Editorial: la vacunación: un asunto de todos

Editorial: la vacunación: un asunto de todos

El País se encuentra de lleno en el desarrollo del Plan Nacional de Vacunación contra la COVID-19, y es necesario destacar algunas buenas noticias en ese marco. Por un lado, se ha elevado de manera importante el número y ritmo de la vacunación (más de 13 millones de dosis aplicadas en el momento de la escritura de este editorial). Así mismo, ha sido autorizado el sector empresarial para apoyar la implementación de esta estrategia, con el fin de alcanzar la tan urgida inmunidad colectiva, la cual mejorará no solo la salud pública, sino también las condiciones para una estabilidad social y la recuperación económica en Colombia, aspectos que requieren atención urgente, empática, solidaria y muy bien informada en medio de unas protestas de casi ya dos meses en las calles.

Igualmente, es de destacar la articulación de diferentes sectores de la sociedad para respaldar al Estado en este Plan. La academia no está exenta de ese propósito. Por eso, en la Pontificia Universidad Javeriana realizamos recientemente el foro La Vacunación, un Asunto de Todos, en el cual 29 expertos nacionales e internacionales socializaron su conocimiento actualizado y del mayor nivel de calidad sobre los procesos de vacunación en diferentes países y sobre cómo se transita en Colombia hacia la inmunidad y los graves riesgos de no obtenerla prontamente.

Contamos con reflexiones valiosas y pertinentes de académicos en diálogo con representantes de agremiaciones, con sus propuestas y necesidades, y actores del sistema de salud, que aportaron su sentido de realidad sobre cómo se viene ejecutando el Plan. Todo ese conocimiento se reunió́ en un mismo espacio con el fin de sustentar la toma de decisiones basadas en la ciencia, en la experiencia comprobable y en las voces de quienes, día a día, están al frente de esta pandemia. Confiamos en que el debate haya contribuido a remover barreras de diferente índole, para habilitar la participación empresarial en la vacunación de los colombianos, una participación que a la fecha de publicación de esta columna aún no se ha hecho efectiva.

Con lo logrado hasta el momento, es importante reconocer el esfuerzo y el compromiso de todos los actores del sistema ―el Gobierno nacional, las EPS, las IPS y el talento humano en salud― para avanzar en la consolidación del Plan Nacional de Vacunación contra la COVID-19. Sin embargo, el Gobierno debe reforzar su apuesta por simplificar los procedimientos para que la vacunación sea más eficiente, sin perder la seguridad de los protocolos ya establecidos. También es importante que el Gobierno facilite y habilite la participación de los gremios en el proceso de la vacunación para beneficio de todo el país. Por ejemplo, estos quisieran vacunar no solo a los empleados, sino a sus familiares (con evidentes beneficios para todo el país), pero la reglamentación expedida solo permite la vacunación de aquellos con los que se tiene un vínculo contractual.

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De igual manera, se destacó que el país cuenta con más de cuarenta mil profesionales capacitados como vacunadores para esta labor, lo que permitiría atender la necesidad de que las entidades territoriales sigan incrementando el número de puntos de vacunación, para no solo alcanzar, sino superar la meta de los 35 millones de colombianos inmunizados lo antes posible.

Claramente la vacunación contra la COVID-19 se convirtió́ en la estrategia central de prevención y respuesta a la pandemia. Y si bien hoy Colombia progresa en la implementación del Plan, que- dan elementos que no se deben olvidar, como la indemnidad de los diferentes actores participantes en el proceso, la equidad en la vacunación o la generación de condiciones para producir la vacuna en Colombia, entre otros. Por ello, tener a la ciencia como aliado en la definición del rumbo ―que por cierto aún es muy incierto― seria una disposición certera para alcanzar el propósito de inmunidad que proteja a la población.

La pandemia causada por el SARS-CoV-2 apareció́ en el mundo hace año y medio y ahora comprendemos que podría haber llegado para quedarse, para transformarnos, y también para que la sociedad reconozca el valor del conocimiento como criterio en la toma de decisiones que apunten al desarrollo sostenible, el cuidado propio, del otro y del entorno. Ese conocimiento se produce tanto en laboratorios como en el territorio y en el diálogo de saberes. Por eso el foro La Vacunación, un Asunto de Todos se sumó a este momento coyuntural.

Reviva las discusiones, reflexiones y conclusiones aquí: https://bit.ly/3eG3ZOr

             

“La ciencia no fracasa”

“La ciencia no fracasa”

El talento y el saber son el verdadero poder. Esta es una de las premisas universales de la academia. ¿Y poder para qué? Para cambiar entornos, impactar positivamente la vida de las personas, trascender. Hoy, la universidad ya no solo es un espacio de enseñanza y aprendizaje como lo fue en sus estertores—, sino también de evolución. Se iza la bandera de la innovación como estandarte del progreso, pero ésta no ocurre de la noche a la mañana, no necesariamente debe ser radical (hay innovaciones graduales y con impacto incremental) y siempre supone evaluar sus consecuencias.  

Desde el 2005, se empezó a gestar el ecosistema innovador de la Universidad Javeriana, y en el 2012 se constituyó formalmente la Dirección de Innovación, que creó y puso en marcha el programa De la Academia al Mercado, un modelo de transferencia del conocimiento que hoy tiene múltiples frutos y es referencia nacional. En él se identifica un resultado de investigación promisorio, se evalúa, se valida, se protege con alguna modalidad de propiedad intelectual y se estructura en un producto o servicio para llevarlo al mercado. Aquí, algunas visiones de su directora sobre este proceso.

Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá).
Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá)

PESQUISA: ¿Por qué para las universidades ha sido difícil vincular la investigación con la sociedad?  

Fanny Almario: Puede haber un grado de dificultad pero también de invisibilidad. En las universidades primero se dio la enseñanza hasta madurarse y después vino la investigación, que ha tenido impacto social. El proceso de apropiación y transferencia de conocimiento no es tan sistemático ni inmediato porque las universidades están hechas para generarlo, no necesariamente comercializarloy para innovar se requieren unas competencias que ahora estamos incentivando y fortaleciendo, como la creatividad, el liderazgo, la resiliencia y el trabajo en equipo. Entre empresa y universidad hay que trabajar colaborativamente 

PESQUISA: ¿Qué hace falta para que se consolide ese engranaje? 

FA: Debe haber interés, confianza y unidades de interfaz que promuevan estas relaciones. En la década de 1990 surgieron los comités universidad-empresa. Hoy, además de entidades tipo cámaras de comercio o agremiaciones como la ANDIConnect Bogotá Región, que ayudan en ese propósito, también hay compañías que se dedican a identificar oportunidades en los distintos ecosistemas. Pero difícilmente esta construcción colectiva se puede dar si no hay una muy buena investigación de base.  El conocimiento no necesariamente es mediáticopero sí debe ser robusto e ir madurando para que no se agote.   

PESQUISA: ¿Qué mecanismos han empleado para atraer a los académicos a la cultura de la innovación? 

FA: Lo primero que hicimos fue encontrarnos con esos profesores que tenían la inquietud de saber cómo su conocimiento le podría servir a alguien y de qué manera se podría utilizar con un valor diferencial. Algunos tocaron nuestra puerta y otros los buscamos cuando advertimos investigaciones, patentes y tecnologías que podían ser atractivas para el mercado. Ellos fueron nuestros primeros promotores de la innovación y, con su espíritu, aunado a casos de éxitos que hallamos dentro de la universidad, empezamos a animar a otros docentes en esa vía. Después, visitamos cada facultad explicando qué estábamos haciendo desde la Dirección de Innovación, por qué era un gana-gana para todos (comunidad no académica, investigador y universidad) y comenzamos a divulgar, a través de congresos de investigación, asistencia a ruedas de innovación con empresas, actividades de promoción y foros, todo el andamiaje de directrices y reglamentaciones construidas para transferir el conocimiento e impulsar el emprendimiento. Trabajamos muy de la mano con la Dirección de Investigación para evaluar proyectos con potencial innovador y con los Comités de Investigación y Ética, a donde llegan los proyectos en ciernes que a mediano y largo plazo pueden tener procesos de transferencia interesantes.  

PESQUISA: ¿Cómo se incuba la innovación para que sea transversal a toda la academia? 

FA: Creando cultura de innovación y emprendimiento. Ese fue nuestro primer reto y aún continúa siéndolo. Para ello dictamos cursos, talleres y hacemos visitas focalizadas a los grupos de investigación. Desde nuestra dirección, identificamos el conocimiento con potencial de ser transferido y determinamos qué modalidad de propiedad intelectual emplear para protegerlo. Así mismo, estructuramos proyectos universidad-empresa y ayudamos a darle valor a una propuesta para que sea atractiva para el mercado, bien sea para licenciarla, venderla, patentarla o crear una nueva empresa basada en el conocimiento académico conocidas spinoff Adicionalmente, incentivamos dos ideas fundamentales: la primera, que la innovación no solo parte de la investigación, también se da en la docencia y el servicio; la segunda, la importancia de desarrollar la innovación social, es decir, crear metodologías y formas de hacer o trabajar con las comunidades, derivadas de una actividad investigativa, y que resultan en procesos de acción social y transferencia y apropiación de conocimiento con gran impacto comunitario.

PESQUISA: ¿De qué manera la Universidad ha desarrollado la innovación social? 

FA: Por su carácter misional, desde hace muchos años la Javeriana ha ejecutado proyectos centrados en aprovechar el conocimiento generado para impactar positivamente a las comunidades, vinculándolas en ese proceso. Organizaciones internas como Prosofi y Vidas Móviles, junto con las Convocatorias San Francisco Javier son, entre otros, espacios para apropiar socialmente el conocimiento en soluciones específicas. Nuestro siguiente paso será articular muchas unidades javerianas que trabajan en ello construir una directriz especialmente sobre innovación social en la que se definan parámetros y metodologías de intervención y medición del impacto de los proyectos.

PESQUISA: ¿La ciencia fracasa? 

FA: Si fracasar es tener un resultado negativo, eso no es fracaso, porque les permite a  otros investigadores advertir que no deben seguir por esa ruta. La ciencia y la investigación te ofrecen muchocaminos para descubrir algo y encontrar soluciones, pero aún basado en criterios científicos se puede llegar, inesperadamente, a una vía cerrada.

PESQUISA: ¿Qué ha sido lo más difícil en la creación de este ecosistema innovador? 

FA: Lo más complejo  como en cualquier proceso de estos es la articulación y definición de roles, es decir, saber quién está haciendo qué y cómo se pueden unir esfuerzos. Otro desafío ha sido aprender a ser muy dinámicos y versátiles para estar a la altura de lo que sucede afuera. Para que la Universidad se inserte al ecosistema de innovación nacional y regional debe tener una capacidad de respuesta acorde con los tiempos y los espacios, y eso lo hemos ido ajustando en estos años.

PESQUISA: ¿Por qué la Universidad ha sido líder en la transferencia de conocimiento? 

FA: Primero, porque ha tenido directivas no solo rectores y vicerrectores, sino otras unidades como la jurídica y financiera conscientes del rol de la academia para hacer viables soluciones, en lo posible articuladas entre varios actores de la comunidad académicaSegundo, porque la Universidad tiene muy claro que la innovación para ella no solo se mide desde el componente productivo, sino también social y la transformación de realidades de los más vulnerables. Tercero, porque se ha mantenido el apoyo continuamente y hemos sido conscientes de que este no es un proceso mediático. Cuarto, porque hemos estimulado las relaciones y el trabajo interdisciplinario consensuado para lograr que las soluciones sean más compactas y completas. Y quinto, porque hemos entendido las potencialidades del talento humano en casa y gozado de una gran materia prima (conocimiento) para trabajar. Pero en el fondo de todo esto subyace un elemento esencial: el espíritu misional de la Universidad, en el que se tiene muy claro la conciencia sobre el otro y la necesidad de buscar mecanismos para mejorar su vida. Ese compromiso social, que está en el ADN de esta alma máter, ha sido una ventaja para consolidar este ecosistema innovador.

PESQUISA: ¿En qué referentes internacionales se han inspirado? 

FA: Tenemos varios referentes porque hemos identificado y conocido sus modelos de gestión del conocimiento, en buena medida gracias al apoyo de InnpulsaEntre las universidades visitadas están Oxford, Utah, Stanford, Católica de Chile, Tec de Monterrey, Hebraica de Jerusalén y Santiago de Compostella.

El plantón por la ciencia se vivió en todo el país

El plantón por la ciencia se vivió en todo el país

Más de 22.000 firmas alcanzaron a recolectar los científicos organizadores del plantón que se vivió hoy en las principales ciudades del país, entre las que se encuentran no solamente las de los científicos colombianos sino de la comunidad internacional y ciudadanos solidarios.

Firmaron en rechazo al recorte presupuestal propuesto por el Gobierno nacional para 2018 –más del 40%–, pero también por la falta de políticas de Estado en el tema de ciencia, tecnología e innovación, porque no hay continuidad en el apoyo a programas y proyectos de investigación, porque no se piensa en el mediano y largo plazos, entre otras razones.

“Si hay inversión sostenida y compromisos constantes, finalmente la ciencia da sus frutos”, dijo Patricia del Portillo, directora ejecutiva del centro de investigación Corpogen, a Pesquisa Javeriana. “Lo que no puede pasar es que en este país, en un año, le dan a uno un poco de recursos y al siguiente, se los quitan”.

En el plantón que tuvo lugar en Bogotá el jueves 24 de agosto en la Plaza de Bolívar, asistieron alrededor de 200 personas, entre ellas varios científicos y académicos de centros de investigación y universidades.

De la Pontificia Universidad Javeriana, María del Pilar Márquez, bióloga, docente e investigadora, expresó que el plantón es “un reconocimiento a que la ciencia es el motor del desarrollo sostenible”, y lamentó no solamente el recorte al presupuesto sino la falta de una política “seria y clara” para ciencia y tecnología. “Año tras año, gobierno tras gobierno, las políticas cambian y si esto no está claro en el país, no tendremos un norte en ciencia y tecnología”.

Por su parte, su colega Sandra Baena aseguró que este recorte no perjudica solo al sector científico sino a la “docencia de calidad y a la educación, y eso es negarle oportunidades al país, al desarrollo, a todas estos jóvenes que están esperando proyectarse como profesionales en el campo de la ciencia”.

Entre las consignas de los estudiantes, futuros científicos del país, se escuchaba: “¡Para qué, para qué más doctorados; para qué, para qué si no hay trabajo!”.

Baena propuso revisar la asignación presupuestal para la ciencia en 2018, pero ante todo llamó la atención sobre los esfuerzos que el país ha realizado como el apoyo a los centros de excelencia, al fortalecimiento de los grupos de investigación, la formación de estudiantes de doctorados, objetivos en los que se ha invertido en años anteriores pero el impulso se ha ido desvaneciendo.

En la entrega de las cajas con las 22 mil firmas frente al Congreso de la República, Enrique Forero, presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Accefyn), dejó un contundente mensaje: “Que la ciencia se convierta realmente en una prioridad para los gobiernos colombianos”.

Y en la carta abierta al Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, firmada por decenas de científicos, se lee: “Colombia enfrenta grandes retos ambientales, como los relacionados con el cambio climático y la deforestación, además del proceso de desindustrialización y la necesaria modernización del atrasado sector rural. Todo esto exige que el país genere su propio conocimiento en universidades y centros de investigación, lo cual solo puede lograrse con el apoyo a una educación que reivindique el valor de la ciencia, el fortalecimiento de la formación de investigadores y el decidido financiamiento a proyectos de investigación y desarrollo tecnológico de valor estratégico”.

El plantón tuvo lugar simultáneamente en Cali, Medellín, Bucaramanga, Tunja, Manizales y Armenia, entre otras ciudades. La comunidad científica presente en el Valle del Cauca propuso crear un comité en cada ciudad para organizar la agenda a seguir, para así articular el movimiento y no permitir que se termine con esta movilización.