Dicen que hay tres cosas que cada persona debe hacer antes de morir: plantar un árbol, tener un hijo y publicar un libro. En la Universidad Javeriana la tercera es cada vez más sencilla.
Los libros parecen tener un lugar privilegiado en la Universidad. Si bien con el paso del tiempo las tecnologías y la forma de divulgar conocimiento van cambiando, promoviendo un mundo digital y de contenido más breve, la Javeriana ha desarrollado un ecosistema editorial en el que el libro de papel puede vivir cómodamente. La Editorial Javeriana publica cada año entre 50 y 60 libros nuevos, la Facultad de Artes organiza una de las ferias más importantes de venta de productos editoriales y el stand de la Javeriana en la Feria Internacional del Libro de Bogotá cada vez parece tener más publicaciones estudiantiles entre sus repisas.
Y es que publicar libros es una cosa, pero lograr poner a funcionar un engranaje editorial en el que estudiantes, docentes y actores de la cadena del libro trabajen juntos en la producción de conocimiento y arte, es otra. Y en eso, la Javeriana está haciendo las cosas bien.
Ecosistema del libro, el camino del héroe editorial
¿Escribiste un librazo y ahora solo falta chasquear los dedos, ponerle un lomo y volverlo papel? Bueno, pues para hacerlo primero tienes que recorrer una especie de cadena de mando, un camino que todo libro siempre debe tomar. Llamémoslo el camino del héroe, para seguir en un tono literario. Este camino tiene principalmente 4 estaciones y es importante entenderlas para saber qué es lo que está haciendo bien la Javeriana.
Lo primero es escribir el libro. Esto implica el trabajo romántico de bailar (o pelear) con la hoja en blanco, escribir, encontrar una voz y un tema propios. El segundo paso es corregir. En nuestro camino del héroe eso luciría como el papel de un editor y su equipo, quienes deben revisar la unidad del texto, su tono, su estilo, su cohesión y hasta su apariencia.
Una vez escrito, corregido y diagramado llegamos al tercer punto del camino, que es volverlo un objeto físico: el archivo se envía a una imprenta encargada de la impresión física y encuadernación de los libros, y de allí salen con olor a nuevo hacia la cuarta estación del camino: la venta. En el mundo editorial suele haber distribuidoras que tienen contratos con librerías y se encargan de la logística para hacer llegar el libro a ciertos puntos de venta, en donde lectores hambrientos de conocimiento podrán comprarlo.
Este no siempre es un sistema perfecto, pero es como suelen funcionar las publicaciones de libros tradicionales en el mundo. Ahora bien, ¿cómo luce eso en la Javeriana?
Escribir un libro desde el salón de clases
“Para mí el libro y la publicación en general tienen sentido cuando circula eso que se publica. Si tú no le muestras a un grupo, yo siento que no se está publicando y pienso que desde la universidad se puede hacer ese ejercicio”, argumenta Inti Guevara, profesora de cátedra a cargo de la clase de Procesos Editoriales, de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana. Desde su clase, Inti acompaña la creación y producción de libros de sus estudiantes, quienes a lo largo del semestre desarrollan una publicación de su interés y definen cómo se ve ese libro que tienen en mente.
Juliana Gnecco, quien fue estudiante de Guevara en 2023, coincide en que además del valor creativo, la clase le dio herramientas para entender la gestión de un proyecto artístico: “es una forma muy linda de acercarse a los libros, incluso si no es tu área de interés. A mí me ha sido muy útil para producir mis propios proyectos editoriales y plásticos, así como para aprender a formularlos para becas y convocatorias”, dice. Y es que la enseñanza resulta así de integral porque en esta clase los libros son piezas de arte, que hay que concebir desde lo material y desde un sentido de creación difícil de delegar.
En esta clase, los estudiantes recorren todo el camino: se encargan de la escritura, editan y preparan su manuscrito, lo producen y más adelante incluso se echan al hombro su venta. Pero no todos los libros javerianos nacen de sus estudiantes ni son autoeditados. Las facultades, que son las mayores productoras de libros en la Universidad, tienen un sistema en el que proponen manuscritos a la Editorial Javeriana, quienes se hacen cargo de su edición.


Hacer atractiva la divulgación científica
La Editorial publica principalmente textos de investigaciones javerianas, aunque, a veces, algunos autores no javerianos son publicados porque aportan nuevos conocimientos a sus campos de estudio. En otras contadas ocasiones, se publican textos de estilo más libre escritos por estudiantes.
Cuando una facultad quiere publicar un libro, el manuscrito, por lo general con evaluación de pares, llega a Nicolás Morales, director editorial. Después hay una reunión entre los autores y los editores, y si todos parecen estar en la misma página sobre el rumbo que le quieren dar al libro, comienza el trabajo de pulir el texto.
“Los autores del ámbito universitario hacen manuscritos que son muy rigurosos, y llegan a la Editorial con la expectativa de tener su libro publicado para participar de la comunidad académica del conocimiento. Ahí nosotros como editores le damos otra mirada: se trata de imaginar cómo se vería ese archivo de Word siendo un libro impreso”, dice Paola Molano, editora de la Editorial Javeriana.
Pero justamente este trabajo con textos de investigación tiene un reto doble, pues hay que tomar decisiones que mantengan el rigor investigativo de los libros y también los hagan atractivos para los lectores. “Hay que pensar siempre en el lector y tomar consideraciones de mercado, porque los libros se venden”, afirma la editora.
Para ayudar con esta tarea, la Editorial trabaja con correctores de estilo y diseñadores editoriales seleccionados por el editor a cargo del texto. Por eso, Molano cuenta que uno de sus trabajos como editora es seleccionar buenos equipos de trabajo.
Y esos buenos equipos de trabajo a menudo también son javerianos, pues en la Editorial están buscando afianzar la formación de profesionales por medio de las prácticas profesionales con estudiantes, por lo general de los énfasis editoriales de las carreras de Comunicación Social y Literatura.
La materialización del libro
De las oficinas de la Editorial Javeriana salen los archivos hacia una imprenta especializada en la impresión de libros académicos. Mientras tanto, de los computadores y los cuadernos de los estudiantes de Inti Guevara, salen sus respectivos libros hacia impresoras, talleres, la máquina de risografía que está estrenando la Universidad (y que para quienes saben del tema es una joya por su estilo de impresión), entre otros.
Y es que al ser una clase que entiende los libros como obras de arte, su materialización a veces es menos convencional: “tú puedes hacer un libro a punta de grabados, tú puedes hacer un libro en serigrafía, tú puedes hacer un libro bordado… Está el caso de una chica que hizo un libro hermoso que era una mesa de madera con tablillas de cerámica encima”, cuenta la docente.
La estudiante Gnecco resalta que, en esta clase, además de aprender una variedad de procesos, técnicas de impresión, acabados y demás, hay un enfoque sostenible: “manejamos formatos de impresión de forma que se pueda aprovechar el material lo más posible, y también que el contenido dialogue con la materialidad del objeto, es decir si tu libro trata de tal tema, este tipo de impresión se ajusta más”, asegura.
Pero la materialidad de estos procesos en la Universidad va más allá de los libros. El año pasado, por ejemplo, el Design Factory de la Universidad Javeriana (un espacio que bajo el liderazgo de Lucas Ivorra promueve el desarrollo de productos, servicios y alianzas) recibió la presentación de nuevos proyectos editoriales en la Primera Semana Javeriana del Libro, evento en el que convergieron tres ferias editoriales y en el que hubo una diversa franja cultural, demostrando que los espacios físicos también son importantes para que los libros habiten nuestro mundo. Algo parecido ocurre con la Feria del Libro.

¡Se venden libros! ¡Se venden libros!
La FILBo es el agosto, el premio gordo, la ballena blanca que persiguen las editoriales y demás actores del libro. Con 600.000 visitantes y más de 2.000 actividades culturales, esta feria es de gran ayuda para cualquier proyecto que quiera tener éxito comercial. Por eso, la participación de la Editorial Javeriana en este evento es fundamental.
Ahora bien, si editar libros de investigaciones universitarias es un reto, venderlos no es más sencillo. Rafael Nieto, coordinador de promoción y mercadeo de la Editorial Javeriana, es el encargado de que estos libros de divulgación científica lleguen a una mayor cantidad de personas y conecten con su audiencia indicada. “Debemos saber que más de la mitad de la población mundial no tiene acceso a internet, eso nos obliga a llevar los libros a escenarios como la Feria del Libro, a conectarnos con las franjas oficiales y gestionar desde ahí”, asegura.
Además de las ventas de libros de la Editorial Javeriana, en la pasada Feria del Libro tomó lugar el “Escaparate de proyectos estudiantiles”, un espacio en el que estudiantes de Comunicación Social, Literatura y Artes Visuales de la Universidad Javeriana presentaron sus productos editoriales a un público más amplio.

Esta no es la única ventana de visibilidad para proyectos estudiantiles: la Editorial Javeriana tiene una alianza con la librería de Tienda Javeriana para que los libros de los estudiantes puedan ser comercializados en ella bajo el “apadrinamiento” de la Editorial. “Esto les ha servido mucho a los estudiantes. Ha sido un gran apoyo para que en otras librerías también les reciban su libro”, nos dice Molano. La Editorial también busca alianzas con otras universidades, con BibloRed, y con las ferias de libros de Cali y Medellín.
Y es que en el mercado de los libros es común encontrar ferias de todo tipo. Ahí entra la que se está volviendo un referente en el mercado de publicaciones independientes de Bogotá: la Feria Guillotina.
La Feria, que empezó en 2019 justamente para lanzar los libros de la clase de Procesos Editoriales, ofrece un espacio en el que diferentes personas pueden vender fanzines, revistas, libros y otros productos artísticos y editoriales. En estos siete años, Guillotina ha ido creciendo, brindando una oportunidad para que los jóvenes conozcan otros proyectos y personas con quienes trabajar: “de este espacio han surgido muchas distribuidoras, algo que yo no había pensado. Distribuyen los libros de sus compañeros en otras ferias y ahí nace una red super bonita en la que ese otro no es solamente el otro que me va a comprar el libro, sino que también ese otro es mi compañero que está distribuyendo mi libro”, comenta Guevara.
Lo que personas como Rafael Nieto, Paola Molano, Lucas Ivorra, Juliana Gnecco e Inti Guevara nos demuestran es que la cadena tradicional del libro, en la Javeriana se convierte en un ecosistema, pues en palabras de Rafael, “hay una tienda universitaria que sirve como punto de acopio y distribución, hay una cadena de librerías que también se conecta con eso, pero alrededor gravitan los estudiantes, invitándolos a darse cuenta de que su universidad, la institución a la que pertenecen, no solamente tiene una impronta en un modo de proceder, sino que también los vuelve a ellos unos divulgadores del conocimiento”.
Así que sí, en la Universidad Javeriana se publican libros. De todos los tamaños y de todos los autores. Ya depende de cada uno resolver el tema del árbol y del hijo.



