El pasado 10 de agosto Colombia se despertó con el sismo de mayor potencia registrado en Colombia en el siglo XXI. De acuerdo con los datos del Sistema Geológico Colombiano, a las 7:34 de la mañana, un terremoto de magnitud 7.4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, sacudió buena parte de Colombia. Ese mismo día en Cali, Manizales, Pereira y Quibdó las autoridades registraron 61 edificios colapsados. El balance del Gobierno Nacional reportó, 24 horas después, 169 muertos y al menos 900 heridos.
A estas cifras se suma el impacto emocional que es incalculable en contextos de desastre como este. El miedo, la incertidumbre y el duelo colectivo se incrementan con videos y fotografías que circulan por redes sociales y medios de comunicación. ¿Cómo se procesa una catástrofe? ¿Qué pasa en la mente de quienes vivieron el temblor, de quienes esperan noticias de sus seres queridos, de quienes vieron caer los edificios de su ciudad?
Pesquisa Javeriana habló con María Teresa Cuervo, experta en neuropsicología, cuya investigación se centra en comprender cómo el contexto social moldea la conducta. La también directora de la carrera de Psicología de la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali, resaltó siete claves para cuidar la salud mental y el bienestar emocional en estos momentos posteriores a catástrofes.

Pesquisa Javeriana (PJ): ¿Cómo acompañar a personas que fueron afectadas emocionalmente por el terremoto?
María Teresa Cuervo: Lo primero es estar presentes sin presionar. No siempre necesitamos encontrar las palabras correctas ni pedirle a la persona que cuente lo que pasó. A veces basta con decir: “Estoy aquí, ¿qué necesitas en este momento?”
También es importante ayudar en necesidades concretas: alimentación, descanso, comunicación con familiares, desplazamientos o trámites. En una situación de crisis, resolver lo básico también es una forma de acompañamiento emocional. Y algo fundamental: evitar frases como “tienes que ser fuerte”, “ya pasó” o “todo va a estar bien”. Es mejor validar lo que la persona está viviendo y acompañarla sin minimizarlo.
PJ: ¿Cómo reponerse mentalmente de este tipo de tragedias?
María Teresa Cuervo: No hay un tiempo ni una forma única de recuperarse. Después de una situación traumática es normal esperar que se sienta miedo, estar más alerta, tener dificultades para dormir o concentrarse e, incluso, sentirse confundido.
Yo recomendaría ir día a día y volver progresivamente a lo básico: dormir cuando sea posible, comer, hidratarse, movilizar el cuerpo, mantener contacto con personas cercanas y recuperar poco a poco las rutinas.
No es necesario procesarlo todo inmediatamente. Primero está la seguridad; después, la estabilización; y posteriormente, la elaboración de lo ocurrido. Si con el paso de los días o semanas el malestar es muy intenso, aumenta o empieza a interferir significativamente con la vida cotidiana, es importante buscar acompañamiento profesional.
PJ: ¿Hay canales de acompañamiento y ayuda para personas que necesiten atención?
María Teresa Cuervo: Sí. Lo importante es que las personas sepan que pedir ayuda no significa que estén fallando ni que no sean capaces de afrontar la situación.
Se puede acudir a los servicios de salud, a los servicios de urgencias cuando exista una situación que lo requiera y a los canales institucionales de apoyo psicológico disponibles. También es válido recurrir inicialmente a una persona de confianza cuando se siente que no se puede manejar la situación solo. En momentos como estos, no tenemos que resolverlo todo individualmente.
PJ: ¿Cómo acompañar los ataques de pánico de otras personas?
María Teresa Cuervo: Lo primero es mantener nosotros la calma. Una persona que está teniendo un ataque de pánico necesita encontrar alrededor seguridad, calma y orientación, no explicaciones largas.
Podemos hablarle con frases cortas: “Estoy contigo”, “estás a salvo”, “vamos a respirar despacio”, “esto va a pasar”. Ayudarle a sentarse, disminuir los estímulos y acompañar una respiración lenta puede ser útil.
No debemos decirle “cálmate” ni discutir con lo que está sintiendo. La emoción es real, aunque el peligro que la persona percibe en ese momento no necesariamente lo sea. Si los síntomas son nuevos, muy intensos, hay pérdida de conciencia, dolor en el pecho u otros signos que hagan pensar en una emergencia médica, se debe buscar atención inmediata.
PJ: ¿Cómo manejar la tensión y el miedo durante los próximos días, pensando en posibles réplicas?
María Teresa Cuervo: El miedo después de un evento de este tipo es una respuesta normal. El objetivo no es eliminar el miedo, sino lograr que el miedo no controle todas nuestras decisiones. Algo muy práctico es convertir la preocupación en preparación: conocer las rutas de evacuación, identificar lugares seguros, tener a mano los elementos básicos y acordar con la familia cómo comunicarse. Tener un plan reduce la sensación de indefensión.
Después, debemos volver a la vida cotidiana en la medida de lo posible. No es recomendable permanecer todo el día pendiente de ruidos, movimientos, noticias o redes sociales. Prepararse una vez es útil; permanecer en alerta permanentemente, no.
PJ: ¿Qué hacer con la cantidad de información y desinformación en redes sociales y otros canales después de un sismo?
María Teresa Cuervo: No necesitamos saberlo todo en tiempo real. En una emergencia, recibir información constantemente puede mantener al cerebro en un estado permanente de alerta. Mi recomendación es consultar pocas fuentes, pero que sean confiables, y hacerlo en momentos determinados del día. Antes de reenviar algo, preguntarnos: ¿sé que esta información es cierta?, ¿es necesaria?, ¿ayuda a alguien?
En los chats familiares ocurre lo mismo. Si un grupo se convierte en una fuente permanente de angustia, podemos silenciarlo temporalmente y pedir que allí se comparta únicamente información verificada y relevante. Informarse es necesario, sobreinformarse no.
PJ: ¿Cómo manejar la impotencia o la culpa de tener familiares afectados en otras ciudades y no poder estar presencialmente?
María Teresa Cuervo: Hay que distinguir entre responsabilidad y preocupación. Podemos querer profundamente a alguien y, aun así, no tener la posibilidad de estar físicamente allí.
La culpa aparece muchas veces porque sentimos que deberíamos estar haciendo más. Pero estar lejos no significa estar ausente. Podemos llamar, ayudar a coordinar recursos, facilitar información, acompañar decisiones y mantener una comunicación constante.
Y también es importante aceptar nuestros propios límites: no podemos controlar lo que está ocurriendo a cientos de kilómetros, pero sí podemos decidir cómo acompañamos desde donde estamos.
El Servicio Geológico Colombiano reportó 47 réplicas durante el 10 de agosto con magnitud máxima de 4.8 y alertó que estas se pueden seguir presentando semanas después del terremoto principal.
El Ministerio de Salud tiene habilitada la línea de apoyo psicológica nacional que brinda escucha y contención emocional, primeros auxilios psicológicos, intervención en crisis, orientación y remisión a servicios especializados cuando es necesario. Esta es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas de los siete días de la semana (24/7). Se puede marcar 106 desde cualquier celular o teléfono fijo. Además, tiene a disposición las líneas territoriales de atención en salud mental para acceder a orientación y apoyo de manera local.
La Pontificia Universidad Javeriana también ofrece un servicio de orientación y escucha gratuito para personas mayores de 14 años. Puede agendar cita en el (+57) 3155324684 de lunes a sábado de 7:00 a.m. a 5:00 p.m.
Finalmente, Pesquisa Javeriana desarrolló una Caja de Herramientas que reúne recursos que pueden ayudar a afrontar el malestar emocional: iniciativas de arte y deporte como medios de bienestar, terapia de bajo costo o gratuita, líneas de emergencia, documentos clave, materiales pedagógicos y espacios de escucha. Está organizada por país y por tipo de necesidad, para acceder a información y recursos confiables.




