Jugar para aprender sobre sexualidad

Jugar para aprender sobre sexualidad

“Yo tenía dificultades de comunicación con mi familia respecto a lo relacionado con la educación sexual. Nunca se abordó el tema de manera profunda, salvo en algunas ocasiones en las que la mayor preocupación de mis padres se concentraba en no dejar a una mujer embarazada y, en caso de hacerlo, repetirme que tendría que dejar mis estudios para ponerme a trabajar y responder por el bebé”, recuerda Juan Pablo Guzmán, comunicador de la Pontificia Universidad Javeriana Cali y creador de Consexuados.

Estaba por entonces en la última etapa de su carrera y justo acababa de separarse de su compañera de trabajo de grado. Buscando una solución a esta sinsalida, acudió a sus profesores, se reunió con Linda Teresa Orcasita, del departamento de Ciencias Sociales y quien lideraba la investigación “Procesos de comunicación entre padres e hijos adolescentes frente a la toma de decisiones en sexualidad en dos municipios priorizados por el CONPES 147”, a quien manifestó su interés de sumarse al proyecto. La respuesta fue positiva.

“Durante mi participación me di cuenta de que había muchas diferencias entre lo que chicos y padres quieren abordar respecto a sexualidad; los jóvenes se encuentran en un momento de exploración, de dudas, de inquietudes, de comparaciones, mientras los papás tienen un discurso más desde la protección, el autocuidado, una posición muy moral. Descubrimos, además, la existencia de mitos entre los chicos que para ellos era información real, como saltar después de una relación sexual para no quedar embarazados o eyacular por fuera para que no exista peligro, entre muchos más”, explica Guzmán, quien, con este aprendizaje, diseñó una estrategia de Información, Educación y Comunicación (IEC) que sentara a padres e hijos en un espacio común, donde se generara un diálogo real y profundo respecto a temas de sexualidad.

Así nació Consexuados. De acuerdo con las investigaciones realizadas dentro del proyecto, se concluyó que su aporte era valioso dentro de la estrategia de prevención de embarazo adolescente que perseguía el Documento CONPES 147 de 2012, y que derivaría en la Política Nacional de Sexualidad, Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos de 2014.

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2015, en Colombia se presentaron 6.108 casos de embarazos adolescentes entre los 15 y los 19 años, los cuales tienen un impacto directo en la deserción escolar en todo el país, que oscila entre el 30% y el 50%. Adicional a esto, se estima que el 52,7% de los casos de VIH se presentan entre los 20 y 39 años de edad.


La puesta en marcha de la estrategia

Aquel objetivo, reunir en un mismo espacio a padres e hijos a hablar sobre la sexualidad, fue, en realidad, el primer desafío al que se enfrentaron los creadores de la estrategia. Cada una de las fases de investigación revelaron dificultades evidentes en los procesos de comunicación sobre sexualidad en familia, dentro de las cuales se destacaban el miedo que sentían los jóvenes para abordar estas temáticas con sus padres por el riesgo a ser juzgados y, por otro lado, la visible evasión para dialogar con sus hijos al respecto.

Por esta razón, Juan Pablo Guzmán pensó que la manera más adecuada para incentivar estos encuentros sería a través de un juego, teniendo en cuenta postulados de la UNESCO y diversas teorías psicológicas que afirman que esta estrategia permite espacios de apropiación reflexiva común, donde se tiene en cuenta qué piensa el otro y en el que los participantes se encuentran en igualdad de condiciones.

La segunda dificultad fue la selección del tipo de juego. Para resolverla, el equipo, compuesto inicialmente por la directora del trabajo de grado y el estudiante, se basó en el parqués.

“Me interesa rescatar los espacios físicos donde nos sentemos padres e hijos a divertirnos, donde nos reunimos a pasar un buen rato. Además, quise distanciarme de las apropiaciones tecnológicas que, en ocasiones, nos alejan más de lo que nos unen; este era un tema en el cual era necesario buscar esta cercanía, promoverla y, en los casos más extremos, crearla, ya que en algunas familias es un rasgo casi inexistente” explica Guzmán.

Adelantó entonces un trabajo colaborativo interdisciplinar  con la perspectiva de las carreras de Comunicación, Psicología y Diseño de la Comunicación Visual de la Javeriana Cali, para crear una estrategia integral que acercara a las familias en torno a un tema considerado tabú y romper las barreras que dificultan la comunicación sobre estos temas.

Fue necesario, adicionalmente, definir las bases teóricas del juego, las cuales están soportadas por los conceptos de Eusebio Rubio, Ph.D en sexualidad humana. “Nosotros entendimos la sexualidad como el rasgo característico de la vida humana, que, de acuerdo con Rubio, tiene cuatro componentes: reproductividad, género, vínculo afectivo y erotismo. Estos son para el juego los cuatro grandes componentes de la sexualidad”, comenta Guzmán.

Generar este tipo de diálogos al interior de los hogares no era tarea fácil, sin embargo, la dinámica propuesta en Consexuados facilita la comunicación entre padres e hijos respecto a sus conocimientos y concepciones sobre la sexualidad, permitiendo el crecimiento y aprendizaje mutuo. Por esta razón, el juego no solo se enfoca en la prevención de embarazos y evitar la transmisión de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) sino que trasciende a temas tan importantes como la diversidad sexual y el autocuidado.

Juan Pablo Guzmán, comunicador de la JAveriana Cali y creador de Consexuados.
Juan Pablo Guzmán, comunicador de la Javeriana Cali y creador de Consexuados. / Cortesía


¿Cómo se juega Consexuados?

El juego va dirigido principalmente a las familias en cualquiera de sus diversas conformaciones:

  • Monoparental: hija o hijo y un progenitor.
  • Ensamblada: hija o hijo, progenitor y su pareja estable.
  • Nuclear: padre y madre de familia, hijo y/o hija adolescente.

Sin embargo, también es posible jugarlo entre un grupo de participantes sin vínculo familiar en tanto cada uno  asuma un rol, ya sea el de padre, madre, hijo e hija.

Todos los participantes deben girar la ruleta uno por uno y, aquel que obtenga la opción “¡Juega!”, iniciará la partida; éldebe girar nuevamente la ruleta hasta caer en una de las casillas que corresponden a las tres categorías de análisis, nombradas así:

  • Qué sabemos: conocimientos sobre sexualidad
  • Qué hacemos: actitudes frente a la sexualidad
  • Qué hablamos: prácticas comunicativas

El juego tiene un total de 150 cartas que se dividen en dos tipos: unas diseñadas para adultos y otras, para los jóvenes; ellas, a su vez, se subdividen en tres colores que corresponden a las categorías mencionadas anteriormente, dando un total de 25 cartas por cada situación.Si la persona que tiene el turno desempeña el rol de joven, un adulto tomará la carta y leerá la pregunta en voz alta y viceversa. Dependiendo de la categoría, quien tenga el turno deberá responderla, hacer una representación (dibujo), cumplir un reto o hablar desde su experiencia personal.

Las tarjetas con preguntas abiertas tendrán una respuesta para explicar el tema si alguien no puede, no sabe responder o falta algún aspecto por mencionar. Si la persona responde correctamente, gana un punto a consenso de todos los participantes en una escala de uno (puntuación más baja)  a tres (la más alta). Si guarda silencio o responde incorrectamente, a consenso del grupo, se le impone una penitencia al participante.

Una vez respondida la pregunta o cumplida la penitencia, otros participantes tienen la posibilidad de responder o compartir su opinión frente al tema tratado, siempre respetando el orden del juego y la opinión de los demás.

Para la continuidad del juego, cuando alguien responda, la persona a su derecha debe hacer girar la ruleta, y así sucesivamente. Existe la posibilidad de que otro adulto del juego pueda preguntarle a un adolescente diferente a sus hijos, y viceversa, de acuerdo al consenso del grupo. Aquel que complete la mayoría de puntos en 10 rondas será el ganador.

Se dispone de un cuadernillo con hojas blancas para escribir los puntos de cada participante  y para utilizarlo las respuestas que requieran dibujar y escribir, al igual que un sobre de color violeta para depositar en él las cartas con las preguntas hechas en cada ronda y garantizar que no se formulen nuevamente.

El pasado 5 de abril, Consexuados fue reconocido por la Javeriana Cali como trabajo de grado meritorio con mención de honor, yen este momento se encuentra en proceso de comercialización a través de la búsqueda de alternativas de financiación para su difusión, como participación en convocatorias de apoyo interno y externo. Adicionalmente, la intención es promoverlo en organizaciones que trabajen sobre los temas de salud y sexualidad en Colombia.

Desde la primera vez, siempre sí al preservativo

Desde la primera vez, siempre sí al preservativo

Era un jueves de enero. Día caluroso, pese a que el gris de las nubes anunciaba tormenta. Pero eso no le importaba a Marcela, pues en sus ojos ya llovían con fuerza las lágrimas. Su mirada estaba ida. Casi ni parpadeaba. Solo apretaba con la mano derecha un sobre donde se encontraba la causa de su desconsuelo. El timbre de su celular la hizo volver a la realidad. No alcanzó a decir “aló”, porque al escuchar la voz de Luisa el llanto silencioso de hace unos segundos se desbordó del modo más desgarrador. Y cómo no entenderla, si había sido diagnosticada con VIH y estaba a punto de contárselo a su pareja, quien con toda seguridad también portaba el virus.

Como Marcela, hay muchas mujeres más atravesando por esta situación. Se suele pensar que en las relaciones homosexuales femeninas, por no haber penetración, los riesgos son nulos. Según un informe realizado por Joint United Nations Programe on HIV/AIDS (UNAIDS), el contagio del VIH está afectando cada vez más a la comunidad joven femenina, al tiempo que señala que esta constituye el 50 % de la población mundial afectada.

Este hallazgo fue corroborado por investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y la Universidad del Valle. “Todo inició con mi tesis doctoral, centrada en identificarla función del riesgo o la manera en que los jóvenes lo conciben en distintas áreas, y una de ellas era la sexualidad. En 2009 coincido con el grupo de la Javeriana de Cali, quienes llevaban más de diez años abordando este tema. Empezamos a trabajar en saber por qué, si la gente conocía la importancia del uso del preservativo, en su práctica cotidiana no aplicaba este conocimiento”, explica Teresita Sevilla, directora de la Oficina de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana Cali e investigadora del Proyecto Tramas. Y añade: “lo que buscábamos era develar las tramas de acción y las lógicas de sentido que subyacen en la adopción de prácticas protectoras y preventivas frente al VIH en jóvenes”.


Qué condiciona las prácticas sexuales de los jóvenes

Entre los principales hallazgos de la investigación, circunscritos al ámbito familiar, es que existen problemas de comunicación entre padres e hijos a la hora de hablar de sexo, a los que se suman la violencia de género en el hogar y dinámicas asociadas a situaciones de convivencia que se terminan viendo reflejadas en las vivencias y expresiones de la sexualidad. “La madre sigue siendo reconocida y delegada como principal transmisora de valores y disciplina en el abordaje de la sexualidad, pero ahora la figura del padre toma fuerza, por las distintas configuraciones familiares que existen. Por ejemplo, familias monoparentales, ensambladas, homoparentales,etc.”, afirma Linda Teresa Orcasita, docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de Javeriana Cali y coinvestigadora de Tramas.

Otro de los hallazgos está en el debut sexual. “Encontramos que esa primera vez es muy importante, por el valor que se le da y porque marca la trayectoria posterior. Si en esa primera vez la persona me dice que no es necesario usar condón, yo empiezo a incorporar esos elementos para el resto de mis experiencias sexuales”, agrega la psicóloga Orcasita. Las considerables transformaciones en las dinámicas sociosexuales entre hombres y mujeres, así como los avances en las creencias sobre el uso de preservativo, constituyen otra conclusión significativa del estudio.

Sin embargo, persisten los imaginarios de género que limitan la participación de las mujeres. “Este fenómeno se debe a quesocialmente hay una baja percepción de riesgo de transmisión del VIH en las relaciones homosexuales femeninas, ya sea por prejuicios de género, por falta de comunicación o por concepciones heteronormativas, es decir, que la idea de sexualidad se basa en los patrones, comportamientos y creencias heterosexuales”, continúa Orcasita.

Entonces, ¿Marcela es portadora de VIH por carencia de información y por ser estigmatizada? No es fácil responder a esta pregunta. Lo que sí queda claro es cómo pudo llegar a contraer la enfermedad. “La transmisión del VIH en las mujeres homosexuales se da a través del contacto con la mucosa vaginal, el intercambio de secreción y sangre menstrual que contenga el virus. Incluso, puede ocurrir mediante la inseminación artificial, cuando se realiza sin un control médico”, argumentan Elías y Teresita Sevilla, con base en estudios anteriores.

Por su lado, Proyecto Tramas también valoró el riesgo en la sexualidad de los jóvenes frente al VIH-Sida y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) e “identificó que dos terceras partes de los jóvenes se clasificaron en peligro medio y alto, y las relaciones de mayor vulnerabilidad están referidas a tener prácticas sexuales con parejas ocasionales teniendo una relación estable, con desconocidos y bajo el efecto del alcohol”, comenta Sevilla.


De la teoría a la práctica

Para recopilar pruebas, el equipo de Tramas se enfocó en tres universidades de Cali escogidas según parámetros como clase social, demografía y carácter público o privado. “Seleccionamos una pública, que tiene dos campus, y dos privadas. Orientados por una lógica descriptiva – interpretativa, desarrollamos tres componentes metodológicos de una estrategia integrada. En un primer momento se construyeron 30 relatos de vida de jóvenes hombres y mujeres de los tres entornos universitarios; paralelamente, durante seis meses, se desarrollaron ejercicios de microetnografías en los tres entornos en los que hubo participación activa de investigadores y estudiantes”, explica Sevilla.

Al mismo tiempo, a partir de los resultados de estos primeros componentes, y apoyadas en hallazgos de algunos estudios previos, las investigadoras diseñaron la encuesta ‘Reconociendo mi salud sexual y reproductiva’, que en su segunda versión fue administrada a 1704 estudiantes de los cuatro campus. El proyecto vinculó asimismo a investigadores, asistentes y estudiantes de distinto nivel de formación y diversas áreas de conocimiento, entre ellas, sociología, psicología, enfermería, salud pública, epidemiología, comunicación, ingeniería de sistemas y estadística.

“En 2015 se presentaron 840 reportes de enfermos de sida y 198 fallecimientos por esta causa en Cali, lo que significa una tasa de incidencia del 35,4 personas y una tasa de mortalidad de 8,4 personas por cada 100 000 habitantes”.
‘Así va la lucha contra el VIH Sida en Cali’ (El País, diciembre de 2016).


Tareas pendientes

“El trabajo con las universidades lo seguimos haciendo, al igual que con los servicios de salud y las familias. Ahora queremos devolvernos a los colegios, porque, según otro estudio vinculado a Tramas, el inicio de la vida sexual está cerca de los 14 años de edad. Entonces, ¿cuál es ese momento de preparación? De allí que queramos empezar a hacer un trabajo previo urgente, no solo con los adolescentes, sino con todos los actores, para que reconozcan las diversas opciones sexuales y la información no sea limitada”, justifica Orcasita.

Mientras el equipo continúa investigando, Marcela, a pesar de su situación, se declara feliz, porque su familia la acepta tal y como es, y además puede dar testimonio para que los jóvenes tomen conciencia del uso del condón. “Mi papá me dijo que, si esa era mi felicidad, tenía que ser también su felicidad, y mi mamá me expresó que yo iba a ser su hija para siempre y que eso no iba a cambiar nada en mí”, dice con voz esperanzadora.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Tramas de acción y de sentido en las prácticas preventivas frente al VIH/Sida en jóvenes universitarios de Cali
INVESTIGADORAS PRINCIPALES: Teresita María Sevilla Peñuela, Gladys Eugenia Canaval Erazo y Claudia Patricia Valencia Molina
COINVESTIGADORA: Linda Teresa Orcasita
Pontificia Universidad Javeriana Cali: Grupo de Medición y Evaluación Psicológica, Grupo de Investigación Bienestar, Cultura, Trabajo y Sociedad (bitacos), Escuela de Enfermería
Grupo de Investigación en Estudios Doctorales en Ingeniería (GEDI)
Centro de Investigaciones de la Universidad Santiago de Cali
Universidad del Valle – Grupo Promesa
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2013-2015