Las diferentes formas de la innovación científica

Las diferentes formas de la innovación científica

Innovar no es fácil. Algunos dirían que ‘innovar tiene su ciencia’ y no todas las buenas ideas se convierten en emprendimientos, patentes, empresas, nuevos productos o servicios, procesos o metodologías que resuelvan problemas de la sociedad.

Pero la Javeriana le está apostando a convertir el nuevo conocimiento resultado de sus investigaciones científicas en propuestas innovadoras. No importa el resultado, porque el riesgo de fracasar siempre está presente; en cambio, si se es exitoso, es posible gritar: “¡Eureka!”

En el Simposio Transferencia, apropiación e impacto, que tuvo lugar ayer miércoles en el marco del XV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, se presentaron seis experiencias que dan lecciones: unas porque inciden en la política pública, otras, porque mejoran la calidad de vida de los colombianos o vuelven útil un material que antes se desechaba, o porque proponen novedosas formas de enseñanza universitaria en un mundo virtual.


Innovar en las artes

Desde Cali, Manuel Sevilla, doctor en Antropología y profesor del Departamento de Arte, Arquitectura y Diseño, aprovecha las artes performáticas, como el teatro, la música y la danza, para entregar resultados de investigación en ciencias sociales, específicamente sobre identidades musicales, modelos políticos en América Latina y migración del Pacífico al interior de Colombia.

Los tres montajes desarrollados entre 2015 y 2019, promueven la búsqueda de nuevos lenguajes para que la sociedad acceda a conocimiento especializado sobre estos y otros temas que investigan las ciencias sociales.  “Es igualmente importante el lenguaje temático, de cada ciencia, y el lenguaje artístico, como el teatral, el musical, el de la danza”, explicó Sevilla sobre el proceso para llevar el conocimiento de la antropología y de las expresiones culturales, por ejemplo, a la sociedad en general.

Entre los resultados del grupo POIESIS se cuentan diferentes montajes, entre ellos La música del tren, que recuerda el viaje del ferrocarril de la estación de Popayán hasta la de Buenaventura, entregando al mismo tiempo información que va desde la obra ingenieril del trazado del tren hasta la creación arquitectónica de las estaciones. Otro montaje, Decibelios, presenta una historia de la música popular en Colombia.

Las obras artísticas montadas han sido ganadoras de diferentes becas de creación en programas de estímulos de cultura municipales y nacionales.


¿Qué hacer con los desechos universitarios?

El BioTrueque es un producto que funciona como abono orgánico, resultado de un trabajo que convierte los residuos sólidos en material utilizable para la agricultura y los jardines en general. Es un intercambio —haciendo alusión a la palabra trueque— entre la comunidad javeriana y el planeta tierra. “Como buenos colombianos tomamos café, pero el ‘cuncho’ se va a la caneca de la basura”, dice Aura Marina Pedroza Rodríguez, doctora en Ciencias con énfasis en biotecnología, miembro de la Unidad de Investigaciones Agropecuarias y profesora de la Facultad de Ciencias. “Este material derivado del café es orgánico y perfectamente aprovechable como abono orgánico”, añade, haciendo énfasis en que le devolvemos a nuestro planeta un insumo a partir de algo que también el mismo planeta nos ha dado. Trueque con la naturaleza.

La profesora Pedroza y los integrantes del grupo de investigación en biotecnología ambiental e industrial desarrollan esta transformación a partir de una biorefinería, que los convierte en bioproductos de mayor valor agregado.

Utilizan la corteza de pino, el aserrín y las servilletas de papel que se desechan en la Universidad y las convierten en biochar, un sustrato para la germinación, siembra y biofertilizante de hortalizas, flores y pastos. “Ya algunas unidades han recibido nuestros primeros lotes de sustrato de siembra y lo han evaluado en sus parcelas experimentales”, dijeron los investigadores.

Así mismo, como los laboratorios utilizan compuestos químicos para hacer tinciones biológicas que tienen una toxicidad aguda fuerte, “por responsabilidad ambiental la universidad no debe verterlos a las alcantarillas”, dice Pedroza. “El agua que tratamos sirve como agua de riego” para los jardines del campus.

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Soluciones en las aulas

El grupo de investigación Diseño, ergonomía e innovación diseñó una silla escolar adaptada a la anatomía de los niños colombianos, luego de una investigación que determinó los parámetros formales del asiento y del espaldar a partir de la medición y evaluación de los puntos de presión del cuerpo cuando se está sentado y se ejerce peso. Dichas características son determinantes en la adopción de una adecuada postura que le dé un soporte estable a la espalda, los glúteos y los muslos, todo en una silla que sea cómoda para los estudiantes.

Los integrantes del grupo, liderado por el profesor Ovidio Rincón, magister en Salud y Seguridad en el Trabajo, participaron en la revisión de los manuales de parámetros técnicos para la adquisición de dotaciones del Ministerio de Educación Nacional.

Por su parte, el Semillero de Investigación en Actividad Física, Salud y Deporte, dirigido por Fanny Esperanza Acevedo Gamboa, magister en Educación y lider de la línea de educación y pedagogía del grupo de investigación Cuidado y Práctica, construyó una guía virtual de simulación clínica para los estudiantes de Enfermería que les enseña diferentes procesos clínicos, como, por ejemplo, a poner inyecciones en diferentes partes del cuerpo.

A través de esta guía virtual que contiene unos videos ilustrativos, los estudiantes “juegan para ver cómo se deben colocar los tapabocas, las gafas y cómo es el procedimiento para hacer una punción”, dicen los integrantes del semillero. Lo hacen en el Transmilenio durante el trayecto de la casa a la universidad,  o tomando un refrigerio en la cafetería, y así evitan tener que vivir procesos administrativos muchas veces lentos cuando necesitan usar los espacios para hacer sus prácticas.

La profesora Nancy Agray-Vargas, doctora en Lingüística Aplicada e integrante del grupo de investigación Lenguajes, pedagogías y culturas, desarrolló una aplicación didáctica para la enseñanza virtual de español como lengua extranjera. Este trabajo es resultado de su tesis doctoral.

Desde el comienzo, la mirada interdisciplinar incluyó campos de la filosofía, psicología, sociología, comunicación y estudios culturales, además de la lingüística aplicada. Con base en un análisis de necesidades y con una mirada futurista de la virtualidad de la educación, la aplicación ofrece espacios de conversación, de evaluación del propio desempeño del estudiante, actividades puntuales de escritura de experiencias personales y, por supuesto, espacios para que aprenda… descansando, al estilo recreo. Porque en sus palabras, “el estudiante, antes que ser estudiante, es un ser social y realiza actividades en ese sentido”.

El modelo diseñado fue tomado por el Departamento de Lenguas como modelo a seguir para diseñar el nuevo currículo que se espera implementar en el marco del nuevo Centro de Idiomas de la Javeriana.

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Propuestas útiles para las entidades públicas

Para 2020 se estima que el numero de dispositivos del internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) conectados a la red en el mundo será de 50.000 millones, unas cinco veces la cantidad de seres humanos que habitarán el planeta.

Teniendo en cuenta que cada día habrá más dispositivos IoT que accederán al espectro radioeléctrico —un pequeño fragmento del espectro electromagnético donde no solo están los colores visibles, sino donde también navegan las comunicaciones—, investigadores javerianos liderados por Manuel Pérez, doctor  en Ingeniería Electrónica y profesor de la Facultad de Ingeniería, se aliaron con la Agencia Nacional del Espectro para proponer un modelo que sea capaz de estimar el requerimiento espectral para permitir el despliegue de estas tecnologías de comunicación en el futuro. Así, esa autopista por donde viajan las comunicaciones no se congestionará como sucede hoy en día con algunas calles en las diferentes ciudades colombianas y del mundo.

Se trata del modelo de predicción de demanda de espectro para servicios basados en tecnologías IoT en Colombia. “Está en una primera etapa de implementación y se busca transferir a otros países como parte de la estrategia del gobierno a través de la Agencia para seguir siendo líderes en gestión del espectro radioeléctrico en América Latina”, explicó.

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Inglés, más que un instrumento de trabajo. ¿Para qué aprenderlo?

Inglés, más que un instrumento de trabajo. ¿Para qué aprenderlo?

La enseñanza del inglés y la necesidad de hablantes de inglés en contextos globales e internacionales se ha discutido en foros lingüísticos, educativos, económicos y sociales. Sin embargo, el impacto del inglés en la vida de los aprendices no está ampliamente investigado. Publicaciones recientes relacionadas con el tema evidencian el impacto de esta lengua en contextos globales en los ámbitos económicos y educativos. Si bien algunos de sus autores brevemente enuncian la influencia del inglés sobre las vidas profesionales de los individuos se quedan cortos a la hora de determinar el impacto de esta lengua en la vida de los estudiantes.

Del mismo modo, la literatura en ESOL (Inglés para Hablantes de Otras Lenguas, abreviatura tomada del inglés) discute el impacto de esta lengua en términos de reconocer su importancia en la vida económica y cultural de las comunidades, pero muy poco se habla del impacto que tiene esta lengua en la vida de los estudiantes.

Frente a esta necesidad, el profesor de lenguas de la Pontificia Universidad Javeriana, Carlos Rico Troncoso, adelantó un estudio cualitativo comparativo con colegas suyos de cinco ciudades en tres continentes en el que participaron estudiantes de ESOL en Salford, Reino Unido, algunos egresados de la Universidad de Leeds Beckett del mismo país quienes tomaron cursos de inglés como segunda lengua o lengua extranjera; también se contó con graduados del programa de formación docente en Qufu, China; estudiantes de últimos niveles de inglés de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá y estudiantes universitarios del Politécnico de Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, quienes estudiaban inglés con propósitos académicos.

Hablar inglés no solo es útil en la vida de las personas que lo han aprendido como su segunda lengua. Saber inglés contribuye a la autoestima, amplía las redes de amistad, da acceso a oportunidades culturales y recreativas, e incluso da sentido de pertenencia a una ciudadanía global. Esta es una de las conclusiones del estudio.

El estudio buscaba profundizar en la necesidad de reconocer la importancia que ha tenido el inglés en la vida de los estudiantes en los contextos globales, más allá de los aspectos lingüísticos, educativos o económicos. Con una lente de mayor detalle, los investigadores querían medir el impacto de esta lengua en la vida en general de los estudiantes, no solo en los dominios del trabajo y la educación.

Utilizando varios métodos de análisis, los investigadores iniciaron con sesiones de lluvia de ideas, en las que los estudiantes debían jerarquizar las actividades que –gracias a saber inglés- más habían impactado en sus vidas. A través de la configuración de una línea de tiempo los estudiantes debían indicar situaciones o hitos claves en sus vidas y si el inglés jugó o no un papel importante. Las situaciones dadas podrían estar vinculadas con decisiones sobre la elección de asignaturas en la universidad, la elección de la universidad, la necesidad de obtener un empleo, la graduación, el matrimonio, un duelo o pérdida o un cambio de ciudad. Los hitos también podrían incluir momentos significativos, por ejemplo, una reunión, un incidente o una película que hubiese marcado la vida del estudiante. Fundamentalmente, lo que se esperaba con esta actividad era determinar si había o no un impacto positivo o negativo del inglés en las experiencias de vida de los estudiantes.

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Posteriormente se desarrolló una entrevista semi-estructurada para conocer más en detalle estas situaciones o experiencias que impactaron la vida de los estudiantes y en donde el inglés fue protagónico. “Los hallazgos de la actividad de clasificación sorprendieron y fue el análisis de estos datos lo que nos condujo a explorar áreas como el conocimiento y la comprensión del mundo, el autoestima y la confianza en sí mismos se evidenciaron en las entrevistas. Mientras que la educación y la comunicación estaban, previsiblemente clasificadas dentro de las tres áreas principales de impacto del inglés, la segunda área más importante donde el inglés jugó un rol destacado fueron las habilidades interpersonales como el trabajo en equipo y acceso al conocimiento”, dice el artículo publicado como resultado de la investigación, The impact of English on learners’ wider lives.

En el caso de Bogotá, el profesor Rico, actual director de programas académicos de la Vicerrectoría Académica de la Pontificia Universidad Javeriana, lideró el estudio con estudiantes de su universidad. “Uno pensaría que el inglés ha impactado más desde la formación que se ha recibido en la escuela”, explica; “y resulta que se vincula más por las experiencias individuales  y personales de los estudiantes y en las cuales el inglés ha jugado un papel muy específico y ha marcado notoriamente la vida de ellos.”, como por ejemplo un viaje al exterior, así haya sido por un corto periodo de tiempo (generalmente vacaciones) escuchar canciones, ver películas o por las relaciones que se establecen a través de los video juegos.

Y se sorprendieron aún más cuando concluyeron que las experiencias positivas se referían a circunstancias de la vida en general y las negativas se asociaban a contextos académicos, como por ejemplo, las lecturas que ponían de tarea los profes o tener que realizar actividades que consideraban aburridas y a las cuales debían responder para sacar “una buena nota” o para pasar un curso.

A la luz de los hallazgos preliminares, los autores resolvieron indagar por aspectos que no necesariamente tenían que ver con apuestas curriculares, a través de categorías como la capacidad de funcionar en sociedad, las relaciones personales, la independencia, experiencias culturales o de entretenimiento, actitudes frente a la vida o modos de pensar. En esta línea, las respuestas llamaron aún más la atención: entender mejor la percepción de los estudiantes frente al uso del inglés en su cotidianidad implicaba empezar a diseñar cursos de inglés más efectivos.

La situación fue similar en las cinco ciudades, lo cual hizo que los investigadores se cuestionaran en sus formas de enseñar. ¿Cuál debe ser el inglés que se debe enseñar en contextos universitarios y cómo debe hacerse?, ¿Qué habilidades son las que deberían estarse desarrollando en esos mismos contextos? “Tenemos que hacer otro tipo de apuestas distintas en relación con la enseñanza”, continúa Rico, “pensar en modelos mucho más hibridados, en los que tú puedas desarrollar competencias generales comunicativas, (por ejemplo, entablar una conversación con otra persona y lo puedas hacer bien); como también desarrollar habilidades de pensamiento ‘crítico’ para producir textos, discursos coherentes, propios de una disciplina y propios de la formación académica de los estudiantes”.

Los resultados prenden las alarmas frente a una estandarización nacional y mundial de la enseñanza del inglés como segunda lengua, donde existen tensiones frente a las presiones del Estado por normalizar la actividad y frente a qué es lo que los estudiantes quieren y verdaderamente necesitan. “Cuando hacemos esos cruces de información nos damos cuenta que hay unos vacíos severos y que pueden tener resultados nefastos”, concluye Rico. “Esto que se ve con lo que se impone en el sistema educativo no guarda coherencia”.