Un llamado para apoyar a nuestros viejos

Un llamado para apoyar a nuestros viejos

En tiempos de coronavirus los ojos están puestos en gran parte sobre la población longeva, pues tal como lo afirma el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, los mayores y las personas con enfermedades crónicas graves, como las de tipo cardiaco, pulmonar o renal, parecen ser más propensas a contraer el Covid-19. Por esta razón la mayoría de los países toman medidas que exigen a las personas mayores permanecer resguardadas en sus casas.

Esta población no ha sido atendida social e institucionalmente de la manera esperada. Así lo demuestra la investigación de la profesora javeriana Ángela María Jaramillo, ganadora al Premio a la Investigación sobre Familia 2019 gracias por su trabajo: “Transformaciones de los arreglos residenciales en la vejez y sus determinantes. Exploración basada en los censos colombianos, 1973 y 2005”, que a través de un estudio social respondió este tipo de cuestionamientos: ¿Cómo está envejeciendo la población en Colombia? ¿Cuáles son los cambios que ha tenido la población de personas mayores? ¿Qué implicaciones tienen esos cambios? ¿Cuáles son los retos para el país?

Uno de los primeros argumentos de esta PhD en estudios sociales, es que “el Estado desconoce muchas de las demandas actuales de las personas mayores, quienes tienen necesidades diferentes a las que tenían en el pasado. Al no reconocer esto, las políticas públicas colombianas que los salvaguardan están quedando relegadas a una generación de ancianos con modos de vida muy diferentes, limitando así las posibilidades de crear condiciones adecuadas para vivir hoy una vejez autónoma y digna”.

Pero ¿cuál es la realidad en Colombia?

“Estamos en un momento en el que el histórico y progresivo descenso de la fecundidad en combinación con el aumento de la esperanza de vida ha generado el envejecimiento de la población”, explica la profesora, razón por la que cada vez hay más personas mayores de 60 años comparado con los menores de 15. Según censos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la población mayor de 60 años del país aumentó, pasando de 3.721.943 personas que correspondían al 9% del total de la población en 2005 al 13,3% con casi 6 millones de personas en 2018.

Estos cambios en los modos de vida y en la concepción de idea de familia empiezan a dejar marcas en cómo viven las personas mayores, pues como explica Jaramillo, anteriormente las personas envejecían al lado de sus numerosas familias. “Lo que debemos comprender es que a diferencia de nuestros antepasados, los mayores actualmente viven de distintas maneras, unas solas, otras en pareja y otras con sus familiares. Esto representa un reto para la sociedad, el gobierno y las instituciones, por las distintas demandas que tienen cada uno de estos arreglos residenciales.

La investigación señala que en 1973 cerca del 70% de los ancianos del país vivía en hogares de cuatro o más personas, datos que han cambiado con el paso del tiempo. El último censo del DANE muestra que la cantidad de adultos mayores que vive en este tipo de hogares ha disminuido, pasando de 70,80% en 2005 a 56,6% en 2018, y, las residencias con 1 y 2 personas mayores de 60 años, desde los años setenta ha aumentado de forma acelerada, asegura la experta. Por ejemplo, cuando para 2005 solo el 29,4% de estas personas vivía solo o con una persona más, para el 2018 el porcentaje llegó al 43,4%. Es decir, “hay más ancianos que tienen menos posibilidades de ser apoyados por sus familias”, dice la profesora Jaramillo.

Por ejemplo, don Eliécer es un gachancipeño de 75 años trabajó como carnicero buena parte de su vida. Sin embargo, desde que se divorció de su esposa, le llegaron los “achaques” y no se pudo emplear. Vive de la caridad en una “rancha” (como él describe su vivienda), con la única comodidad de una estufa eléctrica de dos fogones y un radio del tamaño de un teléfono celular. De cada 10 personas mayores, él representa a uno de los cuatro que vive en un hogar pequeño, sin hijos, sin nietos, hermanos u otros parientes.

Además, datos de esta investigación demuestran que ocho de cada diez ancianos carecen de una pensión que les permita asegurar un ingreso mensual para atender sus necesidades básicas. “El sostenimiento económico de estos hogares depende en su mayoría del trabajo de los ancianos (33,6%) y de las pensiones o jubilación (23,8%). La gran mayoría de las personas mayores que trabajan se ven obligados a hacerlo bajo condiciones de informalidad y sin acceso a protección social, ni a pensión”, relata Jaramillo.

Ante esto la investigadora se pregunta, ¿estamos preparados para enfrentar un escenario en el que el envejecimiento continúa creciendo de forma acelerada y aún se asume que los ancianos están envejeciendo al lado de familias numerosas? Con más de cinco años de investigación su respuesta es: “no estamos preparados porque las acciones de política siguen orientadas por la idea de una familia, que en su extensión, composición y funcionamiento ha cambiado. El principal problema de esto se halla en que la solidaridad y apoyo que antes era brindado por la familia tradicional no ha sido compensado actualmente por las instituciones que deben velar por la protección de los derechos de las personas mayores y sus familias”.

Jaramillo agrega que comparando con los países europeos, una de las desventajas colombianas tiene que ver con que ellos han tenido un proceso de envejecimiento más lento pues tardaron más de un siglo para llegar a la población que tienen hoy; esto les permitió pasar progresivamente de familias grandes o extensas a familias pequeñas y a hogares unipersonales. “Así, pudieron adaptarse y prepararse mejor social y políticamente para atender las demandas sociales de estas nuevas formas de organización en la vejez”, explica la investigadora. En el caso colombiano, “el lapso de tiempo para envejecer fue de unos 50 años, tiempo que no ha permitido que la sociedad se adapte al cambio demográfico”, añade.

iStock-990488116 (1)

Hallazgos en las regiones 

La investigación incluyó el estudio de los censos DANE de 1973 y 2005, entrevistas a profesionales que participaron en el diseño e implementación de la Política Nacional de Envejecimiento y Vejez, así como a académicos expertos en esta área. Con el apoyo estadístico, Jaramillo logró la reconstrucción histórica de las condiciones geográficas, socio-demográficas y económicas en las que nacieron las personas del estudio y encontró una gran concentración viviendo solas o en pareja en Bogotá y en el departamento de Boyacá.

En la capital, especialmente, esto se debe al descenso de la fecundidad y la cantidad de divorcios. “En casos de separación, los hombres son los que pasan a vivir solos, ya que hay mayor probabilidad de que las mujeres permanezcan con sus hijos y sus nietos”, complementa Jaramillo.

En Boyacá, la explicación está dada por el despoblamiento de la región. Por un lado, ante los problemas históricos que ha padecido el campo colombiano los habitantes han migrado y, por otro, cada vez hay menos jóvenes en la ruralidad porque no encuentran las oportunidades esperadas. Por eso, los mayores son quienes quedan en esos territorios, ya que están arraigados a sus tierras, cultivos, casas y animales; y a esto se suma la gran dificultad de que allí no cuentan con la infraestructura de salud, transporte y redes de apoyo adecuadas para suplir sus necesidades. “Es por esto que en los países más envejecidos del mundo como España, Italia o Japón, las poblaciones con más años se encuentran en su gran mayoría en las ciudades debido a la oferta e infraestructura de servicios sociales y de salud, entre otros”, afirma.

En otras regiones del país como la Costa Caribe la configuración es diferente porque allí las personas mayores tienden a ser acogidos por su familia y la fecundidad no ha descendido como en la región andina.

Solidaridad, la propuesta para apoyar a los viejos

Según datos que maneja el Ministerio de Salud, se estima que el número de personas mayores de 60 años en el mundo aumentará de 900 a 2.000 millones entre 2015 y 2050.  Por esa razón, atender las necesidades de la población longeva debe ser una prioridad para los gobiernos. Con este escenario, Jaramillo propone la solidaridad como base principal para cuidar, proteger y garantizar los derechos de esos ciudadanos.

“Hay que valorar a los ancianos por lo que fueron y lo que son hoy como personas que contribuyen a la construcción de la sociedad, Ellos pueden tener actividades relacionadas con el cuidado de nietos o personas con problemas de salud; la preparación de alimentos y oficios del hogar; los aportes académicos y científicos para el avance social, apoyos económicos y emocionales que ofrecen a sus familiares”, recomienda la socióloga.

En la actualidad, muchos coinciden en que lo que sucede hoy, ante la creciente propagación de la COVID-19, es un llamado a la acción para atender con más responsabilidad la salud física y mental de las personas. “En el caso de los mayores, se necesitan sistemas de salud con mejores servicios de atención domiciliaria y así responder a las adversidades de manera rápida y oportuna, especialmente con las personas mayores de 80 años que son el 15,8% de los que viven solos. Además, hay que fortalecer las redes de apoyo”, manifiesta.

Reflexión para el contexto actual

Es de vital importancia entender la diferencia entre vivir solo y sentirse solo, dice la experta. “El primero puede ser una buena experiencia si se tienen las condiciones sociales, económicas y de apoyo necesarias, lo que depende del desarrollo de la sociedad en la que se encuentre la persona. El segundo revela un sentimiento asociado al aislamiento social que puede aumentar los riesgos de morbi-mortalidad de los ancianos”, explica Jaramillo. Por esto su recomendación es el fortalecimiento de las redes de apoyo y en el caso de hogares donde hay varias generaciones promover respuestas de equidad, convivencia y solidaridad intergeneracional.

En este momento de dificultad por la enfermedad del Covid-19 hay que estar más pendientes del apoyo que se puede ofrecer a todas las personas, y en particular a las personas mayores. Este apoyo, dice Jaramillo, puede ser de muchas formas, por ejemplo, práctico y emocional. Aquí algunos ejemplos:

  • En lo práctico, como vecinos, podríamos apoyar las necesidades relacionadas con el abastecimiento, las comunicaciones, el paseo de las mascotas o cualquier evento que requiera una respuesta inmediata. También crear redes de apoyo para responder a las necesidades que surgen en una situación en la que los amigos o familiares que viven lejos no pueden apoyar.
  • En lo emocional, por ejemplo, es importante que nos expresemos a partir del reconocimiento del otro como iguales, independientemente de la generación. Esto lo podemos hacer utilizando un lenguaje que no reproduzca los estereotipos que históricamente, por la edad, sea discriminatorio. Ejemplo: diminutivos como “viejito” o “viejita”.
  • Reflexionar acerca de lo común entre las generaciones en la cotidianidad, ya que es en esas actividades compartidas que se fortalecen los lazos de apoyo, aún más cuando los diálogos se dan entre generaciones con aprendizajes analógicos y digitales.
  • Estas relaciones de apoyo pueden convertirse en nuevas amistades, fundamentales para resolver las adversidades y para establecer vínculos sociales orientados a que ellos no dejen de sentirse parte del colectivo.

Para conocer los detalles de la investigación espere próximamente el libro: Transformaciones de los arreglos residenciales en la vejez, y sus determinantes. Exploración basada en los Censos Colombianos, 1973 y 2005”.

Visite los siguientes enlaces. https://www.funrestrepobarco.org.co/images/publicaciones/PDF/Resumen_TEP/Trabajo%20Ganador-%20Angela%20Maria%20Jaramillo%20Mendoza.pdf

https://bdigital.uexternado.edu.co/bitstream/001/611/1/DLA-spa-2017-Evolucion_de_los_arreglos_residenciales_en_la_vejez_y_sus_determinantes.pdf

Así son las sinergias investigativas entre las ciencias sociales y naturales

Así son las sinergias investigativas entre las ciencias sociales y naturales

Uno de los retos centrales del encuentro de Exposemilleros, organizado por la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, es formular un proyecto de investigación en el que se aborde una problemática a través de la unión de diferentes disciplinas.

Con la propuesta Minería e incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS): Un estudio interdisciplinar en dos departamentos de Colombia (Antioquia y Boyacá), los semilleros Estudios estructuralistas, de la Facultad de Antropología, e ISPOR Javeriana Student Chapter, del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística, lograron unir las ciencias sociales y las de la salud para profundizar sobre las infecciones de transmisión sexual de los trabajadores de las minas.

Este es un logro más de los investigadores del grupo de Estudios estructuralistas, quienes ya han presentado sus resultados académicos en ciudades como Paris, Filadelfia, Atenas, Zaragoza, Bogotá, México, Buenos Aires, entre otros. Sus nombres ya figuran en algunos capítulos de libros, sus artículos académicos han sido publicados en revistas indexadas y otros en grandes medios del país. Así lo informó a Pesquisa Javeriana el profesor Jairo Clavijo Poveda, líder del semillero de Antropología.

¿Cómo lo hacen?

Las ciencias no solo son biología, química, física o exactas; y no todos los científicos pasan sus días en laboratorios, con bata, gafas de protección y el ojo puesto en la lente de un microscopio. Según Clavijo, el semillero de Estudios estructuralistas es muestra de ello pues los antropólogos se dedican a investigar el mundo desde otro punto de vista: el del “macroscopio”. Día a día se encargan de demostrar que la ciencia va más allá de un laboratorio o de los lugares donde se hacen las salidas de campo, pues “el campo de estudio se construye a partir de lo que nos interesa saber del mundo”, complementa Juan Camilo Ospina Deaza, coordinador del grupo.

Para seleccionar los temas, sus integrantes tienen un único filtro: “Por extrañas que puedan llegar a ser las cosas que deseamos indagar, deben despertar un interés personal para que cada uno de los miembros del equipo disfrute la experiencia investigativa y que ésta sea una completa aventura para escudriñar los insumos que dan respuesta a las preguntas que nos planteamos”, complementa el profesor Clavijo.

En el proceso, los investigadores centran su labor en la puesta en práctica de las teorías estructuralistas de diferentes pensadores, para comprender problemáticas sociales que están presentes a diario. Ejemplo de ello es que empiecen a proponer pesquisas que pueden ir desde la política hasta series de la plataforma Netflix, que posteriormente son analizados desde estas posturas teóricas.
Clavijo Poveda propone “entender las teorías estructuralistas y posestructuralistas como un medio para observar el mundo social desde sus relaciones complejas”. En sus proyectos se encuentran análisis de la serie americana Doctor House, Star Wars, el videojuego Pokémon Go, la tauromaquia, la mitología y otros temas pocas veces estudiados en el país.

Además, lo que este profesor destaca del proceso del semillero es el modelo pedagógico que utilizan como guía, el cual toma varios aspectos de la misma teoría que ha inspirado su camino como la pedagogía participativa y la producción colectiva del conocimiento. “El trabajo en equipo es fundamental. Investigando en las biografías de Pierre Bourdieu, Michel Foucault y Lévi Strauss, nos dimos cuenta que ellos nunca trabajaron solos. A pesar de que los antropólogos tienden a ser muy individualistas, en nuestra pedagogía tratamos de no dejarnos llevar por eso”, asegura.

Los integrantes de este semillero han logrado profundizar en diferentes temáticas, han viajado por diferentes partes del mundo para mostrar sus hallazgos y han demostrado la capacidad de unir esfuerzos para hacer de la ciencia un trabajo colectivo. Hoy en día son un espacio que reafirma las diversas posibilidades para investigar más allá de las ciencias naturales, para cuestionarse, para tener en cuenta el contenido teórico y aplicarlo en la marcha. Muestra de ello es el planteamiento metodológico para indagar sobre las enfermedades de transmisión sexual en el sector minero, lo que los hizo ganadores de Exposemilleros 2019.

El COVID-19, un asunto de salud y responsabilidad social

El COVID-19, un asunto de salud y responsabilidad social

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una familia de virus que causan, principalmente, enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio, que pueden ir desde un resfriado común hasta padecimientos más graves. Llamamos COVID-19 a la enfermedad infecciosa causada por un nuevo coronavirus que se conoció cuando comenzó su brote en diciembre en Wuhan, China.

De igual manera, la OMS señala que su transmisión se da a través del contacto con gotículas respiratorias procedentes de la nariz o la boca, las cuales salen cuando el infectado tose o exhala. Si estas son inhaladas por otro individuo, este puede contagiarse. Así mismo, estas gotas pueden entrar en contacto con superficies que toca la persona infectada, por tal razón, aquellos que palpen estos objetos y luego pongan en contacto sus manos con sus ojos, nariz o boca pueden adquirir el virus.

Por lo mencionado anteriormente, las sugerencias para prevenir esta enfermedad van desde el lavado de manos a fondo; mantener distancia; evitar tocarse los ojos, nariz o boca; cubrirse con el codo doblado al toser o estornudar; permanecer en casa; hasta mantenerse informado de la situación a nivel nacional y local, entre otras.

Los síntomas más comunes son fiebre, tos seca y cansancio. Las personas mayores y las que padecen otras afecciones relacionadas con dificultades respiratorias, problemas cardiacos y diabetes presentan mayores probabilidades de sufrir una enfermedad grave cuando son infectadas por este virus. Cuando pienso en esta última parte es cuando considero necesario hacerse una pregunta: ¿Esto solo es un asunto de salud o también nos hace un llamado a la responsabilidad social, a la empatía y a pensar en el cuidado no solo de nosotros mismos sino del otro?

Sabemos que en el país al momento de escribir esta columna contamos con 75 personas infectadas, según el Ministerio de Salud. Aunque evidentemente esto es un asunto de salud, las últimas medidas tomadas por el gobierno colombiano tales como restringir la entrada de extranjeros al país y cancelar las clases en todos los colegios y universidades a nivel nacional no solo nos hacen un llamado a pensar en la salud a nivel personal, sino a recapacitar en que cada uno de nosotros puede contagiar a ciudadanos que son más vulnerables a sufrir una enfermedad grave y, también, al hecho de que si una gran cantidad de colombianos se enferman al tiempo se puede colapsar el sistema de salud. Con respecto a esta última situación, Oscar Franco, epidemiólogo e investigador en entrevista con El Tiempo, nos expresa que la idea es postergar el contagio para contar con la disponibilidad de recursos médicos y así los contagiados puedan ser atendidos.

Es decir, estas últimas medidas nos hacen un llamado a pensarnos en sociedad, en comunidad, a tener empatía y a pensar también en el cuidado del otro. Considero que este último aspecto es muy importante a nivel educativo, pues nos permite recordarles a todos que como seres humanos que nos desarrollamos en un contexto social, estos deberían ser aspectos que se deben enseñar y que todos deberíamos tener en cuenta no solo en esta situación sino durante toda nuestra vida.

De igual manera, esto nos permite reflexionar sobre la situación del otro y así evidenciar realidades que no hacen más fácil lo que está pasando en el país. Por ejemplo, las personas que no tienen hogar o acceso a agua para seguir las medidas preventivas que dicta el gobierno; los niños que no cuentan con acceso a internet; aquellos que deben seguir trabajando porque no cuentan con empleo formal y usan transporte público, o la situación de los centros de salud de muchas partes de nuestro territorio nacional, entre muchas otras situaciones.

Como bióloga, docente y como estudiante de Maestría en Educación de la Universidad Javeriana, reconozco que debemos abordar una situación que afecta directamente nuestra salud y la de la sociedad, pero es muy importante tener presentes las reflexiones sociales que nos plantea esta problemática para repensarlas y reflexionar en cómo se pueden generar cambios y no olvidar que el cuidado del otro no solo se trata de salud, se trata de un todo, de tener una vida digna y de contar con los recursos mínimo para vivirla.

Mujeres migrantes en Colombia: entre desafíos y dificultades

Mujeres migrantes en Colombia: entre desafíos y dificultades

En los últimos diez años, la entrada de ciudadanos extranjeros al país se ha incrementado, siendo la capital el principal destino. Según datos de Migración Colombia, a diciembre de 2019 habían ingresado 1.032.016 venezolanos, de los cuales el 45% son mujeres. Como lo explica la profesora Camila Esguerra Muelle, del Instituto Pensar, de ese porcentaje la gran mayoría de ellas terminarían realizando labores de cuidado precarizado y no reconocido.

Este tipo de trabajos se conocen como empleos inseguros o de poca calidad que exponen a sus trabajadores a situaciones de riesgo constante. Esto sucede en el ejercicio del cuidado, pues como argumenta la investigadora, el empleo doméstico es uno de los que más riesgos laborales implica pues se enfrentan a circunstancias ergonómicas, físicas, psicosociales, de acoso y explotación laboral.

Bajo este contexto social, Esguerra realizó la investigación ‘Migración y cadenas globales de cuidado’, resumida a través del ‘working paper’ Se nos va el cuidado, se nos va la vida: Migración, destierro, desplazamiento y cuidado en Colombia. “Cuando hablamos de cuidado nos referimos a la reproducción material y simbólica de la vida; es la dependencia en las relaciones con los territorios y la naturaleza que lo rodea”, aclara la entrevistada. Ejemplos visibles de estas acciones son las labores domésticas, familiares, agrarias, de la tercera edad y cuidado personal.

En su estudio, la antropóloga analiza la formación de las cadenas globales de cuidado y explica que cuando son escasas, las mujeres en condiciones de pobreza del mismo país o migrantes rurales se encargan de cubrirlas; ellas a su vez, al emigrar, dejan un vacío en el cuidado de sus propios hogares, el cual es cubierto por otras personas.

Aunque el cuidado no es valorado, este hace parte de la economía del mundo, pues según la ENUT (Encuesta Nacional del Uso del Tiempo), el 20% del Producto Interno Bruto (PIB) en Colombia se produce a partir de los trabajos de cuidado no remunerado. De este, el 16% es realizado por mujeres en situación de pobreza.

Un ejemplo cotidiano de los retos a los que se enfrentan las niñas en condición de vulnerabilidad es que en algunos casos son entregadas desde pequeñas a familias con alta capacidad adquisitiva, con el fin de que cumplan con labores domésticas y a cambio de una promesa de educación. Según explica Esguerra, las personas que hacen estos intercambios no son conscientes de que realizan trata de personas, muchas veces con menores de edad.

Además, si se tiene en cuenta que existen aproximadamente ocho millones de personas desplazadas en el país, la migración no es exclusivamente venezolana. “Más de la mitad de los desplazados por la violencia y el narcotráfico son mujeres que vienen a las grandes ciudades a cuidar y muchas de las que llamamos venezolanas son en realidad colombianas retornadas, que el conflicto armado de este país sacó hace 20 años”, complementa.

El problema principal de estas mujeres es que carecen de cuidado, el cual se evidencia en enfermedades físicas y psicológicas como depresión, ansiedad, insomnio y dolores físicos. A esto se le suma otro escenario: ellas trabajan en promedio un mes más por cada año que los hombres y son peor remuneradas, según la ENUT. “Eso es lo que configura las profundas desigualdades de género en el mundo. Nadie cuida a las cuidadoras porque esto se ha asumido como un asunto privado, que se naturaliza como una labor propia de las mujeres”, argumenta la investigadora.

Esguerra concluye que se debe aceptar el reconocimiento de las labores de cuidado como un asunto de Estado. “No basta con hacer pactos de redistribución del trabajo en la casa. El Estado debe asumir el cuidado como un derecho y un bien social, entendiendo que todos los seres vivos necesitamos de este, de lo contrario seguirá habiendo un mercado informal y precarizado, que pone en riesgo a las migrantes y seguirá soportado en la explotación de mujeres y personas feminizadas”, puntualiza.

Enfermedad renal: el reto de cuidar y ser cuidado

Enfermedad renal: el reto de cuidar y ser cuidado

–¡Juanita, entra a casa ahora mismo! -dijo su madre seriamente-. Mientras, ella giraba sus ojos con desdén, con una mano ponía el borde de la bufanda sobre su nariz y con la otra se aseguraba de deslizarse bien por el rodadero.

– Son las 7:00 p.m. y no paras de toser, -mencionó su madre, angustiada-. Horas más tarde, Juanita estaba “volando” en fiebre, subió hasta los 39 grados. Sus padres decidieron llevarla al hospital, donde un médico la recibió. Luego de horas de exámenes y de una intensa sensación de nauseas, el dictamen fue verídico: una infección urinaria, producto de la bacteria ‘Escherichia coli’ en estado avanzado.

Con solo 11 años, Juanita empezó un largo recorrido. La lucha por convivir con una infección, sumada a la enfermedad autoinmune Glomerulonefritis, estaba reduciendo hasta en un 70% la función de sus riñones. Pastillas, antibióticos y controles médicos se volvieron su rutina por más de dos años; ingresó a la lista de espera de donantes a la vez que se sometía a diálisis permanentes pues sus riñones ya no filtraban los desechos de su sangre.

La insuficiencia renal aguda ocurre cuando los riñones pierden la capacidad de filtrar los desechos de la sangre, desequilibrando su composición química.

¡Rin rin, rin rin! –Sonó el teléfono de la familia Gómez a las 3:00 a.m.–. Buenas noticias. Por fin el donante había aparecido, se trataba de un adolescente que falleció en un accidente de tránsito en junio del 2010. “Estaba muy nerviosa y muy contenta a la vez. Por fin alguien había salido compatible, era riesgoso, pero estaba contenta”, recuerda Juanita Gómez*, que hoy tiene 22 años.

Este es uno de los casos que ejemplifica los cerca de cuatro millones de colombianos que padecen de una enfermedad renal, patología que además ocupa más del 70% de los trasplantes que se realizan en el país al año según el Instituto Nacional de Salud. Por eso, con el fin de conocer los efectos que ocasionan estas enfermedades en los niños y sus familiares, Herly Ruth Alvarado, docente de la Facultad de Enfermería de la Pontificia Universidad Javeriana; Ana María Bertolotto, pediatra de la misma institución; David Andrade, investigador de B. Braun Avitum Colombia, y Alexander Casallas, profesor de la Universidad del Bosque, se dedicaron por más de un año a evaluar la calidad de vida de los menores y cómo ellos perciben su enfermedad.

Riñón

Una pesquisa

Para obtener esta información, el equipo de investigadores aplicó el cuestionario KIDSCREEN-27, basado en cinco dimensiones en escala Rasch: bienestar físico, bienestar psicológico, autonomía y padres, amigos y apoyo social, y entorno escolar, con el fin de medir la calidad de vida de 70 niños y adolescentes de entre 8 a 18 del HUSI.

Para sorpresa de los profesionales javerianos, aunque la mayoría de los niños saben que tienen alteraciones en su vida, no se sienten enfermos, lo que “es malo y bueno, porque si no aceptan que están enfermos va a ser más difícil la adherencia al tratamiento, pero es bueno porque sienten que su vida es normal”, puntualiza Herly Ruth Alvarado, quien también es profesional en enfermería y magíster en política social.

Adicionalmente, algunos menores aseguraron tener sentimientos de depresión, producto de las transformaciones físicas que ocasiona la enfermedad (hinchazón, secreción de olores fuertes, bajo crecimiento, dieta alimentaria, entre otros). Cabe mencionar que los adolescentes conforman el grupo más renuente a seguir las recomendaciones clínicas y sus tratamientos.

El reto de cuidar y ser cuidado

“Falté mucho a clase, me adelantaba en casa con los cuadernos de mis compañeros y por eso no me atrasé. Los profesores me trataban con más cuidado, ellos eran muy amables”, recuerda Juanita. Aunque su cuerpo rechazó por más de dos semanas al trasplante de riñón, el apoyo de su familia, enfermeras, amigos y profesores fue fundamental. Además, los cerca de dos meses de reposo que pasó en la clínica y la plasmaféresis –método de separación de los glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas del plasma– le permitieron seguir adelante.

Juanita como paciente y Herly Ruth como profesional de la salud consideran que contar con personas capacitadas para sobrellevar esta patología es vital, especialmente cuando son los menores quienes, en muchas ocasiones, no entienden su realidad. Esta es una de las razones por las cuales Alvarado trabajó junto a la magister en enfermería, Anyela Astrid Navarrete,un plan de cuidado en enfermería para niños con patologías renales crónicas (descargar aquí).

Además de tomar mucho líquido, mantener hidratado el riñón, comer alimentos con bajas cantidades de sal, no hacer deporte de alto impacto y asistir a controles permanentes, este plan cuenta con recomendaciones como:

• Hablar de forma clara con el fin de estimular el lenguaje del niño.
• Proporcionar seguridad al menor mediante una actitud tranquila y cariñosa, explicando de forma sencilla las intervenciones que podrían invadir su intimidad.
• Registrar las características de la orina.
• Evitar la manipulación innecesaria del catéter.
• Atender afectuosamente y propiciar el desarrollo de juegos en el niño para de esta manera aumente su sociabilidad.
• Proporcionar ayuda hasta que el niño tenga mayor independencia en su autocuidado.
• Disponer de un ambiente de aceptación.
• Controlar los factores ambientales que puedan influir en el dolor (ruido, temperatura), si es posible.

“No se pueden pasar por alto las infecciones urinarias, pues si se repiten constantemente pueden dañar el riñón. Por eso, mi recomendación es visitar a un especialista en caso de evidenciar disminución en la cantidad de orina, si duele al orinar, si tiene fiebre asociada con la infección, si se hinchan la cara, pies o brazos, y si la tensión arterial aumenta”, recomienda Alvarado.

El abecé de los virus

El abecé de los virus

Durante los últimos años el mundo ha conocido noticias acerca de múltiples virus que producen enfermedades infecciosas como Ébola, que del 2014 a 2016 golpeó extensamente a África Occidental; la gripa porcina A H1N1, transmitida por contacto directo o indirecto con cerdos, que en 2009 dejó 900 casos mortales en Europa y América, y el Síndrome Respiratorio Agudo Grave SARS, que se propagó en 2003 a más de 8.000 personas.

Aunque los síntomas de estas enfermedades respiratorias son comunes –gripa, tos, mucosidad y alteraciones estomacales–, la alerta internacional por el reciente 2019nCoV de Wuhan (China), un coronavirus que a la fecha ha dejado más de 1600 personas muertas, ha suscitado incertidumbre respecto a la evolución futura de esta epidemia.

Con el fin de comprender cuáles son las condiciones necesarias para la propagación del 2019nCoV, qué tan masivo puede llegar a ser y cuál es el comportamiento de los virus en las personas, Pesquisa Javeriana consultó a María Fernanda Gutiérrez, especialista en virología y doctora en ciencias biológicas de la Pontificia Universidad Javeriana, acerca de estos temas.

Virus_Coronavirus_1

Virus_Coronavirus_2

Virus_Coronavirus_3

Virus_Coronavirus_4

Virus_Coronavirus_5

Virus_Coronavirus_6

Virus_Coronavirus_7

Virus_Coronavirus_8

Virus_Coronavirus_9

Virus_Coronavirus_10

Escuche aquí la entrevista completa a la investigadora María Fernanda Gutiérrez acerca de la alerta epidemiológica que está ocasionando el coronavirus 2019nCoV.

El desafío de comunicar la homosexualidad en la familia

El desafío de comunicar la homosexualidad en la familia

¿Qué pasa cuando algunos jóvenes empiezan su lucha por decir a viva voz que sus gustos e intereses son diferentes a los tradicionales, que son homosexuales o, incluso, aún no saben cómo definirse? ¿Cómo reciben la noticia sus amigos y conocidos?, pero, sobre todo, ¿cómo la reciben sus padres y el resto de la familia?

Con la idea de reflexionar acerca del papel que juega el apoyo familiar en este proceso y conocer las diferentes reacciones de los padres cuando sus hijos deciden confesar su homosexualidad, la psicóloga y magíster en Familia de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Linda Teresa Orcasita, realizó un estudio con 15 familias de personas gays y lesbianas que ya experimentaron dicha situación.

A partir de las conclusiones de cada escenario ella construyó con su equipo de investigación una línea de tiempo interactiva, denominada ‘Mi Viaje’, como medio para que cada familia, a través del dibujo, contara su historia.

“A veces usamos muchas técnicas tradicionales que no tienen efecto en la población que estudiamos. Lo interesante de nuestra propuesta es que el proceso investigativo hace las veces de una intervención terapéutica; en la medida en que yo estoy diciendo lo que me pasó con mi hijo de una forma no invasiva como con el dibujo, también tengo la posibilidad de reflexionar en qué falle, qué no sirvió como familia y cómo puedo actuar mejor a partir de las narrativas construidas”, explica la científica.

El proyecto ‘Dinámicas familiares en los procesos de revelación y aceptación de la orientación sexual en madres y padres con hijos gays e hijas lesbianas’ da cuenta de que el proceso de revelación de las familias es muy diverso. “No es algo que pase de manera unilineal, no podríamos decir que las 15 familias pasaron por los mismos momentos en la revelación, pues depende de la historia, experiencia y dinámicas que haya construido cada una a lo largo de su vida. Pero, sí hay encuentros comunes”, comenta la investigadora

Ella explica que hay etapas, que si bien no son generalizables, tienden a repetirse en muchos de los casos (el shock, la negación, el enojo, la negociación), donde se experimenta un proceso de aceptación parcial: el silencio, la tristeza profunda, la nostalgia, que están ligados a sentimientos de culpa y, finalmente la aceptación que, según Orcasita, es un proceso al que no todas las familias llegan plenamente.

La científica logró identificar en las narrativas de los y las participantes tres tipos de casos en las familias:

–           Familias nutritivas: en las que la aceptación se da porque han establecido redes de apoyo fuertes, el nivel de información acerca de la diversidad sexual es amplio, la comunicación entre padres e hijos es muy cercana y los espacios de diálogo son más abiertos y afectivos.

En este grupo, por lo general, se ubican las personas que tienen mayor acceso a la educación porque, afirma Orcasita, “tienen la posibilidad de tener mejores fuentes veraces de información frente a la diversidad sexual y de géneros; no se quedan con el mito o el prejuicio de los estereotipos sociales sino que tienen más recursos en cuanto a información científica y acceso a profesionales que amplíen el significado de la diversidad sexual y de género”. En este sentido, la investigación evidencia que, a mayor información científica y experiencias cercanas de personas que han vivido el proceso, mayores posibilidades de tener actitudes favorables frente a la homosexualidad.

–           Familias ambivalentes: las que realmente quieren aceptar a sus hijos, pero sus creencias religiosas los limitan, especialmente los temores y la culpa sobrepasan el deseo de reconocerlos o alguno de los padres no acepta la homosexualidad de su hijo o hija, creando así barreras difíciles de romper.

–           Familias centrípetas: aquellas que dicen ‘ya lo sabemos, pero no queremos que nadie más lo sepa’, pues en su interior no lo aceptan porque guardan la esperanza de que la decisión de su hijo o hija sea transitoria.

Ante esta última, la investigadora advierte que “en la orientación sexual, para que uno realmente diga soy gay o soy lesbiana debe existir una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otras personas; diferente a una práctica sexual homoerótica transitoria”.

El proceso: una mezcla de sentimientos

Investigaciones previas han encontrado que las edades de la revelación homosexual en los contextos familiares y sociales, generalmente, está entre los 15 a 25 años. “La edad que abarcó este estudio fue de 18 a 25, pero tenemos personas que hicieron su revelación antes”, explica, agregando que son pocos los casos en los que el anuncio fue recibido de una manera natural y sin controversia.

“De ahí que ver a su hijo o hija cambiar de opinión, se vuelve un deseo latente al interior de las familias”. A esta esperanza de los padres y desesperanzadora para los hijos, dice Orcasita, se suman estigmas y etiquetas alrededor de las personas gays y lesbianas como “todos los gays son promiscuos” o, la asociación de las personas homosexuales con infecciones de transmisión sexual.

Todo esto hace que el proceso de revelación esté lleno de cargas emocionales y psicológicas tanto para el o la joven como para su círculo más cercano. Por un lado, siendo la familia el primer agente de socialización y de reconocimiento, el rechazo puede traer efectos devastadores para los jóvenes. Cuenta Orcasita: “muchos chicos me decían: ‘solo el hecho de que mi familia me apoye es fundamental para mi bienestar emocional’”. Por esto, tal como lo evidencian diversos estudios, el pensamiento suicida, la ansiedad y la depresión aumentan cuando la población percibe que tienen menor apoyo social.

Por su parte, la familia pasa por momentos de ira, tristeza y, como afirma la investigadora, experimenta una culpa enorme. “Algunos decían ‘de pronto mi hijo es gay o mi hija es lesbiana porque yo me separé del papá’. ‘Eso debe ser porque yo le di mucho afecto y lo sobreprotegí, entonces por eso se volvió así’, afirmaban otros, o, ‘debe ser que él tuvo malas experiencias afectivas, por eso no le gustan más los hombres’”, comenta la investigadora sobre algunas de las respuestas que recibió en dicho estudio. De hecho, llama la atención la baja participación de la figura paterna en el estudio. La mayoría que aceptó participar fueron las madres. “Para el caso de los padres hombres se generan temores asociados a su proceso de masculinidad frente a otros”, complementa.

Finalmente, la profesora Linda Teresa recomienda a los terapeutas dirigir su foco de atención al sistema de creencias y a los imaginarios. Además, pide acompañar esos relatos, en un principio nutridos de insatisfacción, de penas y de vergüenza, para que sean narraciones liberadoras. Otra herramienta que sugiere es la “Guía de apoyo a familias con hijos e gays e hijas lesbianas”, dispuesta para facilitar este proceso y que le sirva a todos los que requieran algunas estrategias de cómo actuar en esta etapa de revelación, cómo crear un camino confortable y asegurar una salud mental positiva tanto para quienes se identifican como gays o lesbianas como para sus familias.

Para mayor información del proyecto y conocer la “Guía de apoyo a familias con hijos e gays e hijas lesbianas”, puede escribir a ltorcasita@javerianacali.edu.co

Las enfermedades que su mascota le puede transmitir

Las enfermedades que su mascota le puede transmitir

¿Alguna vez ha visto a un perro rascarse intensamente las llagas de su cuerpo? Imagine que es el suyo y que luego de unos días, tras acariciarlo en repetidas ocasiones, se da cuenta de que su piel presenta un enrojecimiento similar al de su mascota. Puede ser que su animal tenga un hongo o un parásito y que se contagió debido al contacto tan cercano que tuvo con él. Estas enfermedades infecciosas transmitidas entre animales y humanos son conocidas como zoonosis.

La clasificación de esas patologías cambia de acuerdo con su mecanismo de transmisión. Esto significa que hay enfermedades transferidas del humano a animal (antropozoonosis) como la leishmaniasis; mientras que hay otras asociadas con el medio ambiente, los alimentos o insectos que contagian el microorganismo infeccioso como la leptospirosis y la salmonelosis.

La mayoría de ellas son causadas por varios tipos de bacterias, virus, hongos y parásitos. De ahí que en la actualidad existan aproximadamente 1.415 microorganismos infecciosos presentes en los humanos reportados de los cuales el 61% se consideran zoonóticas -patologías transmitidas entre el hombre y los animales-, según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, este dato resulta alarmante en relación con el 1’277.230 mascotas –perros y gatos– que hay en Bogotá actualmente, según el reporte de vacunación antirrábica de caninos y felinos del Ministerio de Salud y Protección Social. Cabe tener en cuenta que la cifra va en ascenso al mismo tiempo que el posible riesgo de transmisión de enfermedades entre los habitantes de la capital y sus animales.

Con el fin de indagar sobre el conocimiento de las zoonosis y sus posibles formas de transmisión, el semillero de Enfermedades Infecciosas Veterinarias y Zoonosis de la Pontificia Universidad Javeriana diseñó y aplicó una encuesta a 163 personas del centro educativo: estudiantes, docentes, personal administrativo, familiares, amigos y egresados.

¿Cuáles son las enfermedades zoonóticas más conocidas por los javerianos? ¿Es posible la transmisión de enfermedades entre el ser humano y los animales? ¿La salud y el bienestar animal son importantes? Estas fueron algunas de las preguntas que abordó el grupo de investigación durante una semana de trabajo de campo.

Con todas estas inquietudes y la idea de aclarar algunos mitos urbanos, el equipo diseñó un cuestionario, que posteriormente analizó con base en las respuestas de los entrevistados.

Las respuestas

Del total de personas encuestadas el 62% indicó tener una mascota y de ese porcentaje el 91.1% afirmó consultar al veterinario en caso de que ésta presentara alguna enfermedad. Así mismo, el 92.1% consideró posible la transmisión de enfermedades entre humanos y animales, siendo la rabia y la toxoplasmosis las más destacadas, mientras que el dengue, influenza, salmonelosis, cisticercosis y criptococosis fueron algunas infecciones con menores porcentajes.

Descubrir que en la comunidad javeriana hay cierto conocimiento sobre las enfermedades zoonóticas fue alentador para dicho grupo de investigación; sin embargo, saben que para las personas esto no es totalmente claro, situación que motiva al semillero a seguir divulgando su labor, en la que la concientización tiene un papel preponderante.

Las vías de transmisión de las enfermedades zoonóticas fue un tema relevante independiente del tipo de animal, ya que los encuestados mencionaron que los rasguños, mordeduras, besos, picaduras de insectos, e incluso el contacto con materia fecal, son los medios de contagio más frecuentes. En ese sentido, surgió la necesidad de plantear algunas estrategias para prevenir transmisiones como hábitos de higiene con las mascotas, la importancia de hacerle un seguimiento al esquema de vacunación, evitar el contacto directo con las heces y realizar la desparasitación periódica del animal.

El manejo de las mascotas

Las mascotas son animales domésticos que brindan protección, apoyo, compañía y asistencia al ser humano y dependen de este para su supervivencia. Entre las recomendaciones que proponen los miembros del semillero antes de adquirir o adoptar una mascota están:

1. Ser consciente de las responsabilidades que tiene el propietario sobre su bienestar propio, el de la mascota y la comunidad.
2. Conocer cómo prevenir la transmisión de las enfermedades zoonóticas.
3. Consumir alimentos perfectamente cocinados.
4. Utilizar agua potable y proporcionarle la misma a su animal.
5. Estar atento de la buena salud de su mascota, incluyendo el esquema de vacunación de acuerdo con la especie.
6. Brindarle alimentación de calidad a su animal, sin dejar de lado en manejo correcto de su materia fecal.

IMG_3014

Más información en el Semillero de Enfermedades Infecciosas Veterinarias y Zoonosis, cuyo correo electrónico es semillero-zoonosis@javeriana.edu.co

Facebook: https://www.facebook.com/Infecciosasveterinariasyzoonosis.PUJ/

Docentes tutoras: Adriana Pulido-Villamarín – Rubiela Castañeda-Salazar

*Andrés Pascagaza, Kelly Méndez, Juliana Noriega, Natalia Triviño, Daniela Rojas, Brigitte Muñoz, Laura Quintero, Jazleidy Rodriguez, Giuliana Lara, Rubiela Castañeda, Adriana Pulido.

Semillero de Enfermedades Infecciosas Veterinarias y Zoonosis. Unidad de Investigaciones Agropecuarias. Facultad de Ciencias. Pontificia Universidad Javeriana.

La salud, en las prioridades de la ciencia

La salud, en las prioridades de la ciencia

La ciencia busca permanentemente soluciones a las necesidades que tenemos como sociedad. Por ello, explora alternativas que mejoren las condiciones de atención en salud, halla nuevos métodos para combatir enfermedades y reflexiona sobre las prácticas de los cuidadores. Estos han sido razones y objetos de estudio de investigadores javerianos en sus más recientes trabajos académicos.

A continuación, Pesquisa Javeriana presenta una serie de artículos sobre salud publicados en 2019. Esperamos que con este recorrido descubra historias que resuelven problemáticas sociales en los laboratorios y en la visita en las comunidades más apartadas y vulnerables del país. La enfermería, la antropología, la medicina, la microbiología, la ingeniería y la medicina presentan sus últimos hallazgos para mejorar la salud de los colombianos.

¿El riesgo de enfermarnos por los animales?

La salmonelosis es una de las cuatro causas principales de enfermedad diarreica en el mundo. Por eso, determinar la presencia de este microorganismo en huevos y pollos adquiridos en diferentes establecimientos comerciales de Bogotá fue el propósito de dos investigadoras javerianas. La aquí la nota.

De otro lado, un estudio explora cómo ha llegado el virus de leucosis bovina (VLB) al organismo de algunas mujeres y si genera algún problema de salud. María Fernanda Gutiérrez, quien lleva más de diez años estudiando este microorganismo ha logrado avances, junto con sus coinvestigadoras Adriana Corredor, Sandra Salas y Nury Olaya, y tiene sospechas de que el virus puede afectar la salud humana. Aquí la historia completa.

Mortalidad materna, migración y vulnerabilidad

En La Guajira, y otras zonas del Caribe colombiano, se presentan altos índices de mortalidad materna y neonatal en las poblaciones indígenas. Por ello, investigadores javerianos del Instituto de Salud Pública, junto con otras organizaciones, se embarcaron en el reto de analizar y proponer estrategias de intervención oportuna para la problemática. “Las grandes desigualdades socioeconómicas, regionales y poblacionales, como la falta de protección en salud y la falta de transparencia en la administración pública, han desencadenado la concentración de pobreza en las zonas rurales, en especial de indígenas y afrodescendientes, sostiene el informe”. Lea aquí la nota completa.

Norte de Santander es uno de los principales departamentos que enfrenta de manera directa el reto de la migración, particularmente, de venezolanos. La atención en salud ha sido uno de los frentes que no da tregua ni espera, y menos cuando son niños menores de cinco años. La Unidad Intrahospitalaria de Pediatría (UIP) del Hospital Universitario Erasmo Meoz en Cúcuta, recibe niños con enfermedades respiratorias, infecciosas y gastrointestinales, pero, en muchos casos, su condición ha empeorado pues la desnutrición aparece de forma silenciosa y se ha encargado de debilitar sus cuerpos indefensos. Investigadoras javerianas estuvieron en Cúcuta evaluando el estado de desnutrición de los pacientes que en la UIP se atendían. Lea aquí la historia completa.

La tecnología que da soluciones en salud

En la Javierana los investigadores avanzan en desarrollos tecnológicos para mejorar la atención a pacientes con fallas cardíacas, enfermedades huérfanas, discapacidad auditiva, defectos congénitos o con preeclampsia.

Igualmente, con una perspectiva transdisciplinar, ocho investigadores provenientes de campos como administración, economía, medicina, ingeniería de sistemas y educación crearon la aplicación Codifico que innova en los juegos serios en salud. Este ‘juego’ tiene el reto de diagnosticar la enfermedad y codificarla de forma correcta según la clasificación internacional de enfermedades.

¿La enfermería es subordinada?

“A pesar de que más del 50% del personal de salud corresponde a enfermeros y enfermeras, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), su escasez aún supera los 800.000 puestos de trabajo. ¿Se debe a la falta de regulación en los salarios? ¿A las dificultades en la movilidad y migración de las enfermeras? O, siguiendo la línea de la docente javeriana, ¿a los ambientes de trabajo inadecuados?”.

Estas preguntas surgen en el marco de la tesis doctoral de Edilma Marlén Suárez, enfermera, especialista en Bioética, con máster en Administración en salud y Estudios políticos y doctora en Ciencias Sociales y Humanas de la Pontificia Universidad Javeriana. Sus reflexiones apuntan a cuestionar el rol de los enfermeros en el ámbito laboral de la salud y si existe una carga negativa de género que facilita la subordinación entre médicos y enfermeros. Lea aquí la historia completa.

La ñapa que fue nuestro especial del 2019

Pesquisa Javeriana desarrolló su informe especial sobre el programa colombiano Mamá Canguro que atiende la vida de bebés prematuros en más de 50 países del mundo. En este reportaje se presenta un ABC del programa, su historia y quiénes fueron sus impulsores. También, narra la historia de familias que han superado las angustias de recibir a sus hijos antes de tiempo y cómo con el paso de los años tienen vidas común y corriente, incluso con vínculos afectivos familiares muy sólidos. Por último, un artículo da cuenta de los resultados de un estudio que duró 20 años analizando a un grupo de niños canguros y cómo sus desarrollos neuronales presentan diferencias positivas frente al desarrollo de otras personas con nacimientos regulares.

Acceda aquí al informe especial ‘Programa Mamá Canguro: un método de Colombia para el mundo’.