Para tener una mente sana, ¿mejor el campo o la ciudad?

Para tener una mente sana, ¿mejor el campo o la ciudad?

Mayores niveles de pobreza llevan a que las personas sean propensas a tener más enfermedades mentales. Esta era una premisa que se daba por cierta en Colombia hasta hace poco, cuando un análisis hecho por investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana demostró que la realidad es otra.

El estudio, liderado por la epidemióloga Esther de Vries y el médico psiquiatra Carlos Gómez-Restrepo, analizó la relación entre la calidad de la vivienda y la prevalencia de enfermedades mentales, a partir de los datos recolectados por la Encuesta Nacional de Salud de 2015, según la cual en el campo y, particularmente, en zonas apartadas, las peores condiciones de vivienda están asociadas con menores niveles de depresión y ansiedad, es decir, que allí gozan de mejor salud mental.

El análisis tuvo en cuenta a 9.656 encuestados y se observó que en áreas urbanas la prevalencia de ansiedad y depresión fue de 9,6%, mientras que en áreas rurales fue de 6,9%.“Curiosamente, dentro de las áreas rurales, las personas que viven en ‘centros poblados’ ―pueblos pequeños― tienen una mayor prevalencia de cualquier trastorno mental en comparación con los que viven más aislados, en áreas dispersas”, indican los investigadores.

Entre los trastornos mentales que se tuvieron en cuenta están los depresivos, el afectivo bipolar, de ansiedad, pánico y fobia social. Por otro lado, para medir las condiciones de la vivienda, se tuvieron en cuenta aspectos contemplados en la medición del índice multidimensional de pobreza, como el acceso al sistema de alcantarillado, si el baño estaba ubicado dentro de la casa, el tipo de acceso al agua, el material principal de los pisos y las paredes, el suministro de electricidad y la recolección de basura.


Posibles explicaciones

Pese a que el estudio no se centra en el porqué del hallazgo sino que da cuenta de la asociación estadística entre condiciones de vivienda y enfermedad mental, los investigadores proponen algunas hipótesis. Entre ellas, que en el ámbito rural los lazos interpersonales son más fuertes. Las personas de una misma familia tienden a vivir muy cerca y, por lo tanto, este soporte emocional puede ser un factor de protección para la persona frente a la depresión y la ansiedad.

De Vries y Gómez-Restrepo se refieren a estudios que asocian el estrés a la competencia social ―es decir, cuando las personas se comparan con otras en términos socioeconómicos―, un factor muy común en las ciudades. “En el campo, el medio no es tan propicio para la comparación, porque casi todos los vecinos tienen las mismas características en términos socioeconómicos: se dedican a actividades económicas similares, los lazos entre personas son más estrechos y hay mayor colaboración entre las personas”, señala Gómez-Restrepo, quien actualmente es el decano de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana.

En las ciudades, la competencia social y laboral se asocia al estrés de sus habitantes. / iStock
En las ciudades, la competencia social y laboral se asocia al estrés de sus habitantes. /iStock


El impacto del conflicto armado

Frente al hallazgo, los investigadores contemplan la posible incidencia del cese de la violencia en el campo a raíz de los diálogos de paz: “Cuando se realizó la encuesta, ya había disminuido bastante el conflicto armado y eran más tranquilos los sitios donde se tomaron las muestras, esto quizás pudo haber influido”.

El conflicto y, en especial, el desplazamiento forzado son posibles factores que tienden a aumentar los niveles de las enfermedades mentales en el ámbito urbano, pues las poblaciones que llegan a la ciudad pierden los lazos de apoyo, como amigos y vecinos, y, en general, se encuentran desconectadas de la sociedad.

Por otro lado, más allá de los migrantes, se encontró que en las áreas urbanas los factores asociados con las enfermedades mentales contemplan aspectos como el haberse separado de un compañero sentimental, tener un título universitario y no estar afiliado al sistema de seguridad social.

“Tanto en el ámbito rural como en áreas urbanas, se encontró que las enfermedades mentales están asociadas con la disfunción familiar, no tener con quién hablar de los problemas personales y haber experimentado conflictos armados”, explican los investigadores.


Más hipótesis

De acuerdo con la investigación, es posible que las altas exigencias de la vida laboral en la ciudad, así como conducen a un mejor nivel de vida, también produzcan otro tipo de consecuencias. “Tenemos la hipótesis de que entre los profesionales altamente capacitados la salud mental es cada vez más importante para su desempeño, lo que puede ser el motivo por el que observamos más ansiedad y depresión en las clases socioeconómicas más altas ―las que tienen la mejor calidad de vivienda―”, indica De Vries.

Los valiosos resultados de este estudio dejan, así, una variedad de temas para un análisis profundo de cómo y por qué las características de las viviendas que habitamos y de su entorno tienen consecuencias en nuestra salud mental.

 


 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Housing Index, Urbanisation Level and Lifetime Prevalence of Depressive and Anxiety Disorders: a cross-sectional analysis of the Colombian national mental health survey
INVESTIGADORES PRINCIPALES: Carlos Gómez-Restrepo y Esther de Vries
COINVESTIGADORES: Carlos Javier Rincón, Nathalie Tamayo Martínez, Nelcy Rodríguez, Henning Tiemeier, Johan P. Mackenbach, Carol C. Guarnizo-Herreño
Facultad de Medicina
Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2017

Vivienda de interés social: metros cuadrados vs. calidad de vida

Vivienda de interés social: metros cuadrados vs. calidad de vida

Según el DANE, en 2017 se culminaron 59.991 unidades de vivienda de interés social (VIS), lo que representa una disminución frente a 2016, año en que se construyeron 72.115. Las cifras de vivienda de interés prioritario (VIP) también descendieron: de 83.244 unidades en 2016 se llegó a 78.794 en 2017. Tal vez la disminución en la edificación de viviendas se deba a los costos adicionales en el metro cuadrado, dice María Fernanda Serrano Guzmán, docente del Departamento de Ingeniería Civil e Industrial de la Universidad Javeriana Cali y coautora del artículo científico “Impacto en costos directos de vivienda de interés social y de interés prioritario por inclusión de nuevas normas de construcción: caso Cali”, publicado en la revista Dyna, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

Una VIS es aquella que reúne los elementos para asegurar su habitabilidad, cumple con estándares de calidad en diseño urbanístico, arquitectónico y de construcción, y en Colombia tiene un valor máximo de 135 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Para adquirirla, el núcleo familiar debe tener un ahorro base y un ingreso salarial mínimo, si se requiere un préstamo bancario. Por su parte, la VIP tiene un monto de 70 salarios mínimos legales mensuales vigentes y el Gobierno la concede en programas de reubicación, por ejemplo, cuando la población se ha visto afectada por catástrofes naturales.

En el país, los programas de VIS y VIP han sido impulsados por el Gobierno nacional, las cajas de compensación familiar y las constructoras con el fin de proveer una vivienda digna a los hogares con menos ingresos. En la actualidad, además de la existencia del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente (NSR-2010), decreto que establece aspectos técnicos a nivel estructural, existen otras disposiciones técnicas de obligatorio cumplimiento que están generando costos adicionales en el metro cuadrado de vivienda, lo que excede los topes máximos establecidos para este tipo de proyectos, con la consecuente repercusión en disminución de áreas y en acabados del producto final.


Condiciones de vivienda digna y adecuada

Para la investigadora Serrano, en el Gobierno Santos se hizo un especial énfasis en proveerles vivienda a las personas, y considera que la tarea se realizó; sin embargo, ve una deficiencia en el cumplimiento completo de condiciones de vivienda digna y adecuada que establece el Folleto Informativo n.º 21 de la ONU. “Claro que ahora estas personas tienen unas condiciones de vida mejores: un área un poco más grande con materiales que les dan seguridad ante las inclemencias climáticas, pero hay que seguir trabajando, porque las viviendas las entregan sin ningún tipo de enchape y recubrimiento en las zonas húmedas, en ocasiones, solo con la puerta del baño y la de la entrada”, añade la docente.

Con base en estas inquietudes, los miembros del grupo de investigación en Detección de Contaminantes y Remediación (DeCoR), en cabeza de Serrano Guzmán, y el semillero de investigación Gestión de Obras, de la Javeriana Cali, se pusieron como meta identificar el impacto económico que, en los proyectos de construcción de las VIS y las VIP, tiene la aparición de nuevas normas y las modificaciones hechas a las ya existentes; consideran que estos cambios en la reglamentación deben ir acompañados por una revisión de su incidencia en el costo de la construcción y, con ello, en los topes establecidos, de tal manera que se garantice el tamaño y la calidad de las viviendas.

Seis de estas, dos de interés social y cuatro de interés prioritario, ubicadas en Cali, sirvieron de objeto de estudio. Los criterios de selección incluyeron la similitud de las áreas (60 metros cuadrados para VIS y entre 47 y 50 metros cuadrados para VIP) y la ejecución basada en las normas de construcción exigidas en la fecha en que se construyeron.

Según cifras reveladas por Camacol, para 2018 hay un total de 77670 cupos disponibles para programas de vivienda de interés social en el
Según Camacol, para 2018 hay 77.670 cupos disponibles para programas de vivienda de interés social en el país.


Más normas, menos metros cuadrados

Además del NSR-2010, la implementación de nuevas normas de obligatorio cumplimiento, como el no incremento del valor máximo definido para cada tipo de proyecto, está llevando a los constructores a reducir el área de las viviendas entregadas y la calidad de los acabados, lo que repercute en las condiciones de habitabilidad; al mismo tiempo ocasiona una reducción en la utilidad de los constructores, lo que hace menos atractivo este tipo de proyectos para los inversionistas y oprime su oferta en el mercado.

“Pudimos observar que, primero, para alguien que llega a vivir a estas casas le resulta costoso instalar un lavaplatos o el enchape del baño y, segundo, como los espacios son tan reducidos, ni siquiera hay lugar para clósets. Si se realiza un ajuste a los topes en los precios, probablemente se podrían mejorar los acabados de esas viviendas y así brindar las condiciones básicas”, argumenta la investigadora.

Los temas de salubridad, concluye el estudio, ya empiezan a ‘colarse’ en las viviendas de interés social, debido a, precisamente, la reducción de los espacios. De allí que Serrano haga un llamado de sensibilización a otros profesionales de ramas como la medicina, para que lleven a cabo estudios epidemiológicos sobre las enfermedades más comunes en ciertos sectores. “El vivir tan juntos puede degenerar en enfermedades respiratorias, alergias u otras molestias de salud. Es urgente que hagamos intervención desde diferentes disciplinas”, añade la especialista en Ingeniería Ambiental.

La voz también se extiende al sector de la construcción, pues para cumplir con todos los requisitos y ofrecer una vivienda digna es fundamental el establecimiento de nuevos montos para los proyectos de VIS y de VIP. Los investigadores proponen la constitución de mesas de trabajo con el firme objetivo de crear un documento que le sirva de guía al Gobierno nacional a la hora de fijar los precios para este tipo de proyectos.

Así mismo, advierte la investigación, es clave que la sociedad sepa interpretar el concepto de vivienda digna, porque, aunque los beneficiarios ahora cuenten con un hogar, el Estado debe garantizar programas en los que se entreguen domicilios aptos para habitar.


Para leer más

  • Wei, S., Jie, C. y Hongwei, W. (2015). Affordable Housing Policy in China: New developments and new challenges. China: Shanghai Finance University y Shanghai University of Finance and Economics.

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Modificaciones a los reglamentos técnicos de construcción y su incidencia en los costos y la calidad de la vivienda de interés social en Santiago de Cali
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Mauricio Chávez Calle
COINVESTIGADORES: María Fernanda Serrano y Diego Pérez
Semillero de investigación Gestión de Obras
Grupo de investigación en Detección de Contaminantes y Remediación (DeCoR)
Departamento de Ingeniería Civil e Industrial
Maestría en Ingeniería
Facultad de Ingeniería
Oficina de Investigación, Desarrollo e Innovación
Pontifica Universidad Javeriana Cali
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2016-2017

Arte, creación e investigación, protagonistas de lujo

Arte, creación e investigación, protagonistas de lujo

Los procesos de investigación-creación se toman las páginas de la edición 45 de Pesquisa Javeriana, que en esta ocasión, y con motivo del III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad que se inaugura mañana a las 5:00 p.m. en el Coliseo del campus universitario, presenta dos proyectos artísticos que abordan problemas como el desarraigo por el conflicto armado y la inmigración desde Venezuela.

Encuentre en nuestras páginas:

  • Informe especial sobre Hermana República, obra que, desde las artes escénicas, aborda el drama de los venezolanos que dejan todo atrás para buscar fortuna en otro país.
  • Reportaje sobre Recetario de sabores lejanos, novela gráfica creada por artistas javerianos que trata los lazos sentimentales y culturales en las comunidades desarraigadas por la violencia.
  • La investigación internacional, con apoyo de investigadores javerianos, que busca una cura par el alzhéimer a partir de la nanotecnología.
  • El estudio sobre la vivienda de interés social que critica la calidad que ofrecen hoy los constructores con la reducción del área habitable.
  • Análisis sobre el proyecto de política pública que impulsa la Javeriana para reforzar la ética al interior del sector científico colombiano.
  • Reportaje sobre el software desarrollado por científicos que simula las condiciones de un desastre natural y así preparar a las poblaciones vulnerables.
  • Perfil de Paula Andrea Lucio, joven investigadora en educación que aplica técnicas de la neurociencia a su trabajo con niños.
  • Con el apoyo de la Oficina de Innovación de la Vicerrectoría de Investigación, ingenieros y médicos crearon un software que permite agilizar la atención a pacientes en las salas de urgencias.
  • Partiendo de los datos de la Encuesta de Salud Mental, investigadores javerianos recorrieron el país para verificar qué tanto tiene que ver la calidad de la vivienda en la depresión o ansiedad sufridas por sus moradores.
  • Humboldtiana neogranadina, la obra de Alberto Gómez, director del Instituto de Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana, que reconstruye el paso de Alexander von Humboldt a inicios del siglo XIX por los paisajes que hoy conforman el territorio colombiano.
  • Infografía sobre la clasificación de los grupos de investigación javerianos en el ranking de Colciencias.

Los interesados en asistir al Tercer Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad, que se realizará entre el 10 y el 14 de septiembre en el campus universitario de Bogotá, pueden inscribirse en la página del evento.

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