El reto de la medición de Colciencias en una comunidad científica diversa

El reto de la medición de Colciencias en una comunidad científica diversa

Una vez más, los grupos de investigación e investigadores del país se presentaron a la evaluación que hace Colciencias para medir los avances en producción intelectual de la comunidad científica colombiana. En 2016, se clasificaron 4458 grupos de investigación, de los cuales la mayoría fueron ubicados en la categoría C (42%), seguidos de la categoría B (21%). En este marco, la Pontificia Universidad Javeriana superó la tendencia nacional y mejoró su posición en la Convocatoria 737 de Colciencias, logrando que el 47% de sus grupos —en Bogotá y Cali— fueran ubicados en las categorías A1 y A, es decir, en lo más alto de la categorización.

Con base en los resultados de las últimas tres mediciones, encontramos que en 2015 y 2014 el acumulado en A1 y A fue del 30% y 31% respectivamente, lo que indica que varios grupos calificados en las categorías B o C subieron a las primeras posiciones en la última medición. También es de anotar que la Universidad no tiene en este momento grupos en la categoría D, cuando en 2014 tenía 12.

Otro dato relevante tiene que ver con las diferencias entre áreas del conocimiento. De los grupos javerianos que mejoraron su puntuación, el 42% pertenece a las ciencias sociales y humanas y el 23% a las ciencias médicas. A pesar de que las primeras no se sienten bien representadas en el modelo de medición ni en las políticas públicas de fomento de la ciencia, la tecnología y la innovación del país, estos resultados muestran la importancia que tienen las ciencias sociales y humanas en el conjunto de la investigación javeriana, al punto de constituirse en una fortaleza institucional y un referente nacional.

Somos conscientes de los fuertes debates que ha dado la comunidad científica nacional frente a las condiciones, los métodos y el enfoque del modelo de evaluación utilizado por Colciencias y sabemos que existen serias dudas sobre las ventajas que implica para los investigadores ser bien clasificados en esta medición. Por ello, ponemos sobre la mesa algunos de los retos que vienen para el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y para el ecosistema de la investigación.

Desde hace años se ha señalado el sesgo que la medición de grupos de Colciencias tiene hacia algunas formas de producción de conocimiento propias de las ciencias básicas y las ingenierías. En la Convocatoria 737, por primera vez, esta entidad incluyó en el modelo criterios para la valoración de productos de creación en artes, arquitectura y diseño dentro de la categoría de generación de conocimiento nuevo. Este es apenas un punto de partida para el reconocimiento de otras formas de producción de conocimiento y, aunque seguramente tendrá que estar sujeto a ajustes y mejoras, es importante resaltar que en este esfuerzo se trató de tener en cuenta las formas particulares de validación de los campos artísticos y creativos.

El análisis de esta experiencia deberá servir como insumo para discutir y llegar a acuerdos sobre la evaluación de diferentes formas de producción investigativa como la que se encuentra, por ejemplo, en las ciencias sociales y humanas. Sin embargo, dada la diversidad epistemológica y metodológica de los campos de conocimiento, es necesario que cada comunidad científica participe activamente aportando argumentos para el reconocimiento de su producción.

En estas líneas solo logramos mencionar uno de los puntos para alimentar la reflexión frente a los desafíos que enfrentamos como país en la consolidación de un sector de la ciencia y la innovación robusto que responda a las necesidades de crecimiento y desarrollo de Colombia. Quedan en el tintero otros temas de gran envergadura e importancia, como la ampliación de la perspectiva de la agenda científica para impulsarla en todas sus dimensiones, fortalecer los grupos de investigación más allá de las mediciones y reconsiderar las fuentes de financiación para la actividad investigativa. Son estos aspectos de grueso calibre que requieren futuras editoriales para profundizar.

Aprovecho estas líneas para invitar a profesores y estudiantes de diferentes universidades a la segunda versión del Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad, entre el 12 y 16 de septiembre, un espacio para reflexionar sobre sus resultados de creación en áreas como el diseño, la música, las artes visuales y escénicas, la arquitectura, la literatura y la producción audiovisual.

Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

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¿Para qué medir a los investigadores y a sus grupos?

¿Para qué medir a los investigadores y a sus grupos?

El último ejercicio de medición de investigadores y grupos de investigación que realizó Colciencias en 2015 nos permitió ajustar procesos para brindarles un mejor seguimiento y acompañamiento a los grupos de investigación y a los investigadores javerianos. También suscitó una reflexión sobre la forma de medir las capacidades investigativas en el país, así como el impacto de la medición sobre el sistema actual de Ciencia, Tecnología e Innovación.

A la Pontificia Universidad Javeriana esta experiencia le permitió tener una idea de la producción científica y académica real de su comunidad, fortalecer el Repositorio Institucional donde se ubica dicha producción y confirmar la posición de los investigadores y sus grupos frente al entorno nacional. También sirvió para poner en marcha una plataforma de verificación de los productos que reúne en un solo espacio los sistemas de información internos y externos para el seguimiento de su producción investigativa. Por último, hizo que los líderes de los grupos se empoderaran frente a la producción de conocimiento de sus miembros y, en algunos casos, redinamizaran sus lazos de trabajo.

Así como evidenciamos aprendizajes, la convocatoria también nos dejó algunas inquietudes. Primero, puso a las universidades y a los centros de investigación a realizar una labor notarial orientada a avalar la existencia de productos y la adecuada ubicación de estos en las distintas categorías de la plataforma, lo cual riñe con su naturaleza de productores de conocimiento. Segundo, al apostar por una forma particular de difundir los resultados de investigación por medio de artículos publicados en revistas científicas especializadas, el modelo desestima otros medios de divulgación que pueden tener mayor impacto en las regiones y las comunidades del país. Tercero, implicó un alto costo de tiempo y recursos, tanto de los investigadores como de las universidades, para la preparación del material ingresado a la plataforma ScienTI, lo que pudo afectar la productividad de la investigación, las actividades propias de los grupos y la gestión y el acompañamiento de la investigación por parte de las oficinas que fomentamos este ejercicio. Además, consideramos que persiste un alto grado de error del aplicativo en términos, por ejemplo, de información que no queda registrada cuando se piensa que ha sido grabada, saturación de la plataforma en los últimos días de la convocatoria y mala ubicación de productos que son de naturaleza muy diversa, como formación de estudiantes, artículos, libros, consultorías, variedades vegetales, patentes, etc., no por mala fe de los investigadores sino por lo complicadas que resultan las definiciones de un modelo que suma varias decenas de páginas. Queda entonces la incertidumbre del impacto de los resultados de esta medición, ya que sin duda incidirán en la orientación de la financiación de Colciencias a proyectos de investigación y actividades relacionadas, como el programa de Jóvenes Investigadores, y también en la acreditación de los programas de posgrado.

Estos ejercicios de medición podrían contribuir a desestimular el trabajo colaborativo interinstitucional, ya que alimentan la competencia entre los grupos de las universidades que buscan una mejor ubicación en los rankings, de modo que alejan el espíritu de aunar esfuerzos por responder a problemas específicos de Colombia.

Se afirma que el modelo es neutro, pero lo cierto es que la probabilidad de que los grupos de ciencias básicas y naturales queden en las categorías superiores es mucho más alta que para los grupos de ciencias sociales y humanas. Esto se da en parte porque entre las prácticas de las ciencias básicas y naturales se encuentra la publicación de artículos en revistas indexadas en lengua inglesa. En cambio, los científicos sociales prefieren impactar en lo local y entre comunidades no necesariamente científicas y, además, en sus espacios de producción priman los libros o capítulos de libros o artículos que el modelo considera como divulgativos o como apropiación social del conocimiento, los cuales reciben bajo puntaje. Por esta razón, proponemos que la valoración de la capacidad investigativa del país se realice por parte de grupos humanos y que no esté a cargo de una plataforma informática. Estos grupos realizarían su labor por medio de una evaluación organizada por comités de miembros de las diferentes áreas, lo cual favorecería una valoración equitativa y consecuente con los avances del conocimiento en cada uno de ellos, al reconocer la pluralidad y la diversidad metodológica. Ese es el modelo que ha elegido el Reino Unido, con base en el criterio de comités en 36 áreas del conocimiento.

Los anteriores elementos incentivan a repensar nuestro sistema de valoración de las capacidades investigativas en Colombia. Por esto, invitamos a la comunidad académica y científica del país a contribuir a su redefinición.

Consuelo Uribe Mallarino
Vicerrectora de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

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Sobre la indagación javeriana en un contexto de transición

Sobre la indagación javeriana en un contexto de transición

El encuentro de diferentes saberes; el intercambio de experiencias; el reconocimiento del otro, de sus necesidades, cosmovisiones, lenguajes y tiempos, y, en últimas, la seguridad de hacer parte de un país de regiones ampliamente diverso, son conceptos que la Universidad Javeriana viene incorporando desde hace años en sus preguntas de investigación, así como el propósito de brindar soluciones a problemáticas de nuestra sociedad. Desde sus comienzos, los profesores de la institución se han preocupado por producir nuevo conocimiento que permita alimentar el debate científico, sin dejar de lado la esencia misional de involucrar a la comunidad académica en temas socialmente relevantes y de hondo impacto.

Cumpliendo con esas directrices y contemplando el contexto actual colombiano, nuestra comunidad científica no podría ser ajena al momento de transición en que nos encontramos, un periodo en el que se unen esfuerzos desde diferentes esferas (política, social o de disidencia) para hallar alternativas que lleven a poner punto final al conflicto armado. Por ello, la universidad apuesta por favorecer el diálogo social, el fortalecimiento de capacidades humanas relevantes y pertinentes y la construcción de conocimiento como escenarios que interpelan y exigen respuesta de la academia, tanto en el ámbito nacional como en el regional. Las ciencias sociales, las formales y naturales, las ingenierías, las artes y la filosofía aportan sus esfuerzos de análisis académicos, metodologías y hallazgos en la construcción y reflexión de un país que intenta superar sus crisis. La Universidad Javeriana parte de la reflexión de que la construcción de la paz, a la cual nos convoca la transición que estamos viviendo, requiere tanto de estos diálogos como de la visibilidad de los sujetos que hoy se encuentran invisibilizados y silenciados.

Una pequeña muestra de estos esfuerzos por aportarle a la sociedad colombiana a través de la indagación se refleja en los artículos de esta edición de Pesquisa. Es el caso de la investigación participativa desarrollada en el golfo de Tribugá (Chocó), que inició con un método y propósito de “hablar sobre hablar”, y permitió aportar un modelo de gobernanza en torno a los recursos naturales y humanos que tienen los habitantes alrededor de sus manglares. Así como del estudio que desarrolló un profesor de psicología de la Seccional Cali con policías, basado en la pregunta “¿Qué vendrá después del posconflicto en cuanto a salud mental?”. De la misma forma en que psicólogos y psiquiatras se interesaron por los traumas que dejó la Primera Guerra Mundial, es tarea ahora de los investigadores colombianos indagar sobre las afectaciones mentales en nuestro territorio.

Presentamos, además, un estado del arte sobre la legislación y las posibilidades que tienen las comunidades de mujeres indígenas afectadas por el conflicto de su país para acceder a la justicia y denunciar los delitos de los que fueron víctimas. Este trabajo fue realizado por profesoras de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, y construido con colegas colombianos y guatemaltecos. Los aprendizajes, al tiempo que reconstruyeron el tejido tradicional y social de las comunidades impactadas, permitieron “articular dos propósitos: la indagación contextualizada y el empoderamiento de las mujeres víctimas para un diálogo cualificado con sus comunidades e instituciones”, como lo explica el artículo.

Son diversos los alcances de este ejercicio de investigar sobre problemáticas de nuestro entorno. Además de proponer soluciones concretas que impacten a la comunidad, posiciona estos temas en la agenda científica internacional, permite un crecimiento para los investigadores por cuanto convoca al diálogo de saberes, invita a una visión interdisciplinar para resolver la pregunta inicial del proyecto de investigación, y plantea diferentes espacios para la divulgación de sus resultados, no solo en circuitos científicos, sino en un ámbito más amplio. Supone, además, un desafío frente al manejo del lenguaje que busque llegar a personas interesadas en saber cómo la investigación y sus conclusiones impactan en su cotidianidad. Finalmente, propone un acercamiento con las entidades del Estado, ya que ofrece sus hallazgos como insumos para la construcción de políticas públicas.

Estamos convencidos de que nuestro aporte como científicos e investigadores se define en un contexto que sobrepasa los límites de nuestras preguntas de investigación y al cual buscamos contribuir como ciudadanos. Estas son algunas de nuestras investigaciones que cimientan conocimiento y fortalecen a la sociedad.

Consuelo Uribe Mallarino
Vicerrectora de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

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Editorial 26

Editorial 26

Un año que finaliza en medio de la incertidumbre sobre el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación

Cerramos el año con mucha incertidumbre sobre la situación de la principal entidad pública de apoyo a la ciencia, la tecnología y la innovación, Colciencias.

En el presente año llegó a dirigir este organismo la cuarta directora en lo que va corrido del gobierno Santos, después de escasos nueve meses de la dirección de Carlos Fonseca. Además de un descenso evidente en los recursos que se ponen a disposición de los investigadores, se modificó la modalidad de becas de doctorado al hacer cambios en las reglas del juego para su adjudicación. La disminución del apoyo para investigación en los últimos años se complementa con una dedicación que desborda la capacidad de gestión de esta entidad como organismo técnico de valoración delos proyectos de ciencia y tecnología de los departamentos, debido al número elevado de este tipo de programas que las entidades territoriales están planteando.

En medio de este contexto, la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana cierra su primer año de gestión con logros importantes: la conformación de la Asistencia para la Creación Artística; la aprobación de cuatro patentes; el respaldo del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación(FCTI) del Sistema General de Regalías a dos megaproyectos de investigación, que incluyen un trabajo interdisciplinar entre profesores de diferentes facultades de la universidad y actores regionales de La Guajira y Cundinamarca,y un congreso de investigación de autorreflexión sobre los enfoques y modos de producción de conocimiento científico, innovador y creativo en la universidad. Sin duda, se podría continuar el listado de pasos relevantes en esta apuesta institucional por impulsarla investigación; solo agregamos el esencial reto de seguir adelante con el desarrollo de una política integral de investigación, innovación y creación artística, que, luego de recoger diferentes observaciones de la comunidad javeriana, se encuentra actualmente en su etapa de formulación.

De igual forma, cerramos 2013 con la edición 26 de Pesquisa enfocada en socializar una nueva muestra de lo que constituye la actividad científica, de investigación y de innovación de la Universidad Javeriana. Los artículos aquí presentados cubren temáticas relacionadas con la educación y la pedagogía, el diseño de productos de la comunidad artesanal del Valle de Tenza, la psicología a través del estudio de teorías de la mente infantil y el uso de juegos en la enseñanza de conceptos básicos de alimentación y nutrición. Se trata de cuatro proyectos de investigación que, a la vez que ayudan a que avance el conocimiento en sus respectivas áreas del saber, tienen aplicabilidad evidente para mejorar las condiciones de salud, nutrición y educación en el país.

En la sección “Científico debutante” presentamos a Carolina Moreno López, joven investigadora que ha venido trabajando con la Dra. Amelia Fernández del Instituto de Promoción de la Salud. Como abogada, ha focalizadosu apuesta investigativa en el estudio de los vacíos del lenguaje jurídico utilizado con víctimas del conflicto armado, especialmente en el sistema de salud. En la sección “Tejiendo redes”, exponemos los avances de la red creada para el manejo del agua en manos dela Federación Internacional de Universidades Católicas (FIUC).Finalmente, en “¿Qué hay de nuevo?” compartimos una reflexión sobre los retos que se imponen en las universidades frente al nuevo esquema de financiación oficial y presentamos uno de los dos primeros megaproyectos que han sido aprobados con recursos del Fondo Nacional de Regalías para ser desarrollados por la Universidad Javeriana. Nos referimosal proyecto con la Gobernación de La Guajira,que contempla tanto la formación de personas de la región en doctorado y maestría como un componente investigativo sobre los efectos para la salud que genera la actividad minera del departamento. Es esta la coronación de un esfuerzo concertado con la Gobernación,el hospital San Ignacio y la universidad, con el liderazgo de la profesora Liliana Otero.Esperamos que disfruten esta Pesquisa yque continuemos el debate en 2014.

Consuelo Uribe Mallarino
Vicerrectora de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

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