Ciencia colombiana, en manos de los más pequeños

Ciencia colombiana, en manos de los más pequeños

También hay científicos que van al colegio, salen a recreo y comparten la lonchera con sus amigos en diferentes rincones del país.

En el marco del IX Encuentro Nacional Ondas 4.0, celebrado del 6 al 8 de noviembre, alrededor de 90 niños pertenecientes a 36 grupos de investigación dieron a conocer los resultados de sus proyectos, que más allá de mostrar estadísticas y teorías, evidenciaron la solidaridad y compromiso que la infancia y la juventud tienen con sus comunidades.

El evento contó con la participación de 9 delegaciones internacionales provenientes de Costa Rica, Panamá, México y Ecuador.

“Queremos que nuestros padres sepan que podemos aportarles, ayudarles y demostrar que la juventud de ahora también puede seguir adelante”, afirma Valentina Rodas, estudiante de La Unión (Valle del Cauca) y protagonista de dicho evento, celebrado en la Pontificia Universidad Javeriana.

Pesquisa Javeriana decidió mirar desde la perspectiva de los futuros científicos del país y saber qué los está motivando a investigar. Por eso esta serie de fotografías no solo muestra proyectos; también revela los rostros de estos pequeños que dejaron volar su imaginación para responder preguntas que para algunos resultan ‘bobas ’ pero que para ellos significaría solucionar grandes problemas de salud pública, agricultura y medio ambiente, entre otros.

Proyecto de investigación: Diseño de estrategias para disminuir el índice de consumo de cocaína en estudiantes de la institución basándose en el uso ancestral de la coca de la cultura Murui.

Foto 6

En Puerto Leguízamo (Putumayo), el 80% de la población es indígena y por eso la coca se considera una planta tradicional y medicinal capaz de curar dolores, que ha sido utilizada de generación en generación. Cristian Cortés y Fernanda Medina hacen parte de un grupo de 15 estudiantes que buscan resignificar la coca mientras dan a conocer la ritualidad de su uso y disminuyen el consumo de estupefacientes entre sus compañeros.


Proyecto de investigación: Kispichidurkuna Sachakunata “Protectores de la plantas”.

Foto 1

Luis Becerra mezcla 70 gramos de barbasco, 60 de ortiga y 50 de ají picante en un frasco de un litro para crear un insecticida natural que elimina las plagas de un vivero de su resguardo. Para ello se basaron en la sabiduría de los mayores sabios y así preservar el conocimiento ancestral. Él trabaja con otros 14 compañeros y una docente en Yurayaco (Caquetá) y al graduarse del colegio quiere estudiar ingeniería ambiental, ayudar a su comunidad y validar los productos que hace.


Proyecto de investigación: Hallazgo de un método de clonación in vitro de una especie frutal en condiciones de manejo de laboratorio.

Foto 2

La Unión (Valle del Cauca) es un municipio dedicado a la agricultura. Valentina Rodas, como sus amigos, tiene padres que cultivan la papaya y por eso sabe que el cultivo de esta fruta les puede generar pérdidas, pues solo una de cada 15 cumple con los estándares de exportación. Con este antecedente decidió crear un método de clonación para que los cultivos mejoren y este fruto también deleite paladares en otros países.


Proyecto de investigación: Robot Hydrocleaner.

Foto 3

En Cartago (Valle del Cauca) hay un parque. En el parque hay un lago. Y en el lago hay basura. “Ahora, ¿cómo la sacamos?” Con esta pregunta Luna Chaverra creó Hydrocleaner, un robot que remueve los residuos sólidos del lago hasta la orilla para mejorar la calidad del agua y la supervivencia de tortugas, peces, patos y otros animales que viven en este hábitat. Ella, al graduarse, quiere seguir con sus pasiones: la mecatrónica y la química.


Proyecto de investigación: Significado de la simbología en los tejidos artesanales de la comunidad Inga, del municipio de Colón.

Foto 4

Reconocer el sol, una rana, un colibrí y hasta la figura de una mujer en los tejidos artesanales impulsó a estos niños investigadores a conocer y difundir el significado de los 12 símbolos más representativos del pueblo iInga en el municipio de Colón (Putumayo). Así, los más pequeños de la comunidad están recuperando las tradiciones milenarias y generando apropiación en las nuevas generaciones.


Proyecto de investigación: Diseño de un dispositivo electrónico basado en lenguaje braille.

Foto 5

En Atlántico, María Camila Puello y su grupo de investigación piensan que la discapacidad no se puede ver como una barrera de comunicación y por eso trabajan en un dispositivo electrónico efectivo, económico y portátil, basado en el lenguaje braille, que le permite a una de sus compañeras de colegio, con discapacidad auditiva y visual, una comunicación más asertiva.


Proyecto de investigación: Patrones ecoepidemiológicos que determinan la distribución espacio temporal del aedes aegypti del sector urbano del municipio de Soledad, Atlántico.

Foto 7

¿La cámara de un celular y una aplicación sirven para prevenir el dengue? Pues sí. Luego de observar y clasificar más de 2.500 larvas en parques, viviendas y espacios públicos de Soledad (Atlántico) pequeños científicos detectaron en su barrio la presencia del Aedes aegypti, el mosquito portador del virus de esta enfermedad. Desde ese momento se dedican a combatir este problema de salud pública por medio de campañas de prevención e información sobre los posibles criaderos del insecto.

Conozca los ganadores del evento aquí.

Reviva los mejores momentos del IX Encuentro Nacional Ondas 4.0

 

La vida secreta de los chinches

La vida secreta de los chinches

Aunque por la importancia que nos damos como especie pueda parecernos que la Tierra es un planeta humano, la verdad es que vivimos engañados: la Tierra es un planeta de insectos. Los cálculos no son exactos, pero se estima que de los dos millones de especies descritas por la ciencia (incluidas todas las plantas y animales), un millón es solo de insectos.

De ellos hacen parte bichos cotidianos como las moscas y las cucarachas. Algunas personas los aman, pero muchas más los desprecian. Los insectos son temidos porque algunos pican y transmiten enfermedades, también por su aspecto extraño: antenas, tres pares de patas, ojos compuestos. El asunto es: ¿cuánto sabemos sobre ellos?

Para empezar, no todos los insectos son iguales. De los muchos grupos que hay, cinco son los más numerosos: cucarrones, avispas y abejas, moscas, mariposas y chinches. Estos últimos son los menos conocidos. En esta oportunidad, PESQUISA JAVERIANA consultó al biólogo e investigador Dimitri Forero, coordinador de las Colecciones Biológicas y profesor del Departamento de Biología de la Pontificia Universidad Javeriana, para hablar, justamente, sobre los intrigantes chinches y sobre temas tan insospechados como su sexualidad, maternidad y comunicación.

¿Qué los hace tan particulares?

Se trata de su boca y la manera en que comen, pues ‘licúan’ su alimento. El profesor Forero explica que su aparato bucal es diferente al de los demás insectos: consiste en un estilete o especie de pitillo que clavan en su alimento (puede ser otro insecto, una planta, un hongo o un animal, dependiendo de la especie). Una vez allí, por el estilete baja su supersaliva: es tan poderosa que disuelve los tejidos, de modo que lo que el chinche chupa es parte de su presa ya licuada y lista para digerir.

¿Los chinches son maternales?

No mucho. Al igual que la mayoría de los insectos, ponen una gran cantidad de huevos y los dejan a su suerte bajo la lógica de “ponemos muchos huevos para que algunos sobrevivan”, y es así como quedan indefensos frente a peligros como las hormigas, que se los comen, o las avispas, que los pueden parasitar para que en lugar de un chinche nazca una avispa.

Interna-1

Sin embargo, Forero investigó una especie que parece tener otro comportamiento: los Apiomerus o asesinos de abejas.

Las hembras de Apiomerus buscan resina de plantas y la recogen con una especie de cepillo que tienen en las patas delanteras; luego la pasan a las patas de la mitad, luego a las de atrás, y de ahí la llevan, finalmente, al abdomen, donde la acumulan sin que se solidifique. Cómo lo hacen es todavía un enigma, pues normalmente la resina se vuelve dura al contacto con el aire.

“Creemos que, a través de unas glándulas, producen una sustancia que mantiene la resina pegajosa”, comenta el investigador. Así, las maternales Apiomerus, antes de abandonar sus huevos, ponen alrededor de ellos la sustancia pegajosa. “Pensamos que es para evitar que las hormigas y las avispas se puedan aproximar. También los chinches bebés,al nacer, sacan provecho de la resina: untan sus patas delanteras en la sustancia y atrapan fácilmente otros insectos voladores, que se convierten en su primer alimento”, explica.

Interna-2¿Cómo es la sexualidad de los chinches?

Forero informa que los chinches macho tienen un ‘órgano intromitente’ y la hembra una cavidad en la que el macho deposita su esperma. Pero que un macho y una hembra tengan sexo no significa que los hijos sean de él, pues ella puede ‘decidir’ si se usa o no el esperma. No es una elección consciente, sino que ocurre cuando se cumplen ciertas características.

Por ejemplo, hay una especie de chinches en la que, como se diría popularmente, ‘el tamaño sí importa’: “entre ciertas especies de Lygaeidae hay variación en la longitud del órgano intromitente, y las hembras tienen un canal que debe atravesar el macho hasta alcanzar la cámara donde se guarda el esperma; de modo que órganos muy largos o muy cortos no fertilizan los huevos”, dice Forero

¿Cómo consiguen los chinches su ‘media naranja’?

Es un tema de comunicación. Como los chinches son tan pequeños, no están siempre los unos al lado de los otros, sino a grandes distancias. Y el modo que usan para comunicarse es químico, es decir, a través del olor.

Son los machos los que buscan a las hembras, pero son ellas las que comunican su ubicación. “La hembra produce feromonas que libera en el aire y son eficientes atravesando grandes distancias, el macho las detecta y llega hasta donde ella se encuentra. También existe otra forma, aunque ha sido poco investigada, y es a través de sonidos”, expone el biólogo. Por cierto, la ‘nariz’ de estos insectos está en sus antenas.

¿De qué otras maneras se comunican los chinches?

Además del olor, los chinches usan el sonido. Ellos pueden generar vibraciones en el aire y también en el sustrato, es decir, el medio en el que se encuentran. Por ejemplo, un chinche puede estar en una hoja y, para enviar mensajes a otros insectos o chinches presentes en la planta, puede hacerla vibrar moviendo su cuerpo. De este modo comunica mensajes que pueden ser de advertencia o para motivar proximidad.

“Los chinches asesinos se reconocen fácilmente porque entre el primer par de patas, que son las de adelante, tienen un surco con muchas estrías que raspan con el pico con el que comen y generan un sonido; es como una guacharaca”,comenta Forero. Un investigador europeo, Matija Gogala, grabó a uno de estos chinches y de alguna manera se comunicó con él: Gogala le ponía el sonido y el chinche le respondía. “Es un campo para investigar grandísimo”, advierte Forero.

¿Por qué algunas veces tienen formas tan extrañas?

El biólogo explica que en ocasiones se trata de una estrategia para camuflarse en el medio o para imitar a otras especies y cazarlas, como en el caso del Notocyrtus, chinche que imita la forma de las abejas para camuflarse entre ellas y devorarlas, aunque también podría ser para intimidar a otros insectos y evitar ser comidos… no se sabe con exactitud.

Pero si hablamos de formas locas, los reyes, dice Forero, son los membrácidos, a los que pertenece una especie nueva, muy llamativa, descubierta por él y por la estudiante Juanita Rodríguez, en Boyacá. Se trata de Eucyphonia festiva, cuya forma es extraña y bella a la vez, pero ¿por qué o para qué es así? “Quizá son mecanismos de defensa, porque mucha de su ornamentación parece espinas, pero la verdad es que, en general, no se sabe por qué muchas de estas especies son tan extravagantes”.

Interna-3

La apariencia es, en síntesis, un buen ejemplo del enigmático mundo de los chinches. Algunas cosas se saben, otras se sospechan, el caso es que, como indica el profesor Forero, los chinches tienen un enorme potencial: aún hay muchas especies por descubrir y mucho por aprender sobre su comportamiento y función en los ecosistemas. “Lo importante es que gracias a ellos, con los estudiantes podemos promover la chispa de la curiosidad. No nos las sabemos todas, pero está esa posibilidad de maravillarse”.

 

Para leer más:

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Resin-enabled maternal care is an old evolutionary strategy in New World resin bugs (Hemiptera: Reduviidae)
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Dimitri Forero
COINVESTIGADOR: Christiane Weirauch Facultad de Ciencias Departamento de Biología.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2012-2016

Visita al CERN, donde la unión entre arte y ciencia es una realidad

Visita al CERN, donde la unión entre arte y ciencia es una realidad

Perfil-blanco-y-negroEl programa de arte y ciencia Suratómica seleccionó a ocho artistas colombianos para hacer una residencia artística de 15 días en el Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN por sus siglas en francés), un laboratorio de investigación internacional ubicado en Ginebra, Suiza, donde se realizan los experimentos más potentes del mundo en física de partículas.

Desde principios de este año, Suratómica –un espacio de creación y colaboración entre ciencia y arte dirigido a artistas del sur global- ha promovido frecuentes encuentros entre algunos de los principales científicos colombianos que trabajan con el CERN y diferentes artistas nacionales interesados en tomar como punto de partida de sus creaciones los datos, teorías y conceptos con los que se trabaja en esta organización para expresarlos en sus producciones artísticas que serán presentadas en abril de 2020.

Interna-3

El acelerador de partículas de 27 km de recorrido circular y a 100 metros de profundidad sobre la superficie terrestre del CERN, busca reproducir a partir de colisiones entre protones, altísimas energías cercanas a las del Big Bang para investigar sobre las partículas elementales que conforman el modelo standard: los ladrillos elementales de la materia y de la vida.

De esta manera, los artistas han tenido la oportunidad de mantener un permanente diálogo a través de conferencias, visitas a laboratorios y encuentros con los físicos que orientan sus investigaciones en temas como la antimateria, la materia oscura, la consciencia cuántica o el origen.

¿Mi pregunta de investigación en arte y ciencia?

Yo indago sobre la belleza detrás de la asimetría entre materia y antimateria. Según la ecuación de Einstein E=MC2 y confirmado en los laboratorios del CERN hace ya unas décadas, de la energía se crea materia. Lo que sucede es que hasta ahora en todos los experimentos realizados, siempre que se produce materia a partir de energía ocurre en pares idénticos de materia y antimateria.

Interna-5

Todas las partículas que conocemos tienen su antipartícula que es idéntica pero con carga contraria; la antipartícula del electrón es el positrón y la del protón es el antiprotón. En 1995 en los laboratorios del CERN se consiguió por primera vez conectar dichas antipartículas para producir el primer átomo de antihidrógeno.

El problema es que la materia y la antimateria se aniquilan mutuamente al ponerse en contacto entre sí y vuelven al estado de energía en forma de fotones. En el origen del universo se rompió la simetría entre materia y antimateria, lo cual permitió que una pequeñísima porción de materia sobreviviera y no se aniquilara con su antimateria. De esta pequeñísima porción de materia se formó el universo, las estrellas, las galaxias, los planetas y nosotros, toda la vida que habita el planeta tierra.

Mi proyecto ha sido acompañado por Jairo Alexis Rodríguez, físico de partículas, decano de la facultad de Ciencias de la Universidad Nacional e investigador del experimento LHCb del CERN. El proyecto tuvo como punto de partida la tendencia de la materia y la naturaleza a la simetría por reflexión pero es en el rompimiento de esas simetrías donde se encuentran algunas de las claves del origen del universo. Por otro lado, hemos revisado el comportamiento de la luz (fotones) al cambiar de medio entre vacío, aire o agua como materialidad para explorar.

Visita al CERN: primer impacto

Viajé del 16 de septiembre al 3 de octubre Bogotá – Ginebra. El CERN se encuentra a 16 minutos en tranvía desde el centro de la histórica ciudad de Ginebra, Suiza. La entrada principal donde está el icónico Globo, se encuentra a escasos 80 metros de la frontera con Francia. Desde sus instalaciones y durante los días despejados se tiene una monumental vista al Mont Blanc.

Interna-1 (1)

No todo el mundo tiene la oportunidad de visitar el CERN y menos de bajar 100 metros bajo tierra a conocer sus cuatro experimentos principales. Nuestro anfitrión fue el físico y fotógrafo Michael Hoch director de art@CMS; contamos también con el apoyo del experimento ATLAS y el IdeaSquare.

A simple vista el campus del CERN parece un complejo industrial, con grandes espacios y edificios de la década de los años cincuenta y sesenta, enormes tanques que almacenan diferentes tipos de gases y gigantescas naves del tamaño de hangares donde prueban y ensamblan los detectores que después desplazan bajo tierra.

Dentro de sus instalaciones se vive un ambiente internacional, académico y de investigación, incluso de competencia profesional entre los científicos de los diferentes experimentos. La cafetería principal es un gran punto de encuentro donde convergen científicos de todas partes del mundo desde premios Nobel de física o la directora Fabiola Gianotti hasta jóvenes programadores, físicos teóricos y experimentales. Es allí donde ocurren las conversaciones más interesantes de las jornadas.

Después de convivir 15 días en sus instalaciones, se siente y se contagia la pasión y el convencimiento con el que los científicos hablan de sus teorías y experimentos. Fue emocionante compartir con algunos de ellos, pues siempre estuvieron dispuestos a sacar un rato dentro de su agitada rutina para conocer nuestros proyectos artísticos y retroalimentar nuestras líneas de investigación.

Segundo impacto

La aparente calma que se vive en la superficie contrasta con los sofisticados experimentos que se llevan a cabo bajo tierra en éste, el laboratorio de física de partículas más grande del mundo. Los hangares de la superficie son grandes salas de control llenas de pantallas donde cientos de científicos siguen de cerca los datos que arrojan las colisiones. En cada uno de los cuatros experimentos principales trabajan más de tres mil científicos de todas las partes del mundo.

Pero abajo es donde sucede la acción y llegar hasta allá se logra bajo estrictas medidas de seguridad. Cada uno de estos experimentos tiene diferentes protocolos de seguridad desde tokens personalizados, lectores biométricos hasta puertas inteligentes. Para ver con los propios ojos los experimentos se deben pasar estos filtros siempre acompañados por un experto que autoriza la entrada en cada puerta y un ascensor que desciende entre 60 y 100 metros dependiendo del experimento. Todo esto para asegurarse de que ninguno de ellos se ponga en marcha hasta una total evacuación.

Interna-4

Tuvimos la suerte de bajar a los cuatro experimentos principales, empezando por ATLAS (Aparato Toroidal del LHC) el más grande de los experimentos y junto al CMS (Solenoide Compacto de Muones) son los que detectaron el famoso Bosón de Higgs en 2012. También conocimos a ALICE (Gran Colisionador de Iones) que se encarga de investigar las propiedades del estado plasma quark-gluon, un estado de la materia que se formó justo después del Big Bang y finalmente visitamos el experimento LHC-beauty encargado de buscar la antimateria perdida del universo.

Los enormes detectores de más de 20 metros de alto por 26 de ancho y unos 50 de profundidad se esconden imponentes bajo tierra. Son las cámaras más potentes del mundo, una extensión de nuestra visión capaz de detectar las trayectorias de las efímeras partículas subatómicas que aparecen, debido a las altísimas energías que se producen durante las colisiones.

Como una sofisticada máquina biónica, el detector se impone como un enorme y tecnológico globo ocular. Millones de cables como diminutas venas viajan de los extremos del cilindro al centro, la pupila que observa las colisiones. Como la retina, los sensores se organizan en una matriz de diferentes capas y se encargan de detectar la trayectoria de partículas como fotones, muones, quarks o antiquarks.

Actividades diarias

Además de bajar a los experimentos, conocer los emblemáticos edificios y máquinas que hacen parte de la larga historia del CERN acompañados siempre por Dr. Michael Storr, un apasionado jubilado encargado de recibir todas las visitas, tuvimos la oportunidad de asistir a algunas de las conferencias que se ofrecen diariamente en el auditorio principal, así como a diferentes reuniones/talleres con físicos con los que intercambiamos las ideas de nuestros proyectos. También compartimos con tres artistas internacionales que nos apoyaron en los proyectos desde la perspectiva artística en las contemporáneas instalaciones del IdeaSquare.

La residencia artística en el CERN hizo parte de la etapa inicial de investigación y en los siguientes meses estaremos haciendo pruebas y experimentos para definir la materialidad de las piezas artísticas que deben exponerse en abril del siguiente año.

 

* Doctor en Arte de la Universidad Politécnica de Valencia. Director del Proyecto nanoDiseño del Departamento de Estética de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Javeriana. Profesor, investigador y artista.

El botánico que aboga por la ciencia a todo nivel

El botánico que aboga por la ciencia a todo nivel

Además de ser botánico y desempeñarse como presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ACCEFYN), Enrique Forero González es, a la vez, el más solidario con la clase política y con la comunidad científica del país, y el más crítico cuando se trata de aportar en las discusiones y enderezar el camino que recorren la ciencia, la tecnología y la innovación colombianas.

Solidario porque, como presidente de la Academia desde 2013 y reelegido dos veces por sus colegas, ha logrado una mayor visibilidad del quehacer científico, ha empoderado a la Red Colombiana de Mujeres Científicas y a los jóvenes que ya llevan un primer recorrido en la investigación científica, ha fortalecido los capítulos regionales de la Academia, forma parte de diversas entidades internacionales de ciencia donde representa a Colombia y promueve proyectos que dejan huella en el país, como las actividades realizadas sobre Alexander von Humboldt y Francisco José de Caldas, por mencionar solo algunas de sus gestiones como dirigente gremial.

Y crítico porque ha logrado posicionar a la Academia como un fuerte interlocutor en los temas de política científica, en un año en el que se aprueba la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, se discute su estructura, se lanza la Misión Internacional de Sabios, existe la oportunidad de proponer y debatir una política científica de Estado —no de gobierno— y se revisan temas financieros para el sector de la investigación y la innovación científica.

Se le han escuchado frases como “Colciencias perdió el norte: hace muchas cosas y la idea es que se concentre en lo que sabe hacer bien, que es financiar la investigación”, refiriéndose al papel de esta entidad en el marco de una nueva institucionalidad que incluye al Ministerio de CTI. En un documento que publicó en 2016, luego de referirse a la importancia de la ciencia básica para la investigación en salud, en ambiente, en temas energéticos, gestión del riesgo y educación, remató: “En este contexto, aunque constantemente se dictan normas, parecen escritas para detener el desarrollo científico del país”.

Sus críticas son escuchadas: es un invitado de primera fila por el mismo Colciencias, por el Congreso de la República, incluso por la propia Casa de Nariño, en tanto lleva la vocería de la comunidad científica colombiana y sabe que este es el año. Ahora o nunca.


¿Quién es Enrique Forero? Una mirada rápida

Se graduó como botánico en la Universidad Nacional de Colombia e hizo su doctorado en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, becado por el Jardín Botánico de esa ciudad, donde tuvo como maestro al botánico Ghillean T. Prance.

“Yo hice el primer estudio florístico del Bosque de las Mercedes, que queda dentro de la reserva Van der Hammen, entre 1963 y 1965”, dice, recordando la que sería la primera de muchas pesquisas que ha adelantado en su vida porque luego lideró la investigación florística del Chocó, entre 1973 y 1982. Por aquellos años también sistematizó el Herbario Nacional Colombiano y más tarde sería uno de los fundadores de la maestría en sistemática para el área de taxonomía animal y vegetal de su alma mater.

Su ‘niña consentida’, además de su hija Sandra —y ahora sus dos nietos—, ha sido la familia de las leguminosas, “porque ahí están los fríjoles, las habas y las arvejas, así que tienen una gran importancia económica, pero además porque es una de las familias más ricas en especies del mundo y en Colombia están muy bien representadas en todos los climas”, afirma.

Su curiosidad por esta familia de plantas lo llevó a formular su pregunta de investigación, que realmente fueron muchas, entre ellas: ¿qué hay en Colombia? ¿Dónde están? ¿Cómo se llaman en términos científicos y nombres comunes? ¿Para qué sirven? ¿Cómo se clasifican? ¿Cómo lucen? ¿Cómo se pueden reconocer en el campo? Y si bien no ha descrito especies nuevas de leguminosas, —aunque sí de otras familias—, 25 plantas llevan su nombre, como un homenaje que le han hecho profesores y estudiantes. El mismo Prance le dedicó una planta del Chocó que bautizó Dichapetalum foreroi.

Y entre ellas, la Calliandra o carbonero, esos pequeños árboles que producen una flor que parece una explosión de destellos rojos y se asemeja a los pomos con que las mujeres dan color a sus mejillas, ha sido su objeto de estudio. “Me dediqué a las mimosoideas en general y a Calliandra en particular, viajé por la región andina y los llanos coleccionando calliandras y publiqué varios artículos; me convertí en el especialista de las mimosoideas colombianas”.


Ciencia, ¿para quién? ¿Y para qué?

Forero inaugura hoy el XV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana con la conferencia ‘Ciencia, ¿para quién?, ¿y para qué?’. Como adelanto, responde:

¿Para qué? “El conocimiento se necesita. Tenemos que incrementar el conocimiento de la naturaleza que nos rodea y entenderla mejor; el científico trabaja basado en la curiosidad y cada uno de nosotros escoge una partecita de esa naturaleza para entenderla mejor”. Aclara que está hablando de todas las disciplinas: “Estamos en una campaña mundial para romper las barreras entre las ciencias sociales y humanas y la ciencias naturales”.

Congreso EF 1

¿Y para quién? “Para todo el mundo, para la sociedad. A nosotros nos mata esta cosa de que tenemos que ser innovadores y competitivos, ¿cómo puede serlo uno si no ha estudiado las cosas y no las entiende? Hay muchos proyectos que tienen un impacto en la sociedad directa y muy rápidamente —de cinco a 10 años—, pero de nuevo: ciencia para la sociedad que se beneficia con todo ese nuevo conocimiento”.

Esto es solo un abrebocas porque su participación profundizará en estas respuestas. Forero destaca la investigación javeriana porque muchos de sus científicos han logrado pasar de la investigación básica a la aplicación en la sociedad. Hablará del Ministerio e insistirá en que la articulación del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación es fundamental en la estructura ministerial. “Si el Ministerio no entiende que su labor es articular lo que está pasando en ciencia en el país, no vamos a ninguna parte. Les hemos insistido y lo repetimos en todas las reuniones a las que nos convocan”.

Forero y sus académicos hacen propuestas desde sus vivencias y se asesoran de expertos nacionales e internacionales con el fin de formular las mejores ideas para la toma de decisiones que garanticen un mejor futuro para Colombia.

 


La conferencia inaugural de Enrique Forero en el XV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana se realizará hoy, miércoles 11 de septiembre a las 8:00 a.m. en el auditorio Alfonso Quintana, S.J., del Edificio Jorge Hoyos, S. J. Usted puede seguirla por streaming a través de nuestro perfil en Facebook.

La ciencia puede nutrirse del arte

La ciencia puede nutrirse del arte

El ‘bichito’ de la divulgación científica picó a Ángela Posada-Swafford en los años 80. Para entonces supervisaba la sección de cocina en El Nuevo Herald, la edición en español del periódico estadounidense Miami Herald, y entre las recetas, las fotos de algunos platos y las reseñas de restaurantes decidió incluir información sobre ciencia. Cuando el experimento funcionó, esta colombiana, escritora de profesión (se licenció en idiomas en la Universidad de los Andes y se graduó de la Maestría de Periodismo en la Universidad de Kansas) pero bióloga marina frustrada, encontró su camino. Seguiría escribiendo, por supuesto, pero sobre estrellas, climas extremos, los vehículos que exploran el universo, los científicos… En fin, sobre ese sueño que no pudo ser.

Entre ensayo y ensayo, prueba aquí y prueba allá, se ha consolidado como una de las periodistas científicas más importantes de Colombia. Lo ha logrado a pulso, escribiendo de todo y para todos: ha publicado en las revistas Muy Interesante, National Geographic y Esquire, en diarios como El Tiempo, y también ha dejado su sello en medios tan diversos como National Public Radio (NPR, la cadena de emisoras públicas más grande de EE.UU.) o en el Discovery Channel.

Ese recorrido como periodista independiente le ha enseñado que la ciencia siempre es interesante para el público, incluso en los formatos menos pensados. “Ahora soy consultora científica de guiones en cine, y eso es genial porque uno le dice al director cómo tiene que tratar el tema desde el punto de vista científico, y también involucro a los investigadores. De hecho, tengo ahora a cuatro implicados en un libreto”, explica con una sonrisa.

De paso por Bogotá, donde dictó un taller y la conferencia inaugural de la Maestría en Periodismo Científico que ofrecerá la Javeriana el año entrante, y aprovechó para dirigir una serie de charlas científicas en escenarios como Maloka y la Biblioteca Luis Ángel Arango. Posada-Swafford habló con Pesquisa Javeriana sobre la percepción que tiene el público de la ciencia y el papel que deben jugar todos los integrantes de la comunidad científica colombiana para divulgar con éxito las investigaciones que se realizan en el país.


Pesquisa Javeriana: ¿Por qué es tan difícil que el medio ambiente tenga la misma importancia para los medios que las noticias políticas, deportivas o de farándula?

Ángela Posada-Swafford: En los años 70 el movimiento ambientalista estaba en su clímax, pero después la gente se comenzó a aburrir. Y sucedió lo que en EE.UU. llaman backlash, o un efecto contraproducente sobre qué tanto se le dijo a la gente  que los seres humanos éramos una bacteria en el planeta. Ese fue uno de los pilares del ambientalismo, y se resumía en decir que La Tierra estaba muriéndose “porque usted existe”.

Muchos ―yo misma incluida― se dejaron llevar por esa corriente, que era aleccionadora. Y llegó el ‘aburrimiento del verde’, haciendo que el tema medioambiental cayera en un letargo. Ahora se empezó a despertar nuevamente esa conciencia de que estamos acabando con el planeta. Lo chévere es que esta conciencia ahora la tienen los jóvenes del mundo entero, estilo Greta Thunberg, la niña sueca que aboga por el cambio climático, y también las corporaciones; cuando yo cubría medio ambiente para el Miami Herald, en 1995, eso no se daba: las grandes casas automotrices, por ejemplo, no lo hacían, pero ahora pensar en verde hace parte no solo de su responsabilidad social empresarial, también se están dando cuenta de que no hacerlo les puede afectar gravemente la billetera.


PJ: ¿Cómo puede el periodismo científico aprender de ese error y aprovechar este entusiasmo de las audiencias más jóvenes?

AP: Tenemos que hacer un trabajo desde la raíz y no ser ni castigadores ni aleccionadores, ni hablar desde el púlpito, sino muy cercanos. Yo creo que debemos comenzar con los niños y seguir con ellos. Me ha funcionado trabajar con los jóvenes, porque son permeables a ciertos temas y se interesan. En mis libros, en la colección Juntos en la aventura, toco algunos de esos temas; de hecho, el próximo es sobre calentamiento global: en Arde la tierra les enseño a los niños mucha ciencia a través de un relato y explico qué es la geoingeniería, una disciplina del futuro que pretende modificar el clima; en esta novela presento además a unos investigadores basados en científicos reales, que estudian la respuesta de los insectos al cambio climático… ¡a punta de música rock! Es decir, hay que enseñarles a los chicos la ciencia de forma muy lúdica, con personajes y temas con los que se puedan relacionar, en plataformas y temas que les interesen. Es un trabajo que nos falta hacer también con los medios masivos de comunicación, especialmente con la radio y la televisión.

/ Cortesía, archivo particular.
/ Cortesía, archivo particular.


PJ: Precisamente, ¿por qué es tan difícil que los medios masivos se interesen por el medio ambiente y resalten por ejemplo, la advertencia de la ONU de que los ecosistemas globales sufrirán un cambio drástico para 2050?

AP: Porque a los medios les parece que es llover sobre mojado. Las alertas se producen cada rato en mayor o en menor medida, y se vuelven como el pastorcito mentiroso… Y sí, el de la ONU es un tema importantísimo, pero el editor de noticias pensará que es otra alerta más. Hay que presentar eso de otra forma. Por ejemplo, si presentáramos un gran especial, un documental con todos los fierros, en un medio masivo que, como en el caso de Colombia, lo vean en horario prime time, tendría un pequeño impacto, pero hoy para la televisión es más rentable pasar Betty la fea ―que es una historia maravillosa― que hacer este documental: no tienen el dinero ni el interés. Los pocos periodistas ambientales que hay en el país necesitan el apoyo de sus jefes para hacer este tipo de contenidos, para que les den más de un minuto y medio en el noticiero de vez en cuando.

Y por otro lado, como sector ambiental y científico, no hemos hecho industria, no hemos hecho el trabajo de hacerles entender a los medios que esto también puede ser rentable.


PJ: ¿Ese interés por parte de los medios masivos existe en otros países?

AP: Por lo menos en EE.UU. y en Europa le ponen interés, de ahí el gran éxito que tuvieron Discovery Channel y National Geographic, o el mismo History Channel, porque a la gente le gusta la ciencia, le gusta aprender, entender y deleitarse con imágenes importantes y entrevistas a gente importante. Claro que son medios que también sufren y tienen problemas de baja sintonía, no es un mundo perfecto, pero de vez en cuando emiten unos especiales impresionantes que vuelven a sacudir a la audiencia; allá Nat Geo le invierte los US$2 millones o lo que cueste un conjunto de episodios sobre la Antártida, por ejemplo, y aquí necesitamos que un Caracol y un RCN hagan eso, que se unan. ¡Qué maravilla que todas hicieran un grupo de medios!, incluso con los internacionales, y presenten un especial específicamente para nuestra región. Por ejemplo, sobre cambio climático: que nos muestren qué está pasando en Cartagena con la subida en el nivel de mar, por qué estamos sufriendo en el país con las sequías, cuál es el estado de nuestros ríos. ¡Pero algo bien lindo, bien hecho, con buenas fuentes!

Nos falta mostrar más el territorio nacional a fondo, no en la noticia de 60 segundos.


PJ: En esa especie de mundo ideal, ¿qué papel debe jugar la academia?

AP: La academia, así como la industria privada, tiene un papel fundamental. Son varios ejes: periodismo, academia, industria privada, es como un trípode. La academia tiene en sus manos ni más ni menos que la investigación, y lo que le hace falta es no solo tener publicaciones sino sacarlas al público en general de forma lúdica.

Qué lindo que la academia también se uniera en un sector. ¿Por qué no nos unimos cinco universidades importantes del país para hacer un especial con nuestras investigaciones sobre el territorio nacional, y le metemos la plata que haya que meterle para que la gente se entere? No solo por televisión, hay otras vías, como las redes sociales, pero necesitamos que sea más visible.

Yo pienso en la unión. En EE.UU. uno ve que la Universidad de Wisconsin en Madison se une con el Instituto Lamont-Doherty para hablar de geología en el Polo Sur porque sí, porque son los expertos en ese tema. Eso es lo que necesitamos en Colombia.


PJ: ¿Y qué estrategia debería seguir esa unión de ejes científicos para enamorar a las audiencias?

AP: Es un reto gigantesco. Europa y EE.UU. hacen algo que me encanta, que trato de implementar cuando puedo porque me estoy enamorando de eso, que es unir la ciencia con el arte. Tenemos que llegarle a la gente de forma que jale su corazón y sus emociones, y que, además, use los cinco sentidos para describir lo que Humboldt llamaba “la poesía descriptiva de la naturaleza”. Tenemos las artes escénicas, las plásticas, el cine… ¿Por qué no hacer por el medio ambiente lo que Jurassic Park hizo por los dinosaurios? No importa que la película no fuera exacta científicamente, pero gracias a ella la cantidad de paleontólogos que se formaron fue enorme.

En Colombia hemos tenido películas sobre medio ambiente pero no ha habido algo nacional, y eso que tenemos unos cineastas maravillosos… Yo estoy incursionando en el cine porque creo que es el camino. Por ejemplo, en series de Netflix, que cada vez necesita más contenido de América Latina. Pero que, en lugar de los temas tradicionales del conflicto, traten thrillers científicos.

Maravilloso también que se una la academia con la industria cinematográfica, con los artistas. No hay que pensar solo en un científico, un periodista o un profesor, la ciencia y el medio ambiente nos tocan a todos. Tenemos que convencer a los productores y a los consumidores. El punto es que tenemos que llegarle a la gente en las plataformas que consume. Sí, sé que estoy siendo un poco inocente en el hecho de, por ejemplo, hacer un vallenato sobre medio ambiente, ¿y por qué no? Tenemos que meter al medio ambiente y a la ciencia dentro de la vida cotidiana.

/ Cortesía, archivo particular.
/ Cortesía, archivo particular.


PJ: ¿Qué nos falta para llegar a ese escenario?

AP: Nos falta la voluntad. Obviamente falta plata, pero hay proyectos que siempre se pueden hacer más baratos… Nos falta la voluntad y unirnos como hormiguitas, estamos muy separados. Hoy el periodista científico no tiene que ver nada con el artista ni el conferencista, pero podemos unirnos de forma consciente. Como decía Mr. Spock en Star Trek: “El bien común pesa más que el bien individual”. Yo lo aplico como el bien de la ciencia, del público allá afuera, que es el que recibe las noticias y, en última instancia, las acciones de una industria o de una decisión política que ayude al problema ambiental. Ese beneficio en común pesa más que solo el periodismo científico, que solo el artista, que solo el comunicador de la ciencia.

Yo soy muy de unión, y lo veo en países como Noruega, donde piensan como colmenas de abejas. Eso es lo que tenemos que hacer.

Momento histórico de la ciencia que requiere decisión política

Momento histórico de la ciencia que requiere decisión política

La ciencia atraviesa un momento histórico en el país. Se unieron dos hitos que sitúan el nuevo conocimiento científico en el primer nivel de las preocupaciones de Estado y, espero, como hoja de ruta para nuestro desarrollo económico, ambiental y social. Me refiero a la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, con la Ley 1951 de 2019, y a la conformación de la Misión Internacional de Sabios, que en su reunión de junio volvió sobre los requerimientos básicos: una educación de calidad desde la primera infancia, la inversión en investigación y desarrollo, y el fortalecimiento de una ciudadanía crítica e innovadora.

Estas apuestas conllevan desafíos de mayor envergadura, especialmente en un país que resuelve sus desbordados afanes de manera reactiva. Además, le otorgan a la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI) la importancia que tiene para brindar soluciones creativas y de largo aliento. Ambos eventos son de aplaudir e invito a no desfallecer en el intento histórico por encontrar en el conocimiento científico el complemento para una visión integral de reconstrucción de país.

El solo hecho de que la CTI haya escalado al primer nivel del Gobierno nacional con un espacio en el Consejo de Ministros es la oportunidad tanto para incidir tanto en la agenda de país como para facilitar la articulación de actores de la academia, la política, la economía y la sociedad. Además, permitirá aportar una perspectiva crítica e informada, alimentada por la evidencia científica.

En Iberoamérica, países como España, Brasil, Costa Rica, Chile, Argentina y Cuba han contado con carteras similares al Ministerio de Ciencia y Tecnología, otros lo han conjugado con educación o productividad. Unas naciones más han ubicado la CTI en viceministerios, consejos u órganos consultivos de las presidencias. No existe un único camino ni una fórmula infalible para replicar o apropiar en nuestro contexto. Sin embargo, se deben tener en cuenta factores significativos para que esta oportunidad de carácter histórico –enfatizo– no se pierda en el universo de los buenos deseos ni se diluya entre las urgencias nacionales.

El presupuesto es un factor que genera incertidumbre. La misma ley indica que no habrá recursos adicionales a los que tiene actualmente Colciencias. Justamente la Misión de Sabios reflexionó sobre este particular: es inadmisible que en Colombia se siga invirtiendo menos del 1% del PIB en CTI.

Además, desde la academia existe temor ante el cambio nominal de Colciencias a ministerio, ya que implicaría desconocer funciones complementarias de ambas instancias. Mientras que el ministerio tendría la responsabilidad de la discusión en política pública y estratégica de la ciencia, así como la articulación con otros sectores, Colciencias continuaría su labor de gestión técnica para el fomento de la investigación y la articulación con el ecosistema científico.

Los dineros de la ciencia no se pueden destinar únicamente a procesos de gestión y diseño de política pública. La actividad investigativa requiere recursos para avanzar y trascender las fronteras del conocimiento y hacer presencia en todos los frentes: laboratorios, salidas de campo, diálogos con empresas y comunidades y con el entorno científico internacional para brindar soluciones sostenibles y efectivas, tanto en lo local como en lo global.

Países con contextos similares al nuestro muestran resultados muy concretos con una apuesta de largo aliento en investigación, desarrollo y emprendimiento: es el caso de Chile, ad portas de ser el primer país desarrollado en Latinoamérica y el Caribe.

Esperamos que este momento, junto con las recomendaciones de la Misión Internacional de Sabios, sea un hito real para propiciar giros relevantes en las decisiones para la ciencia que impacten en el destino del país.


Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

Educación, una recomendación Nobel para Colombia

Educación, una recomendación Nobel para Colombia

“La educación es un elemento vital para defender los valores científicos y democráticos de nuestra sociedad”. Con aquella frase, el científico francés Serge Haroche, Premio Nobel de Física en 2012 y miembro de la actual Misión de Sabios, concluyó su charla ante un auditorio compuesto por académicos, estudiantes universitarios, bachilleres y público en general, que se reunió el pasado 17 de junio en la Pontificia Universidad Javeriana para escucharlo hablar sobre la importancia de la verdad científica en una era donde la información falsa (las llamadas fake news) circula libremente al alcance de todos.

Haroche, una de las más destacadas mentes en el campo de la física cuántica, las leyes que aplican al universo de las partículas, de los átomos y de los fotones, resaltó la importancia de que el ciudadano de a pie recurra a fuentes de alto valor científico para que no sea presa fácil de intereses políticos o particulares, ni para que ponga en riesgo su salud al hacer caso a información no cotejada ni probada por la ciencia.

En su visita, y tras diversas reuniones con académicos para tratar temas específicos de su trabajo, habló con Pesquisa Javeriana y resaltó la importancia de las nociones cuánticas, como la de la superposición (la posibilidad de que un elemento se encuentre en dos estados al mismo tiempo), en la vida cotidiana:

Durante su intervención en la Javeriana, Haroche destacó que cualquier innovación científica es el producto del trabajo previo que otras mentes han producido, generando así un camino que permite la generación de nuevos conocimientos y la aplicación de nuevas teorías; asimismo, recalcó que todo investigador debe atribuirle una porción de su éxito a la suerte.

Dos elementos que, él mismo reconoce, han estado presentes en su historia personal.

Haroche no dudó en resaltar que el trabajo en la ciencia no solo es posible para cualquier país, sino que es un camino deseable sin importar de dónde se parta. Al respecto, y poniendo como ejemplo a Corea del Sur, destacó el camino que una sociedad como la colombiana debe seguir para consolidar progresos a nivel científico.

“Hace 60 años, Corea del Sur era un país incluso más pobre que Colombia pero hizo un tremendo esfuerzo por educar a su población, por desarrollar la investigación, y ahora es uno de los países más ricos del mundo, con uno de los mejores sistemas educativos del mundo y empresas de talla mundial como Samsung”, aseguró, destacando que la fórmula surcoreana reside en la inversión de grandes cantidades de recursos a la ciencia: “Para lograrlo, hay que realizar inversiones constantes en el tiempo”.

Por último, el científico francés hizo una recomendación especial para que Colombia logre desarrollar todo su potencial científico:

Datos sobre Serge Haroche

● De nacionalidad francesa, nació en Marruecos en el seno de una familia con tradición de profesores. Se trasladó a Francia a mediados de los años 50, cuando terminó la etapa del protectorado francés en la nación africana.
● En 1971 obtuvo su doctorado en física de la Université Paris VI (hoy conocida como Université Pierre et Marie Curie). Su tutor fue el físico Claude Cohen-Tannoudji, quien recibió el Nobel de Física en 1997.
● Haroche es reconocido por su trabajo en espectroscopia láser, campo en el cual se utiliza este instrumento para estudiar la interacción entre la materia y la radiación electromagnética.
● Su trabajo más reconocido es la creación de una trampa de fotones usando láseres y espejos superconductores curvados; al capturarlos, pudo estudiar las interacciones cuánticas entre la luz y la materia.
● Por estos experimentos recibió el Premio Nobel de Física en 2012, el cual compartió con el físico estadounidense David J. Wineland.

Las salidas del periodismo a su actual crisis

Las salidas del periodismo a su actual crisis

Durante las últimas semanas, las conversaciones de la opinión pública han girado en torno a la actual crisis de los medios de comunicación y la aparente claudicación del periodismo a expensas de los intereses de los grandes emporios económicos del país.

La oleada de críticas que ha golpeado fuertemente la decisión de la revista Semana de expulsar y recontratar a Daniel Coronell, su columnista y periodista de cabecera, en menos de un mes debido a su columna ‘La explicación pendiente’, en la que cuestiona la diligencia del medio por no publicar las evidencias obtenidas sobre posibles ejecuciones extrajudiciales, o los serios cuestionamientos sobre la decisión que tomó uno de los diarios más prestigiosos del mundo, The New York Times, de no publicar caricaturas políticas para no afectar la sensibilidad de las comunidades, son algunos ejemplos que han alertado seriamente a académicos, profesionales en comunicación, jóvenes estudiantes y la misma ciudadanía sobre el estado actual de la libertad de prensa.

Pesquisa Javeriana conversó con Maryluz Vallejo Mejía, doctora en Ciencias de la Información, profesora del Departamento de Comunicación y directora de la nueva Maestría en Periodismo Científico de la Pontificia Universidad Javeriana, sobre la crisis que viven los medios de comunicación masiva, los cambios contemporáneos del periodismo y la diversificación de la agenda mediática con el fin de entender, desde una mirada crítica, el devenir de esta profesión.


Pesquisa Javeriana:
¿Existe una crisis mediática en este momento? ¿En qué consiste?

Maryluz Vallejo: Sí existe. Sería necio negarlo, pero el periodismo en particular ha vivido en crisis permanentemente. Conozco la tradición periodística en Colombia y siempre ha habido periodos de crisis por problemas económicos, de censura, violencia, amenazas de distintos actores, legales e ilegales, pero son cíclicas, van cambiando de naturaleza: la crisis de este tiempo tiene que ver más con el colapso de modelo de negocio y con la autocensura, porque medios y periodistas se ven obligados a cuidar intereses económicos.


PJ:
¿Cuál es el papel de la academia en este contexto de crisis?

MV: Es reiterado el ataque a las facultades de Comunicación porque, supuestamente, no estamos formando periodistas capaces de desenvolverse en los medios, pero resulta muy cómodo para algunos directores de medios echarle el agua sucia a la academia cuando también es responsabilidad de las empresas acompañar y orientar a los periodistas recién egresados. Por ello es tan importante que en las redacciones existan editores experimentados que continúen esa labor de formación, pero, como son costosos, están escaseando.


PJ:
Entonces, ¿esta es una crisis de medios de comunicación o del oficio del periodismo?

MV: De todo un poco porque, con la irrupción de las nuevas tecnologías, cambió el escenario mediático por completo. Ahora las audiencias se empoderaron de la información y los periodistas no son los mediadores imprescindibles entre las fuentes y los públicos. Ahora, con las redes sociales, empezó a circular información de manera irresponsable porque proviene muchas veces de prejuicios, odios e intereses particulares, y es ahí cuando se necesita un periodismo crítico que filtre, periodistas con criterio para que puedan seleccionar, verificar y contrastar la información más cercana a la verdad.


PJ: En ese sentido, ¿cuál es el desafío que tiene los periodistas con esta crisis? ¿Cómo lo pueden asumir?

MV: La academia tiene el desafío de formar periodistas más hábiles y con mayor dominio de las herramientas digitales para moverse en un ecosistema cambiante, pero también capaces de desmentir la desinformación que inunda las redes sociales. Vemos la necesidad de recuperar el rol original del periodista, como un intelectual y humanista que ejerce el periodismo con sensibilidad social, comprensión amplia de la realidad y capacidad de ejercer el contrapoder. En un país como el nuestro se necesitan periodistas que persigan a los corruptos, señalen las injusticias y se pongan en el lugar de las víctimas asumiendo su responsabilidad como servidores públicos: eso es lo que los diferencia de muchos que se hacen llamar “periodistas ciudadanos”. Y no pueden dejar de ser contadores de historias capaces de experimentar con distintos lenguajes y formatos con los que puedan llegarles a públicos amplios.


PJ:
¿La crisis también puede deberse a los contenidos banales de las agendas mediáticas? ¿Qué necesitan las audiencias?

MV: Claro, el gran problema hoy en día es la credibilidad de los medios. Por eso hay que recuperar a las audiencias, que están endiosando a las redes sociales y a los falsos gurús, youtubers, influencers, esos que tienen blogs de dietas milagrosas o dan consejos sobre cómo superar la “tusa” o la depresión y están causando mucho daño. Los medios tenemos que ganarnos la confianza perdida y atraer a esas audiencias con información más cifrada en la razón que en la emoción.


PJ:
¿Cómo recuperarlas? ¿Alguna estrategia?

MV: Hay que volver al periodismo de calidad, al periodismo clásico que se hace hoy con todos los recursos técnicos, con toda la pirotecnia, pero sin perder el sentido ético. Por eso, como escuela decana en la enseñanza del periodismo en el país, con 70 años de experiencia, en la Javeriana creemos que es un momento clave para estudiar periodismo y especializarse en un campo como el científico. Queremos formar profesionales que sepan contar historias sobre salud, ambiente, ciencia y tecnología, y que puedan incidir en el debate sobre políticas públicas que afectan la vida cotidiana de los ciudadanos. De paso, se podrán diversificar las agendas de los medios tanto digitales como tradicionales.

Profe-Mary-Luz-Corte

PJ: ¿Por qué usar el apellido “ciencia” en el periodismo?

MV: Como Facultad de Comunicación y Lenguaje, con la Maestría en Periodismo Científico reivindicamos el apellido ‘científico’ porque queremos que temas como la responsabilidad con el planeta, la sostenibilidad alimentaria y los hallazgos tecnológicos se pueden instalar en la agenda de los medios y en la agenda pública. Queremos que estos temas estén en la conversación del día a día, que la gente sea más exigente y activa en la reclamación de sus derechos, como el derecho a la salud, al aire y al agua descontaminados, por ejemplo. Queremos mostrar las hazañas de los científicos con el mismo despliegue que se muestran las de los deportistas.

También nos interesa hacer seguimiento a leyes que se han debatido en el Congreso, como la de la prohibición del asbesto, el etiquetado de los alimentos altos en azúcares, la prohibición del plástico de un solo uso o el acceso a los medicamentos genéricos para saber si los medios fallaron en ese cubrimiento y si contribuyeron a enriquecer el debate público con evidencias científicas.


PJ:
¿Y qué hay de las audiencias rurales? ¿Las que no tienen acceso a los medios, a este conocimiento?

MV: La cobertura es un tema bien complejo que nos lleva a pensar en la promoción de emprendimientos periodísticos en las regiones, no solo en las grandes capitales. Hay que explorar nichos de audiencia en las poblaciones más olvidadas del país y saberles llegar con información que contribuya a mejorar su calidad de vida.


PJ:
Colombia tiene una tradición muy grande en cubrimiento del conflicto, pero, ¿estamos en un escenario en el que es posible cambiar de foco, del cubrimiento de temas de conflicto y posconflicto, a nuevos temas o nuevas agendas?

MV: Los temas del medio ambiente están en el corazón del debate público. Muchos ambientalistas dicen que hay que empezar a hacer la paz con el ambiente al mismo tiempo que con los actores armados, sin embargo, es un tema atravesado por todos los conflictos y por problemas como la deforestación de los bosques y la minería ilegal, además de debates como el uso del glifosato para combatir los cultivos ilícitos y la tecnología del fracking para la explotación de hidrocarburos donde se contraponen visiones desarrollistas y proteccionistas. En este sentido, la agenda del periodismo científico todo el tiempo se está cruzando con el periodismo judicial, el político, el económico y hasta el cultural, porque al final se trata de aportar a la formación de una cultura científica ciudadana, tan precaria en nuestro medio.


PJ:
Con esto en mente, ¿para dónde va el periodismo?

MV: Hay que diversificar los contenidos, analizar los comportamientos de las audiencias y sus consumos, no seguir el juego de darles lo que creemos que ellas necesitan: farándula, deporte y escándalos, o entregarnos a la dictadura del clic y del algoritmo. La crisis en que está sumido el periodismo nos lleva a reinventarnos, a ser muy creativos, y en la Javeriana encontramos una salida en el periodismo científico.

Como decía Carl Sagan, “vivimos en una sociedad exquisitamente dependiente de la ciencia y la tecnología, en la cual difícilmente alguien sabe algo de ciencia y tecnología”, y esa es nuestra misión: servir de enlace entre las fuentes y los públicos para ofrecer una información útil y amena, basada en el conocimiento científico.

Conocimiento y educación, la fórmula de los sabios para Colombia

Conocimiento y educación, la fórmula de los sabios para Colombia

Luego de cuatro meses de deliberaciones, los ocho grupos que conforman la Misión internacional de sabios, convocada por el presidente Iván Duque en febrero pasado, se reunieron en el Parque Explora de Medellín a comienzos de esta semana para entregar sus primeras recomendaciones.

Se destaca el énfasis en la necesidad de una educación diferente, en la que haya diálogo de saberes, en un contexto que requiere maestros mejor preparados frente a la primera infancia y la formación de alto nivel. Una economía basada en las riquezas naturales y culturales para lograr un desarrollo sostenible, una evolución tecnológica para responder a los retos de la Industria 4.0, la reconversión del actual sector productivo para reorientar y aumentar su productividad o el estímulo a los emprendimientos.

En esta Primera Cumbre de la Misión Internacional de Sabios, sus 47 integrantes no solo discutieron sobre los temas de los grupos, también manifestaron su posición frente a la coyuntura actual del país en dos cuestiones puntuales: la implementación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que debe entrar en funcionamiento en enero de 2020, y la financiación de la investigación científica.

En la actualidad “estamos invirtiendo 0,27% del PIB en ciencia y tecnología, algo inaceptable tanto para países de la región como para los de la OCDE”, aseguró Silvia Restrepo, coordinadora de ‘Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente’, uno de los ocho focos temáticos de la Misión que convoca el Gobierno Nacional para construir herramientas en el ámbito territorial, productivo e institucional que faciliten soluciones prácticas a los desafíos del desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación aplicada en el país.

Para que Colombia avance en esta materia, la inversión es vital. Por eso, la propuesta de eliminar la obligatoriedad de los gobernadores de destinar un 10% de regalías a este rubro preocupa a la vicerrectora de Investigación de la Universidad de los Andes, Silvia Restrepo, quien espera que dicha iniciativa no surta efecto en el Congreso.

“Si queremos aumentar no podemos dar pasos atrás porque, si no, quedamos en nada. Este país tiene que apostarle a la ciencia, la tecnología, la innovación y a la economía basada en conocimiento”, enfatizó la investigadora, quien aseguró además que en la actualidad una universidad pública o privada invierte más de sus propios fondos que lo que invierte Colciencias para todo el sistema de universidades. Por ejemplo, para programas de investigación solo destina 200.000 millones de pesos.

“Creo que tenemos que mejorar esto y hacer un programa muy robusto. Ahora, se va a crear el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y ese tiene que ser el que dé las pautas de política pública, pero tenemos que tener una agencia (como la que hoy es Colciencias) que reparta esos recursos de mejor manera”, le manifestó Restrepo a Pesquisa Javeriana.


Universalización de la educación de calidad y en contexto

La educación es el eje transversal de la Misión Internacional de Sabios para conceptualizar hacia el futuro la ciencia, la tecnología y la innovación en Colombia. En este sentido, desde el foco ‘Ciencias Sociales, Desarrollo Humano y Equidad’, coordinado por el economista Clemente Forero, se proponen dos estrategias: la universalización de la educación de 0 a 5 años, y también de la educación secundaria de calidad.

En relación con la primera, el economista enfatizó en que antes de los tres años se forma el 90% de todas las conexiones neuronales en los niños. En otras palabras, el llamado es a que haya equidad en las oportunidades de acceso a la educación por parte de todos los colombianos desde esa instancia de la vida.

A propósito de las equidades e inequidades, para Sara Alvarado, psicóloga javeriana e integrante de dicho foco, estas tienen distintas raíces, pero una específica en el país es la no atención a la primera infancia. Al subrayar la importancia de un trabajo articulado en esta etapa, incluso desde la gestación, centrado en la familia y en la comunidad, destacó la idea de crear centros de investigación y desarrollo familiares y comunitarios en las cabeceras municipales donde se produzca investigación de alto nivel en territorio con las madres, familias y comunidades.

De otro lado, también se propone articular la formación en maestría y doctorado que existe en las regiones, pero con anclaje en el entorno. Acerca de la formación de alto nivel, Forero cree pertinente relanzar el programa nacional de investigación y estudios científicos de la educación en Colciencias, un programa que para él imprimió una dinámica interesante en los años 90 y comienzos de la década del 2000, pero que “se volvió a fundir con ciencias sociales y perdió mucho de su dinámica”.

En cuanto a la segunda estrategia, la educación secundaria de calidad, la idea es que los estudiantes de todas las regiones del país estén muy conectados con la producción, la economía y el desarrollo de sus comunidades locales.

Al respecto, el neurofisiólogo Rodolfo Llinás, médico javeriano e integrante del foco ‘Ciencias de la Vida y la Salud’, manifestó que después de dos décadas de la anterior Misión de Sabios la situación del país en materia de educación no ha cambiado mucho y “seguirá siendo mala hasta que no se haga en contexto”. Llinás explicó que bajo el esquema actual se utiliza la parte del cerebro que tiene que ver con memorizar, pero no con entender y utilizar las ideas en otros aspectos.

Esto tiene una implicación en la educación de los maestros, que han sido educados para formar en contenido; la nueva apuesta sería formar en procesos de desarrollo, señaló Alvarado, quien enfatizó además en la importancia del bienestar personal como estrategia, ya que tiene que ver con el desarrollo de la emocionalidad, la capacidad humana de sentir y conmoverse con el otro, pero además de sentirse bien consigo mismo.

Roberto Llinás (izq.), neurocientífico colombiano, y Jhon Jairo Arboleda, rector de la Universidad de Antioquia.
Rodolfo Llinás (izq.), neurocientífico, y Jhon Jairo Arboleda, rector de la Universidad de Antioquia.


Ciencia de siguiente generación

Desde el foco ‘Océano y Recursos Hidrobiológicos’ se reconoce a Colombia como un país de tres mares: Pacífico, Caribe y  continental (ríos, lagos, lagunas, estuarios, humedales, aguas freáticas y subterráneas), una perspectiva clave porque la educación dentro de este enfoque abarca más allá de la frontera continental, expresó su coordinador el biólogo marino Andrés Franco, director del Departamento de Ciencias Biológicas y Ambientales y de la Sede Santa Marta de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, para quien el conocimiento debe favorecer la conectividad regional y la calidad de la educación y de los ecosistemas del país.

Teniendo en cuenta que los departamentos con mayor riqueza marítima, como La Guajira, Chocó y San Andrés, poseen los más altos índices de analfabetismo y desnutrición, los expertos recomiendan a la educación media como el punto donde centrar esfuerzos, mostrando el conocimiento como un proceso en construcción y no como algo que debe contemplarse, indicó Juan Armando Sánchez, biólogo marino y líder del Grupo Biommar de Uniandes. En el centro de esta idea los profesores juegan un papel estratégico.

Así mismo, en dicho esfuerzo es necesario incorporar el criterio de regionalización, ya que no se les puede enseñar ciencias biológicas de igual manera a un chico del Amazonas que a otro de La Guajira, señaló Franco, ya que el desarrollo territorial sustentable en el país y en sus regiones debe abarcar no solo la riqueza ambiental sino también la intelectual.

A esto se suma, acotó Franco, que el 50% del territorio colombiano son mares y muchos de los procesos que se están dando asociados con el cambio climático tienen respuesta en los océanos, como también sucede en las nuevas estrategias para brindar seguridad alimentaria.


Un ministerio de conocimiento más allá de lo científico

Para el músico Óscar Hernández, asistente de Creación Artística de la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana e integrante del foco ‘Industrias Creativas y Culturales’, es importante la transversalidad en la educación desde la primera infancia hasta la formación de alto nivel, pero sobre todo con retroalimentación mutua de distintas formas de conocimiento, es decir, no se trata solo de que los científicos complementen su formación con arte y cultura, sino que los artistas también aprendan de ciencias. Por eso, recomendó que en todos los niveles de la educación debe haber un trabajo colaborativo permanente entre distintas formas de conocimiento.

Por otra parte, dicho foco ve a las industrias creativas inmersas nutriéndose de la producción cultural de las tradiciones, es decir, de lo que construye las identidades. De ahí que su invitación sea a entender la diversidad de las formas de producción de conocimiento, la creación y el arte no solo como unas actividades subsidiarias o complementarias, sino que producen unas formas de conocimiento centrales en la industria creativa, lo que para este investigador debe estar presente en la concepción del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación.

Precisamente, con base en esa concepción, “nuestra propuesta es pensar la nueva institucionalidad más como un ministerio de Conocimiento, que vaya más allá de lo científico y, si es posible, cambiarle incluso el nombre, aunque sabemos que la Ley habla explícitamente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación”, expresó Hernández, para quien esta fórmula puede propiciar un diálogo de saberes que conecten esas otras formas de conocimiento tradicionales del patrimonio cultural con la producción científica, para así potenciar el desarrollo del país.

Por su parte, Édgar Puentes, coordinador del foco ‘Industrias Creativas y Culturales’, destacó la relevancia de la formación básica en arte y cultura desde edades tempranas que contribuya con la construcción de audiencias y públicos para estas industrias. También aseguró que hay una escasez de formación de alto nivel (maestrías y doctorados) en disciplinas creativas. Las cifras de Colciencias muestran que, entre 2009 y 2017, solo se dieron 20 apoyos (en becas de doctorado) para formación en arte frente a 965 en ingenierías y 754 en ciencias básicas.

Además, Puentes señaló que en Colombia existe una política artística nacional, pero “lo más curioso es que los ministerios no la conocen, ni el de Cultura ni el de Educación, y no se ha implementado. Muchas veces desarrollamos las políticas, pero no las ponemos en práctica”.

De izquierda a derecha: Édgar Puentes, compositor; Óscar Hernández, músico; y Jorge Humberto Pelaez, S.J., rector de la Pontificia Universidad Javeriana.
De izquierda a derecha: Dolly Montoya, rectora de la Universidad Nacional de Colombia; Édgar Puentes, compositor; Óscar Hernández, músico; y Jorge Humberto Pelaez, S.J., rector de la Pontificia Universidad Javeriana.


Reconvertir el sector productivo

María del Pilar Noriega, ingeniera química y coordinadora del foco ‘Tecnologías Convergentes –Nano, Info y Cogno- Industrias’, afirmó que combinar este tipo de tecnologías, como biotecnología, nanotecnología, tecnologías de la información y las ciencias cognitivas, llevaría a la cuarta revolución industrial, la industria 4.0, donde el país tiene una gran oportunidad.

“Podemos involucrar a la gente joven a través de emprendimientos, spin off y start up, pero también se puede contribuir con la modernización de las industrias del sector productivo colombiano, de la academia, de las universidades y de institutos de investigación. Creemos que es algo prometedor. También es una estructura básica y crítica que, en conjunto con los otros siete focos, puede hacer una sinergia importante para el progreso del país, que es lo que realmente queremos como gran contribución de la Misión”, dijo.

Este foco le apunta a reconvertir el sector productivo de la actualidad para reorientar y aumentar su productividad con la ayuda de estas tecnologías, por ejemplo, en manufactura avanzada y manufactura aditiva (impresión 3D, desde kínder hasta la universidad), en nuevos materiales con apoyo de la biotecnología, en química e industria verde, en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, o lo que el ingeniero mecánico Tim Oswald, integrante de este foco, denominó como una arquitectura crítica para la oportunidad global, es decir, una conectividad de alta velocidad en internet para todo el país con el fin de contribuir con la educación digital y el aprendizaje activo.

Así mismo, este foco le apuesta a que se creen nuevas empresas, es decir, apoyar a la gente joven con todas las herramientas empresariales y, además, a la retención del talento humano, para lo que se necesita avanzar en la tecnología.


Experimentación permanente

Crear centros de investigación para resolver grandes problemas colombianos que, más que edificios, consistirían en una conexión de relaciones virtuales con capacidad de reducir los costos de financiación de los investigadores individuales en su relación con la sociedad, es una de las estrategias propuestas por Juan Benavides, ingeniero eléctrico y coordinador del foco ‘Energía Sostenible’.

Este investigador también destacó cuatro retos a los que Colombia le debe apuntar en este campo: primero, configurar un portafolio balanceado de todas las energías, cada una aportado en la proporción adecuada en costo, firmeza, confiabilidad y calidad de servicio; segundo, crear unos centros de investigación en energías transversales como instrumentación, control, en microrredes, entre otros, para que sean utilizados por todas las formas energéticas.

Tercero, aumentar el presupuesto de investigación en energía, posiblemente con un porcentaje corporativo gravable de las grandes compañías; y cuarto, tener un esquema regulatorio que sea favorable a las nuevas tecnologías y nuevas modalidades de negocio, y que permita la experimentación como se hace en Estados Unidos e Inglaterra, donde se da de una forma permanente porque no se sabe para dónde va la evolución tecnológica y hay que aprender mediante la experimentación.


Bioeconomía como programa emblemático de Colombia

Para lograr una bioeconomía transversal no solo es necesaria la formación ambiental y de la biodiversidad desde la primera infancia, sino entender que es un tema regional. De ahí la importancia de la regionalización en la bioeconomía y en la educación, así como de llevar esos contenidos a las escuelas de todo el país, planteó Silvia Restrepo, coordinadora del foco ‘Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente’, quien destacó que las universidades acreditadas deben generar conocimientos y llevar esos contenidos a las regiones más apartadas.

De esta manera, Restrepo propuso que Colombia debe adoptar la bioeconomía como un programa emblemático que se basa en el conocimiento y la conservación de los medios naturales, así como en darles un uso sostenible. “Esa es la riqueza que tiene Colombia. El petróleo, el carbón y todos los métodos extractivistas se acaban en algún momento y el país puede pensar en sus recursos naturales usados con conciencia, con base en los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, afirmó.

Por otra parte, Restrepo aseguró que ya es hora de que Colombia tenga un Museo Nacional de Historia Natural y Cultural, lo que contribuiría a establecer una cultura de la ciencia a todo nivel porque, explica, el país tiene que tener una sociedad con poder de discernimiento, que entienda para qué es la ciencia, la tecnología y la innovación.

Elizabeth Hodson, investigadora javeriana y miembro del foco 'Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente'.
Elizabeth Hodson, investigadora javeriana y miembro del foco ‘Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente’.


Salud: nuevas tecnologías y gestión de la ciencia

Crear una red de centros de educación para la formación en ciencias e investigación dirigida a la formación de docentes, con presencia en las ciudades más desarrolladas y en varias regiones del país, y que vincule a los niños, a los jóvenes y a los profesionales, es una propuesta emblemática del foco ‘Ciencias de la Vida y la Salud’.

De otro lado, el uso de nuevas tecnologías en la educación en salud, de acuerdo con el médico Pablo Patiño, integrante de este foco, requiere que los profesionales, los investigadores y la población en general las conozcan, por ejemplo, las de diagnóstico molecular para poder determinar su costo-beneficio en los sistemas de salud.

Además de que se requiere personal formado que entienda la gestión de la ciencia, la tecnología y la innovación, un factor fundamental en este punto es el papel como formador por parte del médico y del profesional de la salud. Este es uno de los retos para dar respuesta desde los sistemas de salud no solo desde el acceso a las nuevas tecnologías, sino para disminuir las presiones que ejercen las poblaciones a la demanda de servicios que muchas veces son de alto costo y que no son necesariamente los más adecuados, resaltó Patiño.

Este investigador indicó que existe una brecha en la orientación de la política científica y tecnológica, en la perspectiva de la educación en ciencia, tecnología, innovación y cultura, y en la carencia de políticas éticas y condiciones éticas que regulen el quehacer de la ciencia y la tecnología.


Compromiso para que se acojan las recomendaciones

En relación con ‘Ciencias Básicas y del Espacio’, el reto de este foco para su coordinador, Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional de Colombia, es convencer a la gente de que son importantes no solo para la formación de los individuos y de la sociedad sino para los desarrollos tecnológicos y, en definitiva, para el progreso cultural, económico y social de Colombia.

Desde este foco aspiran a que el país construya políticas de largo plazo y no de un gobierno. “Hay gobiernos que solo tienen tres políticas dentro de su mandato y lo ideal es que sean políticas de Estado, que permanezcan a lo largo del tiempo”, aseguró Wasserman. “Tanto en educación, en ciencia y en desarrollo social las cosas no se hacen en corto tiempo sino a largo plazo. Y uno de nuestros problemas son las discontinuidades, las reversas, los cambios de foco y los cambios de prioridades”.

“La Misión anterior hizo recomendaciones y muchas de ellas no se realizaron, es una preocupación que compartimos con todo el mundo. Por eso, muchos de nosotros pensamos que al final de esta Misión vamos a exigir un poco de compromiso, más explícito y claro por parte del Gobierno, de que algunas de esas recomendaciones por lo menos se acojan y que podamos delinear algunas vías, algunos procedimientos que, si se implantan nada se garantice, pero que por lo menos generen un marco en el cual sea posible realizar las recomendaciones que hacemos”, concluyó Wasserman.

 


*Colaborador de Pesquisa Javeriana desde Medellín. Periodista científico y profesor de la Pontificia Universidad Bolivariana.

Humboldt también tiene cabida en la FILBO 2019

Humboldt también tiene cabida en la FILBO 2019

Los caminos de herradura en medio de la vegetación cambiante de las cordilleras andinas, los valles extensos, las caídas de agua, los volcanes de lodo, las sabanas, los árboles y las flores, la fauna, los pobladores… Como si se volviera en el tiempo, al Reino de Nueva Granada de inicios del siglo XIX, hoy se puede recorrer el biodiverso territorio colombiano.

Esta experiencia puede vivirse a través de la exposición museográfica ‘Cuadros de la naturaleza: Retratos de un viajero’, que recrea el recorrido que el naturalista alemán Alexander von Humboldt hizo por la geografía nacional hace 200 años. Los visitantes a la edición 2019 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá son los espectadores de lujo del viaje que tomó lugar hace 200 años, inició en la bahía de Cispatá, en el actual departamento de Córdoba, y concluyó en el volcán Azufral, en Nariño.

La exhibición reproduce el material descrito en Humboldtiana neogranadina, la colección de libros de gran formato sobre los pasos de Humboldt por territorio colombiano, cuya edición lideró el académico Alberto Gómez Gutiérrez, profesor de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana, y contó con el apoyo editorial de las universidades Externado de Colombia, CESA, EAFIT, Andes y Rosario; la colección se publicó el año pasado con el sello de la Editorial Javeriana.

A la exposición en la FILBO, situada en la sala anexa al Auditorio José Asunción Silva, en Corferias, se sumaron el Instituto Humboldt, que aportó buena parte de su colección biológica y bibliográfica sobre el naturalista alemán, y el programa Humboldt en las Américas del Instituto Goethe.

Pesquisa Javeriana acompañó al profesor Gómez Gutiérrez para desentrañar algunos de los secretos de este apasionante recorrido.