Carta a la nación: así puede contribuir el enfoque de género a construir igualdad

Carta a la nación: así puede contribuir el enfoque de género a construir igualdad

La Carta a la nación es una hoja de ruta planteada por la Pontificia Universidad Javeriana que busca guiar un diálogo que invite a solucionar las demandas sociales expresadas desde el paro nacional del 2019 y que continuaron con las manifestaciones que comenzaron el pasado 28 de abril.

Las propuestas fueron elaboradas por académicos javerianos y reúnen ideas que abordan desde cómo garantizar el cumplimiento de la Constitución de 1991 hasta el desarrollo de políticas públicas con enfoque de género.

Durante las próximas semanas, Pesquisa Javeriana divulgará una a una las iniciativas a través de este espacio y de un micrositio especialmente creado para visibilizar el proyecto. A continuación puede leer el punto más reciente de la Carta a la nación.

Punto 7 de la Carta a la nación: Cerrando brechas históricas: agenda de políticas con enfoque de género para Colombia

Entre los reclamos históricos no atendidos que conllevaron al estallido social se encuentran algunos que a través del enfoque de género permitirían reconstruir la sociedad. Para este punto, las profesoras Paula Herrera, María Adelaida Farah, Juliana Flórez, Tatiana Sánchez, María Fernanda Sañudo, María Margarita Echeverry, Amparo Hernández, Juliana Morad y Ángela Fonseca, proponen 14 ideas para plantear políticas transversales con enfoque de género.

Las iniciativas van desde dignificar el trabajo doméstico remunerado hasta garantizar el empoderamiento integral de las mujeres rurales sobre la tierra. En este punto de la Carta a la nación también se contempla desarrollar una política criminal con perspectiva de género, además de incluir dentro de distintas políticas públicas la protección de las mujeres migrantes y fomentar esta perspectiva en organizaciones de economía solidaria.

Igualdad de las licencias parentales y consolidar beneficios pensionales para las mujeres también son ideas incluidas en esta propuesta que puede leer haciendo clic aquí o consultando el micrositio de la Carta a la nación.

Punto 6 de la Carta a la nación: Diálogos, deliberación y acción política por la salud de las poblaciones

Que se tenga que recurrir a una acción de tutela como último recurso para que las diferentes entidades de salud presten, por mandato de juez, el servicio esencial que están obligadas a cumplir, habla de la inseguridad que en ocasiones ofrece este sistema en Colombia. ¿De qué forma mejorarlo? El profesor Jaime Moreno, el director del Instituto de Salud Pública, Rolando Peñaloza y el decano de la facultad de Medicina, Carlos Gómez, tienen algunas ideas.

Carta a la nación: salud

Fotografía: Juancho Torres / Agencia Anadolu

La primera va encaminada hacia fortalecer los programas de salud pública y de atención primaria con enfoques que entiendan la diversidad en cuanto al territorio, las etnias, géneros, jóvenes, y adultos mayores con atención domiciliaria. La segunda idea es integrar las políticas de salud con las sociales para entender esta problemática como transversal y no independiente. Los académicos también hacen algunas propuestas sobre la garantía del financiamiento del sistema con el fin de garantizar los derechos de acceso y calidad del servicio de salud.

La coyuntura de la pandemia de la covid-19 más los retos de antaño que buscan? mejorar la salud en Colombia también han llevado a la posibilidad de construir una política y un plan nacional de reconstrucción de la salud y la vida.

Para saber más al respecto haga clic aquí o ingrese a este enlace.

Punto 5 de la Carta a la nación: implementación plena de los Acuerdos de Paz como condición de convivencia democrática

Los profesores Pedro Valenzuela, Manuel Sarmiento y el director del Instituto de Estudios Interculturales de Javeriana Cali, Manuel Muñoz, reconocen que el Acuerdo de Paz, firmado entre el Estado colombiano y las Farc en el 2016, tiene carencias, pero también incluye puntos y mecanismos de gran utilidad para la construcción de una paz sustentable en Colombia.

Carta a la nación Acuerdo de paz
Foto: Gabriel Leonardo Guerrero / Shutterstock

En ese sentido, los académicos argumentan la necesidad de garantizar la financiación del acuerdo que tiene puntos enfocados en, por ejemplo, la protección de los territorios y el capital biológico, cultural y político de comunidades indígenas y afro, además del fortalecimiento del diálogo entre la sociedad civil (históricamente afectada por el conflicto armado) y las instituciones, en donde cobren valor las asambleas comunitaria, comisiones municipales, un plan nacional de derechos humanos y la creación de un Consejo Nacional para la Reconciliación y la Convivencia.

Uno de los enfoques que proponen los académicos es no ver la paz solo como un silencio de las armas sino como una superación de situaciones estructuralmente violentas de pobreza, desigualdad, marginación y exclusión. Si hace clic aquí puede conocer más al respecto. También puede ver este y otros puntos de la Carta a la nación en este enlace.

Punto 4 de la Carta a la nación: juventudes colombianas, inclusión e incidencia para la trasformación

Que las juventudes son el futuro de todas las sociedades es una idea que se convierte en paisaje cuando, con esta frase cliché, se evade la necesidad de entenderlas con sus problemáticas en tiempo presente. Por ejemplo, actualmente la juventud colombiana agrupa casi a once millones de personas, de las cuales, el 49.3 % ni trabaja ni estudia y, de estos últimos, la mitad abandona su educación por falta de recursos.

¿Qué hacer por esta población que representa al 33 % de los colombianos? Las profesoras Martha Gutiérrez, Minerva Campión y los profesores Ricardo Delgado y Mateo Ortiz plantean una hoja de ruta distribuida en cinco ejes. El primero, la protección de la vida enmarcada en un seguimiento de violencias y derechos humanos. El segundo, a través de la participación juvenil, con garantías de incidencia y confianza en las instituciones. Los demás pasan por ideas de institucionalidad pública para la juventud, trabajo, salud y derechos sexuales y reproductivos.

Si quiere saber cómo plantearon estas propuestas que ayudarían a robustecer las políticas públicas del futuro de la sociedad, no dude en hacer clic aquí o en entrar al micrositio de la Carta a la nación.

Punto 3 de la Carta a la nación: no estigmatizar la protesta social pacífica: propuestas para la transformación social colombiana

La estigmatización de las manifestaciones en Colombia y la represión estatal que en ocasiones vulnera el ejercicio de este derecho llevó a la profesora Marcela Ceballos y a los profesores Andrés Dávila y Norberto Hernández a proponer tres caminos con el objetivo de salvaguardar el derecho a ejercer una protesta pacífica.

Para superar la estigmatización, los académicos proponen reconocer la movilización y la organización social como formas de participación política legítimas y que se les garantice a quienes se movilizan el reconocimiento de ser unos interlocutores políticos válidos, para que la protesta deje de verse una amenaza para el orden público. Además, insisten en el cumplimiento de los mandatos constitucionales que protegen el ejercicio de la protesta pacífica y en la incorporación de otros documentos, como el Acuerdo de Paz y retomar la discusión sobre el Protocolo para la coordinación de las acciones de respeto y garantía a la protesta pacífica.

 

Entre otras ideas, Ceballos, Dávila y Hernández subrayan la urgencia de reformar la Policía Nacional, reforzando su carácter civil, revisar los protocolos del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) y abrir un diálogo con los sectores que no se sienten representados en un comité del paro.

Para conocer todo el documento puede hacer clic aquí o entrar al micrositio de la Carta a la nación creado por Pesquisa Javeriana.

Punto 2 de la Carta a la nación: ideas sobre la constitución

Bibiana Ortega, Juan Felipe García y Tania Luna, profesores de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Javeriana proponen re/activar la reflexión sobre el sujeto nacional que refrenda su voluntad política de vivir bajo el gobierno del Estado social de derecho.

Esto se lograría, según su iniciativa, entendiendo que Colombia no necesita una nueva constitución sino garantizar su cumplimiento. Además, recomiendan darles mayor poder local a las comunidades, en donde las veredas, comunas y corregimientos, por ejemplo, tengan mayor protagonismo en el ordenamiento territorial, que actualmente se basa en la dicotomía departamento/municipio.

Por otro lado, los académicos invitan a hacer un esfuerzo más profundo en devolverle la confianza a las instituciones y en ejercer la democracia más allá de solo votar, haciendo uso de la protesta pacífica y exigiéndole tanto a políticos como entidades de control y medios de comunicación que asuman sus responsabilidades con el Estado social de derecho.

Si quiere leer todo el documento puede hacer clic aquí o consultar el micrositio que Pesquisa Javeriana desarrolló para reunir todos los documentos que le apuestan a que la ciudadanía se involucre más en la acción democrática colombiana.

Punto 1: Derecho a la educación y acceso equitativo al conocimiento.

Durante décadas se ha discutido sobre las amplias brechas entre la educación rural y urbana y pública y privada en Colombia. Como si estos rezagos no fueran suficientemente problemáticos, en 2020 llegó la pandemia de la covid-19 y con ella los estudiantes, por más de un año, dejaron de asistir presencialmente a clases, lo que incrementó la desigualdad en el acceso a educación de calidad.

En esta propuesta, las profesoras Luz Karime Abadía, Alba Lucy Guerrero y la editora de Pesquisa Javeriana, Lisbeth Fog, proponen abordar una discusión planteada en seis puntos para asegurar una educación universal y de calidad que forme ciudadanos autónomos y socialmente responsables.

Las propuestas van desde implementar una formación ética, política, ciudadana y de las emociones en donde se puedan gestionar en clave de democracia emociones como el miedo y la ira, hasta impulsar unos currículos más pertinentes ante los retos actuales y ejecutar acciones para la disminución de las inequidades, educar a través del reconocimiento de la diversidad y motivar una construcción colectiva de la pedagogía nacional a través de pilares como la educación rural y el acceso equitativo al conocimiento.

Para consultar el texto completo de este punto puede entrar al micrositio desarrollado por Pesquisa Javeriana o hacer clic aquí.

Si quiere leer todo el documento puede hacer clic aquí o consultar el micrositio en el cual Pesquisa Javeriana reúne todos los documentos que invitan a la ciudadanía a involucrarse más en la acción democrática colombiana.

¿De dónde surge la motivación de la Carta a la nación?

Algunos medios internacionales como El País, de España, BBC Mundo y France 24 califican de estallido social la situación colombiana de los últimos meses. Lo que comenzó como una muestra de rechazo de la ciudadanía a una reforma tributaria que afectaba el bolsillo de la clase media, se fue escalando y acrecentando y ni el retiro del proyecto ni la renuncia del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, fueron suficientes para calmar los ánimos.

Ya los manifestantes no marchaban por la reforma tributaria, sino por la de la salud, la precariedad de las condiciones laborales, por los más de 21 millones de colombianos que viven en la pobreza y por la falta de acceso a la educación pública y gratuita, por el asesinato de líderes sociales y otras razones que al unísono conformaron un descontento nacional.

Carta a la nación colombiana
Fotografía: Shutterstock

Es la primera vez durante el siglo XXI que el país registra un paro de esta duración (más de dos meses, pues comenzó el 28 de abril), y las salidas dialogadas aún no llegan a buen término, pues ni el Comité del Paro (que reconoce que no representa a todos los ciudadanos descontentos), ni el presidente Iván Duque, quien solo cuenta con el 16 % de aprobación según la encuesta más reciente de Datexto, han encontrado la forma de hallar consensos que marquen el camino para solucionar los problemas estructurales que llevaron al país al estallido social del que hablan no solo medios internacionales, sino académicos locales.

“Colombia atraviesa por una profunda crisis social, económica y política que se expresa a través de grandes movimientos sociales de diferentes intensidades, modalidades, espacios y tiempos”, reza el preámbulo de la Carta a la Nación, un documento de siete puntos que busca crear espacios y conducir hacia un verdadero diálogo nacional e intersectorial para atender los principales problemas de esta crisis que se visibilizó en medio de la pandemia de la covid-19.

¿En qué consiste la Carta a la nación?

El estallido social en realidad no comenzó el 28 de abril. Las masivas manifestaciones de noviembre de 2019 revelaron este descontento histórico generalizado y la Pontificia Universidad Javeriana supo tomar atenta nota de lo que sucedía. A raíz de esa problemática, creó el espacio Foros javerianos sobre la coyuntura y el futuro de Colombia.

Carta a la nación colombiana

Fotografía: Shutterstock

Desde entonces (y con la pandemia en medio) se han realizado seis foros distribuidos en 22 sesiones que han abarcado temas como la inequidad de la educación colombiana, activismo y movimientos sociales, avances y enfoques para la paz.

Esos temas, sumados a otros cuantos, se encuentran en la misma línea de las sugerencias que siete rectores de igual cantidad de universidades colombianas le hicieron el pasado 5 de mayo a los diferentes actores coyunturales para superar esta crisis.

De las experiencias de los foros más la intención de los rectores por brindar aportes desde la academia surge la Carta a la nación, un documento para construir una Colombia “en paz, democrática, equitativa, incluyente y comprometida con el desarrollo sostenible, en un momento en que la sociedad reclama urgentemente la voz de la academia”.

 

Variante delta: su llegada a Colombia y la efectividad de las vacunas

Variante delta: su llegada a Colombia y la efectividad de las vacunas

Los virus no son estáticos, cambian de acuerdo con las condiciones a las que están sometidos y el virus del SARS-CoV-2 no es la excepción. Desde su aparición ha sufrido mutaciones que, en algunos casos, transforman la velocidad de su propagación o la forma de manifestarse en los humanos, entre otros. A estos cambios considerables se les llama variantes y vienen siendo monitoreadas por científicos de todo el mundo, pues podrían representar un riesgo adicional para la salud pública.

Las variantes

Desde finales del 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) empezó a clasificar las variantes detectadas en todo el mundo en dos categorías: las variantes de interés (VOI) y las variantes preocupantes (VOC). Esta clasificación se realiza con el objetivo de priorizar el seguimiento y la investigación a escala mundial de las potencialmente más riesgosas.

A mediados del 2021 el organismo internacional decidió clasificar estas variantes con el alfabeto griego en lugar del nombre del país en que fueron descubiertas para simplificar su denominación y eliminar estigmas hacia los países donde se reportaron originalmente.

Actualmente hay cuatro variantes preocupantes identificadas desde 2020: beta, hallada en Sudáfrica en mayo; alpha, en Reino Unido y precisada en septiembre; delta (India, octubre ); y gamma, en Brasil (noviembre). Además, hay otras siete variantes de interés a las que también se les hace seguimiento.

La variante delta

En el caso específico de la variante delta de la covid-19, de la cual “se ha visto que es más infecciosa, se ha diseminado más rápido”, de acuerdo con la viróloga María Fernanda Gutiérrez, profesora del Departamento de Microbiología de la Javeriana. “Sin embargo”, continúa, “no produce más mortalidad, responde igual a las pruebas de diagnóstico y parece responder igual a las vacunas”.

Gutiérrez sostiene también que este es un virus con ácido nucleico RNA, y eso le permite mutar con mayor facilidad. Puesto que entre sus componentes no hay enzimas reparadoras que permitan corregir errores en el proceso de reproducción viral, “entonces los ‘virus hijos’ tienen varios errores que podían manifestarse en la aparición de nuevas variantes”, señala.

Varias investigaciones demuestran que esta variante tiene una velocidad de propagación superior a las demás del SARS-CoV-2, siendo entre 40 % y 60 % más transmisible. El Centro Provincial de Control y Prevención de Enfermedades de Guangdong en China, reporta que delta tiene un

periodo de incubación más corto, cuatro días en promedio (comparado con los seis de las otras variantes). Además, las cargas virales (la cantidad de virus en la persona infectada) llega a ser mil veces mayor que en otras variantes.

Esto preocupa a los científicos y médicos, pues hay mayor cantidad de virus y se transmite mucho más rápido. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, advirtió que se ha confirmado la presencia de la variante delta en más de 104 países, y también señaló que pronto será la variante dominante en el mundo. Aunque no es más mortal que las otras, el incremento de contagios podría saturar servicios médicos y aumentar el número de las hospitalizaciones y muertes.

El Instituto Nacional de Salud informó que el pasado 24 de julio se detectó el primer caso de un paciente con la variante delta en Colombia. Sin embargo, especialistas como Manuel Franco, inmunólogo y profesor del Instituto de genética humana de la PUJ, creen que es posible que haya llegado antes. “Lo que pasa es que nosotros tenemos sistemas de seguimiento diferentes. El Instituto ha hecho un esfuerzo aplaudible, pero de todas formas no es lo suficientemente amplio para hacer un seguimiento más preciso” dice Franco.

 

¿Por qué surgen las nuevas variantes?

Un virus es una partícula de código genético (ADN o ARN) encapsulado en proteínas y no tienen la capacidad de replicarse por sí mismos, así que necesitan infectar células para usar sus componentes y reproducirse.

Es justamente en esa interacción que tanto célula como virus sufren cambios. El virus puede dañar o matar las células que infecta (que es lo que causa las enfermedades en muchos casos) y a su vez, podría desarrollar cambios que generan nuevas variantes. Para los expertos esto es un proceso normal.

“Evolutivamente los organismos vivos estamos hechos para adaptarnos a sobrevivir. Si el sistema inmune del huésped susceptible pelea contra el virus, este va a cambiar para subsistir. Las mutaciones y las variantes son lo esperado”, explica Franco, profesor y líder del Semillero de Investigación en Inmunología de la Pontificia Universidad Javeriana. “Estamos en una pelea con el virus y él ha estado luchando por vivir. ¿Cómo lo hace? Pues cambiando”, agrega.

La OMS ha declarado que, con el tiempo, se producen este tipo de cambios y que en la mayoría de casos tienen poco o nulo efecto sobre las propiedades del virus. Sin embargo, algunos de ellos pueden modificar características como su facilidad de propagación, la gravedad de la enfermedad que produce o la eficacia de su tratamiento médico, y es allí donde se prenden las alarmas.

¿Las variantes afectan la efectividad de las vacunas?

Probar la efectividad de las vacunas toma tiempo. Aun así, diferentes investigaciones parecen demostrar buenos resultados de las vacunas frente a delta. “Hay estudios en Inglaterra que muestran que las vacunas de Pfizer y de AstraZeneca continúan protegiendo contra infección severa, es decir, hospitalización o muerte inducida por la variante delta a muy buenos niveles”, afirma el inmunólogo.

Precisamente, el más reciente estudio publicado por el Public Health England (PHE) de Reino Unido, muestra que las segundas dosis mantienen buenos resultados de protección frente a delta, incluso en un país donde esta variante ya es dominante. Para el caso de Inglaterra la efectividad de la vacuna de Pfizer contra hospitalización fue de 96% y del 93% en Israel. La segunda dosis de AstraZeneca tuvo una efectividad de 92% en Inglaterra.

Los científicos apuntan a la vacunación como la mejor opción para contener el virus, incluidas las nuevas variantes.

“Sin duda alguna los países en donde no hay vacunación es de donde salen las variantes. Si el virus encuentra un medio en el que se puede multiplicar fácilmente, habrá mayor probabilidad de generar variaciones. Por eso es importante vacunarnos”, dice la profesora Gutiérrez. “Si el virus infecta un individuo protegido, lo normal es que la protección adquirida destruya al virus”, agrega.

Sin embargo, el profesor Franco pone sobre la mesa la posibilidad teórica de que las vacunas mal administradas puedan aumentar la generación de nuevas variantes.“Teóricamente, las vacunas pueden ayudar a generar variantes, especialmente si no se aplican a unas dosis adecuadas”, manifiesta. Aunque hasta el momento no hay estudios contundentes al respecto, el mundo científico está enfrentando un fenómeno nuevo y se debe seguir haciendo seguimiento cuidadoso al virus. Por ahora los expertos recomiendan que las personas reciban cuanto antes las dosis completas.

“Ahora veremos que los más afectados serán los menores de 40 años. Algunos pensarán que es que el virus mutó y que ahora infecta a los jóvenes, pero se debe a que los mayores ya están vacunados, a ellos los afectará mucho menos”, explica Gutiérrez.

La viróloga también enfatiza en la necesidad de esperar nuevos hallazgos científicos. “Las vacunas hasta ahora están terminando de demostrar su eficacia. Tanto así que algunas casas farmacéuticas ya están hablando de una posible tercera dosis porque se han dado cuenta que la eficacia de las vacunas no es tan alta como estaba esperando”.

Ambos investigadores hacen el llamado a continuar con los protocolos de bioseguridad, de vacunar a la mayor cantidad de gente posible y que las decisiones estatales se tomen basados en la mejor evidencia científica posible. “Tenemos que acostumbrarnos a que no tenemos verdades absolutas. Hoy sabemos una cosa, pero mañana la información científica puede dar resultados distintos y debemos adaptarnos a eso”, finaliza Franco.

Modificar nuestra información genética para tratar enfermedades raras es viable

Modificar nuestra información genética para tratar enfermedades raras es viable

Carlos Javier Alméciga Díaz

Durante el último año hemos escuchado diferentes mitos alrededor de las vacunas para la covid-19, siendo el de la posibilidad de que estas modificaran nuestra información genética uno de los más recurrentes. Aunque ninguna de las vacunas aprobadas para el manejo de la COVID-19 en la actualidad alteran nuestra información genética, este mito puso sobre la mesa nuevamente la pregunta sobre la posibilidad y efectos de la modificación del material genético en humanos.

¿Qué es la terapia génica?

La modificación de nuestra información genética con fines terapéuticos, también conocida como terapia génica, es una alternativa que se viene explorando desde finales del siglo pasado. Esta terapia busca la modificación, transitoria o permanente, del material genético de un individuo con el objetivo de tratar o curar una enfermedad.

Modificar nuestro genoma puede permitir, por ejemplo, la cura de enfermedades genéticas o de otras enfermedades adquiridas como el cáncer o algunas enfermedades infecciosas como el VIH.

Desde la primera prueba en humanos, a principios de la década de los 90, la terapia génica se ha evaluado en cerca de 150 enfermedades mostrando resultados prometedores en la gran mayoría de ellas. Sin embargo, como cualquier otra intervención terapéutica, la terapia génica no está exenta de riesgos, y estos están principalmente asociados con la posibilidad de modificar otras regiones dentro del ADN o de que el sistema inmunológico reconozca como extraño el material genético administrado.

En este aspecto, durante las últimas tres décadas se han realizado importantes avances para mejorar su seguridad y eficacia, lo que ha permitido la aprobación de productos basados en esta tecnología. Es importante aclarar que la modificación de nuestra información genética con fines cosméticos o de mejoramiento de la especie, no son considerados como terapia génica y se encuentran regulados por diferentes organizaciones a nivel internacional.

Para el caso de las enfermedades raras o poco frecuentes, la posibilidad de modificar o corregir el material genético puede representar la única opción de tratamiento para un paciente. Este es el caso de Alissa, una paciente con una enfermedad rara que afecta principalmente su sistema nervioso central y para quien la modificación de su material genético representa la única oportunidad de cambiar el curso de su enfermedad.

Hallazgos similares se han observado para un tipo de ceguera hereditaria, en la que los pacientes han recuperado su visión tras la administración de la terapia, o en la enfermedad de células falciformes, una enfermedad de los glóbulos rojos, que ha permitido que los pacientes no requieren las transfusiones de sangre a las que frecuentemente son sometidos.

La terapia génica en la actualidad

Propuesta inicialmente hacia la mitad del siglo pasado, no fue sino hasta el año 2003 que el primer producto aprobado de terapia génica, Gendicina, llegó al mercado. Desde entonces 16 productos se han aprobado para el tratamiento de diferentes enfermedades raras y algunos tipos de cáncer. Sin embargo, ninguno de ellos se encuentra aprobado para su comercialización en Colombia.

En los últimos cinco años hemos visto un rápido crecimiento de productos aprobados, y se espera que cerca de 40 nuevos productos lleguen al mercado. Esto representa una gran esperanza para muchos pacientes y sus familias afectados por enfermedades raras y para las que los actuales tratamientos no presentan la eficacia necesaria.

Los retos

A pesar de los avances, aún existen muchos retos que deben ser superados para extender los beneficios de estas terapias a más países y más enfermedades raras. El primero de ellos es la necesidad de desarrollar estrategias que permitan ampliar el número de enfermedades con tratamiento. De acuerdo con el Centro de Información para Enfermedades Raras y Genéticas, de los Institutos de Salud de los Estados Unidos, tan solo 5 % de las cerca de 7000 enfermedades raras descritas cuentan con algún tipo de tratamiento y de estos, solo cinco están basados en terapia génica.

El segundo es continuar entendiendo la biología de los vectores, esas herramientas empleadas para entregar el material genético a las células de los pacientes, así como optimizar sus procesos de producción, purificación y caracterización. El tercero es poder emplear los resultados de estudios previos sobre la seguridad y eficacia de estos vectores, con el objetivo de poder acelerar el desarrollo de terapias para otras enfermedades.

Otro aspecto muy importante es el acceso a las terapias génicas, y el temor de que las actuales barreras puedan aumentar la brecha entre países de altos y bajos ingresos. En la actualidad, las terapias génicas que se comercializan están disponibles en Estados Unidos, China, la Unión Europea, Canadá, Rusia, Ucrania, Filipinas, Suiza, Japón, y Turquía.

Para el caso de Latinoamérica, Brasil es el único país que cuenta con terapias génicas aprobadas. Una de las limitantes para el acceso es su costo que puede alcanzar los dos millones de dólares por paciente tras una única administración. Estos costos suelen estar asociados principalmente a los procesos de producción y el bajo número de pacientes de cada enfermedad, hecho que podría dificultar la recuperación de la inversión realizada.

Para producir estas terapias génicas es necesario contar con una infraestructura para la administración y seguimiento de la terapia, y en algunos casos para la producción de las células modificadas que serán implantadas en los pacientes, lo cual también puede ser un limitante. En este sentido, la creación de iniciativas público-privadas o de empresas biotecnológicas sin ánimo de lucro representan dos de las alternativas para reducir los costos y facilitar el desarrollo y acceso. Adicionalmente, la búsqueda de nuevos mecanismos de pago o cambios en las rutas de desarrollo y aprobación de estos medicamentos puede reducir costos a mediano y largo plazo. Estas, y otras estrategias, requieren de una estrecha cooperación entre organizaciones de pacientes, investigadores, médicos, gobiernos y la industria farmacéutica.

Lo que queda por hacer…

Es importante que cada país defina una agenda para el desarrollo de terapias avanzadas, como es el caso de la terapia génica, que lleven a la construcción de las capacidades humanas, así como de investigación y de producción. Esto no solo permitirá adaptar las terapias desarrolladas en otros países, sino el desarrollo de terapias para enfermedades que afectan a la población de cada país.

Por ejemplo, de acuerdo con el portal Clinicaltrials.gov, a la fecha no hay ensayos clínicos de terapia génica en Colombia, y tan solo 15 se han llevado a cabo en países de Suramérica. En este aspecto, es importante destacar que, para Colombia, la Misión de Sabios del año 2019 realizó diferentes propuestas que de ser implementadas deberían fortalecer la innovación y soberanía en salud. Esto, sumado a la Ley de Enfermedades Huérfanas (Ley 1392 de 2010), muestran la existencia de unas bases conceptuales y legales para favorecer el desarrollo de tecnologías como la terapia génica en nuestro país, en especial para las enfermedades raras. Por lo tanto, es necesario que todos los actores involucrados unamos nuestros esfuerzos para garantizar que los pacientes y sus familias puedan verse beneficiados con los crecientes desarrollos en este campo de la biotecnología en salud.

Las asociaciones de pacientes juegan un papel muy importante para promover el desarrollo de nuevas terapias, pues son ellas las que pueden no solo recoger las necesidades de los pacientes y sus familias y las experiencias en el manejo de determinada enfermedad, sino conectar diferentes actores interesados, movilizar recursos económicos y gestionar cambios en las políticas públicas.

Asociaciones como la National MPS Society o la National Tay-Sachs & Allied Diseases Association, son solo un ejemplo de cómo los pacientes y sus familias pueden cambiar la historia de una enfermedad a través de la concientización, la investigación y el trabajo colaborativo. Estas asociaciones han logrado impulsar el desarrollo de terapias génicas para diferentes enfermedades patrocinando investigaciones básicas y aplicadas y logrando una efectiva comunicación con empresas biofarmacéuticas y con el sector gubernamental.

Para Colombia, iniciativas como la Federación Colombiana de Enfermedades Raras (FECOER), el Cluster de Enfermedades Raras o la asociación de pacientes con errores innatos del metabolismo (ACPEIM), son algunos de los ejemplos de las asociaciones que trabajan por mejorar la calidad de vida de los pacientes y aumentar la divulgación de estas enfermedades en el país. Sin embargo, es necesario continuar empoderando estas asociaciones y promover el trabajo colaborativo con otros actores como investigadores y la industria farmacéutica.

* Carlos Javier Alméciga Díaz, QF, PhD. es profesor asociado de la Pontificia Universidad Javeriana y director del Instituto de Errores Innatos del Metabolismo.

16 dudas sobre la vacunación contra covid-19 resueltas por expertos

16 dudas sobre la vacunación contra covid-19 resueltas por expertos

A pesar de que las vacunas contra la covid-19 están circulando cada vez con mayor rapidez por todo el territorio nacional, su ritmo es a paso de tortuga frente a la fluidez de la desinformación.

Los colombianos reciben diariamente en sus celulares videos, imágenes y noticias falsas sobre los riesgos de la vacuna si se padecen ciertas enfermedades, acerca de su impacto negativo en el organismo o su falta de efectividad.

Hablan los expertos

Recientemente Pesquisa Javeriana y El Tiempo, a través de sus cuentas de Twitter, llevaron a cabo la tuiteratón #SinMitos en la que los ciudadanos plantearon preguntas sobre la covid-19 y la vacunación para que fueran resueltas de manera confiable y rigurosa por expertos.

En este ejercicio profesores, investigadores y especialistas de la Pontificia Universidad Javeriana de la sede Bogotá y su seccional de Cali respondieron 16 dudas y desmintieron algunas de las informaciones y mitos que surgen a diario sobre estos temas.

Siga a continuación cada una de las respuestas para que desmitifique ideas erróneas o confusas y pueda explicarle a su familia y amigos cuando la desinformación quiera ganar la batalla.

Sandra Valderrama, jefe de la Unidad de Infectología del Hospital Universitario San Ignacio y directora de la especialización en Infectología de la Pontificia Universidad Javeriana; Christian Pallares Gutiérrez, médico con maestría en Epidemiología y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana de la Seccional Cali, explican cada inquietud.

  • ¿Se sabe cuál es la población que tiene más probabilidad de sufrir trombosis por la vacuna de AstraZeneca?, ¿cuántas dosis de AstraZeneca se han aplicado en el mundo y cuántos casos de trombosis se han identificado?

  • ¿Cuánto tiempo dura el efecto de la vacuna en mi organismo después de aplicarme la segunda dosis?

  • ¿Después de cuánto tiempo de haberme vacunado puedo tomar alcohol?

  • ¿Se pueden combinar vacunas de diferentes proveedores para completar el esquema?

  • Si me dio covid-19, ¿solo debo aplicarme una dosis de Pfizer?

  • ¿Una persona que ya inició sus quimioterapias debería vacunarse?

  • ¿Por qué las personas que han tenido transfusiones de sangre deben esperar para vacunarse?

  • ¿Puedo estar tomando antibióticos al momento de la aplicación de la vacuna?

  • ¿Cuál es la vacuna más efectiva para personas inmunosuprimidas?

  • ¿Qué efectos puede tener la vacunación para personas que padecen síndromes mieloproliferativos?

  • Algunas personas no se están vacunando, dicen que van a esperar la inmunidad de rebaño. El ministro de Salud, Fernando Ruiz, mencionó que es probable que la covid-19 pase a ser una enfermedad endémica, ¿Vamos a lograr la inmunidad de rebaño y cuáles son sus implicaciones en la vacunación?

  • ¿Cuáles son los riesgos de la vacuna de J&J para mujeres menores de 50 años? Si es tal vez la única opción de vacunación en el próximo año para una mujer saludable de 30 años, ¿lo recomendarían?

  • ¿Cuánto tiempo se debe esperar para recibir la vacuna después de haber tenido covid-19?

  • ¿Existe una prueba o test de inmunidad posvacuna contra covid-19 que indique que la persona respondió con éxito a la vacuna? ¿Algo así como la prueba anti hepatitis B?

  • ¿Puedo aplicarme la vacuna Sinovac y la Pfizer para tener mayor inmunidad?

  • ¿La tasa de letalidad de la covid-19 es inferior a la de la gripa? Si es así, ¿por qué es importante vacunarse?

Pesquisa Javeriana viene cubriendo los temas de salud con relación a la covid-19 desde el año 2020. En esos artículos se responden más preguntas sobre esta enfermedad. Consulte en este enlace las posibles respuestas a sus inquietudes: https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/covid-19/

Igualmente, Pesquisa ha entrevistado a más de 20 especialistas para aclarar en un solo minuto las preguntas que como ciudadano se tienen frente a la vacunación contra la COVID-19: https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/vacunacion-covid-19/

Así es el nuevo laboratorio de la Javeriana para investigar virus

Así es el nuevo laboratorio de la Javeriana para investigar virus

En marzo de 2020, cuando la covid-19 fue declarada por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia, el mundo aún no estaba preparado para atender una emergencia sanitaria como la que ha vivido la humanidad desde entonces. La infraestructura médica, pero sobre todo la de investigación, se quedaba corta mientras diariamente subían las cifras de contagio.

Rápidamente las potencias mundiales iniciaron la competencia por dar resultados científicos que permitieran entender el virus y buscar una vacuna. Los demás países, con reducidas capacidades técnicas para la investigación en laboratorio, se centraron en generar estrategias para disminuir los contagios y fortalecer la atención médica de los casos graves.

Con el fin de responder a esta necesidad, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia, a través del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías, lanzó una convocatoria para aumentar la capacidad en investigación mediante el mejoramiento de laboratorios especializados.

Una propuesta de la Universidad Javeriana

Las facultades de Ciencias y de Odontología de la Pontificia Universidad Javeriana propusieron un proyecto que buscaba demostrar el potencial zoonótico (es decir, la probabilidad de que una enfermedad se transmita de animales a humanos) del virus de la leucosis bovina, una enfermedad que afecta al ganado y se asocia con cáncer de seno en mujeres.

Este proyecto resultó ganador de la convocatoria y poco más de un año después, la Javeriana ya cuenta con el primer laboratorio universitario comisionado bajo los estándares de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos de nivel de seguridad 3 – BSL3 (BioSafety Level), que permitirá hacer investigación en virus altamente infecciosos. Además, fue diseñado para monitorear y entender virus zoonóticos emergentes o reemergentes.

¿Qué es un laboratorio BSL3?

Investigar microorganismos supone una serie de riesgos tanto para los investigadores como para el entorno, por lo que los lugares en donde se trabaja con este tipo de patógenos requieren de unas medidas de bioseguridad estrictas y específicas.

La Organización Mundial de la Salud- y posteriormente los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos- clasificaron los laboratorios del 1 al 4 según el nivel de riesgo que representan los microorganismos que investigan.

Son de nivel uno los laboratorios que trabajan con patógenos para los cuales hay tratamiento, no llevan a la muerte y son de sencillo manejo. En el nivel dos están aquellos que asumen un poco más de riesgo, con microbios que pueden tener tratamiento y no son endémicos de la zona. El nivel tres son para los que no hay tratamiento, son desconocidos, no hay vacunas y pueden llevar

a la muerte en ciertas ocasiones. El nivel cuatro corresponde a los más peligrosos, que no tienen cura y presentan una tasa de mortalidad mayor al 60 %. La construcción del nuevo laboratorio de la Javeriana ha sido acompañada por la empresa World BioHazTec, que diseña y certifica este tipo de construcciones en diferentes países del mundo.

“Este laboratorio es de investigación, pero tiene que ser de servicio para la comunidad”, dijo María Fernanda Gutiérrez, investigadora principal del proyecto, a Pesquisa Javeriana. “Está abierto para que quien necesite un BSL-3 pueda presentar su proyecto para ser aprobado y logremos dar resultados no solo académicos sino también para la gente”.

Una novedad para el país

Es tan novedoso este tipo de laboratorios en el país que en materia regulatoria no hay directrices específicas. “En Colombia no hay normativa que lo reglamente o lineamientos que digan cuáles son sus características”, dice Sebastián Velandia, oficial de bioseguridad certificado e investigador del laboratorio. “Las normas colombianas son muy básicas en materia de bioseguridad y siempre referencian o dirigen hacia una norma superior internacional”, agrega.

Por esto, la decisión del equipo de trabajo fue adoptar las normativas exigidas en Estados Unidos para su construcción y funcionamiento. Al igual que allí, buscarán la certificación anual, que no solo garantiza el uso adecuado bajo estrictos protocolos de bioseguridad, sino que incluyen pólizas de seguro internacionales ante eventuales problemas que se presenten. Este proceso de certificación aplica a partir del primer año de funcionamiento del laboratorio, una vez se haya recopilado suficiente información para el ente certificador.

Los protocolos establecidos internacionalmente, además, indican que no cualquier investigador puede hacer uso de este tipo de laboratorios. Se necesita una capacitación especializada y un seguimiento y evaluación constante, pues los procesos que allí se llevan a cabo tienen riesgos importantes para la salud pública.

“No queremos que salga nada que esté adentro porque es perjudicial. Quienes entran deben tener un entrenamiento y un curso adecuado para evitar accidentes biológicos”, explica Nelly Stella Roa Molina, directora del Centro de Investigaciones Odontológicas-CIO de la Javeriana. Para esto, el laboratorio cuenta con equipamientos, manuales y protocolos de limpieza y desinfección que disminuyen dichos riesgos.

Los retos del BSL-3

Con miras hacia el futuro, este laboratorio representa varios retos para la universidad y para el equipo de trabajo. Uno de ellos es conformar un comité de bioseguridad que evalúe, avale y autorice el uso de este laboratorio. “Esas personas deben conocer las temáticas científicas, los temas de bioseguridad y de ética. Serán quienes hagan el primer filtro de selección de los trabajos”, explica la directora Roa.

Otro reto será el de facilitar el trabajo entre las unidades académicas, facultades de la universidad y los científicos del país para que puedan aprovechar esta tecnología. “A nivel internacional los laboratorios son compartidos, se alquilan a instituciones externas y este laboratorio nos obliga a abrir un poco esas barreras”, afirma Velandia.

“En lo científico, el primer reto es terminar el trabajo de leucosis bovina, y ya luego estará listo y disponible para hacer investigación en covid-19 y otros virus altamente peligrosos o desconocidos”, expone Gutiérrez.

El manejo administrativo del laboratorio estará a cargo de la Facultad de Odontología, donde está ubicado, y esperan lograr la certificación que les abra la puerta a financiación y proyectos de investigación internacional a los que antes no se tenía acceso.

Editorial: la vacunación: un asunto de todos

Editorial: la vacunación: un asunto de todos

El País se encuentra de lleno en el desarrollo del Plan Nacional de Vacunación contra la COVID-19, y es necesario destacar algunas buenas noticias en ese marco. Por un lado, se ha elevado de manera importante el número y ritmo de la vacunación (más de 13 millones de dosis aplicadas en el momento de la escritura de este editorial). Así mismo, ha sido autorizado el sector empresarial para apoyar la implementación de esta estrategia, con el fin de alcanzar la tan urgida inmunidad colectiva, la cual mejorará no solo la salud pública, sino también las condiciones para una estabilidad social y la recuperación económica en Colombia, aspectos que requieren atención urgente, empática, solidaria y muy bien informada en medio de unas protestas de casi ya dos meses en las calles.

Igualmente, es de destacar la articulación de diferentes sectores de la sociedad para respaldar al Estado en este Plan. La academia no está exenta de ese propósito. Por eso, en la Pontificia Universidad Javeriana realizamos recientemente el foro La Vacunación, un Asunto de Todos, en el cual 29 expertos nacionales e internacionales socializaron su conocimiento actualizado y del mayor nivel de calidad sobre los procesos de vacunación en diferentes países y sobre cómo se transita en Colombia hacia la inmunidad y los graves riesgos de no obtenerla prontamente.

Contamos con reflexiones valiosas y pertinentes de académicos en diálogo con representantes de agremiaciones, con sus propuestas y necesidades, y actores del sistema de salud, que aportaron su sentido de realidad sobre cómo se viene ejecutando el Plan. Todo ese conocimiento se reunió́ en un mismo espacio con el fin de sustentar la toma de decisiones basadas en la ciencia, en la experiencia comprobable y en las voces de quienes, día a día, están al frente de esta pandemia. Confiamos en que el debate haya contribuido a remover barreras de diferente índole, para habilitar la participación empresarial en la vacunación de los colombianos, una participación que a la fecha de publicación de esta columna aún no se ha hecho efectiva.

Con lo logrado hasta el momento, es importante reconocer el esfuerzo y el compromiso de todos los actores del sistema ―el Gobierno nacional, las EPS, las IPS y el talento humano en salud― para avanzar en la consolidación del Plan Nacional de Vacunación contra la COVID-19. Sin embargo, el Gobierno debe reforzar su apuesta por simplificar los procedimientos para que la vacunación sea más eficiente, sin perder la seguridad de los protocolos ya establecidos. También es importante que el Gobierno facilite y habilite la participación de los gremios en el proceso de la vacunación para beneficio de todo el país. Por ejemplo, estos quisieran vacunar no solo a los empleados, sino a sus familiares (con evidentes beneficios para todo el país), pero la reglamentación expedida solo permite la vacunación de aquellos con los que se tiene un vínculo contractual.

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De igual manera, se destacó que el país cuenta con más de cuarenta mil profesionales capacitados como vacunadores para esta labor, lo que permitiría atender la necesidad de que las entidades territoriales sigan incrementando el número de puntos de vacunación, para no solo alcanzar, sino superar la meta de los 35 millones de colombianos inmunizados lo antes posible.

Claramente la vacunación contra la COVID-19 se convirtió́ en la estrategia central de prevención y respuesta a la pandemia. Y si bien hoy Colombia progresa en la implementación del Plan, que- dan elementos que no se deben olvidar, como la indemnidad de los diferentes actores participantes en el proceso, la equidad en la vacunación o la generación de condiciones para producir la vacuna en Colombia, entre otros. Por ello, tener a la ciencia como aliado en la definición del rumbo ―que por cierto aún es muy incierto― seria una disposición certera para alcanzar el propósito de inmunidad que proteja a la población.

La pandemia causada por el SARS-CoV-2 apareció́ en el mundo hace año y medio y ahora comprendemos que podría haber llegado para quedarse, para transformarnos, y también para que la sociedad reconozca el valor del conocimiento como criterio en la toma de decisiones que apunten al desarrollo sostenible, el cuidado propio, del otro y del entorno. Ese conocimiento se produce tanto en laboratorios como en el territorio y en el diálogo de saberes. Por eso el foro La Vacunación, un Asunto de Todos se sumó a este momento coyuntural.

Reviva las discusiones, reflexiones y conclusiones aquí: https://bit.ly/3eG3ZOr

             

El joven nasa que estudió Medicina para mejorar la salud en Jambaló, Cauca

El joven nasa que estudió Medicina para mejorar la salud en Jambaló, Cauca

Este texto se publicó originalmente en la edición 56 de Pesquisa Javeriana bajo el título de “Ser médico nasa: el compromiso con toda una comunidad”.

En la cultura indígena nasa, la tulpa es el fogón, el lugar de encuentro con la sabiduría ancestral, donde el indígena y su familia comparten experiencias, alimentos, consejos de los mayores a los hijos y, por esa misma vía, toman decisiones importantes para su comunidad.

Justo alrededor de una tulpa en Jambaló, Cauca, una vez terminada su educación secundaria en 2011, Yerson Penagos, un aplicado joven indígena de 18 años, se reunió con sus mayores para decidir su futuro.

“Para la ruralidad es difícil acceder a la educación superior, porque nuestra formación académica no es buena y porque tenemos interiorizado que eso no es para nosotros”, comenta.

Sin embargo, dado el potencial que mostró al ganar varias veces matrículas de honor en secundaria y respondiendo con creces a las expectativas de su mamá, que a los 11 años lo llevó a estudiar a Santander de Quilichao porque la calidad educativa era mejor, la familia decidió que él no sería agricultor, profesor o tecnólogo, como la mayoría de sus pares. “Conversando llegamos a que nuestro territorio necesitaba un médico permanente”.

Con el convencimiento de no solo haber decidido su futuro, sino de asumir una responsabilidad con toda su comunidad, Yerson inició un camino lleno de retos.

El primero, conseguir cupo universitario. “Mis profesores me llevaban a ferias universitarias y así supe de una beca para minorías étnicas que tiene la Javeriana Cali”, recuerda. En el examen del Icfes había ocupado el séptimo puesto a nivel departamental y el decimoprimero en el contexto nacional, y, guiado por sus docentes, empezó a buscar universidades públicas, por las limitaciones económicas de su familia. “Siempre me aparecía la opción de Javeriana, entonces la abrí, me presenté y quedé; pero tenía que resolver cómo pagar. Participé para la beca, que era del 100 %, y la gané”.

El siguiente reto fue la adaptación, pues enfrentó experiencias de discriminación, por su forma de hablar o sus recursos limitados, y una crisis con su formación, cuando hacía sus rotaciones clínicas. “La interculturalidad no hace parte de la formación en salud. Nos cerramos a que el modelo biomédico es lo que debemos implementar y cuando llegan familias indígenas diciendo cosas que van en contra de eso, el argumento es: ‘Usted está mal, haga caso’… Estaba frustrado”.

Con apoyo de la universidad, Yerson se pudo tomar un semestre para volver con su familia. Regresar a la tulpa fue decisivo para retornar a la academia con mayor claridad.

Su misión no termina

“Al volver, la universidad me permitió hacer el primer semestre de la Maestría en Salud Pública en mi último año de pregrado. Fue un espacio de gente que tenía muy presente la importancia de la salud pública en nuestro país. Eso me amplió el panorama, pero sentía que necesitaba ver cómo funcionaba la ruralidad”. Terminó la universidad, en 2017 hizo su servicio social obligatorio en Jambaló y retomó la maestría, entendiendo qué pasaba con la salud en su territorio.

Su proyecto de tesis de maestría se concentró justamente en la sistematización de la experiencia de promotores en salud comunitaria en Jambaló, que, considera, debe formalizarse como programa intercultural, pues resulta clave para mejorar el acceso y la atención en salud, y garantizar el buen vivir (o wët wët fxizenxi, que en lengua nasa yuwe quiere decir ‘vivir sabroso’), desde una visión de diálogo entre el saber ancestral de su comunidad y el conocimiento científico occidental.

Hoy, Yerson es el médico permanente de Jambaló, dicta una cátedra sobre interculturalidad en la Javeriana seccional Cali, y no deja de tener presente su misión: “Bonito estar en esta publicación pues cumple un objetivo de mi proceso de caminar: motivar a los chicos a investigar, a que hagan preguntas. Si puedo generar ejemplo y motivación, me siento más que agradecido… La ruralidad necesita que la vean, que la investiguen, que la entiendan y la transformen”, concluye.

                          

Así es el dispositivo que detecta licor adulterado en menos de un minuto

Así es el dispositivo que detecta licor adulterado en menos de un minuto

Este texto se publicó originalmente en la edición 56 de Pesquisa Javeriana bajo el título “Detectar licor adulterado: una solución atravesada por la luz”.

“¡Es viernes… ¡Y el cuerpo lo sabe!”, le dice un joven a otro. Luego de reír y discutir sobre el lugar apropiado para relajarse tras una semana de trabajo duro, terminan departiendo en la casa de uno de ellos. Apenas han tomado algunas copas de aguardiente de la botella que compraron en alguna licorería, más barata que en el supermercado, pero ambos empiezan a tener sensación de guayabo, con dolor de cabeza, dolor de estómago y visión borrosa. Ya se sabe para dónde va esta historia, ¿verdad?.

La bebida que estaban consumiendo los personajes de esta anécdota ficticia (pero que seguro ha ocurrido de manera similar en la realidad) era licor adulterado, es decir, un tipo de bebida que se produce de manera fraudulenta, sin control de calidad y, naturalmente, sin pagar impuestos. Pero lo más delicado es que en algunos casos sus ingredientes tienen el potencial de producir afecciones severas en la salud, que van desde alteraciones neurológicas, daño en los riñones y en el hígado, hasta convulsiones, ceguera e, incluso, la muerte. Es lo que ocurre cuando la materia prima con la que se fabrica el licor adulterado no es apta para el consumo humano, como, por ejemplo, el alcohol metílico o metanol.

Para detectar este tipo de bebidas es común que las autoridades se fijen en detalles de la apariencia de los envases, como el deterioro en las etiquetas, pues cuando el licor es reenvasado esta parte puede sufrir alteraciones. Sin embargo, este tipo de detalles no necesariamente es una prueba irrefutable de que el contenido haya sido adulterado. Entonces ¿cómo determinarlo a ciencia cierta? Para resolverlo, investigadores de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana diseñaron una innovadora solución tecnológica.

La clave es la luz

¿Ha visto últimamente un arcoíris? Además de ser hermosos, exponen un aspecto de la naturaleza de la luz blanca: que está hecha de la combinación de los colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta, los cuales se separan y resultan visibles para el ojo humano al atravesar un prisma que, en el caso de los arcoíris, son las gotas de lluvia.

Esta propiedad de la luz llamada difracción, así como su propagación e interacción con la materia son estudiadas en una rama de la ciencia llamada fotónica, que es la clave de la solución. Usando la fotónica y lo que nos deja saber la luz sobre las propiedades atómicas y moleculares de la materia (espectroscopías ópticas), tres investigadores del Grupo de Películas Delgadas y Nanofotónica diseñaron y fabricaron para la Gobernación de Cundinamarca un dispositivo portátil que permite identificar licor adulterado. Ellos son Juan Carlos Salcedo Reyes, Henry Alberto Méndez Pinzón y Luis Camilo Jiménez Borrego.

“Este es el resultado de años de investigación básica, de donde justamente proviene la investigación aplicada”, explica el profesor Salcedo. Se refiere a que este instrumento tiene una larga historia, directamente relacionada con que los estudios en física básica son el germen de las aplicaciones e innovaciones, pues esta área del conocimiento requiere la construcción original de instrumentos para poner a prueba la teoría e investigar las propiedades de la interacción entre la radiación y la materia. Así, tras más de 20 años de trabajo y desarrollo de instrumentación propia, este grupo patentó sus equipos, llamados ahora Tecnología de Banco Óptico: Integral Spectrum, un proceso para el que recibieron el apoyo de la Dirección de Innovación de la Javeriana.

Precisamente la parte de este equipo relacionada con el estudio de la absorción de luz visible y ultravioleta fue la que el grupo sintetizó en un pequeño pero eficaz equipo que detecta el licor adulterado. Lo interesante es que, potencialmente, este dispositivo podría usarse incluso para apoyar los procesos de control de calidad de diversas industrias.

 

Buena parte de la magia ocurre en su corazón: el espectrómetro, una cajita negra más o menos del tamaño de un celular. Pero ¿cómo funciona? Se toma una muestra del licor y se introduce en el espectrómetro a través de una jeringa; dentro, el líquido queda contenido en una cubeta de cuarzo que es atravesada por un haz de luz. Una parte de la luz es absorbida por el líquido, otra parte es reflejada y el resto, transmitida. Entonces ocurre el mismo fenómeno que vemos en el cielo cuando hay un arcoíris: la luz que atraviesa el licor se descompone en colores por una rejilla de difracción, que actúa como un prisma.

Esta luz transmitida es leída por una serie de detectores de luz. “Hay tantos fotodetectores como colores que uno quiera detectar, en este caso 1024. Cada uno detecta y registra la intensidad de la luz que le llegó de determinado color y este conjunto es lo que se conoce como el espectro de absorción”, explica el profesor Méndez.

Este espectro de absorción es la ‘huella dactilar’ de cada líquido. Cada tipo de licor, de acuerdo con su composición, tiene un espectro de absorción único y es ahí donde está la pista para identificar la adulteración: si el espectro de absorción del licor que está siendo estudiado no corresponde con la huella dactilar identificada para esa marca, significa que su composición química no cumple con los estándares previamente documentados.

El grupo de investigadores está estableciendo alianzas con instituciones de salud para aplicar esta tecnología de ‘banco óptico’ en la detección rápida y confiable de enfermedades infecciosas, como la malaria. “El espectro de absorción o ‘huella dactilar’ puede identificarse para virus o agentes infecciosos presentes en fluidos como la sangre u orina y permite su detección bajo el mismo principio de esta tecnología de banco óptico”, explica Méndez.

Estreno… ¡próximamente!

Este dispositivo portátil es la prueba de cómo la academia colombiana aporta desarrollos tecnológicos para resolver problemáticas en alianza con el sector empresarial y entidades estatales. La Gobernación de Cundinamarca ―el cliente que encargó esta innovación― en la actualidad se encuentra ‘entrenando’ el dispositivo para construir su propia base de datos de las huellas dactilares de los licores originales que se comercializan en Bogotá y Cundinamarca, y espera ponerlo en funcionamiento en los operativos anticontrabando durante el segundo semestre de 2021.

“Cundinamarca trabaja conjuntamente con la Alcaldía de Bogotá, ciudad donde más se concentra el campo de acción del grupo de trabajo anticontrabando de la Gobernación”, explica Daniel Felipe Torres Tello, del Laboratorio de Análisis Fisicoquímico de la Secretaría de Hacienda de la Gobernación de Cundinamarca. En estos operativos fue donde surgió la idea de desarrollar un nuevo equipo para hacer la lectura de licor adulterado en campo, y agrega: “Somos el primer departamento en implementar esta tecnología. La idea es que los otros departamentos y licoreras del país también lo hagan”.

Con el dispositivo en las calles se avanzará de manera más eficaz en la batalla contra el licor adulterado, una lucha que de 2015 a 2020, de acuerdo con las cifras de la Secretaría de Hacienda de la Gobernación, permitió la confiscación de cerca de 216.000 litros de licores adulterados. Y menos licor adulterado significa más aportes a la salud y la educación en Cundinamarca por cuenta de los impuestos que pagan estas bebidas y, sobre todo, menos vidas humanas en riesgo por intoxicación

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TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Sistema portátil basado en espectroscopía de absorción UV/VIS para identificación cuantitativa de bebidas alcohólicas adulteradas
INVESTIGADORES: Juan Carlos Salcedo Reyes, Henry Alberto Méndez Pinzón, Luis Camilo Jiménez Borrego
Grupo de Películas Delgadas y Nanofotónica (GPDyNF) Departamento de Física Facultad de Ciencias Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-2021

 

                          

¿Qué debo saber de la vacunación contra la covid-19 en Colombia?

¿Qué debo saber de la vacunación contra la covid-19 en Colombia?

Que si mejor escojo la vacuna que debo aplicarme, que cuál es el tiempo ideal entre las dosis, que si mi empresa podrá traer vacunas a Colombia para combatir la covid-19, que si tendré efectos secundarios delicados al vacunarme. Estas y más preguntas son las que siguen rondando en las conversaciones familiares del país. Muchas de ellas resueltas a través de fuentes que desinforman y confunden. Por eso, el diario El Tiempo y la Pontificia Universidad Javeriana se unieron para aclarar las dudas sobre la covid-19 y la vacunación.

Expertos epidemiólogos, infectólogos, pediatras, oncólogos y otros especialistas explican, en un minuto, lo que se debe tener en cuenta mientras la vacunación continúa en Colombia.

El Plan Nacional de Vacunación se encuentra en su tercera etapa, enfocada en los ciudadanos entre 50 y 59 años y mayores de 16 años con alguna comorbilidad. También incluye a los directivos, docentes y personal de apoyo logístico de los establecimientos de educación inicial, básica primaria, básica secundaria, educación media y superior; a las madres y padres comunitarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y a los miembros de la Fiscalía, las Fuerzas Militares y la Policía.

¿Qué preguntas tiene sobre la covid-19 y las vacunas?

Frente a las secuelas de las vacunas, la relación con otras enfermedades crónicas y la decisión de vacunarse, expertos javerianos rompen las barreras de la desinformación y desmitifican ideas que circulan en nuestras redes sociales con el propósito de tomar mejores decisiones.

● SinMitos: las preguntas más comunes sobre vacunación y la COVID-19

¿Generan algún daño la vacuna en los genes?, ¿qué es efecto rebaño?, ¿cuándo comienza a hacer efecto la vacuna después de habérmela aplicado? Estas y otras preguntas las atienden los expertos javerianos aquí:

¿Los niños deben vacunarse contra la COVID-19? | Revista Pesquisa Javeriana

Pacientes con cáncer, enfermedades autoinmunes, respiratorias y madres gestantes ¿también deben vacunarse? Respuestas a cada una de estas preguntas:

SinMitos: ¿Los pacientes con cáncer y otras condiciones especiales deben vacunarse?

Durante esta semana las redes de El Tiempo y de la Pontificia Universidad Javeriana publicarán los videos con las respuestas a todas estas preguntas. Igualmente, se desarrollará el miércoles 3 de junio la tuiteratón con la etiqueta #SinMitos para romper la barrera de la desinformación sobre covid-19 y el proceso de vacunación.

Cualquier nueva pregunta transmítala a las cuentas de Twitter @eltiempo o @pesquisajaveriana y un experto la resolverá.

Cigarrillo electrónico, el enemigo oculto

Cigarrillo electrónico, el enemigo oculto

No por inhalar un cigarrillo electrónico el fumador debe estar tranquilo. Luego de revisar más de 90 artículos científicos sobre los posibles efectos de este dispositivo, investigadores javerianos concluyen que estos cigarrillos pueden generar efectos adversos a la salud de quien los consume.

Más exactamente, dicen que “el uso de cigarrillos electrónicos continúa siendo una fuente de exposición a sustancias con potencial carcinogénico […], promueve daños en las células, afecta la respuesta inmune normal y, en altas dosis, el desarrollo normal de los fetos”.

Aseguran que alteran procesos epigenéticos en el organismo, lo que significa que la molécula del ADN del fumador se desestabiliza a causa de factores ambientales, generando cambios en la manera como se expresan los genes que cumplen funciones específicas. “Se transforma [esa expresión de los genes]si yo, por ejemplo, estoy expuesta al vapor del cigarrillo electrónico, vivo en un lugar contaminado o si tengo una mala dieta”, explica Camila Bernal, estudiante del Semillero de Investigación Epigenética y Cáncer Pulmonar, de la Pontificia Universidad Javeriana. “Se activan los genes que no deberían estar activos en condiciones normales o se reprimen los que deben estar activos, algunos de los cuales se asocian a inestabilidad genética, que podría originar el cáncer”. Y añade: “Eso explicaría, por ejemplo, por qué unas personas, teniendo ciertos estilos de vida, son más susceptibles a ciertas enfermedades”.

Un viaje al interior del cigarrillo electrónico

Los cigarrillos electrónicos son dispositivos “que calientan una solución líquida para crear vapor, el cual es inhalado por los usuarios”, de acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social.
Entre los principales ingredientes que ‘vapean’ los consumidores se encuentra el propilenglicol, cuya inhalación a altas temperaturas puede irritar ojos y garganta, y afectar las vías aéreas. La mayoría de soluciones contiene además glicerol, que puede desarrollar diferentes enfermedades pulmonares, nicotina, sustancia adictiva que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y gastrointestinales, y sabores aromatizantes, que aparentemente no son tan inofensivos.

En la industria alimentaria, explica Bernal, es posible que algunos alimentos contengan propilenglicol y glicerol, lo cual está aprobado. Pero no es lo mismo ingerirlos que inhalarlos. “En uno de los artículos que revisamos, esos compuestos son el tipo de diluyente que genera algunos daños a nivel inmunológico e inflamatorio”, asegura. “A eso se suma que cuando le ponemos el sabor a fresa, en la vaporización del saborizante cambian los compuestos y se generan diferentes reactivos, que también serán dañinos. Entonces, cuando se cambia el proceso, y ya no se trata de ingerir sino de inhalar, la combustión también cambia todos esos compuestos que tienen los cigarrillos electrónicos y generan consecuencias como irritación de las vías respiratorias”.

La idea para producir este tipo de cigarrillos viene desde la década de los años sesenta. Pero solo fue hasta 2003 cuando Hon Lik, médico farmacéutico chino, fumador él desde su infancia y con el firme deseo de dejar de hacerlo, convirtió ese sueño en una realidad y comercializó el producto. Desde entonces ha habido al menos cuatro generaciones de dispositivos con tecnologías cada vez más refinadas

El artículo “Electronic cigarettes: Genetic and epigenetic impact (review)”, publicado en la revista científica International Journal of Epi – genetics, destaca la evidencia de 87 compuestos químicos en los cigarrillos electrónicos. “El combustible es muy variable”, precisa Nicolás Niederbacher, uno de los 18 autores del artículo, todos pertenecientes al semillero de investigación dirigido por la bioquímica Adriana Rojas. “Quizás esa heterogeneidad entre los combustibles es lo más llamativo, porque en realidad no hay un proceso estandarizado de fabricación”, señala el investigador.

Y si uno revisa los empaques, difícilmente encontrará una etiqueta que mencione los ingredientes que el fumador está aspirando. “En un cigarrillo electrónico puede haber compuestos ácidos, alcoholes, solventes, heterocíclicos”, afirma Bernal, y agrega que “muchas de estas sustancias que se generan en el proceso de vaporización son dañinas para la salud, como metanoles y benzaldehídos. Son una amplia gama de compuestos que son conocidos por ser nocivos para la salud”. Faltan más estudios, pero la conclusión es que estos compuestos predispondrían a enfermedades asociadas con la respuesta inflamatoria, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma, enfermedades del sistema inmune, alergias y cáncer.

Por esa razón, los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés), ambos organismos de Estados Unidos, advierten: “Los productos de cigarrillos electrónicos o vapeo (que contengan nicotina o THC) nunca deben ser usados por jóvenes, adultos jóvenes o mujeres embarazadas”. Eso lo tienen comprobado.

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Un semillero con investigadores de varias disciplinas de pre y posgrado

El Semillero de Investigación Epigenética y Cáncer Pulmonar nació en septiembre de 2014 a partir del interés de dos profesoras, una clínica y una bioquímica, de la Facultad de Medicina de la Javeriana, convencidas de que la interdisciplinariedad en la investigación científica es la clave para lograr la excelencia. Su lema es 1+1=1. “Tenemos claro que es muy importante la fusión de esas dos áreas. Somos un equipo y cada uno aporta desde su saber”, dice Adriana Rojas. Empezaron con tres estudiantes y hoy son alrededor de 25, entre los cuales algunos están iniciando su pregrado y otros terminando su doctorado. El único requisito es “tener ganas de aprender”.
El artículo científico que publicaron en inglés, en una revista internacional, fue un logro, así mismo, han publicado dos artículos más en revistas colombianas y en español, producto de las campañas y actividades que realizan la Facultad de Medicina, el Hospital Universitario San Ignacio (HUSI) y el Centro Javeriano de Oncología para promover la cesación del tabaco, cuenta Alejandra Cañas.

“En el Simposio de 2019 organizamos un conversatorio sobre cigarrillo electrónico. Preparamos conferencias y, después de eso, dijimos: hay que escribirlo”, recuerda la investigadora.

Presentaron el artículo a dos revistas y fue rechazado. La tercera fue la vencida. “El último editor celebró que los autores fueran estudiantes de pregrado y posgrado, y destacó la buena calidad de la investigación y el buen inglés”, destaca Rojas.

 

Más sobre los procesos que producen efectos nocivos

Bernal y Niederbacher explican que en los artículos revisados se destacan diferentes investigaciones llevadas a cabo en ratones, anfibios y modelos celulares. En el primer caso, se hicieron pruebas en ratonas embarazadas de las que se concluyó que el vapor del cigarrillo electrónico afecta al feto, especialmente a nivel pulmonar, y en el segundo caso se presentaron cambios morfológicos en los anfibios, principalmente en su sistema óseo. “Estos modelos animales validan la hipótesis de que los cigarrillos electrónicos afectan genes que están involucrados en procesos trascendentales, como el desarrollo embrionario, incluso pueden transmitirlos a su descendencia”, afirma Bernal.

“El problema con estos dispositivos es que la población en riesgo somos todos”, agrega Niederbacher, “y como todos estamos en riesgo, y como el vapor de estos dispositivos genera efectos en células animales que, aunque son diferentes, tienen muchas similitudes con las células humanas, se justifica el hecho de ejercer medidas utilizando el principio de precaución”.

La historia detrás de la historia

En Colombia, el 16 % de los universitarios ha usado cigarrillos electrónicos alguna vez en la vida, según datos del III Estudio Epidemiológico Andino sobre Consumo de Drogas, realizado en 2016. Cinco años más tarde, es muy probable que este porcentaje haya subido, razón por la cual los investigadores del semillero han iniciado otro proyecto ―en asocio con las universidades Industrial de Santander y Tecnológica de Pereira, y la Asociación Colombiana de Neumología y Cirugía de Tórax (Asoneumocito)―, para demostrar el impacto genético y epigenético de los cigarrillos electrónicos en jóvenes universitarios. “Los estudiantes de colegio y los adolescentes universitarios son los mayores consumidores de cigarrillo electrónico en este momento en el mundo”, asegura la neumóloga del HUSI y docente de la Pontificia Universidad Javeriana, Alejandra Cañas.

En su portal web, la tabacalera Phillip Morris International ofrece “dos productos innovadores de tabaco calentado: iqos y teeps”, además de los cigarrillos tradicionales. Sobre el primero, dice que ya cuenta con “millones de consumidores”. Pero reconoce que su departamento de innovación y desarrollo está creando “alternativas menos perjudiciales que los cigarrillos”, con lo que confiesa el potencial daño de sus productos.

“Lo que han hecho es atraer a grandes empresas que trabajan en el llamado ‘neuromárketing’, y el foco son los adolescentes”, resalta Cañas. Debido a su trabajo en prevención del uso del tabaco, esta investigadora considera que el consumo de cigarrillos electrónicos es un problema de salud pública, porque además, dice, “afecta al consumidor, a quien está a su lado, y genera contaminación ambiental. Esto lo tenemos que frenar. Es una responsabilidad social”, concluye.

 


Para leer más: Niederbacher, N. et al. (2021). Electronic cigarettes: Genetic and epigenetic impact (Review). International Journal of Epigenetics, 1(2). https://doi.org/10.3892/ije.2021.2
Epilab. Epigenetics & Cancer Research Group. https://epilab.co/

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Electronic Cigarettes: Genetic and epigenetic impact (review) INVESTIGADORAS PRINCIPALES: Adriana Rojas y Alejandra Cañas
COINVESTIGADORES: Nicolás Niederbacher, Litzy Gisella Bermúdez, Daniel Mauricio González, Camila Bernal, Francisco García, Daniel León, María José Pinzón, Carlos Camero, Ithzayana Madariaga, Paula Sánchez, Andrea Rodríguez, Salime Hurtado, Catherine Tovar, Santiago Rodríguez-Ariza, Rafael Castro, Mariana Guerra
Semillero de Investigación Epigenética y Cáncer Pulmonar
Instituto de Genética Humana
Departamento de Medicina Interna
Facultad de Medicina
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2019-actualmente.