En la piel también se reflejan síntomas de COVID-19

En la piel también se reflejan síntomas de COVID-19

“Esta enfermedad es tan rara que ayer me tumbó a la cama un dolor de cabeza terrible y se me inflamaron las articulaciones de una forma muy extraña, y hoy amanecí con estas ronchitas que no sé qué son”, dice Manuela* mostrando sus codos. “No me duelen pero me pican”. Está en el día diez de aislamiento, después de haber sido diagnosticada con el actual coronavirus. A sus 35 años, maneja los síntomas en casa y hace parte del grupo de personas a las que la reacción en la piel no se ha escapado de los efectos de la COVID-19.
Los primeros en reportar lesiones en la piel de personas con el virus hacen parte de un grupo de investigadores chinos que describieron las características de 1.099 pacientes de 522 hospitales. Dentro de los síntomas referenciados destacan los ya conocidos como fiebre, dolor de cabeza, tos, entre otros; sin embargo, la aparición de un ‘rash’ (erupción cutánea) en el 0,2% de la población del estudio empezó a calar en la mente de los especialistas.

Posteriormente, en Lombardía (Italia), el doctor Sebastián Recalcati estudió 148 casos, que eran positivos para la enfermedad provocada por SARS-Cov 2. En este proceso se excluyeron 60 pacientes que habían ingerido medicamentos en los últimos dos días y de los 88 que quedaron, 18 presentaban alguna afección en la piel, es decir, el 20.4% de la población estudiada: 14 con lo que se denomina ‘rash eritematoso’, tres con urticaria generalizada y una con una erupción tipo varicela, todas localizadas en el tronco.

Estos dos estudios, según la doctora y dermatóloga javeriana, Silvia Castello y la residente de dermatología de la misma universidad, Juliana Ordóñez, dieron paso a otras publicaciones, una de las más importantes, aseguran, fue la liderada por la doctora Cristina Galván Casas, primera en clasificar las diferentes manifestaciones cutáneas evidenciadas en el cuerpo de las personas con presencia del virus. “Recolectaron de forma casi maratónica, durante 15 días, 375 casos de toda España con fotografías que fueron evaluadas por cuatro dermatólogos expertos en morfología y semiología cutánea y lograron hacer una clasificación de las cinco manifestaciones (patrones) de la Covid-19 en la piel”, explica Ordóñez.

¿Cómo se puede manifestar en la piel?

Dentro de los patrones descritos por Galván, en primer lugar están las erupciones acrales que se presentaron en el 19% de la muestra y son similares a la perniosis (enfermedad inflamatoria de la piel que resulta de la exposición al frío y la humedad o puede estar asociada con enfermedades como el lupus eritematoso, y principalmente aparece en manos y pies). Algo importante es que estas lesiones suelen ser asimétricas entre una extremidad a otra y pueden ser intercaladas, expone la doctora Ordóñez. Eso quiere decir que, por ejemplo, un dedo está totalmente afectado, el otro no y así sucesivamente, y es común encontrarlas especialmente en niños y en personas jóvenes.

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“Usualmente estas lesiones inician posterior a los síntomas respiratorios en el 60% de las personas. Por eso, la mayoría de estos pacientes, según la teoría, tenían un PCR negativo, debido a que eran manifestaciones en piel tardía, eso quería decir que el virus probablemente ya no estaba presente. Tienen un buen pronóstico y duran cerca de 12 días”, explica Ordóñez.

Por otro lado, están las erupciones vesiculares, presentes en el 9% de los pacientes estudiados. Estas, a diferencia de lo que podría ser una varicela, consisten en pequeñas lesiones muy similares entre ellas (monomórficas) que se han encontrado principalmente en el tronco. Pueden tener contenido hemorrágico y contraer lesiones a manera de costra; aparecen con síntomas de fiebre, tos, dolor de cabeza, debilidad y demás, propios de la Covid-19. Al respecto, Ordóñez complementa que “los niños también pueden presentar un patrón similar y según lo que se ha descrito en la literatura, es común en edades intermedias (45 años); está asociado a un pronóstico general intermedio, aparece antes o al mismo tiempo que los problemas respiratorios, tiene una duración de aproximadamente diez días y es de gravedad intermedia”.

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Otro patrón es el de las lesiones urticariformes, evidenciadas en el 19% de los pacientes, principalmente visibles en el tronco o dispersas por todo el cuerpo. En esta agrupación llamaba algo la atención en la descripción que hacía Galván. La doctora Ordóñez explica que era el grupo que había consumido más medicamentos asociados a la posible reproducción de la lesión en la piel, por lo que no se sabe si el efecto era propiamente producto de la Covid-19 o de la medicina. Según Galván, estas predominan en edades intermedias (48 años) y están asociadas a un pronóstico más grave con una duración de seis a siete días.

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Por su parte, las lesiones máculo-pápulas hacen parte del cuarto grupo, encontradas en el 47% de los casos más graves. “Vemos que son reacciones agudas en la piel, con bordes irregulares y mal definidos que, si nos acercamos un poco más a verlos, presentan una descamación que va del centro a la periferia”, explica la dermatóloga Ordóñez.

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En este mismo grupo destacan otras como las erupciones pseudovesiculares, que tienen acumulación de líquido (edema). De estas, la doctora Ordóñez señala que en la fase crónica se pueden evidenciar lesiones con un aspecto que incluso llegan a parecerse a tumores.

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En esta variación se encuentran otras subclases como las de tipo de exantema periflexural, que se caracteriza por una erupción en grandes miembros como la axila, los laterales del tronco y la zona inguinal. También está el patrón morbiliforme, el cual se parece al sarampión y son lesiones rojas de dos a diez milímetros; o el entema, es decir, un salpullido en las membranas mucosas de nariz, boca.

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Por último, está el patrón livedo-reticularis o necrosis, presente en el 6% de los casos, caracterizado por la decoloración rojiza y azulada de la piel. Este se ha sido más visible en pacientes de mayor gravedad y más edad.

Con esta clasificación queda claro que las manifestaciones por presencia del SARS-Cov2 se muestran de formas muy variadas. El caso de Manuela representa solo una de las múltiples experiencias de reacciones en la piel por presencia de la COVID-19 o por los medicamentos suministrados. Hay marcas cutáneas que pueden ser muy similares a otras anteriormente vistas, subraya la dermatóloga Castello, por lo que su distinción es más compleja. Recomienda al personal que está atendiendo casos con Covid-19 sospechar de la presencia de estas afecciones en la piel, por un lado, para pensar en una infección por SARS-Cov2 o por otro, para evidenciar reacciones adversas a medicamentos. Para la dermatóloga Ordóñez “no todo es Covid y muchos de los medicamentos que se están usando ahora tienen manifestaciones en la piel”.

Ahora, como efecto secundario del uso de los elementos de protección personal (EPP), las alteraciones en la piel son evidentes. Por ello las expertas javerianas Castello y Ordóñez invitan a visitar las recomendaciones dispuestas por la Asociación Colombiana de Dermatología.

 

* Fotografías tomadas de Classification of the cutaneous manifestations of COVID‐19: a rapid prospective nationwide consensus study in Spain with 375 cases.

* Nombre modificado por solicitud de la fuente.

Tapabocas: ¿cómo protegen a médicos y enfermeras?

Tapabocas: ¿cómo protegen a médicos y enfermeras?

Con la pandemia originada por la COVID-19 se generó el afán por conseguir los elementos de protección más eficaces para prevenir el contagio, especialmente las mascarillas. Mucho se habló del respirador N95, las ‘full face’ (que cubren toda la cara) y otros que los consumidores empezaron a adquirir sin tener conocimiento acerca del uso adecuado y la funcionalidad, por lo que incluso empezaron a escasear. Esto causó desabastecimiento de implementos para el personal de la salud.

“Hasta los médicos creíamos que sabíamos cuál era la protección que teníamos que usar y con el paso de los días nos dimos cuenta de que no era así, no entendíamos la diferencia entre unos respiradores y otros, los materiales, la talla y demás”, dice el doctor Juan Manuel Martínez, profesor del Departamento de Cirugía de la Pontificia Universidad Javeriana y bombero voluntario de Bogotá, quien tras su experiencia como colaborador en emergencias y basado en el estudio de avances científicos comparte sus conocimientos acerca del uso adecuado del tapabocas, pues tal como menciona, saber esto salva vidas.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Colombia, entre el primero de marzo y el 20 de agosto de 2020, se anunciaron 7.692 casos confirmados de COVID-19 en personal de salud, incluyendo 52 fallecidos, y del total de casos confirmados, el 67% (5.142 casos) desarrollaron la infección después de la exposición asociada a la prestación de sus servicios. El incremento de los contagios dentro del cuerpo médico fue notable, asegura Martínez, quien agrega que también pudo influir el mal uso de los Elementos de Protección Personal (EPP), pero se está a tiempo para no cometer los mismos errores.

Lo que hay que saber de los tapabocas y respiradores

Hay un sinnúmero de equipos que con la pandemia han ido en aumento. Algunos son reutilizables, por lo tanto, hay que saberlos descontaminar, desinfectar y almacenar; otros son reciclables, y unos más que son para desechar o eliminar por su alto grado de contaminación. Además, no todos los cubrebocas son funcionales para todos los escenarios y personas.

 

¿Qué hay que saber para escoger el EPP adecuado?

La selección del tapabocas debe partir de los beneficios que trae su uso y del tipo de escenario en el que se va a estar, indica Martínez, pues es diferente estar en entornos de baja exposición a un ambiente hospitalario donde la carga viral puede ser alta, por lo que no es una opción, por ejemplo, usar un tapabocas de tela o convencional.

En esta galería puede conocer más acerca de los tapabocas y respiradores:

 

Recomendaciones finales

La bioseguridad es una cultura que cualquier persona expuesta a peligros como la COVID-19 debe tener. Martínez señala que esta empieza desde el lavado de manos, la distancia adecuada y todas las demás medidas de contención que se han aprendido durante todo este tiempo. A esto debe sumarse una actualización y apropiación constante de la información. Además, reconoce que la divulgación de estos conocimientos es una oportunidad para tomar mejores decisiones.

“El uso de equipos que nosotros no conocemos, que no sabemos usar, que no sabemos cómo armar o desarmar, ponernos o quitarnos, nos da una falsa sensación de seguridad, entonces yo creo que me estoy cuidando y que estoy cuidando a los demás y lo que estoy haciendo es exponiéndolos más. De aquí la importancia de estar bien informados”, es su reflexión final.

El abecé de los virus

El abecé de los virus

Durante los últimos años el mundo ha conocido noticias acerca de múltiples virus que producen enfermedades infecciosas como Ébola, que del 2014 a 2016 golpeó extensamente a África Occidental; la gripa porcina A H1N1, transmitida por contacto directo o indirecto con cerdos, que en 2009 dejó 900 casos mortales en Europa y América, y el Síndrome Respiratorio Agudo Grave SARS, que se propagó en 2003 a más de 8.000 personas.

Aunque los síntomas de estas enfermedades respiratorias son comunes –gripa, tos, mucosidad y alteraciones estomacales–, la alerta internacional por el reciente 2019nCoV de Wuhan (China), un coronavirus que a la fecha ha dejado más de 1600 personas muertas, ha suscitado incertidumbre respecto a la evolución futura de esta epidemia.

Con el fin de comprender cuáles son las condiciones necesarias para la propagación del 2019nCoV, qué tan masivo puede llegar a ser y cuál es el comportamiento de los virus en las personas, Pesquisa Javeriana consultó a María Fernanda Gutiérrez, especialista en virología y doctora en ciencias biológicas de la Pontificia Universidad Javeriana, acerca de estos temas.

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Escuche aquí la entrevista completa a la investigadora María Fernanda Gutiérrez acerca de la alerta epidemiológica que está ocasionando el coronavirus 2019nCoV.

VIH y Sida, mitos y verdades

VIH y Sida, mitos y verdades

El primero de diciembre el mundo conmemoró el Día del Sida y en este año se resaltó el trabajo que hacen los ciudadanos para promover la igualdad, el respeto y la dignidad de las personas que conviven con el VIH y las enfermedades asociadas a este síndrome, bajo el lema “Las comunidades marcan la diferencia”.

Por eso, Pesquisa Javeriana dialogó con Ana Lucía Valenzuela, investigadora de la Pontificia Universidad Javeriana, sede Cali, quien hizo parte de una investigación sobre las representaciones sociales asociadas al VIH/Sida en universitarios colombianos.

Ella y sus compañeros de investigación concluyeron en el estudio que se requiere un trabajo articulado, integral y transversal para la deconstrucción de las creencias y actitudes negativas sobre estas enfermedades, mientras se educa sobre una sexualidad responsable y saludable centrada en el autocuidado.

Cabe tener en cuenta que según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 37 millones de personas en el mundo viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Por las tendencias y las proyecciones, todo parece indicar que la cifra aumentará por diversas causas: discriminación, falta de educación sexual, debilidades en las políticas públicas y mitos o verdades parciales, varias de las cuales se van a validar o desmentir a continuación:

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Colombia pasó de tener 13,7 casos de VIH por cada 100.000 habitantes en 2008, a 28,1 en el 2018.

 

El VIH y el Sida son lo mismo, de hecho, el último es la etapa terminal del primero. ¿Mito o verdad?

Solo los trabajadores sexuales, consumidores de sustancias psicoactivas inyectables y homosexuales se contagian de VIH. ¿Mito o verdad?

Las personas con VIH y Sida tienen en su cuerpo llagas, manchas y se ven deterioradas. Se pueden identificar fácilmente mientras caminan por la calle. ¿Mito o verdad?

Si usa preservativo no necesita hacerse la prueba del VIH, finalmente se está protegiendo y no hay riesgo. ¿Mito o verdad?

El VIH se transmite por cualquier contacto como un beso, un abrazo o compartir los cubiertos al comer con una persona infectada. ¿Mito o verdad?

Si una persona tiene VIH y por consiguiente Sida, morirá en el corto plazo, es una sentencia de muerte. ¿Mito o verdad?

Si tiene una pareja estable o ‘conoce’ a la persona con quién está teniendo relaciones sexuales, no existe riesgo de contraer el VIH. ¿Mito o verdad?

Virus de vacas presente en mujeres, acertijo sin resolver

Virus de vacas presente en mujeres, acertijo sin resolver

“Si queremos tener un hato sano, vender productos de calidad, y si queremos que este país entre a competir en el mercado internacional por la calidad de sus vaquitas… trabajemos por la erradicación del virus de leucosis bovina (VLB) en nuestro medio”. Esa es la advertencia que hace la viróloga María Fernanda Gutiérrez, quien lleva más de diez años estudiando este microorganismo sin que pueda llegar a una conclusión certera. Ha logrado avances, junto con sus coinvestigadoras Adriana Corredor, Sandra Salas y Nury Olaya, y tiene sospechas de que el virus puede afectar la salud humana.

Juntas han llegado a confirmar su presencia en mujeres con y sin cáncer de seno, pero eso no significa que esté asociado con la enfermedad, aunque así lo hayan asegurado algunos investigadores internacionales. Las científicas javerianas son más cautas y están empeñadas en conocer cómo es que ha llegado el virus al organismo de algunas mujeres, en primer lugar, y si el hecho de que esté navegando por su sangre les puede estar generando algún problema de salud. Para hacerlo van al origen: estudian la composición del virus y su relación con la vaca. Quieren conocer hasta el más mínimo detalle.

Todo empezó a comienzos de este siglo, cuando la profesora-investigadora Gutiérrez descubrió en la literatura científica los avances en los estudios sobre este virus, que fue aislado en 1969 y confirmado como responsable de producir una enfermedad común en el ganado, la leucosis bovina, descrita en 1871. El VLB era un campo donde había mil preguntas por resolver y representaba un gran reto. Así que no había que pensarlo más: a buscar fondos para empezar la investigación en Colombia, heredada de la bióloga y genetista holandesa Gertrude Buehring, hoy en la Universidad de California, en Berkeley.

Con el apoyo de Colciencias, del Hospital Méderi, del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses y de la empresa veterinaria Vecol S. A., y con base en los estudios previos que el grupo de virología de la Facultad de Ciencias de la Javeriana había realizado con muestras del Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), se inician dos investigaciones paralelas: un proyecto para buscar el virus en tejido de seno de mujeres con y sin patología de cáncer, y otro para estudiar la prevalencia en los hatos del territorio colombiano y hacerle el seguimiento al virus en su hospedero.

Entre febrero y septiembre de 2014, los veterinarios de Vecol, dentro de su proyecto de sanidad animal, tomaron muestras de sangre de más de 8.000 vacas en 390 hatos de diferentes tamaños, en siete regiones ganaderas del país. Y encontraron que el 43% de los animales y el 68% de las fincas estaban infectados, siendo Villavicencio la región con más altos niveles de virus en sus animales: 91%. Las vacas empiezan a perder peso y a ser menos productivas, razón por la cual generalmente se venden y así continúa la expansión de la enfermedad.

A través de entrevistas con los dueños, concluyeron que compartir jeringas o guantes para realizar procesos veterinarios es uno de los factores de mayor riesgo de contagio, pues se trata de un retrovirus que se comporta de forma muy parecida al VIH: se transmite por sangre y también por fluidos. Pero, ¿cómo llega al humano?

“Hacemos un estudio piloto analizando cortes de carne de consumo ―hígado y chatas― y encontramos que el 50% de la muestra es positivo. Es decir, el virus sí está en esos cortes, que son músculos irrigados con sangre”, cuenta Gutiérrez. Y luego lo buscan en leche cruda, llegando a la misma conclusión. Como por lo general la carne se cocina y la leche ―al menos en las ciudades― se toma pasteurizada, encuentran que el virus desaparece cuando están procesados estos alimentos.

Si llega al organismo, entonces, debe ser por la saliva, pero los virus normalmente se degradan en el sistema digestivo. Otra pregunta sin resolver. En el estudio paralelo, toman muestras de sangre de tejido mamario en mujeres de tres grupos diferentes: las que fallecen y llegan a Medicina Legal, las pacientes de Méderi positivas para cáncer y las que salieron negativas para cáncer en las biopsias. “Y al buscar la presencia viral encontramos una cosa muy particular, y es el último hallazgo que tenemos: un importante número de las mujeres de Medicina Legal, sin cáncer y sin patología, tienen el virus en el tejido mamario. En las mujeres de Méderi tenemos presencia del virus en un 68% en las mujeres sin cáncer y en un 60% en las positivas para cáncer”.

“Para entender cómo entra el virus en el humano miramos si el receptor por el que entra el virus en la vaca ―que está presente en los linfocitos― era el mismo”, explica Gutiérrez a Pesquisa Javeriana. “Y el estudio nos demuestra que efectivamente es el mismo receptor, pero no nos explica cómo puede entrar a las células epiteliales mamarias del humano”.

Mientras se encuentra una cura, las buesnas prácticas veterinarias son clave para evitar la transmisión del VLB.
Las buenas prácticas veterinarias son la clave para evitar la transmisión del VLB.

Para complementar el estudio, el grupo realiza un análisis estadístico. “Encontramos que efectivamente el virus se convierte en un factor medio de riesgo para cáncer de seno”, continúa Gutiérrez, aclarando que entra en el paquete de posibles causas, como el cigarrillo, el consumo de anticonceptivos, la genética, etcétera.

Gracias a un trabajo colaborativo entre los laboratorios de Buehring y Gutiérrez, la microbióloga javeriana Olaya se encuentra en California adelantando su doctorado. “Parte de la discusión es si la relación del virus con el cáncer se trata de asociación o causalidad”, dice, y, con base en estudios previos, añade que la hipótesis es que puede estar participando en procesos asociados con el inicio del cáncer.

En pruebas del laboratorio en Estados Unidos buscan comprobar la capacidad del virus de la vaca para infectar al humano. “A futuro se podrá entender cuáles son los mecanismos y la biología del virus en el humano, sus diferencias y semejanzas con la infección en el bovino”.

Porque aún es un enigma cómo llega el virus al tejido mamario. Lo que sí es claro es que pasa del ganado al humano y eso significa que es un virus zoonótico. “Ese resultado es relevante porque parte de la discusión de la salud animal es el control de los productos alimenticios”, dice Gutiérrez.

Por esa razón el papel que desempeña Vecol es clave, pues tiene el interés de bajar las prevalencias de leucosis. Al no tener vacuna, el trabajo debe enfocarse en los factores de riesgo: evitar el hacinamiento y el uso de jeringas y guantes contaminados, entre otros. En una frase: buenas prácticas veterinarias.

Pero también puede influir en la generación de estrategias y políticas para un adecuado manejo de los hatos, porque allí está la causa. Europa, por ejemplo, está libre del VLB. Y en América Latina el grupo de la Javeriana está incidiendo: “Ya estamos hablando duro, estamos siendo escuchados y ya hay gente a la que le está pareciendo importante tomar cartas en el asunto”, concluye Gutiérrez. “Necesitamos generar políticas públicas que no sean punitivas, sino preventivas. Si tenemos hatos sanos, tendremos animales sanos, productos sanos y gente sana”.

 

Para leer más:

  • Corredor, J. González, L. A. Baquero, H. Curtidor, N. Olaya, M. A. Patarroyo, M. F. Gutiérrez. “In Silico and in Vitro Analysis of boAP3d1 Protein Interaction with Bovine Leukaemia Virus gp51”. Plos One, abril, 2018.
  • N. Olaya-Galán, A. P. Corredor-Figueroa, T. C. Guzmán-Garzón, K. S. Ríos-Hernández, S. P. Salas-Cárdenas, M. A. Patarroyo y M. F. Gutiérrez. “Bovine Leukaemia Virus DNA in Fresh Milk and Raw Beef for Human Consumption”. Epidemiol. Infect., 2017.

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Relación entre el virus de la leucosis bovina y el cáncer de seno humano
INVESTIGADORA PRINCIPAL: María Fernanda Gutiérrez
COINVESTIGADORAS: Nuria Olaya, Adriana Corredor, Sandra Salas
Facultad de Ciencias
Departamento de Microbiología
Grupo de Enfermedades Infecciosas
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2004-en curso