Primero, porque ha tenido directivas no solo rectores y vicerrectores, sino otras unidades como la jurídica y financiera conscientes del rol de la academia para hacer viables soluciones, en lo posible articuladas entre varios actores de la comunidad académicaSegundo, porque la Universidad tiene muy claro que la innovación para ella no solo se mide desde el componente productivo, sino también social y la transformación de realidades de los más vulnerables. Tercero, porque se ha mantenido el apoyo continuamente y hemos sido conscientes de que este no es un proceso mediático. Cuarto, porque hemos estimulado las relaciones y el trabajo interdisciplinario consensuado para lograr que las soluciones sean más compactas y completas. Y quinto, porque hemos entendido las potencialidades del talento humano en casa y gozado de una gran materia prima (conocimiento) para trabajar. Pero en el fondo de todo esto subyace un elemento esencial: el espíritu misional de la Universidad, en el que se tiene muy claro la conciencia sobre el otro y la necesidad de buscar mecanismos para mejorar su vida. Ese compromiso social, que está en el ADN de esta alma máter, ha sido una ventaja para consolidar este ecosistema innovador.

PESQUISA: ¿En qué referentes internacionales se han inspirado? 

FA: Tenemos varios referentes porque hemos identificado y conocido sus modelos de gestión del conocimiento, en buena medida gracias al apoyo de InnpulsaEntre las universidades visitadas están Oxford, Utah, Stanford, Católica de Chile, Tec de Monterrey, Hebraica de Jerusalén y Santiago de Compostella.