El teatro encuentra en la pandemia un ´laboratorio de oportunidades’

El teatro encuentra en la pandemia un ´laboratorio de oportunidades’

Las pestes y los virus guardan cierta cercanía con el arte, la literatura y el teatro. De hecho, es una cercanía casi enfermiza. Troya cayó por una falsa peste; Romeo y Julieta murieron trágicamente por una carta que nunca llegó en una ciudad en cuarentena; incluso algunas obras de Francisco de Goya, García Márquez y el famoso retrato de Edvard Munch tienen que ver con ello.

Para Víctor Quesada, director y dramaturgo de la compañía Exilia2 Teatro, el confinamiento, con las dificultades que implica, no ha sido un impedimento, sino un ‘laboratorio de oportunidades’.

Pese a que el Covid-19 ha retado las maneras tradicionales de hacer arte, Quesada sigue creando y generando nuevos espacios que se acoplen a la realidad actual, matizada por el aislamiento. “Los artistas creamos confinados, escribimos en ocasiones aislados o en cuarentenas, a veces necesitamos ello. Nosotros estamos acostumbrados a vivir circunstancias agrestes y a veces agónicas en nuestro medio. El telón no nos lo puede cerrar nadie, nosotros siempre lo abrimos y lo cerramos desde que haya público. Eso es lo importante y lo que hay que hacer ahora: generarnos públicos desde otras formas”, afirma este dramaturgo, máster en Dirección Teatral en la Universidad de Essex en Inglaterra.

La enseñanza artística en la actualidad

La academia es uno de los espacios que ha tenido que responder a los desafíos dejados por el aislamiento obligatorio. Aunque ‘nos sellaron las puertas y no nos dejaron salir’, como escribió Shakespeare en Romeo y Julieta, la enseñanza no se ha detenido y para Quesada ha sido una situación enriquecedora. “Existe una posibilidad alterna de aproximarse a la creación de conocimiento y de metodologías bajo este modo. Claro que extrañamos la presencia, pero no la extrañamos insultando la actividad virtual o remota”, reflexiona.

Este panorama obligó a los artistas a crear contenido desde sus hogares y a los estudiantes a aprender desde casa. Por ejemplo, las obras del Teatro Nacional se han presentado de manera virtual. Y muestra de la transformación académica, según los datos que expone la encuesta Percepciones universitarias realizada por la ASCUN (Asociación Colombiana de Universidades) , solo el 1,5% de los estudiantes ha mantenido las prácticas presenciales, mientras que el 83% afirma que ha tenido encuentros en línea con docentes dando clase en tiempo real.

En respuesta a la pandemia, lo único que queda es la acción, según Quesada, quien ha trabajado en Rusia, Dinamarca, Ecuador, Brasil y España con diferentes grupos de teatro. “Se plantearán nuevos juegos, nuevas relaciones e interacciones, tal vez vamos a tener hallazgos que posibiliten nuevos acercamientos a nivel académico, por ejemplo, encuentros mucho más cercanos de artistas escénicos con el video o de artistas visuales con las escénicas, aunque eso ya viene pasando”.

¿Es momento de abrir el telón?

El Ministerio de Salud, en la resolución 1408 de 2020, autorizó la reactivación de cines y obras de teatro con un aforo máximo del 50% y con espacio de dos sillas vacías entre cada usuario. Al respecto, afirma Quesada, “lo más importante es no arriesgar a nadie. Creativamente el telón no está abajo. Veo a muchos colegas generando nuevos materiales y prácticas. El lío es que muchos, así puedan cumplir las normas de bioseguridad, con las ocupaciones a ese porcentaje no les da sostenibilidad”.

Las artes escénicas atraviesan un momento difícil en Colombia. Los teatros Fanny Mikey, La Castellana y Casa del Teatro han dejado de recibir mil 500 millones de pesos y 17.000 espectadores desde que cerraron por el confinamiento, según Adriana Romero, directora artística del Teatro Nacional. Para Quesada, a pesar de la situación, este es un momento para la creación y el descubrimiento de nuevas formas de hacer arte. “Lo importante es que las artes son vitales en la medida en que reflejan algo de lo que nos pasa como sociedad. Hay que ver en Bogotá, por ejemplo, la cantidad de salas pequeñas que hay ahora, y aunque en este momento estén cerradas, esperamos que vuelvan y que sobrevivan a la pandemia”, opina este dramaturgo, que estudió Ciencias Políticas en la Universidad Javeriana.

Sin embargo, aunque los artistas estén creando contenido (ejemplo, Casa Ensamble, que transmitió por internet una jornada de 12 horas seguidas de teatro) hay muchas reflexiones, propuestas y quejas con respecto a la actualidad del sector. Un espacio para conocer todas estas posturas es el IV Encuentro de Arte y Creatividad, que se realizará virtualmente del 7 al 18 de septiembre.

Conozca y aprenda sobre el universo de la investigación+creación

Conozca y aprenda sobre el universo de la investigación+creación

Con el objetivo de reflexionar alrededor de la creación artística y su papel en la sociedad, investigadores, creadores, expertos y empresarios se reunirán de manera virtual en más de 15 espacios.

El Encuentro comenzará el lunes 7 de septiembre con la inauguración y la entrega del Premio Bienal a la Creación Artística Javeriana, galardón que reconoce la actividad creativa de los profesores de planta de la Universidad que han desarrollado proyectos de alto impacto en las áreas de las artes escénicas y visuales, música, producción audiovisual, literatura, arquitectura y diseño.

Del 8 al 10 de septiembre, de 5:00 a 7:00 p.m. tendrán lugar tres paneles que ofrecen un diálogo entre diversos sectores e instituciones gubernamentales, educativas y empresariales, así:

Balance de la inclusión de la Investigación + Creación en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este panel abordará las perspectivas sobre el impacto que ha tenido el reconocimiento de la investigación en la creación por parte de Minciencias y otras entidades, y los retos de áreas como artes, arquitectura, diseño, literatura y periodismo de cara a la generación de conocimiento y la innovación.

La Investigación + Creación en la relación entre arte, ciencia y tecnología. Aquí los panelistas reflexionarán sobre la relación entre estos tres elementos y cómo investigar y crear se propone como un puente entre la ciencia y el arte para promover la innovación.

El papel de la Investigación + Creación en la crisis de las industrias culturales y creativas con motivo de la COVID-19. En este panel los invitados conversarán sobre los efectos de la pandemia en estas áreas, el papel de la academia y la búsqueda de soluciones a la crisis.

Los conversatorios, que se llevarán a cabo en las mañanas, también serán una oportunidad para conocer la labor de otros investigadores javerianos que también le apuestan a la creación, la innovación científica y tecnológica. Desde su rol, hablarán sobre su experiencia en el proceso de creación relacionado con el arte, la sociedad, la identidad, la tecnología y los medios de comunicación.

Del 14 al 17 de septiembre será el Segundo Encuentro Internacional de Industrias Creativas y Culturales, Cultmarts, evento liderado por la Departamento de Administración, que tendrá entre sus invitados a Jeff Dorenfeld, director del Berklee Popular Music Institute, quien abordará la importancia y el desarrollo de estas industrias.

Finalmente, el 18 de septiembre, previo a la clausura del Encuentro y la presentación artística, Lisbeth Fog, editora general de la revista Pesquisa Javeriana, conversará con algunos participantes de la Misión Internacional de Sabios 2019 sobre el libro Arte, cultura y conocimiento. Propuestas del Foco de Industrias Creativas y Culturales, volumen 8.

Este evento, organizado por la Vicerrectoría de Investigación, además de ser una iniciativa para visibilizar la producción de conocimiento desarrollada por estudiantes y profesores en áreas artísticas y creativas de la Pontificia Universidad Javeriana, también demuestra el trabajo multicampus entre la sede central y la seccional Cali.

Les invitamos a inscribirse y participar activamente de los espacios del IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad. Conozca aquí la programación detallada y agéndese desde ya.

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¿Cómo van los proyectos de Mincienciaton?

¿Cómo van los proyectos de Mincienciaton?

Los 25 proyectos seleccionados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación entre 531 propuestas recibidas de siete departamentos del país están en marcha y tienen poco tiempo para arrojar resultados.  Buscan enfrentar la pandemia de la COVID-19 y otras infecciones respiratorias agudas de gran impacto en la salud pública, por medio de posibles soluciones para la prevención, el diagnóstico, el monitoreo y el tratamiento de los pacientes afectados.

Los científicos colombianos han ido ejecutando esos 26 mil millones de pesos de financiación en proyectos que ya tenían un buen grado de avance en cuanto a metodologías o prototipos desarrollados para otros fines pero que eventualmente podían ser adaptados a los requerimientos de investigación demandada por la situación que generó el SARS-CoV2.

El SENA se unió más tarde con seis mil millones de pesos adicionales para beneficiar a siete proyectos más. Así, en total son 32 propuestas que en la convocatoria Mincienciaton avanzan rápidamente para lograr su objetivo y hace unos días presentaron virtualmente sus adelantos.

Como informó Pesquisa Javeriana en la edición 51, cinco proyectos que propuso la Pontificia Universidad Javeriana fueron aceptados, cuatro de la sede Bogotá y uno de la seccional Cali.

Los 32 proyectos presentados demuestran que la ciencia es motor de desarrollo, dijo la científica javeriana Susana Fiorentino; demuestran que en el país hay “capacidad para generar conocimiento propio con impacto directo en nuestra sociedad, que permita la independencia tecnológica del país”.

También el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo, quien como muchos de sus colegas del gobierno escuchó las presentaciones de los científicos, resaltó “los avances importantes en construcción de ciencia” que demostraron los ponentes y su capacidad para “construir desde lo construido porque no son estrategias que aparecen de la noche a la mañana, sino que recogen las líneas y trabajos de investigación a través del tiempo”.  Confesó que se sorprendió positivamente por la capacidad de innovación y desarrollo tecnológico.

Entre otras propuestas, Pesquisa Javeriana tuvo la posibilidad de presenciar las siguientes:

 

Prevención

Ante la ausencia de vacuna para prevenir el contagio por COVID-19, los científicos consideran esencial y básico el uso de cubrebocas, el frecuente lavado de manos y el distanciamiento físico, para lo cual proponen, entre otros productos, sofisticados tapabocas y máscaras, principalmente pensando en el personal de salud.

La EAFIT bajo el lema de “Inspira, crea y transforma” desarrolla un tapabocas fabricado con nanofibras que, a través de las diferentes capas que lo componen, tiene la capacidad de filtrar más del 98% de las partículas del virus, las cuales van quedando atrapadas en esos mantos antes de llegar a la cara de quien lo porta.

La Fundación Clínica Shaio se ingenió una máscara que protege ojos, nariz y boca, e incluye unas gafas que no se empañan y un filtro respiratorio que regula tanto la inhalación como la exhalación de la persona.

En el mismo sentido trabaja la Universidad Industrial de Santander UIS) junto a la Fundación Cardiovascular, que entregarán un prototipo de protección personal respiratorio y visual reutilizable, adaptable, hermético, confortable y seguro, desarrollado con material filtrante nanométrico de alta eficiencia.

Si con alcohol o hipoclorito de sodio se limpian las superficies más expuestas al contacto, la Universidad de Antioquia trabaja en productos derivados de la biodiversidad con propiedades antifúngicas y antimicrobianas para diseñar desinfectantes que se asperjan en superficies y ambientes en general y eliminan el virus.

 

Diagnóstico

Con la experiencia de haber desarrollado sensores para detectar el virus del zika y diferenciarlo del que produce dengue, otro grupo de la Universidad de Antioquia se enfoca ahora en adaptar uno de sus biosensores para detectar el SARS-CoV-2. “Creemos que en nueve meses podremos tener un prototipo”, dijo a Pesquisa Javeriana el líder del grupo, Jahir Orozco Holguín, químico, con postdoctorado en técnicas moleculares para detección de patógenos.

Se trata de un nanobiosensor ultrasensible y específico capaz de detectar el material genético y partículas del virus, así como la proteina S que está en su parte externa. El producto que resultará será un dispositivo de bajo costo y fácil implementación que podrá transportarse hasta los sitios más remotos del país.

También trabaja en un bionanosensor el profesor javeriano Andrés Jaramillo, al que ha denominado Sensum SARS- CoV-2. Se trata de una plaqueta en donde se coloca la muestra, se inserta en un receptor portatil y en menos de cinco minutos entrega el resultado. Disminuye el tiempo de diagnóstico, es portable, de bajo costo, selectivo y directo del virus que produce COVID-19 y supersensible para ciudadanos pre y asintomáticos de riesgo, así como sintomáticos. Puede usarse eficientemente en el supermercado o a la entrada de un espectáculo, por mencionar un ejemplo.

 

Monitoreo

De nada sirve diagnosticar la enfermedad si no se practica un monitoreo constante al paciente y a la población vulnerable.

Desde la Universidad de Manizales trabajan en sistemas de apoyo para alertas tempranas de posibles contagios basados en la información que ofrecen las redes sociales y otras técnicas de análisis de datos. Desarrollan algoritmos para modelar la red social de personas contagiadas y determinar lugares con alta probabilidad de contagio.

Mientras, en la Universidad de Antioquia desarrollan una plataforma avanzada de modelación epidemiológica de libre acceso que monitorea el comportamiento de la dinámica, el potencial de dispersión y las tendencias de la enfermedad. En el futuro servirá para cualquier virus.

En la Javeriana desarrollan un sistema de monitoreo remoto de pacientes basado en Internet de las Cosas, que ofrezca seguimiento e información oportuna a los médicos tratantes a través de aplicativos en los celulares, y les permita identificar cómo  evoluciona la pandemia, sacar patrones, entender fluctuaciones de la enfermedad y tomar acciones.

 

Tratamiento

Como el aislamiento de los pacientes con COVID-19 debe ser total, y muchas veces necesitan transladarlos de un lugar a otro, la Universidad Nacional con sede en Medellín está desarrollando una camilla que consiste en una cápsula despresurizada con cubierta plástica en PVC, puertos de entrada y salida de aire y filtros que detienen la entrada de virus como el del SARS-Cov2 de un tamaño entre 100 y 300 nanómetros.

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Pero como se necesita espacio adecuado para la atención de un número de pacientes que crece exponencialmente, la Universidad de La Salle desarrolla una especie de ciudadela de iglús llamada Unidad de aislamiento epidemiológico portátil, que consiste en nueve domos articulados mediante túnel de circulación, con posibilidad de conexión a los diferentes aparatos médicos necesarios y exclusas para la entrada y salida de pacientes y personal médico, y motoventiladores de inyección de aire. Está construido en PVC y mantiene la temperatura interna igual a la exterior. Puede ubicarse en estadios y otras grandes superficies.

Para combatir la escasez de ventiladores mecánicos, varias universidades de Caldas diseñan un ventilador para terapia intensiva con el fin de sostener artificialmente la respiración del paciente y en la Universidad de Antioquia tienen el proyecto Respira, basado en nanotecnología que produce un respirador mecánico de bajo costo con un sistema de sanitización de aire, apoyado en nanotecnología, que permita que los centros de atención médica no se conviertan en focos de propagación del virus.

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También desde la Universidad del Norte diseñan dispositivos de ventilación mecánica asistida que han llamado Hopebreath, los cuales permiten obtener datos en tiempo real y cuentan con una interfase de comunicación y sistema de alarma.

Y finalmente las propuestas de medicamentos. Un estudio liderado por la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, en asocio con la Javeriana, evalúa la efectividad y seguridad de los medicamentos y reporta el caso de la hidroxicloroquina, cuyo uso ha sido muy controversial en la comunidad científica. El estudio llama la atención sobre la importancia de estar bien informado y analiza la efectividad de medicamentos como Lopinavir, que se utilizan para controlar la inflamación que desencadena el virus en el pulmón, corazón y en general en todos los tejidos. Busca con ello reducir la mortalidad, la necesidad de cuidados intensivos y acortar el tiempo de la enfermedad.

Otro estudio javeriano estudia moléculas que ya han comprobado su eficacia para disminuir inflamaciones en casos de cáncer y tienen posibilidades de actuar positivamente frente a los efectos del virus SARS-Cov2. Es un fitomedicamento a partir del dividivi, árbol de origen americano, sobre el cual los investigadores llevan 15 años trabajando y como uno de los resultados ofrecen el extracto P2Et, que modula la respuesta inflamatoria, es antioxidante y desempeña un papel importante en la modulación de respuesta inmune.

Así, diferentes propuestas colombianas han comprobado que es posible la unión Empresa-Academia-Estado a nivel de todo el país para enfrentar situaciones donde la ciencia es motor de desarrollo. El esfuerzo no termina aquí:

“El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación trabaja en las estrategias para la postpandemia”, dijo la ministra Mábel Torres, porque son muchos retos mas: “reestructuración del tejido social, reestablecimiento de la salud mental, reactivación económica y desarrollo de tecnologías e innovaciones para lograr la soberanía científica”.

Lecciones de la pandemia a la ciencia colombiana

Lecciones de la pandemia a la ciencia colombiana

“La profesora Marylin Hidalgo ha sido una pieza fundamental de esta iniciativa desde la Facultad de Ciencias”, dice el vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, Luis Miguel Renjifo. Fue ella la que, sin dudarlo y con toda la disposición, empezó a hacer gestiones, junto con la Facultad de Medicina y el Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), en la Universidad y fuera de ella, para que la Javeriana se ofreciera a realizar las pruebas de diagnóstico de la COVID-19.

Por su trabajo durante varios años en el Instituto Nacional de Salud (INS), Hidalgo sabía perfectamente que esa entidad necesitaba apoyo y que la experiencia de la investigación universitaria podía responder para agilizar su labor y ampliar la capacidad de respuesta del país.

El llamado de la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá (SDS) para certificar laboratorios universitarios capitalinos incluyó una capacitación de investigadores en el INS, paso que ya cumplió la Javeriana. Ahora, el INS y la SDS visitan las universidades para verificar los estándares de calidad en la adaptación de sus instalaciones, de manera que puedan empezar a procesar muestras. Ya las universidades de los Andes, el Bosque y Rosario iniciaron el trabajo. El HUSI y el Instituto de Genética Humana (IGH) de la Javeriana se preparan para unirse a esta red de laboratorios para el diagnóstico de la COVID-19, la cual está coordinada por Gabriela Delgado, bacterióloga y Ph. D. en Ciencias Farmacéuticas.

Tenemos reuniones periódicas con todas las universidades para compartir experiencias técnicas y algunos postulados científicos asociados con el diagnóstico y con el seguimiento. En ese sentido, los investigadores han sido muy generosos, compartiendo sus saberes y reactivos. Ver a las universidades trabajando conjuntamente es muy satisfactorio”, le dijo Delgado a PESQUISA JAVERIANA.

¿Cómo ha sido el proceso en la Universidad? La bacterióloga, Ph. D. en Ciencias y líder del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias, Marylin Hidalgo, y el genetista y director del Instituto de Genética Humana (IGH), Fernando Suárez, quienes han sido claves en la preparación y montaje de los laboratorios universitarios para aportar a la superación de la pandemia en Colombia, hablan acerca de esta experiencia.

PESQUISA JAVERIANA: ¿Qué los motivó a llamar la atención de la Universidad para participar en las actividades propuestas por el INS y la SDS?

Marylin Hidalgo: Durante mi trabajo en el INS enfrentamos dos alertas epidemiológicas muy complicadas, el ataque 9/11 con el ántrax y luego el H1N1, lo que me sirvió para entender cómo funciona el Instituto, cómo manejar esas alertas, y cuáles son las necesidades en esos momentos de angustia. Ahora en la universidad puedo trasladar el conocimiento y las fortalezas que tenemos desde la academia para aportar a esas emergencias. Tenemos gente muy bien formada, que piensa y ve las cosas de manera diferente a la del Instituto. La respuesta del INS tiene que ser inmediata; la de la academia debe ser complementar esta respuesta y de apoyo incondicional.

Fernando Suárez: Con la capacidad técnica en infraestructura que tiene la Facultad de Medicina, vimos la necesidad de acompañar al INS en la realización de las pruebas. Mientras mayor cantidad de pruebas se realicen, se podrá conocer mejor la magnitud del problema.

P. J.: ¿Cómo se ha preparado la Javeriana para ofrecer el servicio una vez el laboratorio esté certificado?

M. H.: Hicimos un profundo análisis, evaluando infraestructura, riesgos y revisando rutas biosanitarias. El HUSI es un eje central, porque para ellos es más fácil asumir el diagnóstico, lo hacen de rutina. Simultáneamente, pensamos extender una parte del Laboratorio de Biología Molecular de la Facultad de Ciencias al IGH, por su cercanía con el Hospital, lo cual evita que estemos circulando muestras por toda la universidad. El riesgo se disminuye mucho.

F. S.: La SDS solicita adaptar mejor el laboratorio para que sea compatible con el diagnóstico. Por ejemplo, señalizar las áreas de desecho. Debemos tener una ruta sanitaria muy bien definida para saber por dónde van a entrar las muestras, por dónde van a salir los desechos biológicos. Aunque esto ya lo tenemos, ahora debemos ajustarnos a un estándar diferente. Estamos haciendo esos ajustes. Pero ya contamos con la capacidad del diagnóstico porque, con un equipo de cuatro investigadoras, logramos estandarizar la técnica. Si hoy llegara una muestra de un paciente, ya podríamos hacer el diagnóstico.

“Colombia tiene una masa sólida y crítica de investigadores en salud que hoy en día está al servicio del país y del mundo”.
Gabriela Delgado, SDS.

P. J.: ¿Cuáles han sido los obstáculos para adaptarse a las nuevas responsabilidades y cómo los han superado?

M. H.: El sistema es lento y no fluye tan rápido como uno quisiera. Uno se enfrenta a situaciones que no son fáciles de superar. Por ejemplo, no se pueden comprar los reactivos de inmediato, porque no hay disponibilidad. Por otro lado, las realidades de cada persona son diferentes. Hay quienes les da temor procesar o recibir las muestras, porque eso tiene un riesgo. Esas situaciones humanas son comprensibles.

F. S.: Necesitábamos un congelador especial para guardar el RNA de los virus, y ha sido muy difícil porque todo el mundo lo está comprando. Los reactivos están escasos. Es un problema mundial. Como en Colombia no se producen, toca importarlos. Se juntan todos los problemas que uno encuentra en la investigación, pero comprimidos en muy pocos días. Son los problemas de siempre: el dólar más caro, hay que importar materiales y reactivos, pero uno tiene tiempo. En cambio aquí no hay tiempo. El reto grande es tener todo listo en poco tiempo.

P. J.: ¿Cuáles han sido las lecciones en este proceso?

M. H.: Reconocer nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Una fortaleza grandísima es la alianza con otras instancias o facultades de la Universidad. La Facultad de Ciencias siempre ha tenido una relación muy cercana con el HUSI, pero ahora hemos visto que esa alianza es más que necesaria. Tenemos un laboratorio y un hospital muy buenos, y muchas capacidades en las facultades de Ciencias y Medicina, lo que nos ha permitido unirnos por una necesidad común. Desde la Facultad de Ciencias hay que destacar la generosidad que han tenido sus investigadores de todas las áreas con sus conocimientos y con su apoyo en equipos y en materiales.

Con los investigadores de otras universidades hemos creado unas alianzas maravillosas. Nos hemos reconocido en la emergencia. Nunca se había visto la generosidad en protocolos y préstamo de reactivos, no en beneficio de las universidades y de los investigadores, sino del país. Todas las universidades estamos unidas para apoyar a la Secretaría Distrital o al INS. La solidaridad ha sido una de las lecciones más importantes.

F. S.: Los obstáculos se han convertido en oportunidades de conocer otras personas, trabajar con ellas, integrar servicios. Hemos hablado con universidades con las que no hablábamos, con puntos de vista diferentes, eso es muy interesante. En el IGH se trabaja con otros virus que sirven, por ejemplo, para inmortalizar líneas celulares, pero no en un genoma viral en particular. Lo que hemos aprendido nos servirá para la investigación en el futuro.

P. J.: ¿Cómo se beneficiará la ciudadanía colombiana con esta nueva infraestructura y con el personal capacitado?

M. H.: El HUSI podrá procesar aproximadamente 300 muestras diarias, porque tienen un sistema automatizado.

F .S.: En el IGH serán unas 200 muestras diarias, o sea, 1000 a la semana, lo que será un alivio inmenso para la Secretaría.

P. J.: ¿Qué viene ahora?

F. S.: Supongo que la escasez de reactivos disminuirá. Pero hay algo muy importante que viene ahora. Estamos pensando en los pacientes, como es obvio, pero no hemos pensado mucho en el personal del sector salud que atiende este tema en las UCI y directamente a los afectados: se supone que se les debería hacer el test cada siete a nueve días. Ese es un reto grande.

Otro problema es que puede haber reinfección. Podríamos tener que repetir la prueba varias veces al año. Mientras no haya vacuna o un medicamento que funcione, esto puede durar años.

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“La ciencia no fracasa”

“La ciencia no fracasa”

El talento y el saber son el verdadero poder. Esta es una de las premisas universales de la academia. ¿Y poder para qué? Para cambiar entornos, impactar positivamente la vida de las personas, trascender. Hoy, la universidad ya no solo es un espacio de enseñanza y aprendizaje como lo fue en sus estertores—, sino también de evolución. Se iza la bandera de la innovación como estandarte del progreso, pero ésta no ocurre de la noche a la mañana, no necesariamente debe ser radical (hay innovaciones graduales y con impacto incremental) y siempre supone evaluar sus consecuencias.  

Desde el 2005, se empezó a gestar el ecosistema innovador de la Universidad Javeriana, y en el 2012 se constituyó formalmente la Dirección de Innovación, que creó y puso en marcha el programa De la Academia al Mercado, un modelo de transferencia del conocimiento que hoy tiene múltiples frutos y es referencia nacional. En él se identifica un resultado de investigación promisorio, se evalúa, se valida, se protege con alguna modalidad de propiedad intelectual y se estructura en un producto o servicio para llevarlo al mercado. Aquí, algunas visiones de su directora sobre este proceso.

Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá).
Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá)

PESQUISA: ¿Por qué para las universidades ha sido difícil vincular la investigación con la sociedad?  

Fanny Almario: Puede haber un grado de dificultad pero también de invisibilidad. En las universidades primero se dio la enseñanza hasta madurarse y después vino la investigación, que ha tenido impacto social. El proceso de apropiación y transferencia de conocimiento no es tan sistemático ni inmediato porque las universidades están hechas para generarlo, no necesariamente comercializarloy para innovar se requieren unas competencias que ahora estamos incentivando y fortaleciendo, como la creatividad, el liderazgo, la resiliencia y el trabajo en equipo. Entre empresa y universidad hay que trabajar colaborativamente 

PESQUISA: ¿Qué hace falta para que se consolide ese engranaje? 

FA: Debe haber interés, confianza y unidades de interfaz que promuevan estas relaciones. En la década de 1990 surgieron los comités universidad-empresa. Hoy, además de entidades tipo cámaras de comercio o agremiaciones como la ANDIConnect Bogotá Región, que ayudan en ese propósito, también hay compañías que se dedican a identificar oportunidades en los distintos ecosistemas. Pero difícilmente esta construcción colectiva se puede dar si no hay una muy buena investigación de base.  El conocimiento no necesariamente es mediáticopero sí debe ser robusto e ir madurando para que no se agote.   

PESQUISA: ¿Qué mecanismos han empleado para atraer a los académicos a la cultura de la innovación? 

FA: Lo primero que hicimos fue encontrarnos con esos profesores que tenían la inquietud de saber cómo su conocimiento le podría servir a alguien y de qué manera se podría utilizar con un valor diferencial. Algunos tocaron nuestra puerta y otros los buscamos cuando advertimos investigaciones, patentes y tecnologías que podían ser atractivas para el mercado. Ellos fueron nuestros primeros promotores de la innovación y, con su espíritu, aunado a casos de éxitos que hallamos dentro de la universidad, empezamos a animar a otros docentes en esa vía. Después, visitamos cada facultad explicando qué estábamos haciendo desde la Dirección de Innovación, por qué era un gana-gana para todos (comunidad no académica, investigador y universidad) y comenzamos a divulgar, a través de congresos de investigación, asistencia a ruedas de innovación con empresas, actividades de promoción y foros, todo el andamiaje de directrices y reglamentaciones construidas para transferir el conocimiento e impulsar el emprendimiento. Trabajamos muy de la mano con la Dirección de Investigación para evaluar proyectos con potencial innovador y con los Comités de Investigación y Ética, a donde llegan los proyectos en ciernes que a mediano y largo plazo pueden tener procesos de transferencia interesantes.  

PESQUISA: ¿Cómo se incuba la innovación para que sea transversal a toda la academia? 

FA: Creando cultura de innovación y emprendimiento. Ese fue nuestro primer reto y aún continúa siéndolo. Para ello dictamos cursos, talleres y hacemos visitas focalizadas a los grupos de investigación. Desde nuestra dirección, identificamos el conocimiento con potencial de ser transferido y determinamos qué modalidad de propiedad intelectual emplear para protegerlo. Así mismo, estructuramos proyectos universidad-empresa y ayudamos a darle valor a una propuesta para que sea atractiva para el mercado, bien sea para licenciarla, venderla, patentarla o crear una nueva empresa basada en el conocimiento académico conocidas spinoff Adicionalmente, incentivamos dos ideas fundamentales: la primera, que la innovación no solo parte de la investigación, también se da en la docencia y el servicio; la segunda, la importancia de desarrollar la innovación social, es decir, crear metodologías y formas de hacer o trabajar con las comunidades, derivadas de una actividad investigativa, y que resultan en procesos de acción social y transferencia y apropiación de conocimiento con gran impacto comunitario.

PESQUISA: ¿De qué manera la Universidad ha desarrollado la innovación social? 

FA: Por su carácter misional, desde hace muchos años la Javeriana ha ejecutado proyectos centrados en aprovechar el conocimiento generado para impactar positivamente a las comunidades, vinculándolas en ese proceso. Organizaciones internas como Prosofi y Vidas Móviles, junto con las Convocatorias San Francisco Javier son, entre otros, espacios para apropiar socialmente el conocimiento en soluciones específicas. Nuestro siguiente paso será articular muchas unidades javerianas que trabajan en ello construir una directriz especialmente sobre innovación social en la que se definan parámetros y metodologías de intervención y medición del impacto de los proyectos.

PESQUISA: ¿La ciencia fracasa? 

FA: Si fracasar es tener un resultado negativo, eso no es fracaso, porque les permite a  otros investigadores advertir que no deben seguir por esa ruta. La ciencia y la investigación te ofrecen muchocaminos para descubrir algo y encontrar soluciones, pero aún basado en criterios científicos se puede llegar, inesperadamente, a una vía cerrada.

PESQUISA: ¿Qué ha sido lo más difícil en la creación de este ecosistema innovador? 

FA: Lo más complejo  como en cualquier proceso de estos es la articulación y definición de roles, es decir, saber quién está haciendo qué y cómo se pueden unir esfuerzos. Otro desafío ha sido aprender a ser muy dinámicos y versátiles para estar a la altura de lo que sucede afuera. Para que la Universidad se inserte al ecosistema de innovación nacional y regional debe tener una capacidad de respuesta acorde con los tiempos y los espacios, y eso lo hemos ido ajustando en estos años.

PESQUISA: ¿Por qué la Universidad ha sido líder en la transferencia de conocimiento? 

FA: Primero, porque ha tenido directivas no solo rectores y vicerrectores, sino otras unidades como la jurídica y financiera conscientes del rol de la academia para hacer viables soluciones, en lo posible articuladas entre varios actores de la comunidad académicaSegundo, porque la Universidad tiene muy claro que la innovación para ella no solo se mide desde el componente productivo, sino también social y la transformación de realidades de los más vulnerables. Tercero, porque se ha mantenido el apoyo continuamente y hemos sido conscientes de que este no es un proceso mediático. Cuarto, porque hemos estimulado las relaciones y el trabajo interdisciplinario consensuado para lograr que las soluciones sean más compactas y completas. Y quinto, porque hemos entendido las potencialidades del talento humano en casa y gozado de una gran materia prima (conocimiento) para trabajar. Pero en el fondo de todo esto subyace un elemento esencial: el espíritu misional de la Universidad, en el que se tiene muy claro la conciencia sobre el otro y la necesidad de buscar mecanismos para mejorar su vida. Ese compromiso social, que está en el ADN de esta alma máter, ha sido una ventaja para consolidar este ecosistema innovador.

PESQUISA: ¿En qué referentes internacionales se han inspirado? 

FA: Tenemos varios referentes porque hemos identificado y conocido sus modelos de gestión del conocimiento, en buena medida gracias al apoyo de InnpulsaEntre las universidades visitadas están Oxford, Utah, Stanford, Católica de Chile, Tec de Monterrey, Hebraica de Jerusalén y Santiago de Compostella.

Producción Académica Javier Maldonado

PRODUCCIÓN BIBLIOGRÁFICA

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

ARTÍCULOS CIENTÍFICOS

Variation in freshwater fish assemblages along a regional elevation gradient in the northern Andes, Colombia

JUAN DAVID CARVAJAL QUINTERO, FEDERICO ESCOBAR SARRIA, FRANCISCO ANTONIO VILLA NAVARRO, URSULA JARAMILLO VILLA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Climbing behaviour of Cordylancistrus sp. in the Colombian Andes

JUAN DAVID CARVAJAL QUINTERO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, ALEX URBANO BONILLA

Opinion Paper: how vulnerable are Amazonian freshwater fishes to ongoing climate change?

FERNANDO CARVAJAL VALLEJOS, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, HERNAN ORTEGA

Peces de la zona hidrogeográfica de la Amazonia, Colombia. Biota colombiana

JUAN DAVID BOGOTA GREGORY, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Akawaio penak, a new genus and species of Neotropical electric fish (Gymnotiformes, Hypopomidae) endemic to the upper Mazaruni River in the Guiana Shield

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, HERNAN LOPEZ FERNANDEZ, DONALD C. TAPHORN, CALVIN BERNARD, WILLIAM G.R. CRAMPTON, NATHAN R. LOVEJOY

Peces de la cuenca del río Pauto, Orinoquia colombiana

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, ALEX URBANO BONILLA, JAVIER VICENTE PRECIADO, JUAN DAVID BOGOTA GREGORY

Returning to the Colombian Amazon

LIZABETH P. ANDERSON, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Peces del Oriente de Antioquia, Colombia

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Abundancia relativa y dieta de Grundulus bogotensis (Characiformes: Characidae) en el altiplano Cundiboyacense, Colombia

CAMILO ROA, SAUL PRADA PEDREROS, RICARDO ALVAREZ ZAMORA, CARLOS RIVERA RONDON, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Checklist of the freshwater fishes of Colombia: a Darwin Core alternative to the updating problem

CARLOS DONASCIMENTO, EDGAR ESTEBAN HERRERA COLLAZOS, GUIDO ALBERTO HERRERA RODRIGUEZ, ARMANDO ORTEGA LARA, FRANCISCO ANTONIO VILLA NAVARRO, JOSE SAULO USMA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Fishes of the Cusiana River (Meta River basin, Colombia), with a key to its species

ALEX URBANO BONILLA, GUSTAVO ADOLFO BALLEN CHAPARRO, GUIDO ALBERTO HERRERA RODRIGUEZ, JHON ZAMUDIO, EDGAR ESTEBAN HERRERA COLLAZOS, CARLOS DONASCIMENTO, SAUL PRADA PEDREROS, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Two new trans-­‐Andean species of Imparfinis (Siluriformes: Heptapteridae) from Colombia

ARMANDO ORTEGA LARA, NADIA MILANI, CARLOS DONASCIMENTO, FRANCISCO ANTONIO VILLA NAVARRO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Altitudinal variation in fish assemblage diversity in streams of the Central Andes of Colombia

URSULA JARAMILLO VILLA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, FEDERICO ESCOBAR SARRIA

Peces del departamento de Santander, Colombia

CESAR A. CASTELLANO MORALES, LAURA L. MARINO ZAMUDIO, LERNEY GUERRERO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

A regional perspective on the diversity and conservation of tropical Andean fishes

ELIZABETH P. ANDERSON, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Peces del piedemonte del departamento del Casanare, Colombia

JHON ZAMUDIO, ALEX URBANO BONILLA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, JUAN DAVID BOGOTA GREGORY, GILBERTO CORTES MILLAN

Checklist of the freshwater fishes from Colombia

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, RICHARD P. VARI, JOSE SAULO USMA

Damming Fragments Species. Ranges and Heightens Extinction Risk

JUAN DAVID CARVAJAL QUINTERO, TIANXIN CAI, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Effects of Aquatic Vegetation on the Spatial Distribution of Grundulus bogotensis, Humboldt 1821 (Pisces: Characidae)

CARLOS RIVERA RONDON, SAUL PRADA PEDREROS, DIANA GALINDO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Valorar las artes para transformar la academia

Valorar las artes para transformar la academia

Hay un inefable proceso de atracción, conexión, repulsión y diálogo entre el arte y la ciencia. ¿Cómo sería viajar en el tiempo a través del —hasta ahora teórico— agujero de gusano? Esta y muchas otras preguntas que se formulan desde el campo de la ciencia son, en principio, imaginadas desde el arte. Pero también desde el arte se hace uso de la ciencia cuando es necesario encontrar respuestas para producir una creación artística, como lo hizo Leonardo dVinci. 

Este fructífero diálogo ha resultado en hallazgos y creaciones memorables. ¿Cómo viaja un impulso neuronal a través del cerebro? Sin este intercambio entre lenguajes y lógicas, tanto las neurociencias como la pintura se habrían perdido de la producción intelectual de Santiago Ramón y Cajal. 

Y aunque algunas veces parece obvia esta conexión, en otras ocasiones ciencia y arte se observan mutuamente con sospecha, como si se tratara de universos irreconciliables. Sobre todo en lo tocante al arte en la academia. 

En Colombia, hasta hace pocos años los artistas ubicados dentro de las universidades no encontraban su lugar, pues el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) medía la producción académica bajo lógicas que excluían la producción artística. Esta situación tuvo un giro paradigmático gracias a largas, profundas y difíciles discusiones, producto de las cuales hoy en día el SNCTI contempla criterios para evaluar la producción artística dentro de las métricas académicas. 

Para comprender mejor cómo se produjo este cambio, en qué consiste y cuáles han sido sus implicaciones, PESQUISA JAVERIANA dialogó con Óscar Andrés Hernández Salgar, asistente para la creación artística de la Pontificia Universidad Javeriana, quien fue una de las voces más activas para lograr esta transformación. 

Óscar Andrés Hernández Salgar
Óscar Andrés Hernández Salgar

PESQUISA JAVERIANA: ¿Qué era lo que ocurría en el contexto educativo y de investigación académica en el país antes de que se produjera el cambio en el Sistema? 

Óscar Andrés Hernández Salgar: Hay dos grandes sistemas que cobijan a las universidades: el sistema educativo, con el Ministerio de Educación a la cabeza, y el SNCTI. Lo raro es que cada uno de esos dos sistemas corresponde a paradigmas distintos de universidad. Como está planteado, mucho de lo que define al sistema educativo corresponde a un paradigma de universidad que está centrado en la formación de profesionales para reproducir una fuerza de trabajo, en el que el conocimiento es más algo que se reproduce, no algo que se produce. 

Por otro lado, para el SNCTI lo importante es que las universidades produzcan conocimiento nuevo que llegue al sector productivo. Entonces ¿qué pasa? Que las funciones universitarias —que son docencia, investigación y extensión— empiezan a cambiar sus pesos: antes docencia era el gran foco y las universidades que formaban profesionales hacían además investigación. Ahora cada vez más se les pide que enseñen y transfieran lo que investigan. 

¿Qué pasaba con los artistas dentro del SNCTI? El arte no tenía ninguna cabida, porque se asumía que las artes y las humanidades no producían conocimiento capaz de impactar el sector productivo, lo cual no es cierto. Esta exclusión parte de una idea de conocimiento en la que las ciencias naturales, las ingenierías y las ciencias de la salud son las únicas que realmente pueden impactar las dinámicas económicas a través de una idea más bien lineal de innovación. Es una visión muy economicista. 

PJ: ¿De qué maneras la producción artística impacta el sector productivo? 

ÓAHS: Esto se explica comprendiendo cómo las industrias creativas y culturales se vuelven competitivas: esto ocurre, no por su infraestructura, sino por la originalidad de los contenidos. Y quienes crean contenidos originales son diseñadores, músicos, artistas plásticos, etcétera. La sociedad necesita que haya un aparato de producción de contenidos que conecte la diversidad cultural con procesos de generación de valor económico para darles mayor competitividad a las empresas. Si no, lo que pasa es que se copian fórmulas. 

Ahora, obviamente no todo el arte es para vender. Para que existan contenidos que renueven la industria se necesita que haya experimentación y creación libre, no orientada a públicos (al igual que para que exista investigación aplicada se necesita investigación básica). Por fuera de la universidad los productores de contenidos no tienen espacio para experimentar. Una empresa que produce contenido audiovisual, por ejemplo, no se puede dar el lujo de estar ensayando narrativas, formatos, sensibilidades; esto hace que se reduzca la diversidad. 

De manera que lo que nosotros sustentamos es que las universidades son espacios privilegiados de experimentación. Es ahí donde se vuelve importante la investigacióncreación. Entonces lo que logramos en Colciencias fue empezar a posicionar la investigacióncreación como una forma de generación de valor cultural, estético y eventualmente económico, desde las disciplinas artísticas. 

PJ: ¿Qué ocurría con los docentes-artistas antes de que los criterios cambiaran? 

ÓAHS: Se quedaban rezagados en la carrera académica porque toda la estructura de incentivos se enfocaba en la producción intelectual escrita, en la producción de investigación. Por esa razón la ‘pelea’ en Colombia fue la de reconozcamos la producción artística como producción intelectual. No había unos criterios claros de evaluación y, como consecuencia, se detuvo la evaluación de producción intelectual artística de profesores durante varios años. Entonces, en la Javeriana se creó un comité de valoración de producción artística que empezó a definir unos criterios, que fueron los que llevé a la mesa de Artes, Arquitectura y Diseño, en Colciencias, para ver en qué casos se puede reconocer la creación artística como conocimiento nuevo y cómo se puede valorar: no desde cero, sino acudiendo a las mismas instancias de legitimación que reconocen los actores del campo del arte. 

PJ: ¿En qué consiste esta ‘homologación’ de criterios que ya existían con respecto a los que se produjeron para evaluar la investigación-creación? 

ÓAHS: Nosotros presentamos el modelo de valoración que se había creado dentro de la Universidad. Propusimos que se aprovecharan las instancias en las que ya circula el arte. Ocurre de forma similar a como es valorado un artículo académico: si el artículo fue evaluado para publicarse en una revista que está en cuartil uno en Scopus, entonces se deduce que es un indicador de calidad y no hay que volver a evaluarlo. Con el mismo nivel de estructuración existen unos circuitos que legitiman la carrera académica de los artistas. Por ejemplo, si yo soy un artista y puse una instalación en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, se deduce que allí hay un reconocimiento de la calidad. Hay unas instancias por las que el arte va circulando y que tienen procesos de curaduría, arbitraje o selección, y, existiendo esto, no tenía sentido que nosotros nos enfrentáramos a una evaluación adicional. 

PJ: ¿Qué retos o contradicciones afronta la puesta en marcha de estos criterios de valoración para las creaciones artísticas? 

ÓAHS: Este modelo de medición es automático y no tiene gente de carne y hueso detrás pensando. Es un algoritmo: uno presiona un botón y ya. No hay paneles, no hay pares. Entonces debimos parametrizar todo y eso nos obligó a tomar decisiones difíciles, por ejemplo, que la trayectoria del espacio que tuviera 10 años de existencia era mejor que la que tuviera ocho. Y esto es muy problemático, porque esa lógica termina privilegiando los circuitos tradicionales del arte, y el arte más disruptivo, que realmente ha producido cambios en la sensibilidad y que ha hecho cosas diferentes, ocurre por canales emergentes. 

PJ: ¿Qué transformaciones se han producido dentro de la Javeriana a raíz de este cambio? 

ÓAHS: Ha permitido que los grupos de investigación e investigadores que estaban muy mal escalonados en Colciencias suban su clasificación, haciendo lo que hacen: creación en su ámbito académico. El incremento en el volumen de los productos registrados es brutal. En las últimas tres convocatorias es muy, muy pronunciado. Pero, por otro lado, también ha hecho que la gente empiece a hablar más en términos de investigacióncreación. Hay un auge de la investigacióncreación en las áreas artísticas y en el diseño. 

Esto ha hecho que se empiece a ver que estamos generando una nueva dinámica académica alrededor de las artes, que la gente hasta ahora está empezando a vislumbrar. También han ocurrido otras cosas, por ejemplo, empieza a haber más cruces entre departamentos y entre disciplinas para generar proyectos de creación cada vez más ambiciosos. Todo esto apenas está empezando, pero definitivamente promete transformar el entorno académico. 

Especial Javier Maldonado

Especial Javier Maldonado

JAVIER MALDONADO: EL CIENTÍFICO DE LOS PECES EN COLOMBIA

Tras un año de su fallecimiento, Pesquisa Javeriana hace un homenaje a este ictiólogo que se convirtió en un referente por el conocimiento de los peces que nadan por los ríos del país.

SU TRAYECTORIA CIENTÍFICA

Además de su experiencia como profesor universitario, su paso por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt, entre otras entidades con fines de conservación e investigación natural, Javier Maldonado dedicó parte de su vida a estudiar ecosistemas y la interacción humana con estos. A continuación, encontrará un repositorio de sus más de 50 investigaciones en revistas indexadas y libros desde 1999 hasta 2019, con aportes y avances para la ictiología nacional e internacional.

UN RECORRIDO DE ENSEÑANZA

Bajo el calor del Magdalena Medio, en lo que fue un trabajo de campo con cuatro comunidades olvidadas de la cartografía del país (Bocas del Carare, Las Islas, Barbacoas y San Rafael de Chucurí), Javier Maldonado recorrió la zona con el fin de trabajar con los niños y niñas que la habitan y así transmitir sus conocimientos acerca de la taxonomía y conservación del bagre rayado.

EL LEGADO DEL ICTIÓLOGO

Se cumple un año del fallecimiento del ecólogo y doctor en Zoología Javier Maldonado. Por eso, Pesquisa Javeriana destaca sus aportes y trayectoria académica, además de un sinnúmero de contribuciones a la apropiación social del conocimiento científico en zonas vulnerables del país y comunidades rivereñas.

ARTÍCULOS PESQUISA

La divulgación de la ciencia fue uno de los compromisos que el investigador asumió, lo cual lo llevó a hacer parte del proyecto periodístico Pesquisa Javeriana, en el que a través de un trabajo conjunto se publicaron más de 10 artículos alrededor de sus proyectos y aportes científicos. Encuentre aquí las notas del ecólogo.

JAVIER MALDONADO: EL CIENTÍFICO DE LOS PECES EN COLOMBIA

La reforma tributaria que no se vio

La reforma tributaria que no se vio

El encuentro comenzaría hacia la hora del almuerzo. Uno a uno, fueron llegando a la Pontificia Universidad Javeriana; uno a uno recorrieron los pasillos y subieron por el ascensor; uno a uno fueron recibidos por César Ferrari, doctor en Economía y profesor de política económica, entre otras materias, quien los condujo al sitio de reunión. Tras los saludos y las anécdotas de rigor, y alguno que otro bocado, los asistentes entraron en materia. Así comenzaba, hacia finales del primer trimestre de 2015, su reunión para arreglar la economía colombiana.

“Empezábamos discutiendo los temas, la perspectiva global y las opiniones que teníamos al respecto, y lo que pensábamos que debería generarse como objetivo de una reforma tributaria, y luego más adelante una del gasto público”, recuerda Ferrari. Aquellas discusiones eran variadas, profundas; no se centraban en una sola definición. El grupo comenzó a llamarse a sí mismo Comisión Académica Fiscal, debido a los orígenes de sus miembros: economistas, abogados y contadores, todos afiliados a universidades como la Javeriana, la Nacional, el Externado y la Escuela Colombiana de Ingeniería.

Tras alcanzar algunos acuerdos básicos, regresaban a su cotidianidad, se sentaban frente al computador y redactaban propuestas que contemplaban las políticas económica y tributaria, y el sistema financiero colombiano, entre otros aspectos. Todo terminaba en el correo electrónico de Ferrari, quien compiló, editó y ordenó las propuestas en un documento. Días después todo el grupo se reunía, discutía los avances y sumaba nuevas propuestas, que el editor organizaba.

Aquel documento sería la voz de la academia ante un tema sensible: la reforma tributaria. A comienzos de 2015, al anunciar su intención de mejorar el recaudo de impuestos, el presidente Juan Manuel Santos había convocado a una comisión de expertos para analizar el estado de la economía colombiana y recomendar la mejor reforma posible.

“Cuando salió esa noticia, me pareció sumamente importante que la universidad, independientemente del Gobierno, planteara su propia propuesta de reforma tributaria”, dice Ferrari, idea que encontró el apoyo de Gonzalo Hernández, entonces director del Departamento de Economía en la Javeriana, y de otros profesionales con saberes específicos: “Los sabios se murieron en la Grecia antigua, o en el Renacimiento… Hoy nadie sabe todo, por eso la importancia de rodearnos de gente con otras visiones sobre el mismo tema tratando de construir una percepción compleja”.

Y nada tan complejo en Colombia como los impuestos. Desde sus inicios, la estructura tributaria del país ha garantizado exenciones a ciertos sectores, con la idea de incentivarlos, creando, en últimas, un desequilibrio estructural. Por eso hoy se cuenta con impuestos indirectos (como el IVA) y directos (como el de renta), pero no son suficientes para que el Estado reúna todo el dinero necesario para cubrir sus gastos: según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mientras en 2014 Colombia recaudaba en impuestos el 20,3 % de su producto interno bruto (PIB), el promedio de América Latina se situaba en el 21,7 % y el del primer mundo, en 34,4 %.

¿De dónde viene este problema? De múltiples fuentes. Por ejemplo, en los años ochenta se estableció que el impuesto a la renta lo pagarían las empresas y no los empresarios, imponiendo unas tasas que les resta competitividad, sin mencionar que se dejan de recabar grandes sumas porque no se gravan apropiadamente las grandes fortunas. Otro inconveniente es mantener impuestos antitécnicos, como el que grava las transacciones financieras (el conocido cuatro por mil), que aún está vigente a pesar de los permanentes anuncios sobre su eliminación.

La propuesta académica

Todo esto fue discutido en los almuerzos y consignado más tarde en el documento final, en el cual los académicos propusieron, entre otros puntos, tener una estructura de impuestos sencilla y transparente, eliminar múltiples beneficios, gravar las fortunas personales de acuerdo con el nivel de ingresos (que quien más gane o más dividendos reciba, pague más), eliminar las cargas que socavan el crecimiento de las empresas y, teniendo en cuenta los compromisos derivados del Acuerdo de Paz con las Farc, invertir en infraestructuras públicas (como carreteras) para fortalecer las economías regionales y consolidar el crecimiento en todo el país.

Sobre el papel, esta propuesta concebida desde la academia tiene efectos claros. “Como les dejamos más recursos a las empresas, siempre y cuando la estructura tributaria no incentive a distribuirlos, ellas pueden invertir más y por eso la economía puede crecer mejor; pero además, como reducimos el IVA, las personas disponen de mayor ingreso y eso mejora la distribución”, explica Ferrari. Gracias a su experiencia como gerente del Banco Central del Perú y como asesor económico del Fondo Monetario Internacional en los bancos centrales de Angola y Guinea-Bissau, Ferrari proyectó la evolución que se generaría a 2020 en el país: $ 12,2 billones adicionales recaudados en impuestos, una reducción progresiva del déficit fiscal (el hueco generado por los escasos ingresos frente a los gastos que hay que cubrir) y un crecimiento consistente del PIB del 4,09 % (partiendo de los precios de 2010).

Pero este trabajo no tuvo eco alguno. Hacia finales de 2015, la comisión convocada por el Gobierno entregó su informe final y sus propuestas, con las que se conformó la reforma tributaria sancionada en 2016, la cual elevó el IVA y gravó algunos productos que no lo incluían, disminuyó os porcentajes a cargo de las empresas, mantuvo el cuatro por mil y, entre otras medidas, amplió la base de quienes deben declarar renta.

Por la misma época, el documento final de los académicos quedó listo y fue publicado en revistas científicas, pero nadie en el Gobierno, a excepción de uno que otro asesor, revisó sus propuestas. Lo que sí continuó para la Comisión Académica Fiscal fue la costumbre de hablar del país a la hora del almuerzo: empezaron a trabajar en un nuevo documento con recomendaciones sobre el gasto público, que se editó en 2018, y, más adelante, gestaron otro ―hoy en proceso de publicación― sobre el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022. De ese ejercicio también nació el Observatorio Fiscal de la Javeriana, para analizar y hacerles seguimiento a cuestiones más concretas, y compilar sistemática y ordenadamente la información fiscal del país.

Claro que en esa misma época hubo cambio de Gobierno e Iván Duque impulsó una nueva reforma, bajo el nombre de Ley de Financiamiento, debido a las repetidas quejas en lo tocante a que el dinero no es suficiente para tapar el hueco fiscal. Para los académicos, se trata de un guion ya conocido sin un resultado claro, pues esa es la decimosexta reforma introducida en Colombia desde 1980 para resolver un problema que, parece, está destinado a crecer.

Esas 16 propuestas, dice Ferrari, están construidas bajo la misma mirada: “Son peleas que tienen que ver con percepciones aparentemente distintas, pero, en términos económicos, similares, construidas con la misma lógica”.

Para leer más:

  • J. A. Ocampo (comp.), Historia económica de Colombia, Bogotá, Planeta, Fedesarrollo, 2007.
  • J. Espitia, C. Ferrari et al., El gasto público en Colombia: reflexiones y propuestas. Revista de Economía Institucional, 21(40), 2019, 291-326

 

 


 

TÍTULO DE LAS INVESTIGACIONES: Sobre la reforma tributaria estructural que se requiere en Colombia: reflexiones y propuestas El gasto público en Colombia: reflexiones y propuestas.
INVESTIGADORES ASOCIADOS: Jorge Espitia, César Ferrari, Gonzalo Hernández, Isidro Hernández, Jorge Iván González, Luis Carlos Reyes, Carlo Tassara, Jairo Orlando Villabona, Gustavo Zafra, David Varela.
Pontificia Universidad Javeriana Universidad Externado de Colombia Universidad Nacional de Colombia Escuela Colombiana de Ingeniería
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-actualmente

La academia y su propuesta para el futuro del planeta

La academia y su propuesta para el futuro del planeta

Con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como marco de referencia, formulados por la a Organización de las Naciones Unidas (ONU), se cumplió la semana pasada en Bogotá la IX reunión de miembros del Centro Interuniversitario de Desarrollo, CINDA, la cual congregó a 30 vicerrectores de Investigación e Innovación de países iberoamericanos.

El campus de la Pontificia Universidad Javeriana los recibió entre el 26 y el 28 de junio para debatir y reflexionar sobre el rol de la academia en la implementación de los ODS, que tienen como principal objetivo disminuir la desigualdad pronunciada entre las regiones rurales y las grandes urbes, la cual ha producido efectos nocivos en el medio ambiente y generado un crecimiento demográfico acelerado y focalizado.

La ceremonia inaugural estuvo a cargo de Soledad Aravena, directora del Programa de Política y Gestión Universitaria de CINDA, quien concentró el diálogo en torno a la realidad de la agenda global del desarrollo sostenible, la evolución de las políticas en ciencia, tecnología e innovación en la región y el rol de las universidades para fomentar el cumplimiento de los ODS.

Los Objetivos del DEsarrollo Sostenible, formulados por la ONU en su Agenda 2030.
Los Objetivos del Desarrollo Sostenible, formulados por la ONU en su Agenda 2030.

“Se requiere un sistema de ciencia y tecnología (CTeI) que le apunte a la transdiciplinariedad con un enfoque de pensamiento integral, un sistema que promueva la relación entre la academia, las empresas y la sociedad; se necesita un sistema que impulse cambios en las políticas universitarias”, reconoció Pablo Villalobos Mateluna, vicerrector de Innovación y Transferencia Tecnológica de la Universidad de Talca, en Chile, quien al mismo tiempo dirigió la conferencia ‘Las universidades, la investigación, la innovación y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)’.

Por su parte, el economista Matías Ramírez, profesor titular de la Universidad de Sussex en Reino Unido, propuso como parte del debate una jornada de trabajo por grupos en la que surgieran ideas para motivar e impulsar la implementación de estos objetivos desde las academias.

El trabajo grupal produjo diversas ideas, como el financiamiento de proyectos de CTeI que le apunten a la implementación de los ODS y cuenten con la participación de representantes de la cuádruple hélice (Estado, universidades, empresas y la comunidad), así como la creación de un proceso biotecnológico experimental basado en la producción de biodisel para cumplir con los objetivos 6 y 7 de la Agenda 2030 (agua limpia y energía no contaminante) y la formulación de un marco institucional que permita el diálogo entre la comunidad, sociedad civil y las empresas.

De acuerdo a Ricardo Ramírez, decano de Investigación de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Instituto Tecnológico de Monterey, esta lluvia de ideas es el primer paso para dar con el proceso de sensibilización, el cual implica disposición y actitud frente al cambio.

La ciencia, la tecnología y la innovación se han convertido en una estrategia fundamental para la ejecución de la agenda 2030, según las conclusiones del encuentro, pues a partir de ella es posible la formulación de políticas que le apunten a la investigación y desarrollo de tecnologías de innovación, el intercambio de conocimiento entre asociaciones e investigadores y la posibilidad de poner estos avances al alcance de las comunidades.

Cabe destacar que esta reunión también contó con un espacio para compartir los aprendizajes de las universidades en materia de fomento a la educación superior, investigación e innovación, así como presentar los avances de los grupos de trabajo de la red para evidenciar posibles espacios colaborativos.

CINDA día 1