No es digno vivir así, no es digno morir así: el debate de la eutanasia en Colombia

No es digno vivir así, no es digno morir así: el debate de la eutanasia en Colombia

“No es digno vivir así”, se dice alguien que está pasando por una larga y tortuosa enfermedad terminal; así que piensa en la eutanasia para acabar con su dolor. “No es digno morir así”, se dice alguien que está pasando por una larga y tortuosa enfermedad terminal; así que piensa en resistir hasta que su cuerpo aguante. Sobre la mesa se despliega el debate: la libertad de elegir cómo morir.

“Para unos, la eutanasia puede ser una forma digna de morir, pero para otros resulta indigno dependiendo de sus creencias”, explica Eduardo Díaz Amado, médico, doctor en Filosofía y director del Instituto de Bioética de la Pontificia Universidad Javeriana. “Hay que tener presente que en una sociedad plural y multicultural tenemos que respetar las diferencias. Eso es lo que ha hecho la Corte Constitucional. Acá no se ha dicho que todos los que tengan una enfermedad terminal deben pasar por la eutanasia”.

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«Eutanasia – sufrimiento sin fin». Vivir o morir dignamente es un concepto personal y lo que debe garantizarse es la libre elección.

Díaz Amado se refiere a la sentencia que la corte emitió el pasado 22 julio de 2021, en la que amplió el derecho a solicitar la eutanasia. Antes, solo quienes demostraran tener una enfermedad terminal -y cumplieran otros requisitos- podían aplicar al procedimiento, ahora puede hacerlo el paciente que padezca un intenso sufrimiento físico o síquico proveniente de lesión corporal o enfermedad grave e incurable. Es decir: se eliminó la condición de enfermedad terminal.

“En el marco del respeto por la dignidad humana no puede obligarse a una persona a seguir viviendo cuando padece una enfermedad grave e incurable que le produce intensos sufrimientos, y ha adoptado (el paciente) la decisión autónoma de terminar su existencia ante condiciones que considera incompatibles con su concepción de una vida digna”, señaló la Corte Constitucional en un comunicado de prensa.

El homicidio por piedad

“En un sentido histórico, la eutanasia se ha referido a la muerte que se le ocasiona a alguien por piedad o misericordia. En la Edad Media, los caballeros tenían un cuchillo pequeño al que le decían ‘misericordia’, con el cual le daban muerte a quienes estaban malheridos. Era un acto de piedad”, recuerda Díaz Amado quien, además, es autor de la investigación La despenalización de la eutanasia en Colombia: contexto, bases y críticas.

En nuestro país el homicidio por piedad se condenaba con penas menores a las de los otros tipos de homicidio -con sanciones entre seis meses y tres años de prisión-, algo incomprensible para el ciudadano José Eurípides Parra, quien creía que terminar con la vida de alguien, de la forma que fuera, debía condenarse de la misma manera; así que entabló un proceso que en 1997 llegó hasta la Corte Constitucional, específicamente a las manos del exmagistrado Carlos Gaviria Díaz (1937-2015).

“El resultado fue irónico”, apunta Díaz Amado.  “La corte dijo: ‘hay unas razones que justifican este proceder’, y fue más lejos, pues eliminó la pena para quien le ocasionara a otro la muerte por motivos de piedad y bajo ciertas circunstancias”.

Así, Colombia se convirtió en el primer país de mayoría católica que despenalizó la eutanasia con base en argumentos constitucionales, incluso antes de países que históricamente habían sido referentes en esta práctica, como Holanda, que lo hizo en el 2002.

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Las angustias de la eutanasia

Aunque el tema lleva décadas en un agitado debate, el Congreso sigue sin reglamentarlo. “La Corte Constitucional es la que ha tenido que ir dando puntadas para los desarrollos. En 2015 llegó la resolución del Ministerio de Salud que le indicó a las EPS cómo hacer el procedimiento – la corte se lo ordenó mediante la sentencia 970 de 2014-; en 2017, a través de la sentencia 544 vino el derecho de los menores para pedir la eutanasia; y la última sentencia es la que nos tiene hablando de la terminalidad”, explica Díaz Amado.

El experto, además, centra en el foco una amplia cantidad de preocupaciones que surgen ante la falta de normatividad. “¿Qué tal si se abusa? ¿Qué tal que cuando sea abuelito y no pueda hablar mi familia termine diciéndole al doctor que me hagan la eutanasia porque soy un estorbo? ¿Qué tal que el sistema de salud, para no pagar los tratamientos médicos, que son costosos, recomiende la eutanasia en vez del tratamiento? Hay angustias legítimas que hay que tener cuenta”.

Díaz Amado señala con inquietud que, de todas formas, así haya un marco legal que organice el asunto, se necesita más que eso: se requiere un cambio estructural en el sistema de salud y, además, en la relación del médico y su paciente.

“Estamos terminando una investigación con la Unidad de Epidemiología de la Javeriana y colegas de otras instituciones -como el Hospital Universitario San Ignacio, el Instituto Nacional de Cancerología y el Hospital San José de Popayán-, sobre pacientes oncológicos terminales. Les hicimos entrevistas a ellos, a sus familias y a médicos sobre el tema del morir”, describe el médico.

“Muchos contemplan la eutanasia porque están desesperados, porque no los atienden bien. Se sienten abandonados. En el estudio vimos que sigue habiendo médicos que no hablan con sus pacientes. Uno diría que los médicos saben de la muerte, pero no, no hablan de eso, muchos lo evaden. Tenemos un cuerpo médico con el que habría que trabajar mucho todavía el tema de la sensibilidad frente al dolor, el sufrimiento y la muerte”, añade.

Y esta ausencia de empatía, quizás, se puede ver en el comunicado del Instituto Colombiano el Dolor, que reversó la eutanasia de Martha Sepúlveda luego de que se populariza una entrevista realizada por Noticias Caracol, en la que la paciente hablaba de su situación de forma tranquila, sin exhibir visiblemente un gran dolor.

“Eso va muy en la ética de nuestra época, donde si te ven sonriente en el trabajo, silbando, piensan que no trabajas, debes estarlo sufriendo. Lo mismo pasó con Sepúlveda, el hecho de que haya decidido su muerte de manera feliz no es argumento para quitarle el derecho de hacerlo, podemos llegar a la muerte felices”, puntualiza el director del Instituto de Bioética de la Javeriana.

En diciembre de 2020, un juez volvió a autorizar la eutanasia de Martha Sepúlveda y le ordenó a la IPS respectiva que se comunicara con ella para definir los trámites restantes.

Martha Sepúlveda murió luego se una eutanasia llevada a cabo el sábado 8 de enero.

La eutanasia: ¿Desde la ética, la ciencia, la religión o lo jurídico?

Díaz Amado propone el debate desde las posturas tradicionales, y plantearse preguntas en torno a ¿Por qué estamos en esta discusión? ¿Qué tiene que ver con nuestra época? “Antes los médicos decidían todo y desde el siglo XX hay una transformación de cómo se entiende la medicina y va hacia la autonomía de las personas. La constitución de 1991 establece, en el artículo 16, el libre desarrollo de la personalidad. En nuestro país la autonomía tiene un rango constitucional”, señala.

Según él, tanto los avances tecnológicos como la masificación en la prestación de salud cambiaron el escenario en el que el médico conocía y era amigo de toda la familia de su paciente, “ahora pasamos al médico que hace parte de una gran estructura burocrática y los pacientes quedamos chiquitos, perdidos; nos volvimos un dato. Ocurrió una alienación: dejamos de pertenecernos: somos un papel, un dato, un diagnóstico. Algunos lo llaman la deshumanización de la salud”.

Eso, según el especialista, fue trayendo un malestar que derivó en que cada persona encuentre mayor sentido en decidir por sí mismo, de manera autónoma, antes de seguir a ciegas una indicación médica. La decisión de una vida -o muerte- digna ya no estaba en manos de un médico.

¿Cómo reconciliarse?

Para Díaz Amado la cuestión pasa, más allá de los acuerdos jurídicos, por crear una cultura del respeto a la decisión de morir. “Necesitamos instituciones más sensibles, médicos y personal administrativo que tengan cuidado al decidir para responder a la situación de un paciente desesperado que de pronto lo que necesita es apoyo y acompañamiento, más que una eutanasia”.

Allí, señala el médico, los cuidados paliativos podrían entrar a jugar un papel importante. “Cuando hay buenos servicios de cuidados paliativos, las solicitudes de eutanasia disminuyen. Pero eso no quiere decir que porque los haya se le vaya a negar el derecho a morir de cierta manera a las personas”, aclara.

En Colombia, desde 2014 se encuentra vigente la Ley Devis Saavedra, que establece el derecho a recibir este tipo de cuidados, “pero para acceder al servicio siguen ocurriendo cosas como que una señora de 70 años deba hacer una fila en la madrugada para que le den un Dolex. Tenemos una especie de violencia estructural. Todo el que se haya enfermado sabe el calvario que significa ir al sistema de salud. Sería irónico que tuviéramos un excelente servicio de eutanasia en Colombia y continuáramos con un pésimo servicio de salud que no les brinda a los pacientes con enfermedades incurables o terminales el servicio que necesitan”, puntualiza Díaz Amado.

En 2015, una encuesta realizada por diferentes medios de comunicación reveló que el 73 % de los colombianos estaba de acuerdo con la eutanasia. Desde ese año, y hasta el 31 de agosto de 2021, según el Ministerio de Salud y Protección Social, se han realizado 157 eutanasias.

“El setenta y pico por ciento está de acuerdo porque se ha ido identificando con las personas que sufren por cuenta de una patología que es terminal o incurable, y que les ocasiona sufrimiento y dolor”, resalta el médico, y añade que “a pesar de los avances tecnológicos y los tratamientos de los que disponemos hoy; porque comparten la idea de que debemos decidir y nadie debe hacerlo por uno; además, esta cifra señala el divorcio entre la sociedad y ciertas autoridades desde la religión, el derecho y otros sectores que deberían preocuparse más por comprender qué significa esto que está pasando, escuchar a las personas y la época, que en solo oponerse”.

Preguntas y respuestas rápidas

Para finalizar, Eduardo Díaz Amado respondió algunas de las preguntas más comunes sobre eutanasia que hace la gente en redes sociales y en los buscadores de internet.

¿Cuál es la diferencia entre la eutanasia y el suicidio?

La eutanasia se refiere a una muerte que se solicita a un médico en el contexto particular de una persona con enfermedad terminal, incurable o que le está ocasionando sufrimiento, mucho dolor y la haya llevado a considerar que su vida, de esa manera, no puede continuar.

El suicidio es una muerte que no necesariamente está enmarcada en lo que acabo de decir. A veces está relacionado con la depresión, con un estado en el que la persona ha perdido el deseo de vivir, aunque podría recuperarlo con algún tratamiento o el apoyo requerido. Aun así, algunos defienden la idea de que hay personas que podrían decidir no vivir más por diferentes motivos, más allá de estar sufriendo de alguna enfermedad física o mental.

¿Es diferente una eutanasia a un suicidio médicamente asistido?

El suicidio médicamente asistido es aquel que acude a la ayuda de un médico para que se dé, pero la persona que lo solicita no está en el marco de una enfermedad incurable que le ocasione sufrimiento y dolor.

Se habla de tipos de eutanasia directa, activa, pasiva e indirecta, ¿cuál es la diferencia?

Esa terminología ha entrado en desuso, pero sigue existiendo. Se habla de eutanasia activa cuando el médico hace algo -a través de una inyección, por ejemplo- para causar la muerte de una persona en estado terminal, que lo ha solicitado libremente y cumpliendo con ciertos requisitos. En cambio, en la eutanasia pasiva es dejar de hacer por el paciente todo o parte del tratamiento que se venía haciendo, y cuyo resultado será su muerte.

Carlos Gaviria Díaz, magistrado ponente de la sentencia C-239 de 1997 que despenalizó el homicidio por piedad en Colombia, decía que esa distinción no tenía sentido. Era como pensar que dejar de hacer era menos grave que hacer, pero que tenía mucho más mérito decir explícitamente que voy a hacer algo por conciencia y para liberar a alguien de un sufrimiento intolerable, de manera directa, a simplemente no hacer nada.

¿En qué consiste el concepto de muerte digna?

La muerte digna está ligada a los valores personales. Y creo que morir dignamente está relacionado con vivir dignamente. Parece una paradoja en el mundo de hoy: hay quienes viven indignamente no porque quieran, sino porque son pobres, no han tenido acceso a servicios, han vivido en condiciones indignas desde siempre, ¿cómo pretendemos curar eso en el último momento con una muerte digna?

Una muerte digna puede ser morir naturalmente luego de sufrir estoicamente. Pero otros pueden decir que es no pasar por ese dolor y que resulta mejor pedir ayuda para morir.

¿Quiénes deciden si se aplica o no una eutanasia? ¿Pasa por un comité?

La corte ha definido unos requisitos que verifican comités médicos. No toman la decisión, solo verifican. Regular la eutanasia es una ventaja porque la saca de la oscuridad, de la clandestinidad y se ayuda a evitar excesos y abusos. Ahora Minsalud debe recibir los reportes de cómo se hizo, cuál fue el proceso, así se regula y vigila.

¿Un médico puede rehusarse a aplicar la eutanasia?

Tenemos el derecho a la objeción de conciencia, un derecho a no hacer un procedimiento cuando eso atenta contra mis valores más profundos. Pasa con la eutanasia y el aborto. Nadie me podría obligar a hacer un procedimiento en contra de mis propias convicciones morales y éticas.

Lo que no quiere decir que se niegue el servicio…

Primero, el hecho de que un médico tenga ese derecho no significa que lo use como excusa para no brindar un servicio que es un derecho fundamental de las personas en Colombia; debe ser una verdadera expresión de mis valores; segundo, no me da derecho a decirle a alguien: mire, yo no hago una eutanasia y además regañarlo, insultarlo o agredirlo, como a veces también pasa con las mujeres que solicitan un aborto. La objeción de conciencia no da derecho de impartir castigos.

Tercero, se debe garantizar el derecho por parte de las instituciones (EPS e IPS) porque si no, se minaría y fracturaría la integridad moral de la medicina, es decir, el que las personas independientemente de sus creencias puedan confiar en sus médicos y que harán todo de acuerdo con las necesidades y valores de los pacientes. El sistema debe garantizar que, si un médico no lo hace, debe haber otro que lo haga.

 

El año de la vacuna para la desinformación en salud

El año de la vacuna para la desinformación en salud

La alarma por el SARS-CoV-2 continúa. El nuevo coronavirus que apareció a finales del 2019 y se identificó en Colombia en marzo del 2020 ahora tiene variantes que han significado nuevos desafíos para el sistema de salud y, hasta ahora, la fórmula más efectiva para mitigar daños y muerte por la covid-19 ha sido la vacunación.

No obstante, algunas personas disienten de la inmunización por múltiples razones, ya sea por teorías conspirativas -como que con la vacuna se implantará un chip- o por simple desinformación.

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De hecho, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), comunicó que en su momento bastaron solo treinta días para que en YouTube aparecieran 361 millones de videos en la categoría covid-19, además de miles de artículos más en Google Scholar, lo que según la entidad era peligroso por el volumen desmedido de contenido con altas cargas desinformativas, pues ¿cuánta de esa información es correcta?

En este entramado de situaciones gran parte de la población mundial tampoco se ha vacunado porque no tiene acceso a los biológicos, lo cual evidencia desigualdad e ineficiencia en la adquisición y distribución.

Bajo la premisa de combatir la desinformación y propiciar aportes de calidad para que la sociedad pudiera tomar mejores decisiones, Pesquisa Javeriana volcó gran parte de su trabajo informativo de este año a romper mitos acerca de las vacunas y el coronavirus de la mano la colaboración de expertos (vea el especial #SinMitos aquí), quienes respondieron a las preguntas más frecuentes sobre vacunación y covid-19.

Algunos de los interrogantes resueltos fueron: ¿por qué es importante vacunarse?, ¿los pacientes con cáncer y otras condiciones especiales deben vacunarse?, ¿por qué fue posible crear una vacuna para la covid-19 en menos de un año?, ¿la vacuna altera el ADN?, ¿los pacientes con enfermedades respiratorias y cardiovasculares deben vacunarse contra la covid-19?, ¿los niños deben vacunarse contra la covid-19?

Hacía finales del 2021, una de las dudas que causó revuelo fue si la vacuna contra la covid-19 era efectiva y no tenía contraindicaciones para niños y niñas menores de 12 años, pues a inicios de octubre eran pocos los países que habían incluido a este grupo poblacional dentro de sus planes de inmunización ya que, como lo aseguraron expertos, en su momento no existían estudios suficientes sobre su eficacia. (Lea la historia completa aquí y conozca los casos de Latinoamérica y, en especial, de Colombia).

¿Las variantes de la covid-19?

Ahora bien, la mutación fue inevitable, investigadores de distintas áreas explicaron para Pesquisa que las variantes podrían ser más infecciosas y de mayor velocidad de propagación. Los expertos fueron claros al comunicar que los virus no son estáticos y el SARS-CoV-2 no fue la excepción, por eso la aparición de variantes como la mu, delta y ómicron.

A propósito de la variante delta, según la viróloga María Fernanda Gutiérrez, profesora del Departamento de Microbiología de la Javeriana, “esta no producía más mortalidad, respondía igual a las pruebas de diagnóstico y parecía responder igual a las vacunas”. Ahora, el riesgo está sobre la nueva cepa denominada omicron, de la que aún se sigue indagando.

En ocasiones la sintomatología por covid-19 no solo se supera luego de que la prueba sale negativa. Una de las secuelas de la enfermedad que llamó curiosamente la atención en lo corrido del 2021 fue la caída del pelo.

Juan Pablo Correa, periodista de Pesquisa Javeriana, padeció esta afección y encontró que varios dermatólogos y tricólogos (quienes estudian el pelo) tuvieron un incremento en sus interconsultas por caídas de pelo que pueden estar relacionadas con la covid-19 (lea la nota completa).

Para la dermatóloga Isabel Cristina Cuellar, coordinadora de la especialización en Dermatología de la Universidad Javeriana, la principal causa de la caída del pelo después del coronavirus es el estrés. Sin embargo, no se debe descartar la inflamación generalizada que produce la infección, incluyendo la que ocurre en la piel como órgano involucrado en la respuesta sistémica por el virus.

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Y es que el estrés y la salud mental, en general y en tiempos de virus y vacunación, no dejó cabos sueltos, por lo que no es raro tener este tipo de efectos, pues, las noticias falsas, sumadas a la incertidumbre en los procesos de vacunación, habrían sido las responsables del aumento de los índices de ansiedad y síntomas depresivos en el 2021. Así lo reveló  Lina María González, especialista en psiquiatría y magíster en Epidemiología Clínica y profesora de la Pontificia Universidad Javeriana. (véalo aquí).

“La pandemia y lo que han implicado las cuarentenas han sido importantes detonantes de ansiedad y de síntomas depresivos, sobre todo porque han sido un ejercicio de incertidumbre”, expone González.

Otros recomendados en salud

En términos de salud, el 2021 no solo generó debate alrededor de la pandemia que nos aqueja como sociedad desde hace casi dos años, sino sobre otros temas de interés público, como los efectos del cigarrillo electrónico en la salud; o el de la eutanasia, un tema controversial que revivió después del caso de Martha Sepúlveda, quien, tras la novedad de la Corte Suprema que indica que ya no es necesario padecer una enfermedad terminal para pedir una eutanasia, solicitó el procedimiento, su IPS la aprobó y luego la cancelaron.

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Este caso generó un interés mediático que continuó varias semanas y a comienzos de diciembre el Juzgado 20 civil de circuito de Medellín le ordenó a la IPS correspondiente comunicarse con Sepúlveda para practicarle la eutanasia.

En este 2022 Pesquisa Javeriana continuará el cubrimiento de todo lo relacionado con la evolución de la pandemia en el mundo y seguirá creando, de la mano de la academia y desde el punto de vista científico, un espacio de calma informativa que permita contrastar distintas voces que aporten al objetivo de brindar una mirada periodística basada en los datos y la ciencia en Colombia.

Distracción en los hospitales, alivio para el paciente

Distracción en los hospitales, alivio para el paciente

Si usted, en un hospital, ha tenido que soportar procedimientos incomodos y dolorosos, como el paso de una sonda por la nariz o la boca, o para muestras de orina; o como lo tienen que vivir inevitablemente las personas con diagnóstico oncológico por su tratamiento de quimioterapias: pinchazos con aguja para canalización de vena o para muestras de laboratorio, ahora imagine si esto lo tuviera que experimentar todos los días durante periodos prolongados de tiempo.

Los niños con esta patología, en su tratamiento, que incluye quimioterapias, tienen ciclos frecuentes en los que, por ejemplo, la punción venosa es una constante, la cual puede generar dolor, fatiga, ansiedad, estrés, taquicardia, miedo y una memoria a largo plazo que lo predispone a cualquier evento en el que tenga que ser pinchado, pues se rehusará a toda costa.

Ante esto se ha demostrado que la distracción es una intervención de enfermería benéfica para aliviar sensaciones como estas en los niños y adolescentes, pro – ducto de diversos procedimientos hospitalarios que resultan incómodos y dolorosos para ellos.

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No obstante, es necesario tener en cuenta las preferencias que tienen los pacientes para desviar su atención y distraerse, ya que al ser personalizadas tienden a ser más terapéuticas y favorecer el cuidado.

Con el ánimo de darles voz a los pacientes pediátricos, atender su necesidad y mitigar la respuesta negativa frente a procedimientos dolorosos, entre ellos la venopunción, investigadoras de la Facultad de Enfermería de la Pontificia Universidad Javeriana, desde la investigación cualitativa, describieron las preferencias visuales y auditivas que tienen niños y adolescentes de 7 a 16 años con diagnóstico oncológico cuando son puncionados para distraerse.

Karol Johanna Briñez Ariza y María Elizabeth Gómez Neva, profesionales en enfermería e investigadoras del proyecto, cuentan que los participantes del estudio, ubicados en un hospital de Bogotá, fueron críticos al decir que las técnicas de respiración comúnmente usadas por el personal de enfermería, en las que les dicen “piense en otra cosa” o “respire profundo”, no les parecían funcionales e incluso podían llegar a ser desagradables. Más bien, manifestaron que la música, las series de televisión, películas y juegos virtuales, con audífonos (diademas de manos libres), eran importantes, cuando los estaban ‘chuzando’, para sentir menos dolor, pensar en otra cosa y sustraerse de ese ambiente.

“Sabemos que los procedimientos que normalmente realizamos generan dolor, angustia y miedo. Como enfermeros, tenemos la responsabilidad y el gusto de lograr que el ambiente sea agradable para nuestros pacientes”. María Elizabeth Gómez Neva

Los adolescentes prefieren la música, entonces se les ve con los auriculares y el celular, pero los niños menores prefieren hacer uso de la tablet o el teléfono para jugar de forma interactiva”, dice la profesora Briñez.

Esto es una gran ventaja, asegura Natalia*, quien recuerda muy bien la experiencia de su hermano. Han pasado 18 años desde que Tomás* pasó por un arduo proceso para combatir el cáncer, “para ese momento recuerdo que su distractor era ver Plaza Sésamo, y una de sus motivaciones en el proceso era recibir diplomas por sus logros, no mucho más que eso”, cuenta, pues “para ese tiempo qué celulares con tecnología para jugar, escuchar música o esas cosas, si lo que existían eran unas panelas”.

Distraer al paciente pediátrico para disminuir el dolor

Esta pesquisa hace parte de la fase inicial de un megaproyecto que reúne un conjunto de investigaciones y que tiene como fin crear un prototipo de distracción multisensorial para distraer a los niños en situaciones médicas complicadas y hacer más amigables las intervenciones de cuidado de enfermería para el paciente, teniendo en cuenta sus gustos e intereses.

“El aliciente para pensar en la distracción de niños y adolescentes con diagnóstico oncológico nace de una necesidad de cuidado de la enfermería, porque sabemos que los procedimientos que normalmente realizamos generan dolor, angustia y miedo, sobre todo en la población pediátrica. Entonces, como enfermeros, tenemos la responsabilidad y el gusto de lograr que el ambiente sea agradable para nuestros pacientes”, señala Gómez.

Las investigadoras aseguran que, con el desarrollo de este proyecto, el ideal es impactar a otros pacientes que pasan por la misma situación, que deben ser punzados constante – mente, les tienen que poner sondas, entre otros procedimientos. “Reconocer la distracción como una intervención necesaria que hace parte de la enfermería nos pone en un lugar como profesionales del cuidado en el que podemos lograr una experiencia más agradable, a pesar de lo difícil y doloroso que pueda llegar a ser su contexto”, finaliza la profesional Briñez.


 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN:

Preferencias de distracción virtual y auditiva de niños y adolescentes entre 7 a 16 años con diagnóstico oncológico en tratamiento con quimioterapia endovenosa, en un hospital de Bogotá, 2018-2019

INVESTIGADORA PRINCIPAL: Karol Johanna Briñez Ariza

 COINVESTIGADORA: María Elizabeth Gómez Neva

Facultad de Enfermería

Grupo de investigación Conceptualización y Práctica de Enfermería

Departamento de Enfermería Clínica

PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2018-2019

De la migración forzada a la conquista de Marte: ¡Ya circula Pesquisa Javeriana 58!

De la migración forzada a la conquista de Marte: ¡Ya circula Pesquisa Javeriana 58!

Para pagar las deudas históricas que tiene el país con su producción y divulgación de ciencia, el vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, Luis Miguel Renjifo, atribuye unas responsabilidades puntuales al Estado, pero también pone su mirada en la apropiación social del conocimiento, una herramienta para que las investigaciones lleguen al ciudadano de a pie y los hallazgos en investigación impacten en la vida cotidiana.

En su editorial de Pesquisa 58, titulada Apropiación social del conocimiento: una oportunidad para el país, Renjifo cuenta cómo desde la academia, y sobre todo, desde la Javeriana, en donde se realiza el Congreso La Investigación o se producen publicaciones como Pesquisa Javeriana, que suman un grano de arena a la construcción del castillo de la divulgación científica en Colombia.

Para la edición 58, la última del año, Pesquisa reunió ocho investigaciones sobre diferentes temas que tienen en común un cuidadoso proceso de indagación y dan cuenta de distintas realidades, desde la cruda situación de los migrantes forzados que usan las fronteras de Colombia para viajar a otros países, hasta las difíciles preguntas que plantean algunos investigadores ante la posibilidad de conquistar Marte.

A continuación puede leer la nueva edición de Pesquisa en este formato interactivo:

O si prefiere navegar por el micrositio de la nueva Pesquisa Javeriana, presione este enlace. Mientras tanto, aquí le resumimos de qué trata cada tema de Pesquisa 58.

Portada:

Cruzar el desarraigo: cómo comprender la migración forzada

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Colombia es lugar de paso y de permanencia de fenómenos migratorios. ¿Cómo darle una mirada humana a la situación de miles de personas que dejan sus países de origen? ¿Qué pasa en Necoclí, Táchira y qué responsabilidades tienen los diferentes Estados? Conozca estas respuestas de la mano de dos investigadores expertos en migración.

 

Creación artística

¿Llegar a Marte para vivir como en la Tierra?

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Colonizar Marte también supone pensar qué tipo de sociedad se quiere exportar al universo. Un proyecto javeriano se hace preguntas como que complejizan este sueño tan añorado por la humanidad. ¿Cuáles especies llevaríamos para poblar Marte?, ¿bajo qué criterios?, ¿cómo sería la organización de Marte si la conquistan multimillonarios?

 

Entrevista

“Uno no hace transformaciones con un discurso”, María Adelaida Farah

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Es necesario analizar la vida académica e investigativa desde la perspectiva de género. ¿Cómo está la Javeriana vista desde este enfoque y qué aprendizajes pueden surgir para aplicar esta mirada en otros entornos universitarios y académicos? Esto se pregunta María Adelaida Farah, actual decana de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales y recién nombrada vicerrectora de Extensión y Relaciones Interinstitucionales de la Javeriana cargo que ocupará a partir de enero de 2022.

Ciencia y sociedad

La palabra de Dios con perspectiva de género

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¿Qué sucede al analizar un relato bíblico que describe un feminicidio? Un grupo de investigadores estudiaron, de la mano de distintos colectivos de mujeres, uno de los pasajes más escabrosos del Antiguo Testamento: Jueces 29 o “El levita y su concubina”.

Investigar el país

Distracción en los hospitales: alivio para el paciente

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Una buena canción, un videojuego o ver alguna serie de televisión ayuda a aliviar la ansiedad y otras sensaciones de estrés en pacientes menores de edad durante procedimientos médicos.

Innovación

Sistema de monitoreo de ríos: para evitar tragedias

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Conozca cómo funciona el dispositivo que, a través de ultrasonido, vigila el crecimiento de los ríos Negro y Nare, en Antioquia, para alertar a los expertos y a la comunidad local con el fin de accionar planes de contingencia ante una creciente y salvar vidas.

 

Ciencia profunda

¿La sobrecalificación laboral produce frustración o motivación? El caso de Turquía

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Ocupar un cargo estando sobrecalificado no solo sucede porque el mercado no le esté pagando bien a los profesionales mejor preparados, también pasa porque el empleado busca otros incentivos más que el dinero. ¿Quiere saber más? Entérese aquí.

 

Jóvenes que investigan

Ciencias ómicas moléculas que trazan los caminos de jóvenes investigadoras

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A través de predicciones y evidencias basadas en el estudio de genes, proteínas y metabolitos, dos jóvenes científicas ayudan a reducir el tiempo y los gastos en investigación en procesos de medicina y agricultura.

Novedades editoriales

El periodismo ambiental en Colombia: una historia de lucha, resistencia y supervivencia

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Una historia todavía verde. Así se llama el libro de Maryluz Vallejo, que reúne la visión de periodistas, líderes y ecologistas, entre otros, sobre la historia ambiental colombiana. Una guía para entender las preocupaciones y retos del país en este tema.

Viajar para innovar: Daniela Patiño y los viajes de una joven científica

Viajar para innovar: Daniela Patiño y los viajes de una joven científica

Producir conocimiento científico en neumología, geriatría, cuidado crítico y reumatología -una especialidad médica que se encarga de los trastornos relacionados con el aparato locomotor y el tejido conectivo- para y desde Colombia es la apuesta de esta joven investigadora dedicada a la medicina.

Daniela Patiño Hernández es residente del departamento de Medicina Interna en el Hospital Universitario San Ignacio, ubicado en Bogotá. A sus 27 años cuenta con más de 33 publicaciones científicas, ha participado en actividades académicas como congresos, intercambios internacionales y ha sido asistente de investigación.

Su motivación para entrar en el campo de la ciencia consiste en crear conocimiento. “Como médicos no podemos únicamente esperar la llegada de la literatura internacional y aplicar estos hallazgos en nuestros pacientes. Es importante crear soluciones a nivel local, conocer, por ejemplo, cuáles son los factores de riesgo en nuestra población y estudiar la aplicabilidad de los resultados de los grandes estudios en nuestro medio”, dice.

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El despegue de un vuelo científico

 Patiño nació en Bogotá y, debido al trabajo de su padre, a los ocho meses se mudó a Londres, donde vivió cinco años. Después migró a Quito, Ecuador, y allá vivió diez. En su último año de bachillerato regresó a Colombia con un objetivo claro: ser médica.

En el 2012 ingresó a la carrera de Medicina en la Pontificia Universidad Javeriana y en cuarto semestre entró al semillero de Neurociencias y Envejecimiento, dirigido por el geriatra Carlos Alberto Cano, lo que le permitió continuar viajando por el mundo pero, esta vez, para investigar y potenciar sus estudios.

En 2015 aterrizó en el aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México con un compañero del semillero.

“Este viaje ocurrió en el marco de una investigación que se desarrollaba en Bogotá. La idea era evidenciar síndromes geriátricos como la fatiga y la sarcopenia, que es la pérdida de masa, fuerza y funcionamiento de los músculos que impide realizar actividades como caminar o comer”, explica Patiño.

Viajaron para aprender sobre pruebas estadísticas y manejo de software en el Instituto Nacional de Geriatría de la mano del médico Ulises Pérez. El objetivo era aplicar esos nuevos conocimientos en una encuesta que  se adelantaba en Bogotá.

Uno de los resultados fue la relación significativa entre la depresión y la enfermedad pulmonar obstructiva, EPOC, en los adultos mayores.

Durante el mes que estuvo en Ciudad de México, Patiño escribió su primer artículo científico. En ese momento, el doctor Pérez le dio un consejo que aún pone en práctica: “Para escribir, lo primero que hay que hacer es ponerle el título y los autores, si pones tu nombre, seguro que lo vas a acabar”.

Dos años después, cuando estaba en décimo semestre de Medicina, existía la posibilidad de viajar a Washington, Estado Unidos, al Congreso de la Sociedad Torácica Americana, ATS.

Patiño quería presentar una ponencia, pero aún no se había graduado. “Le pregunté a mis profesores si podía hacerlo y la respuesta lógica hubiera sido no, porque aún no tenía experiencia, pero me dijeron que sí. Tuve que prepararme un mes completo”, recuerda con emoción.

Al gigantesco centro de convenciones asistió con la profesora Alejandra Cañas, directora del Departamento de Medicina Interna y neumóloga de la Universidad Javeriana, para presentar la investigación científica que desarrollaron en el semillero, en conjunto con el Instituto Nacional de Geriatría de México, sobre cómo los adultos que padecen sarcopenia tienen mayores índices de mortalidad por EPOC. Este fue uno de varios artículos que resultaron de esta investigación.

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Producir conocimiento desde y para el país

Después de graduarse, en 2018, Patiño continuó en el semillero de investigación. Allí presentaron un proyecto que ampliaba la información sobre las condiciones sociodemográficas y de salud de los adultos mayores a nivel nacional, ya no solo en Bogotá.

En este proyecto participó como joven investigadora e innovadora del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y pudo evidenciar que entre el 54 % y el 58 % de esta población tiene acceso a las tres comidas diarias y que entre el 10 % y el 18 % de adultos mayores presentan síndromes geriátricos como la sarcopenia.

Más campos de acción

Aunque Patiño inició su carrera investigativa en el área geriátrica, ahora se desempeña en campos como la reumatología y el cuidado intensivo.

Sobre el primero realiza una investigación acerca de la cantidad de reumatólogos disponibles para cubrir la demanda de esta especialidad en Latinoamérica. Encontró que no hay muchos, razón por la cual inició el programa de Reumatología en la Universidad Javeriana.

Del segundo campo ha participado en diversos estudios que analizan el potencial rehabilitatorio que tiene un paciente al ingresar a una unidad de cuidado intensivo y los factores que influyen en la autoextubación de una persona –cuando un paciente está sedado, pero aún así se retira los tubos que le permiten respirar.

Daniela Patiño llega a las seis de la mañana al Hospital San Ignacio y visita a sus pacientes: pasa revista, revisa los exámenes de cada uno y sus historias clínicas. Después los examina y les explica qué medicamentos o procedimientos van a tener en el día. En la tarde está en consulta externa y una vez a la semana y durante sus tiempos libres se dedica a investigar.

“Eso es lo que más me gusta de mi trabajo: conocer tantas historias de vida, tener un impacto sobre ellas y acompañar a las personas en los procesos de enfermedad, que son tan difíciles muchas veces”, comenta.

Aunque hay casos en los que no hay respuestas inmediatas a algunas enfermedades, para esta joven la investigación brinda un abanico de soluciones que pueden resolver incógnitas o, por lo menos, permiten mejorar la calidad de vida de los pacientes. “Eso sí, lo más importante es continuar haciendo ciencia desde y para el país”, concluye.

Calidad de vida de niños y adolescentes con labio y paladar hendido

Calidad de vida de niños y adolescentes con labio y paladar hendido

Dominic tiene siete meses y Paola, su madre, ya teme por un futuro en el que el bullying sea el protagonista de la historia de su hijo. “¿Será que va a tener amigos?”, se pregunta, “¿se relacionará fácil?, ¿le costará hablar en público?”. A estos interrogantes se suman los de otras de las familias que experimentan la misma situación, ¿le dará pena ser fotografiado(a)?, ¿podrá socializar en el colegio?

El menor nació con fisura labio palatina (FLP), un defecto craneofacial producido por alteraciones en el embrión, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), constituye la malformación congénita más frecuente de la región facial.

Su labio y paladar no están unidos y reflejan un aspecto diferente al convencional, pero eso no le impide soltar una sonrisa tras otra con confianza y frescura. No obstante, los pacientes con FLP, a medida que crecen y se relacionan con la sociedad, parecen tener una percepción diferente y no tan despreocupada de la vida.

Así lo demuestra un estudio realizado por el grupo interdisciplinario e interprofesional para la atención de pacientes con labio y paladar hendido (LPH) de la Pontificia Universidad Javeriana, conformado por un equipo de estudiantes y docentes de odontología, especialistas en odontopediatría, ortodoncia, cirugía maxilofacial, periodoncia, fonoaudiología y psicología, quienes se aproximaron a las experiencias de niños, niñas y adolescentes con fisura labio palatina para determinar su percepción y la de sus familias acerca de su calidad vida.

¿Qué encontraron en el estudio?

Los investigadores evidenciaron un impacto significativo en las diferentes áreas de la vida de menores entre los 10 y 20 años de edad con esta anomalía craneofacial. Determinaron que sus preocupaciones más comunes son los posibles efectos a nivel biológico, funcional, estético; y en mayor medida, en la dimensión psicológica, social y el área educativa.

Según el estudio, algunas de las características que pueden alterar la calidad de vida de las personas con FLP son las dificultades en la alimentación, problemas de fonación relacionados con el habla, alteraciones auditivas, dentales y en su fisionomía, explica María del Pilar Bernal, odontóloga javeriana, estomatóloga pediatra e investigadora del proyecto.

“Con esto también llega la dificultad de socializar asertivamente, la variación emocional y del estado del ánimo, tanto de la persona que lo padece como para la familia, entre otras situaciones difíciles de sobrellevar en un principio”, añade Bernal.

Según el, la prevalencia de labio y paladar hendido asociados es de 0.07 % en la población colombiana, mientras que estos eventos se presentan en menor proporción si se hace referencia a la fisura labial o paladar hendido por separado.

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¿Cómo es el tratamiento del labio y paladar hendido?

El camino para corregir esta condición puede llegar a ser muy tortuoso, pues los pacientes son sometidos a diversos procedimientos quirúrgicos reconstructivos de labio, paladar y nariz, además de otros tratamientos y terapias. A medida que crecen, todo parece tornarse más difícil en términos de calidad de vida, especialmente por la percepción de su autoimagen y la posibilidad de entablar relaciones sociales.

Así lo evidenciaron algunos participantes del estudio quienes, según indica Oscar Montaño, psicólogo y coautor de la investigación, reconocieron tener ansiedad y alta preocupación por su imagen con una tendencia a disminuir a medida que el proceso avanzaba bajo un acompañamiento integral del personal de salud.

“Esta condición genera retos estéticos y funcionales que requieren atención interprofesional e interdisciplinaria desde la primera infancia hasta la adolescencia tardía. Dichas intervenciones se encuentran dirigidas a restaurar, no solo la apariencia, sino también su función (la capacidad de alimentación, comunicación y escucha)”, asegura Bernal, quien además es docente del posgrado de Odontopediatría de la Facultad de Odontología de la Universidad Javeriana.

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Los niños, niñas y adolescentes, así como sus acudientes, manifestaron en la investigación lo importante que es la intervención quirúrgica para ellos, pues les ayuda a enfrentarse al mundo con mayor seguridad y cambiar sus discursos de desesperanza por el surgimiento de pensamientos, sentimientos y emociones positivos.

No obstante, el sistema de salud colombiano -si bien incluye algunos procedimientos quirúrgicos y consultas como las de psicología y fonoaudiología en el Plan Obligatorio de Salud o POS- en realidad existen pocas EPS que ofrecen un tratamiento integrado y coordinado con un grupo interprofesional e interdisciplinario idóneo y preparado para la atención de esta población.

“Nos encontramos con atenciones que la mayoría de las veces ofrecen estos tratamientos de manera individual, lo que hace que estos pacientes y sus familias se enfrenten a barreras de acceso ante un servicio en salud que debe ser integral y desde el nacimiento hasta la adultez, de manera que asegure un acompañamiento en la rehabilitación del paciente y su integración a la sociedad de forma positiva”, explica la profesora Bernal.

María Claudia Martínez, ortodoncista y coordinadora del grupo, añade y es enfática al decir que, “todos los tratamientos van sumando, por ejemplo, en ortodoncia, cuando ellos se ven sonreír a sí mismos, hay un cambio impresionante. Hace poco llegó una niña con sus papás, estaba feliz porque ya había terminado su tratamiento. Verla tan adaptada y totalmente incluida en la sociedad -porque así se sentía-, fue especial”, cuenta.

Un camino espinoso

Las familias y el personal de salud reconocen que el camino para llegar a estos cambios físicos que les permite a los pacientes sentirse bien con su imagen, incluidos y adaptados, no es fácil.

La investigación demostró, en cuanto a la dimensión estética, que la apariencia física es más importante en adolescentes y en especial en las mujeres, hecho que contribuye a un mayor riesgo de ajuste psicosocial para ellas, problemas de comportamiento y angustia emocional.

Al ver la vulnerabilidad de los niños y adolescentes para la integración social, los expertos notan que, en muchos casos, a modo de compensación, los padres son permisivos y sobreprotectores, considerando que así los cuidan mejor.

Al respecto, Montaño dice que estos extremos tampoco son buenos: “La fisura labio palatina no es una enfermedad, es una condición o una diferencia craneofacial como lo dice ahora la OMS, con la que se aprende a vivir, teniendo como resultados a pacientes muy prósperos, productivos y sin complicaciones para desenvolverse en su vida cotidiana después de haber pasado por todos sus procesos”.

Para el psicólogo, la etiqueta de “diferente” la hacen más los demás y no las mismas personas que tienen la condición. Así, la invitación de los expertos es a acoger a esta población para que, motivados por la aceptación social, no tengan que experimentar la discriminación.

“No basta con entender de qué se trata y evaluar de dónde proviene, que de por sí es difícil, porque depende de múltiples factores, pues aparte de la predisposición genética están los factores ambientales, el tabaco, el alcohol, la alimentación, el uso de sustancias psicoactivas, entre otras. También es importante educar sobre esta condición que cualquiera puede experimentar”, dice la estomatóloga pediatra Bernal.

La experta explica que estos cambios inician desde un buen manejo del lenguaje, entendiendo, por ejemplo, que expresiones como “labio leporino” o “el boquete”, coloquialmente escuchadas en el argot popular, no deben promoverse, pues según explica, “la expresión ‘leporino’ viene de la palabra ‘leporum’ que es labio libre, como el labio que tienen los conejos; expresiones que promueven la discriminación y pueden dejar secuelas aún más significativas cuando provienen de experiencias infantiles”.

Ante esto, los expertos indican que ya hay un consenso dentro de las asociaciones que manejan esta anomalía a nivel mundial e invita a sumarse a este movimiento en el que desde el lenguaje se previene la discriminación.

Para leer más

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN:  Aproximación a la percepción de la calidad de vida de los niños y adolescentes con Fisura labio palatina no Sindrómica (FLPNS) bajo tratamiento integral en la clínica de Labio y paladar hendido (LPH) de la Pontificia Universidad Javeriana- Bogotá- Colombia.  Estudio fenomenológico.
 

INVESTIGADORES: Niyireth Rocío Rocha Osorio, María del Pilar Bernal Pardo, Óscar Mauricio Montaño, Ángela Suárez y John Roberto Alba

Facultad de Odontología – Grupo Interdisciplinario para la atención de pacientes con lPH
 

PERÍODO DE LA INVESTIGACIÓN:  Artículo en proceso de publicación en revista indexada – segundo semestre 2021

Si desea conocer el artículo completo por favor comunicarse a alguno de los siguientes correos:

mbernalp@javeriana.edu.co

oscar_montano@javeriana.edu.co

Redes sociales de los investigadores:

Instagram: @dra_pilibernalp @osskarm06 @ps.johnroberto

Vacuna covid-19 para niños y niñas menores de 12 años: ¿Está todo claro?

Vacuna covid-19 para niños y niñas menores de 12 años: ¿Está todo claro?

Primero Cuba, luego Chile y El Salvador. Después Colombia y Estados Unidos. A pesar de algunas incertidumbres científicas, avanzan los planes de vacunación contra esta enfermedad en niños y niñas desde los 2 y 3 años.

A inicios de octubre eran pocos los países que habían incluido a los menores de 12 años dentro de sus planes de inmunización contra la covid-19, ya que como lo aseguraban expertos como Oscar Franco, médico javeriano, doctor en Epidemiología y director del Instituto de Medicina Social y Preventiva (ISPM) de la Universidad de Berna, Suiza, no existía evidencia suficiente frente a la seguridad y eficacia de la inoculación en este grupo poblacional. “Es necesario evaluar que los beneficios sobrepasen los riesgos”, aseguró.

Desde el inicio de la pandemia se reconoció a los niños, niñas y adolescentes como el grupo poblacional con menor riesgo de enfermarse y de morir por la covid-19. Según un informe de la OPS, la evidencia ha indicado que son menos susceptibles a la infección por SARS-CoV-2 y transmiten con menos frecuencia el virus que los adultos. Asimismo, cuando adquieren la infección, por lo general, no presentan síntomas o son leves.

Sin embargo, para buscar el control de propagación del virus o la afectación de nuevas variantes, los gobiernos han decidido ampliar el plan de vacunación a niños desde los 3 años -para el caso colombiano-, 6 años en Chile y 2 años en Cuba.

Hasta ahora, las farmacéuticas Sinovac y Pfizer en alianza con BioNTech cuentan con estudios científicos realizados .

En un anuncio público, esta última destacó la efectividad de sus biológicos en niños de 5 a 11 años haciendo énfasis en que en el primer ensayo clínico la vacuna fue segura, bien tolerada y mostró fuertes respuestas de anticuerpos neutralizantes. Por su parte, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) más tarde, bajo sus propios estudios, validó estos resultados. Ahora vienen en camino los resultados de análisis clínicos en Fase III de la vacuna Moderna.

Tanto la FDA como la EMA -en español Agencia Europea de Medicamentos-, y otras agencias reguladoras y locales de todo el mundo, tienen el rol de autorizar y hacer seguimiento de los medicamentos para poder comercializarlos o aplicarlos.

Vacunación en niños: una tensión científica y política

El Salvador fue el primer país centroamericano en aprobar la vacunación para este grupo poblacional. El 10 de septiembre, el presidente Nayib Bukele informó por su cuenta de Twitter que comenzarían a inmunizar a los menores de 6 años en adelante.

Ante esa medida, el presidente de la Asociación de Pediatría de El Salvador, Rodrigo Siman Siri, resaltó en conversación con Pesquisa Javeriana la tensión existente entre las decisiones políticas y las validaciones científicas. “Lastimosamente esta pandemia, principalmente en Latinoamérica, y específicamente en nuestro país, se ha atendido desde una perspectiva política y no científica”.

En la decisión de aplicar Sinovac para menores de 12 años -que es la misma utilizada en Colombia para esta población-, “no se consultó a las sociedades científicas del país”, desconociendo, según el experto, la existencia de un comité asesor que ha orientado históricamente al plan nacional de vacunación.

La Asociación de Pediatría de El Salvador aconsejaba “no aplicar la vacuna hasta no contar con estudios científicos sólidos para recomendarla”, narró Siman Siri, quien no desconoce que existe un estudio publicado en The Lancet, “pero es muy pequeño, en una sola ciudad en China, con algunos conflictos de interés de los investigadores donde decían que es segura, pero su eficacia se pone en duda”, puntualizó el especialista en pediatría.

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“Con esa publicación no es suficiente y le dijimos a la población que esperara un poco para inocular a niños y niñas”. Luego llegó el informe de la vacuna de Pfizer para edades inferiores a los 12 años con buenos resultados, “con una dosis mucho menor y donde sí hay estudios validados y amplios”, agrega Siman Siri.

“Todos queremos vacunar a los niños porque la pandemia bajó a la edad pediátrica, además porque son vectores (transmisores) del virus y podrían estar circulando la enfermedad en las casas y las comunidades. Lo importante es hacerlo bien y con mayor razón cuando se trata de menores de edad. La vacunación para esta población va lenta en El Salvador porque las sociedades científicas nos hemos opuesto y la población al final nos cree más a nosotros que a los políticos”, enfatizó Siman Siri.

En nuestro país, tanto la Asociación Colombiana de Infectología como la Sociedad Colombiana de Pediatría apoyan la etapa del Plan Nacional de Vacunación que empezó a incluir en su esquema a todos los niños mayores de tres años.

#SinMitos, 5 dudas resueltas por expertos

En este contexto surgen dudas y vacíos de información que se alimentan de noticias falsas o mitos que alteran la toma de decisiones entre las familias. Por ello, y continuando con el propósito que asumió Pesquisa Javeriana en el cubrimiento sobre la covid-19 para combatir la infodemia, este medio recogió las preguntas de padres y madres colombianas frente a la vacunación en niños y niñas entre los 3 y los 11 años, una etapa que el Gobierno de Iván Duque inició el 31 de octubre.

Las respuestas fueron atendidas por epidemiólogos, pediatras e infectólogos para dar claridad, teniendo en cuenta la evidencia científica.

1. Sin vacuna, ¿mi hijo está seguro?

“Hay que tenerlos en cuenta dentro de los planes de vacunación como miembros activos de la sociedad a la que pertenecen”, asegura el epidemiólogo y experto en salud pública Oscar Franco.

Las razones son múltiples. Si vamos a tener una sociedad en la que hay accesos y limitaciones para los que están vacunados y los que no, esto implica que los niños a futuro no podrán asistir a ciertos eventos y espacios.

“Es importante que puedan beneficiarse de este derecho, pero ojo, solo si se comprueba que los biológicos son efectivos y no generan daños en este grupo poblacional, pues buscamos un bienestar colectivo, pero también uno individual”, agrega Franco.

Más aún cuando se ha comprobado que, a pesar de que son pocos los casos, la covid-19 sí puede enfermar de gravedad a niños y adolescentes. Según la OPS, hay evidencia actual del desarrollo en esta población del síndrome inflamatorio multisistémico (SIM-P) que coincide cronológicamente con la presencia del SARS-CoV-2.

Esta afección se refiere a la inflamación de algunas partes del cuerpo como el corazón, los pulmones, los vasos sanguíneos, los riñones, el sistema digestivo, cerebro, piel u ojos, que parece estar causado por una respuesta inmunitaria excesiva al coronavirus y puede dar lugar a afectaciones clínicas graves.

En Colombia los niños menores de 13 años se vacunan con Sinovac

2. ¿Existe un riesgo de daños en el organismo de los niños al aplicarse la vacuna contra la covid-19?

“Lo que hemos visto es que, si hay efectos adversos, suelen producirse muy cercanos a la aplicación, y habitualmente estos no se presentan a largo plazo. Eso no descarta que con estas vacunas puedan ocurrir secuelas más adelante porque todavía no hemos acumulado el tiempo suficiente para decirlo, pero la probabilidad es muy pequeña”, explica el médico Franco.

En cuanto a las alergias, hasta ahora no hay evidencia de ninguna, excepto a los componentes de la vacuna. El experto dice que “solo si una persona tiene alergia contra alguno de los componentes de determinada vacuna no debe aplicarse esa sino otra que cuente con componentes diferentes. Lo que sucede con otras afecciones -como el desarrollo de una posible diabetes y miocarditis- está en estudio, pero por ahora sabemos que son más los beneficios que los riesgos”.

3. En concreto, ¿las vacunas pueden afectar el corazón?

“Algunos estudios mostraron que las vacunas de RNA mensajero –como las de Pfizer-BioNTech y Moderna–, podían llegar en mínima cantidad a producir miocarditis, pero son transitorias y no generan desenlaces fatales o letales”. Ese tipo de impactos “se recuperan posteriormente”, explica Marcela Fama, presidenta de la Sociedad Colombiana de Pediatría.

4. ¿Por qué reaccionan los niños de manera diferente ante la covid-19?

Existen diferentes teorías al respecto. Una razón puede ser la disminución de los receptores ac-2, el mecanismo de entrada del virus al cuerpo, entonces parece que la respuesta de los niños no es tan grande.

Sin embargo, “sabemos que se han presentado casos como el síndrome inflamatorio multisistémico asociado a covid-19, así como ocurre en una misma proporción con la enfermedad de Kawasaki por otro virus, es decir, no podemos desconocer que los virus producen muchas infecciones, especialmente respiratorias, en los niños y la covid-19 sería un caso más. Por eso es importante seguir todas las medidas de protección y prevención no solo frente a la covid-19 sino con todas enfermedades respiratorias, que incluso pueden ser más agresivas en la población infantil”, asegura la presidenta de la Sociedad Colombiana de Pediatría.

5. ¿Cómo conciliar los tiempos de la vacuna contra covid-19 y el esquema de vacunación infantil? ¿Se pueden aplicar al tiempo?

Óscar Franco afirma que hay tiempo suficiente para poder espaciar la aplicación entre una vacuna y otra, y de esta manera evitar que puedan interactuar mutuamente, por lo que esto no significa un problema en la inmunización.

La vacunación de niños en otros países

La ministra de Sanidad de España, Carolina Darias aseguró que en su país están a la espera de que la EMA informe acerca los ensayos que están llevando a cabo en relación con la vacuna de Pfizer y Moderna para la covid-19 en niños menores de 12 años, antes de finalizar el 2021.

La ministra dijo que en cuanto exista autorización, el Sistema Nacional de Salud estará preparado para iniciar la campaña. Situación que se replica en gran parte del mundo.

Uruguay fue el primero de la región en empezar a inocular a menores de entre 12 y 17 años. Entretanto, Perú, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Panamá y República Dominicana, desde junio y julio empezaron a vacunar a este grupo, pero solo con especificación de comorbilidades y enfermedades raras o huérfanas.

Mientras unos países esperan los resultados de ensayos clínicos para avanzar en los menores de 12 años, hay quienes ya dieron un paso al frente para vacunar a los niños y niñas más pequeños, Cuba es un ejemplo de ello.

El 17 de septiembre, con aprobación de la Autoridad Reguladora de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos de la República de Cuba (CECMED), el país de más de 11 millones de habitantes se convirtió en el primero en empezar a inocular a la población pediátrica de entre dos a los 18 años de edad con biológicos de fabricación propia (SOBERANA® 02).

A pesar de que para expertos internacionales no es clara la evidencia de este biológico, CECMED indica que esta aprobación está sustentada en resultados de ensayos clínicos previamente realizados, en los que evaluaron la seguridad y la inmunogenicidad de esta vacuna que demostró su eficacia.

Chile se sumó a esta iniciativa y diez días después, el 27 de septiembre, inició el programa de vacunación contra el virus en establecimientos educativos públicos y privados para niños y niñas de entre los 6 y 11 años con el biológico de Sinovac, bajo un esquema de 2 dosis con un intervalo de 28 días entre cada una, tal como se hace con el resto de la población.

Vacunación covid en niños: para que tenga en cuenta

El epidemiólogo y salubrista Oscar Franco asegura que “llevamos muchísimos años vacunando a niños y niñas y son programas con un beneficio mayor que el costo y el riesgo. No veo por qué ahora nos tenemos que preocupar por unas vacunas que realmente tienen un perfil de seguridad tan alto como estas contra la covid-19. Lo que tratamos de garantizar es la seguridad para los menores de edad, que tengan un desarrollo adecuado y puedan ser miembros activos de la sociedad, teniendo los mismos derechos y libertades que tienen los demás”.

Con este panorama, Colombia continúa su plan de vacunación ya no solo dirigida a menores entre los 12 a 14 años, sino a los más pequeños. Inició con la aplicación de Sinovac, pero pronto se sumarán otras farmacéuticas a las opciones de inmunización para la población entre 3 y 11 años. Un esfuerzo más por cumplir el anhelado efecto rebaño para controlar esta enfermedad en el territorio nacional.

Covid-19: su estómago también podría estar en riesgo

Covid-19: su estómago también podría estar en riesgo

Esta nota titulada: Covid-19: su estómago también podría estar en riesgo fue publicada originalmente en noviembre de 2020.

UnaCoronavirus anteriores al SARS-CoV-2, como el SARS-CoV-1 y el MERS, en su momento reportaron la presencia de síntomas gastrointestinales en las personas que los padecieron, como diarrea, náuseas, vómito y dolor abdominal. Aunque en el actual coronavirus estos síntomas han sido reportados en menor proporción, esta sintomatología también puede preceder a las manifestaciones respiratorias de la COVID-19, dice la doctora Ana María Manzano, médica internista y gastroenteróloga del Hospital Universitario San Ignacio.

Después de hacer una revisión científica de los hallazgos alrededor de este virus y su relación con el tracto gastrointestinal, la experta brinda información detallada para tener en cuenta en el manejo y cuidado de sus manifestaciones en el cuerpo.

Radiografía

“Fueron dos días sin apetito, con náuseas y vómito. Alcancé a pensar que estaba embarazada”, dice Juliana*, de 29 años. «Una prueba de sangre y otra de orina descartaron esa posibilidad. Sin embargo, los síntomas persistían ¿Una gastroenteritis, tal vez?”, narra la publicista.

Ella no sospechaba el hecho de tener COVID-19, había tenido todos los cuidados y, según comenta, no habría explicación alguna para adquirirlo. Sin embargo, tras una prueba de PCR para diagnosticar coronavirus, el resultado fue positivo. “Para mí fue una sorpresa, no tenía ninguno de los síntomas comunes (fiebre, tos seca, cansancio; u otros más fuertes como dificultad para respirar, dolor de garganta, de cabeza, etc.)”. Entonces, ¿era asintomática? No, las náuseas, el vómito y la falta de apetito hacían parte de una gama de signos que desconocía. “Así es este virus, llega sin avisar y se manifiesta de formas que creo que ni la ciencia ha logrado entender”, agrega Juliana.

El primer caso documentado de este tipo fue el de un joven de 35 años en Estados Unidos, señala la doctora Manzano. Él tuvo síntomas gastrointestinales como vómito, diarrea y dolor abdominal antes de presentar los comunes efectos respiratorios.

¿Por qué la afectación estomacal? Según explican los expertos, la enzima (agiotensina-2) por medio de la cual ingresa el virus, está presente en gran medida en diferentes tramos del tracto digestivo, como por ejemplo el intestino delgado, lo que puede explicar la presencia del virus en esta parte del cuerpo, argumenta Manzano.

En cuanto a la afectación que tiene el virus en el hígado, se ha visto que del 14% al 53% de los pacientes con COVID-19 reportan lesión en este órgano y, dice la experta, la mayoría de las alteraciones a este nivel son transitorias y leves. Además, en la revisión de la literatura científica notó que muchas de ellas apuntan a que el compromiso hepático puede ser secundario y no directamente generado por este coronavirus, sino por el mismo tratamiento farmacológico para tratarlo; por los estados de hipoperfusión (que no le llega buen aporte sanguíneo al hígado), o por la severa reacción del sistema inmune para contrarrestar la infección. Estos y otros factores que siguen en estudio podrían explicar la disfunción hepática, explica la especialista.

 

Los medicamentos antivirales pueden generar síntomas gastrointestinales como diarrea durante el tratamiento contra COVID-19

 

Efectos del tratamiento

Hay otros síntomas gastrointestinales que pueden presentarse durante la enfermedad y son efectos asociados a la terapia o tratamiento indicado para manejo de la COVID-19. Con respecto a los medicamentos antivirales, pueden generar síntomas gastrointestinales como diarrea durante el tratamiento, gastroparesia (dificultad durante la digestión), dolor abdominal, inflamación del páncreas (pancreatitis), entre otras patologías. Por eso, no hay que desestimar la aparición de estos signos asociados a la terapia en esta enfermedad, comenta la experta.

¿Qué dice la ciencia?

El primer estudio que reportó 140 pacientes con Covid-19 y síntomas gastrointestinales clasificó 82 de los casos como no severos y 58 casos como severos, del cual el 36,9% mostró síntomas gastrointestinales, siendo los más frecuentes: náuseas, diarrea y pérdida del apetito. Otra investigación, con datos de 1.099 pacientes de 552 centros médicos en China, encontró que la frecuencia de síntomas gastrointestinales era baja, pues estaba presente entre el 3.8% y 5% de las personas evaluadas. Sin embargo, una de las limitantes del estudio, según explica la gastroenteróloga, es que era solamente descriptivo.

En razón de lo anterior, en un nuevo estudio tomaron muestras de materia fecal a todos los pacientes que ingresaban a hospitalización y que eran confirmados como positivos para coronavirus, con el fin de saber si había presencia de éste en las heces. De los 73 pacientes objeto de la pesquisa, se encontró que en el 53% había evidencia de material genético del virus. Incluso, esta pesquisa evidencia que aun cuando ya habían dado negativos para COVID-19 en las pruebas de tracto respiratorio, la muestra en materia fecal podía seguir siendo positiva. Sin embargo, señala Manzano, eso no concluía nada de que hubiera todavía replicación viral activa y que estos pacientes no pudieran ser dados de alta.

Según datos de pacientes con PCR positivo en vía aérea y en tracto digestivo, las pruebas de materia fecal indican que las partículas del virus pueden sobrevivir por más tiempo en el tracto gastrointestinal, lo que quiere decir que a pesar de ser negativos para coronavirus, en heces puede aparecer positivo. “Incluso, hay algunos estudios que dicen que la carga viral en heces puede durar hasta 23 días”, informa la médica.

 

Si un paciente está bajo aislamiento porque tiene la presencia de la enfermedad, lo ideal es que pueda tener un baño personal.

 

¿Se puede transmitir el virus de forma fecal-oral?

Este tipo de transmisión puede darse de cinco formas de acuerdo con varios estudios, explica Manzano: a través de los dedos, moscas, fluidos, superficies y comida, y este virus cumple varias. Sin embargo, no hay evidencia concluyente hasta ahora que confirme la transmisión del SARS-CoV-2 de esta forma.

Sin embargo, es recomendable implementar todas las medidas higiénicas. Debe haber una desinfección frecuente de áreas compartidas, si un paciente está bajo aislamiento porque tiene la presencia de la enfermedad, lo ideal es que pueda tener un baño personal. Se sugiere, además, que este lugar sea usado por otras personas solo 14 días después de haber salido de hospitalización o de pasar el aislamiento en casa.

Otras consideraciones

En cuanto a la solicitud de exámenes endoscópicos, argumenta Manzano, hay ciertas restricciones. “Hay procedimientos de alto riesgo como la broncoscopia y la endoscopia digestiva superior, que sería mejor evitarlas”, señala. Por eso, sugiere que las personas solo se realicen procedimientos de urgencia: cuando se presenta sangrado gastrointestinal, colangitis (cálculos que impiden el paso de la bilis que produce el hígado) y extracción de cuerpo extraño. Estos procedimientos, de igual manera, implican riesgos para el paciente y para el equipo que los realiza.

En casos de pacientes programados y no de urgencia, se hace un triage pre-endoscópico y el día de la cita se toman las medidas de bioseguridad correspondientes, toma de temperatura, etc. Así se reduce el riesgo para el personal médico encargado.

Finalmente, no hay que desconocer que la aparición de síntomas gastrointestinales puede asociarse al estrés que ha condicionado esta pandemia. Por eso, afirma la doctora Manzano: “no es ser exagerado, hay que ver todas las posibilidades, pues aún estamos tratando de entender el comportamiento del virus y hay muchas dudas por resolver y síntomas que pueden o no estar asociados a la enfermedad”.

 

*Nombre cambiado por solicitud de la fuente

La inmunidad de rebaño ¿una utopía frenada?

La inmunidad de rebaño ¿una utopía frenada?

Al mismo tiempo que crecía el ritmo de vacunación en el mundo, lo hacían también las expectativas de frenar la enfermedad de la covid-19. Las esperanzas en todo el planeta estaban puestas en la inmunidad de rebaño, la etapa en la que, teóricamente, el virus entraría en su fase final y la pandemia sería cosa del pasado. Sin embargo, las nuevas evidencias científicas parecen no ser tan alentadoras.

La inmunidad de rebaño

Frente a una enfermedad infecciosa, cuando la persona se enfrenta a microorganismos, el sistema inmune genera anticuerpos específicos, unas proteínas que intentan eliminar al invasor, sin embargo, a veces esta respuesta no es oportuna o suficiente y en el caso de COVID 19 la persona puede desarrollar complicaciones o incluso morir.

Lo interesante de las vacunas es que logran que aparezcan anticuerpos sin necesidad de infectarnos y evitan que nos expongamos a una infección y sus consecuencias.

El sistema inmunitario tiene la capacidad de guardar la información de cómo eliminó el virus, la bacteria o el hongo y en caso de que vuelva, ya sabe cómo combatirlo. Entonces lo más probable es que la persona que ya tuvo la enfermedad o que está vacunada, no se contagie, o en su defecto, no padezca tan fuertes sus efectos.

Cuando la mayoría de una población llega a este estado, se logra la inmunidad de rebaño, pues cada vez serán menos las personas contagiadas y a ese mismo ritmo la enfermedad irá disminuyendo.

“Lo que se espera con la inmunidad de rebaño es romper la cadena de transmisión porque el virus se queda sin huésped.  Al no tener huésped existe menor circulación y cada vez hay menos personas infectadas. Es la forma de controlar una infección”, explica Sandra Valderrama, jefe de la Unidad de Infectología del Hospital Universitario San Ignacio.

“En su momento, y gracias a la vacunación, las Américas se declararon libres del sarampión. Se le pudo poner fin porque el biológico frenó el contagio”, añade la experta. Algo similar ha pasado a nivel local con infecciones como la polio, la tosferina y la viruela.

Inicialmente, para llegar a la inmunidad de rebaño de la infección por SARS-CoV-2, se hablaba de la necesidad de llegar al 70 % de la población vacunada. Meses más tarde el comportamiento del virus llevó a los expertos a hablar del 84 %, pero desde hace unas semanas, el tema ha cambiado radicalmente.

¿No se podrá eliminar la covid-19?

A pesar de que las vacunas contra el coronavirus se desarrollaron en tiempo récord, uno de los riesgos de mantener tanto tiempo una infección como esta sin un tratamiento efectivo es que el virus puede mutar en su composición o características y generar variantes que causan una enfermedad que el sistema inmune ya no reconozca.

Es el caso de la variante delta que ha producido por lo menos tres cambios claves en su estructura, lo que en conjunto hace que el virus tenga la posibilidad de adherirse mejor al receptor, explica Valderrama. Por esto se replica de manera más eficiente y se transmite más fácil.

Este tipo de variantes son las que mantienen en alerta al mundo científico, pues es posible que en el futuro surjan versiones del virus que no respondan al efecto de las vacunas actuales.

En el marco del XVI Congreso la Investigación de la Javeriana, Óscar Franco, director del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna, Suiza, manifestó: “Estamos viendo que quizás esta infección está para quedarse un tiempo. Los virus son muy difíciles de predecir. Teniendo en cuenta cómo hemos avanzado con la vacunación y la distribución de las vacunas es posible que no vayamos a poder erradicar al coronavirus como pensamos en un principio, y desafortunadamente creo que va a estar entre nosotros más años”.

Andrew Pollard, director del grupo de vacunas de la Universidad de Oxford, creadores del biológico de AstraZeneca, advirtió en rueda de prensa que no es posible alcanzar la inmunidad de rebaño en las condiciones actuales. «Sabemos claramente que la actual variante del coronavirus, la delta, continuará infectando aún a las personas que se han vacunado”, dijo.

La infectóloga Valderrama también es escéptica sobre llegar a dicha inmunidad. “Probablemente lo que suceda es que se vuelva una infección respiratoria endémica y que no tengamos la capacidad de erradicarla completamente”, explica. Así, la infección por SARS-CoV-2 se quedaría por más tiempo, como otras enfermedades que actualmente existen.

“La mejor comparación sería con la influenza (gripa). A esta enfermedad todo el tiempo se le están vigilando sus mutaciones y se actualiza la vacuna temporal y geográficamente. En el caso del SARS-CoV-2 el seguimiento más importante es a la proteína spike, que es la que permite el contacto entre el virus y las células humanas”, dice. Asegura, además, que en muchas partes del mundo se está haciendo este seguimiento, incluso en Colombia.

Las vacunas han demostrado ser efectivas. En efecto, y como lo demuestran las cifras del Instituto Nacional de Salud, el contagio, los casos graves y muertes por causa de la enfermedad, han venido disminuyendo desde que inició la vacunación masiva.

Para Valderrama, quien también es profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, la mejor herramienta sigue siendo la vacunación y hace un llamado para seguir confiando en los biológicos que actualmente se aplican. “Están clasificados como muy seguros y tienen muy bajos efectos adversos. No previenen 100 % las infecciones, pero sí el  90% de hospitalizaciones y muertes por el virus. Adicionalmente, las vacunas no aumentan la posibilidad de que aparezcan nuevas variantes, por el contrario disminuyen esta probabilidad al existir menos huéspedes susceptibles”, afirma.

La vacunación: un problema de equidad

Sin embargo, uno de los factores que impiden llegar a la inmunidad de rebaño es la distribución de las vacunas. La OMS ha manifestado que la inequidad en el acceso a los biológicos son el principal obstáculo para poner fin a la pandemia.

Y es que para que esta fuera posible, las cifras de vacunación de todos los países deberían ir parejas, pero la realidad es otra. Tras la aprobación de varias de las vacunas inició una lucha económica y los países de más altos ingresos acapararon la oferta del mercado.

A diciembre de 2020 Estados Unidos, la Unión Europea, Israel, Australia y Japón compraron el 93 % de las vacunas disponibles, según Launch & Scale Speedometer. Por su parte, la ONU denunció a finales de febrero de 2021 que diez países habían acaparado el 75 % de las vacunas del mercado.

Aunque los números han cambiado, la desigualdad sigue siendo evidente. Cifras de Our World In Data revelan que mientras Francia, Reino Unido, Bélgica o Israel se acercan al 80 % de su población vacunada, países como Malí, Sudán o Camerún apenas superan el 1 %. Las cifras son aún más dramáticas para países como Haití o Sudán del sur que tienen a menos del 1 % de sus habitantes con alguna dosis de la vacuna.

Expertos como Valderrama señalan que en las poblaciones no vacunadas es donde surgen nuevas variantes y a medida que pase el tiempo más comprometida se verá la efectividad de las vacunas actuales. “No podemos pensar en salud pública con límites geográficos. No vamos a poder superar la pandemia si no logramos unos niveles mínimos de vacunación en todos los países”.

Se deben fortalecer alianzas entre los países con mejores índices de vacunación para lograr costos menores y subsidiados en países con bajos ingresos. “Ha habido respuesta, pero se ha quedado corta. Hay que potenciar estrategias como Covax y fortalecer los procesos de producción de vacunas locales para que exista una distribución mucho más solidaria en el mediano plazo”, dice Valderrama.

Las terceras dosis: ¿una solución u otro problema de inequidad?

Otra discusión es el de las terceras dosis. Algunos países las han autorizado para toda la población y otros como Colombia lo han hecho para poblaciones con inmunosupresión o defensas bajas. “Creo que es necesaria en la población inmunosuprimida, pero la prioridad sigue siendo completar al menos el esquema completo para la mayoría de la población mundial”, asegura.

A inicios de septiembre la OMS en cabeza de su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió a todos los países suspender la aplicación de la tercera dosis por lo menos hasta fin de año, con el fin de llevar la vacuna a países de bajos recursos y priorizar a personas en mayor riesgo que no han recibido la primera dosis.

Los directivos ejecutivos de Pfizer y Moderna esperan que para finales de 2022 se pueda volver a la normalidad en el mundo, aun cuando sigan existiendo las variantes. Ambos han sido enfáticos en que dependerá del ritmo de la vacunación y que mientras más personas se vacunen, más rápido se podrán eliminar progresivamente las restricciones, como ha ocurrido en países con altas tasas como Israel o Reino unido.

Valderrama finaliza invitando a la vacunación, pues ha demostrado reducir ampliamente los casos graves de la enfermedad. “Las cifras muestran que incluso en países que tienen una circulación muy amplia de la variante Delta, las personas que suelen terminar hospitalizadas o desafortunadamente fallecen, son personas que no se vacunaron”.

¿Cómo está Colombia en vigilancia de dengue, zika y chikunguña?

¿Cómo está Colombia en vigilancia de dengue, zika y chikunguña?

Esta nota se publicó originalmente en la edición 57 de Pesquisa con el nombre de Rastreando a los rastreadores.

Comportarse como sabueso no es una función reservada para razas caninas. Hay personas que también han adquirido un ‘olfato’ especial para rastrear, no alimentos, sino algo intangible: enfermedades. Se trata de profesionales que, desde distintas orillas del conocimiento epidemiología, biología, salud pública, entre otras, se dedican a seguirles minuciosamente la pista a patologías contagiosas que pueden propagarse entre una comunidad.

Esa es una de las funciones esenciales de los sistemas de salud de los países: fungir como vigilantes y detectives de señales y síntomas para advertir el posible asomo de un brote y, de llegar a desarrollarse, hacer todo lo que esté a su alcance para mitigarlo, como ocurre con la actual pandemia.

Las enfermedades arbovirales, aquellas transmitidas por artrópodos como los insectos, han sido muy recurrentes en la historia, afectando a amplias franjas de población en el mundo. Esto deriva en múltiples traumatismos: desde pérdida de vidas humanas hasta prolongadas incapacidades laborales, pasando por onerosos costos para los sistemas públicos de salud. Latinoamérica ha sido uno de los blancos más asolados por estas enfermedades y, debido a ello, el Banco Interamericano de Desarrollo planteó un proyecto de investigación con el objetivo de medir cómo vigilan y responden los países de esta región ante enfermedades transmisibles por vectores y cuantificar la inversión que deberían hacer para robustecer sus sistemas de acción, frente a un modelo idóneo en la gestión epidemiológica.

Cinco naciones participaron en el estudio: Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. Las enfermedades seleccionadas para determinar su abordaje por parte de estas naciones fueron dengue, zika, chikunguña, fiebre amarilla (todas transmitidas por el mosquito Aedes aegypti) y malaria (transmitida por mosquitos del género Anopheles). Cada cierto tiempo más o menos tres años se presenta un brote grande de estas infecciones en diversos países, por lo cual resulta imperioso implementar un sistema de monitoreo y control con miras a reducir al máximo su incidencia y progresión.

Para saber cuáles son las acciones concretas por ejecutar, la Universidad Peruana Cayetano Heredia y la Universidad de Friburgo (Alemania) elaboraron, a partir de guías internacionales, un protocolo de cómo deberían ser la vigilancia y la respuesta a estas enfermedades. Ese modelo de gestión se constituyó como el gold standard para cualquier país, y en él se trazan 164 actividades, divididas en tres etapas de gestión del riesgo: 1) planeación y preparación para contingencias por brotes de arbovirus y malaria, 2) operación de la vigilancia y 3) respuesta a brotes. Y sobre ese arquetipo se evaluó cuáles países cumplían con qué actividades.

Tras el análisis, “en la primera y segunda fase Colombia obtuvo el mejor desempeño, entre los cinco países, al cumplir con un 56% y 70%, respectivamente, de las actividades necesarias. Por su parte, en la etapa tres Ecuador se destacó entre los otros, al ejecutar el 95 % de las acciones determinadas”, subraya Rolando Enrique Peñaloza, director del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana, entidad que lideró y coordinó la investigación.

“Los países están avanzando y hay acciones muy positivas en todos. No obstante, necesitan organizarse mejor para que los sistemas de reporte de casos se integren a los de vigilancia de vectores, al diagnóstico de laboratorio y al análisis de variables climatológicas, todo en tiempo real”, complementa la epidemióloga Margarita Ronderos, coordinadora técnica del proyecto. “Así mismo, la mayoría de los países vigila a los mosquitos cuando son larvas o ya adultos, pero ese es un estadio muy tardío para la vigilancia efectiva; es necesario hacerlo semanalmente, cuando están en estado de huevo, en las ovitrampas”, agrega.

A su juicio, la principal debilidad es que se requieren planes de contingencia muy detallados, normatizados y llevados a cabo no cuando haya un brote, sino para evitar que este ocurra, es decir, ante el primer nivel de alerta. Todo esto, aunado a la necesidad de estratificar mejor el riesgo y a la definición precisa de roles de las autoridades sanitarias en los niveles locales y departamentales, permitiría que los países tengan un sistema robusto para hacerles frente a las enfermedades arbovirales. A la luz de la pandemia que se vive por la covid-19, la planeación y la respuesta rápida ante las contingencias marcan el punto de inflexión entre la contención y la mitigación de una enfermedad. “Los países que tenían capacidad de rastreo de casos vía telefónica lograron responder mucho mejor a la propagación del SARS-CoV-2”, afirma Peñaloza.

Aquí, las principales fortalezas identificadas en cada país estudiado y la autoridad sanitaria respectiva que participó en la investigación:

Colombia: Ministerio de Salud y Protección Social e Instituto Nacional de Salud

• Su norma de vigilancia es muy buena, pues permite hacer una gestión del riesgo de manera ágil, no solo para estas enfermedades, sino para otras transmisibles.
• Tiene una gran disponibilidad de equipos de respuesta rápida.
• Hace un excelente monitoreo de resistencia a insecticidas por parte de los vectores.

Ecuador: Ministerio de Salud Pública e Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública

• Tiene la mejor gestión frente a la estratificación del riesgo de brotes de enfermedades arbovirales.
• Se destaca en la detección y el registro de la presencia de vectores y en la notificación de casos.
• Tiene una respuesta escalonada muy bien estructurada ante las alertas de brotes. Así mismo, su abordaje integra la participación de la comunidad y la comunicación efectiva de los riesgos.
• La función de cada uno de los actores y niveles del sistema está bien definida y delimitada.

Perú: Ministerio de Salud e Instituto de Salud Pública

• La notificación de los casos por parte del país se destacó frente a Bolivia, Colombia y Chile.
• Tiene un excelente desempeño en el manejo de los brotes por fiebre amarilla.

Bolivia: Ministerio de Salud y Deportes

• El laboratorio de diagnóstico de casos tiene un algoritmo muy preciso que permite diferenciar cada enfermedad. En otras palabras, dado que el dengue, el zika, el chikunguña y la fiebre amarilla son clínicamente desafiantes de determinar porque comparten diversos síntomas, la definición de cada caso es posible si se tiene una estructura sistemática y detallada de identificación, la cual incluye la realización escalonada de distintas pruebas hasta dar con un diagnóstico positivo.

Chile: Ministerio de Salud e Instituto de Salud Pública

• Cuenta con un sistema electrónico y georreferenciado que integra la vigilancia de vectores y de casos, lo que permite identificar en el mapa dónde hay un incremento de mosquitos, dónde se reporta una persona en estado febril (uno de los síntomas de las infecciones arbovirales) y dónde hay un caso diagnosticado. Así, cualquier persona del sistema de salud puede ver esos registros y hacer un análisis integrado de forma inmediata.

infografia