¡De vuelta a la nieve!

¡De vuelta a la nieve!

Mientras paso esta época de cuarentena extrañando a mi familia y a mi país, agradezco el hecho de poder estar en un lugar hermoso, con gente maravillosa y alejada de ciudades grandes. Creo que es un gran privilegio estar en este momento rodeada de naturaleza y poder salir a caminar a la montaña para observar la diversidad de fauna y flora, aprendiendo al mismo tiempo sobre especies que no había visto antes.

Luego de estar en la Antártida y de pasar por el Caribe Tropical (Puerto Rico), la nieve me trae de nuevo hacia ella, pero esta vez hacia el otro hemisferio del planeta. Me encuentro en el norte de los Estados Unidos, en un lugar que se caracteriza por sus montañas verdes en primavera y verano, y por su invierno largo y frío. Estamos finalizando abril y sigue nevando, lo cual realmente disfruto muchísimo, me encanta ver caer la nieve y observar cómo el pasto y los árboles se van envolviendo y llenando de ese blanco particular.

Tuve la oportunidad de acampar por una noche y hacer una caminata de dos días por las hermosas montañas blancas de New Hampshire, las cuales hacen parte del Bosque Nacional de las Montañas Blancas. Esta es un área protegida con una extensión aproximada de 303.859 hectáreas. Fue un recorrido bastante exigente, caminamos aproximadamente siete horas diarias en la nieve, la cual no nos dejó avanzar mucho. La mayoría de los pasos que dábamos representaban que mis pies terminaran hundidos hasta las rodillas, y cuando lograba levantarme, mis botas quedaban llenas de hielo y tenía que sacudirlas. Por esta razón, no pudimos cumplir con nuestro objetivo: “coronar” dos de los 48 picos que tiene esta cadena montañosa. Sin embargo, el paisaje es espectacular y logramos ver huellas de alce en el camino.

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Cuando el clima no es muy frío o por lo menos cuando la temperatura no está por debajo de los cero grados, salimos a caminar en la noche. Es bastante interesante porque se pueden ver criaturas que no se logran observar durante el día. Nos encontramos con un hermoso puercoespín norteamericano (Erethizon dorsatum), que subía por las ramas de un árbol. En toda América tenemos cinco géneros de estos animales, con alrededor de 20 especies. Son mamíferos roedores como los ratones, ardillas, castores, entre otros, que se caracterizan por tener unos incisivos afilados para roer la madera, alimentarse o defenderse de los depredadores. Además, este bello animal es nocturno y solitario, puede medir entre 70 y 120 centímetros, incluyendo su cola; y tiene un abrigo de púas por todo su cuerpo, con excepción de su cara, vientre y patas, las que utilizan como mecanismo de defensa.

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En otra ocasión, también durante la noche, nos encontramos con un individuo bastante interesante. Vimos una salamandra moteada (Ambystoma maculatum), un anfibio con extremidades cortas y robustas que presenta dos hileras de manchas amarillas desde su cabeza hasta su cola, llegando a medir entre los 18 y 25 centímetros. Es nocturna y se alimenta de lombrices e invertebrados pequeños. En primavera, que es la estación en la que nos encontramos en estos momentos, se reproducen en los cuerpos de agua, donde la hembra pone de una a varias aglomeraciones gelatinosas, entre 50 y 100 huevos cada una. Este es un animal muy bonito y bastante peculiar, ya que es el primer vertebrado que establece una relación simbiótica con un alga (Amblystomatis oophila) (banner). Esta entra al huevo cuando se encuentra en el agua y utiliza el dióxido de carbono producido por el embrión para realizar la fotosíntesis, y cuando el alga produce oxígeno la célula lo utiliza para su desarrollo.

Finalmente, también tuvimos una visita inesperada. Una noche salimos a caminar y cuando regresamos a la casa vimos que los comederos para las aves, que contienen semillas para que se alimenten, no estaban. Las varillas donde debían estar se encontraban dobladas y había pasto levantado alrededor. Unos días atrás, una cámara trampa (que se activa con el movimiento) se había colocado cerca de donde se ubican los restos de comida para hacer compost y pudimos resolver el misterio: un oso negro (Ursus americanus) nos había visitado en la noche y se había llevado los comederos. Esta especie es la más común en Norteamérica, se encuentra distribuida desde México hasta Alaska; es más pequeño que el oso polar y el oso pardo, llegando a medir entre 2.5 y 2.9 metros y a pesar entre 100 y 280 kilos. Aunque es omnívoro, la mayoría de su dieta se basa en plantas.

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La fauna silvestre nos habla

La fauna silvestre nos habla

El mundo se paralizó debido a la pandemia generada por la COVID-19 y, aunque difícil para los humanos, esta ha sido la oportunidad para que la fauna silvestre y los ecosistemas se tomen un respiro.

¿Qué pasará cuando regresemos a las calles y retornemos a la cotidianidad?, ¿los animales que hoy se hacen más visibles tendrán que volver a esconderse? Estas fueron algunas de las preguntas que surgieron en el conversatorio web La fauna silvestre nos habla, organizado por la Facultad de Ciencias, en cabeza del biólogo Ph.D y profesor del Departamento de Biología, Germán Jiménez, quien asegura que hay esperanza de cambio.

“Estamos en cuenta regresiva. Muchos lo han dicho, nos quedan entre 50 y 60 años para que empiecen a ocurrir colapsos mucho más graves en los ecosistemas, por lo que tenemos que aprender a contrarrestarlos. Estas acciones no serán cuestión de periodos cortos de tiempo, llevarán décadas”, afirma Jiménez, quien complementa que las sorprendentes imágenes de animales que circulan saliendo a pasear con libertad, de ecosistemas acuáticos libres de contaminación y mejoramiento de la calidad del aire, serán un panorama que no volveremos a ver si no implementamos cambios que puedan ser duraderos y que vayan más allá de lo que la cuarentena nos ha dejado de lección.

 

Ejes de deliberación

La especie humana es una especie inteligente, capaz de sentarse a reflexionar sobre lo que está pasando y generar cambios, dice Jiménez, agregando que “esta situación que hoy aqueja a la humanidad hay que aprovecharla para enviar el mensaje y unirse alrededor del mundo para hacer un llamado a cuidar los ecosistemas, pues es el punto de partida para conservar nuestros propios modos de vida”. Por esa razón el conversatorio se centró en exponer tres temas al público para comprender la dimensión de lo que está pasando con el medio ambiente.

En primer lugar, la reflexión giró en torno a las amenazas que el ser humano ha venido generando en muchos de los ecosistemas donde habita la fauna silvestre y cómo, con lo que está sucediendo de la pandemia, hay un contraste evidente al ver a los animales que salen y deambulan por zonas perimetrales o incluso, en el interior de las ciudades.

Como segundo tema, también relacionado con la pandemia pero desde la perspectiva de las enfermedades, Jiménez expuso la relación histórica entre el ser humano y la fauna, basada, en gran parte, en la explotación. Este hecho, dice el investigador, ha permitido generar espacios y posibilidades para que los animales nos transmitan enfermedades, “no porque ellos lo quieran, sino porque al ser muy cercanos al ser humano existen posibilidades de que puedan transmitirnos los mismos parásitos, bacterias, virus y hongos que traen consigo. Entre más cerca estén filogenéticamente (relaciones evolutivas entre especies) de nosotros, más fácil será la transmisión. Pero, esa es solo una parte, la otra es que también tenemos el potencial de transmitir enfermedades a los animales”, comenta Jiménez, quien tiene una trayectoria de 20 años en investigación y promoción del manejo y conservación de la fauna silvestre.

El tercer punto, que encierra los anteriores, fue una reflexión sobre cómo debe ser nuestra convivencia con los animales cuando termine el confinamiento. “Nosotros hasta ahora veíamos a la fauna en una especie de cuarentena; ahora, que somos nosotros los que estamos en aislamiento, los animales salen a merodear. Hay que saber entender el mensaje y de ahí el título del conversatorio, porque la fauna silvestre nos está hablando, nos dicen que los animales son capaces de convivir con nosotros solo si les damos el espacio para hacerlo, y para ello necesitamos que los ecosistemas permanezcan en su mejor estado”, puntualiza.

Después de abordar estas temáticas y de las intervenciones de los asistentes, una de las conclusiones esenciales es que los seres humanos deben poder relacionarse con la fauna silvestre y los ecosistemas de forma apropiada. La pandemia y el momento coyuntural debe traer tanto cambios positivos para el futuro de la humanidad, asegura Jiménez; como también para la conservación de todas las otras especies y ecosistemas que hacen parte de la tierra. “Nosotros potencialmente tenemos dos opciones: o continuamos con el mismo ritmo que traemos, el cual ya sabemos que es perjudicial para la fauna silvestre y nuestros ecosistemas, o cambiamos nuestra forma de ver el mundo y de relacionarnos y les permitimos sus espacios”, finaliza el investigador.

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¿Cómo lograr una convivencia adecuada con la fauna silvestre?

Se debe dejar de sobreexplotar y contaminar el ambiente para mantener los modelos económicos, dice enfático; es necesario buscar formas de desarrollo mucho más sostenibles que permitan mantener los ecosistemas y la fauna y flora silvestre. Esto, no es más que un bumerang, dice Jiménez. “Basta con ver el cambio climático, las ciudades que están contaminadas tienen la mayor escasez de recursos y todo eso es evitable solo si empezamos con lo que yo llamo ‘la gestión hacia el manejo y la conservación adecuadas de la biodiversidad’, que implica ser mucho más respetuosos con los espacios naturales de fauna y flora, y que comprendamos que no están ahí para ser solamente sobreexplotados y contaminados”, afirma.

También comenta que es necesario cambiar de mentalidad: “No podemos seguir con el mismo ritmo de vida porque el mensaje es claro. De aquí en adelante se viene un trabajo enorme acerca de cuáles van a ser los caminos que vamos a seguir y cómo vamos a presionar los espacios políticos, sociales y económicos para tomar las mejores decisiones”. Además, complementa: “esto es un trabajo tanto de los gobernantes como de la sociedad; en la medida en que nosotros nos comportemos sanamente con la naturaleza podemos exigir a nuestros gobernantes que también lo hagan a través de la implementación de modelos de desarrollo realmente sostenibles”.

Producción Académica Javier Maldonado

PRODUCCIÓN BIBLIOGRÁFICA

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

ARTÍCULOS CIENTÍFICOS

Variation in freshwater fish assemblages along a regional elevation gradient in the northern Andes, Colombia

JUAN DAVID CARVAJAL QUINTERO, FEDERICO ESCOBAR SARRIA, FRANCISCO ANTONIO VILLA NAVARRO, URSULA JARAMILLO VILLA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Climbing behaviour of Cordylancistrus sp. in the Colombian Andes

JUAN DAVID CARVAJAL QUINTERO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, ALEX URBANO BONILLA

Opinion Paper: how vulnerable are Amazonian freshwater fishes to ongoing climate change?

FERNANDO CARVAJAL VALLEJOS, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, HERNAN ORTEGA

Peces de la zona hidrogeográfica de la Amazonia, Colombia. Biota colombiana

JUAN DAVID BOGOTA GREGORY, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Akawaio penak, a new genus and species of Neotropical electric fish (Gymnotiformes, Hypopomidae) endemic to the upper Mazaruni River in the Guiana Shield

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, HERNAN LOPEZ FERNANDEZ, DONALD C. TAPHORN, CALVIN BERNARD, WILLIAM G.R. CRAMPTON, NATHAN R. LOVEJOY

Peces de la cuenca del río Pauto, Orinoquia colombiana

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, ALEX URBANO BONILLA, JAVIER VICENTE PRECIADO, JUAN DAVID BOGOTA GREGORY

Returning to the Colombian Amazon

LIZABETH P. ANDERSON, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Peces del Oriente de Antioquia, Colombia

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Abundancia relativa y dieta de Grundulus bogotensis (Characiformes: Characidae) en el altiplano Cundiboyacense, Colombia

CAMILO ROA, SAUL PRADA PEDREROS, RICARDO ALVAREZ ZAMORA, CARLOS RIVERA RONDON, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Checklist of the freshwater fishes of Colombia: a Darwin Core alternative to the updating problem

CARLOS DONASCIMENTO, EDGAR ESTEBAN HERRERA COLLAZOS, GUIDO ALBERTO HERRERA RODRIGUEZ, ARMANDO ORTEGA LARA, FRANCISCO ANTONIO VILLA NAVARRO, JOSE SAULO USMA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Fishes of the Cusiana River (Meta River basin, Colombia), with a key to its species

ALEX URBANO BONILLA, GUSTAVO ADOLFO BALLEN CHAPARRO, GUIDO ALBERTO HERRERA RODRIGUEZ, JHON ZAMUDIO, EDGAR ESTEBAN HERRERA COLLAZOS, CARLOS DONASCIMENTO, SAUL PRADA PEDREROS, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Two new trans-­‐Andean species of Imparfinis (Siluriformes: Heptapteridae) from Colombia

ARMANDO ORTEGA LARA, NADIA MILANI, CARLOS DONASCIMENTO, FRANCISCO ANTONIO VILLA NAVARRO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Altitudinal variation in fish assemblage diversity in streams of the Central Andes of Colombia

URSULA JARAMILLO VILLA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, FEDERICO ESCOBAR SARRIA

Peces del departamento de Santander, Colombia

CESAR A. CASTELLANO MORALES, LAURA L. MARINO ZAMUDIO, LERNEY GUERRERO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

A regional perspective on the diversity and conservation of tropical Andean fishes

ELIZABETH P. ANDERSON, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Peces del piedemonte del departamento del Casanare, Colombia

JHON ZAMUDIO, ALEX URBANO BONILLA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, JUAN DAVID BOGOTA GREGORY, GILBERTO CORTES MILLAN

Checklist of the freshwater fishes from Colombia

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, RICHARD P. VARI, JOSE SAULO USMA

Damming Fragments Species. Ranges and Heightens Extinction Risk

JUAN DAVID CARVAJAL QUINTERO, TIANXIN CAI, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Effects of Aquatic Vegetation on the Spatial Distribution of Grundulus bogotensis, Humboldt 1821 (Pisces: Characidae)

CARLOS RIVERA RONDON, SAUL PRADA PEDREROS, DIANA GALINDO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Especial Javier Maldonado

Especial Javier Maldonado

JAVIER MALDONADO: EL CIENTÍFICO DE LOS PECES EN COLOMBIA

Tras un año de su fallecimiento, Pesquisa Javeriana hace un homenaje a este ictiólogo que se convirtió en un referente por el conocimiento de los peces que nadan por los ríos del país.

SU TRAYECTORIA CIENTÍFICA

Además de su experiencia como profesor universitario, su paso por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt, entre otras entidades con fines de conservación e investigación natural, Javier Maldonado dedicó parte de su vida a estudiar ecosistemas y la interacción humana con estos. A continuación, encontrará un repositorio de sus más de 50 investigaciones en revistas indexadas y libros desde 1999 hasta 2019, con aportes y avances para la ictiología nacional e internacional.

UN RECORRIDO DE ENSEÑANZA

Bajo el calor del Magdalena Medio, en lo que fue un trabajo de campo con cuatro comunidades olvidadas de la cartografía del país (Bocas del Carare, Las Islas, Barbacoas y San Rafael de Chucurí), Javier Maldonado recorrió la zona con el fin de trabajar con los niños y niñas que la habitan y así transmitir sus conocimientos acerca de la taxonomía y conservación del bagre rayado.

EL LEGADO DEL ICTIÓLOGO

Se cumple un año del fallecimiento del ecólogo y doctor en Zoología Javier Maldonado. Por eso, Pesquisa Javeriana destaca sus aportes y trayectoria académica, además de un sinnúmero de contribuciones a la apropiación social del conocimiento científico en zonas vulnerables del país y comunidades rivereñas.

ARTÍCULOS PESQUISA

La divulgación de la ciencia fue uno de los compromisos que el investigador asumió, lo cual lo llevó a hacer parte del proyecto periodístico Pesquisa Javeriana, en el que a través de un trabajo conjunto se publicaron más de 10 artículos alrededor de sus proyectos y aportes científicos. Encuentre aquí las notas del ecólogo.

JAVIER MALDONADO: EL CIENTÍFICO DE LOS PECES EN COLOMBIA

Lupa sobre las orquídeas de Cundinamarca

Lupa sobre las orquídeas de Cundinamarca

Nelcy Rut es una mujer de mediana estatura, pelo corto y delicadas pero firmes manos con las que suele acariciar uno de sus más grandes tesoros: una orquídea Stanhopea impactante por sus enormes pétalos color salmón. Rut no solo es conocida por ser la heredera de una tradición de seis generaciones en el cultivo de flores, también porque conserva más de 30 especies de orquídeas nativas del municipio de San Antonio del Tequendama, Cundinamarca.

Es una mujer de carácter; la fuerza en su voz y la seguridad con la que defiende la riqueza biológica de su departamento la han convertido en una de las lideresas regionales de un programa piloto de la Gobernación de Cundinamarca. Este fue creado para aumentar el conocimiento sobre la riqueza, la ecología, el estado de conservación y la propagación de las orquídeas en ese departamento, y para fortalecer las actividades productivas de los cultivadores de las provincias de Sumapaz y Tequendama.

“Cuando construimos el proyecto tuvimos en cuenta puntos clave”, cuenta el investigador javeriano Néstor García. “Uno, que en Colombia hay una diversidad gigantesca de orquídeas; dos, que son muy importantes como especies ornamentales, y tres, que muchas de las especies son traficadas y extraídas del medio silvestre, lo cual las ha puesto en riesgo de extinción”.

Gracias a esta diversidad y al auge que despertó entre 1783 y 1816 la Real Expedición Botánica, liderada por José Celestino Mutis con el registro de más de mil especies de orquídeas, las élites europeas empezaron a recorrer Cundinamarca con el fin de colectar las más grandes y vistosas flores para sus propias colecciones. Hoy, 200 años después, se han identificado más de 25.000 especies de orquídeas, de las cuales unas 4.270 están en el territorio nacional, lo que convierte a Colombia en el país con mayor número de especies en el mundo.


La investigación en etapas

El proyecto, desarrollado a través del Fondo Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías, con la gestión de Rocío Puentes, coordinadora de proyectos regionales de la Pontificia Universidad Javeriana, se implementó en tres etapas:

En la primera, investigadores del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, el Jardín Botánico José Celestino Mutis de Bogotá y la Javeriana se encargaron de levantar el estado de las orquídeas en el departamento a partir de una exploración social, biológica y económica realizada en campo con las comunidades, y de la recopilación de las normas y políticas sobre el uso de estas especies en la región.

Esta información demostró que en Cundinamarca crecen de manera silvestre 1.003 especies de orquídeas, de las cuales 91 son comercializadas, entre las que están la Cattleya trianae o ‘lirio de mayo’, conocida por ser el símbolo patrio y tener plasmados en su pétalo central los colores amarillo, azul y rojo de la bandera colombiana; la Masdevallia caudata, caracterizada por crecer entre sombras y zonas humedas, y la Miltoniopsis vexillaria o ‘pensamiento de orquídeas’, que se destaca por sus amplias flores blancas en forma de mariposa y por sus intensos tonos lila en el centro de sus pétalos.

Durante la segunda fase, el grupo de trabajo seleccionó las orquídeas con potencial para comercialización para estudiar su estado de conservación, analizar los medios de propagación in vitro y convencional y, posteriormente, hacerles un estudio de correspondencia genética en el laboratorio de la investigadora javeriana Myreya Pinedo-Castro. El propósito era corroborar la identidad taxonómica de las especies, de acuerdo con Camilo Cárdenas, líder del proyecto de propagación in vitro del Jardín Botánico.

Teniendo en cuenta su fragancia, atractivo visual, longevidad, tamaño, número de ‘botones’ y la frecuencia de floración, identificaron 20 especies, entre ellas la Encyclia cordigera, reconocida por su forma de estrella y su particular tono púrpura; la Comparettia falcata, también llamada ‘llovizna magenta’ por sus pequeños pétalos que alcanzan menos de dos centímetros; la Lueddemannia pescatorei, de color amarillo intenso, y la Miltoniopsis phalaenopsis, de delicadas hojas blancas con diminutas manchas rosa. En esta etapa el grupo identificó que, de la totalidad de especies nativas de Cundinamarca, 38 están amenazadas: dos especies están en peligro crítico (CR), 14 en peligro (EN) y 22 en estado de vulnerabilidad (VU).

La tercera fase consistió en el desarrollo de actividades de apropiación social del conocimiento a través de cursos liderados por el Jardín Botánico, cuyos investigadores compartieron con los viveristas métodos tradicionales de propagación de orquídeas a través del riego con suplementos orgánicos como el agua de coco, la pulpa de banano o el jugo de piña y, de forma in vitro, mediante el cultivo de tejidos en laboratorios para usar las células vegetales y así regenerar las especies amenazadas.

La investigación encontró que en Cundinamarca crecen de manera silvestre 1.003 especies de orquídeas.
La investigación encontró que en Cundinamarca crecen de manera silvestre 1.003 especies de orquídeas.


Retos para la conservación y el uso sostenible de las orquídeas

La investigación finalizó con el lanzamiento del libro Orquídeas de Cundinamarca: conservación y aprovechamiento sostenible, el cual fue presentado públicamente el pasado mes de abril y en cuyo prólogo Brigitte L. G. Baptiste, directora general del Instituto Humboldt, escribió: “Este es un aporte a la implementación del Plan Nacional para el Estudio y Conservación de las Orquídeas del país mediante la generación de información sobre diversos aspectos de este grupo de plantas en el departamento y la identificación de necesidades y oportunidades a nivel global”.

Sin embargo, aún son bastantes los retos que quedan por enfrentar. Por ejemplo, la formalización del sector viverista y la legalización de empresas formales dedicadas al cultivo de orquídeas, ya que las especies propias de los municipios de San Antonio del Tequendama y Fusagasugá no son suficientes para competir con el mercado internacional debido a la priorización de las especies importadas sobre las nativas al momento de adquirir un ejemplar. Actualmente, una cultivadora como Nelcy Rut vende las Epidendrum, Stelis y Pleurothallis entre 10.000 y 40.000 pesos, mientras que un vendedor al detal la comercializa a precios que van desde los 30.000 a los 70.000 pesos.

Garantizar un modelo sólido de divulgación que les permita a los viveristas conocer las normativas para la comercialización de las especies vegetales en el país es otro desafío que implica un trabajo colaborativo entre instituciones como la CAR, Corpoica y Corporinoquia. Así, la cifra de orquídeas decomisadas por mercadeo ilegal disminuiría: más de 4.557 plantas fueron decomisadas y llevadas al Jardín Botánico para su conservación durante lo corrido del 2017.

Por último, el proyecto requiere una siguiente fase en la que se evalúe el impacto de las estrategias de conservación y uso sostenible de orquídeas en fincas y las actividades productivas de los viveristas. Nelcy Rut, quien tiene más de 20 años en la agricultura, reconoce que gracias al proyecto se ha interesado en usar el método de cultivo in vitro para sacarle mayor provecho a su tierra y en enseñarles a otros a hacer lo mismo.


Para leer más:

  • Castellanos-Castro, C. y Germán Torres-Morales. 2018. Orquídeas de Cundinamarca: conservación y aprovechamiento sostenible. Bogotá: Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Pontificia Universidad Javeriana, Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), Gobernación de Cundinamarca.

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Investigación e innovación tecnológica y apropiación social de conocimiento científico de orquídeas nativas de Cundinamarca
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Néstor Julio García Castro
COINVESTIGADORES: Myreya Pinedo-Castro y Manuel Ruiz-García
Departamento de Biología, Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Javeriana
Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica, Centro Tibaitatá)
Jardín Botánico José Celestino Mutis
Instituto de Investigaciones en Recursos Biológicos Alexander von Humboldt
Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Gobernación de Cundinamarca
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-2018