¿Síntomas de COVID-19? Su cuerpo le puede estar ‘hablando’

¿Síntomas de COVID-19? Su cuerpo le puede estar ‘hablando’

En estos momentos uno de los mejores antídotos contra la COVID-19, además de las medidas de protección, es estar informado. Así lo confirma la Organización Panamericana de la Salud (OPS), pues insiste en que si se facilita información precisa, la población podrá tomar decisiones y adoptar comportamientos positivos.

Pesquisa Javeriana se une a este llamado, haciendo un resumen de diversas noticias que hemos publicado sobre los conceptos de expertos javerianos con respecto a los avances del virus.

En primer lugar, recordar que las afectaciones en cada una de las personas que padecen la COVID-19 son variables. Además de los llamados asintomáticos, hay otro grupo de personas que puede experimentar los síntomas comunes como fiebre, tos seca, dificultad para respirar, y adicionalmente pérdida del gusto y del olfato, afecciones en la piel, en el corazón e incluso náuseas, vómito y diarrea.

 

Oxigene sus conocimientos sobre la COVID-19

El asma, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o la falla cardiaca están acompañadas de una sensación de falta de aire, o deficiente nivel de saturación de oxígeno, es decir, por debajo de 90 (hipoxemia), cuando en valores normales se espera que esté entre 95 y 100%.

Sin embargo, la particularidad en algunos pacientes con COVID-19, comenta el médico internista javeriano Juan David Botero, es que pueden presentar este signo sin estar acompañadas de la sensación de ahogo; a esto lo han denominado “happy hipoxemia”: aunque a la persona le falta el oxígeno y su cuerpo se está viendo afectado (su corazón tiene que trabajar más, las células sufren por su carencia), no lo siente. Esa es una de las razones por las cuales los pacientes consultan tarde, sin saber que ya la infección está avanzada.

Como ya lo han sugerido algunas publicaciones, estas personas deben recibir oxígeno de formas no tan invasivas y monitorear su saturación intentando estabilizarla, pero si esto no mejora, “la instancia siguiente y que tratamos de evitar es la ventilación mecánica (intubación)”, complementa Botero. Ante la falta de oxígeno, una forma de aumentar su generación es haciendo uso de la antigua técnica de mover el diafragma, colocando al paciente boca abajo y con la cabeza de lado para mejorar la respiración, señala el internista. No obstante, esta alternativa es de alta complejidad, por lo que solo debe ser realizada por expertos.

 

Olores y sabores, que no se pierda el sentido en tiempo de pandemia

El debate sobre si las alteraciones en el olfato y gusto deberían considerarse un síntoma de la COVID-19 ha sido una constante. Sin embargo, cada vez hay más reportes de la presencia de estas alteraciones en pacientes con signos compatibles o con diagnóstico confirmado del actual coronavirus, lo que ha llamado la atención de investigadores a nivel global.

Para la doctora javeriana María Manuela Chemas, residente de otorrinolaringología y cirugía maxilofacial, no se puede desconocer la importancia de estas señales físicas. “Si atendemos de forma oportuna al llamado de estas manifestaciones, podemos evitar que la persona asintomática, pero con pérdida del gusto o el olfato, siga propagando el virus”, explica. Por esta razón, las personas que presenten pérdida del gusto u olfato y no hayan tenido antecedentes de congestión nasal crónica con patologías como rinitis alérgica o sinusitis aguda, deben practicarse pruebas diagnósticas y someterse al aislamiento preventivo, pues la experta asegura que estos signos son un potencial indicador para identificar a los portadores del virus en fases tempranas.

 

En la piel también se reflejan síntomas de COVID-19

Según reportes científicos, la piel no se escapa de los efectos del coronavirus, pues la COVID-19 puede manifestarse a través de erupciones en distintas partes del cuerpo como manos, pies, tronco, espalda, axilas, entre otros.

Las manifestaciones cutáneas provocadas por esta enfermedad son materia de análisis por las múltiples formas en las pueden llegar a presentarse y porque se parecen a otras que ya se han visto antes en la piel como varicela o sarampión, lo que hace más difícil distinguirlas.

 

COVID-19: su estómago también podría estar en riesgo

Síntomas como fiebre, tos seca o dificultad para respirar han sido claramente identificados en pacientes con la COVID-19, pero manifestaciones como náuseas, vómito y diarrea parecen ser una novedad. Al respecto, la gastroenteróloga javeriana Ana María Manzano explica que según estudios realizados a la enzima (agiotensina-2), por medio de la cual ingresa el virus, confirman que está presente en diferentes tramos del tracto digestivo, como en el intestino delgado, lo que puede explicar la presencia del virus en esta parte del cuerpo.

En cuanto a la afectación que tiene el virus en el hígado, se ha visto que del 14% al 53% de los pacientes con COVID-19 reportan lesión en este órgano y, dice la experta, la mayoría de las alteraciones a este nivel son transitorias y leves. Además, muchas de ellas apuntan a que el compromiso hepático puede ser resultado del tratamiento farmacológico usado para tratar el SARS-Cov-2 y no directamente generado por este coronavirus.

Aunque no hay evidencia concluyente que confirme la transmisión del SARS-CoV-2 de forma fecal-oral, Manzano recomienda la desinfección frecuente de áreas compartidas. Si un paciente está bajo aislamiento porque tiene la presencia de la enfermedad, lo ideal es que pueda tener un baño personal. Sugiere, además, que este lugar sea usado por otras personas solo 14 días después de haber salido de hospitalización o de pasar el aislamiento en casa.

 

Que no le duela el corazón por culpa de la COVID-19

Diversos estudios internacionales están dando cuenta de la relación que hay entre el corazón y la COVID-19. El virus puede afectarlo de diversas formas, asegura el médico javeriano Julio Aldana; puede ser de manera directa, cuando afecta al músculo (miocardio), cuando hay una falta de oxígeno en la sangre porque el virus está atacando a los pulmones o cuando desencadena una inflamación en los órganos.

Las conclusiones de los expertos indican que las afecciones cardiacas en pacientes con COVID-19 se deben, en el caso de adultos mayores, al incremento de la exigencia al corazón por la edad y una capacidad ya disminuida en la reserva cardíaca. En pacientes menores se podría tratar de una miocarditis causada propiamente por el virus. Además, hallazgos científicos confirman que quienes tienen enfermedades cardiovasculares preexistentes son pacientes de alto riesgo y quienes no han presentado problemas previos a la adquisición del virus pueden empezar a padecerlos.

 

¿Cómo protegen los tapabocas?

El estornudo, la tos y demás expresiones que impliquen la expulsión de gotículas de saliva son fuente principal de transmisión del virus, más aún, sabiendo que hay personas asintomáticas que pueden estar propagando la enfermedad. Por ello, usar una máscara de protección es esencial.

Para el caso del personal médico, hay diferentes tipos de respiradores y EPP (Elementos de Protección Personal) que tienen características particulares y cubren necesidades específicas, por lo que su uso no es genérico. De esta manera se recomienda conocer cuál es el respirador adecuado para cada uno.

COVID-19: su estómago también podría estar en riesgo

COVID-19: su estómago también podría estar en riesgo

Coronavirus anteriores al SARS-CoV-2, como el SARS-CoV-1 y el MERS, en su momento reportaron la presencia de síntomas gastrointestinales en las personas que los padecieron, como diarrea, náuseas, vómito y dolor abdominal. Aunque en el actual coronavirus estos síntomas han sido reportados en menor proporción, esta sintomatología también puede preceder a las manifestaciones respiratorias de la COVID-19, dice la doctora Ana María Manzano, médica internista y gastroenteróloga del Hospital Universitario San Ignacio.

Después de hacer una revisión científica de los hallazgos alrededor de este virus y su relación con el tracto gastrointestinal, la experta brinda información detallada para tener en cuenta en el manejo y cuidado de sus manifestaciones en el cuerpo.

 

Radiografía

“Fueron dos días sin apetito, con náuseas y vómito. Alcancé a pensar que estaba embarazada”, dice Juliana*, de 29 años. “Una prueba de sangre y otra de orina descartaron esa posibilidad. Sin embargo, los síntomas persistían ¿Una gastroenteritis, tal vez?”, narra la publicista.

Ella no sospechaba el hecho de tener COVID-19, había tenido todos los cuidados y, según comenta, no habría explicación alguna para adquirirlo. Sin embargo, tras una prueba de PCR para diagnosticar coronavirus, el resultado fue positivo. “Para mí fue una sorpresa, no tenía ninguno de los síntomas comunes (fiebre, tos seca, cansancio; u otros más fuertes como dificultad para respirar, dolor de garganta, de cabeza, etc.)”. Entonces, ¿era asintomática? No, las náuseas, el vómito y la falta de apetito hacían parte de una gama de signos que desconocía. “Así es este virus, llega sin avisar y se manifiesta de formas que creo que ni la ciencia ha logrado entender”, agrega Juliana.

El primer caso documentado de este tipo fue el de un joven de 35 años en Estados Unidos, señala la doctora Manzano. Él tuvo síntomas gastrointestinales como vómito, diarrea y dolor abdominal antes de presentar los comunes efectos respiratorios.

¿Por qué la afectación estomacal? Según explican los expertos, la enzima (agiotensina-2) por medio de la cual ingresa el virus, está presente en gran medida en diferentes tramos del tracto digestivo, como por ejemplo el intestino delgado, lo que puede explicar la presencia del virus en esta parte del cuerpo, argumenta Manzano.

En cuanto a la afectación que tiene el virus en el hígado, se ha visto que del 14% al 53% de los pacientes con COVID-19 reportan lesión en este órgano y, dice la experta, la mayoría de las alteraciones a este nivel son transitorias y leves. Además, en la revisión de la literatura científica notó que muchas de ellas apuntan a que el compromiso hepático puede ser secundario y no directamente generado por este coronavirus, sino por el mismo tratamiento farmacológico para tratarlo; por los estados de hipoperfusión (que no le llega buen aporte sanguíneo al hígado), o por la severa reacción del sistema inmune para contrarrestar la infección. Estos y otros factores que siguen en estudio podrían explicar la disfunción hepática, explica la especialista.

 

Los medicamentos antivirales pueden generar síntomas gastrointestinales como diarrea durante el tratamiento contra COVID-19

 

 

Efectos del tratamiento

Hay otros síntomas gastrointestinales que pueden presentarse durante la enfermedad y son efectos asociados a la terapia o tratamiento indicado para manejo de la COVID-19. Con respecto a los medicamentos antivirales, pueden generar síntomas gastrointestinales como diarrea durante el tratamiento, gastroparesia (dificultad durante la digestión), dolor abdominal, inflamación del páncreas (pancreatitis), entre otras patologías. Por eso, no hay que desestimar la aparición de estos signos asociados a la terapia en esta enfermedad, comenta la experta.

 

¿Qué dice la ciencia?

El primer estudio que reportó 140 pacientes con Covid-19 y síntomas gastrointestinales clasificó 82 de los casos como no severos y 58 casos como severos, del cual el 36,9% mostró síntomas gastrointestinales, siendo los más frecuentes: náuseas, diarrea y pérdida del apetito. Otra investigación, con datos de 1.099 pacientes de 552 centros médicos en China, encontró que la frecuencia de síntomas gastrointestinales era baja, pues estaba presente entre el 3.8% y 5% de las personas evaluadas. Sin embargo, una de las limitantes del estudio, según explica la gastroenteróloga, es que era solamente descriptivo.

En razón de lo anterior, en un nuevo estudio tomaron muestras de materia fecal a todos los pacientes que ingresaban a hospitalización y que eran confirmados como positivos para coronavirus, con el fin de saber si había presencia de éste en las heces. De los 73 pacientes objeto de la pesquisa, se encontró que en el 53% había evidencia de material genético del virus. Incluso, esta pesquisa evidencia que aun cuando ya habían dado negativos para COVID-19 en las pruebas de tracto respiratorio, la muestra en materia fecal podía seguir siendo positiva. Sin embargo, señala Manzano, eso no concluía nada de que hubiera todavía replicación viral activa y que estos pacientes no pudieran ser dados de alta.

Según datos de pacientes con PCR positivo en vía aérea y en tracto digestivo, las pruebas de materia fecal indican que las partículas del virus pueden sobrevivir por más tiempo en el tracto gastrointestinal, lo que quiere decir que a pesar de ser negativos para coronavirus, en heces puede aparecer positivo. “Incluso, hay algunos estudios que dicen que la carga viral en heces puede durar hasta 23 días”, informa la médica.

 

Si un paciente está bajo aislamiento porque tiene la presencia de la enfermedad, lo ideal es que pueda tener un baño personal.

 

¿Se puede transmitir el virus de forma fecal-oral?

Este tipo de transmisión puede darse de cinco formas de acuerdo con varios estudios, explica Manzano: a través de los dedos, moscas, fluidos, superficies y comida, y este virus cumple varias. Sin embargo, no hay evidencia concluyente hasta ahora que confirme la transmisión del SARS-CoV-2 de esta forma.

Sin embargo, es recomendable implementar todas las medidas higiénicas. Debe haber una desinfección frecuente de áreas compartidas, si un paciente está bajo aislamiento porque tiene la presencia de la enfermedad, lo ideal es que pueda tener un baño personal. Se sugiere, además, que este lugar sea usado por otras personas solo 14 días después de haber salido de hospitalización o de pasar el aislamiento en casa.

 

Otras consideraciones

En cuanto a la solicitud de exámenes endoscópicos, argumenta Manzano, hay ciertas restricciones. “Hay procedimientos de alto riesgo como la broncoscopia y la endoscopia digestiva superior, que sería mejor evitarlas”, señala. Por eso, sugiere que las personas solo se realicen procedimientos de urgencia: cuando se presenta sangrado gastrointestinal, colangitis (cálculos que impiden el paso de la bilis que produce el hígado) y extracción de cuerpo extraño. Estos procedimientos, de igual manera, implican riesgos para el paciente y para el equipo que los realiza.

En casos de pacientes programados y no de urgencia, se hace un triage pre-endoscópico y el día de la cita se toman las medidas de bioseguridad correspondientes, toma de temperatura, etc. Así se reduce el riesgo para el personal médico encargado.

Finalmente, no hay que desconocer que la aparición de síntomas gastrointestinales puede asociarse al estrés que ha condicionado esta pandemia. Por eso, afirma la doctora Manzano: “no es ser exagerado, hay que ver todas las posibilidades, pues aún estamos tratando de entender el comportamiento del virus y hay muchas dudas por resolver y síntomas que pueden o no estar asociados a la enfermedad”.

 

*Nombre cambiado por solicitud de la fuente

Planta bogotana contra el rotavirus

Planta bogotana contra el rotavirus

Le dicen suso o cenizo, pero para encontrarla en alguna plaza de mercado en Bogotá es mejor preguntar por vira-vira. No es difícil reconocerla, aunque se confunde con otras. Es una planta arbustiva de entre 60 cm y un metro de alto, con tallo delgado y hojas alargadas. Su color es verde pálido o incluso grisáceo, pero las flores, que son pequeñas y brotan en la parte de arriba, son amarillas. Las personas la usan desde hace mucho: con ella preparan bebidas para expulsar las flemas del resfriado, desinflamar la próstata o limpiar las vías urinarias. Crece en la sabana de Bogotá y algunas zonas de Boyacá, sobre todo en suelos rocosos, y aunque tiene primas muy parecidas en varios lugares del continente, esta especie, la Achyrocline bogotensis, solo ha sido reportada en esta zona del país.

Alba Nohemí Téllez, profesora del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias, cuenta que la vira-vira ha sido estudiada por su Grupo de Investigación de Fitoquímica desde hace más de 30 años. Según explica, lo que se quería desde entonces era dar un aporte científico sobre los componentes químicos de la planta y describir algún compuesto que no hubiera sido reportado en la literatura científica. Ya se le habían realizado estudios etnobotánicos y el grupo de investigación sabía de los amplios usos que tenía en medicina tradicional, pero les interesaba descubrir si esta planta tenía una actividad contra los virus.

Entonces se unió con el profesor Juan Carlos Ulloa, del Departamento de Microbiología de la misma facultad, y juntos, en 2011, empezaron los primeros análisis sobre las propiedades antivirales de la Achyrocline bogotensis. “Nuestro modelo principal de investigación es el rotavirus, la mayor causa de diarrea severa en niños en todo el mundo, así que decidimos enfocarnos en él”, aclara Ulloa, quien indica que desde las exploraciones iniciales notaron ciertas particularidades en esta planta exclusivamente colombiana que los llevaron a un nuevo reto investigativo: serían los primeros en estudiar la relación entre vira-vira y rotavirus.


Escudriñar la vira-vira

El profesor Ulloa se recorrió toda la sabana de Bogotá y parte de Boyacá buscando poblaciones de la famosa planta. Esta es una especie que no ha sido domesticada y por eso tuvo que recoger el material vegetal en campo. Durante esa travesía, se percató de que la vira-vira requiere condiciones especiales para crecer, es poco tolerante al agua y un ojo poco entrenado puede considerarla fácilmente como maleza. Sabía que la actividad de las sustancias puede ser mayor cuando está florecida, factor clave para determinar el espécimen que debía recolectar. Tomó tallos, hojas y flores –la parte aérea de la planta– y los llevó al laboratorio de fitoquímica, donde limpiaron muy bien el material y luego lo secaron a una temperatura de 40 °C, alejado de la radiación solar directa.

La patente obtenida luego de más de seis años explica el método por el cual se obtuvo la fracción antiviral HM1.
La patente obtenida luego de más de seis años explica el método por el cual se obtuvo la fracción antiviral HM1.

El siguiente paso fue moler el material seco y mezclarlo con agua y etanol para obtener un extracto. Este procedimiento, según Téllez, “no tiene efectos de toxicidad y es aceptado por la farmacopea”. Posteriormente, ese universo de sustancias presente en el extracto se fraccionó en partes más simples para luego aplicar una metodología de ensayos biológicos guiados, que consistió en enfrentar in vitro cada fracción obtenida con los rotavirus y describir los resultados obtenidos. “Esos bioensayos nos dijeron cuáles eran los compuestos de la planta responsables de la actividad antiviral”, afirma la profesora, quien agrega que su grupo de investigación ha estado a cargo de caracterizar los compuestos.

La diarrea que causa el rotavirus en los niños puede llevar a una deshidratación severa e incluso la muerte. Algunas poblaciones no tienen acceso a vacunas.

Gracias a técnicas avanzadas como la citometría de flujo, que examina múltiples parámetros en una sola célula y arroja datos numéricos bastante robustos, Ulloa pudo identificar una fracción con compuestos de la Achryrocline bogotensis capaz de adherirse a los rotavirus y evitar que entren a un sistema celular. El compuesto, al que denominaron HM1, no solo puede neutralizar la mitad de una población de rotavirus sino también penetrar las células infectadas y, desde allí, reducir su multiplicación. Eso significa que “la primera correspondería a una potencial estrategia de protección contra la enfermedad y la segunda sería de tratamiento”, explica Ulloa.


Más por analizar

Los datos recogidos en ese primer proyecto de exploración se convirtieron en la base de una solicitud de patente de invención en Colombia, que, con el acompañamiento y asesoría en propiedad intelectual y transferencia de conocimiento por parte de la Dirección de Innovación de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad, los profesores empezaron a gestionar en enero de 2016 y fue aprobada el 3 de agosto de 2017 por la Superintendencia de Industria y Comercio.

De acuerdo con Ulloa, la diarrea que causa el rotavirus en los niños puede llevar a una deshidratación severa e incluso la muerte. Pero lo peor de todo es que, si bien existen vacunas comerciales, hay poblaciones que no tienen acceso a ellas y, así lo tuvieran, estas pueden no funcionar contra todos los tipos de rotavirus, especialmente los emergentes. Además, no existen alternativas específicas para tratar el rotavirus –ni medicina occidental, ni un producto fitoterapéutico–, y “es en ese vacío donde quisimos tratar de contribuir”, insiste la profesora Téllez.

La patente explica el método por el cual se obtuvo la fracción antiviral HM1. Para lograrla fue necesario embarcarse en un segundo proyecto de investigación que evaluó la toxicidad de las sustancias obtenidas de este vegetal. Aunque el Vademécum Colombiano de Plantas Medicinales especifica su baja toxicidad, “los elementos que están allí son insuficientes y nosotros quisimos complementarlos para que estuvieran acordes con normas internacionales”, indica Ulloa, y agrega que los resultados nuevamente fueron muy positivos.

Juan Carlos Ulloa y Alba Nohemí Téllez, los investigadores detrás de este proyecto.
Juan Carlos Ulloa y Alba Nohemí Téllez, los investigadores detrás de este proyecto.

En este momento, la investigación está en una tercera fase que, dice Téllez, “pretende ahondar en la caracterización química de las sustancias que componen la planta, la búsqueda de la fracción menos compleja y la evaluación de marcadores de toxicidad hepática e intestinal no medidos a la fecha”. Estos estudios más profundos permitirán no solo rastrear fácilmente el HM1 en nuevas muestras, sino también determinar factores para el cultivo y la recolección del material que garanticen mayor concentración del compuesto. Todo esto con el fin de crear en un futuro un producto de consumo oral.

Según Ulloa, ahora que ya cuentan con la patente, el siguiente reto es, por un lado, desarrollar el cultivo de la vira-vira para garantizar la sostenibilidad y reproducibilidad de obtención de la materia prima y, por el otro, hacer pruebas in vivo. Aunque los resultados tienen un gran peso científico, la mayoría han sido arrojados por experimentos in vitro, es decir, fuera de organismos vivos. Las pruebas en animales podrían obviarse porque la planta tiene una tradición de uso sustentada en el vademécum de plantas medicinales, pero para comercializar su producto en el país primero deben realizar pruebas en seres humanos. “Si logramos cultivar la planta y comprobamos su actividad antiviral en personas, será algo verdaderamente beneficioso”, asegura Ulloa.


Para leer más

  • Ministerio de Protección Social. 2008. Vademécum Colombiano de Plantas Medicinales.

 


INVENTORES: Juan Carlos Ulloa, Alba Nohemí Téllez y Mayra Alexandra Téllez
Facultad de Ciencias
Departamentos de Química y Microbiología
Grupos de Investigación de Fitoquímica y Enfermedades Infecciosas, área de Virología
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2011-2017