Huracán Iota pudo desaparecer ave endémica de Providencia

Huracán Iota pudo desaparecer ave endémica de Providencia

Ráfagas de vientos de hasta 200 kilómetros de velocidad, o más, vivieron los residentes y turistas en Providencia. Los baños y varios recintos fueron su salvación, ¿pero un ave de unos 10 centímetros de largo podría haber resistido los embates del huracán Iota, categoría 5?

El Vireo crassirostris o el Verderón Piquigrueso o el Vireo de Providencia, nombres de esta ave que ya se encontraba en peligro de extinción, vivió el paso del huracán, el cual podría haberla extinguido.

A su ya vulnerable situación debido a ser endémica de una isla tan pequeña como Providencia, ahora vivió la furia de este fenómeno natural. Su extinción o no, se conocerá cuando los investigadores regresen a estudiar la situación de esta ave.

Luis Miguel Renjifo Martínez, vicerrector de Investigación y profesor de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, alerta sobre la posible extinción del ave e invita las autoridades a considerar a evaluar sus poblaciones y a que cuando las condiciones mejoren, se pueda revisar lo que ocurrió con esta y otras especies. Además, insta a contemplar escenarios de ecoturismo que promuevan la protección de la flora y fauna y sirvan como alternativa económica para los isleños.

Si desea saber más sobre esta ave y su situación de riesgo, consulte el Libro Rojo de Aves de Colombia, Tomo II, y la podrá conocer desde la página 329 hasta la 333.

En el siguiente video se presenta con mayor detalle la publicación que alerta sobre los riesgos de extinción de las aves en el país.

La Pontificia Universidad Javeriana y el Instituto Humboldt publicaron el segundo volumen del resultado de una investigación iniciada en el año 2008. En este tomo se documentan las aves en peligro de extinción que habitan las regiones de bosques húmedos del norte y oriente; los ecosistemas abiertos, secos, insulares y acuáticos; las montañas del Darién; y la Sierra Nevada de Santa Marta, en el territorio colombiano. Los modelos, estimaciones de tamaños poblacionales y tasas de cambio fueron desarrollados por los autores principales de la obra y las evaluaciones de riesgo de extinción estuvieron a cargo del primer autor. Esta obra está acompañada de ilustraciones y fotografías originales.

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¿Por qué es importante sembrar un árbol y mejor aún si es especie nativa?

¿Por qué es importante sembrar un árbol y mejor aún si es especie nativa?

En medio de la situación actual las reflexiones son muchas. Una de ellas, la cual considero muy importante, es el estado actual de nuestro planeta. Pero aún más importante para mí es lo que podemos hacer.

Una de las sugerencias que hemos venido escuchando por muchos años es que debemos sembrar árboles y para esta columna me gustaría contarles por qué es importante. En mi caso, cuando he visto publicidad con respecto a esta actividad, siempre se refiere a su valor en términos de producción de oxígeno, resultante del proceso de fotosíntesis. Como sabemos, esta molécula es fundamental para la existencia de todos los animales, incluyéndonos.

Sin embargo, para este punto debo hacer una aclaración, sin el objetivo de desanimar: los árboles sí producen oxígeno, por supuesto, pero no son los mayores productores de él en el mundo ¿Se les ocurre en este momento algún otro organismo que tenga este papel? Las plantas producen aproximadamente el 28% de este gas en la Tierra, pero es el fitoplancton, organismo autótrofo (que se nutre de su propia materia orgánica) que habita en el mar, el que más aporta, liberando entre el 50% al 85% de dicha sustancia en el planeta.

Como dije anteriormente, que esto no lo desanime. Que los árboles no sean los mayores productores de oxígeno no quiere decir que no sea fundamental el porcentaje que generan para todos los organismos que requerimos de esta molécula para nuestra existencia. Esta aclaración la hago incluso con el objetivo de que no nos quedemos con este único argumento para decidir sembrarlos.

Siembra-arboles-Interna

Ellos son muy importantes por esta y otras razones: la generación de sombra, la regulación bioclimática debido a que absorbe el agua por sus raíces y la devuelve al ecosistema en forma de vapor a través del proceso llamado evapotranspiración, favoreciendo la humedad. Esto contribuye también a la regulación de las temperaturas. Además, canalizan los vientos y enfrían los ambientes de forma pasiva.

Así mismo, los árboles aumentan la fertilidad de los suelos, debido a que la cantidad de materia orgánica se incrementa. Gracias a sus raíces, disminuye la erosión que generan el agua y el viento, reteniendo la tierra y evitando, por ejemplo, los deslizamientos. Con respecto al agua, cumplen un papel fundamental, pues mejoran la infiltración y retención de esta, permitiendo que lleguen a acuíferos subterráneos.

En cuanto a su relación con otros organismos: son usados como alimento por innumerables seres vivos; son el hábitat de animales y de otras plantas; son parte fundamental tanto de la alimentación humana como de nuestra cultura pues se utilizan con fines ornamentales, medicinales, de construcción, obtención de combustibles y fibras. Los árboles se relacionan con el embellecimiento de espacios urbanos y con el bienestar físico y psicológico de los individuos. Estos son solo algunos beneficios.

No puedo dejar de referirme a su importancia en cuanto a la captación de dióxido de carbono o CO2, el cual integra a su biomasa (tallos, hojas, ramas y raíces), siendo este compuesto un Gas de Efecto Invernadero (GEI) producido en enormes cantidades diariamente, el cual proviene, en su mayoría, de múltiples actividades humanas.

 

Es importante que si usted toma la decisión de sembrar un árbol, tenga en cuenta entre sus opciones especies nativas de la región geográfica donde se encuentra.

 

Para terminar de responder el interrogante planteado en el título de esta columna, es importante que si usted toma la decisión de sembrar un árbol, tenga en cuenta entre sus opciones especies nativas de la región geográfica donde se encuentra, es decir, que crezcan naturalmente en ese lugar. Estas variedades vegetales llevan miles de años adaptándose tanto a condiciones físicas como químicas del lugar donde usted vive, por lo tanto, interactúan con animales y vegetales propios de su zona; además son polinizadas por seres propios de esos sitios y hacen parte de sus cadenas tróficas. Tenga en cuenta algunos árboles nativos de Colombia que puede sembrar: cedro, guayacán trébol, encenillo, entre otros, que dejo en este enlace para que usted consulte.

Después de leer este escrito, espero que se anime a sembrar un árbol y cuando le pregunten por qué lo hace, piense en varias de las razones que le describo aquí. Invite a sus amigos y familiares a plantarlos y, por último, tenga como alternativa uno nativo de su región. Cuando la planta crezca, usted podrá observarla haciendo parte de uno de los miles de hermosos paisajes que tiene nuestro país, Colombia.

Así previenen las enfermedades generadas por los cerdos en Restrepo, Valle

Así previenen las enfermedades generadas por los cerdos en Restrepo, Valle

Acompañe un “cof, cof” con un estornudo y un carraspeo leve en la garganta, en público. ¿Cuál cree que será la reacción de las personas que se encuentran a su alrededor? Seguramente podrían pensar que se trata de un caso de Covid-19, ajustarán rápidamente su tapabocas y se retirarán de allí. Pero ahora piense, ¿qué reacción hubiera tenido usted frente a una persona con estos síntomas hace uno o dos años atrás? Esta es la “nueva realidad” con la que la humanidad está aprendiendo a convivir y que es producto del SarsCov-2, una enfermedad infecciosa que puso en evidencia un problema histórico de salud pública del que no todos conocen: las zoonosis.

Tal vez le resulte familiar escuchar acerca de enfermedades como dengue, ébola, chikunguña, AH1N1, también conocida como la gripa porcina que le dio la vuelta al mundo entre 2009 y 2010, salmonelosis y cisticercosis. Lo curioso es que todas, además de ser provocadas por virus, bacterias, parásitos u hongos, también se transmiten entre los animales y las personas en doble vía.

 

Las enfermedades zoonóticas se transmiten entre los animales y las personas por contacto directo o a través de los alimentos, el agua y el medio ambiente.

 

En ese sentido y considerando que la carne de cerdo es el producto cárnico que más se consume a nivel mundial, según el Centro para la Seguridad Alimentaria y Salud Pública de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), desde el 2018 investigadores de los departamentos de Microbiología, Nutrición, Medicina Preventiva y Social de la Pontificia Universidad Javeriana y del Programa Voluntariado Javeriano del Centro Pastoral San Francisco Javier (CPSFJ), vienen trabajando en el diseño e implementación de una estrategia educativa para la prevención de la transmisión de enfermedades zoonóticas relacionadas con prácticas porcícolas en el municipio de Restrepo, en el Valle del Cauca, Colombia.

 

En el municipio de Restrepo, las principales actividades económicas son la producción agrícola, pecuaria (cerdos, aves y vacas) y forestal.
En el municipio de Restrepo, las principales actividades económicas son la producción agrícola, pecuaria (cerdos, aves y vacas) y forestal.

 

Una estrategia basada en el diálogo con las comunidades

A propósito de los riesgos que genera para la salud pública la transmisión de enfermedades zoonóticas y el surgimiento de nuevas patologías cuyo origen animal, en muchas ocasiones, es difícil de determinar, desde el año 2000 entidades como la Organización Mundial de la Salud, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) trabajan en el concepto de Una sola salud. Se trata de una iniciativa global que promueve el diseño de programas, estrategias y políticas de gobierno que abordan las preocupaciones mundiales alrededor de la salud humana, animal y ambiental.

Además de tener en cuenta este enfoque, el equipo interdisciplinar javeriano también tomó como insumo cinco momentos formativos del Paradigma Pedagógico Ignaciano (PPI)*, con el fin de desarrollar su estrategia educativa en el marco de acciones que le apunten a “Una sola salud”.

El inicio de esta estrategia educativa consistió en conocer el contexto de las comunidades, sus hábitos personales, familiares y laborales a través de la aplicación de encuestas a 152 personas en 53 granjas. Esto les permitió a los investigadores identificar que a pesar de que los pobladores dicen que lavan sus manos después de estar en contacto con los animales o que se quitan sus uniformes de trabajo al llegar a casa, no lo hacen con regularidad.

Esta fase también mostró que para el caso de las granjas traspatio, en las que los habitantes del hogar conviven estrechamente con los animales, se evidenciaron prácticas como caminar descalzo, alimentar a los cerdos con desechos de las mesas familiares y tener contacto con los afluentes hídricos a los que suelen caer desechos porcícolas, entre ellos las heces de los cerdos, comportamientos que aumentan el riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas como la salmonelosis (causada por Salmonella spp.) o la cisticercosis (parásito, comúnmente llamado solitaria), tanto en las personas como en los animales.

“Algunos pobladores no tenían claro qué son las enfermedades zoonóticas y los riesgos que tienen al trabajar con cerdos, sin adoptar buenas prácticas de manejo. Nuestro reto fue, desde una óptica interdisciplinar, educar sobre transformaciones positivas en sus prácticas con los animales y no imponer cambios de conducta”, describe Francisco Palencia, profesor del Departamento de Medicina Preventiva y Social de la Universidad Javeriana, quien junto con las profesoras Adriana del Pilar Pulido y Rubiela Castañeda, lideraron una revisión de la literatura científica del tema, desarrollada con el apoyo de estudiantes de décimo semestre de su misma facultad.

 

El inadecuado manejo de residuos de las granjas no tecnificadas e informales, puede ser fuente potencial de contaminación ambiental y de transmisión de enfermedades zoonóticas.
El inadecuado manejo de residuos de las granjas no tecnificadas e informales, puede ser fuente potencial de contaminación ambiental y de transmisión de enfermedades zoonóticas.

 

Posteriormente, los investigadores y estudiantes del Semillero de Enfermedades Infecciosas Veterinarias y Zoonosis de la Universidad Javeriana y con base en la trayectoria del CPSFJ, implementaron talleres experienciales con los pobladores, en los que les entregaron afiches sobre las diferentes enfermedades zoonóticas que se pueden transmitir mediante el contacto con los animales; les llevaron parásitos reales como Taenia solium, que mide cerca de cuatro metros, y  Ascaris suum, para que las personas los observaran con estereoscopios (dispositivo parecido al microscopio) y generaran experiencias prácticas de apropiación social del conocimiento.

También aplicaron juegos tipo “concéntrese” para que la comunidad identificara parejas de virus, parásitos y bacterias, y la “lotería”, con la que identificaron Buenas Prácticas Porcícolas (BPP); además se les capacitó sobre la importancia de la implementación de las buenas prácticas para la manipulación de alimentos a través de la cocción de un plato típico de la zona: el lomo relleno “Restrepeño”, y finalmente, realizaron una sesión sobre el manejo y aprovechamiento de residuos orgánicos para la producción de compost para las granjas.

“Al diseñar estos talleres tuvimos que cambiar el léxico con la comunidad, porque nosotros no podíamos llegar allí y hablar con los términos científicos y técnicos que usamos en la Universidad. Fue un cambio de chip, de entender que la ciencia se le debe presentar a las personas de forma amigable”, reflexiona Adriana Pulido Villamarín, profesora del Departamento de Microbiología de la Universidad Javeriana, producto del trabajo colaborativo entre lo investigativo y las comunidades.

 

El buen manejo de residuos asegura la salud ambiental, la salud animal y la salud humana, es decir, una sola salud.

 

Así, producto de esta reflexión y con la experiencia de los pobladores de Restrepo durante la implementación de los talleres, los académicos javerianos construyeron un plan de acción con los habitantes de la región a través del desarrollo de la cartilla Prevención de las enfermedades zoonóticas relacionadas con la producción porcícola. Por una buena salud humana, animal y ambiental. Se trata de una guía ilustrada que recoge, a manera de cómic, las normas de seguridad y salud en el trabajo que deben tener en cuenta las comunidades para evitar la propagación de enfermedades zoonóticas, las buenas prácticas para la administración de sus granjas y consejos para evitar la adquisición de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA). Algunas de las recomendaciones que aparecen allí son:

  • Usar guantes durante el contacto con animales
  • Lavar frecuente sus manos
  • Revisar periódicamente el estado de salud de los cerdos en compañía de un veterinario
  • Comprar los alimentos en lugares confiables
  • Evitar la manipulación de los alimentos en caso de tener gripa
  • Lavar con agua hervida las frutas y verduras, entre otros

 

Descargue aquí la cartilla. 

Debido al periodo de confinamiento y actual aislamiento preventivo decretado por el Gobierno Nacional, el grupo de investigación se prepara para retomar sus actividades en campo en 2021 con el fin de continuar con la quinta y última fase de la estrategia educativa: la evaluación, en la que esperan hacerle seguimiento a la apropiación de los conocimientos ofrecidos a la comunidad durante los talleres y socializar el resultado final de la cartilla impresa con las familias de la zona, la alcaldía de Restrepo, la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria y el Hospital San José, entidades aliadas que colaboraron en el desarrollo del proyecto.

 

Cuidar la salud de los animales es cuidar también la salud de los humanos.
Cuidar la salud de los animales es cuidar también la salud de los humanos.

 

*Metodología ignaciana:

La metodología se enfocó en conocer el contexto de la población del municipio de Restrepo, luego desarrollar talleres prácticos y experienciales con las comunidades asociados con sus hábitos en las granjas, en especial sobre su contacto con los cerdos y las enfermedades zoonóticas; posteriormente tener periodos de reflexión producto del contacto con los investigadores; la formulación de acciones conjuntas para mejorar sus prácticas porcícolas diarias y finalmente, un proceso de evaluación del proyecto.

 

Océanos calientes, el ‘combustible’ para los huracanes

Océanos calientes, el ‘combustible’ para los huracanes

Durante el último mes, Colombia ha padecido una crisis por las fuertes lluvias y las inundaciones producto del fenómeno de La Niña y de la transformación de la tormenta tropical IOTA en huracán categoría 5, cuyo ojo pasó a 18 kilómetros de la isla de Providencia y que arrasó con más del 98 % de su infraestructura.

Para entender mejor esta situación, Pesquisa Javeriana dialogó con Juan Diego Giraldo Osorio, doctor en Gestión de Recursos Hídricos y profesor del Departamento de Ingeniería Civil de la Pontificia Universidad Javeriana, que explica este fenómeno natural, sus causas y algunas reflexiones para la ciudadanía y el Estado.

De acuerdo con el Ideam, existe un 40% de probabilidad de que haya una nueva formación ciclónica
De acuerdo con el Ideam, existe un 40% de probabilidad de que haya una nueva formación ciclónica

 

Pesquisa Javeriana (PJ): ¿Qué es un huracán y cómo se forma?

Juan Diego Giraldo (JDG): Hay dos condiciones necesarias para que se formen los huracanes. Primero, aguas cálidas en los océanos, entre los 26 °C a 28 °C, y segundo, suficiente fuerza de Coriolis, una fuerza aparente que experimentan los cuerpos que se mueven sobre un cuerpo en rotación, como la Tierra, y que hace que todo cuerpo en movimiento sobre él se desvíe de su trayectoria recta. Además, para que un huracán se forme, es necesario que presente zonas de baja presión sobre ese océano cálido, denominadas depresiones tropicales, para que los vientos sean “llamados” hacia esas zonas y, si las condiciones son favorables, las ráfagas de aire comiencen a girar alrededor de la depresión tropical.

 

PJ: ¿Por qué los huracanes se forman sobre la región Caribe?

JDG: Sobre la línea del Ecuador, la fuerza de Coriolis es nula y en los polos es máxima. Entonces los huracanes no pueden formarse sobre ese paralelo (fuerza de Coriolis nula) , pero tampoco en las aguas extratropicales más cercanas de los polos (aguas del océano muy frías). Por eso, estos fenómenos suelen desarrollarse sobre los océanos aproximadamente a los 10 grados de latitud norte o sur, donde se da la combinación de una fuerza de Coriolis suficiente que aliente el giro de los vientos, y unas aguas cálidas del océano que mantengan las condiciones de baja presión. La temporada de huracanes del Mar Caribe, la cual afecta el territorio colombiano, se declara oficialmente entre los meses de mayo y noviembre, cuando las aguas del Océano Atlántico Norte tienen altas temperaturas debido a la temporada de verano del hemisferio.

 

PJ: Es la primera vez que un huracán de categoría cinco toca el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, porque generalmente estos fenómenos se dirigen hacia el Golfo de México y la zona norte de América.  ¿A qué se debe la fuerza y cambio de dirección de IOTA?

JDG: Es muy extraño que un huracán tenga la trayectoria que tuvo IOTA recientemente o Johan en 1988, al golpear al archipiélago. Es un fenómeno raro que ha roto todos los récords para un huracán de esa categoría, no solo porque se ha movido mucho más al sur, sino porque además tiene una fuerza inusual. Es una pregunta muy difícil y creo que eso va a ser un tema de investigación después de que pase toda esta temporada de huracanes.

Una presunción razonable sobre esto tiene que ver con el cambio climático. Como mencioné al principio, los huracanes se alimentan de aguas cálidas de los océanos, entonces si las aguas de los océanos se calientan, porque el planeta se está calentando debido al cambio climático, lo normal es esperar que estos fenómenos se afecten. Ahora los  huracanes categoría cuatro o cinco son más comunes, y eso se debe en gran medida a que el océano tiene temperaturas más altas.

 

Estudios indican que la máxima velocidad de los vientos de un huracán puede estar alrededor de los 300 km/h.

 

PJ: El ojo del huracán IOTA pasó a 18 kilómetros del archipiélago, con vientos de hasta 230 kilómetros por hora. Con tal destrucción tras su recorrido, ¿a qué se debe que los ojos de los huracanes sean aparentemente tan “pacíficos” en su interior?

JDG: Las paredes del ojo son la zona más dañina del huracán. Allí es donde se presentan las velocidades más altas y las lluvias extremas más dañinas. Por eso, hoy vemos que la infraestructura de Providencia, por ejemplo, fue casi totalmente destruida. Pero lo que hay que entender es que cuando los vientos son atraídos hacia el centro del huracán, se forma una clase de singularidad, una especie de embudo con las paredes de las nubes a su alrededor y por eso es que es relativamente tranquilo; sin embargo, el aire allí es tremendamente húmedo y sofocante por el fenómeno de evaporación constante.

 

 

PJ: Durante los últimos meses, el país ha sido testigo de los efectos del fenómeno de La Niña y sus intensas lluvias, llevando a alcaldes y gobernadores a decretar alerta roja por inundaciones. Ante esto y lo ocurrido con el huracán, como dice el dicho, ¿“si por allá llueve, por acá no escampa”?

JDG: Muchas veces pensamos en los ríos como solo el flujo de agua que va restringido por las paredes del canal natural. Sin embargo, para entenderlos completamente, debemos pensar en ellos como ese flujo más su llanura de inundación. Posiblemente las crecientes que vamos a experimentar con el río Bogotá, el río Magdalena y el río Cauca son inundaciones que pasan todos los años pero este va a ser excepcional porque estamos en una temporada de La Niña bastante intensa. Una manera de evitar los daños producidos por las inundaciones es realizar una ocupación más inteligente del territorio para no “meternos” en el río, y aprender a conocer sus llanuras de inundación.

 

PJ: Desde su experiencia investigativa y académica, ¿qué alternativas propone la ciencia para enfrentar estos fenómenos naturales como los huracanes y las temporadas invernales?

JDG: Respecto al tema de los huracanes debemos educar a las personas, enseñarles a guardar la calma, proteger sus vidas y bienes, y a ser más conscientes sobre el consumo global, el uso de la energía, de carros y aviones, incentivar las prácticas de reciclaje y apuntarle a la reducción de los Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Con respecto a las fuertes lluvias e inundaciones, es fundamental conocer las dinámicas de los ríos y aprender a negociar con ellos; es decir, es necesario apostarle a infraestructuras que puedan ser inundadas en las llanuras de inundación, como parques y senderos ecológicos, y ubicar aquellas que son más indispensables para los humanos (hospitales, estaciones de bomberos y policía, etc), lejos de los ríos, porque seguramente en algún momento ocuparán sus llanuras de inundación.

 

PJ: Finalmente, ¿haría algún llamado al Gobierno Nacional en materia de prevención de desastres?

JDG: El llamado al Gobierno es a invertir en el conocimiento del territorio, a formular políticas públicas que tengan en cuenta el cauce natural de los ríos y sus llanuras de inundación; a educar a las personas en estos temas y a invertir más en investigación que permita entender el comportamiento de los huracanes en el futuro, porque si pasó este fenómeno por el archipiélago con el aumento de la temperatura del agua del Caribe, probablemente con el tiempo huracanes podrían pasar más cerca de la península de La Guajira y afectar a Riohacha, Santa Marta, y todo el conjunto del Caribe colombiano.

Resolución de Anla sobre permiso de caza: expertos javerianos piden revocarla

Resolución de Anla sobre permiso de caza: expertos javerianos piden revocarla

Luis Miguel Renjifo y Ángela María Amaya, profesores de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, explican por qué la Anla no debe permitir a la empresa Tesoros de Colombia Sustainable Farm la caza y recolecta de individuos de diferentes especies de anuros (ranas, sapos), lepidópteros (mariposas) y aves, algunos de ellos amenazados de extinción en Colombia y a nivel internacional, con fines de reproducción en cautiverio.

La Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder) solicitó en octubre pasado al Consejo de Estado que sea suspendida y revocada la licencia ambiental permitida a través de la Resolución 2370 del 3 de diciembre de 2019, aduciendo que cinco de las especies se extraerían de su jurisdicción para ser reproducidas en cautiverio.

Estos dos expertos, autores de distintas versiones del Libro Rojo de las Aves de Colombia,  argumentan en esta videocolumna que al desconocerse el estado poblacional de dichas especies, se debe mantener el principio de precaución, el cual implica que se tomen decisiones con el menor impacto posible sobre la biodiversidad. Por tal motivo, invitan a la Anla a que revoque dicha resolución.

En el siguiente video se encuentran esta y otras razones técnicas expuestas por los científicos  Renjifo y Amaya.

Mirada genética al oso andino

Mirada genética al oso andino

El Oso Andino, que vive en los Andes
usa anteojos negros y gorro de estambre.

Le gustan las frutas y la miel de abejas,
con grandes berridos su encuentro festeja.

Salvaje lo llama la gente del campo,
pero él no es malo ni tampoco santo.
Es el único Oso de la cordillera.

Debemos amarlo y obrar con cautela,
pues de lo contrario el bello animal
en muy breve tiempo ya no existirá.

Fanny Uzcáteguí, en la obra El Oso Andino en el Macizo de Chingaza.

El oso andino es un animal imponente, fuerte y pesado; es uno de mamíferos más grandes de América del Sur, que transita a lo largo de la Cordillera de los Andes entre páramos y bosques. El Tremarctos ornatus también es conocido como oso de anteojos porque lleva dos “binoculares” en su rostro, es decir, dos manchas blancas sobre su hocico.

Aunque este oso es experto en trepar árboles gracias a sus grandes y filosas garras que le permiten además enfrentar a sus oponentes, este peludo suramericano actualmente es una especie vulnerable de amenaza (VU), de acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y vulnerable a extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Así, con el fin de generar estrategias de conservación para el oso andino, promover la conciencia colectiva sobre su protección e impulsar exploraciones académicas sobre este mamífero, en 1977 ingresó al Convenio Internacional contra el Tráfico de Especies Silvestres (CITES) y en 1998 se consolidó como la imagen institucional de Parques Nacionales Naturales de Colombia. Además, ha sido fuente de inspiración para Manuel Ruiz-García, doctor en Mastozoología y líder del grupo Genética de poblaciones molecular y biología evolutiva de la Pontificia Universidad Javeriana.

A propósito de la celebración de los 60 años de PNN y de ver al oso andino en su escudo, Pesquisa Javeriana conversó con Ruiz-García, que acumula 20 años de trabajo investigativo sobre esta especie, sobre las razones por las que el ‘Guardián de los bosques’ se encuentra en estado de vulnerabilidad, las medidas para conservar su ecosistema y los novedosos hallazgos que su grupo de investigación ha encontrado, producto de las recientes exploraciones científicas sobre esta especie.

 

El oso de anteojos es la imagen de la moneda de $50 pesos en Colombia.

 

 

Pesquisa Javeriana (PJ): El oso de anteojos está en la punta de la pirámide alimenticia de las especies que habitan en la Cordillera de los Andes, pero entonces ¿a qué se debe que esté en la categoría de vulnerabilidad?

Manuel Ruiz-García (MRG): En los cerros de los Andes tenemos dos grandes mamíferos carnívoros, el puma y el oso andino. Lo primero que ocurre es que estos depredadores tienen conflictos con los humanos por ser carnívoros, ya que ellos los señalan como responsables de destrozos en la ganadería o la agricultura. Una segunda razón tiene que ver con su tiempo generacional, esto significa que el número de crías que tienen los osos de anteojos durante su vida es limitado, restringiendo así su capacidad de poblar de una forma rápida los ambientes donde habita.

PJ: En casos como estos, ¿cuál sería la mejor alternativa para la conservación de la especie?

MRG: Podríamos pensar que mover a los osos de una zona a otra es una buena alternativa, pero no es tan sencillo porque al empezar a reubicarlos se puede generar algún tipo de contaminación genética. Entonces nuestra tarea allí, desde los estudios genético-poblacionales, es proporcionar información sobre la conectividad, flujo genético y posible heterogeneidad de genes entre las poblaciones de una misma especie, sobre el tamaño de las poblaciones a lo largo del tiempo, sobre los procesos de posibles cambios demográficos (cuello de botella o de expansión poblacional), y la posible estructura espacial de una especie en su distribución geográfica con el fin de generar alternativas para su correcta clasificación y su conservación biológica.

PJ: ¿Hay avances al respecto para la conservación del oso de anteojos?

MRG: Recientemente publicamos algunos artículos de investigación* que analizan los genes nucleares (genes de los padres y de las madres) y mitocondriales (genes de las madres) de 300 osos de anteojos de Ecuador, Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia con el fin de conformar un banco de datos genéticos suficientemente grande para poder determinar cuántos acervos genéticos diferentes pueden existir en un área geográfica concreta; también para sugerir si la reubicación de especímenes en un territorio dado está introduciendo contaminación genética o manteniendo las características propias de una población al momento de plantear estrategias de conservación biológica.

Generalmente los osos de anteojos viven 30 años en cautiverio y de 20 a 25 años en el bosque.
Generalmente los osos de anteojos viven 30 años en cautiverio y de 20 a 25 años en el bosque, y el periodo que transcurre entre su nacimiento y época de reproducción es de seis a siete años.

PJ: ¿Y ya tienen resultados de este ejercicio de investigación?

MRG: Sí, ya hemos generado una gran cantidad de resultados. Por ejemplo, encontramos que independientemente si los osos de Ecuador son de una cordillera u otra, genéticamente son muy parecidos. Eso significa que no habría contaminación genética a la hora de reubicar a ejemplares de esta especie en el territorio. Sin embargo, para el caso de Colombia, el asunto es diferente porque si bien en Nariño y Cundinamarca existen osos genéticamente muy similares, los osos ubicados en la cordillera occidental en Antioquia y en la Cordillera Oriental en Norte de Santander, están genéticamente algo diferenciados.

PJ: Entonces, ¿qué ocurre en este caso con los osos que no pueden moverse de un territorio a otro?

MRG: Lo primero es entender que los osos seguirán habitando estas zonas y que si bien estos predadores son omnívoros (comen carne como productos vegetales), son principalmente herbívoros. Esto significa que en Colombia los osos andinos se alimentan de bromelias, frutos, raíces, cortezas, hojas y hongos, aunque no desdeñan la carroña o alguna presa si se les presenta la oportunidad. Sin embargo, cuando las personas arrasan con la vegetación y perturban los bosques andinos, muy seguramente modifican la dieta de los osos y éstos pueden estar más predispuestos a atacar a la ganadería. Entonces, un primer asunto es asumir la responsabilidad que tenemos como seres humanos respecto a la conservación de estos ecosistemas y del hábitat de estos especímenes.

Un segundo factor, evolutivo y natural, tiene que ver con la declinación de la especie a lo largo de su historia porque, por ejemplo, los estudios genéticos muestran que hubo una expansión poblacional en esta especie hace aproximadamente 200.000 años, mientras que, durante los últimos 7.000 años, ha habido un decrecimiento de los individuos de su especie, hasta llegar a un estimado de cerca de 18.000 osos en la actualidad.

El oso de los Andes cumple importantes funciones ecológicas como la dispersión de semillas, la depredación y polinización.

PJ: En 1977, el oso de anteojos ingresó al Convenio Internacional contra el Tráfico de Especies Silvestres (CITES) con el fin de evitar su tráfico ilegal. ¿Cree que el objetivo de este convenio sigue vigente?

MRG: Sí. Actualmente no existe tráfico ilegal de oso en el interior de Colombia, pero sí es cierto que en el mercado oriental, los asiáticos emplean muchas partes del cuerpo del animal como fármaco. Por ejemplo, en países andinos como Perú y Bolivia, los indígenas y curanderos suelen utilizar partes de los osos como insumos para sus encantos. Por eso no hay que perder de vista su conservación.

 

Artículos de investigación*

• Ruiz-García M, J Arias-Vásquez, A. Castellanos, L Költer, JM Shostell (2020). Molecular Evolution (Mitochondrial and Nuclear Microsatellites Markers) in the Andean Bear (Tremarctos ornatus; Ursidae, Carnivora): How Many ESUs Are There? Pp. 165-194. En Conservation Genetics in Mammals (Ortega J & JE Maldonado). Springer Verlag Switzerland.

• Ruiz-García M, A, Castellanos, J Arias-Vásquez, JM Shostell (2020). Genetics of the Andean bear (Tremarctos ornatus; Ursidae, Carnivora) in Ecuador: when the Andean Cordilleras are not an Obstacle. Mitochondrial DNA Part A 31: 190-208.

• Ruiz-García M, J Arias-Vásquez, H Restrepo, CH Cáceres-Martínez, JM Shostell (2020).The genetic structure of the spectacled bear (Tremarctos ornatus; Ursidae, Carnivora) in Colombia by means of mitochondrial and microsatellite markers. Journal of Mammalogy 101: 1072-1090.

¡Que los corales del Pacífico sigan gozando de buena salud!

¡Que los corales del Pacífico sigan gozando de buena salud!

Los corales son a los arrecifes lo que los árboles son a los bosques. Con esa descripción, Mateo López-Victoria representa el valor que tienen esos ecosistemas marinos para la conservación de la biodiversidad del país.

Él, biólogo marino de profesión y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana seccional Cali, lidera una iniciativa pocas veces vista en Colombia: la restauración de arrecifes coralinos en Parques Nacionales Naturales ubicados en aguas del océano Pacífico.

Este proyecto surgió hace cinco años del análisis de la degradación que sufren los corales ubicados en el Caribe y en otros lugares del mundo, situación que creen tarde o temprano llegará a las aguas del Pacífico debido, por ejemplo, al calentamiento global y la contaminación.

“Esos procesos de restauración son preventivos, para que cuando llegue el coletazo del deterioro de los arrecifes al Pacífico colombiano, nosotros ya estemos preparados y no empecemos a reaccionar, quizá muy tarde, sobre la marcha del deterioro”, explica López-Victoria.

Él agrega que es necesario anticiparse y prepararse científicamente con el fin de tener suficientes elementos para tomar decisiones con base en procesos que ya hayan probado ser exitosos. Por eso enfocan sus esfuerzos en el conocimiento de especies, técnicas para propagarlas y seguimiento a su desarrollo y desempeño en procesos de restauración aplicados, siempre en las condiciones naturales dentro del Parque, no en un laboratorio.

Gracias a esta exploración, científicos, profesores y estudiantes han logrado conocer profundamente cinco especies de coral, de 15 que tienen en el radar porque ellos son fundamentales para la salud de los mares, de acuerdo con el investigador javeriano. “Los arrecifes coralinos son el ecosistema más biodiverso que hay en el planeta. Por metro cúbico tienen más diversidad que las selvas húmedas tropicales. No hay nada más diverso en número de especies que un arrecife coralino”, complementa.

Incluso, López describe un fenómeno positivo que se da en aquellos presentes en los Parques Nacionales como Gorgona y Utría. Según sus análisis, en ellos se da un ‘efecto de desborde’, es decir, hay unos excedentes en peces, moluscos y otros seres producto de la reproducción que realizan en esas áreas protegidas, por lo que miles de ellos llegan a los lugares cercanos donde está permitida la pesca y extracción de recursos, beneficiando así a miles de personas.

 

Escalas de investigación

Todos los actores que participan en esta cruzada por la conservación de los arrecifes trabajan a diferentes escalas investigativas.

La primera de ellas tiene un énfasis en los trabajos de grado de los estudiantes, los cuales se ejecutan entre seis y 12 meses. “Ellos plantean una pregunta específica sobre la restauración del coral. A partir de eso identificamos la especie, la fragmentamos, probamos los sustratos en los cuales se siembra el coral, técnicas de pegado y cómo se construyen esos sustratos. De ahí se desprende cuáles son los tamaños ideales de corte para que el coral se desarrolle y tenga una alta tasa de supervivencia”, describe el biólogo.

La segunda escala consiste en integrar los resultados de los análisis e investigaciones en función de una pequeña área o arrecife que se quiera restaurar. Por ejemplo, en el Parque Gorgona se ejecutan acciones en el sector de El Remanso, un lugar donde hubo coberturas de coral, pero que se deterioraron en la década de los ochenta por el daño ambiental que sufrió la isla en tiempos en que funcionó el penal, y como consecuencia de fenómenos climáticos que están terminando de entender.

La tercera fase, que es la más robusta, es el programa de restauración de los arrecifes del PNN Gorgona. Este programa es ejecutado por representantes de la Javeriana Cali, como Juan Felipe Lazarus; Fernando Zapata, de la Universidad del Valle; Valeria Pizarro, de la Fundación Ecomares, y los funcionarios Luis Payán y Héctor Chirimías, del Parque Nacional. El objetivo es aplicarlo durante cinco años estableciendo proyectos piloto, e involucrar a otros actores como turistas, pescadores, escuelas de instrucción de buceo y otros científicos.

Además de replicar esta misma experiencia científica en Parques como Utría y Malpelo, López afirma que este modelo también puede servir como ejemplo de recuperación de ecosistemas de otro tipo, pues empodera a comunidades, estudiantes, científicos y pescadores de distintas regiones.

Molinos de piedra: alternativa para conservar la producción de trigo en Boyacá

Molinos de piedra: alternativa para conservar la producción de trigo en Boyacá

Dos bloques de piedra giran velozmente uno sobre otro, chocando entre sí con la fuerza que genera el caudal de varias quebradas en la provincia de Valderrama, en el departamento de Boyacá. Su labor es trillar los granos de maíz hasta convertirlos en una harina fina que con el tiempo pasará al centro de la mesa de familias campesinas en forma de pan.

Aunque milenaria, esta tecnología de molienda llegó a Colombia en el siglo XVI durante la época de la Conquista y se distribuyó a lo largo de la región andina. Se llegaron a tener 250 molinos de piedra en todo el territorio para 1900, lo cual facilitó la elaboración de sopas, tamales y pan blanco. A pesar de que la molinería ha sido una práctica cultural importante durante centenares de años, hoy esta tradición ancestral ha menguado y la historia construida piedra sobre piedra con estas obras arquitectónicas está en decadencia. En la actualidad, quedan seis molinos en pie en los municipios de Socha y Socotá, en Boyacá.

Para preservar el saber ancestral de la molinería artesanal, estimular el cultivo de trigo en estos municipios y conservar el patrimonio de la región, desde 2014 investigadores de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana adelantan un proyecto dividido en tres fases.

Los molinos de piedra son una tecnología foránea que usa la fuerza del agua y de la piedra para moler semillas.

Foto 1. Pie de fotoLas familias de Socha y Socotá conservan una práctica milenaria en el manejo de molinos de piedra.

Molinos de piedra para la reactivación del patrimonio cultural y productivo

El primer paso de los investigadores para desarrollar la etapa inicial del proyecto consistió en identificar el estado del patrimonio local de molienda en los municipios mencionados, a través de revisión documental y visitas a campo. Esta tarea les permitió encontrar hitos históricos que han ocasionado el deterioro de los molinos de piedra en el país hasta hoy:

  • La introducción de harinas extranjeras provenientes de EE.UU. y Canadá a Colombia en los años ochenta disminuyó la demanda nacional, lo que mermó la producción de trigo en la región.
  • La migración de jóvenes campesinos a la ciudad y el desinterés de ellos en esta práctica ancestral ocasionó el deterioro gradual de estas tecnologías tradicionales.
  • La sequía de los ríos, producto de la expansión minera, limitó el funcionamiento de la rueda hidráulica de los molinos.
  • La dinamización de la actividad ganadera en la región reemplazó la actividad agraria y las prácticas de molienda.

Posteriormente, con esta información y luego de un proceso de acercamiento a las comunidades en 2018, el grupo de investigadores recurrió a la Confederación Agrosolidaria Colombia en el departamento de Boyacá con el objetivo de diseñar en conjunto una propuesta de recuperación patrimonial y desarrollo económico para comercializar las harinas de la región a través de la búsqueda de nichos de mercado y el fortalecimiento del ecoturismo, aprovechando la ubicación privilegiada de los molinos de piedra sobre la Ruta Libertadora y su cercanía al Parque Nacional Natural Páramo de Pisba.

“Los molinos expresan la historia de los cereales en Colombia. Su conservación no solo es importante para el patrimonio del país, sino para la economía campesina local”, explica Victoria Eugenia Guáqueta, profesora de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales y coinvestigadora del proyecto.

La riqueza nutricional de las semillas

Históricamente, Socha y Socotá son reconocidos por su rica cultura inmaterial ejemplificada en sus mitos y leyendas, y por contar con prácticas ancestrales de molienda. Por eso, para implementar la estrategia de recuperación patrimonial de los molinos de piedra, identificar el potencial de las harinas producidas en dichos artefactos y encontrar nichos de mercado que reconozcan el valor de estos productos y promuevan la producción de trigo en la zona, en 2019 se inició la tercera fase del proyecto con el apoyo de la Oficina de Fomento y Responsabilidad Social de la Universidad Javeriana.

Para el desarrollo de esta etapa, el grupo de investigadores se dedicó a analizar las características microbiológicas y nutricionales de las harinas a la luz de la Norma Técnica Colombiana 267 del Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación (Icontec), con el fin de realizar experimentos a través de los cuales se identifiquen sus cualidades y potencialidades para elaborar diversos productos como panes, galletas, pastas, entre otros.

El documento NTC 267 presenta criterios físico-químicos, microbiológicos y nutricionales de la harina de trigo para ser comercializada y consumida.

De este ejercicio fue posible descubrir no solo la existencia de 12 tipos diferentes de semillas, sino también encontrar que si bien los granos de los municipios boyacenses tienen un potencial nutricional superior con respecto a las que están en el mercado, todavía existen retos locales en materia de la manipulación de las harinas y el manejo de la producción del trigo que deben ser superados antes de iniciar cualquier proceso de comercialización.

Foto 2. Pie de fotoLas semillas de Socha y Socotá son un producto único que por su potencial nutricional se diferencian de las semillas comunes que se encuentran en el mercado.

La información recolectada fue validada con la población local en espacios de diálogo, con los que lograron visibilizar con ellas la necesidad de conservar la tradición molinera en la región, identificar las oportunidades y desafíos que como comunidad tienen al entrar en el mercado y la importancia de planificar la cadena de valor que les permitirá dinamizar y reactivar la economía local de sus municipios.

“La única alternativa viable que puede reactivar la molinería y conservar tan importante legado es a través de la comercialización. Si las familias ven en la molinería una alternativa para mejorar sus medios de vida, seguro ellos y sus hijos protegerán este patrimonio local”, puntualiza Victoria Guáqueta

Así, luego de recoger estos hallazgos y a la espera de que se restablezca la economía del país por causa de la Covid-19, actualmente el grupo de investigación se prepara para reiniciar el proyecto. Por eso, planean implementar actividades comunitarias que permitan mejorar prácticas de manejo de los molinos de agua, de las semillas y sus harinas y de esa manera impulsar la consolidación de un plan de negocios que a mediano plazo garantice un producto de calidad para poner en el mercado.

Foto 3. Pie de fotoActualmente, el restaurante WOK acompaña la segunda fase del proyecto con el fin de adherirse a la estrategia de comercialización de las harinas de la región.

Programas de conservación de especies y legislación: ¡sí funcionan!

Programas de conservación de especies y legislación: ¡sí funcionan!

Muere el último ejemplar de una especie y hasta ahí llegó su existencia en el planeta. Desaparece y solo queda en el recuerdo, en los últimos registros fotográficos, en pinturas, en colecciones biológicas o en museos de historia natural. Con la especie desaparecen también algunas de las funciones que cumplen en los ecosistemas. Pero cuando se les sigue la pista, se monitorean, se identifican las causas que conllevan la disminución en sus poblaciones y se inician acciones para conservarlas, la historia toma otro rumbo.

Un estudio que revisó las especies de aves y mamíferos reportadas en estado inminente de extinción encontró que los programas de conservación y las legislaciones que protegen la biodiversidad funcionan: entre 28 y 48 especies que estaban en el riesgo más crítico de desaparecer aún están vivas y se han ido recuperando, como el loro orejiamarillo colombiano, el charrán chino o la cigueñuela negra neozelandés, entre las aves, y de los mamíferos el hurón patinegro de Norteamérica, el lince ibérico o el conejo ribereño surafricano.

En el caso del loro colombiano, la especie no se extinguió “por una combinación de medidas de conservación en las tres cordilleras y el hallazgo de nuevas poblaciones en la cordillera oriental”, de acuerdo con el vicerrector de investigación de la Pontificia Universidad Javeriana y coautor del estudio, Luis Miguel Renjifo.

Para definir las especies a estudiar, los 46 autores del artículo científico, publicado en Conservation Letters, tomaron como base 1993, año en el que entró en vigor el Convenio sobre Diversidad Biológica, así como el 2010, cuando se define el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica (más conocido como las 20 metas Aichi), cuya Meta 12 indica que para 2020, “se habrá evitado la extinción de especies en peligro identificadas y su estado de conservación se habrá mejorado y sostenido, especialmente para las especies en mayor declive”.

“La tasa de extinción habría sido entre tres y cuatro veces mayor para el período 1993 – 2020, y entre 12 y 26 veces mayor en el período 2010 – 2020”, si no se hubieran adoptado medidas para salvarlos, concluyen los investigadores.

La información de las listas rojas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que muestra el grado de amenaza de las especies, fue el primer insumo para incluir las especies candidatas. Luego fueron reduciendo la muestra a aquellas que contaban con menos de 250 individuos maduros en 1993, quedando 368 aves y 263 mamíferos.

De ellas identificaron las que tenían amenazas persistentes y alguna medida de conservación vigente, quedando 48 aves y 25 mamíferos. Con toda la información recopilada, y luego de consultar a más de 130 expertos sobre el estado de esas poblaciones y la posibilidad de que se hubieran extinguido de haberlas dejado sin medidas de conservación, quedaron de finalistas 39 especies de aves y 21 de mamíferos.

Entre las acciones para protegerlas los autores destacan el control de especies invasoras, programas de conservación en los zoológicos, la protección del ecosistema, legislación al respecto y la reintroducción de las especies a sus hábitats naturales.

El estudio podría incluso subestimar los efectos de la conservación, dice Renjifo, porque es posible que otras excluidas de la muestra también se pudieron haber extinguido en el período 1993 – 2020. “Lo que pasa es que no fueron analizadas porque se escogieron las especies que estaban en la mayor inminencia de extinción”, agrega.

La afectación a los ecosistemas por la agricultura y la acuicultura, las especies invasoras y la caza son las principales amenazas que sufren aves y mamíferos, es decir, todas ellas son actividades producidas por la actividad humana.

En Colombia, dice María Piedad Baptiste Espinosa, investigadora adjunta del programa de Ciencias de la Biodiversidad del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, “tenemos programas nacionales o estrategias de conservación, siempre guiados por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible”, para el oso andino, el manatí, el cóndor andino, y otros que agrupan varias especies como el de felinos de Colombia o el de mamíferos acuáticos, por mencionar algunos ejemplos.

Los resultados del estudio “evidencian y hacen tangible cómo contribuyen ciertas herramientas de conservación en aves y mamíferos, lo cual es valioso porque demuestra que han funcionado”, dice Baptiste.

En diálogo con Pesquisa Javeriana, Phil McGowan, investigador de la Universidad de Newcastle en Inglaterra y líder del estudio con su colega Rike Bolam, llamó la atención sobre la tasa de extinción natural que, dijo, es muy baja comparada con la forma como el planeta está perdiendo especies actualmente por culpa de la actividad humana: “se estima que la tasa es cien o mil veces mayor a la tasa natural”.

Las especies vivas interactúan entre ellas y proveen beneficios para la humanidad, coinciden los tres entrevistados, y mencionan como ejemplo la polinización y la dispersión de semillas. “Si la tasa de extinción sigue siendo mucho más alta que el nivel natural de extinción”, explicó McGowan, “corremos el riesgo de perder tantas especies que cumplen funciones críticas en nuestro planeta, pérdidas que se pueden sentir a nivel local, regional o potencialmente global, y pueden ser de forma lenta e incremental, en lugar de una sola gran llamada de alarma”.

El informe de la Quinta Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica de Naciones Unidas, presentado el pasado 15 de septiembre, destaca los resultados del estudio cuando menciona los avances realizados en la implementación de las 20 metas Aichi para la biodiversidad en el 2020 que, dicho sea de paso en su mayoría no se han cumplido.

“El estudio demuestra que trabajar por la conservación de esas especies evitó su extinción”, concluye Renjifo; “o sea, vale la pena hacerlo”.

Explorar lo invisible en ecosistemas de condiciones extremas

Explorar lo invisible en ecosistemas de condiciones extremas

La pandemia ha demostrado que los microorganismos están en todas partes: en el cajón de la cocina, en el pasto del parque, en los árboles del Amazonas, en el viento, en su estómago, en el mar, en la nieve.

Tres investigadoras los buscan en los ambientes más inhóspitos, como las aguas termales de Paipa o los paisajes gélidos de páramos y nevados. Hasta allí llegan con sus equipos de trabajo para recolectar no precisamente peces, mariposas o ranas. Van tras lo que no se ve sino en el microscopio, pero que también puede tener colores vistosos y formas artísticas. Persiguen bacterias, hongos y otros microorganismos, porque “son fascinantes”, dicen, cada una con su bicho preferido. A la vicerrectora de investigación y creación de la Universidad de los Andes, Silvia Restrepo, la atrapan los hongos que encuentra en suelos, aguas y sedimentos; María Mercedes Zambrano, directora científica de la Corporación CorpoGen, busca las actinobacterias que viven en líquenes; y Sandra Baena, profesora del Departamento de Biología de la Pontificia Universidad Javeriana, le interesan las bacterias y arqueas que viven solamente en condiciones de alta temperatura y salinidad.

“Queríamos descubrir especies con nuevas potencialidades, porque la idea es saber qué servicios ecosistémicos ofrece la biodiversidad, como por ejemplo el control de patógenos en general”, explica Restrepo, quien durante 2019 trabajó como comisionada en la Misión Internacional de Sabios.

No es la primera vez que este trío de biólogas con doctorados en diferentes campos trabajan juntas. En esta ocasión las unió el programa Colombia Bio, del entonces Colciencias, en un proyecto aprobado que buscó ampliar el conocimiento sobre la diversidad de especies que viven en el territorio. Cargaron sus morrales con decenas de frascos y bolsas estériles y se fueron para el Parque Nacional Chingaza, los termales de Paipa y el Parque Nacional los Nevados. Usando técnicas de biología molecular, Restrepo secuenció el genoma de un hongo, Epicoccum, con potencial biotecnológico para controlar otros hongos que afectan los cultivos, como el Fusarium.

Zambrano dedujo que la cuarta parte de los microorganismos de los líquenes muestra actividad antimicrobiana con potencial uso farmacológico. Y Baena encontró que algunas de las colonias microbianas sumergidas en aguas termales producen pigmentos que podrían ser aprovechados, como tintes naturales en la industria cosmética.

 

La utilidad de estos pequeños organismos

Zambrano analizó los microbiomas de siete géneros de líquenes de páramos colombianos, donde encontró además cepas bacterianas que actúan contra microorganismos de interés clínico. Baena estudió los compuestos activos de una bacteria halófila contra diferentes líneas celulares de cáncer, con resultados exitosos. Otra razón para dedicarse a estudiar estos microorganismos: “Más de un tercio de los medicamentos aprobados corresponde a productos naturales o han sido derivados de compuestos que se encuentran en organismos vivos”, dice uno de los artículos publicados recientemente por las investigadoras en revista internacional. Así, han puesto la mira en aquellos microorganismos que les gusta vivir en ambientes extremadamente salinos, como los halófilos ―que pueden ser arqueas o bacterias―, porque “representan reservorios de nuevos metabolitos bioactivos con diversos grupos de estructuras químicas” y, por tanto, pueden ser útiles en el futuro.

 

Colombia Bio busca fortalecer los conocimientos de la biodiversidad del país y comprender sus posibles usos y aplicaciones, forjando las bases de bioeconomías locales a través del reconocimiento de la diversidad de los territorios y su autonomía.

 

Además, en un trabajo minucioso de laboratorio, encontrar que los microorganismos recolectados producían pigmentos las llevó a nuevas preguntas, como “¿qué tipo de pigmentos acumulan?, ¿cómo es la estructura? y ¿en qué condiciones se expresan esos pigmentos?”, señala Baena. De este modo, descartaron más de 50 cepas de diferentes especies encontradas, para concentrarse en tres arqueas y una nueva especie de bacteria de la familia Salinisphaeraceae.

“Las coloraciones rosa, naranja, marrón y amarilla de las colonias pueden indicar producción de carotenoides”, dice Baena. “Un estudio que profundice en la identificación, características y propiedades de los carotenoides producidos por estas cepas puede ser de gran relevancia para ampliar el conocimiento biológico sobre estos microorganismos y así aprovecharlos como ingredientes naturales en diferentes productos”, concluyen las investigadoras.

 

Coleccionar microorganismos

Así como hay herbarios e insectarios, en la Javeriana, los Andes y CorpoGen existen colecciones certificadas de microorganismos. Depositadas allí las cepas que se identificaron en el laboratorio a partir de las muestras recolectadas, las “podrán seguir estudiando otros grupos, porque quedan a disposición de la sociedad colombiana”, explica Baena.

Las tres científicas están satisfechas con los resultados y continúan investigando para conocer en detalle los microorganismos de su preferencia, a veces juntas, a veces con colegas de sus respectivas instituciones. “Cuando hay confianza se da mucho más fácil esa colaboración”, explica Restrepo, y por eso, continúa Zambrano, “seguimos, cada una buscando, por un lado, lo que cada grupo quiere o puede hacer y, por otro, cuando encontramos oportunidades de poder colaborar, pues ahí siempre estamos: a veces la unión hace la fuerza”.

Las cepas que hoy reposan en sus colecciones representan un insumo invaluable para explorar posibles productos a partir de sus componentes, lo cual contribuye a la valoración de la microbiodiversidad en nuestro país, coinciden las investigadoras. “Es importante continuar analizando y conservando la biodiversidad microbiana en ambientes extremos del país, pues allí su riqueza biológica ha sido poco explorada”, concluyen.

 

Para leer más: Sierra, M. A. et al., “The Microbiomes of Seven Lichen Genera Reveal Host Specificity: A reduced core community and potential as source of antimicrobials”. Recuperado de https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/ fmicb.2020.00398/full
Díaz-Cárdenas, C., Bioactive Potential of Extracts of Labrenzia Aggregate Strain USBA 371: A halophilic bacterium isolated from a terrestrial source, Molecules, 25(11). Recuperado de https://www.mdpi.com/1420-3049/25/11/2546


Título de la investigación: Identificación, valoración y conservación de diversidad microbiana de ambientes extremos y endémicos seleccionados de Colombia
Investigadoras principales: María Mercedes Zambrano, Sandra Baena y Silvia Restrepo
Coinvestigadores: Alba Alicia Trespalacios, Gina López, María Paula Parada, Carolina Díaz-Cárdenas, José Salvador Montaña, Marcela Guevara, María Alejandra Sierra, Juan Manuel Anzola
Corporación CorpoGen, Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Javeriana Vicerrectoría de Investigación y Creación Universidad de los Andes
Periodo de la investigación: 2017-2019

 

 

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