Fotos de los pacientes, un desafío para la ética médica

Fotos de los pacientes, un desafío para la ética médica

“Médica cirujana, suspendida por aparecer en una foto mientras operaba. Equipo médico, sancionado por tomarse una foto durante una cesárea. Estudiantes de medicina, suspendidos por tomarse una foto atendiendo partos”. Estos son algunos titulares de prensa que llaman la atención sobre las consecuencias de prácticas inadecuadas y cuáles deberían ser las conductas de las personas del sector de la salud. Estas situaciones son mencionadas en el prólogo del libro Ética en el uso de imágenes clínicas, publicado recientemente.

En una época donde compartir fotos, videos y gráficas en las redes sociales y en los servicios de mensajería instantánea es una acción cotidiana, aparecen retos de gran envergadura para el personal médico con el fin de proteger la privacidad y dignidad de los pacientes.

Esa fue una de las razones para que los doctores Lilian Torregrosa Almonacid y Fritz Eduardo Gempeler Rueda se decidieran a redactar una guía que permita a sus colegas y a los trabajadores del sector de la salud saber cómo proceder frente a la utilización adecuada de las fotos y videos que se recopilan en su ejercicio profesional.

“Empezamos a notar que en las redes aparecían imágenes muy cuestionables que pueden llegar a generar disputas y problemas médicos-legales, que afectan la imagen de nuestra profesión. Es algo que nos preocupa mucho y que representa una nueva amenaza al profesionalismo médico”, explica la doctora Torregrosa, profesora de la Facultad de Medicina de la Pontifica Universidad Javeriana, quien además llama la atención sobre la prioridad que tiene el juramento que realizan al graduarse, que incluye el respeto a la dignidad de sus pacientes y la confidencialidad de la información

A lo anterior, esta especialista y actual presidente de la Asociación Colombiana de Cirugía complementa que las fotos son una herramienta muy valiosa para enseñar y documentar el conocimiento a las nuevas generaciones de médicos, que en su mayoría son “nativos digitales”, por lo que están acostumbrados a comunicarse por redes sociales y chats a través de imágenes. Además, agrega que esa es una razón más para trazar una línea clarificadora sobre cómo deben actuar sus colegas, respetando siempre los derechos de los pacientes y la confidencialidad de los datos obtenidos.

Un ejemplo que menciona Torregrosa es la publicación de fotos en las que aparecen rostros con algún tipo de distorsión o líneas gruesas oscuras en los ojos con la intención de ocultar la identidad de las personas. “Hay un punto en el libro en el que hablamos sobre la ‘anonimización’ de las imágenes, porque es un concepto en el que la gente tiene confusión. Se cree que si se publica la imagen de un paciente con una franja negra en sus ojos, ya no se va a saber de quién se trata”, detalla. No obstante, la doctora afirma que hay otros elementos dentro de la fotografía como tatuajes, joyas, otros rasgos físicos y textos complementarios que permitirían reconocerlo.

Este libro también es una herramienta para que las personas conozcan cuáles son los derechos que tienen en una consulta médica o en un quirófano. Según explica esta cirujana, los pacientes deben dar como mínimo un permiso verbal para cualquier registro fotográfico, pero lo ideal es poder dar el aval a través de un formato escrito para que las fotos se usen solo en el procedimiento o de manera comercial. Incluso en este texto se propone uno para adultos y otro para menores de edad. “La norma es pedir siempre el permiso del paciente y hablar de manera honesta sobre cuáles serán los usos de la imagen”, asevera.

 

Los pacientes deben dar como mínimo un permiso verbal para cualquier registro fotográfico, pero lo ideal es poder dar el aval a través de un formato escrito.

 

Adicionalmente, los doctores Gempeler y Torregrosa hacen énfasis en este nuevo producto bibliográfico sobre el deber de los médicos de incorporar en su ejercicio prácticas basadas en el respeto de la autonomía y privacidad de los pacientes.

“Hay una costumbre de tomar fotos sin preguntarle al paciente y esa imagen podría terminar en una cadena de chat o en redes sociales y esa persona ni siquiera piensa en que tiene derecho a decir que no”, insiste la doctora, que finalmente predice que este tipo de comportamientos se incrementarán en el sector de la salud debido a la lógica de los ecosistemas digitales y la manera como se usan las redes sociales y los programas de mensajería instantánea, en los que circulan con mucha facilidad fotos y videos que vulneran el derecho a la privacidad.

Si desea adquirir el libro Ética en las imágenes clínicas, ingrese a este enlace.
Si desea conocer más sobre este libro, aquí puede encontrar la tabla de contenido:

COVID-19: su estómago también podría estar en riesgo

COVID-19: su estómago también podría estar en riesgo

Coronavirus anteriores al SARS-CoV-2, como el SARS-CoV-1 y el MERS, en su momento reportaron la presencia de síntomas gastrointestinales en las personas que los padecieron, como diarrea, náuseas, vómito y dolor abdominal. Aunque en el actual coronavirus estos síntomas han sido reportados en menor proporción, esta sintomatología también puede preceder a las manifestaciones respiratorias de la COVID-19, dice la doctora Ana María Manzano, médica internista y gastroenteróloga del Hospital Universitario San Ignacio.

Después de hacer una revisión científica de los hallazgos alrededor de este virus y su relación con el tracto gastrointestinal, la experta brinda información detallada para tener en cuenta en el manejo y cuidado de sus manifestaciones en el cuerpo.

 

Radiografía

“Fueron dos días sin apetito, con náuseas y vómito. Alcancé a pensar que estaba embarazada”, dice Juliana*, de 29 años. “Una prueba de sangre y otra de orina descartaron esa posibilidad. Sin embargo, los síntomas persistían ¿Una gastroenteritis, tal vez?”, narra la publicista.

Ella no sospechaba el hecho de tener COVID-19, había tenido todos los cuidados y, según comenta, no habría explicación alguna para adquirirlo. Sin embargo, tras una prueba de PCR para diagnosticar coronavirus, el resultado fue positivo. “Para mí fue una sorpresa, no tenía ninguno de los síntomas comunes (fiebre, tos seca, cansancio; u otros más fuertes como dificultad para respirar, dolor de garganta, de cabeza, etc.)”. Entonces, ¿era asintomática? No, las náuseas, el vómito y la falta de apetito hacían parte de una gama de signos que desconocía. “Así es este virus, llega sin avisar y se manifiesta de formas que creo que ni la ciencia ha logrado entender”, agrega Juliana.

El primer caso documentado de este tipo fue el de un joven de 35 años en Estados Unidos, señala la doctora Manzano. Él tuvo síntomas gastrointestinales como vómito, diarrea y dolor abdominal antes de presentar los comunes efectos respiratorios.

¿Por qué la afectación estomacal? Según explican los expertos, la enzima (agiotensina-2) por medio de la cual ingresa el virus, está presente en gran medida en diferentes tramos del tracto digestivo, como por ejemplo el intestino delgado, lo que puede explicar la presencia del virus en esta parte del cuerpo, argumenta Manzano.

En cuanto a la afectación que tiene el virus en el hígado, se ha visto que del 14% al 53% de los pacientes con COVID-19 reportan lesión en este órgano y, dice la experta, la mayoría de las alteraciones a este nivel son transitorias y leves. Además, en la revisión de la literatura científica notó que muchas de ellas apuntan a que el compromiso hepático puede ser secundario y no directamente generado por este coronavirus, sino por el mismo tratamiento farmacológico para tratarlo; por los estados de hipoperfusión (que no le llega buen aporte sanguíneo al hígado), o por la severa reacción del sistema inmune para contrarrestar la infección. Estos y otros factores que siguen en estudio podrían explicar la disfunción hepática, explica la especialista.

 

Los medicamentos antivirales pueden generar síntomas gastrointestinales como diarrea durante el tratamiento contra COVID-19

 

 

Efectos del tratamiento

Hay otros síntomas gastrointestinales que pueden presentarse durante la enfermedad y son efectos asociados a la terapia o tratamiento indicado para manejo de la COVID-19. Con respecto a los medicamentos antivirales, pueden generar síntomas gastrointestinales como diarrea durante el tratamiento, gastroparesia (dificultad durante la digestión), dolor abdominal, inflamación del páncreas (pancreatitis), entre otras patologías. Por eso, no hay que desestimar la aparición de estos signos asociados a la terapia en esta enfermedad, comenta la experta.

 

¿Qué dice la ciencia?

El primer estudio que reportó 140 pacientes con Covid-19 y síntomas gastrointestinales clasificó 82 de los casos como no severos y 58 casos como severos, del cual el 36,9% mostró síntomas gastrointestinales, siendo los más frecuentes: náuseas, diarrea y pérdida del apetito. Otra investigación, con datos de 1.099 pacientes de 552 centros médicos en China, encontró que la frecuencia de síntomas gastrointestinales era baja, pues estaba presente entre el 3.8% y 5% de las personas evaluadas. Sin embargo, una de las limitantes del estudio, según explica la gastroenteróloga, es que era solamente descriptivo.

En razón de lo anterior, en un nuevo estudio tomaron muestras de materia fecal a todos los pacientes que ingresaban a hospitalización y que eran confirmados como positivos para coronavirus, con el fin de saber si había presencia de éste en las heces. De los 73 pacientes objeto de la pesquisa, se encontró que en el 53% había evidencia de material genético del virus. Incluso, esta pesquisa evidencia que aun cuando ya habían dado negativos para COVID-19 en las pruebas de tracto respiratorio, la muestra en materia fecal podía seguir siendo positiva. Sin embargo, señala Manzano, eso no concluía nada de que hubiera todavía replicación viral activa y que estos pacientes no pudieran ser dados de alta.

Según datos de pacientes con PCR positivo en vía aérea y en tracto digestivo, las pruebas de materia fecal indican que las partículas del virus pueden sobrevivir por más tiempo en el tracto gastrointestinal, lo que quiere decir que a pesar de ser negativos para coronavirus, en heces puede aparecer positivo. “Incluso, hay algunos estudios que dicen que la carga viral en heces puede durar hasta 23 días”, informa la médica.

 

Si un paciente está bajo aislamiento porque tiene la presencia de la enfermedad, lo ideal es que pueda tener un baño personal.

 

¿Se puede transmitir el virus de forma fecal-oral?

Este tipo de transmisión puede darse de cinco formas de acuerdo con varios estudios, explica Manzano: a través de los dedos, moscas, fluidos, superficies y comida, y este virus cumple varias. Sin embargo, no hay evidencia concluyente hasta ahora que confirme la transmisión del SARS-CoV-2 de esta forma.

Sin embargo, es recomendable implementar todas las medidas higiénicas. Debe haber una desinfección frecuente de áreas compartidas, si un paciente está bajo aislamiento porque tiene la presencia de la enfermedad, lo ideal es que pueda tener un baño personal. Se sugiere, además, que este lugar sea usado por otras personas solo 14 días después de haber salido de hospitalización o de pasar el aislamiento en casa.

 

Otras consideraciones

En cuanto a la solicitud de exámenes endoscópicos, argumenta Manzano, hay ciertas restricciones. “Hay procedimientos de alto riesgo como la broncoscopia y la endoscopia digestiva superior, que sería mejor evitarlas”, señala. Por eso, sugiere que las personas solo se realicen procedimientos de urgencia: cuando se presenta sangrado gastrointestinal, colangitis (cálculos que impiden el paso de la bilis que produce el hígado) y extracción de cuerpo extraño. Estos procedimientos, de igual manera, implican riesgos para el paciente y para el equipo que los realiza.

En casos de pacientes programados y no de urgencia, se hace un triage pre-endoscópico y el día de la cita se toman las medidas de bioseguridad correspondientes, toma de temperatura, etc. Así se reduce el riesgo para el personal médico encargado.

Finalmente, no hay que desconocer que la aparición de síntomas gastrointestinales puede asociarse al estrés que ha condicionado esta pandemia. Por eso, afirma la doctora Manzano: “no es ser exagerado, hay que ver todas las posibilidades, pues aún estamos tratando de entender el comportamiento del virus y hay muchas dudas por resolver y síntomas que pueden o no estar asociados a la enfermedad”.

 

*Nombre cambiado por solicitud de la fuente

Las revistas científicas extienden su alcance a las redes sociales

Las revistas científicas extienden su alcance a las redes sociales

Las redes sociales cambiaron hasta la forma de compartir los hallazgos científicos. Investigadores de la Facultad de Medicina de la Pontifica Universidad Javeriana realizaron un estudio en el que demuestran que gracias al uso de estas plataformas digitales, las revistas científicas de medicina logran mayor visibilidad.

A este grupo de investigadores, entre ellos el profesor, internista y médico reumatólogo, Daniel Gerardo Fernández, les surgió la idea de buscar qué tan activas eran las revistas científicas en redes sociales y el efecto que esa presencia tenía en las métricas tradicionales de impacto, basadas en el número de citaciones.

Con esos datos empezaron a buscar cuáles de esas revistas tenían redes sociales: canal de YouTube, cuentas en Facebook o Instagram. Una conclusión a la que llegó el equipo era que si estaban presentes en esos medios era porque querían ganar visibilidad. Según el profesor Fernández, “tradicionalmente las revistas que se han movido en el canal de comunicación y de información científico tienen poco o nada en redes sociales. Su forma de visibilidad y de diferenciarse de la competencia es con el factor de impacto que miden plataformas como SCImago”.

Después, decidieron observar si el uso de las redes sociales se correlacionaba con el factor de impacto de las revistas.

En junio de cada año, la plataforma presenta la clasificación de las revistas del año anterior. Esto ocurre por medio del índice SJR. Esta plataforma tiene gran prestigio porque, a diferencia de otras, no incluye en sus métricas la autocitación. “Tienen que ser citas de una revista a otra o de un autor a otro”, explica Fernández. Este tipo de análisis o índices ideométricos, lo que buscan es generar una evaluación de las revistas científicas para poder medir sus impactos.

Aunque el primer análisis se hizo sobre una publicación especializada en reumatología en 2019, se ampliaron las áreas de búsqueda y se incluyeron revistas científicas de dermatología, endocrinología, fisiatría, pediatría, geriatría, inmunología, medicina interna, neumología, además de varias revistas de enfermería.

“Salimos de la caja de siempre: el factor de impacto, que es el que da SCImago. Esta vez, buscamos en este mundo moderno una nueva forma de medir los impactos de las revistas científicas a través de las redes sociales”, explica el reumatólogo.

Aunque los datos, al tratarse de redes sociales, cambian casi diariamente, pues hay nuevas cuentas o algunas otras cierran, para el grupo de investigadores lo valioso es encontrar nuevas metodologías de análisis. Además, explican que estas investigaciones son algo así como una “fotografía en el tiempo” que será muy interesante comparar en el futuro.

Lea otras publicaciones:

Uso e impacto en las redes sociales por parte de las revistas de reumatología. Revista Colombiana De Reumatología.

Metrics of activity in social networks are correlated with traditional metrics of scientific impact in endocrinology journals.

Immunology and social networks: an approach towards impact assessment.

Social networks and traditional metrics of impact in pulmonary medicine journals: a correlation study. Adv Respir Med.

 

Para leer más:

El celular, una prótesis afectiva del ser humano.

Una mina de datos

Protocolos y tecnologías que mejoran la calidad de vida de pacientes con diabetes

Protocolos y tecnologías que mejoran la calidad de vida de pacientes con diabetes

La diabetes es una de las enfermedades crónicas que impone uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI. La Federación Internacional de la Diabetes (FID) calculó que en 2019, 9,3% adultos de entre 20 y 79 años sufrían este padecimiento, lo que significa alrededor de 463 millones de personas.

Para 2030, la FID estima que 578 millones de adultos vivirán con esta afección mientras que para 2045 se alcanzarán los 700 millones. Esto equivale a la ocupación de 6.140 estadios como el Rungrado Primero de Mayo (Corea del Norte), que es el más grande del mundo con una capacidad de 114.000 espectadores.

En Colombia, el Ministerio de Salud reportó 1’294.940 personas diagnosticadas con diabetes en 2019. La prevalencia de esta enfermedad crónica e incurable tiene múltiples causas que interactúan con factores socioeconómicos, demográficos, ambientales y genéticos. Sin embargo, los principales riesgos incluyen los niveles crecientes de obesidad, las dietas poco saludables y la inactividad física.

Para Pablo Jaramillo, residente de medicina interna de tercer año y uno de los líderes del Semillero de investigación en Diabetes y Obesidad, nuevas tecnologías, de la Pontificia Universidad Javeriana, “todo el tema de la obesidad tiene un trasfondo inflamatorio crónico. Esto produce que haya una mala respuesta o una resistencia a una hormona tan importante como la insulina”, explica.

La diabetes se origina cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el organismo no la utiliza eficazmente. Esta hormona se encarga de hacer que la glucosa (que funciona como combustible) ingrese a las células para que la puedan utilizar y producir energía. Por eso, la obesidad va de la mano con la diabetes. De hecho, es previa a muchas otras complicaciones como la enfermedad renal. “Más allá de una relación dicotómica, es un ciclo vicioso, en el cual todo empieza por algo muy cultural y de costumbres, que son los hábitos de vida poco saludables, y termina en enfermedades graves que comprometen la vida de los pacientes”, expone Jaramillo.

 

Endocrinología: especialidad médica y una rama de la biología que se encarga del estudio de las glándulas de secreción interna, como la insulina.

 

Dicho semillero, que colidera la endocrinóloga e investigadora Ana María Gómez Medina investiga y formula proyectos enfocados al mejoramiento de la calidad de vida de estos pacientes, con el uso de nuevas tecnologías. Actualmente, estas herramientas están enfocadas en pacientes con diabetes tipo 1, que tiene una causa autoinmune y genética difícil de controlar, al contrario de la diabetes tipo 2, que se relaciona con hábitos de vida poco saludables.

Por eso, el reto para los endocrinólogos es tratar la de tipo 1; es allí donde las nuevas tecnologías como la bomba MiniMed 670 entran en escena. Estas bombas de insulina se encargan de reemplazar la función del páncreas por medio de una infusión continua de la hormona. Sin embargo, no sustituyen todo el funcionamiento y producción hormonal de este órgano.

Actualmente, el Hospital Universitario San Ignacio (HUSI) cuenta con pacientes que usan este tipo de tecnologías, lo que permite que se perfeccione y se adapte a las necesidades de quienes la usan, además de generar propuestas y proyectos de investigación avalados por el Comité de Ética.

 

¿Qué hace el Semillero de investigación Diabetes y obesidad, nuevas tecnologías?

Este grupo realiza múltiples investigaciones. Una de ellas es exponer a los pacientes que usan bombas 670 a diferentes tipos de ejercicios físicos para observar cómo se comporta la glicemia durante estos procesos. “Básicamente, todos los proyectos que se están realizando giran en torno a la diabetes, a la tecnología y a la obesidad. Específicamente, abordando la enfermedad desde temas como el ejercicio, complicaciones renales o la anemia. Todo está encaminado a cómo mejorar la calidad de vida de estos pacientes y aportar conocimientos”, expone el internista Jaramillo, que está próximo a convertirse en estudiante de endocrinología.

Uno de los mayores aportes que han dejado las investigaciones y las múltiples publicaciones del semillero ha sido el reforzar la seguridad y la eficacia de los protocolos para el manejo de insulina del Hospital San Ignacio. Para Jaramillo, “uno de los protocolos más importantes es el manejo de insulina. Cuando uno tiene pacientes que necesitan esa hormona, existe el riesgo de producir efectos adversos como la hipoglicemia o la hiperglicemia”. Este ‘saber hacer’ es seguro y produce bajas tasas de hipoglicemia en comparación con hospitales de otros países, afirma el médico.

Este 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. El tema de la campaña de este año es “El personal de enfermería y la diabetes”, con la cual se busca crear conciencia sobre el papel crucial que juega el personal de enfermería en la vida de los pacientes.

Esta conmemoración fue creada en 1991 por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de la Diabetes debido a la creciente preocupación del aumento de casos diagnosticados. Las nuevas tecnologías e investigaciones contribuyen a restar los impactos de una enfermedad como esta, que en el 2017 causó cuatro millones de muertes.

 

Publicaciones del Semillero (en inglés):

Effects of performing morning versus afternoon exercise on glycemic control and hypoglycemia frequency in type 1 diabetes patients on sensor-augmented insulin pump therapy.

Continuous Glucose Monitoring Versus Capillary Point-of-Care Testing for Inpatient Glycemic Control in Type 2 Diabetes Patients Hospitalized in the General Ward and Treated With a Basal Bolus Insulin Regimen.

Reduction of glycemic variability with degludec insulin in patients with unstable diabetes.

Hallando formas de prevenir el cáncer de estómago

Hallando formas de prevenir el cáncer de estómago

El cáncer fue la segunda causa de muerte en Colombia entre 2007 y 2013 y el cáncer de estómago uno de los principales motivos de fallecimiento por razones de salud en el país. Así lo presenta el Atlas de Mortalidad por Cáncer en Colombia, producido por el Instituto Nacional de Cancerología. Sin embargo, reporta la misma publicación que se observó una tendencia al descenso de la mortalidad por esta enfermedad tanto para hombres como mujeres. La investigación con seguimiento a pacientes que viene liderando desde hace nueve años Alba Alicia Trespalacios, profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, encontró una explicación a esa disminución de casos y gracias a esos resultados recibe hoy un reconocimiento por parte de la Academia Nacional de Medicina.

En palabras de la investigadora javeriana, Helicobacter pylori (H. pylori) es el principal factor de riesgo para el cáncer gástrico. Allí radica la importancia de indagar por el tratamiento a esta bacteria y por ello ha ocupado su tiempo y su conocimiento, junto a sus estudiantes de doctorado y maestría, para encontrar el tratamiento anticipado que busque prevenir ese cáncer.

Con la investigación titulada ‘Caracterización molecular de H. pylori e impacto de su erradicación en la metilación de CDH1 y CDKN2A: un camino hacia la medicina de precisión en la prevención de temprana del cáncer gástrico’ buscó determinar la diversidad genética del gen de la oncoproteína CagA que tiene la capacidad potencial de causar cáncer y que es un factor de virulencia producido por Helicobacter pylori. Además, reconociendo que la bacteria produce gastritis, una inflamación crónica del estómago, el equipo de investigación estudió cómo Helicobacter pylori introduce tempranamente modificaciones epigenéticas (al ADN) en el proceso infeccioso que podrían aumentar con el tiempo si la infección no se erradica.

Helicobacter pylori: Infección crónica bacteriana más común en el hombre, afectando actualmente a la mitad de la población mundial Tomb JF. Nature 387,583 586. 1997

Con este panorama, la investigación de Trespalacios quería corroborar si la erradicación exitosa a largo plazo de la infección podría revertir la propensión al cáncer de estómago. Entre los hallazgos se destaca que pacientes con edades por encima de los 50 años podrían tener una infección con las variantes más agresivas y virulentas de la bacteria y se podría asociar un desarrollo de cáncer gástrico. Además, se demostró que los pacientes infectados con H. pylori en Colombia tienen mutados genes relacionados con el desarrollo de cáncer gástrico y que, después de que los pacientes reciben tratamiento y se elimina la bacteria del estómago exitosamente, los cambios epigenéticos inducidos por la infección se van revirtiendo lentamente, encontrando que estos eventos se eliminan por completo después de cinco años de estar libre de la infección. Es decir, que la atención temprana con un tratamiento específico puede prevenir el cáncer de estómago, por lo cual se justifica erradicar activamente el H. pylori antes de los 48 años.

La importancia de este hallazgo radica en la posibilidad de brindar recomendaciones sustentadas en la evidencia científica para el diseño de política pública en salud que propenda por la prevención del cáncer gástrico relacionado con la infección causada por H. pylori y permita la actualización de las guías de práctica clínica sobre la bacteria que se realizó en 2017 y en las que participó la bacterióloga javeriana en conjunto con la Asociación Colombiana de Gastroenterología.

La conclusión principal de la investigación es clara: el H. pylori debe ser erradicado antes de los 50 años y debe hacerse seguimiento al menos durante 5 años de los cambios epigenéticos.

La profesora Alba Alicia Trespalacios, líder del proyecto de investigación javeriano y directora de los posgrados de la Facultad de Ciencias, explica que la Mención de Honor que recibe de la Academia Nacional de Medicina reconoce uno de los trabajos de la línea de investigación con 15 años de historia que dirige en la que se forman una estudiante de doctorado, una de maestría y un joven investigador. Los coautores de la investigación son William Otero, Azucena Arévalo, Eliana Rodríguez, Sandra Perdomo, David Díaz y Paola Betancourt y este proyecto contó con el respaldo financiero de la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana.

Además de este reconocimiento, la línea de investigación ha recibido otros premios y distinciones durante los últimos nueve años, entre ellos, el Premio Nacional de Gastroenterología José Jácome Valderrama en los años 2009, 2011, 2015 y 2019; el Premio Internacional al mejor trabajo de investigación del Congreso Internacional de Bacteriología 2018 del Colegio Nacional de Bacteriología; el Premio Mujeres de Éxito 2013 en la categoría Ciencia y Tecnología, y el Premio Max Meyer de la Asociación Colombiana De Endoscopia Digestiva en 2011.

 

Sobre el Premio Nacional de Medicina

Investigadores e investigadoras de la Universidad de Antioquia, la Universidad Nacional de Colombia, la Pontificia Universidad Javeriana y de Vigicáncer celebran hoy el reconocimiento que reciben a las 6:30 p.m. por parte de la Academia Nacional de Medicina a la Investigación Científica. Además del trabajo de la profesora Trespalacios, las exploraciones académicas exaltadas estuvieron en torno a la caracterización de los linfocitos en personas con infección por el VIH y una posible terapia antirretroviral; también, al análisis de los efectos de la reducción del conflicto armado sobre desenlaces del embarazo; así mismo, a unos estudios genéticos sobre el Alzheimer familiar y posibles implicaciones terapéuticas, y a la investigación a las disparidades en la sobrevida del cáncer infantil en el sistema de salud universalizado en Cali.

La Academia Nacional de Medicina es una institución científica que tiene como propósito contribuir al estudio y progreso de la medicina, de la educación médica y la investigación. Además, es un es un organismo consultor y asesor del Gobierno para todos los asuntos relacionados con la salud pública. En su accionar busca promover e incentivar la investigación y la educación médica en Colombia y para ello otorga cuatro premios: el Carlos Esguerra, el Juan N. Corpas, el Roberto Franco y el Manuel Forero. Este último está dirigido a científicos colombianos con el fin de reconocer investigaciones experimentales que hayan cumplido meritoria y reconocida labor útil que sea benéfica para la salud pública de los colombianos y colombianas.

Conozca aquí el histórico de los reconocimientos del Premio Manuel Forero a la Investigación Científica.

La ceremonia de los Premios Academia Nacional de Medicina a la Investigación Científica 2020 se celebra virtualmente el jueves 29 de octubre a las 6:30 p.m. a través de este enlace.

En la foto de izquierda a derecha: Dr. William Otero, Dr. Barry Marshall, Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2005, Alba Trespalacios y Francis Megraud, director científico del Centro Nacional de Referencia Francés para Campylobacter y Helicobacter y profesor de la Universidad de Bordeaux en Francia.
En la foto de izquierda a derecha: Dr. William Otero, Dr. Barry Marshall, Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2005, Alba Trespalacios y Francis Megraud, director científico del Centro Nacional de Referencia Francés para Campylobacter y Helicobacter y profesor de la Universidad de Bordeaux en Francia.
Que no le duela el corazón por culpa de la COVID-19

Que no le duela el corazón por culpa de la COVID-19

Diversos estudios internacionales están dando cuenta de la relación que hay entre el órgano principal del aparato circulatorio, el corazón, y la Covid-19. El virus no solo hace estragos en los pulmones, también afecta otros ‘territorios’ del cuerpo humano.

Según explica el doctor Julio Aldana, estudiante de cardiología en la Pontifica Universidad Javeriana, una de las pesquisas que empezó a dar indicios sobre los efectos de la Covid-19 en el corazón fue la publicada por JAMA Cardiology, en la que participaron 416 pacientes contagiados con el actual coronavirus en Wuhan, China, de los cuales el 19,7% presentaron lesión cardiaca durante la hospitalización, afección común en pacientes con este virus y que está asociada a un mayor riesgo de mortalidad. La detección de este signo se caracteriza por la elevación de la troponina, una proteína que en altas proporciones representa daño para el sistema circulatorio.

Al respecto, el doctor Aldana explica que cuando aumenta esta sustancia se incrementa la mortalidad, independiente de cuál sea el escenario (infarto, pancreatitis, neumonía por COVID-19, etc.). “Vemos que la tasa de supervivencia en este estudio fue mayor comparada con los pacientes que elevaron la troponina”, explica.

Este hallazgo ya daba indicios de las dificultades cardiacas relacionadas con este tipo de coronavirus. Así, en otros estudios empezaron a aparecer otras más que confirmaban el daño en personas con COVID-19. Por un lado, el análisis de 39 autopsias realizadas a pacientes con el virus identificó infecciones en el corazón en personas que no habían sido diagnosticadas previamente con problemas cardiovasculares.

Asimismo, otro estudio sometió a resonancias magnéticas a 100 personas recuperadas del SARS-CoV-2 en los últimos dos a tres meses. Los investigadores encontraron anomalías cardíacas en un 78% de los pacientes; un 60% reportó miocarditis o inflamación del músculo cardiaco, lo que reduce la capacidad del corazón de bombear y producir ritmos cardíacos rápidos o anormales (arritmias), y el 76% de los analizados mostró elevación de troponina, indicio de cambios en el funcionamiento de este órgano.

El SARS-CoV2 puede afectar al corazón de diversas formas, dice el médico Julio Aldana.

 

Según Aldana, la respuesta a estos daños responde a múltiples factores colaterales a la infección como la hipotensión (presión arterial baja), hipoxia (deficiencia de oxígeno en la sangre), isquemias (reducción en la capacidad del músculo cardíaco de bombear sangre) o ruptura de las células cardíacas. El virus puede afectar el corazón de diversas formas, según el especialista. Puede ser de forma directa, cuando afecta al músculo (miocardio); cuando hay una falta de oxígeno en la sangre porque el virus está atacando a los pulmones o cuando desencadena una inflamación en los órganos.

 

Hipertensión y coronavirus

En el contexto de la infección por el SARS-CoV-2 y la presencia de insuficiencia cardíaca en las personas, no se sabe con exactitud si el problema está relacionado con la miocarditis convencional (cuando el corazón se inflama) o si es la respuesta del organismo a la inflamación sistémica que genera la COVID-19, según explica el doctor Leslie Cooper, director del Departamento de Cardiología de Mayo Clinic.

Dentro de las patologías que pueden ocasionar la insuficiencia cardiaca está la arteriopatía coronaria (afectación de las arterias que suministran sangre al corazón) y la hipertensión. Uno de los estudios que destaca el doctor Aldana es el publicado en The New England Journal of Medicine, el cual evidencia la presencia de esta última en el 15% de los pacientes evaluados que tenían el virus. Así, los investigadores se empiezan a preguntar por la relación de la presión arterial alta con la COVID-19.

Según las conclusiones dadas por los expertos, se piensa que en adultos mayores posiblemente esto sea resultado de mayores exigencias al corazón y de una capacidad ya disminuida en la reserva cardíaca por la edad, mientras que en pacientes menores se podría tratar de una miocarditis causada por el virus.

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Alternativas para hacer electrocardiogramas a pacientes con COVID-19

Otro de los puntos a tener en cuenta a la hora de hablar del corazón y el coronavirus es el electrocardiograma, una prueba frecuente que se utiliza para detectar problemas cardíacos. Este se hace a través del registro de las señales eléctricas que emite el miocardio. Sin embargo, la realización de exámenes como estos en pacientes con el SARS-CoV-2 resultan problemáticos, porque un paciente con coronavirus está aislado en una sala especial, con personal especializado que está dedicado únicamente a él y trasladar una máquina que se utiliza en otras áreas del hospital puede exponer al personal médico y otras personas a un mayor riesgo de infección, explica Aldana.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) ha tratado de implementar el dispositivo Kardia, una tecnología pequeña, liviana y fácil de utilizar, con dos electrodos que toman un electrocardiograma basal, comenta el médico javeriano. “Entonces, podemos utilizar esta herramienta como primer paso para calcular el riesgo cardiaco en pacientes con COVID-19”, indica, reconociendo además que el seguimiento a personas con patologías cardiacas en estos casos debe ser constantemente monitoreado, de manejo estricto y cuidadoso.

Después de este recorrido por algunos de los hallazgos alrededor de lo que la ciencia ha identificado respecto a la COVID-19 en relación con los efectos cardiacos, es claro que si bien la enfermedad cardiaca previa es una condición de salud que puede hacer a una persona más susceptible a desarrollar complicaciones si adquiere el virus, no por esto, quienes tengan dichas patologías son más propensos a adquirirlo.

El celular: una “prótesis afectiva” del ser humano en la era digital

El celular: una “prótesis afectiva” del ser humano en la era digital

¿Qué es lo primero que hace al despertar en las mañanas y lo último antes de ir a la cama? Seguramente, mirar su celular; tal vez para darle una ojeada a sus redes sociales, responder mensajes en WhatsApp, verificar su agenda en el calendario o apagar la alarma. Aunque este dispositivo es relativamente joven (creado en la década del ochenta) cuando se compara con la historia de la humanidad, los hábitos sociales arraigados a este dispositivo han cambiado las prácticas culturales durante los últimos años.

Por eso, interesado en entender los cambios que han suscitado los teléfonos móviles en las personas, Jorge Alberto Palomino, doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Pontificia Universidad Javeriana, desarrolló su tesis doctoral sobre este tema.

Luego de una revisión juiciosa de la literatura, Palomino, quien actualmente es profesor del Departamento de Lenguas de la Universidad Javeriana y del Departamento de Comunicación de la Universidad Central, notó que a pesar de que la mayoría de las investigaciones y medios de comunicación conciben a la tecnología como un problema de los jóvenes al estar inmersos en sus celulares y redes sociales, este también es un asunto que debe estudiarse de forma intergeneracional ya que permea los hábitos de los adultos jóvenes, adultos y de población de la tercera edad. Esta razón llevó a este apasionado por el arte pop y el cine a realizar su tesis doctoral sobre la comprensión de las transformaciones que los teléfonos móviles han generado en las personas y sus emociones, sentimientos y afectos.

Para desarrollar su proyecto*, Palomino se propuso identificar los usos y sentidos que tiene el celular en la vida cotidiana de las personas a través de una etnografía virtual-digital; es decir, una combinación de metodologías que permite revisar elementos de las prácticas de conexión on line (en línea) y off line (fuera de línea) de hombres y mujeres en sus dispositivos móviles y cómo conforman las experiencias afectivas. Tal es el caso de las conversaciones que intercambian las personas vía WhatsApp, ya que son una combinación entre el mundo virtual y el mundo real porque aunque el contenido no es público como en Facebook o Twitter, este sí circula en internet.

“La interacción en los entornos digitales no implica una ruptura de la realidad, sino todo lo contrario; el tipo de experiencias que los sujetos tienen mediante el uso de tecnologías móviles son formas de acceder a otros planos de la realidad”, puntualiza Palomino en su tesis doctoral.

¿Qué tiene por contar la lista de contactos?

El primer paso en el desarrollo del ejercicio etnográfico fue registrar los usos que él mismo hace de su celular mediante el registro de actividades en un diario de campo, esto con el fin de tener material suficiente para diseñar un instrumento de recolección de información; así identificó prácticas comunes como las experiencias sociales al hacer parte de grupos en WhatsApp o salir de ellos, la interacción con sus amigos y familiares, y la recurrencia al abrir nuevas cuentas en diferentes plataformas para entender el comportamiento de las personas en las plataformas digitales.

Luego de este proceso, el investigador recurrió a la lista de contactos de su celular para recoger los datos y las prácticas frecuentes que estos tienen al tomar el dispositivo móvil entre sus manos; para conseguir esta información desarrolló entrevistas grupales, entrevistas en profundidad y ejercicios observación, y posteriormente los comparó con los resultados de su experiencia auto-etnográfica y el concepto ‘Figuración’ de Donna Haraway, que consiste en reconfigurar el concepto del desarrollo técnico-científico alrededor del celular.

Conocer las prácticas que no son tan visibles en las redes sociales y aquellas que son un poco secretas en WhatsApp como a quién dejar en visto (ver el mensaje y no responderlo) en qué momento silenciar un grupo o las condiciones para tomarse una selfie y decidir a quiénes compartirla fueron algunos de los temas hallados por Palomino durante la implementación de los ocho grupos focales a 30 personas entre 18 y 45 años de edad y las 34 entrevistas a profundidad a hombres y mujeres entre 18 y 73 años de edad y de diferentes orientaciones sexuales.

Con estas entrevistas, el investigador encontró que el celular y el escenario on-line altera la sensibilidad de las personas e intensifica sus sentimientos y las expresiones de afecto en el espacio off-line. De ahí que es usual notar que las relaciones que más trabajo les cuestan conformar a los jóvenes y los jóvenes adultos en redes sociales son aquellas con sus amigos y sus parejas, mientras que para la población adulta y adulta mayor, son las relaciones con su familia.

Por ejemplo, piense en el grupo familiar al cual pertenece en WhatsApp. Quizá allí está una tía, la misma que suele enviarle imágenes con un mensaje de buenos días. ¿Cuál es el común denominador ante esto? Generalmente la mayoría de personas la dejan en visto. Pero, ahora imagine que un amigo o su pareja le envía un mensaje, lo más seguro es que su respuesta sea casi inmediata desarrollando proceso intenso de comunicación en vivo. ¿Qué es lo que ocurre allí?

“En este caso hay un cambio en el concepto de lo íntimo, porque si bien decimos que nuestras relaciones más importantes son las relaciones con la familia, estas son con las que menos implican trabajo y son a las que menos se les invierte tiempo”, puntualiza Palomino.

Celular foto interna

Asimismo, plataformas de comunicación como WhatsApp o redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter, entre otras, ofrecen múltiples elementos comunicacionales como emoticonos, stickers, fotos, audios -alternos a la escritura- que permiten identificar lo que el interlocutor está diciendo y allí cobra sentido el concepto de “interpretación”. Por ejemplo, durante el proceso de conquista, “ligue” o seducción, Palomino encontró que los jóvenes suelen estar atentos a las reacciones como ‘Me gusta’, ‘Me encanta’, ‘Me divierte’, que eligen sus parejas en las publicaciones de Facebook con el fin de generar todo un proceso de interpretación alrededor de las implicaciones de dichas expresiones.

“Yo pensaba que en estos casos de conquista existía un ejercicio de interpretación solitario pero encontré que hay personas que mandan capturas de pantallas con el ‘Me encanta’ a sus grupos de amigos para tratar de interpretar colectivamente qué es lo que está pasando en la conversación”, agrega Palomino.

Con respecto a los hábitos ocultos de la lista de contactos, surgieron varios temas como el sexting, una práctica que consiste en el envío de mensajes sexuales, eróticos o pornográficos a través de los dispositivos móviles; el concepto de stalkear, que pone en evidencia rutinas de vigilancia o espionaje a exnovios(as), amigos e incluso enemigos mediante de plataformas digitales, y la creación de perfiles falsos en redes sociales con el fin de obtener información privilegiada que proporciona el anonimato. A través del análisis de estas prácticas, el investigador concluye en su estudio que hay una migración del concepto de lo íntimo del entorno off-line al on-line.

Prótesis afectiva: una reconfiguración del concepto ‘celular’

¿Alguna vez ha experimentado la frustración, intranquilidad, culpa e inclusive ira que puede generar darse cuenta de que olvidó su celular en casa? ¿o qué tal aquel sentimiento de angustia al extraviarlo? Atendiendo a estas reacciones, comprendiendo las dinámicas de dependencia de las personas a estos instrumentos tecnológicos y evidenciando el resultado de su investigación, Palomino concluye que “el teléfono móvil actúa como una prótesis afectiva, como un artefacto tecnológico que intensifica las emociones de las personas debido a la conexión permanente con aquellos con quienes tienen experiencias afectivas cotidianas”.

Por lo anterior, el llamado final con este trabajo es tener claridad sobre las diferencias entre la tecnofilia -afición hacia la tecnología y dispositivos móviles- y tecnofobia –aversión a las nuevas tecnologías-; a generar un debate sobre las tecnologías móviles y a comprender que “las tecnologías no son una cosa únicamente de los jóvenes y que los adultos mayores también usan sus aparatos tecnológicos porque los requieren y porque son importantes y relevantes para sus vidas”, finaliza Palomino.

*Tesis doctoral: De prótesis afectivas y otras (Con)figuraciones: Sobre cuerpos, subjetividades y afectividad en la era del celular.

En la piel también se reflejan síntomas de COVID-19

En la piel también se reflejan síntomas de COVID-19

“Esta enfermedad es tan rara que ayer me tumbó a la cama un dolor de cabeza terrible y se me inflamaron las articulaciones de una forma muy extraña, y hoy amanecí con estas ronchitas que no sé qué son”, dice Manuela* mostrando sus codos. “No me duelen pero me pican”. Está en el día diez de aislamiento, después de haber sido diagnosticada con el actual coronavirus. A sus 35 años, maneja los síntomas en casa y hace parte del grupo de personas a las que la reacción en la piel no se ha escapado de los efectos de la COVID-19.
Los primeros en reportar lesiones en la piel de personas con el virus hacen parte de un grupo de investigadores chinos que describieron las características de 1.099 pacientes de 522 hospitales. Dentro de los síntomas referenciados destacan los ya conocidos como fiebre, dolor de cabeza, tos, entre otros; sin embargo, la aparición de un ‘rash’ (erupción cutánea) en el 0,2% de la población del estudio empezó a calar en la mente de los especialistas.

Posteriormente, en Lombardía (Italia), el doctor Sebastián Recalcati estudió 148 casos, que eran positivos para la enfermedad provocada por SARS-Cov 2. En este proceso se excluyeron 60 pacientes que habían ingerido medicamentos en los últimos dos días y de los 88 que quedaron, 18 presentaban alguna afección en la piel, es decir, el 20.4% de la población estudiada: 14 con lo que se denomina ‘rash eritematoso’, tres con urticaria generalizada y una con una erupción tipo varicela, todas localizadas en el tronco.

Estos dos estudios, según la doctora y dermatóloga javeriana, Silvia Castello y la residente de dermatología de la misma universidad, Juliana Ordóñez, dieron paso a otras publicaciones, una de las más importantes, aseguran, fue la liderada por la doctora Cristina Galván Casas, primera en clasificar las diferentes manifestaciones cutáneas evidenciadas en el cuerpo de las personas con presencia del virus. “Recolectaron de forma casi maratónica, durante 15 días, 375 casos de toda España con fotografías que fueron evaluadas por cuatro dermatólogos expertos en morfología y semiología cutánea y lograron hacer una clasificación de las cinco manifestaciones (patrones) de la Covid-19 en la piel”, explica Ordóñez.

¿Cómo se puede manifestar en la piel?

Dentro de los patrones descritos por Galván, en primer lugar están las erupciones acrales que se presentaron en el 19% de la muestra y son similares a la perniosis (enfermedad inflamatoria de la piel que resulta de la exposición al frío y la humedad o puede estar asociada con enfermedades como el lupus eritematoso, y principalmente aparece en manos y pies). Algo importante es que estas lesiones suelen ser asimétricas entre una extremidad a otra y pueden ser intercaladas, expone la doctora Ordóñez. Eso quiere decir que, por ejemplo, un dedo está totalmente afectado, el otro no y así sucesivamente, y es común encontrarlas especialmente en niños y en personas jóvenes.

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“Usualmente estas lesiones inician posterior a los síntomas respiratorios en el 60% de las personas. Por eso, la mayoría de estos pacientes, según la teoría, tenían un PCR negativo, debido a que eran manifestaciones en piel tardía, eso quería decir que el virus probablemente ya no estaba presente. Tienen un buen pronóstico y duran cerca de 12 días”, explica Ordóñez.

Por otro lado, están las erupciones vesiculares, presentes en el 9% de los pacientes estudiados. Estas, a diferencia de lo que podría ser una varicela, consisten en pequeñas lesiones muy similares entre ellas (monomórficas) que se han encontrado principalmente en el tronco. Pueden tener contenido hemorrágico y contraer lesiones a manera de costra; aparecen con síntomas de fiebre, tos, dolor de cabeza, debilidad y demás, propios de la Covid-19. Al respecto, Ordóñez complementa que “los niños también pueden presentar un patrón similar y según lo que se ha descrito en la literatura, es común en edades intermedias (45 años); está asociado a un pronóstico general intermedio, aparece antes o al mismo tiempo que los problemas respiratorios, tiene una duración de aproximadamente diez días y es de gravedad intermedia”.

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Otro patrón es el de las lesiones urticariformes, evidenciadas en el 19% de los pacientes, principalmente visibles en el tronco o dispersas por todo el cuerpo. En esta agrupación llamaba algo la atención en la descripción que hacía Galván. La doctora Ordóñez explica que era el grupo que había consumido más medicamentos asociados a la posible reproducción de la lesión en la piel, por lo que no se sabe si el efecto era propiamente producto de la Covid-19 o de la medicina. Según Galván, estas predominan en edades intermedias (48 años) y están asociadas a un pronóstico más grave con una duración de seis a siete días.

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Por su parte, las lesiones máculo-pápulas hacen parte del cuarto grupo, encontradas en el 47% de los casos más graves. “Vemos que son reacciones agudas en la piel, con bordes irregulares y mal definidos que, si nos acercamos un poco más a verlos, presentan una descamación que va del centro a la periferia”, explica la dermatóloga Ordóñez.

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En este mismo grupo destacan otras como las erupciones pseudovesiculares, que tienen acumulación de líquido (edema). De estas, la doctora Ordóñez señala que en la fase crónica se pueden evidenciar lesiones con un aspecto que incluso llegan a parecerse a tumores.

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En esta variación se encuentran otras subclases como las de tipo de exantema periflexural, que se caracteriza por una erupción en grandes miembros como la axila, los laterales del tronco y la zona inguinal. También está el patrón morbiliforme, el cual se parece al sarampión y son lesiones rojas de dos a diez milímetros; o el entema, es decir, un salpullido en las membranas mucosas de nariz, boca.

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Por último, está el patrón livedo-reticularis o necrosis, presente en el 6% de los casos, caracterizado por la decoloración rojiza y azulada de la piel. Este se ha sido más visible en pacientes de mayor gravedad y más edad.

Con esta clasificación queda claro que las manifestaciones por presencia del SARS-Cov2 se muestran de formas muy variadas. El caso de Manuela representa solo una de las múltiples experiencias de reacciones en la piel por presencia de la COVID-19 o por los medicamentos suministrados. Hay marcas cutáneas que pueden ser muy similares a otras anteriormente vistas, subraya la dermatóloga Castello, por lo que su distinción es más compleja. Recomienda al personal que está atendiendo casos con Covid-19 sospechar de la presencia de estas afecciones en la piel, por un lado, para pensar en una infección por SARS-Cov2 o por otro, para evidenciar reacciones adversas a medicamentos. Para la dermatóloga Ordóñez “no todo es Covid y muchos de los medicamentos que se están usando ahora tienen manifestaciones en la piel”.

Ahora, como efecto secundario del uso de los elementos de protección personal (EPP), las alteraciones en la piel son evidentes. Por ello las expertas javerianas Castello y Ordóñez invitan a visitar las recomendaciones dispuestas por la Asociación Colombiana de Dermatología.

 

* Fotografías tomadas de Classification of the cutaneous manifestations of COVID‐19: a rapid prospective nationwide consensus study in Spain with 375 cases.

* Nombre modificado por solicitud de la fuente.

Una taza de café para el cuidado del corazón

Una taza de café para el cuidado del corazón

Existe un olor, un aroma cálido que convoca a las personas alrededor de una mesa, de una conversación, de un juego de ajedrez. Se trata del perfume que emana un pocillo de café, una de las tres bebidas más consumidas en el mundo junto al agua y el té, y cuyo origen proviene del norte de Etiopía, en África, durante el siglo XV, cuando la comunidad ancestral Oromo tomaba los frutos rojos de un arbusto llamado cafeto como energizante para sus expediciones de guerra.

Con el paso del tiempo y los viajes de los mercaderes árabes por el mundo durante los siglos XVI y XVII, este grano marrón expuesto al sol se convirtió en uno de los productos agrícolas de mayor exportación e importación en el planeta debido a su sabor, olor y textura, pero también a los altos niveles de energía que proporciona la cafeína –un psicoactivo propio de esta bebida-. No obstante, aunque este preciado líquido cuenta con un valor simbólico y cultural inserto en la dieta alimentaria de la humanidad, son diversas las opiniones médicas que han surgido durante los últimos 50 años en torno a los efectos negativos y positivos de su consumo.

Con el fin de indagar la creciente publicación de artículos científicos que controvierten las recomendaciones sobre la toma de café y comprender la tendencia del gremio médico a no sugerir esta bebida a sus pacientes, en 2016 el Grupo de investigación de Medicina Preventiva y Social de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana creó la línea de investigación Café y salud.

“Nuestro objetivo con esta línea es analizar y sintetizar toda la evidencia existente sobre el consumo crónico o habitual de café y los efectos en la salud de la población adulta”, explica Maylin Peñaloza Parra, profesora del Departamento de Medicina Preventiva y Social y líder del grupo.

 

125 mililitros entre taza y taza de café

Actualmente, las publicaciones en revistas científicas relacionadas con los efectos del café en la salud pública son variadas y abordan diversas temáticas como enfermedades metabólicas, diabetes mellitus, cáncer, demencia, párkinson, entre otras. Por eso, el punto de partida de este grupo de investigadores consistió en delimitar el campo de estudio a los efectos de esta bebida en la salud cardiovascular de las personas, con el fin de recopilar los datos científicos alrededor del tema y proponer una recomendación nutricional sobre la dosis estimada del fruto del cafeto para el consumo global a través de la evidencia publicada.

El primer paso para levantar los datos consistió en hacer una búsqueda y selección sistemática de la literatura científica mundial con las palabras “café” y “muerte cardiovascular”, a través de las bases de datos Medline, EMBASE, LILACS y la organización Cochrane, aplicando un riguroso proceso de revisión a publicaciones académicas, en el equipos de dos investigadores, de forma independiente, seleccionaron aquellas de mayor calidad.

El resultado de este ejercicio: 181 artículos iniciales, de los cuales se seleccionaron cinco meta-análisis que reúnen en su totalidad 41 estudios; todos aplicados a más de dos millones de personas sanas a nivel mundial, mayores de 18 años, con prácticas de consumo crónico, habitual y moderado de café, y quienes fueron analizadas por un período de aproximadamente 15 años.

Organizar esta información fue dispendioso para los investigadores. Por eso, se dedicaron a extraer y tabular los datos de las poblaciones analizadas en cada uno de los artículos, a encontrar el estado de salud entre quienes consumían café de forma habitual (según el número de tazas consumidas al día) y las personas que no, y a cuantificar a aquellos que estuvieron en riesgo de morir o fallecieron por causas cardiovasculares.

Para sorpresa de los académicos, la conclusión fue novedosa pues sintetizar estos datos les permitió encontrar que quienes consumen de tres a cuatro tazas de café al día tienen un 18 % menos de probabilidad de morir por causas cardiovasculares frente aquellos que lo toman de manera ocasional o no lo hacen, y un 17 % menos de probabilidad de morir por causas generales en el mismo caso.

“El ácido clorogénico es un antioxidante propio del café y tiene efectos protectores; a largo plazo, podría mejorar algunas funciones en materia de circulación y evitar desenlaces fatales a nivel cardiovascular”, afirma Peñaloza.

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El café, una bebida de talla internacional

Durante los últimos años, la producción y exportación de este grano a nivel mundial ha aumentado. Colombia, según la Federación Nacional de Cafeteros, generó 14,8 millones de sacos de 60 kilos de café verde durante el 2019; es decir, cerca de 9 % más que en comparación año anterior. Y aunque esta es una excelente noticia para el gremio y para la diversificación del consumo de la variedad arábico a nivel mundial, surge la necesidad de encontrar puntos en común acerca de la información que circula en las guías nutricionales de países productores como Brasil, México, Perú y Colombia, entre otros, y consumidores como Estados Unidos, Suecia, Países Bajos e incluso Japón, donde los indicadores de demanda de esta bebida van en ascenso.

Con esto en mente, y luego de proceso curatorial del comité de ética e investigación de la Universidad Javeriana (N° de aprobación 2018/06) y la revisión por parte de pares académicos, en junio del 2020 se publicó el artículo Relación entre el consumo habitual de café y la mortalidad general y cardiovascular: revisión de revisiones sistemáticas de la literatura en la Revista Chilena de Nutrición, con el fin de aportar un “grano de café” a la recopilación de la evidencia científica en torno al consumo de esta bebida que le permita al gremio médico tener datos actualizados y a las personas tomar decisiones informadas.

“Con este trabajo esperamos que la dosis sugerida de entre tres y cuatro tazas de café al día por persona sea una recomendación práctica para una bebida que hace parte del consumo de la población a nivel mundial y que por ende tiene un potencial impacto en la salud pública global”, finaliza Peñaloza.

Actualmente el Grupo de investigación de Medicina Preventiva y Social adelanta estudios sobre la relación del café y la salud cognitiva y enfermedades metabólicas en las personas, y está a la espera de dar a conocer dos artículos científicos que serán publicados en la Revista Colombiana de Cardiología sobre los efectos del consumo de esta bebida en las muertes por infarto agudo de miocardio y trombosis cerebral.

Tapabocas: ¿cómo protegen a médicos y enfermeras?

Tapabocas: ¿cómo protegen a médicos y enfermeras?

Con la pandemia originada por la COVID-19 se generó el afán por conseguir los elementos de protección más eficaces para prevenir el contagio, especialmente las mascarillas. Mucho se habló del respirador N95, las ‘full face’ (que cubren toda la cara) y otros que los consumidores empezaron a adquirir sin tener conocimiento acerca del uso adecuado y la funcionalidad, por lo que incluso empezaron a escasear. Esto causó desabastecimiento de implementos para el personal de la salud.

“Hasta los médicos creíamos que sabíamos cuál era la protección que teníamos que usar y con el paso de los días nos dimos cuenta de que no era así, no entendíamos la diferencia entre unos respiradores y otros, los materiales, la talla y demás”, dice el doctor Juan Manuel Martínez, profesor del Departamento de Cirugía de la Pontificia Universidad Javeriana y bombero voluntario de Bogotá, quien tras su experiencia como colaborador en emergencias y basado en el estudio de avances científicos comparte sus conocimientos acerca del uso adecuado del tapabocas, pues tal como menciona, saber esto salva vidas.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Colombia, entre el primero de marzo y el 20 de agosto de 2020, se anunciaron 7.692 casos confirmados de COVID-19 en personal de salud, incluyendo 52 fallecidos, y del total de casos confirmados, el 67% (5.142 casos) desarrollaron la infección después de la exposición asociada a la prestación de sus servicios. El incremento de los contagios dentro del cuerpo médico fue notable, asegura Martínez, quien agrega que también pudo influir el mal uso de los Elementos de Protección Personal (EPP), pero se está a tiempo para no cometer los mismos errores.

Lo que hay que saber de los tapabocas y respiradores

Hay un sinnúmero de equipos que con la pandemia han ido en aumento. Algunos son reutilizables, por lo tanto, hay que saberlos descontaminar, desinfectar y almacenar; otros son reciclables, y unos más que son para desechar o eliminar por su alto grado de contaminación. Además, no todos los cubrebocas son funcionales para todos los escenarios y personas.

 

¿Qué hay que saber para escoger el EPP adecuado?

La selección del tapabocas debe partir de los beneficios que trae su uso y del tipo de escenario en el que se va a estar, indica Martínez, pues es diferente estar en entornos de baja exposición a un ambiente hospitalario donde la carga viral puede ser alta, por lo que no es una opción, por ejemplo, usar un tapabocas de tela o convencional.

En esta galería puede conocer más acerca de los tapabocas y respiradores:

 

Recomendaciones finales

La bioseguridad es una cultura que cualquier persona expuesta a peligros como la COVID-19 debe tener. Martínez señala que esta empieza desde el lavado de manos, la distancia adecuada y todas las demás medidas de contención que se han aprendido durante todo este tiempo. A esto debe sumarse una actualización y apropiación constante de la información. Además, reconoce que la divulgación de estos conocimientos es una oportunidad para tomar mejores decisiones.

“El uso de equipos que nosotros no conocemos, que no sabemos usar, que no sabemos cómo armar o desarmar, ponernos o quitarnos, nos da una falsa sensación de seguridad, entonces yo creo que me estoy cuidando y que estoy cuidando a los demás y lo que estoy haciendo es exponiéndolos más. De aquí la importancia de estar bien informados”, es su reflexión final.