Nuevo software mejora la atención a pacientes

Nuevo software mejora la atención a pacientes

En los hospitales hay cientos de historias clínicas tan largas como las vidas de sus dueños. También hay guías de práctica clínica (GPC) que indican cómo atender a los pacientes de enfermedades crónicas según sus particularidades. ¿Cómo compararlas de manera más ágil para saber si se cumplen esos protocolos de atención?

En Colombia, esa revisión la hace, por lo general, un médico o un residente semanas o quizá meses después de la atención. Se comparan las historias clínicas sistematizadas ―una puede tener cientos de páginas― con las GPC, que son documentos impresos. Esa tarea, que sumando jornadas discontinuas puede tardar meses, es necesaria para verificar el porcentaje de cumplimiento de los tratamientos.

La forma de hacerlo más rápidamente la detectaron médicos del Hospital Universitario San Ignacio, de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, tras apreciar el potencial en otra herramienta desarrollada conjuntamente con ingenieros de sistemas de la misma universidad para identificar las historias clínicas electrónicas (HCE) a partir de plantillas de búsqueda.

Cuando empezaron a trabajar en equipo, hace unos cinco años, dice Rafael Andrés González Rivera, profesor de la Facultad de Ingeniería, el problema era que al buscar en el sistema las historias clínicas de los pacientes con diabetes, por ejemplo, aparecían todas las que tuvieran esa palabra, cualquiera fuera el motivo. La búsqueda tenía que ser, entonces, manual. La solución: el software Disearch. De allí se desprendió Exemed, el nuevo sistema que usan los médicos del Hospital San Ignacio hace más de un año.

“Lo que evalúa Exemed de una manera automática, para no tener que revisar historia por historia, es si se hace lo que recomiendan las guías”, resalta Óscar Muñoz, epidemiólogo clínico, investigador del grupo creador de Exemed y profesor del Departamento de Medicina Interna de la Javeriana.

Para Muñoz, quien además ha sido coautor de la Guía Metodológica para la elaboración de Guías de Práctica Clínica con Evaluación Económica en el Sistema General de Seguridad Social en Salud colombiano, como de varias guías de práctica clínica en enfermedades específicas, esta es una herramienta adecuada y eficiente para saber si se siguen las recomendaciones de las guías.

Según el Ministerio de Salud y Protección Social, “una guía de práctica clínica es un conjunto de recomendaciones dirigidas a apoyar a los profesionales de la salud, pacientes y grupos de interés en la toma de decisiones”.


Adaptar el software al lenguaje médico

Lo que se verifica en las HCE es que queden consignados los procedimientos que dicta la guía de práctica clínica. Por ejemplo, si esta determina que a la persona hay que pesarla cada tres días, en la historia debe quedar descrita la información sobre quién lo hizo, cuándo y el resultado. Así, se revisa cada procedimiento y al final se determina el porcentaje de cumplimiento, para cada paciente y, en general, del hospital.

Exemed tiene como base las HCE, y los investigadores crearon un lenguaje para incluir en el sistema las GPC. El sistema cruza los datos y verifica los procedimientos. El proceso fue largo y complejo, pero el profesor González Rivera destaca que ahora se hace una sola vez, pues con la información base que se cruza, el sistema hace los cálculos cada vez que se necesite y analiza dos o tres mil historias clínicas simultáneamente. “Concluimos que los resultados del software son iguales a la revisión manual o mejores”, aseguró el investigador.

Para probar el sistema, se comparó el análisis de los médicos con el del software sobre un mismo conjunto de historias clínicas y para una misma guía. “Había casos en los que el software no era capaz de decir si se hizo o no el procedimiento y el médico sí; íbamos a ver por qué y empezamos a identificar patrones que se repetían. Le enseñamos al software a detectar ciertos patrones en el lenguaje y a determinar si lo que dice el médico es una afirmación, una negación o una sospecha”, precisó González Rivera, quien resaltó que lo interesante del proyecto fue entrenar al sistema para que aprendiera cómo hablan los médicos.

El software automatiza el procedimiento hasta cierto punto, pero es obligatorio que un experto avale el proceso. “Se aumentó en velocidad, para lo que, fundamentalmente, utilizamos minería de datos, inteligencia artificial y procesamiento del lenguaje natural”, explicó González Rivera.

Existen otras herramientas que cumplen tareas similares, pero que no le dicen al médico por qué. “El software dice: este indicador tiene un puntaje de tanto por ciento y el lugar de la historia clínica donde está es este. El médico puede confiar en el resultado o contradecirlo”, resaltó el investigador.

Otra de las novedades del programa es la interpretación de textos extensos y ambiguos, que no están codificados, lo cual se llama procesamiento del lenguaje natural.


Herramienta para mejorar la gestión

El uso de este sistema tiene impacto en la atención de los pacientes porque el análisis sirve para detectar oportunidades de mejora en los hospitales. El profesor González Rivera aclaró que no es una manera de evaluar el desempeño del personal médico. La idea es que otros hospitales usen el software, por lo que la Universidad busca un socio que le ayude en el proceso de comercialización, instalación y soporte técnico, lo que arrojará recursos para seguir investigando, instalarlo y ofrecer mantenimiento, entre otros aspectos.

En esa búsqueda, y con miras a dar cumplimiento a uno de sus objetivos fundamentales, consistente en dinamizar los procesos de transferencia de conocimiento y tecnología generados a partir de la actividad investigativa, la Dirección de Innovación de la Universidad Javeriana ha venido apoyando a los investigadores tanto en los procesos de protección de la propiedad intelectual de sus resultados de investigación como en la búsqueda de aquellos aliados estratégicos que permitan que desarrollos como Disearch y Exemed puedan ser implementados por clínicas y hospitales de todo el país.

Dentro de las actividades que promueve la Dirección de Innovación para dar visibilidad a los resultados de investigación con potencial de transferencia, como es el caso de Exemed, se incluye un fuerte trabajo de divulgación. Un claro ejemplo de estos esfuerzos fue la participación de la Universidad Javeriana en calidad de expositora en Meditech, la feria internacional de salud de Colombia, cuya versión 2018 se realizó la primera semana de julio en Corferias, en Bogotá, donde la Javeriana participó con otras seis tecnologías en salud de diversas facultades, algunas de ellas en alianza con el Hospital San Ignacio.

Mientras tanto, los investigadores continúan mejorando el sistema para que se pueda usar en tiempo real de tratamiento del paciente, lo cual influiría en la toma de decisiones sobre la atención.


Para leer más

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Guía informática para el análisis de indicadores de adherencia a las guías de práctica clínica intrahospitalaria de los pacientes tratados con enfermedades crónicas.
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Alexandra Pomares Quimbaya
COINVESTIGADORES: Rafael Andrés González Rivera, Wilson Ricardo Bohórquez, Óscar Muñoz, Ángel Alberto García y Milena García
Grupo de Investigación en Enfermedades Crónicas, Hospital San Ignacio
Grupo de investigación Istar, Departamento de Ingeniería de Sistemas
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014-2017

¿Dejar de fumar? Guía para los adultos del país

¿Dejar de fumar? Guía para los adultos del país

“¿Para esa tos? Dejar de fumar”, dice una propaganda radial. Impacta porque esta frase, que pronuncia una mujer de manera contundente, es la respuesta y una buena recomendación para la tos fea de un hombre desesperado, que parece no terminar. ¿Pero funciona?
De acuerdo con la investigación Guía de práctica clínica basada en la evidencia sobre cesación de la adicción al tabaco para población adulta colombiana, elaborada entre el Instituto Nacional de Cancerología y la Pontificia Universidad Javeriana, la mayor respuesta en los adultos fumadores es la que producen las políticas públicas y medidas como prohibir fumar en espacios cerrados o frente a no fumadores, subir el precio de los cigarrillos, impedir la venta al detal, imprimir en las cajetillas fotos grandes y sugestivas sobre sus efectos nocivos. Esta normatividad ha sido resultado de políticas internacionales como el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco, que en Colombia entró en vigencia en julio de 2008.

En el otro extremo, tratamientos alternativos como la hipnosis, la terapia láser, la homeopatía o la acupuntura no se recomiendan en la guía, bien sea porque no hay estudios científicos que comprueben su efectividad o porque, cuando los hay, demuestran que no funcionan. ¿Cómo dejar de fumar? No es fácil, pero sí es posible, concluyen los investigadores que adelantaron el estudio para proponer la guía, preocupados porque las cifras hablan de aproximadamente 20.000 personas que mueren anualmente en Colombia por causas atribuibles al cigarrillo.

Diversidad de terapias

Empecemos por la que todos los fumadores han vivido: cuando alguien del personal de salud –médico, enfermera, odontólogo, auxiliar– le pregunta si fuma. Ante la respuesta afirmativa, así sea uno o dos cigarrillos diarios, surge la consejería breve. El profesional de la salud inicia una recomenda-ción de unos minutos en la que de manera sencilla le advierte al paciente lo que muy seguramente ya sabe: fumar impacta negativamente la calidad de vida de las personas y le hace daño al medio ambiente; dejar de fumar es beneficioso para la salud de la persona y de quienes lo rodean; sí se puede dejar de fumar y para ello existen diferentes alternativas. Hay que decirlo “en forma contundente, clara y sin cantaleta”, dice la internista y neumóloga Alejandra Cañas, jefe de la Unidad de Neumología del Hospital Universitario San Ignacio.

Adicionalmente, los investigadores sugieren adoptar el modelo de las ‘cinco Aes’: Averiguar por el uso del tabaco, Aconsejar que se deje de fumar, Analizar la disposición para dejar de fumar en el corto plazo, Apoyar al paciente en su intento y Acordar el seguimiento. O el de las ‘cinco eRes’, si la persona aún no está motivada: Razones para parar, Riesgos de continuar fumando, Recompensas por dejar de hacerlo, Reparos o barreras para suspender y Repetición del mensaje de cesación.

Cuando esta consejería breve dura entre tres y diez minutos, afirman los investigadores, incrementa la abstinencia a seis meses en cinco de cada cien pacientes. Todo el personal de salud está en la obligación de dar esta consejería breve, pero cuando es el médico mismo el que la ofrece, tiene más efecto en el paciente.

Una segunda terapia es la consejería intensiva. Quien la realiza debe contar con un entrenamiento especial en cualquiera de los modelos propuestos, como el apoyo social, la entrevista motivacional, la terapia aversiva, etc. La investigación concluyó que tiene mayor efecto (16 de cada 100 pacientes) la resolución de problemas y generación de habilidades en el fumador, pues se le entrena para identificar las situaciones que incrementan su probabilidad de fumar y para desarrollar habilidades que le hacen frente.

Como “fumar es una enfermedad, una adicción física y psicológica”, afirma Cañas, se le debe tratar con consejería y promover cambios en el estilo de vida, como tener una alimentación adecuada y hacer ejercicio. Estas intervenciones pueden acompañarse de medicamentos, pues existe evidencia de su eficacia en el proceso de dejar de fumar. La historia clínica del paciente es clave para elegir el medicamento y la dosis más adecuados para esa persona. Cuatro medicamentos que han probado ser eficaces se encuentran disponibles en Colombia, según la investigación: terapia de reemplazo de nicotina (TRN), bupropion, vareniclina y clonidina. La recomendación es combinar los medicamentos con consejería intensiva, bajo la supervisión de especialistas en una clínica de suspensión de tabaco, para que su uso sea el adecuado.

¿Cómo se construyó esta guía?

Esta propuesta de Guía de práctica clínica dirigida a los adultos que fuman –mayores de 20 años que hayan consumido cualquier cantidad de cigarrillos durante el último mes–, adoptada por el Hospital Universitario San Ignacio, ha sido escrita en diferentes modalidades de acuerdo con los públicos a los que se dirige: para médicos especialistas en diferentes áreas, para médicos generales, para entes prestadores de salud y para pacientes. Fue construida con el apoyo de epidemiólogos, bioestadísticos, asesores clínicos, economistas; adicionalmente, durante el proceso de dieño, participaron asociaciones científicas y pacientes en las instancias de socialización

Los investigadores revisaron más de 900 guías de práctica clínica del mundo, de las cuales se tomaron como base cinco para la adaptación al contexto colombiano: la del National Institute for Health and Clinical Excellence (Nice), en Inglaterra; la del Ministerio de Salud de Nueva Zelanda; la guía holandesa del Dutch Institute for Health Care, un consorcio europeo; la guía del Centro de Estudios de Medicina Basada en la Evidencia de Portugal (CEMBE), y la guía norteamericana desarrollada por el doctor Michael C. Fiori y colaboradores. Estas guías se basan en artículos científicos validados internacionalmente, razón por la cual las recomendaciones puntuales son sólidas, dicen los autores de la investigación.

El reto fue adaptar el contenido a la cultura colombiana, para lo cual se tuvieron en cuenta criterios como su pertinencia en el contexto del país y el grado de aceptabilidad y aplicabilidad. “Tenemos la ventaja de que el mecanismo fisiopatológico del consumo del tabaco es común para todo el mundo”, explica la médica Luz Helena Alba, investigadora principal del estudio.

Pero el Ministerio de Salud y Protección Social aún no la aprueba y por esa razón no ha sido publicada. Fernando Ramírez Campos, subdirector de enfermedades no transmisibles, dice que están trabajando en una propuesta de guía que tenga en cuenta las investigaciones realizadas por la Pontificia Universidad Javeriana y por otras universidades del país, lo que muy probablemente será realidad en el 2016. “Es un proceso bastante exigente”, explicó a Pesquisa. “Nosotros estamos utilizando las mismas herramientas que utiliza el gobierno inglés para evaluar la tecnología y desplegar la atención en el país cuando son adoptadas por el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud IETS”.

Ramírez Campos informó que, en este caso, el problema también ha sido presupuestal, pero “antes de que finalice el año sacaremos un lineamiento técnico mientras sale la guía completa, tema que para nosotros es prioritario”.

Lo cierto es que, para dejar de fumar, la motivación y el compromiso del paciente inciden en las terapias disponibles. La mejor expresión de los casos en que no existe ninguna de las dos la refleja el cantautor Joan Manuel Serrat en su canción No hago otra cosa que pensar en ti: “(…) enciendo un cigarrillo, y otro más, un día de estos he de plantearme muy seriamente dejar de fumar, con esa tos que me entra al levantarme”. En esos casos, es necesario empezar desde lo básico: la coinvestigadora Cañas recuerda que “la mejor estrategia contra el tabaquismo es el diseño de políticas públicas que desestimulen el inicio del consumo del tabaco; así que el mejor consejo es: no empiece a fumar”.


Para saber más:
  • » Alba, L. H., et ál. (2013). Intervenciones de consejería para la cesación de la adicción al tabaco: revisión sistemática de la literatura. Salud Pública de México, 55(2). 196-206
  • » Alba, L. H., et ál. (2013). Recomendaciones para la cesación de la adicción al tabaco en Colombia. Biomédica, 33: 186-204.

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