¿Y si probamos las propiedades medicinales del cannabis para tratar la periodontitis? Esa fue la pregunta que Lina Janeth Suárez Londoño, investigadora del Centro de Investigaciones Odontológicas y profesora de la Especialización en Patología y Cirugía Bucal de la Pontificia Universidad Javeriana, se hizo desde 2016, cuando se creó el marco regulatorio que permite el uso médico y científico de esta planta en Colombia.
La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica, causada por bacterias, que destruye progresivamente las encías y el hueso que sostiene los dientes, lo que podría desencadenar en la pérdida de una (o varias) de ellas. “Una vez diagnosticada, es incurable. Solo se puede controlar, como la diabetes”, explica Suárez. En Colombia, según el IV Estudio Nacional de Salud Bucal, realizado en 2014, seis de cada diez adultos con al menos dos dientes presentan algún grado de periodontitis.
Usualmente, los tratamientos para controlar la buscan enfrentar la infección mediante la eliminación de las bacterias, raspando las superficies de las raíces dentales y, en algunos casos, con medicamentos antimicrobianos, conocidos popularmente como antibióticos. Sin embargo, este enfoque deja de lado el componente inflamatorio de la enfermedad. “Necesitamos aprender a enfrentar ese problema con otros enfoques y ahí es donde entra el cannabis”, asegura la profesora javeriana.
Con esto en mente, un equipo de investigadores de las universidades Javeriana, de Antioquia, El Bosque y de Guarulhos (Brasil), decidió estudiar si dos compuestos derivados del cannabis podían tener propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias para tratar la periodontitis.
Los compuestos del cannabis con potencial terapéutico
Para Suárez, es importante desmitificar la idea de que todo lo que gira alrededor del cannabis es ilícito o nocivo, y la evidencia científica le da la razón. Según una revisión de literatura científica de la que es coautora, las propiedades medicinales de los compuestos derivados de la planta Cannabis sativa han sido bien documentadas en el tratamiento de diversas enfermedades, como el alzhéimer, el párkinson, el dolor crónico, la ansiedad, la esquizofrenia, la enfermedad inflamatoria intestinal, entre otras.

De hecho, esta planta produce más de 100 de estos compuestos, que no son todos iguales ni producen los mismos efectos. Por ejemplo, el cannabidiol (CBD) y el cannabigerol (CBG), los dos elegidos para este estudio, no son psicoactivos. Suárez explica que el equipo los seleccionó porque, de todos los compuestos de la planta, eran los que contaban con mayor evidencia sobre sus propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias, precisamente las dos que se necesitan para enfrentar la periodontitis.
El cannabidiol (CBD) y el cannabigerol (CBG) no tienen efectos psicoactivos y fueron seleccionados para este estudio por contar con la mayor evidencia disponible sobre sus propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias.
Las bacterias y su coraza
Las bacterias que producen la periodontitis “se agrupan y se meten como dentro de un cemento, formando lo que conocemos popularmente como placa bacteriana. Se quedan metidas como en una coraza”, detalla Suárez. Esta estructura, cuyo nombre técnico es biofilm, hace que no sean posible retirar las bacterias solo con un cepillo de dientes o con un enjuague bucal, y “los antibióticos no les hacen ni cosquillas”, agrega.
Uno de los retos que tuvo el equipo fue reproducir las condiciones reales de la enfermedad, y eso significaba trabajar no con bacterias aisladas, sino con esta coraza. Para lograrlo, se aliaron con el profesor Bruno Bueno Silva, de la Universidad de Guarulhos, experto en producir en laboratorio modelos de biofilm con las bacterias específicas que producen la enfermedad periodontal. Con su apoyo, construyeron un modelo de 33 especies de bacterias que viven debajo de la línea de la encía y reprodujeron en el laboratorio las condiciones reales de la boca de un paciente con periodontitis.
Con estos modelos, el equipo diseñó dos experimentos. En el primero, aplicaron el CBD y el CBG desde el inicio, junto con las bacterias, para ver si los compuestos podían prevenir la formación del biofilm. En el segundo, dejaron que esa coraza se formara durante tres días y luego aplicaron los compuestos para evaluar qué ocurría con ella cuando ya estaba formada.
El equipo encontró que ambos compuestos funcionan mejor para prevenir la formación del biofilm que para tratarlo una vez exista. Cuando se aplicaron antes de que las bacterias formaran la coraza, el CBD logró reducirla en un 50 % y el CBG, en un 40 %. Cuando se aplicaron sobre una ya formada, ninguno de los dos compuestos produjo un cambio significativo. “Podríamos, eventualmente, si se llegara a desarrollar un producto en el futuro, prevenir en cierto grado la formación del biofilm”, dice Suárez.
Por otro lado, el equipo también analizó los efectos de los compuestos sobre las células que sostienen el diente en el hueso y encontró que el CBG estimuló la producción de proteínas que frenan la inflamación, precisamente el mecanismo que destruye el hueso en los pacientes con periodontitis. “Si logro modular la inflamación y hacer que ese paciente, a pesar de que tenga la bacteria, produzca menos inflamación, pues se podría […] controlar la enfermedad”, explica Suárez.
El equipo encontró que compuestos derivados del cannabis tienen potencial para prevenir la formación de la estructura en la que viven las bacterias que producen la periodontitis.

¿Qué viene?
Los hallazgos son prometedores, pero el camino que queda por recorrer es largo. Faltan más pruebas en laboratorio y estudios en humanos antes de que el CBD y el CBG lleguen a un consultorio odontológico. Sin embargo, Suárez ya tiene ideas sobre cuál sería el futuro: “Se podría desarrollar un producto en forma de enjuague o una celulosa que se introduzca dentro de la encía para que se libere de manera lenta”, asegura. El equipo también propone incorporar estos compuestos en materiales de regeneración ósea para pacientes con estadios avanzados de la enfermedad.
“En otras enfermedades inflamatorias de características similares ya se ha visto que el cannabis medicinal tiene un potencial gigantesco”, señala Suárez. Esta investigación es uno de los primeros pasos para explorar si ese potencial también tiene lugar en la odontología. Y para los millones de colombianos que viven con periodontitis, cada nuevo hallazgo en esta línea de investigación abre nuevas posibilidades para avanzar hacia tratamientos más completos.
Para saber más:
Garzón, H. S., Loaiza-Oliva, M., Martínez-Pabón, M. C., Puerta-Suárez, J., Téllez Corral, M. A., Bueno-Silva, B., Suárez, D. R., Díaz-Báez, D. y Suárez, L. J. (2024). Antibiofilm and immune-modulatory activity of cannabidiol and cannabigerol in oral environments—in vitro study. Antibiotics, 13(4), 342. https://doi.org/10.3390/antibiotics13040342
Carmona Rendón, Y., Garzón, H. S., Bueno-Silva, B., Arce, R. M. y Suárez, L. J. (2023). Cannabinoids in periodontology: where are we now? Antibiotics, 12(12), 1687. https://doi.org/10.3390/antibiotics12121687
TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Evaluación de la citotoxicidad, efecto antibacterial y antiinflamatorio de cannabidiol, cannabigerol y eucaliptol. Estudio in vitro
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Lina Janeth Suárez Londoño
COINVESTIGADORES: Mayra Alexandra Téllez Corral, Daniel R. Suárez, Hernán Santiago Garzón Manuela Loaiza-Oliva, María Cecilia Martínez-Pabón, Jénniffer Puerta-Suárez Bruno Bueno-Silva David Díaz-Báez
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2020-2022


