El cuidado: clave para la salud mental

El cuidado: clave para la salud mental

Cuidar. Cuidar nace del alma. Cuidamos y necesitamos que nos cuiden. Ese verbo tan común es definido por la psicóloga e investigadora Cecilia de Santacruz como una función humana, tanto para hombres como para mujeres, que está presente en cualquier ámbito de nuestras vidas y en todo momento. No necesitamos tener a alguien enfermo para ejercer esta función. Cuidamos todo el día… cuando cruzamos la calle, cuando salimos de paseo, cuando estamos en una reunión de trabajo, cuando cocinamos o hacemos deporte.

Es un concepto en el que el respeto por el otro, la conciencia sobre la importancia de cuidarlo y la de cuidarnos son la clave. Es construir la salud mental del ciudadano desde que somos niños. Para que de adultos entendamos la palabra ‘cuidar’.

Y a partir de ese verbo tan sencillo, un programa que ejecutó la Pontificia Universidad Javeriana con el Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), apoyado por Colciencias, dio lugar a 46 proyectos de investigación enmarcados en la atención primaria en salud mental (APS), buscando reducir el impacto de los trastornos mentales en quienes los sufren ―los pacientes, su familia, el entorno cercano y la sociedad que con frecuencia los estigmatiza y excluye―, pero también para promocionar la salud mental en su sentido más llano.

“Para nosotros, los problemas de la salud mental no son las enfermedades”, afirma, categórica, la profesora Santacruz, quien actuó como gerente del gran proyecto, “las enfermedades son los trastornos mentales. Los problemas de salud mental son las relaciones que no son cuidadosas, que son de explotación, violentas, que no facilitan las condiciones de vida para todos. Esos son los problemas de salud mental”.

Con esa mirada, y muchos años de experiencia investigando, se reunieron psiquiatras, psicólogos, geriatras, pedagogos y comunicadores, entre otros profesionales, para definir diferentes estrategias de actuación que abarcaran todo el campo de la salud mental, concebido en su definición más amplia, que incluye la salud, los problemas, los trastornos, las resistencias y las acomodaciones, todo ello resumido en cinco áreas de trabajo (ver infografía).

/ Camila Mejía Valencia.
/ Camila Mejía Valencia.


Desde lo preconcebido hasta lo novedoso

Tanto para las personas de la tercera edad, aquellas con alguna discapacidad, las que padecen un trastorno mental o bien aquellas que experimentan un sufrimiento provocado por un accidente de trabajo, los investigadores diseñaron intervenciones y herramientas clínicas, algunas a partir de sofisticadas técnicas ―clínicas, neurocognoscitivas y genéticas―, pero que se pueden utilizar en cualquier nivel de atención del sistema de salud. En esta línea, han avanzado en la evaluación, diagnóstico y tratamiento de las demencias, como es el caso de la enfermedad de Alzhéimer, el trastorno afectivo bipolar, las secuelas neuropsiquiátricas del trauma craneoencefálico o la demencia frontotemporal.

También estructuraron o evaluaron modalidades de intervención, entre ellas, atención domiciliaria de psicogeriatría, modelo de apoyo a personas de la tercera edad que viven solas, y contemplaron dentro de sus estudios los comportamientos de conductores de automóviles y motocicletas, relacionados con el consumo de alcohol.

Con la misma dedicación trabajaron junto a quienes están al lado de las personas con trastornos mentales: los cuidadores. Porque con esta categoría el espectro se amplía a 360 grados, ya que generalmente se trata de los miembros de la familia, casi siempre una mujer, y lo que se busca es que se conformen ‘redes de apoyo’ entre vecinos, amigos o compañeros de trabajo, el personal de salud. El mensaje del programa, casi su lema, ha sido hacer un esfuerzo por modificar la concepción de cuidado, para que no se entienda como una sobrecarga asociada con el papel femenino, pues de ese modo quienes cuidan, a su vez, se enferman psicológica y físicamente.

Para estos cuidadores, los diferentes estudios recopilaron información sobre los recursos legales, de salud y de conocimiento que pueden facilitar su tarea. Esa información forma parte de un conjunto de talleres que los investigadores han diseñado bajo la modalidad ‘intervenir investigando’, en la que ‘todos ponen’ ―como en la pirinola― de una manera muy horizontal y democrática, tanto talleristas como participantes. Estos espacios dieron lugar a un diplomado en Cuidado abierto a cualquier persona porque aborda el ‘cuidado’ desde todas las dimensiones.

También crearon otros programas de formación dirigidos a distintos grupos profesionales, entre ellos un diplomado para docentes y orientadores de las instituciones educativas que dio origen a la Maestría en Salud Mental Escolar, cuya aprobación está en trámite, y un diplomado sobre demencias para profesionales de la salud, todos ellos virtuales. Además, un Doctorado en Neurociencias, que ofrecerá la Facultad de Medicina próximamente, con un planteamiento original centrado en la interacción del cerebro y la conducta con respecto al entorno y al grupo social, vinculando las neurociencias con otras disciplinas, como la filosofía o la teoría de la mente. Con este énfasis, cualquier profesional podrá cursarlo.

/ Diederick Ruka.
/ Diederick Ruka.


Cuando el mensaje llega…

Los investigadores han participado en diferentes actividades de socialización y promoción de esta novedosa manera de asumir la salud mental, a través de programas de radio, blogs, videos, boletines y varios documentos de apoyo, como la “Agenda cuidadores”, o folletos explicativos, como “¿Qué es un accidente de trabajo?”. Además, tienen página en Facebook y un portal en la red, en el que el navegante puede encontrar información sobre salud mental, incluyendo una línea de tiempo que da cuenta de la historia de este campo de estudio en el país, así como el listado de las instituciones en salud mental de todos los departamentos.

Ese concepto de salud mental, reflejado en todos los productos comunicativos que han implementado, hace énfasis en lo ético. Es el resultado de muchos años de trabajo, lo que se demuestra en los contenidos que están centrados en la vida diaria, señala Santacruz, “la vida buena en términos de hacer cosas para que la vida sea mejor para todos”, como por ejemplo, continúa, “el papá que cuida al bebé; no es que esté ayudando; simplemente está ejerciendo la paternidad”. Y eso es un cambio de mentalidad, lo que en últimas busca el programa, el cual, aunque haya terminado su ciclo con Colciencias, continúa en el quehacer diario de los investigadores. Además, es una iniciativa con sello javeriano, por su énfasis en la proyección social: “se trabaja por los otros”.

Claro, todos tienen que ‘poner’. La salud mental requiere que haya cumplimiento de derechos, que haya posibilidades para la vida colectiva, especialmente para quienes han sido maltratados, excluidos o violentados. “Creo que la gente hace muchas cosas, crea, construye, pero también requiere”. Nos tenemos que cuidar. Entre todos.


Para leer más:

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Programa de intervenciones en salud mental orientadas por APS y reducción de la carga de trastornos mentales generadores de mayor cronicidad y discapacidad. Fase 2
INVESTIGADORES PRINCIPALES: Carlos Cano G., Carlos Gómez R., Diana Lucía Matallana E., Pablo Reyes G., Claudia Irene Giraldo y Martha Inés Solano
GERENTE E INVESTIGADORA: Cecilia Escudero de Santacruz
Unión Temporal Pontificia Universidad Javeriana y Hospital Universitario San Ignacio
Con el apoyo de Colciencias y diferentes instituciones públicas y privadas.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-2017

Cerramos 2018 enfocados en salud mental, educación y… ¡magia!

Cerramos 2018 enfocados en salud mental, educación y… ¡magia!

Hoy, en el primer fin de semana, en el último mes del año, Pesquisa Javeriana presenta al público su edición 46 para culminar un 2018 de arduo trabajo, intensos desafíos tanto en sus páginas impresas como en su estrategia web y nuevos retos, los cuales abordaremos a lo largo de 2019.

Y para cerrar el presente año con broche de oro, encuentre en las páginas de esta edición:

  • Informe especial sobre el programa en atención primaria en salud mental, ejecutado por la Pontificia Universidad Javeriana y el Hospital Universitario San Ignacio, con apoyo de Colciencias, que generó 46 proyectos de investigación para reducir el impacto de los trastornos mentales en los pacientes y en sus familias.
  • A partir de una investigación con moscas silvestres, científicos de la Javeriana Cali y de la Universidad Icesi buscan alternativas para tratar a pacientes con autismo.
  • Presentamos Codifico, la aplicación móvil que, por medio del juego, enseña a diagnosticar enfermedades y a codificarlas según la clasificación convenida mundialmente.
  • La investigación que revela los beneficios para la salud de los niños que comen alimentos cocinados con aceite de soya.
  • El sociólogo Nelson Gómez nos explica las implicaciones históricas, sociológicas y etnográficas que ha tenido la música salsa en la educación sentimental de los colombianos.
  • El papel fundamental de las maestras y sus estrategias pedagógicas en la educación inicial para ayudar a los niños a superar los problemas que encuentran a su paso.
  • Carlos Gómez-Restrepo, decano de Medicina de la Javeriana, relata su trayectoria académica y personal así como revela una faceta desconocida: su afición por la magia
  • El trabajo de Bryann Avendaño, biólogo y ecólogo javeriano, se enfoca no solo a enseñar ciencia a poblaciones con difícil acceso al conocimiento, también busca convencer a los científicos colombianos en el exterior para que regresen al país y produzcan ciencia de calidad.
  • En nuestra editorial abordamos el papel que las universidades pueden jugar bajo el nuevo enfoque de industrias creativas, propuesto por el nuevo Gobierno.
  • Encuentre las novedades de la Editorial Javeriana de cara al inicio de 2019.
  • Una mirada a la discografía de los compositores javerianos: estudiantes, profesores y egresados de la carrera de Estudios Musicales.
  • Reproducimos la entrevista que la revista internacional Nature le hizo a Jorge Humberto Peláez S.J., rector de la Javeriana, sobre el papel de la universidad en el entorno de innovación colombiano.

Por esta vía, les agradecemos su compañía a lo largo de este 2018 y les deseamos una inmensa alegría y felicidad en las fiestas de fin de año, deseando siempre que compartan con sus familias y seres queridos; asimismo, extendemos nuestras mejores intenciones para que la prosperidad los cobije en todo 2019.

En esta recta final, Pesquisa Javeriana continuará renovando su página web con nuevas historias para que no perdamos de vista los progresos y avances científicos producidos desde las aulas y laboratorios javerianos.

Si usted desea consultar el contenido de nuestra edición impresa y no es suscriptor de El Espectador, puede acceder a la versión digital de la revista, en formato PDF, por medio de este enlace.

Para tener una mente sana, ¿mejor el campo o la ciudad?

Para tener una mente sana, ¿mejor el campo o la ciudad?

Mayores niveles de pobreza llevan a que las personas sean propensas a tener más enfermedades mentales. Esta era una premisa que se daba por cierta en Colombia hasta hace poco, cuando un análisis hecho por investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana demostró que la realidad es otra.

El estudio, liderado por la epidemióloga Esther de Vries y el médico psiquiatra Carlos Gómez-Restrepo, analizó la relación entre la calidad de la vivienda y la prevalencia de enfermedades mentales, a partir de los datos recolectados por la Encuesta Nacional de Salud de 2015, según la cual en el campo y, particularmente, en zonas apartadas, las peores condiciones de vivienda están asociadas con menores niveles de depresión y ansiedad, es decir, que allí gozan de mejor salud mental.

El análisis tuvo en cuenta a 9.656 encuestados y se observó que en áreas urbanas la prevalencia de ansiedad y depresión fue de 9,6%, mientras que en áreas rurales fue de 6,9%.“Curiosamente, dentro de las áreas rurales, las personas que viven en ‘centros poblados’ ―pueblos pequeños― tienen una mayor prevalencia de cualquier trastorno mental en comparación con los que viven más aislados, en áreas dispersas”, indican los investigadores.

Entre los trastornos mentales que se tuvieron en cuenta están los depresivos, el afectivo bipolar, de ansiedad, pánico y fobia social. Por otro lado, para medir las condiciones de la vivienda, se tuvieron en cuenta aspectos contemplados en la medición del índice multidimensional de pobreza, como el acceso al sistema de alcantarillado, si el baño estaba ubicado dentro de la casa, el tipo de acceso al agua, el material principal de los pisos y las paredes, el suministro de electricidad y la recolección de basura.


Posibles explicaciones

Pese a que el estudio no se centra en el porqué del hallazgo sino que da cuenta de la asociación estadística entre condiciones de vivienda y enfermedad mental, los investigadores proponen algunas hipótesis. Entre ellas, que en el ámbito rural los lazos interpersonales son más fuertes. Las personas de una misma familia tienden a vivir muy cerca y, por lo tanto, este soporte emocional puede ser un factor de protección para la persona frente a la depresión y la ansiedad.

De Vries y Gómez-Restrepo se refieren a estudios que asocian el estrés a la competencia social ―es decir, cuando las personas se comparan con otras en términos socioeconómicos―, un factor muy común en las ciudades. “En el campo, el medio no es tan propicio para la comparación, porque casi todos los vecinos tienen las mismas características en términos socioeconómicos: se dedican a actividades económicas similares, los lazos entre personas son más estrechos y hay mayor colaboración entre las personas”, señala Gómez-Restrepo, quien actualmente es el decano de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana.

En las ciudades, la competencia social y laboral se asocia al estrés de sus habitantes. / iStock
En las ciudades, la competencia social y laboral se asocia al estrés de sus habitantes. /iStock


El impacto del conflicto armado

Frente al hallazgo, los investigadores contemplan la posible incidencia del cese de la violencia en el campo a raíz de los diálogos de paz: “Cuando se realizó la encuesta, ya había disminuido bastante el conflicto armado y eran más tranquilos los sitios donde se tomaron las muestras, esto quizás pudo haber influido”.

El conflicto y, en especial, el desplazamiento forzado son posibles factores que tienden a aumentar los niveles de las enfermedades mentales en el ámbito urbano, pues las poblaciones que llegan a la ciudad pierden los lazos de apoyo, como amigos y vecinos, y, en general, se encuentran desconectadas de la sociedad.

Por otro lado, más allá de los migrantes, se encontró que en las áreas urbanas los factores asociados con las enfermedades mentales contemplan aspectos como el haberse separado de un compañero sentimental, tener un título universitario y no estar afiliado al sistema de seguridad social.

“Tanto en el ámbito rural como en áreas urbanas, se encontró que las enfermedades mentales están asociadas con la disfunción familiar, no tener con quién hablar de los problemas personales y haber experimentado conflictos armados”, explican los investigadores.


Más hipótesis

De acuerdo con la investigación, es posible que las altas exigencias de la vida laboral en la ciudad, así como conducen a un mejor nivel de vida, también produzcan otro tipo de consecuencias. “Tenemos la hipótesis de que entre los profesionales altamente capacitados la salud mental es cada vez más importante para su desempeño, lo que puede ser el motivo por el que observamos más ansiedad y depresión en las clases socioeconómicas más altas ―las que tienen la mejor calidad de vivienda―”, indica De Vries.

Los valiosos resultados de este estudio dejan, así, una variedad de temas para un análisis profundo de cómo y por qué las características de las viviendas que habitamos y de su entorno tienen consecuencias en nuestra salud mental.

 


 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Housing Index, Urbanisation Level and Lifetime Prevalence of Depressive and Anxiety Disorders: a cross-sectional analysis of the Colombian national mental health survey
INVESTIGADORES PRINCIPALES: Carlos Gómez-Restrepo y Esther de Vries
COINVESTIGADORES: Carlos Javier Rincón, Nathalie Tamayo Martínez, Nelcy Rodríguez, Henning Tiemeier, Johan P. Mackenbach, Carol C. Guarnizo-Herreño
Facultad de Medicina
Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2017

La marca del conflicto en la salud mental de los colombianos

La marca del conflicto en la salud mental de los colombianos

Poco se habla de cómo tratar el impacto psicológico de la violencia en Colombia, aspecto clave en un escenario de posconflicto. La Pontificia Universidad Javeriana lleva varios años explorando las consecuencias de esta historia sangrienta y sus posibles soluciones, razón por la cual el grupo de investigadores que coordinó la Encuesta Nacional de Salud Mental 2015 (ENSM) propuso que entre los énfasis de esta cuarta versión se incluyeran el conflicto y otro tipo de violencias.

Carlos Gómez-Restrepo, médico psiquiatra, psicoanalista, psiquiatra de enlace y epidemiólogo clínico de la Universidad Javeriana, fue quien lideró el equipo de expertos en el que también participaron funcionarios del Mini
2000
sterio de Salud y Protección Social y Colciencias. Para PESQUISA, el doctor Gómez-Restrepo analizó algunos de los resultados de este nuevo componente, que incluyó además la población infantil.

Pesquisa: ¿Cómo ha afectado psicológicamente la violencia a los colombianos?

Carlos Gómez-Restrepo: Los tipos de violencias —autoinflingida, interpersonal y colectiva— repercuten en las personas y su cultura. Hay desconfianza, dificultades con la empatía, con manifestaciones afectivas, en el reconocimiento del otro y con las emociones, que es necesario intervenir. Entre los problemas que suscita la violencia están rasgos de tipo depresivo, ansioso, dificultades con el sueño, de personalidad, consumo de alcohol y sustancias ilícitas. Muchas alteraciones mentales medidas se asocian con estrés postraumático, trastornos afectivos, ansiosos y abuso de sustancias psicoactivas. Es la primera vez que la encuesta profundiza en las repercusiones en la salud mental de los niños.

P: Justamente la encuesta encontró comportamientos violentos en niños y niñas entre 7 y 11 años…

CGR: Los resultados muestran un panorama que nos debe hacer pensar como sociedad. A nivel global, un tercio de los hogares son disfuncionales, existe una gran asociación entre enfermedades físicas y mentales, del 10 al 20% de las personas dice no tener ayuda de alguien cuando tiene problemas. Hay resultados que pueden sugerir grandes dificultades con el reconocimiento de sentimientos como la tristeza y el miedo, lo que hace factibles problemas de empatía y capacidad para ponernos en el lugar del otro, tan relevantes en un proceso de paz y posconflicto. Entre los niños de 7 a 11 años, el 45% tiene por lo menos un problema psicológico que ameritaría atención profesional, alrededor del 15% puede tener problemas de aprendizaje. Los trastornos mentales medidos son del 5% y el más frecuente es el déficit de atención. Además, el consumo de sustancias ilícitas se inicia a edades tempranas.

P: ¿Cómo evitar que sean los violentos del futuro?

CGR: Hay que enseñarles a responder de otra forma a los conflictos, a ser más tolerantes, a expresar sus emociones de forma constructiva; promover el dibujo, el juego y las actividades lúdicas colectivas; educarlos para que sean colaboradores, perdonen y se reconcilien con los demás. Evitar educar para la defensa, dar ejemplo de vida, convivencia, honradez e interés por los otros.

P:¿Qué dicen los resultados en adolescentes y adultos?

CGR: Alrededor del 12% de adolescentes presenta posibles problemas de salud mental, 5% consume alcohol en exceso, 9% puede tener dificultades con la alimentación y un 4% presentó trastornos mentales depresivos o de ansiedad en los últimos 12 meses. En adultos, el consumo y abuso de alcohol está entre 10% y 20% según la edad; un 12% tiene problemas de salud mental; un 5% presentó trastornos mentales depresivos y ansiosos en los últimos 12 meses, sin contar con el 3% de posibles síntomas de estrés postraumático y de 5% a 8% de posibles alteraciones de personalidad. Estas son algunas de las cifras más relevantes y llevan a pensar en la necesidad de concebir la salud mental como una de los aspectos más importantes de salud en Colombia.

P: El desplazamiento forzado es el tipo de violencia que más dicen experimentar los colombianos, ¿qué consecuencias psicológicas trae?

CGR: El 11% de niños entre 7 y 11 años ha sido desplazado por el conflicto armado o la inseguridad, al igual que el 18% de adolescentes de 12 a 17 años, el 19% de personas entre 18 y 44 años, y el 16% de mayores de 45. Por el tipo de estudio no podemos asegurar que las manifestaciones en lo mental sean totalmente derivadas de esto. Sí podemos decir que hay repercusiones en la tolerancia y la aceptación de la violencia como medio para solucionar problemas.

“ enseñarles a responder de otra forma a los conflictos, a ser más tolerantes, a expresar sus emociones de forma constructiva; promover el dibujo, el juego y las actividades lúdicas colectivas; educarlos para que sean colaboradores, perdonen y se reconcilien con los demás. Evitar educar para la defensa, dar ejemplo de vida, convivencia, honradez e interés por los otros”.

P: ¿Qué consecuencias trae la falta de atención en salud mental?

CGR: Los traumas repetidos, como se evidencian en Colombia, disminuyen el bienestar de la persona y del medio en que se desenvuelve. Recordemos que la salud es un ‘completo’ bienestar físico, mental y social, esferas en las que ha repercutido el conflicto.

P: ¿Colombia tiene los recursos económicos y humanos para atender a la población afectada psicológicamente por el conflicto?

CGR: No podemos echar por la borda los recursos que existen, estos siempre son limitados y con ellos hay que beneficiar a la mayoría de afectados. En la Facultad de Medicina se han implementado cursos y diplomados en atención psicosocial dirigidos a profesionales y promotores de salud y orientadores escolares que pueden ser de gran utilidad. En las sedes de Bogotá y Cali, y en otras dependencias de la comunidad jesuita, hay experiencias exitosas en reconstrucción del tejido social y en entrenamiento a personal de salud y educación en estrategias de intervención individual, familiar y comunitaria, y en liderar procesos exitosos en estas áreas.

Hay que redistribuir médicos psiquiatras en el país. Muchos profesionales de la salud, entre ellos médicos, enfermeras y psicólogos generales, requieren mayor preparación para actuar más eficazmente en lo psicosocial. Necesitamos proveer material actualizado y basado en la mejor evidencia que mejore competencias a un costo accesible.

PFinalmente, ¿qué plan de atención recomienda para las grandes ciudades, receptoras de buena cantidad de desplazados?

CGR: Lo ideal sería poder retornar a las tierras y condiciones de bienestar anteriores al conflicto. Acompañar en este proceso para que reconstituyan su hogar, familias, comunidades, actividades laborales y económicas es fundamental para una rehabilitación real y para el mantenimiento de la paz. En muchos casos, las personas pueden no querer regresar por diversos motivos, por lo que se hace necesario acompañarlos en este mismo proceso en las ciudades donde se han establecido y crear las condiciones para que tengan una vida autosostenible y digna. Habrá casos que requieran intervenciones psicoterapéuticas. Como es claro, es un proceso que rebasa, pero no excluye, las medidas psicosociales.

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¿Qué hay de nuevo?

¿Qué hay de nuevo?

Conocimiento al servicio de la sociedad

¿A qué se refiere el concepto de apropiación social del conocimiento? Foro de la Javeriana discutirá sobre el tema

Por: Daniela Abella | Fotografía por: Guillermo Santos

El próximo 14 de octubre, el vínculo ciencia-sociedad será protagonista del foro “La apropiación social del conocimiento: ¿una dimensión de la responsabilidad social universitaria?”, evento organizado por la Vicerrectoría de Investigación y la Oficina para el Fomento de la Responsabilidad Social Universitaria, que tendrá lugar en la Pontificia Universidad Javeriana. El foro propone hacer una reflexión académica sobre el concepto de apropiación social del conocimiento, que permita articular las políticas de fomento de la responsabilidad social con la de investigación, así como con la necesidad de que la investigación esté al servicio de la sociedad.

Participarán diferentes panelistas universitarios, responsables de la política de apropiación de Colciencias y otros expertos externos. Paralelamente, se organiza una muestra audiovisual de proyectos que incluyen un componente de apropiación social del conocimiento. Para más información, visite la página web del evento: https://www.javeriana.edu.co/investigacion/foro-apropiacion-social-del-conocimiento

¿Cómo está la salud mental de los colombianos?

Desde agosto, la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana inició la implementación de la IV Encuesta Nacional de Salud Mental, que servirá de insumo para construir un diagnóstico acerca de los problemas y trastornos mentales que sufren los colombianos. Se realiza en el área urbana y rural del territorio nacional, con una muestra representativa en la población mayor de siete años. La encuesta dará por primera vez datos concretos sobre la situación de salud mental de los niños y niñas de nuestro país, y le hará seguimiento a la encuesta de 2003 sobre adolescentes y adultos. Los resultados, que se prevé estarán listos en 2015, brindarán información que permitirá a planificadores y gestores generar políticas en salud mental basadas en la evidencia.

El estudio es financiado por el Departamento de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colciencias y es desarrollado bajo las directrices del Ministerio de Salud y Protección Social.

Patentar con proyección social

Estados Unidos aprueba primera patente a la Pontificia Universidad Javeriana

El pasado 27 de mayo, Estados Unidos aprobó la primera patente que presenta la Pontificia Universidad Javeriana en ese país. Es, además, la primera que se aprueba a nivel internacional, de las 7 con que cuenta actualmente. Desde 2009, ha iniciado 31 procesos de solicitud de patentes, una de las estrategias que busca darle otro tipo de valor a la actividad científica e insertarse en la política nacional de fomento a la investigación y la innovación. Con ello se “busca no solamente contar con registros que den mayor visibilidad a la universidad, sino también la transferencia del conocimiento. Además, gracias al uso de los mecanismos de protección de la propiedad intelectual, se espera tener la posibilidad de licenciar o ceder dicha tecnología, o explotarla directamente”, explicó a Pesquisa Mario Andrés Ortega, asesor en propiedad intelectual de la Dirección de Innovación.

La patente derivó de las investigaciones del grupo de Inmunobiología y Biología Celular de la universidad, y consiste en la protección de una fracción bioactiva proveniente de la planta anamú (Petiveria alliacea) que tiene actividad antitumoral, susceptible de convertirse en un medicamento para el tratamiento de cáncer de seno en mujeres. Se busca que, luego de pasadas algunas pruebas, sea en el futuro un tratamiento alternativo para este tipo de enfermedad, que dé un valor agregado a nuestra biodiversidad.

Los esfuerzos para encaminarse a lograr una patente van de la mano de la Dirección de Innovación de la universidad. Su propósito no solo es identificar conocimiento que pueda ser protegido por alguna modalidad de la propiedad intelectual, sino también contar con diferentes mecanismos para que la tecnología a proteger pueda generar productos o servicios que mejoren la calidad de vida de las personas, tanto a nivel nacional como internacional. Este proceso implica la identificación de los mercados, de posibles competidores o aliados, así como de inversionistas, con el fin de establecer una estrategia específica para cada tecnología y permitir su entrada al mercado global.

Para el caso de la presente tecnología, esta aprobación significa un gran paso, por contar con una patente aprobada en un país muy exigente para solicitudes realizadas por extranjeros.


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