Microplásticos, ¿el ‘pan de cada día’ de los peces?

Microplásticos, ¿el ‘pan de cada día’ de los peces?

“Si yo me como un pedazo de bolsa plástica, puede que no me pase nada. Pero si constantemente estoy comiendo plástico, eso sí me va a hacer daño; hasta la muerte me podría causar”.  La frase es de Andrea Luna, directora del semillero Aquasistemas, de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, y aunque ella misma dice que la comparación puede parecer absurda, retrata un aspecto crucial sobre la presencia de microplásticos en los ecosistemas marinos y sobre los posibles impactos en la salud de los animales e incluso en la salud humana.

Estas partículas son fragmentos de plástico que miden menos de cinco milímetros. Por su tamaño, su manejo como desecho contaminante es mucho más difícil. Por eso, los microplásticos están generando un impacto muy importante en las especies marinas. Este tema es relativamente nuevo en la investigación científica, y particularmente en Colombia no se ha estudiado a profundidad. Esta cuestión llevó a Valeria Jiménez Cárdenas, ecóloga javeriana, a analizar su presencia en los peces de Isla Grande, Bolívar.

La investigación se centró en la extracción de partículas plásticas del tracto digestivo de 60 individuos de peces pertenecientes a 5 especies diferentes distribuidas en los ecosistemas de arrecife de coral y de manglar. El primer resultado es contundente: todas las especies analizadas tenían este material en su tracto digestivo. “Estas fragmentos, al ser tan pequeños, son confundidos con alimento por los peces, ya que las especies analizadas son depredadoras visuales”, explica Jiménez. Este tema es especialmente sensible para el desarrollo normal de estos animales. “Ellos se sienten satisfechos porque sus estómagos están llenos, pero en realidad no se están alimentando con nutrientes que son importantes. Así, pueden presentar deficiencias por falta de recursos energéticos, en las defensas inmunitarias, el desarrollo y la reproducción”, agrega  Luna.

Pero eso no es todo. El acopio de microplásticos en el organismo del pez causa tres impactos principales: bloqueos internos, lesiones en el tracto digestivo y exposición a químicos contaminantes.

La acumulación interna genera obstrucciones en su sistema digestivo, que no permiten la circulación normal del alimento y la expulsión de los desechos. “En uno de los individuos se encontró un fragmento con forma de esfera, como un tapón en el inicio de los intestinos, y este tenía un aspecto muy similar a un huevo de pez”, detalla Jiménez. Es precisamente a este efecto que se refería Andrea Luna con su frase. “Ya cuando uno ve cómo hay plásticos dentro de los peces y no es solo algo que está en la literatura, es impactante”, dice. Comparar esta situación que viven los peces con el cuerpo humano podría dimensionar mejor el problema.

Además de lo mencionado, se encontró mayor cantidad de plásticos en las hembras. Para Valeria Jiménez esto se puede explicar por la mayor demanda de energía que requieren los individuos de sexo femenino para el proceso de reproducción y la producción de óvulos saludables. “En algunas especies a las hembras les toma un año más madurar sexualmente, comparado con los machos. Esto hace que consuman mucho más alimento y potencialmente, más plástico”, detalla.

Pero los efectos de la acumulación de este material van más allá.  Como el organismo no puede degradar dichas partículas, las hembras en especial no se nutren adecuadamente y esa desnutrición tendrá impactos directos en la descendencia. Esto puede hacer que las crías no tengan todos los elementos requeridos para su desarrollo así, podrían nacer con ciertos problemas neurológicos, desnutridos y de menor tamaño.

Otro de los hallazgos que menciona la investigación es que los plásticos encontrados tenían puntas filosas que potencialmente pueden causar heridas a lo largo del tracto digestivo. Frente al punto de exposición a sustancias químicas contaminantes, explican que las investigaciones avanzan para conocer las consecuencias reales, pero que ya se conoce que estos químicos pueden provocar disrupción endocrina, es decir, problemas en el equilibrio hormonal de los animales.

 

Innovación en Colombia

Para las investigadoras, este trabajo tiene un componente innovador pues compara la presencia de microplásticos en dos ecosistemas: manglar y arrecife de coral. Este es el primer estudio en el país que arroja información de este tipo y los resultados demuestran que las especies de manglar presentaron mayor cantidad de plásticos.

Ellas aseveran que esto podría estar relacionado con el Canal del Dique. El constante dragado y la apertura de las compuertas aportan grandes cantidades de sedimento al agua dulce que desemboca en las Islas del Rosario. El amplio caudal de esa plataforma permite que los residuos lleguen más lejos y los plásticos, por ser livianos, tienen mayor flotabilidad. Otras fuentes más directas pueden provenir de actividades en las islas como el turismo. Incluso las corrientes también pueden contribuir a este tipo de contaminación.

Los manglares actúan como un filtro en el que las raíces de los árboles atrapan una parte considerable de plásticos. Ambas investigadoras coinciden en que aún falta ahondar más en este tema, pero que su trabajo ya da un indicio de cómo es la distribución de plásticos en el mar, dónde se están acumulando y cuáles serían los principales ecosistemas para priorizar en la mitigación de esta problemática.

Esta investigación revela que los polímeros más encontrados en los peces fueron:

  • Poliéster: muy utilizado en el sector textil.
  • PVC: usado en láminas para empaque de productos durante el transporte
  • PET: material con el que se hacen las botellas plásticas
  • Polietileno: utilizado en envolturas de plástico y bolsas

Este resultado da un mayor acercamiento a las fuentes principales. Además, casi la mitad de los plásticos dentro de los peces eran negro y verde, colores que pueden ser similares a las presas de las cuales usualmente se alimentan.

La degradación del plástico

El plástico es un material relativamente nuevo en el planeta. Su producción se inició en los años 50 y se ha generalizado por todo el mundo. Si bien permite mucha practicidad en su uso, se ha evidenciado su impacto contaminante. Desde hace algunos años,  y como alternativa a este fenómeno, se lanzaron al mercado los plásticos oxo-biodegradables. “Estas son bolsas con ciertos aditivos químicos que cuando entran en contacto con la radiación solar y el oxígeno empiezan a romperse  en pedazos pequeños como un vidrio de seguridad”, explica David Gómez, tutor del semillero de Degradación en Polímeros Plásticos Contaminantes de la Facultad de Ciencias de la Javeriana, quien también aportó en esta investigación.

En teoría este tipo de material sería un avance para reducir la contaminación, pues al fracturarse en pedazos más pequeños su degradación sería más rápida. Pero los resultados del estudio muestran consecuencias diferentes. “Esta investigación es importante porque lo que aparentemente se vende como una solución ecológica y ambiental, parece no serlo del todo” agrega Gómez.

En este semillero trabajan en la búsqueda de estrategias que permitan minimizar la contaminación por plásticos. Uno de sus proyectos es liderado por este docente, que investiga los tipos de microorganismos capaces de biodegradarlo. Entre ellos se han reportado bacterias y hongos. Para él, los lugares ideales para encontrar estos microorganismos son aquellos en donde más tiempo han permanecido en contacto con estos materiales. Su trabajo consiste en cultivarlos y estudiarlos para medir su capacidad de biodegradación. “La universidad le está apuntando a crear estrategias fisicoquímicas, biotecnológicas  para poder minimizar el impacto ambiental que hemos causado durante tanto tiempo”, explica.

Los tres investigadores coinciden en que para atacar el problema hay varios frentes. Uno de ellos es la educación ambiental, tanto de las comunidades que habitan y visitan el mar, como las de las grandes ciudades, cuyas poblaciones suelen creer que no tienen responsabilidad en el tema, pero sus residuos son transportados por corrientes hídricas hasta los océanos.

El plástico debería ser uno de los materiales menos problemáticos porque se puede reciclar, pero para lograrlo hay que hacer un adecuado manejo de sus residuos. Otro frente pasa por las políticas públicas, si bien hay muchos debates sobre el cobro de impuestos al uso de bolsas, los investigadores afirman que se deben tomar más medidas que protejan el ambiente. Pero es necesario insistir, que lo más efectivo pasa por lo personal. Cada individuo debe tomar conciencia y responsabilizarse del uso adecuado y de la disposición final.

Desvelan el metabolismo de un astro

Desvelan el metabolismo de un astro

La naturaleza es tan perfecta que el universo de lo macro contiene muchas más similitudes de lo que suponemos con el universo de lo micro. El cerebro y su bóveda son un ejemplo estelar de esa conjunción y de los misterios que entraña, tanto internamente como en su relación con lo externo. Hablando de materia gris y blanca, todos los reflectores han estado puestos sobre la neurona, la célula esencial del sistema nervioso, la unidad básica encargada de recibir, procesar y enviar información mediante señales eléctricas y químicas.

Pero hay otras células que son cruciales para el funcionamiento cerebral: son las gliales —a cuya familia pertenecen los astrocitos—, que se derivan de la misma célula madre de la que proceden las neuronas, por lo que se podrían considerar células ‘hermanas’. Además de compartir categoría familiar, también son semejantes en cantidad: la proporción total de neuronas (cuantificadas en cerca de 85 000 millones) y de células gliales es de casi 1 a 1. Los astrocitos son, nada menos, que los principales encargados de controlar el metabolismo y la homeostasis (la capacidad de autorregulación y mantenimiento de las condiciones internas, frente a los cambios externos) en el sistema nervioso central. Aunque su existencia se advirtió desde hace más de un siglo (en 1893 el húngaro Mihály von Lenhossék las bautizó así por su forma de estrella), solo a partir de la década de 1990 las células de la glía en general empezaron a brillar con luz propia en la investigación científica. Hasta entonces, se creía que su función era de mero soporte para las neuronas porque no conducen impulsos eléctricos, pero con el tiempo se ha descubierto su importancia.

Los astrocitos están encargados de regular los mecanismos antioxidantes que le permiten a la neurona defenderse de sustancias derivadas del oxígeno que la ponen en peligro; también promueven la nutrición neuronal y el control de neurotransmisores para que no actúen en exceso, entre otras funciones. De ahí su vínculo estrecho con el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas o con las capacidades neuroprotectoras. Dilucidar esa relación fue lo que atrajo a la bióloga Janneth González y al neurocientífico George Barreto, quienes des- de 2007 unieron esfuerzos —ella con un largo recorrido en bioinformática y él con un amplio bagaje en neurociencia experimental— para estudiar a profundidad este tipo de célula. El resultado: “un modelo computacional a escala genómica del astrocito donde se describen sus características genéticas y reacciones metabólicas ante distintas condiciones y estímulos externos, desde la interacción con una proteína o un lípido hasta la privación de oxígeno”, explica González, directora del Laboratorio de Bioquímica Experimental y Computacional de la Pontificia Universidad Javeriana, donde nació esta idea, auspiciada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, y a la que se han unido científicos de las universidades Nacional de Colombia y de los Andes, así como de otras en Estados Unidos, España, Chile y México.

Según ella, este trabajo condensa y decanta toda la literatura existente sobre el astrocito y crea un modelo funcional de esta célula que les permite a los investigadores ‘jugar’ con distintas variables para entender mejor qué pasa en ella a nivel de sus genes (genómico), sus proteínas (proteómico), sus lípidos (lipidómico), sus metabolitos (metabolómico) y sus moléculas de ácido ribonucleico (ARN) (transcriptómico). Todos estos datos (ver glosario) fueron recolectados a partir de la experimentación en laboratorio con astrocitos humanos, realizada tanto en la Javeriana como en universidades internacionales, y del análisis teórico derivado de otros modelos digitales existentes. Solo en esta alma máter hay 45 investigaciones —la mayoría, tesis de maestría o doctorado— que soportan dicha iniciativa.

El proyecto está en constante crecimiento, a medida que la comunidad científica reporta más información, y hasta la fecha hay 10 666 datos (5007 de metabolitos y 5659 de reacciones), en una plataforma web de dominio javeriano y código abierto, construida conjuntamente con investigadores de la Universidad Nacional. Se llama Astrocyte Neuron Simulation Environment Platform (Ansep) y desde agosto de 2019 es de libre acceso para cualquier científico en el mundo que quiera hacer simulaciones o aportar sus hallazgos para nutrir o afinar la herramienta, que, conforme señala González, tiene un valor agregado: su forma de visualización, pues comúnmente se necesita tener licencias de uso de modelos diferentes e integrarlos, entender el sistema de cada uno y su lenguaje de codificación, e incluso saber de programación. “Quisimos disminuir esa curva de aprendizaje para el usuario y creamos una plataforma con una usabilidad y una visualización muy amigables, donde un investigador puede ver todas las reacciones en distintas vías y entender qué es lo que ocurre en el sistema”. Es como una detallada cartografía celular que se aproximaría hasta en un 80 % a lo que ocurriría in vivo, según estima el equipo investigador, el cual advierte, no obstante, que la información proyectiva siempre debe ser validada experimentalmente.

“Iniciativas como Ansep son muy valiosas para la neurociencia y deben ser apoyadas, pues todavía existen muchos vacíos acerca de la función de los astrocitos”, asegura el neurólogo Rodrigo González, especializado en el estudio de estas células. “La comprensión de sus funciones puede llevar al desarrollo de nuevos biomarcadores, terapias y medicamentos que amplíen la capacidad de respuesta ante patologías muy complejas, para las cuales no existen opciones curativas, como el alzhéimer o la esclerosis lateral amiotrófica, entre otras”, añade este investigador de la Universidad del Rosario.

Y justamente en esa vía empieza a caminar el grupo de científicos de la Javeriana, en alianza con los investigadores Andrés Pinzón y Johana Forero, del Laboratorio de Bioinformática y Biología de Sistemas del Instituto de Genética de la Universidad Nacional, para analizar la microbiota intestinal de 50 pacientes con párkinson, en aras de estudiar la relación microbiota-cerebro-párkinson. Se trata de la ciencia básica detrás de un objetivo aún más ambicioso: pasar al terreno de su aplicación en la salud.

Aunque para el neurocientífico rosarista el trabajo desarrollado por sus colegas javerianos es muy completo, aún hay un vasto campo de aplicación para los astrocitos, empezando por entender sus subtipos y el comportamiento de cada uno ante distintas enfermedades o procesos inflamatorios. Es una labor titánica que no se puede hacer en solitario. Pero en el cosmos celular, como quedó comprobado en el sideral, un pequeño paso del hombre puede significar un gran salto para la humanidad.

 

Glosario

  • Genómica: estudio del funcionamiento, contenido, evolución y origen de los genomas (secuencia de los pares de bases que constituyen el ácido desoxirribonucleico, ADN).
  • Lipidómica: estudio y caracterización del conjunto de los lípidos celulares, las moléculas con las que interactúa y sus funciones en el organismo.
  • Metabolómica: estudio de los procesos químicos que involucran metabolitos (sustancias más pequeñas que los genes y las proteínas, y que son el producto del metabolismo).
  • Proteómica: estudio del proteoma (todo el conjunto de las proteínas producidas por un organismo).
  • Transcriptómica: estudio del transcriptoma (todo el conjunto de las moléculas de ARN que están incluidas en las células y que son las encargadas de transcribir o copiar todo el material genético).

 


 

Para leer más
Sitio web de Ansep: https://ansep.javeriana.edu.co/login

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN:
Genome-Scale Reconstruction of the Human Astrocyte Metabolic Network

INVESTIGADORES PRINCIPALES:
Janneth González y George Barreto

COINVESTIGADORES:
Cynthia A. Martín-Jiménez y Diego Salazar-Barreto
Facultad de Ciencias
Departamento de Nutrición y Bioquímica
Laboratorio de Bioquímica Experimental y Computacional

PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN:
2007-actualmente

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Pesquisa Javeriana se adapta a las necesidades informativas de sus lectores

Pesquisa Javeriana se adapta a las necesidades informativas de sus lectores

Mantenemos nuestro compromiso de hacer visibles los avances científicos que se producen en la Pontificia Universidad Javeriana. Por eso, teniendo en cuenta las circunstancias que produjo la COVID-19, este domingo 10 de mayo publicamos la edición 51 en diversos formatos para que usted, desde su casa, conozca los aportes de investigadores, innovadores, emprendedores y creativos durante esta pandemia.

Además de la ya acostumbrada edición impresa, que circulará con un reducido número de ejemplares más adelante, pensamos en todo un ecosistema digital para que los visitantes lean cada uno de los artículos, tanto on line como off-line. Ingresando a nuestra página web www.javeriana.edu.co/pesquisa usted puede acceder a los contenidos, a solo un clic; también puede descargar la revista en formato PDF, por si desea disfrutarla posteriormente sin estar conectado a internet.

¿Qué temáticas puede encontrar en esta nueva oferta informativa?

  • A través de la editorial podrá leer una explicación muy sucinta sobre cómo la Javeriana le aporta al país durante esta época de COVID-19.
  • Sobre la pandemia por el SARS-CoV2 tendrá dos artículos con diferentes apuestas: Proyectos javerianos para mitigar la COVID-19 y Lecciones de la pandemia a la ciencia colombiana.
  • Aprenda sobre el astrocito, un tipo de célula que es fundamental para el metabolismo del sistema nervioso central y para las famosas neuronas, así como para el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.
  • ¿Por qué se volvió viral la clase media? Investigadores javerianos estudiaron cómo en un país desigual una parte de la población se fortaleció económicamente.
  • Lea un informe especial sobre ciudades, donde se plantea la evolución de la agricultura urbana y su proyección como una alternativa para el desarrollo sostenible, una propuesta javeriana para humanizar el espacio público en Cali y una comparación entre Bogotá y Seúl (Corea) en materia de crecimiento metropolitano.
  • Conozca a Daniela Abisambra, una egresada javeriana que impulsó su carrera a través de un análisis de los trinos del presidente Donald Trump, cuyo trabajo le mereció el premio del Circulo de Periodistas de Bogotá, CPB.
  • En la sección Huellas lea el perfil de Nelson Obregón, actualmente director del Instituto Javeriano del Agua.
  • Con respecto a las habituales novedades editoriales, lea tres reseñas sobre libros de historia, literatura y periferia.
Alfabetización biotecnológica

Alfabetización biotecnológica

Ya es bien conocido el llamado a nivel mundial por mejorar la calidad y aumentar la cobertura en educación especialmente en las áreas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Este hincapié debido a los últimos resultados globales en pruebas PISA de 2018 (Programa para la medición internacional de estudiantes, por sus siglas en inglés) que reclaman un imperante cambio en el modelo educativo a nivel mundial, dado que la economía está basada cada vez más en el conocimiento.

La población colombiana, en particular, necesita urgentemente una alfabetización en biotecnología, una educación que enseñe a toda una generación actual los conceptos que serán fundamentales para comprender cómo la bioeconomía y la ingeniería genética van a cambiar nuestra forma de concebir el mundo para no errar por ignorantes en una transformación económica que se avecina.

Por ejemplo, conceptos como Crispr (que por sus siglas en inglés traduce “Repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas”), se refieren a una tecnología de edición de genes que permite cortar de una manera precisa y controlada cualquier molécula de ADN. Éste y muchos otros conceptos sofisticados de la biología molecular y la genética son ejemplos de la terminología que será fundamental para familiarizarnos con los futuros avances biotecnológicos.

Nociones como “diseño de cebadores”, “plásmidos” o “enzimas de restricción” serán tan frecuentes en nuestra cotidianidad como lo es ahora hablar de pandemia, zoonosis e inmunología. Ojalá esta urgencia de educación biotecnológica no nos coja desprevenidos como pasó con la emergencia COVID-19. La pandemia nos demostró la importancia de estar informados, comprender la terminología médica y actualizar nuestro vocabulario científico.

Así las cosas, una alfabetización biotecnológica implicará que docentes de educación primaria, secundaria y media se actualicen con fuentes de fácil acceso y cuenten con las herramientas para entender estos fundamentos en el contexto adecuado. También, los científicos deberán hacer un esfuerzo adicional para comunicar, a través de contenidos claros e interesantes, la cotidianidad de aquello que sucede día a día en un laboratorio. Y finalmente, los comunicadores y periodistas científicos podrían incentivar la lectura de estos temas en diferentes audiencias. De todos depende que estos conceptos logren una apropiación masiva.

Este es solamente un llamado de atención para avanzar en una orientación que tenemos pendiente en nuestro sistema educativo y que será cada vez más indispensable. De omitirlo, volveremos a quedar en los últimos puestos PISA y seguiremos lamentando estar rezagados porque nuestros estudiantes no comprendan una Gráfica de Secuenciación Genética (PCR)   o el planteamiento de un problema de bioética sobre edición de genes. O peor aún, seremos un país que no entendió la revolución científica y económica del siglo XXI. Por esto, Colombia necesita invertir en una alfabetización masiva en temas de biotecnología. Priorizar esta educación en nuestro sistema escolar tejerá la cuna de las ideas que unirán biodiversidad y tecnología en nuestra economía del futuro.


 

*Científico en ScienteLab, miembro de Clubes de Ciencia Colombia y líder en Educación STEM. Becario del Programa de Liderazgo en Competitividad Global de la Universidad de Georgetown, Washington D.C.

Matrimonio entre ciencia y periodismo: clave para informar en tiempos de crisis

Matrimonio entre ciencia y periodismo: clave para informar en tiempos de crisis

Columna-Thomas-SparrowCuando las crisis paralizan al mundo o cuando se habla de cambio climático, es común que las fake news o noticias falsas ronden por doquier, la información se distorsione y se convierta en una bola de nieve difícil de detener. Informar de forma responsable es uno de los retos del periodismo, y ante la situación que estamos viviendo, esta labor se hace aún más necesaria.

Pesquisa Javeriana habló con Thomas Sparrow, periodista javeriano, ex corresponsal de la BBC en Washington y actualmente corresponsal político en Berlín de Deutsche Welle, quien analiza el panorama de su oficio en estos tiempos.

Pesquisa Javeriana: ¿Cuál es el papel de los medios a la hora de cubrir crisis de forma responsable? 

Thomas Sparrow: Hay tres preguntas clave que yo me he hecho y que durante el ejercicio periodístico he tratado de responder:

  1. Cómo los medios pueden lograr atraer a las personas jóvenes e informarles de manera responsable sobre lo que está pasando en el mundo y, en particular, sobre los grandes temas globales como el coronavirus o el cambio climático. Si uno mira las protestas que ha habido durante los últimos tiempos alrededor del mundo sobre cambio climático, la mayoría son de personas jóvenes, lo que en Europa o en Estados Unidos se conoce como Fridays For Future. 
  1. Cómo se adaptan los medios de comunicación a nuevas realidades como la pandemia que estamos viviendo o el cambio climático, que no es una nueva realidad, pero ahora se está describiendo de manera más enfática como una crisis climática en todas partes del mundo por sus múltiples consecuencias. Entonces, ¿cómo los medios de comunicación responden a esto para tratar de informar de manera responsable y cuáles son los cambios editoriales que tienen que implementar?
  1. Qué tanto los medios de comunicación deben permanecer neutrales o qué tanto deberían volverse más activistas ante la crisis, porque estamos hablando de un tema global que nos afecta a todos.

PJ: Empecemos por ahí ¿Deben los medios permanecer lo más neutrales posible o deberían hacer un periodismo más activista?

TS: Cada medio, dependiendo de sus puntos editoriales, actúa de una manera u otra. Hay medios que han tomado la decisión de ser un poco más activistas, uno de ellos es The Guardian en Reino Unido; asimismo, hay medios que han decidido no poner publicidad de grandes empresas como las petroleras a sabiendas de que les puede afectar económicamente; y hay otros medios que por el contrario han dicho “es nuestra responsabilidad presentar todo tipo información”, basada, eso sí, en la ciencia, con el fin de que sean los lectores quienes decidan.

PJ: ¿Cómo se adaptan los medios de comunicación a estas nuevas realidades y cómo deciden sus políticas editoriales?

TS: Esto depende de las políticas editoriales de cada medio y de su audiencia. Pero, dentro de la implementación de dichas reglas, los medios deben pensar en los efectos que pueden tener sus decisiones en las personas. Además, otro de los elementos que tienen que considerar es el lenguaje con el que se van a dirigir a sus audiencias.

Por ejemplo, The Guardian tomó la decisión de cambiar su lenguaje, no hablar de cambio climático sino de crisis o emergencia climática; no hablar de una persona escéptica en el cambio climático, sino de un negacionista, etc. Lo mismo sucede con la imagen, por ejemplo, hay un problema cuando un medio acompaña la información sobre las temperaturas récord del planeta con una fotografía de personas disfrutando en la playa.

También es importante pensar en cómo se puede entregar la información de la forma más interactiva y multimedia posible. Un buen ejemplo fue un proyecto interactivo de la BBC, en el que las personas pueden mirar qué tanto se ha calentado su propia ciudad y le da la vuelta al mundo, y así muchos medios que ya trabajan en explicar cómo el cambio climático está afectando las diferentes localidades haciendo uso de herramientas multimedia.

PJ: ¿Cómo comunicar lo que está sucediendo a las nuevas generaciones?

TS: Si uno mira distintas encuestas de quiénes son los que más se interesan por las temáticas climáticas y del medio ambiente, tienden a ser las personas educadas y las personas jóvenes, entonces, si los medios de comunicación quieren llegarles a ellos tienen que entender cómo se informan. Y, ¿cómo lo hacen? Los jóvenes, principalmente, a través de sus celulares, aplicaciones y redes sociales; y aquí se pierde un poco el concepto de marca, que antes era muy importante para nuestros periódicos y para las audiencias.

En algunos casos los jóvenes ya no tienen la noción de quién informa de manera responsable, pues su medio de noticias son las redes sociales. Es por esto que el reto que tienen los medios es entrar en las dinámicas en las que las audiencias jóvenes se mueven, sin que eso implique que se dejen de lado las maneras tradicionales de hacer periodismo.

PJ: ¿Cuál es el papel que juegan los divulgadores de la ciencia, investigadores y profesores en este proceso?

TS:  Son absolutamente fundamentales porque los medios de comunicación en general se basan en información de los expertos, de los profesores, de las personas que conocen la realidad de la situación. Esto debe ser como un matrimonio entre los expertos en las universidades, los científicos, los diferentes institutos y los periodistas. La clave está en esa búsqueda de vínculos entre las personas que saben mucho de un tema y los periodistas que puede que no sepan a profundidad del tema, pero sí saben cómo comunicarlo.

PJ: En medio de la incertidumbre que puede generar la crisis, ¿cómo hacer para que la opinión no prime sobre la información?

TS: Desde las reglas y políticas editoriales del medio deben quedar claras esas cosas. “Aquí vamos a informar no basados en especulaciones, ni opiniones personales, sino basados en la ciencia”, afirmarán unos; otros dirán: “vamos a tratar de corroborar ciertos estudios de la mano de muchos científicos que saben sobre el tema”, etc. Hay que tener criterios, incluso, para seleccionar las investigaciones científicas que llegan a nuestras manos y corroborar que lo que está ahí tenga unas bases sólidas.

PJ: ¿Los medios deberían hacer uso del periodismo de soluciones para abordar estas temáticas?

TS: Claro. Hay una tendencia a ver el cambio climático o la actual pandemia del coronavirus como una crisis. Los periodistas claramente tenemos que poder explicar esto y darle el contexto necesario, pero a la vez no sólo mirar el punto negativo de la crisis y la emergencia, sino también buscar cuáles son las soluciones que los ciudadanos están encontrando para afrontar las dificultades. Ese es un ejercicio particularmente importante ahora con el coronavirus: qué están haciendo las personas para mejorar su entorno, ser solidarios y encontrar respuestas para ellos y para la sociedad.

PJ: ¿Cuál es el mensaje para las audiencias?

TS:  La audiencia debe cuestionarse cuando vea noticias o lea periódicos. Debe ser crítica y saber, o por lo menos buscar, qué intereses tienen los medios y cómo están informando. La relación entre periodistas y audiencias no puede ser pasiva. No es solamente una cuestión de los periodistas de informar, también es una cuestión de las audiencias de preguntarse cómo pueden encontrar buena información y a qué fuentes mediáticas les creen, para luego tomar decisiones responsables.

Reflexiones sobre algunas preguntas fundamentales

Reflexiones sobre algunas preguntas fundamentales

Casi todo el planeta está en cuarentena. Quizá nunca nos imaginamos que por fuerza mayor tendríamos que quedarnos en casa, con restricciones para salir a la calle, como lo hacíamos todos los días por costumbre, de manera incluso automática. Era una rutina ‘normal’, que no nos daba tiempo para pensar en las ‘preguntas fundamentales’.

Esas ‘preguntas fundamentales’, se las están haciendo tres profesores javerianos, quienes desde hace un par de años están invitando a la comunidad académica a que reflexione sobre ellas. Pero no por la coyuntura actual. Ellos se adelantaron para tratar de entender ¿qué estamos haciendo con la naturaleza? ¿cuál es el papel y la relación del ser humano en el cosmos? ¿cómo es el cosmos entendiendo que su existencia no depende de la nuestra sino al contrario? ¿puede el hombre en el cosmos responder a las demandas de la naturaleza?

Son preguntas que se hace el ser humano desde la antigüedad, pero nunca es tarde para continuar buscando respuestas. El padre Nelson Velandia S.J. y el físico José Alfonso Leyva Rojas propusieron la iniciativa, luego el filósofo Reinaldo Bernal se unió a la causa y completó este trío que lleva meses liderando reuniones con otros colegas de diversas disciplinas científicas para tratar de responder esas difíciles preguntas, pero que en las circunstancias actuales todos deberíamos tratar de resolver.

Del interés por las estrellas a develar la esencia humana

Los tres son físicos. El padre Velandia se interesa por los agujeros negros, también es filósofo y teólogo; al profesor Leyva le interesa la biofísica, en especial la implementación del uso de neutrones en células vivas, eventualmente para atacar enfermedades, y el profesor Bernal es físico y filósofo con varios postgrados en filosofía, e interesado en la filosofía de la mente y filosofía de la ciencia.

Pensadores por excelencia, no ofrecen recetas para seguir al pie de la letra, ni guías de comportamiento. Su proyecto, que inició con una propuesta para recuperar el telescopio que había pertenecido al hoy desaparecido Instituto Geofísico de los Andes Colombianos, se convirtió en un centro de pensamiento, lo que será un ‘think tank’ para pensarnos, para “recordar que somos frágiles, que ocupamos un lugar particular en el espacio y en el tiempo, que pertenecemos a algo mucho más amplio que nosotros mismos”, explica el profesor Bernal. Eso nos obliga a sacar un tiempito de nuestros días a pensar en ello.

“También pretendemos recuperar algo del modelo universitario central europeo” añade Leyva; en ese modelo “los estudiantes no son parte de un programa o carrera, sino que son  ‘ciudadanos’ de la universidad en el sentido de la universalidad , es decir no  pertenecen a una carrera en particular, sino mas bien están en potencia de acceder a la universidad como un todo”.

Un telescopio para los estudiantes de la Javeriana les permitirá ver las estrellas y el cosmos, y hacerse preguntas sobre lo que sucede allá arriba, “lo cual de por sí ya es importante” dice el padre Velandia. Pero más bien esa pudo ser “la excusa para llevar a los estudiantes a preguntas fundamentales por el origen del universo, el origen de la vida, la posibilidad de vida en otros planetas. Así surgió la idea de formar el Proyecto Iniciativa Telescopio”.

Las estrellas han inspirado a muchos: están en pinturas, en versos, en la música, en variadas expresiones artísticas… ¿qué tal un grupo de observación desde una perspectiva multidisciplinar? Se pregunta el profesor Leyva, ampliando cada vez más el espectro de una iniciativa que comenzó buscando el telescopio y se ha ido consolidando en un grupo que ofrece seminarios donde se analizan textos que pasan por la filosofía, la teología, las ciencias sociales y las naturales.

Teilhard de Chardin, S.J. ha sido uno de los inspiradores de las charlas en los seminarios. Con base en uno de sus textos más leídos, El fenómeno humano, fueron desmenuzando un tema, la relación del hombre con el cosmos, que da para siglos y siglos de debates, teorías, posiciones, como las que estamos viviendo ahora en pleno siglo XXI. “Las circunstancias actuales muestran la importancia, casi necesidad, de desarrollar reflexiones como las que estamos proponiendo”, insiste Bernal, planteando a los lectores preguntas que por sencillas se vuelven complejas: ¿cómo estamos viviendo? ¿cómo nos relacionamos con los demás y con el entorno? ¿cuál es el estilo de vida que llevamos? Son preguntas fundamentales que mientras vivimos la cuarentena podemos tratar de resolver en la intimidad de nuestro entorno, pero pensando en grande, en abarcar el universo, que es el que nos permite vivir.

Y ¿el telescopio?

“A partir de un proyecto apoyado por la Universidad estamos financiando la restauración del telescopio”, dice el padre Velandia. “Nuestra idea es que lo podamos inaugurar próximamente”. Todo dependerá no solo de las respuestas que demos a esas preguntas fundamentales, sino de las decisiones que tomemos frente a lo que será nuestra relación con el entorno en el futuro.

Así son las sinergias investigativas entre las ciencias sociales y naturales

Así son las sinergias investigativas entre las ciencias sociales y naturales

Uno de los retos centrales del encuentro de Exposemilleros, organizado por la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, es formular un proyecto de investigación en el que se aborde una problemática a través de la unión de diferentes disciplinas.

Con la propuesta Minería e incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS): Un estudio interdisciplinar en dos departamentos de Colombia (Antioquia y Boyacá), los semilleros Estudios estructuralistas, de la Facultad de Antropología, e ISPOR Javeriana Student Chapter, del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística, lograron unir las ciencias sociales y las de la salud para profundizar sobre las infecciones de transmisión sexual de los trabajadores de las minas.

Este es un logro más de los investigadores del grupo de Estudios estructuralistas, quienes ya han presentado sus resultados académicos en ciudades como Paris, Filadelfia, Atenas, Zaragoza, Bogotá, México, Buenos Aires, entre otros. Sus nombres ya figuran en algunos capítulos de libros, sus artículos académicos han sido publicados en revistas indexadas y otros en grandes medios del país. Así lo informó a Pesquisa Javeriana el profesor Jairo Clavijo Poveda, líder del semillero de Antropología.

¿Cómo lo hacen?

Las ciencias no solo son biología, química, física o exactas; y no todos los científicos pasan sus días en laboratorios, con bata, gafas de protección y el ojo puesto en la lente de un microscopio. Según Clavijo, el semillero de Estudios estructuralistas es muestra de ello pues los antropólogos se dedican a investigar el mundo desde otro punto de vista: el del “macroscopio”. Día a día se encargan de demostrar que la ciencia va más allá de un laboratorio o de los lugares donde se hacen las salidas de campo, pues “el campo de estudio se construye a partir de lo que nos interesa saber del mundo”, complementa Juan Camilo Ospina Deaza, coordinador del grupo.

Para seleccionar los temas, sus integrantes tienen un único filtro: “Por extrañas que puedan llegar a ser las cosas que deseamos indagar, deben despertar un interés personal para que cada uno de los miembros del equipo disfrute la experiencia investigativa y que ésta sea una completa aventura para escudriñar los insumos que dan respuesta a las preguntas que nos planteamos”, complementa el profesor Clavijo.

En el proceso, los investigadores centran su labor en la puesta en práctica de las teorías estructuralistas de diferentes pensadores, para comprender problemáticas sociales que están presentes a diario. Ejemplo de ello es que empiecen a proponer pesquisas que pueden ir desde la política hasta series de la plataforma Netflix, que posteriormente son analizados desde estas posturas teóricas.
Clavijo Poveda propone “entender las teorías estructuralistas y posestructuralistas como un medio para observar el mundo social desde sus relaciones complejas”. En sus proyectos se encuentran análisis de la serie americana Doctor House, Star Wars, el videojuego Pokémon Go, la tauromaquia, la mitología y otros temas pocas veces estudiados en el país.

Además, lo que este profesor destaca del proceso del semillero es el modelo pedagógico que utilizan como guía, el cual toma varios aspectos de la misma teoría que ha inspirado su camino como la pedagogía participativa y la producción colectiva del conocimiento. “El trabajo en equipo es fundamental. Investigando en las biografías de Pierre Bourdieu, Michel Foucault y Lévi Strauss, nos dimos cuenta que ellos nunca trabajaron solos. A pesar de que los antropólogos tienden a ser muy individualistas, en nuestra pedagogía tratamos de no dejarnos llevar por eso”, asegura.

Los integrantes de este semillero han logrado profundizar en diferentes temáticas, han viajado por diferentes partes del mundo para mostrar sus hallazgos y han demostrado la capacidad de unir esfuerzos para hacer de la ciencia un trabajo colectivo. Hoy en día son un espacio que reafirma las diversas posibilidades para investigar más allá de las ciencias naturales, para cuestionarse, para tener en cuenta el contenido teórico y aplicarlo en la marcha. Muestra de ello es el planteamiento metodológico para indagar sobre las enfermedades de transmisión sexual en el sector minero, lo que los hizo ganadores de Exposemilleros 2019.

“La ciencia no fracasa”

“La ciencia no fracasa”

El talento y el saber son el verdadero poder. Esta es una de las premisas universales de la academia. ¿Y poder para qué? Para cambiar entornos, impactar positivamente la vida de las personas, trascender. Hoy, la universidad ya no solo es un espacio de enseñanza y aprendizaje como lo fue en sus estertores—, sino también de evolución. Se iza la bandera de la innovación como estandarte del progreso, pero ésta no ocurre de la noche a la mañana, no necesariamente debe ser radical (hay innovaciones graduales y con impacto incremental) y siempre supone evaluar sus consecuencias.  

Desde el 2005, se empezó a gestar el ecosistema innovador de la Universidad Javeriana, y en el 2012 se constituyó formalmente la Dirección de Innovación, que creó y puso en marcha el programa De la Academia al Mercado, un modelo de transferencia del conocimiento que hoy tiene múltiples frutos y es referencia nacional. En él se identifica un resultado de investigación promisorio, se evalúa, se valida, se protege con alguna modalidad de propiedad intelectual y se estructura en un producto o servicio para llevarlo al mercado. Aquí, algunas visiones de su directora sobre este proceso.

Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá).
Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá)

PESQUISA: ¿Por qué para las universidades ha sido difícil vincular la investigación con la sociedad?  

Fanny Almario: Puede haber un grado de dificultad pero también de invisibilidad. En las universidades primero se dio la enseñanza hasta madurarse y después vino la investigación, que ha tenido impacto social. El proceso de apropiación y transferencia de conocimiento no es tan sistemático ni inmediato porque las universidades están hechas para generarlo, no necesariamente comercializarloy para innovar se requieren unas competencias que ahora estamos incentivando y fortaleciendo, como la creatividad, el liderazgo, la resiliencia y el trabajo en equipo. Entre empresa y universidad hay que trabajar colaborativamente 

PESQUISA: ¿Qué hace falta para que se consolide ese engranaje? 

FA: Debe haber interés, confianza y unidades de interfaz que promuevan estas relaciones. En la década de 1990 surgieron los comités universidad-empresa. Hoy, además de entidades tipo cámaras de comercio o agremiaciones como la ANDIConnect Bogotá Región, que ayudan en ese propósito, también hay compañías que se dedican a identificar oportunidades en los distintos ecosistemas. Pero difícilmente esta construcción colectiva se puede dar si no hay una muy buena investigación de base.  El conocimiento no necesariamente es mediáticopero sí debe ser robusto e ir madurando para que no se agote.   

PESQUISA: ¿Qué mecanismos han empleado para atraer a los académicos a la cultura de la innovación? 

FA: Lo primero que hicimos fue encontrarnos con esos profesores que tenían la inquietud de saber cómo su conocimiento le podría servir a alguien y de qué manera se podría utilizar con un valor diferencial. Algunos tocaron nuestra puerta y otros los buscamos cuando advertimos investigaciones, patentes y tecnologías que podían ser atractivas para el mercado. Ellos fueron nuestros primeros promotores de la innovación y, con su espíritu, aunado a casos de éxitos que hallamos dentro de la universidad, empezamos a animar a otros docentes en esa vía. Después, visitamos cada facultad explicando qué estábamos haciendo desde la Dirección de Innovación, por qué era un gana-gana para todos (comunidad no académica, investigador y universidad) y comenzamos a divulgar, a través de congresos de investigación, asistencia a ruedas de innovación con empresas, actividades de promoción y foros, todo el andamiaje de directrices y reglamentaciones construidas para transferir el conocimiento e impulsar el emprendimiento. Trabajamos muy de la mano con la Dirección de Investigación para evaluar proyectos con potencial innovador y con los Comités de Investigación y Ética, a donde llegan los proyectos en ciernes que a mediano y largo plazo pueden tener procesos de transferencia interesantes.  

PESQUISA: ¿Cómo se incuba la innovación para que sea transversal a toda la academia? 

FA: Creando cultura de innovación y emprendimiento. Ese fue nuestro primer reto y aún continúa siéndolo. Para ello dictamos cursos, talleres y hacemos visitas focalizadas a los grupos de investigación. Desde nuestra dirección, identificamos el conocimiento con potencial de ser transferido y determinamos qué modalidad de propiedad intelectual emplear para protegerlo. Así mismo, estructuramos proyectos universidad-empresa y ayudamos a darle valor a una propuesta para que sea atractiva para el mercado, bien sea para licenciarla, venderla, patentarla o crear una nueva empresa basada en el conocimiento académico conocidas spinoff Adicionalmente, incentivamos dos ideas fundamentales: la primera, que la innovación no solo parte de la investigación, también se da en la docencia y el servicio; la segunda, la importancia de desarrollar la innovación social, es decir, crear metodologías y formas de hacer o trabajar con las comunidades, derivadas de una actividad investigativa, y que resultan en procesos de acción social y transferencia y apropiación de conocimiento con gran impacto comunitario.

PESQUISA: ¿De qué manera la Universidad ha desarrollado la innovación social? 

FA: Por su carácter misional, desde hace muchos años la Javeriana ha ejecutado proyectos centrados en aprovechar el conocimiento generado para impactar positivamente a las comunidades, vinculándolas en ese proceso. Organizaciones internas como Prosofi y Vidas Móviles, junto con las Convocatorias San Francisco Javier son, entre otros, espacios para apropiar socialmente el conocimiento en soluciones específicas. Nuestro siguiente paso será articular muchas unidades javerianas que trabajan en ello construir una directriz especialmente sobre innovación social en la que se definan parámetros y metodologías de intervención y medición del impacto de los proyectos.

PESQUISA: ¿La ciencia fracasa? 

FA: Si fracasar es tener un resultado negativo, eso no es fracaso, porque les permite a  otros investigadores advertir que no deben seguir por esa ruta. La ciencia y la investigación te ofrecen muchocaminos para descubrir algo y encontrar soluciones, pero aún basado en criterios científicos se puede llegar, inesperadamente, a una vía cerrada.

PESQUISA: ¿Qué ha sido lo más difícil en la creación de este ecosistema innovador? 

FA: Lo más complejo  como en cualquier proceso de estos es la articulación y definición de roles, es decir, saber quién está haciendo qué y cómo se pueden unir esfuerzos. Otro desafío ha sido aprender a ser muy dinámicos y versátiles para estar a la altura de lo que sucede afuera. Para que la Universidad se inserte al ecosistema de innovación nacional y regional debe tener una capacidad de respuesta acorde con los tiempos y los espacios, y eso lo hemos ido ajustando en estos años.

PESQUISA: ¿Por qué la Universidad ha sido líder en la transferencia de conocimiento? 

FA: Primero, porque ha tenido directivas no solo rectores y vicerrectores, sino otras unidades como la jurídica y financiera conscientes del rol de la academia para hacer viables soluciones, en lo posible articuladas entre varios actores de la comunidad académicaSegundo, porque la Universidad tiene muy claro que la innovación para ella no solo se mide desde el componente productivo, sino también social y la transformación de realidades de los más vulnerables. Tercero, porque se ha mantenido el apoyo continuamente y hemos sido conscientes de que este no es un proceso mediático. Cuarto, porque hemos estimulado las relaciones y el trabajo interdisciplinario consensuado para lograr que las soluciones sean más compactas y completas. Y quinto, porque hemos entendido las potencialidades del talento humano en casa y gozado de una gran materia prima (conocimiento) para trabajar. Pero en el fondo de todo esto subyace un elemento esencial: el espíritu misional de la Universidad, en el que se tiene muy claro la conciencia sobre el otro y la necesidad de buscar mecanismos para mejorar su vida. Ese compromiso social, que está en el ADN de esta alma máter, ha sido una ventaja para consolidar este ecosistema innovador.

PESQUISA: ¿En qué referentes internacionales se han inspirado? 

FA: Tenemos varios referentes porque hemos identificado y conocido sus modelos de gestión del conocimiento, en buena medida gracias al apoyo de InnpulsaEntre las universidades visitadas están Oxford, Utah, Stanford, Católica de Chile, Tec de Monterrey, Hebraica de Jerusalén y Santiago de Compostella.

Valorar las artes para transformar la academia

Valorar las artes para transformar la academia

Hay un inefable proceso de atracción, conexión, repulsión y diálogo entre el arte y la ciencia. ¿Cómo sería viajar en el tiempo a través del —hasta ahora teórico— agujero de gusano? Esta y muchas otras preguntas que se formulan desde el campo de la ciencia son, en principio, imaginadas desde el arte. Pero también desde el arte se hace uso de la ciencia cuando es necesario encontrar respuestas para producir una creación artística, como lo hizo Leonardo dVinci. 

Este fructífero diálogo ha resultado en hallazgos y creaciones memorables. ¿Cómo viaja un impulso neuronal a través del cerebro? Sin este intercambio entre lenguajes y lógicas, tanto las neurociencias como la pintura se habrían perdido de la producción intelectual de Santiago Ramón y Cajal. 

Y aunque algunas veces parece obvia esta conexión, en otras ocasiones ciencia y arte se observan mutuamente con sospecha, como si se tratara de universos irreconciliables. Sobre todo en lo tocante al arte en la academia. 

En Colombia, hasta hace pocos años los artistas ubicados dentro de las universidades no encontraban su lugar, pues el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) medía la producción académica bajo lógicas que excluían la producción artística. Esta situación tuvo un giro paradigmático gracias a largas, profundas y difíciles discusiones, producto de las cuales hoy en día el SNCTI contempla criterios para evaluar la producción artística dentro de las métricas académicas. 

Para comprender mejor cómo se produjo este cambio, en qué consiste y cuáles han sido sus implicaciones, PESQUISA JAVERIANA dialogó con Óscar Andrés Hernández Salgar, asistente para la creación artística de la Pontificia Universidad Javeriana, quien fue una de las voces más activas para lograr esta transformación. 

Óscar Andrés Hernández Salgar
Óscar Andrés Hernández Salgar

PESQUISA JAVERIANA: ¿Qué era lo que ocurría en el contexto educativo y de investigación académica en el país antes de que se produjera el cambio en el Sistema? 

Óscar Andrés Hernández Salgar: Hay dos grandes sistemas que cobijan a las universidades: el sistema educativo, con el Ministerio de Educación a la cabeza, y el SNCTI. Lo raro es que cada uno de esos dos sistemas corresponde a paradigmas distintos de universidad. Como está planteado, mucho de lo que define al sistema educativo corresponde a un paradigma de universidad que está centrado en la formación de profesionales para reproducir una fuerza de trabajo, en el que el conocimiento es más algo que se reproduce, no algo que se produce. 

Por otro lado, para el SNCTI lo importante es que las universidades produzcan conocimiento nuevo que llegue al sector productivo. Entonces ¿qué pasa? Que las funciones universitarias —que son docencia, investigación y extensión— empiezan a cambiar sus pesos: antes docencia era el gran foco y las universidades que formaban profesionales hacían además investigación. Ahora cada vez más se les pide que enseñen y transfieran lo que investigan. 

¿Qué pasaba con los artistas dentro del SNCTI? El arte no tenía ninguna cabida, porque se asumía que las artes y las humanidades no producían conocimiento capaz de impactar el sector productivo, lo cual no es cierto. Esta exclusión parte de una idea de conocimiento en la que las ciencias naturales, las ingenierías y las ciencias de la salud son las únicas que realmente pueden impactar las dinámicas económicas a través de una idea más bien lineal de innovación. Es una visión muy economicista. 

PJ: ¿De qué maneras la producción artística impacta el sector productivo? 

ÓAHS: Esto se explica comprendiendo cómo las industrias creativas y culturales se vuelven competitivas: esto ocurre, no por su infraestructura, sino por la originalidad de los contenidos. Y quienes crean contenidos originales son diseñadores, músicos, artistas plásticos, etcétera. La sociedad necesita que haya un aparato de producción de contenidos que conecte la diversidad cultural con procesos de generación de valor económico para darles mayor competitividad a las empresas. Si no, lo que pasa es que se copian fórmulas. 

Ahora, obviamente no todo el arte es para vender. Para que existan contenidos que renueven la industria se necesita que haya experimentación y creación libre, no orientada a públicos (al igual que para que exista investigación aplicada se necesita investigación básica). Por fuera de la universidad los productores de contenidos no tienen espacio para experimentar. Una empresa que produce contenido audiovisual, por ejemplo, no se puede dar el lujo de estar ensayando narrativas, formatos, sensibilidades; esto hace que se reduzca la diversidad. 

De manera que lo que nosotros sustentamos es que las universidades son espacios privilegiados de experimentación. Es ahí donde se vuelve importante la investigacióncreación. Entonces lo que logramos en Colciencias fue empezar a posicionar la investigacióncreación como una forma de generación de valor cultural, estético y eventualmente económico, desde las disciplinas artísticas. 

PJ: ¿Qué ocurría con los docentes-artistas antes de que los criterios cambiaran? 

ÓAHS: Se quedaban rezagados en la carrera académica porque toda la estructura de incentivos se enfocaba en la producción intelectual escrita, en la producción de investigación. Por esa razón la ‘pelea’ en Colombia fue la de reconozcamos la producción artística como producción intelectual. No había unos criterios claros de evaluación y, como consecuencia, se detuvo la evaluación de producción intelectual artística de profesores durante varios años. Entonces, en la Javeriana se creó un comité de valoración de producción artística que empezó a definir unos criterios, que fueron los que llevé a la mesa de Artes, Arquitectura y Diseño, en Colciencias, para ver en qué casos se puede reconocer la creación artística como conocimiento nuevo y cómo se puede valorar: no desde cero, sino acudiendo a las mismas instancias de legitimación que reconocen los actores del campo del arte. 

PJ: ¿En qué consiste esta ‘homologación’ de criterios que ya existían con respecto a los que se produjeron para evaluar la investigación-creación? 

ÓAHS: Nosotros presentamos el modelo de valoración que se había creado dentro de la Universidad. Propusimos que se aprovecharan las instancias en las que ya circula el arte. Ocurre de forma similar a como es valorado un artículo académico: si el artículo fue evaluado para publicarse en una revista que está en cuartil uno en Scopus, entonces se deduce que es un indicador de calidad y no hay que volver a evaluarlo. Con el mismo nivel de estructuración existen unos circuitos que legitiman la carrera académica de los artistas. Por ejemplo, si yo soy un artista y puse una instalación en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, se deduce que allí hay un reconocimiento de la calidad. Hay unas instancias por las que el arte va circulando y que tienen procesos de curaduría, arbitraje o selección, y, existiendo esto, no tenía sentido que nosotros nos enfrentáramos a una evaluación adicional. 

PJ: ¿Qué retos o contradicciones afronta la puesta en marcha de estos criterios de valoración para las creaciones artísticas? 

ÓAHS: Este modelo de medición es automático y no tiene gente de carne y hueso detrás pensando. Es un algoritmo: uno presiona un botón y ya. No hay paneles, no hay pares. Entonces debimos parametrizar todo y eso nos obligó a tomar decisiones difíciles, por ejemplo, que la trayectoria del espacio que tuviera 10 años de existencia era mejor que la que tuviera ocho. Y esto es muy problemático, porque esa lógica termina privilegiando los circuitos tradicionales del arte, y el arte más disruptivo, que realmente ha producido cambios en la sensibilidad y que ha hecho cosas diferentes, ocurre por canales emergentes. 

PJ: ¿Qué transformaciones se han producido dentro de la Javeriana a raíz de este cambio? 

ÓAHS: Ha permitido que los grupos de investigación e investigadores que estaban muy mal escalonados en Colciencias suban su clasificación, haciendo lo que hacen: creación en su ámbito académico. El incremento en el volumen de los productos registrados es brutal. En las últimas tres convocatorias es muy, muy pronunciado. Pero, por otro lado, también ha hecho que la gente empiece a hablar más en términos de investigacióncreación. Hay un auge de la investigacióncreación en las áreas artísticas y en el diseño. 

Esto ha hecho que se empiece a ver que estamos generando una nueva dinámica académica alrededor de las artes, que la gente hasta ahora está empezando a vislumbrar. También han ocurrido otras cosas, por ejemplo, empieza a haber más cruces entre departamentos y entre disciplinas para generar proyectos de creación cada vez más ambiciosos. Todo esto apenas está empezando, pero definitivamente promete transformar el entorno académico.