La salud oral, clave en el cuidado cardiovascular

La salud oral, clave en el cuidado cardiovascular

¿Existe relación entre la salud oral y las enfermedades cardiovasculares? La respuesta es sí, y lo confirman las investigaciones que a finales de la década de los 90 inició el odontólogo Adolfo Contreras en la Universidad del Valle de Cali.

Las caries y las enfermedades periodontales –de las encías– son la principal fuente de consulta al odontólogo. Las primeras afectan los tejidos duros del diente, y las segundas, los tejidos de soporte. “Cuando hablamos de las enfermedades periodontales y las sistémicas hay una conexión a partir de las bacterias, ya que estas tienen la capacidad de entrar en la sangre, migrar a otros tejidos distantes de la boca y establecerse”, explica Sandra Milena Moreno Correa, docente del Departamento de Ciencias Básicas de la Salud de la Universidad Javeriana Cali.

Las bacterias también pueden desplazarse, migrar en las arterias y colonizar los ateromas, “estructuras que se van formando en los vasos sanguíneos y generan una oclusión que no permite que haya un adecuado flujo de sangre y que, por tanto, ocasionan infartos”, continúa la investigadora Moreno.

Esta investigación demostró la relación entre las enfermedades orales y las enfermedades sistémicas del cuerpo humano. “Mientras estudiaba odontología me uní al Grupo de Investigación de Medicina Periodontal de la Universidad del Valle, a cargo del profesor Contreras, para mostrar la evidencia que hay y poder ayudar al control y prevención de la enfermedad cardiovascular. Los primeros estudios se realizaron con pacientes con diabetes y artritis”, añade.


El rostro de la investigación

Rodrigo (nombre ficticio) era un paciente que padecía una diabetes difícil de controlar. Sus exámenes clínicos siempre marcaban registros altos de hemoglobina y sus dientes se estaban aflojando, razón por la cual consultó al odontólogo. Le diagnosticaron periodontitis y fue sometido a una cirugía, pues había perdido gran parte de la encía. Tras recibir tratamiento y controlar el foco inflamatorio e infeccioso en su boca, la diabetes mejoró. “El endocrinólogo estaba asombrado porque, pese a que el paciente era juicioso con el medicamento, no lograba bajar los índices de hemoglobina glicosilada y glicemia. Luego del procedimiento se le hicieron controles al mes, a los dos y seis meses, y se encontró que esos índices habían bajado”, cuenta la docente.

Como en ocasiones estos casos específicos no dan suficiente evidencia para demostrar que existe una correspondencia entre las enfermedades orales y las cardiovasculares, los médicos se apoyan en procesos de investigación en los que se selecciona una muestra para tratar de ver cómo se comportan esos fenómenos epidemiológicamente.

Para esta investigación se escogieron 30 pacientes que cumplieran las siguientes características: que fueran mayores de edad; que tuvieran un mínimo de tres dientes; que no hubieran recibido tratamiento periodontal ni limpieza dental al menos seis meses antes de la inclusión en el estudio; que no hubieran sido sometidos a tratamiento antibiótico continuo o inferior a tres meses, porque esto alteraba las bacterias que se quería identificar, y que, además, fueran candidatos a cirugía de reemplazo valvular.

A estos pacientes se les hizo una historia clínica odontológica completa antes de la cirugía, para evaluar el estado de sus dientes y tejidos de soporte. Se les tomó una muestra oral para cultivo macrobiológico y, durante la cirugía, se extrajeron las válvulas. Una parte de esa muestra valvular fue cultivada para analizar qué microorganismos la estaban colonizando y cuáles crecerían en el cultivo, y a otra parte se le extrajo el ADN con el objetivo de realizar la prueba molecular llamada ‘reacción en cadena de la polimerasa’ (PCR), que permite detectar las secuencias de ciertos genes bacterianos.


Entonces, ¿sí hay relación?

La investigación arrojó que los 30 pacientes tenían enfermedad periodontal de grave a severa y otros presentaban periodontitis, que implica la pérdida del tejido de soporte, de hueso, de ligamento periodontal y de dientes.

Así mismo, en los cultivos orales se encontró la presencia de patógenos causantes de la enfermedad periodontal. “Un 38 % de los pacientes fueron positivos para bacilos entéricos gramnegativos, que son bacterias provenientes de la flora intestinal. Aunque en un 3 % de las válvulas también encontramos estos bacilos, llama la atención que los pacientes que tenían positivas estas bacterias en la boca también las tenían positivas en las válvulas”, recalca Moreno.

Anteriormente, cuidarse los dientes se consideraba importante por temas de estética. Sin embargo, con esta investigación se identificó que este cuidado oral va más allá y que también puede evitar otro tipo de complicaciones en la salud, como preeclamsia, en el caso de las mujeres embarazadas. La invitación es también a que los pacientes diagnosticados con enfermedades cardiovasculares y crónicas, como diabetes o síndrome metabólico, tengan atención por parte del odontólogo.


Para leer más:

  • Moreno Correa, Sandra Milena. “Microbiota periodontal y microorganismos aislados de válvulas cardiacas en pacientes sometidos a cirugía de reemplazo de válvulas en una clínica de Cali, Colombia”. Biomédica 37, n.° 4 (2017): 516-525. DOI.

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Microbiota periodontal y microorganismos aislados de válvulas cardiacas en pacientes sometidos a cirugía de reemplazo de válvulas en una clínica de Cali, Colombia
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Sandra Milena Moreno Correa
COINVESTIGADORES: Freddy Moreno, Beatriz Parra, Javier Botero, Daniel Velásquez, Hugo Fernández, Sandra Alba, Sara Gallego, Gilberto Castillo y Adolfo Contreras
Grupo de Investigación en Ciencias Básicas y Clínicas de la Salud, Departamento de Ciencias Básicas de la Salud, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Javeriana Cali
Oficina de Investigación, Desarrollo e Innovación, Universidad Javeriana Cali
Grupo de Investigación de Medicina Periodontal, Universidad del Valle
Instituto de Investigaciones del Centro Médico Imbanaco, Cali
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014-2015

También hay espacio para la ciencia

También hay espacio para la ciencia

Hoy domingo 17 de junio circula la edición número 44 de Pesquisa Javeriana, la revista de divulgación científica y tecnológica de la Pontificia Universidad Javeriana, que circula con las edición dominical que el diario El Espectador le envía a sus suscriptores.

Encuentre en nuestras páginas los siguientes temas :

  • Un reportaje sobre cómo los viveristas cundinamarqueses están transformando, gracias a la genética, el cultivo de orquídeas.
  • La investigación que revela cómo la nicotina podría curar enfermedades degenerativas como el mal de Parkinson.
  • El trabajo comunitario con habitantes de Ciudad Bolívar que ayudó a replantear el significado de la fe.
  • El hallazgo que permitió cambios vitales en el sistema de salud de la Guajira.
  • Las relaciones existentes entre la salud oral y las enfermedades cardiovasculares.
  • La unión de prácticas médicas que permitió mejorar las vidas de los pacientes de enfermedades raras en Colombia.
  • Perfil de Sandra Baena, la bióloga javeriana que ha dedicado su vida a la investigación de microorganismos.
  • La politóloga María Alejandra Quintero nos cuenta su trabajo con las comunidades del Valle del Cauca.
  • ¿Por qué la Selección Colombia de Fútbol invita a la unidad en momentos en los que las tensiones políticas parecen alejarnos?
  • En nuestra editorial, el voto de confianza que el sistema de ciencia colombiano ha depositado en la Pontificia Universidad Javeriana.

Pesquisa Javeriana invita a todos los interesados a asistir al Tercer Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad, que se llevará a cabo en el campus de Bogotá del 10 al 14 de septiembre del presente año.

Si usted desea consultar el contenido de nuestra edición impresa y no es suscriptor de El Espectador, puede acceder a la versión digital de la revista, en formato PDF, por medio de este enlace.

Rompecabezas de microbios en bocas infantiles

Rompecabezas de microbios en bocas infantiles

Investigadores javerianos logran caracterizar los microbios en la boca de niños con y sin caries dental para, a partir de los resultados, enseñarles cómo mantener y mejorar la salud oral. La educación es la clave.

Bacteriólogos y odontólogos de la Pontificia Universidad Javeriana se sumergieron en la boca de un grupo de niños y lograron hacer un mapa descriptivo (microbioma) de los microorganismos que allí viven. El resultado: pequeños escolares que aprendieron cómo mantener alejada la posibilidad de desarrollar caries dental.

La principal novedad del proyecto la aportaron los bacteriólogos Fredy Gamboa y Adriana García, utilizando una técnica de estudio con potencia de análisis a nivel de ADN que les permitió detectar los microorganismos que no son identificados mediante técnicas de cultivo de laboratorio. De esa forma, lograron detectar el mapa completo de los microorganismos benéficos y perjudiciales que allí habitan.

Tener el panorama completo de lo que los niños tenían —y no tenían— en la boca fue esencial para desarrollar el componente que los investigadores consideran el éxito del proyecto: la educación.

El proceso

El grupo de investigación trabajó con 18 niños de 6 y 7 años matriculados en el Colegio José María Vélaz —de Fe y Alegría, obra social de la Compañía de Jesús—, en la localidad de Suba, Bogotá, a quienes les hicieron un diagnóstico inicial para detectar caries y tomar muestras de su biopelícula, más conocida como placa dental, una capa blancuzca-amarillenta que se produce cuando ha pasado mucho tiempo sin lavarse los dientes. En esas circunstancias, los microorganismos toman azucares y restos de comida que quedan sobre y entre los dientes y producen sustancias que los dañan y desarrollan caries dental, uno de los grandes problemas de salud oral en el mundo, según el profesor Gamboa, líder de la investigación titulada Descripción del microcosmos bacteriano ligado a placa dental en niños con y sin caries dental seguimiento a 3 y 6 meses después de un proceso de educación. El objetivo de la investigación fue identificar los microorganismos benéficos y los dañinos en la boca de los niños, y hacer pedagogía al respecto a través de talleres y otras estrategias de educación.

Iniciaron entonces un proceso educativo de prácticas de higiene oral y orientación nutricional, y repitieron las mediciones a los tres y seis meses para evaluar el progreso. “Es normal que tengamos estos microorganismos en la boca, pero hay que tenerlos en equilibrio para que no sean dañinos. Lo que hicimos fue enseñarles a los niños una correcta higiene oral y una buena alimentación para mantenerlos controlados”, precisó la odontóloga Ana Lucía Sarralde. Les explicaron por qué alimentos como dulces, golosinas, gaseosas, harinas, jugos y bebidas no naturales ponen en peligro la salud de sus dientes, y el beneficio que se produce al consumir frutas y verduras. A través de los niños lograron transmitir a padres y profesores buenos hábitos de salud oral.

“No se trata de que supriman esos alimentos, sino de que los reduzcan, ya que todo niño necesita consumir dulce para tener energía. La idea era que los padres entendieran que es mejor darles alimentos en su forma natural, pues son más saludables que los alimentos endulzados artificialmente”, indicó Sarralde.

Los investigadores aclararon que la biopelícula es necesaria porque protege a la cavidad oral de otras infecciones incluso más dañinas que la caries; no se trata de evitarla, pero sí removerla constantemente mediante el cepillado porque entre más tiempo se deje allí, más aprovechan los microorganismos malos para hacer de las suyas. Lo ideal es alejar a los malos y crear un equilibrio.

Un cambio notable

Sin hacer énfasis en técnicas de cepillado dental, porque cada niño lo hacía de acuerdo con sus habilidades motrices, lo importante era que interiorizaran la importancia de cepillarse después de cada comida. Los profesores empezaron a crear espacios en la jornada escolar para estimular a los pequeños a hacerlo y los niños terminaron solicitándolo después de los refrigerios. Al principio del proceso, los padres confesaron en encuestas que para ellos no era importante el lavado nocturno de dientes; al final aseguraron que sus hijos no se iban a dormir sin cepillarse.

En las loncheras empezaron a verse más frutas y jugos naturales, y luego de monitorear el proceso los investigadores registraron una disminución de casi el 35 % en el índice de higiene oral y de 40 % en los microorganismos cariogénicos que promueven la caries dental. Con procesos de educación en salud oral bien llevados es posible reducir los microorganismos que causan caries, más aún si se inicia a temprana edad porque los hábitos saludables impactan más cuando se es niño, concluyen.

No es la primera vez

El profesor Gamboa ya había liderado un proyecto similar con 53 niños entre los tres y cinco años de una escuela en Boyacá. En esa oportunidad identificaron microbios buenos y sus posibles efectos sobre los malos.

Con el panorama completo que arrojó la segunda investigación, financiada por Colciencias, la idea es tomar ahora los hallazgos de ambos procesos y crear estrategias para sacar de la boca a los microorganismos perjudiciales, sin afectar a los buenos. En ese caso, se impactará a una mayor población en Bogotá, llegar a otras regiones de Colombia y apoyar el diseño de políticas públicas. “Puede ser un aporte para el Ministerio de Salud, para que los ámbitos escolares vuelvan a ser lo que eran hace unas décadas cuando la salud oral era un referente de calidad de vida”, dijo la investigadora Sarralde.