De servir de plataforma de pensamiento sobre la teología de la liberación en los años setenta a reflexionar sobre los diálogos teológicos con el pensamiento contemporáneo, la revista académica Theologica Xaveriana ha permitido entablar, durante 75 años, un diálogo de pares teólogos y teólogas en toda Latinoamérica. Entre sus páginas y protagonistas se encuentra una mirada a la evolución de un campo de conocimiento que se ha transformado profundamente en la región y a nivel global.
Hoy, Theologica Xaveriana cuenta con publicaciones en más de cinco idiomas, es consultada alrededor del mundo y está indexada en Scopus Cuartil 2. Su legitimidad y relevancia llevaron a los profesores Osmir Ramírez Trillos y William Plata, de la Universidad Industrial de Santander, a afirmar en un artículo de 2022 sobre la producción académica de la revista: “Theologica Xaveriana se convierte, entonces, para el historiador de la Iglesia y de la teología en un excelente medio para conocer, medir y analizar las transformaciones del pensamiento teológico latinoamericano en los últimos ochenta años”.
Nacida en 1951 en las Facultades Eclesiásticas de la Pontificia Universidad Javeriana —cuando Teología, Filosofía y Derecho Canónico estaban integradas—, su primer objetivo fue publicar las investigaciones de profesores y egresados. “Después se vio que había que abrirse a recibir artículos de otros lados y comenzaron a publicar personas de otras universidades del país o fuera, hasta llegar a lo que nosotros tenemos hoy, que incluimos artículos de teólogos de todo el mundo”, señala Edith González, decana de la Facultad de Teología de la Javeriana y directora de la revista.
Desde entonces, se ha transformado profundamente. Hoy la revista cuenta con un comité científico conformado por importantes teólogos y teólogas internacionales, desde 2016 es totalmente virtual, está catalogada en 26 Sistemas de Indexación y Referenciación (SIR) y en cada volumen anual publica artículos de autores de todo el mundo. Además, es una revista “diamante”, categoría con la que la Unesco denomina aquellas publicaciones que no cobran ni a quienes escriben en ellas ni a quienes las leen, pues contribuyen a garantizar la apropiación social del conocimiento y la divulgación pública de la ciencia.
“Todo este proceso es financiado por la Universidad, que quiere ofrecer un producto de alta calidad y gratuito para que no solamente la comunidad teológica pueda acceder a él, sino muchos estudiosos de distintos campos y distintas áreas”, explica Johan Nieto, director de la oficina de publicaciones de la Facultad de Teología y editor jefe de Theologica. Ese espíritu, sumado al criterio editorial, es lo que le ha permitido consolidarse como un referente en la región, aseguran Ramírez y Plata en la revisión bibliométrica que publicaron en 2022.

La evolución de la teología en las páginas de Theologica Xaveriana
Theologica Xaveriana es un espejo de las prioridades, transformaciones y desafíos de su campo. Incluso, de la sociedad misma. Uno de sus fundadores, Alberto Parra Mora, SJ, escribía en el aniversario 60 que ha habido tres generaciones de contribuyentes a las páginas de la revista. La primera, entre los años 1951 a 1965, recogía a los egresados de las Facultades Eclesiásticas que la Santa Sede fundó alrededor de Latinoamérica con la idea de hacer frente a los movimientos que en su tiempo alejaban a los fieles: liberalismo, protestantismo y comunismo.
Ramírez y Plata encontraron que, en este periodo, el 62% de los autores eran jesuitas y que los temas de los que más se escribía eran cristología, mariología, moral y Misterio de Dios. En su criterio, durante estos años, la revista era “expresión del pensamiento de una Facultad de la Universidad Javeriana”.
El primer punto de quiebre con la línea anterior ocurrió tras el Concilio Vaticano II —llevado a cabo entre 1962 y 1965—, la serie de reformas iniciadas por el papa Juan XXIII, en un concilio ecuménico que llamó a la institución católica al aggiornamento, que podría traducirse como ‘actualizarse’. Algunas de las reformas que se introdujeron en ese momento incluyeron, entre muchas otras: la definición del rol de la Iglesia en el mundo como defensora de la paz y la justicia, la celebración de la liturgia en lengua vernácula o la definición de una relación de respeto y diálogo con otras religiones.
Estas directrices discernidas y promulgadas desde el Vaticano tuvieron efectos en todo el clero, fieles y, por supuesto, académicos. En palabras de Parra Mora, SJ, el “Concilio de la modernidad” se decantó en la revista como una reflexión crítica sobre la tradición del pensamiento precedente. Parra se refiere a este momento como “modernismo ilustrado” y abordó discusiones sobre derechos humanos y fe, la participación de los laicos en la Iglesia o la teología en la práctica política y científica. En estos años (1966-1974), según Ramírez y Plata, los temas de los que más se escribió en Theologica fueron: cuestión social, Iglesia, teología de la liberación y familia.
En 1974, cuando se dividieron las Facultades Eclesiásticas, la revista quedó en manos de la nueva Facultad de Teología y es a partir de allí, según Ramírez y Plata, que “la revista tomó forma de medio profesional y especializado de discusión teológica”. La publicación se profesionalizó con un consejo de dirección, del que entró a formar parte una teóloga laica, Isabel Corpas, y el 30% de los autores de este periodo pertenecían a otras comunidades religiosas e incluso se publicó un artículo de un pastor protestante.
Johan Nieto, el editor jefe de la revista, explica sobre este periodo: “antes, cuando recibíamos la teología europea, no éramos interlocutores, sino oyentes, lectores y reproductores; pero en el momento en que Theologica Xaveriana evoluciona, ese momento postconcilio Vaticano II, es cuando América Latina empieza a generar ruido y después ese ruido se volvió voz”.
Las décadas de la teología de la liberación
El autor que más publicó entre 1974 y 1991 fue Alberto Parra Mora, SJ, con 26 artículos, seguido de Alberto Múnera, SJ, con 16. Ambos volcaron buena parte de sus reflexiones a entender y debatir la teología de la liberación, que en palabras del primero se trató de la “irrupción del pobre en el escenario continental y mundial, de la viva conciencia de clase y de la praxis libertaria”.
La revista tuvo un rol prominente en difundir y ampliar las discusiones que sobre el tema se dieron en la II y III Conferencia Episcopal Latinoamericana en Medellín (1968) y Puebla (1979), en las cuales los obispos de la región sentaron su opción por una Iglesia que ponía a los pobres en el centro. Como dejaron expreso en su declaración tras la conferencia de Puebla: “creemos que la revisión del comportamiento religioso y moral de los hombres debe reflejarse en el ámbito del proceso político y económico de nuestros países, invitamos a todos, sin distinción de clases, a aceptar y asumir la causa de los pobres, como si estuviesen aceptando y asumiendo su propia causa, la causa misma de Cristo”.
En estos años, según Ramírez y Plata, los temas de los que más se escribió fueron: social, Iglesia, ministerial, familia, cristología y teología de la liberación. Y al hacer una revisión sustantiva de las ideas que defendían estos artículos, los investigadores encontraron que los temas doctrinales publicados fueron tratados desde el desarrollo teológico que movilizaba la investigación y el trabajo eclesial de base: “sufrieron un cambio notable, ya que se les percibió según los lentes del pobre; es decir, Jesús y Dios pobre se comprometieron con el excluido de la sociedad y con la búsqueda de cambios en favor de la justicia; María pasó a ser la mujer pobre por antonomasia que representaba la lucha de la liberación femenina”.
La decana Edith González define esta transformación en su campo así: “si la pregunta, para la teología europea era ‘¿quién es Dios y cómo interviene en la historia?’, aquí la pregunta es del hombre: ‘¿quién es el hombre y cómo lleva su relación con Dios?’ Allí la revista tuvo un rol fuerte”.
Las mujeres en Theologica Xaveriana
Las teólogas, muchas veces laicas, han tenido un rol predominante en la publicación. La precursora fue Isabel Corpas de Posada, la primera mujer en graduarse como teóloga en Colombia en 1975. Además de llegar al consejo de dirección, sus reflexiones la hicieron, “pionera y gestora de una teología de la mujer y de la familia en Colombia y América Latina”, según Ramírez y Plata.
La propia Corpas de Posada, en su artículo ‘Mujeres teólogas: ¿cuál es nuestra identidad y nuestro aporte al quehacer teológico?’, resalta el rol de la publicación en dar legitimidad al espacio que ella y sus colegas se abrían en este campo: “en el contexto colombiano, Theologica Xaveriana ha acogido el pensamiento teológico de las mujeres, a la par con el de los colegas varones, en muchísimos artículos en torno a diversos temas escritos por nosotras, las teólogas, pero también ha publicado revistas monográficas en las que hemos colaborado las teólogas”.
La trayectoria que describe Corpas de Posada llevó a que la revista nombrara su primera editora mujer en 2019. Se trata de la profesora Edith González, quien estuvo en ese cargo hasta 2025, cuando fue nombrada decana de la Facultad de Teología —también la primera mujer en 88 años de existencia—, y desde entonces se desempeña como directora.
González también ha incorporado una visión de género en varios de sus trabajos, con escritos que van sobre las mujeres en la Biblia o el rol de las místicas medievales en el desarrollo de la Teología. A su vez, ha contribuido a ampliar otra línea de reflexión de la revista: la que debate sobre la enseñanza teológica.
En suma, como dice el editor Johan Nieto, “una revista de 75 años no es simplemente un anaquel de textos eruditos que se han escrito en la historia, sino que nos permite tener una perspectiva de evolución, no solo del pensamiento teológico, sino, por ejemplo, de la comprensión de la sociedad, del país, del género, de la ecología”. En este caso, además, se trata de una revista que, en su campo de conocimiento, ha impulsado el cierre de la brecha de conocimiento del sur global y ha propiciado el diálogo científico y con otras áreas, sobre las problemáticas que debate la academia alrededor del mundo.




