¿Cómo Colombia penalizó el maltrato animal en 1873?

¿Cómo Colombia penalizó el maltrato animal en 1873?

Por: Carlos Andrés Muñoz López* // Fotografía: iStock

Una mirada rápida del papel de los animales desde la Revolución Francesa y cómo han llegado a protegerse en Colombia.

El catedrático francés Pierre Serna, en su obra Como animales: Historia política de los animales durante la Revolución francesa (1750-1840), trata de sustentar el rol de los animales en uno de los acontecimientos más importantes de los últimos siglos en Occidente y que hoy tiene una influencia considerable en nuestra concepción de mundo. Los animales siempre han estado junto a nosotros, pero los hemos invisibilizado en el estudio de nuestra historia, anulando su valor en los sucesos que hoy por hoy nos constituyen.

Las mujeres y los hombres nunca actuamos solos. Estamos inmersos en un mundo en el que se incluyen muchos seres que nos condicionan en nuestro actuar, entre ellos los animales. Si faltan algunos de esos elementos muchos acontecimientos serían distintos. 

Los animales en la Francia de la Revolución ayudaron a habitar la ciudad, a proporcionar con sus propias vidas alimentos, a transportarnos, a convertirse en un problema de convivencia, sirvieron de punto de referencia para compararnos y diferenciarnos de los mismos y fundamentar así el pensamiento filosófico y político de la época que empezó a hablar de que somos animales humanos y que la razón es la gran diferencia con dichos seres tan comunes a nosotros. En fin, la obra de Serna demuestra que sin animales no hubiese sido posible la Revolución Francesa. 

En ese contexto, no es de extrañar que la primera frase de ese el libro sea “¿por qué no se ha pensado y escrito mucho antes un libro como este?”, tratando de resaltar de entrada que la historia nos la han contado -por siglos- fraccionada, incompleta y, por lo tanto, distorsionada. Estamos llamados a reescribirla, a corregirla, a darles los matices necesarios para entender cómo hemos llegado hasta aquí. 

Ahora bien, en ese deseo de revisar nuevamente nuestra historia, la investigación que he estado llevando a cabo sobre los derechos de los animales en nuestro país y que se refleja en gran parte en el libro Los animales desde el derecho: conceptos y casos en Colombia (Editorial Javeriana), ha sacado a relucir un punto de encuentro que nos convoca a seguir investigando sobre el cómo pudimos llegar en 1873 a penalizar el maltrato a cualquier animal (ver artículo 639 del Código Penal de los Estados Unidos de Colombia). Esto es algo sin precedentes en la historia de Colombia, Latinoamérica y, hasta donde mis pesquisas han llegado, en el mundo. 

El libro de Pierre Serna inicia un puente que parte de Francia en 1750 y que, no me cabe la menor duda, aterrizará en Colombia en 1873. Es decir, sin el camino de pensamiento que hace la Revolución Francesa no se comprende la filosofía del Código Penal de los Estados Unidos de Colombia, que es una lectura criolla de los pensamientos liberales y utilitarios gestados en Europa y que repercutirán en personajes como Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, entre otros. Estos, a su vez, sembraron las ideas liberales y conservadoras que hicieron posible el hermoso accidente de proteger por primera vez en el mundo la sintiencia de cualquier animal desde el derecho penal. 

Colombia en el siglo XIX y gran parte del XX concibió el derecho como un campo de batalla ideológica, muy al estilo de lo que presenta el maestro Hernando Valencia Villa con el derecho constitucional en su libro Cartas de Batalla. En esa disputa tuvieron los animales ese logro efímero, pero histórico a nivel mundial del Código Penal de los Estados Unidos de Colombia, algo que quedó sepultado por el pensamiento conservador que tuvo como punta de lanza a la Constitución de 1886 redactada por el conservador Miguel Antonio Caro que décadas atrás se había manifestado en contra de otorgar derechos a animales (ver páginas 22 y 23 de mi libro ‘Los animales desde el derecho”).  

Los animales vuelven a ser protegidos en el Código Penal -después de casi siglo y medio- con un pensamiento también utilitario a favor de su sintiencia (Ley 1774 de 2016). Ahora los retos para la protección animal están, más que en la ideología, enfocados en la técnica del derecho para crear elementos que aporten a sistemas de justicia que garanticen el goce efectivo de las protecciones a los animales. Para ello, considero importante reconocernos como un producto de un tiempo histórico que le debe siempre su presente a un pasado repleto de sucesos que narran lo que hemos sido y nos invitan a marcar un presente que tome en serio a los animales desde el derecho. 

*Carlos Andrés Muñoz López. Magister en Bioética de la Pontificia Universidad Javeriana y profesor de la Universidad Simón Bolívar (@cualquierandres en redes sociales)

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