Entusados: un retrato audiovisual del desamor

Entusados: un retrato audiovisual del desamor

Marco* se mira frente al espejo después de afeitarse. El plan está claro, preparar una merienda, guardarla en su mochila junto a la frazada para el picnic y comprar un ramo de flores naranjas como las que le gustan a ella. Él está determinado; luego de semanas de discusiones intensas, espera resolver sus diferencias y celebrar su primer aniversario en el parque donde se conocieron. Son las dos de la tarde, ha esperado por cerca de una hora y ella aún no llega; está preocupado, ya van cuatro llamadas sin respuesta. De repente, aparece Valentina, indiferente ante sus miradas y tan decidida como él, pero en su caso, a terminar la relación:

– “Sé que te va a doler, pero debo ser honesta contigo; lo que sentí por ti nunca fue sincero. No seguiré mintiéndome y forzando una relación que nunca ha sido real. Además, lo debo decir, tú no tienes aspiraciones. Hasta aquí llegamos”.

Como Marco, hay jóvenes en Colombia y el mundo experimentando a diario el dolor de una separación, el desamor o como coloquialmente se conoce: ‘la tusa’. Por eso, con el fin de retratar cómo los hombres jóvenes entre los 18 y 24 años viven la separación afectiva con sus parejas y el duelo posterior, el Semillero de investigación aplicada al periodismo audiovisual, de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, desarrolló el proyecto La tusa del 102.

Pesquisa Javeriana conversó con Germán Ortegón, productor de televisión, profesor javeriano y líder del Semillero, el cual muestra cómo viven los hombres el desamor y su percepción sobre la nueva ola de proyectos de investigación creación.

 

Entusados, una serie transmedia con realidad virtual a través de webcam sobre la psicología del desamor

Pesquisa Javeriana: ¿Cómo nació La tusa del 102?

Germán Ortegón: El 90% de los proyectos del Semillero parte de las preguntas y dudas que tienen los estudiantes. Frente a eso, en una de las reuniones del semillero, el joven Sebastián Díaz Granados me dijo que quería indagar sobre cómo viven el amor y desamor los hombres, particularmente esa experiencia llamada tusa. Por eso en el 2018 empezamos a recoger toda la documentación posible.

 

PJ: ¿Con qué se encontraron?

GO: Hicimos 18 entrevistas a compañeros de los estudiantes del semillero para saber cómo pasaban la tusa y encontramos a Claudia Carolina Botero, doctora en psicología y profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Javeriana, quien hizo una investigación sobre las consecuencias de la agresión psicológica en las parejas jóvenes durante el noviazgo. En ese momento nos dimos cuenta de que no se trataba solo de entender el tema del desamor en los hombres, sino de cómo ese proceso genera una gran cantidad de violencias. Violencias que podrían retratarse audiovisualmente.

 

PJ: ¿Qué tipos de violencias descubrieron con la investigación? ¿Y cómo pasaban la tusa estos jóvenes?

GO: Nos reunimos con Carolina Botero y ella nos mostró en una conferencia que existen varios tipos de agresiones. Por ejemplo, el control excesivo y denigración entre la pareja, el malestar psicológico que ocasionan las diferencias; las agresiones físicas y psicológicas producidas por cachetadas, mordiscos, patadas, golpes y hasta lanzar objetos, y la intimidación que muchas veces lleva a las personas a enojarse tanto como para asustar a la otra y amenazarla con golpes. Entender eso y encontrar que los hábitos comunes de los jóvenes durante una tusa son negar el abandono, tomar malas decisiones, obviar los procesos de duelo y tener una precaria inteligencia emocional nos hizo tomar la decisión como semillero de hacer el formato tipo serie para televisión e internet.

 

PJ: ¿Por qué eligieron la serie como formato? ¿cuál es su valor agregado?

GO: Ahora todo el mundo está haciendo series web o tocando el tema del desamor, por eso supe que de esta idea podría salir algo innovador al agregarle un poco de picante: hacer una serie transmedia, con realidad virtual a través de webcam y elementos 3D para trabajar los imaginarios de los personajes en la historia. Así surgió Entusados. Una serie con 12 capítulos para televisión, de cinco minutos cada uno, en la que le contamos a la gente la versión pública de una relación, y 24 capítulos para la web en los que con realidad virtual y elementos 3D narramos lo que pasa en la cabeza del novio, la novia, los entusados y sus mejores amigos.

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PJ: ¿A qué se refiere con los “imaginarios de los personajes”?

GO: Una cosa es la versión que conocemos todos en la calle, en lo público de una relación; cosas como “ella me echó o yo la eché”, y de allí se comentan cosas o descalifican otras, pero eso no es una relación. Normalmente cuando un exnovio cuenta su versión, lo hace con su mejor amigo que es quien lo salva o lo hunde; lo salva cuando le pone cuidado o lo hunde cuando lo invita a drogarse, emborracharse o a buscar otro clavo para sacar su dolor. Ahora, la versión de las exnovias es distinta, normalmente creen tener la razón o tienden a victimizarse, pero resulta que las víctimas y victimarios son ambos. Entonces es allí cuando la relación se torna en un juego de roles de víctimas y victimarios, tal y como lo comprendimos con la investigación de Botero.

 

PJ: Entonces el reto estuvo en construir el perfil de los personajes. ¿Cómo fue este proceso?

GO: Contacté a Idania Veláquez una colega y guionista de la Universitaria Agustiniana, para desarrollar talleres de escritura y ficción para web con los estudiantes del Semillero. Allí, trabajamos los 12 capítulos de la serie web y luego con el apoyo de investigadores, entre ellos Carolina Botero, ampliamos la caracterización psicológica de los personajes. También, tuvimos en cuenta que somos una nación multicultural y que en la Javeriana hay un pequeño país porque hay representantes de todas las regiones; por eso incluimos en la caracterización de los perfiles, diversidad de culturas. Pasó de ser una idea de un semillero a ser un proyecto nacional.

 

PJ: Al ser un proyecto tan amplio, ambicioso y de carácter interuniversitario, ¿cómo consiguió financiación?

GO: Este tema se trata de creatividad y recursividad. Necesitábamos financiación, así que contacté a la empresa española BrainStorm que, por su interés en fortalecer el campo de la educación, nos aportó el software para la realización de la realidad virtual de la serie; luego, participamos en la convocatoria nacional Incubadora de Señal Colombia para proyectos universitarios financiables en el sector de las industrias creativas, la cual ganamos y nos garantizó la transmisión televisiva y web de la serie.

Después postulamos a dos convocatorias Javerianas, una del Centro Ático para apoyo a semilleros y otra de la Vicerrectoría de Investigación para financiar proyectos de investigación creación e innovación; también se sumó en coproducción para la realización de los espacios virtuales la empresa Ideoide,  y finalmente, mediante el voz a voz invité a colegas y estudiantes de carreras como Artes escénicas, Arquitectura, Música con énfasis en ingeniería de sonido, Comunicación y Psicología de la Javeriana y a semilleros de graficación y radio de la Universidad Minuto de Dios y la Universitaria Agustiniana.

 

“Este proyecto que inició como una idea ya cuenta con seis tesistas desarrollando sus proyectos de grado en publicidad, lenguas extranjeras y diseño gráfico; así como la realización de un podcast de ficción a cargo del semillero de sonido de la Universitaria Agustiniana”, afirma Ortegón.

 

PJ: ¿Qué opina acerca de los proyectos donde se articula la investigación y la creación?

GO: Por fin para mí tiene más sentido la parte académica porque estamos haciendo investigación, pero articulada con todas las artes y allí es donde viene la creación. Desde el momento en el que decidimos dónde poner una cámara, estamos hablando de fotografía; nosotros hablamos de pintura porque pintamos con luz; pensamos en la música con el sonido de nuestras series, y vivimos la literatura cuando escribimos los guiones.

Ahora veo que la academia entiende que la investigación no solamente puede ser dura y pura en términos de la escritura e investigación, sino que cuando se conjuga con todas las artes se vuelve más profunda. Son investigaciones que no terminarán en anaqueles, sino en este caso en la red para que todo el mundo tenga acceso a ella, llegando a ser universal.

 

PJ: Según la investigación, la serie multiplataforma y su experiencia, ¿cómo vive un hombre la tusa?

GO: Frente a los temas afectivos el hombre siempre es más reservado. Nuestra pretensión con Entusados es brindar herramientas para el manejo inteligente de las emociones y que todos comprendamos que existen muchas más alternativas para manejar el desamor. En la plataforma todos podrán encontrar direcciones que ayudan a sobre llevar estos estados emocionales, que no solamente existen en la Universidad, sino en diferentes entidades de la ciudad como 106 ‘El poder de ser escuchado’, la línea 123 o la línea púrpura (018000112137).

 

Entusados iniciará grabaciones en septiembre del 2020 y su lanzamiento se hará en enero del 2021.

 

Le invitamos a conocer más avances sobre este proyecto en el marco del IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad que se llevará a cabo del 7 al 18 de septiembre.

*Nombre cambiado por solicitud de la fuente

 

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Ser o no ser cómplice

Ser o no ser cómplice

Fernando Araújo Col

Como usted y como aquél, yo también fui hincha de la Selección Colombia. Y como usted y como aquél, lloré cuando perdía y celebré sus pocas victorias. Eran los años 70 y 80. Willington Ortiz, Víctor Campaz, Diego Umaña, Jairo Arboleda, Pedro Zape y Alejandro Brand, por nombrar solo algunos, eran esa magia que me hacía falta para vivir. Los días de una semana estaban marcados por los partidos de fútbol, o el fútbol era la puerta abierta a la vida. Pero luego fueron sucediendo hechos oscuros y fui conociendo lo que ocurría, o lo que había empezado a ocurrir con el fútbol en Colombia.

Trabajaba ya en un periódico y allí escribía sobre fútbol. En La Prensa empecé a comprender que el resultado de un juego, o lo que veíamos sobre un campo de fútbol, era consecuencia de mil circunstancias, de personajes sombríos, siniestros, de historias teñidas de sangre, de mucha sangre, de mentiras y robos, de resultados amañados en un escritorio. Había un fútbol detrás del fútbol.

Ese fútbol se me presentó completo el 5 de septiembre del 93, luego del legendario 5-0 sobre Argentina en las Eliminatorias para el Mundial del 94. Ese día, esa noche, vi que el fútbol iba de la mano de la muerte, y que algunos de los jugadores que tanto admiraba eran cómplices de quienes habían tomado el poder del fútbol en Colombia a punta de bala y picana. El 6 de septiembre aterricé en Bogotá, ignorante de lo que había ocurrido. Y poco a poco, con estupor, y luego con pánico, me fui enterando de los cien muertos que había dejado la celebración del 5-0. Vi la ciudad regada de botellas y de banderas quemadas y de harina y colillas de cigarrillos. En fin, restos de la alegría de una simple victoria.

Restos de la alegría de una simple victoria en un país como Colombia, donde la vida no vale nada y donde una simple discusión puede terminar con una cuchillada o un tiro en la frente. No había taxis. No había buses. El país había dejado de funcionar sobre el dolor de las familias de las víctimas. Una hora más tarde llegó la Selección de Colombia. El desfile, el himno, el patrioterismo, los políticos subidos al carro de la victoria, igual que los empresarios y los periodistas, los miles de lagartos y uno que otro hincha. Era el baile del oportunismo, al ritmo de los arribistas.

Desde ese día, Colombia fue el centro de cientos de miles de mentiras; el aficionado, el centro del engaño. Quien osara decir que el equipo no iba a quedar campeón del mundo en Estados Unidos, era considerado enemigo público de la nación. Un apátrida. Y llegó el Mundial. Y el equipo perdió. Y de ese perder, de las mentiras, del engaño, de la estupidez, de los periodistas vendidos, de los empresarios vendedores, de la desorganización, de la vanidad de los líderes del equipo, y tantas y tantas cosas más, surgió una noche de sábado un pistolero en un restaurante de Medellín y acribilló a Andrés Escobar. Jamás en la historia del fútbol un jugador había sido asesinado por sus actuaciones en una copa del mundo. Escobar fue el primero.

El 2 de julio del 94 terminé de decidir que yo no quería hacer parte de aquel baile multicolor y sangriento. Comprendí que con nuestro silencio, con nuestro apoyo, nuestro mirar hacia otro lado, nuestro dejarnos llevar por las multitudes, éramos cómplices de todos los crímenes del fútbol. Éramos, de alguna manera, criminales.

 


*Escritor y periodista, editor cultural del diario El Espectador. En sus libros de no ficción, como Pena máxima (1995) y No era fútbol, era fraude (2016), denuncia al fútbol como un deporte que ha dejado de ser transparente. Fue estudiante javeriano, y a la universidad ha regresado a dictar clases y conferencias. Sobre sus días de pregrado, recuerda: “Mi relación con el fútbol en la Javeriana se inició desde que comencé a estudiar allá, pues lo primero que hice una vez me matriculé fue subir a la cancha de fútbol. Desde entonces, me dediqué a armar el equipo de la facultad todos los años, a comprar los uniformes –incluso con mi dinero– y a ver a cuanto prospecto aparecía en primer semestre. En mis ratos libres, el tinto era en las graderías de la cancha de fútbol, y en mis tiempos de clase, el estudio era con diagramas para definir cómo jugaría nuestro equipo el siguiente partido”.

**Fotografía obtenida de Max Pixel (CC0).