Tips Pesquisa 36

Tips Pesquisa 36

 Urban Solar, paneles para cargar celulares

urban solar 2

 Los ingenieros electrónicos de la Pontificia Universidad Javeriana Luis Martín, Óscar Narváez y Carlos Martos han desarrollado paneles para cargar celulares con energía solar, a través de un sistema que garantiza la carga de 40 dispositivos al día mediante entradas de puerto USB y reduce las 30 toneladas de CO2 que el país produce al mes por las cargas de dispositivos móviles con energía eléctrica. Esta propuesta —Urban Solar— potencia el uso de energías renovables  y convierte al país en un referente internacional. Actualmente la PUJ cuenta con paneles instalados por el campus universitario para el uso gratuito de la comunidad.


Competitividad en la industria maderera

Captura de pantalla 2016-06-11 a las 7.12.13 p.m.El Centro de Servicios Empresariales Zasca, proyecto de innovación que promueve la relación entre la industria, la academia y el estado, a través de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, desde hace ocho años potencializa la competitividad industrial en el sector de muebles y maderas. Esta iniciativa, a la que se unió la Pontificia Universidad Javeriana desde 2012, presta servicios técnicos y asesorías gratuitas en temas de desarrollo en la calidad de maderas, diseño de productos participativos, administración de inventarios, desarrollo de catálogos y formalización empresarial a pequeñas y medianas empresas.


 Unidos por el desarrollo de la nanotecnología en el país 

La Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad de los Andes firmaron un acuerdo que tiene los propósitos de fortalecer las actividades de investigación y desarrollo en nanotecnología, promover la movilidad de investigadores y estudiantes, e impulsar proyectos de cooperación. Además, esta iniciativa busca alcanzar estándares de calidad ante la revolución nanoescalar a partir de la interdisciplinariedad, la calidad investigativa y una infraestructura apropiada que lleven al país a posicionarse como un referente en términos de desarrollo e innovación.


Biólogo y experto en aves, nuevo vicerrector de investigación de la PUJ, sede Bogotá

Luis Miguel Renjifo 2Próximamente entrará en circulación el segundo volumen del Libro rojo de aves de Colombia, producto del trabajo permanente de un grupo de investigadores javerianos encabezados por el
biólogo, magíster en biología de la conservación y ecología tropical y doctor en ecología, evolución y sistemática Luis Miguel Renjifo, quien además acaba de ser nombrado vicerrector de investigación de la Pontificia Universidad Javeriana. La publicación presenta el riesgo en el que se encuentran más de 160 aves que equivalen al 9% de la avifauna colombiana.

Renjifo ha estado vinculado a la Universidad desde 2003 donde ha sido docente, decano y director del Doctorado en Estudios Ambientales y Rurales. Coordinó el programa de Biología de la Conservación del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt y es miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Para Renjifo, el primer paso para la interdisciplinariedad es abrir la mente a las maneras como otras ciencias construyen conocimiento, enseñanza que le dejó el padre Gerardo Remolina cuando era rector.


 TIPS PESQUISA (Cali)

Red Sugar: Programa de Innovación

Una silla dental de bajo costo y de fácil transporte, diseñada en colaboración con Sardar Patel Medical Institute (India), una máquina recolectora de uvas para Yanmar (Japón) y unos canales electrónicos bancarios más intuitivos y fáciles de usar para el Banco de Occidente (Colombia) son algunos de los 20 productos y servicios que han ayudado a diseñar y desarrollar estudiantes de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, en el marco de la Red Sugar (Stanford University Global Alliance for Redesign) que promueve la innovación, y a la que pertenece desde 2008. Guiados por la metodología de innovación por diseño (design thinking, por su nombre en inglés), los equipos interdisciplinarios e interculturales transfieren a las empresas el conocimiento y las herramientas para que ellas continúen innovando de manera sistemática y metodológica. Felipe Quintero, jefe de innovación de Totto, empresa beneficiaria del Programa, lo describe como “un proyecto que impacta el país y traspasa fronteras a través de la relación universidad-empresa, donde la Universidad Javeriana de Cali pone al servicio de la compañía su trayectoria y capacidad de gestión para desarrollar un proyecto en red con uno de los iconos de la innovación en el mundo, como es Stanford”.

Ideam acredita al Laboratorio de Investigaciones Ambientales (LIA) de la Javeriana Cali

Laboratorio LIA CaliLa Pontificia Universidad Javeriana Cali cuenta con el primer laboratorio ambiental acreditado por el Ideam en el suroccidente colombiano en una universidad privada, útil para los estudios ambientales requeridos por las autoridades competentes de la región, como el análisis de aguas y aceites de transformador. En el Valle del Cauca, el Laboratorio de Investigaciones Ambientales es el único acreditado para detectar bifenilos policlorados (PCB, por su sigla en inglés) —una sustancia cancerígena— en aceites de transformadores eléctricos y plaguicidas organoclorados en fuentes de agua. La acreditación del LIA por tres años es un indicador confiable de competencia técnica nacional e internacionalmente.

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Competitividad y ciencia: extraños socios en un programa de gobierno

Competitividad y ciencia: extraños socios en un programa de gobierno

Con la expedición de la Ley del Plan de Desarrollo 2014-2018, el gobierno Santos creó, entre otras figuras, el Sistema Nacional de Competitividad, Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCCTI), el cual fusiona los sistemas de Competitividad e Innovación (CI) y el de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI). Si mis lectores están confundidos con tantas palabras de moda encadenadas y repetidas, tienen fundamento para ello. ¿Qué hacen esos extraños socios —la ciencia y la competitividad— ahora juntos?

El Sistema de Ciencia y Tecnología se organizó en 1991 con Colciencias como la entidad rectora, y en 1995 se creó el Sistema Nacional de Innovación. El sistema de Competitividad, por su parte, fue creado en 2006, y se estableció al Consejo Privado de Competitividad como su ente rector; en su andar se le añadió la innovación. La cantidad de funciones que quedaron interpeladas en dichos sistemas no estuvo sustentada en una inversión de recursos del mismo nivel. Con menos del 0,5% del PIB invertido en ACTI y el 0,2% en I&D, Colombia es uno de los países con peores niveles de inversión en Latinoamérica y en el mundo.

El Gobierno nacional, en cabeza del DNP y de Colciencias, circuló a finales del año pasado el borrador de Conpes de Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, el cual explica la manera como se pondrá en marcha el SNCCTI.

Sobre la base de un diagnóstico de todo lo que anda mal con la ciencia, la tecnología, la innovación y la competitividad, la nueva Política se propone fusionarlos, alinearlos y retroalimentarse. Según este diagnóstico, la crisis en la ciencia se percibe en el bajo número de artículos por investigador, el escaso impacto de sus publicaciones y la baja proyección internacional, el reducido número absoluto y la proporción de investigadores y de doctores por habitantes y la falta de direccionamiento estratégico en las áreas de investigación. La tecnología está rezagada por el bajo desarrollo de productos de alta tecnología y la baja inversión de las empresas en actividades de I+D. La innovación no se siente: es reducido el porcentaje de empresas que introducen mejoras tecnológicas, y resulta baja su capacidad gerencial y escasa su actividad en emprendimientos que generen valor agregado. En cuanto a la competitividad, no hay un incremento de los niveles de productividad por trabajador y el crecimiento de esta se circunscribe a unos pocos sectores de la producción.

Adicionalmente, la caracterización del sistema de educación superior donde se forman los profesionales y los investigadores es igualmente desalentadora, ya que tiene baja capacidad para transferir su conocimiento al sistema productivo, su cobertura aún es incipiente y los logros en pruebas estandarizadas dejan mucho que desear.

Por el lado de la estructura organizacional, no solamente hay una desarticulación evidente, sino que las entidades regionales que se crearon en diferentes momentos multiplican los esfuerzos y minimizan el impacto. El actor más alejado de los dos sistemas sigue siendo la empresa privada que en el plan propuesto, debe aportar la mitad de la inversión faltante en CTI.

Las universidades están presentes como protagonistas de tres de los cuatro objetivos estratégicos propuestos del SNCCTI y de la Política: formación de capital humano; investigación y desarrollo; transferencia de conocimiento y tecnología; innovación y emprendimiento. Sin embargo, en ellas se ubica el 90 % de los investigadores del país y son, por lo tanto, clave para que el plan tenga éxito. Su papel está minimizado y se desconoce su naturaleza. Los investigadores en las universidades no están contratados solamente para hacer investigación; tienen que cumplir compromisos de docencia, editoriales, de gestión y de extensión, en una proporción más alta que sus pares de otros países, debido a que se encuentran en universidades de docencia y no de investigación.

Hay una desproporción inmensa entre tres elementos que entran en tensión: a) las funciones misionales de las universidades, b) los recursos reales con los que cuentan para hacer investigación y desarrollo, y c) las demandas que la Política les hace. La tensión se hace evidente cuando dichas demandas se convierten en los instrumentos por los cuales se evalúa su desempeño, lo cual sobredimensiona un aspecto que en el día a día de estas instituciones es secundario o excepcional (los proyectos de I+D, por ejemplo), y se subvaloran las actividades que son prioritarias para las universidades (docencia de calidad, extensión, investigación básica, etc.).

El Conpes parte de una mirada idealista de las interacciones entre Estado, empresas y universidades. Se centra excesivamente en la investigación aplicada, el desarrollo tecnológico y la transferencia de tecnologías a empresas. Con ello, ejerce una violencia sobre las funciones de las universidades y desestimula las posibles contribuciones al desarrollo del país que no pasan por el desarrollo tecnológico. Si la ciencia en Colombia no ha recibido la atención del Estado que la Misión de Sabios reclamaba en 1994, y en el camino se le han pegado los temas de desarrollo tecnológico e innovación, ahora esta misión de contribuir a la competitividad hace que cambie su función de producción de conocimiento a producción de bienes y servicios.

Consuelo Uribe Mallarino
Vicerrectora de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

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