El año que dedicamos al ambiente

El año que dedicamos al ambiente

Visitamos el mar profundo, atravesamos los ríos amazónicos, recorrimos senderos ecológicos, plantamos nuevas especies en las montañas andinas. El 2018 fue un año de desafíos ambientales para Pesquisa Javeriana, uno en el que nos empleamos a fondo para contar las intensas investigaciones que científicos javerianos han venido realizando en aras de preservar y proteger nuestros ecosistemas.

De esa forma fuimos testigos de excepción de expediciones submarinas, analizamos los efectos convulsos que el desarrollo hidroeléctrico ha tenido sobre Colombia, indagamos por la salud de especies submarinas, como los tiburones, conversamos con las comunidades que protegen las especies nativas en su territorio, entre muchas otras actividades, con las cuales produjimos historias sobre la huella que vamos dejando en nuestro planeta.

Aquí les presentamos nuestros mejores trabajos, y renovamos así nuestro compromiso en 2019 para seguir indagando sobre las transformaciones que el hombre ha realizado en el planeta, al igual que sus consecuencias.


1.
Encuentran pequeños peces en aguas subterráneas de los Llanos

/Alexander Urbano, Jhon Zamudio y Jorge García.
/Alexander Urbano, Jhon Zamudio y Jorge García.

Un sencillo ejercicio de observación en una finca del pie de monte llanero les permitió a los científicos javerianos descubrir, con gran asombro, la presencia de pequeños bagres (parecidos a lombrices) de origen amazónico en la cuenca del Orinoco. En este reportaje, acompañamos a los ictiólogos javerianos en su identificación.


2. Turismo ecológico, con sello de calidad

/Cortesía, Juan Ricardo Gómez.
/Cortesía, Juan Ricardo Gómez.

El avance del ecoturismo llevó al biólogo Juan Ricardo Gómez a centrar su tesis doctoral en las certificaciones ecológicas concedidas a los hoteles. De su mano, analizamos las enseñanzas que el modelo costarricense ha consolidado y la forma en la que las autoridades colombianas lo vienen implementando.


3. Amazon Fish, el reto de consolidar la riqueza acuática de la Amazonía

/Tiago Carvalho
/Tiago Carvalho.

La inquietud de académicos europeos, estadounidenses y suramericanos sobre los peces de la Amazonía los llevó a crear el proyecto Amazon Fish, la base de datos con la que pretenden recabar la mayor información sobre la fauna subacuática de esta región. En este artículo, y a partir del memorando de entendimiento firmado con el gobierno colombiano para implementarlo, reconstruimos los pasos de ecólogos e ictiólogos por los ríos selva adentro.


…Y una mención especial

/Diederik Ruka.
/Diederik Ruka.

Cundinamarca se ha convertido en un bastión para los viveristas que cultivan orquídeas nativas. Por ello, la Pontificia Universidad Javeriana se alió con el Instituto Humboldt y el Jardín Botánico de Bogotá para, por medio de capacitaciones, desarrollar buenas prácticas con las comunidades locales. Nuestros periodistas consignaron en video sus aprendizajes y experiencias.

Encuentran pequeños peces en aguas subterráneas de los Llanos

Encuentran pequeños peces en aguas subterráneas de los Llanos

Esas lombricitas que les daban de comer a las gallinas en una finca del pie de monte llanero resultaron ser peces de aguas subterráneas, posiblemente una especie nueva para la ciencia. Investigadores del Laboratorio de Ictiología de la Pontificia Universidad Javeriana, en conjunto con sus colegas de la Universidad de Toronto, Canadá, están concentrados en estudiarlos palmo a palmo, describiendo con detalle sus características morfológicas internas y externas, su genética, sus aspectos más íntimos, incluso cómo han evolucionado.

Hasta ahora saben que se trata de una especie de bagre, que cuando está vivo es de un intenso color rojo; sus ojos están reducidos a su más mínima expresión, pues en la oscuridad poco les servirían; en cambio, los bigotes en su cabeza les sirven para orientarse. Tienen una contextura ósea muy fuerte y aletas muy bien desarrolladas: la anal se une con la aleta caudal —de la cola— y cuentan con doble aleta dorsal; “son adaptaciones para la vida en esas aguas subterráneas donde tal vez habitan en cavidades, y estas estructuras les permiten deslizarse en esos sistemas”, explica Javier Maldonado, ictiólogo e investigador de la Javeriana,.

 El investigador Alexander Urbano con una de las trampas diseñadas para la captura de los ejemplares en los aljibes.
El investigador Alexander Urbano con una de las trampas diseñadas para la captura de ejemplares en los aljibes.

Descubrirlos fue algo inesperado. Uno de los investigadores, que se encontraba haciendo trabajo de campo en una finca cerca al municipio de Yopal, Casanare, cuenca del Orinoco, se percató que, mientras conversaba con los dueños de la misma, en un balde estaban metiendo unos bichos que salían de la limpieza de uno de los aljibes utilizados para extraer agua para consumo. Con sus ojos de ictiólogo, cuenta Maldonado, “el investigador pudo corroborar que, efectivamente, ¡no eran lombrices sino peces! Unos que él jamás había visto, por lo cual inmediatamente sacó a correr a las gallinas que minutos antes ya se habían comido un par de ejemplares. Tomó fotos y me las envió para verificar de qué peces se trataban, y, ¡oh sorpresa!, eran unos bagres pertenecientes al género Phreatobious que hasta la fecha sólo habían sido registrados a miles de kilómetros de distancia en tres localidades de la cuenca Amazónica, cada una con una especie diferente”.

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¿Cómo habían llegado hasta allí?

El hecho de encontrar peces en aguas subterráneas ya es novedoso de por sí: en el mundo y en Colombia recientemente han sido descritas algunas especies encontradas en cavernas. Pero que estén viviendo en los aljibes o en hoyos para extraer agua o petróleo —como fue el caso de Brasil—, “eso es algo realmente muy llamativo porque, ¿cómo unos peces de agua subterránea, que se suponía estaban restringidos a la cuenca del Amazonas, ahora están presentes en la del Orinoco?”

La primera vez que vieron estos diminutos bagres fue en 2011, y en 2017 se los volvieron a encontrar en el departamento del Meta. Buscando cómo se distribuyen las aguas subterráneas en Colombia, encontraron que el 41% de las reservas están en la provincia hidrogeológica de los Llanos Orientales, donde se han identificado tres acuíferos: Villavicencio-Granada-Puerto López, Yopal-Tauramena y Arauca-Arauquita. Pero los estudios no se han enfocado en la vida que navega por esas aguas. “Seguramente estos acuíferos estuvieron conectados en el pasado y estos individuos son relictos de esa distribución amplia que tenían estas especies y que ahora están aislados”, se atreve a explicar Maldonado. Hay teorías que aseguran que las cuencas del Amazonas y el Orinoco eran una sola hace millones de años y eso también explicaría encontrarlos hoy en día en regiones tan distantes.

 Individuo colectado en el Departamento de Casanare correspondiente a la nueva especie de Phreatobious en proceso de descripción.
Individuo colectado en Casanare correspondiente a la nueva especie de Phreatobious, en proceso de descripción.

Maldonado y sus colegas están actualmente buscando estos pececillos en otros lugares de los llanos, pero también realizan estudios que les permitan conocer un poco más sobre sus relaciones de parentesco con las otras tres especies del género y otra adicional que está siendo descrita para la cuenca del Amazonas: “Es muy importante establecer a cuál esta especie del Orinoco está más relacionada para también hacer una estimación aproximada de hace cuántos miles de años se dio la separación entre estas dos especies. Si los resultados nos da una edad muy reciente, quiere decir que, efectivamente, las cuencas del Orinoco y del Amazonas siguen conectadas por aguas subterráneas”, asegura Maldonado, y enfatiza: “Si nos da una edad mucho más vieja, nos querría decir que ambas tenían una distribución amplia pero ya cuando se configuraron las cuencas como las conocemos hoy en día, unos individuos quedaron aislados en el Orinoco y otros en el Amazonas, y como ha pasado tanto tiempo, pues precisamente eso es lo que ha generado que esta especie del Orinoco desarrolle características únicas para que hoy la consideremos como una nueva especie”.

Los investigadores llaman la atención sobre el posible impacto que se puede estar generando en estos sistemas de acuíferos en la región por diversos tipos de actividades humanas, que no solo ponen en riesgo el suministro de agua para diversos usos sino la diversidad desconocida o poco estudiada que albergan y que es clave para comprender cómo ha sido la evolución de cuencas tan importantes como la del Orinoco y del Amazonas.

Todo esto ha puesto a trabajar más aceleradamente a los científicos por esta nueva especie que, yo propongo, se llamaría Phreatorius yopalensis, por Yopal. A lo que Maldonado responde con una carcajada: “Podría ser también Phreatorius gallinensis”.

Trampa diseñada para la captura de los individuos de Phreatobious en los aljibes.
Trampa diseñada para la captura de individuos de ‘Phreatobious’ en los aljibes.
Un país unido para estudiar sus peces

Un país unido para estudiar sus peces

Chiri JM

Durante los últimos cuatro años Colombia vivió dos episodios esenciales para el estudio de nuevas especies de peces: el proceso de paz con las FARC y la decisión del gobierno saliente de Juan Manuel Santos de ayudar a consolidar el sistema de áreas protegidas en Colombia, lo que fortaleció la conservación de ecosistemas estratégicos del país en las zonas Andina, Orinoquía y Amazonía. No obstante, estas regiones de conservación están fuertemente amenazadas por la especulación y acaparamiento de tierras, lo que ha incrementado las tasas de deforestación, las más altas en el país según documentos oficiales recientes.

Decisiones tomadas recientemente, así como iniciativas en desarrollo desde el nivel local, nacional y global para contrarrestar esta situación, pueden ayudar a salvaguardar esta región: la ampliación del Parque Nacional Natural (PNN) Serranía de Chiribiquete, situado en los departamentos de Caquetá y Guaviare a un área total de 4’268.095 hectáreas; su declaración como patrimonio de la humanidad por la UNSECO; la legalización y expansión de varios territorios indígenas en el corredor Andino Amazónico (Caquetá y Putumayo); la declaratoria de la serranía la Lindosa (Guaviare) como Reserva Forestal Protectora Nacional y Área Arqueológica Protegida (AAP); la ruta declaratoria (en proceso) de un área protegida regional en Guaviare como un corredor que garantice la conectividad Andes-Amazonia y la amortiguación de áreas núcleo de conservación, como son las reservas forestales protectoras de la Lindosa, Capricho, Cerritos y Mirolindo (Guaviare) y los PNN Serranía de Chiribiquete y Sierra de la Macarena; y  la ruta declaratoria de un área protegida regional en Caquetá, cuencas baja del río Caguán y alta del Caquetá, que ayude a conservar la conectividad de los PNN La Paya y Serranía de Chiribiquete.

Algunas organizaciones de diversa índole, públicas, privadas e internacionales, han invitado al Laboratorio de Ictiología de la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ), a participar de estas iniciativas, considerando que el de peces es uno de los grupos biológicos estratégicos por dos razones:  la información que aporta sobre los ecosistemas acuáticos de la región y su estado de conservación, que generalmente no han sido tenidos en cuenta a la hora de establecer las diferentes figuras de conservación en la región, y por los estrechos vínculos culturales y económicos que tienen con las comunidades de colonos, campesinos e indígenas que habitan allí.

Desde 2014 y con un total de cinco expediciones realizadas hasta la fecha (ver mapa), investigadores del laboratorio iniciaron un levantamiento sistemático en campo en esta área de transición Andino-Orinoquia-Amazonas, que a la fecha ha conllevado a llenar vacíos geográficos de información, el descubrimiento de nuevas especies de peces para la ciencia (algunas de las cuales ya han sido descritas formalmente y otras están en proceso de descripción), incrementar el número de especies consideradas como endémicas tanto de la cuenca del Orinoco como la del Amazonas, y ampliar los rangos de distribución de especies previamente no registradas para las cuencas de los ríos Guaviare, Inírida, Vaupés y Caquetá.

Los registros y datos obtenidos en estas expediciones también han sido importantes en la consolidación de las colecciones de peces de agua dulce a nivel nacional y en la actualización del listado de peces de agua dulce de Colombia, en el cual se registran un total de 710 y 675 especies de peces en las zonas hidrográficas de Amazonas y Orinoco, respectivamente.

Todos estos resultados están siendo o han sido incorporados tanto en publicaciones formales (artículos científicos y capítulos de libro), guías de peces o en informes técnicos, como el de la Propuesta de la Ampliación del PNN Serranía de Chiribiquete que se hizo realidad en julio de este año. Adicionalmente, los resultados de estas cinco expediciones han permitido la formación de un estudiante de pregrado de la carrera de Biología, uno de maestría del programa de Conservación y Uso de Biodiversidad, y uno de doctorado del programa de Ciencias Biológicas (en curso) en la PUJ.

Este primer ciclo de expediciones colaborativas a zonas previamente no exploradas de la región se cerrará con el desarrollo de otras tres adicionales, para un total de ocho entre 2014 y 2018 (ver mapa):

  1. Parque Nacional Natural Cordillera de los Picachos y su área de influencia. Desde finales de 2017 se iniciaron conversaciones con la dirección del parque que dieron como resultado la propuesta de realizar una investigación sobre los peces del río Pato (alto río Caguán/Caquetá), necesidad que obedece a los vacíos de este grupo biológico en el área, como a la priorización del río Pato como uno de los valores objeto de conservación del área protegida. Esta expedición ayudará a responder una pregunta esencial: ¿cuál es el estado y composición de los peces presentes en el río Pato y Guaduas?
    Estos resultados serán complementarios a los obtenidos en el mes de abril, en el Inventario Biológico y Social Rápido 30 coordinado por The Field Museum y la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) en la cuenca baja del río Caguán, Caquetá, zona de transición entre el PNN La Paya y el PNN Serranía de Chiribiquete. Esta colaboración entre Parques Nacionales Naturales y el Laboratorio de Ictiología de la PUJ constituye una de las primeras actividades de investigación en colaboración que se desarrollarán a través del recién firmado permiso marco de recolección de especímenes de la diversidad biológica, con fines de investigación científica no comercial.
  1. Resguardo Inga de Yunguillo (Putumayo, Cauca y Caquetá). Desde 2017 se iniciaron conversaciones con Amazon Conservation Team (ACT) Colombia y su programa Putumayo para acompañar a los jóvenes del resguardo en el monitoreo de peces   en los ríos Tilinguara y Villalobos, cuenca alta del río Caquetá, fortaleciendo así los procesos de consolidación de información de grupos biológicos de interés para sus comunidades.
  2. Alto río Apaporis (La Tunia), alto río Yarí (Caquetá). Última expedición a desarrollar en el marco de la primera fase del proyecto Amazon Fish, que cierra a inicios de 2019 con el apoyo de FCDS, The Field Museum, Instituto SINCHI y Parques Nacionales Naturales regional Amazonas. El objetivo de esta expedición es complementar la información recientemente aportada por el Instituto SINCHI en el marco de una de las expediciones de ColombiaBio al río Apaporis y consolidar la información del grupo de peces en el área de ampliación del PNN Serranía de Chiribiquete.
Chiri Mapa
Mapa de la zona de expediciones. /Alexander Urbano

Es claro que la consolidación de estas tres expediciones biológicas, y las que a partir de 2019 se puedan definir para desarrollar en esta región, dependerán del panorama frente a la consolidación del proceso de paz por parte del nuevo gobierno. No es desconocido que el ingreso de los científicos a estas áreas ha sido y será posible gracias al acuerdo y al interés genuino de las comunidades locales en pro de fortalecer sus procesos locales de consolidación del territorio. También al trabajo y las gestiones que, desde otros ámbitos, han realizado instituciones como la Presidencia de la República, el  Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico, y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).

De esta forma, el Laboratorio de Ictiología de la PUJ busca afianzar las relaciones interinstitucionales para el desarrollo de procesos de investigación en la zona de transición Andino-Orinoquia-Amazonas en el grupo de peces, cuyos resultados puedan ser presentados a diversas audiencias y que, sobre todo, puedan seguir contribuyendo a la toma de decisiones para la conservación de esta región de interés global por su riqueza biológica y cultural.


Algunas de las especies de peces estudiadas son:

Chiri Chaetostoma-joropo-Holotipo
Chaetostoma joropo. /Jorge Enrique García Melo)

 

 

Gladioglanis anacanthus (Jorge Enrique García Melo)
Gladioglanis anacanthus. /Jorge Enrique García Melo.

 

 

Hemigrammus sp. nov. (Alexander Urbano).
Hemigrammus sp. nov. /Alexander Urbano

 

 

Paracanthapoma sp. nov. (Jorge Enrique García Melo)
Paracanthapoma sp. nov. /Jorge Enrique García Melo

 

 

Efectos de hidroeléctricas: urge una visión integral

Efectos de hidroeléctricas: urge una visión integral

Como el aleteo de la mariposa que puede tener repercusiones en el otro lado del mundo, las hidroeléctricas no solo impactan en el sitio donde se construyen, también sus efectos se sienten a cientos y miles de kilómetros aguas arriba o aguas abajo del río que se represa.

En la cuenca del río Magdalena, las 33 hidroeléctricas operando y dos en construcción de tamaño grande y mediano están alterando la salud del afluente como un todo y de las planicies inundables de la Depresión Momposina, al norte de Colombia, en los departamentos de Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre. La evaluación para construir otras 99 posibles iniciativas y cumplir las metas de capacidad de generación de electricidad a 2050 tendrá que estar sustentada en un enfoque integral, para que los estudios de impacto ambiental no se limiten a analizar el ecosistema puntual donde se planean ubicar sino tengan en cuenta los efectos que su construcción puede generar en toda la cuenca.

Esta es una de las conclusiones del artículo científico publicado a comienzos de mayo en Hydrology Earth Systems Sciences por investigadores colombianos, estadounidenses y holandeses, titulado Basin-scale impacts of hydropower development on the Mompós Depression wetlands, Colombia.

El artículo, resultado de investigaciones desarrolladas por más de cuatro años, envía un mensaje clave a los tomadores de decisión: “Es necesario hacer la planificación teniendo en cuenta el impacto acumulado de todos los proyectos en toda la cuenca, y no proyecto por proyecto”, explica uno de sus autores, Héctor Angarita, investigador del Instituto de Ambiente de Estocolmo. “Dejemos de ver esto a escala de los proyectos individuales, que es lo que generalmente hacemos en el contexto institucional actual de Colombia”, dice y sugiere tener en cuenta consideraciones ambientales y sociales del sistema hidrológico integral porque “en la actualidad, hay lugares que están muy afectados”.

Un impacto que es evidente y evalúa el artículo es la afectación sobre las especies de peces migratorios, por encontrar barreras cuando nadan aguas arriba para cumplir parte de sus ciclos de vida: “Los peces perciben las señales que la dinámica natural de los periodos de aguas bajas, aguas altas y sus transiciones les envían, para iniciar los procesos de migración desde las partes bajas del río hacia aguas arriba y, de esta forma, llegar a sus áreas de desove. Sin embargo, resulta que esas rutas ya prácticamente están colapsando por el bloqueo que significa los muros de las hidroeléctricas”, dice el ecólogo Javier Maldonado, de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana.

Maldonado no solo está preocupado porque, como estudia los peces y es un experto en ellos, los quiere vivos; es que allí, en la Depresión Momposina, se desarrolla una de las principales pesquerías de la cuenca del Magdalena, basada principalmente en especies migratorias, y especies emblemáticas como el bocachico –Prochilodus magdalenae– o el bagre rayado –Pseudoplatystoma magdaleniatum–, sufren las consecuencias de la perturbación al caudal natural de los ríos. La fragmentación incluso puede aumentar el riesgo de extinción de esas especies, como fue demostrado en otro estudio publicado en 2017 por Maldonado y colaboradores. Este es el mejor ejemplo de que aquello que sucede en las zonas bajas depende de eventos que ocurren aguas arriba, a muchos kilómetros de distancia.

Los autores usaron un software para proyectar los efectos potenciales de la expansión de hidroeléctricas en la Depresión Momposina a 2050, que no solamente tiene en cuenta los aspectos ingenieriles sino también factores socioeconómicos y agrícolas. “Habíamos construido un modelo para toda la macrocuenca del Magdalena en la herramienta WEAP (Water Evaluation and Planning System). Lo que hacía falta para representar correctamente los procesos que determinan el movimiento del agua dentro de la cuenca era entender las planicies inundables”, explica Angarita, ingeniero civil con maestría en hidrosistemas y candidato a PhD. Eso significa todo lo que puede alterarse porque el río no solamente depende de la conexión longitudinal de su canal principal, es decir, desde donde nace hasta donde desemboca. “También existe una conectividad lateral”, agrega Maldonado, refiriéndose a todo lo que lo rodea. “E s muy importante porque es la que determina, por ejemplo, la persistencia en el tiempo de todos los sistemas cenagosos, base de la pesca de la cuenca del Magdalena, así como de muchas actividades agrícolas de la cuenca que se desarrollan en las zonas de planicie”.

Si se perturba esa dinámica del agua, es decir, la interdependencia entre el río y sus planicies inundables, el sistema colapsa y su naturaleza muere. “Diseñar las nuevas capacidades de esta herramienta para modelar este componente de intercambio de aguas entre los ríos y las planicies inundables fue una de nuestras innovaciones en esta investigación”, afirma Angarita.

Así, el estudio concluye que en las condiciones actuales ya se han alterado significativamente la macrocuenca y los humedales de la Depresión Momposina: “En particular, la pérdida de conectividad longitudinal de los hábitats de desove de los peces migratorios (-54%) y la disminución del transporte de sedimentos (-39%), mientras el régimen y la variabilidad hidrológica de los humedales se mantienen cerca de las condiciones naturales a una escala temporal mensual”.

Si se aplican las proyecciones a 2050, el escenario puede empeorar. La construcción y operación de hidroeléctricas podría descompensar el ciclo natural de las aguas dulces que recorren nuestro territorio. Abrir las compuertas para que el agua fluya de manera artificial hará que todos los procesos ecológicos naturales que dependían de la dinámica natural de la cuenca se pierdan totalmente, y eso implica pérdida de productividad en especies de interés económico y cultural.

El flujo natural del agua en la cuenca es importante pero también lo es la sedimentación natural de los ríos, que es la que transporta los nutrientes. Esa también se está perdiendo. “Los muros de las represas de las hidroeléctricas no solo tienen efectos en contención del flujo de agua, sino que también atrapan y acumulan los sedimentos que deberían llegar aguas abajo para aportar nutrientes al río y a las planicies de inundación”, explica Maldonado. En consecuencia, disminuyen los peces… y la pesca. Entre otros impactos que genera la ausencia de sedimentos en los ecosistemas aguas abajo, se incluye la transformación del paisaje y hábitats de los ríos a lo largo del tiempo.

Paisaje desde la Hidroeléctrica El Quimbo, en el departamento del Huila.
Paisaje desde la Hidroeléctrica El Quimbo, en el departamento del Huila.


Los científicos proponen

“Los ríos son estructuras jerárquicas y anidadas que están conectados y sobre esa característica particular son muy sensibles a intervenciones puntuales”, explica Angarita. Un solo embalse en el lugar equivocado puede destruir completamente los procesos ecológicos de la cuenca; si se pone en otro lugar, es posible tener el mismo beneficio sin afectar todo el sistema. “La propuesta es que, en la identificación de nuevos proyectos, los impactos a escala de toda la cuenca sean considerados y se evalúen las medidas apropiadas para evitar o minimizar efectivamente sus consecuencias negativas y riesgos sociales y ambientales, a la vez que se obtienen los beneficios de estas obras”.

La bióloga javeriana Juliana Delgado, investigadora de The Nature Conservancy y coautora de la publicación, remató: “Lo que hemos podido analizar con las herramientas y el marco metodológico que TNC ha venido implementando en la cuenca del Magdalena-Cauca con autoridades ambientales nacionales y regionales y otros actores, es que tenemos un rango amplio de oportunidades para tomar mejores decisiones si consideramos los riesgos ambientales y sociales en etapas tempranas de la planificación de proyectos hidroeléctricos. El análisis, con una visión integral y a una escala adecuada, es indispensable para evitar o disminuir riesgos ambientales y sociales en la expansión del sector hidroeléctrico, que de otra forma no son considerados o son subestimados”.

Con lo sucedido recientemente en la represa de Hidroituango, el proyecto hidroeléctrico más grande del país construido en el río Cauca, principal tributario de la cuenca del río Magdalena, “en este momento cobra más importancia demostrar el potencial de este tipo de análisis”, afirma Delgado.

En los escenarios contemplados por los investigadores está Hidroituango porque, continúa, “es parte del ‘estado actual’ de la cuenca, en términos de impactos acumulativos por fragmentación de la red fluvial, con la pérdida del 28,8% de la conectividad original de la red principal de la macrocuenca, la alteración hidrológica del río Cauca y el atrapamiento de sedimentos del 79,2% en este mismo río”.

“Sin embargo”, concluye, “en las evaluaciones que hemos hecho excluyendo este proyecto de la línea base, el rango de opciones para evitar y disminuir impactos acumulativos en la cuenca es mucho mayor”.

En conclusión, no se trata de satanizar las hidroeléctricas sino de reconocer y minimizar los impactos con alternativas viables. Es claro el interés del país en aprovechar los privilegios de su geografía con fines hidroenergéticos, pero también lo es que a nivel mundial existe la tendencia a moverse hacia otras formas de producción de energía menos impactantes, tanto ambiental como socialmente. Tanto así que, por ejemplo, en Europa existe toda una iniciativa de remoción de sus hidroeléctricas. ¿Cuál será el camino que Colombia tomará al respecto?

Amazon Fish, el reto de consolidar la riqueza acuática de la Amazonía

Amazon Fish, el reto de consolidar la riqueza acuática de la Amazonía

Imagine que navega en una canoa por el río Caquetá, que siente humedad porque está a 27 Cº pero eso no le afecta por lo impactante e inmenso del paisaje amazónico. A su izquierda, un mono tití salta de palmera en palmera haciendo que una rana dardo, de color azul, caiga al suelo mientras que a su derecha delfines rosados se mezclan entre el agua con el atardecer de un día soleado. Magnífico, ¿no?

Probablemente esta escena es una de las tantas que se reproducen diariamente en la selva amazónica, el bosque tropical más extenso del mundo y el hogar del 20% de las especies de plantas del planeta. De ahí que sea catalogada una de las siete maravillas naturales por la fundación New 7 Wonders y motivo de estudio del profesor javeriano Javier Maldonado, un apasionado por la exploración de los peces de agua dulce distribuidos en la región neotropical.

Con más de 20 años de experiencia en investigación ictiológica, este doctor en ciencias biológicas se propuso, junto a profesionales de siete países de Latinoamérica y Europa, construir la base de datos más grande y robusta de información sobre biodiversidad de peces de agua dulce en la cuenca del Amazonas. Un reto en términos de envergadura, teniendo en cuenta que la extensión del ‘Pulmón del  mundo’ supera los seis millones de kilómetros cuadrados y conserva aproximadamente el 15% de todas las especies de peces de este tipo.

“Uno de los objetivos que queremos abordar en el proyecto es llenar los vacíos de información a través de expediciones en diferentes partes de la cuenca amazónica. La idea es que todos los datos que colectamos se pongan a disposición para todos los procesos de toma de decisión en términos de recursos hidrobiológicos del Amazonas”, indica Maldonado.

Los investigadores del proyecto, durante una de sus múltiples salidas de campo a la Amazonía.
Los investigadores del proyecto, durante una de sus múltiples salidas de campo a la Amazonía.

El proyecto inició en 2015 luego de que ERANetLac, una asociación birregional en Ciencia, Tecnología e Innovación de la Unión Europea (UE), evaluara y aprobara por un periodo de tres años la iniciativa del colombiano: Amazonian fishes and climate change.

¿El resultado? La creación de uno de los proyectos de colaboración trasnacional más importantes de Suramérica; en esta iniciativa participan, además de Colombia, Brasil, Venezuela, Bolivia, Perú, Ecuador, Francia y Bélgica, países que trabajan en el levantamiento de información sobre los peces de agua dulce de la cuenca del Amazonas. Con esta información será posible, por ejemplo, realizar análisis sobre el efecto en la distribución de las especies de peces tendiendo en cuenta algunos de los escenarios de cambio climático propuestos para 2050 y 2080.

“Con todos los datos que tenemos actualmente, sabemos que, en términos de peces, el territorio menos conocido en toda la cuenca amazónica es el colombiano, así que lo que hacemos es ir a campo para llenar esos vacíos identificados por medio de expediciones a sitios donde nadie ha ido a colectar peces”, señala Maldonado.

¿Quiénes integran el proyecto?

El Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), de Francia; el Museo de Historia Natural y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Perú; el Instituto Real de Ciencias Naturales, de Bélgica; y la Unidad de Ecología y Sistemática (UNESIS), de la Pontificia Universidad Javeriana, en representación de Colombia, conforman el consorcio coordinador del proyecto que, adicionalmente, cuenta con diversas instituciones colaboradoras en Colombia, Brasil, Ecuador y Estados Unidos.

La Pontificia Universidad Javeriana ha recibido varias reuniones del proyecto Amazon Fish.

 

La Pontificia Universidad Javeriana
ha recibido varias reuniones del proyecto Amazon Fish.

Luego de dos años y medio de trabajo, el grupo de Amazon Fish ha registrado alrededor de 2.300 especies de peces a través de la revisión de 14.000 localidades geográficas, 500 referencias bibliográficas, colecciones y bases de datos alrededor del mundo, y también por diferentes expedicionesa varios sectores del Amazonas en Colombia, Brasil y Perú. Según la fundación WWF, una de cada diez especies conocidas en la Tierra vive en el Amazonas.

“Aún queda una tarea enorme con el fin de llenar los vacíos de información persistentes en ríos aún no explorados”, menciona Maldonado, ecólogo y zoológo.

En ese sentido, el pasado jueves 18 de enero el rumbo de Amazon Fish tomó una nueva dirección luego de que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el ministro de Medio Ambiente, Luis Murillo, invitaran al investigador javeriano a Puerto Nariño a firmar un acuerdo de entendimiento con el fin de coordinar esfuerzos para cumplir con esta titánica tarea por un periodo de cinco años. Todo esto, en el marco de la declaración de los Lagos de Tarapoto como nuevo sitio RAMSAR en Colombia.

“Estos proyectos de protección medioambiental no solo nos permiten identificar y proteger las especies de agua dulce en el Amazonas, sino también garantizar un equilibrio en el ecosistema”, indicó Santos durante la firma.

El acuerdo se centró en cuatro puntos específicos: el desarrollo de programas para mejorar las condiciones de los recursos hidrobiológicos de la cuenca Amazónica, la creación de estrategias para el manejo y conservación de peces de agua dulce, la promoción de la investigación a través del programa Amazon Fish y, finalmente, el desarrollo de talleres y espacios de análisis sobre la conservación de la biodiversidad íctica de la Amazonía.

Acompañado de Luis F. Murillo, ministro de Medio Ambiente (izq.), y del presidente Juan Manuel Santos (centro), el profesor Javier Maldonado firmó en Puerto Nariño el acuerdo de entendimiento entre el Gobierno colombiano y las partes que integran el proyecto Amazon Fish.
Acompañado de Luis F. Murillo, ministro de Medio Ambiente (izq.), y del presidente Juan Manuel Santos (centro), el profesor Javier Maldonado firmó en Puerto Nariño el acuerdo de entendimiento entre el Gobierno colombiano y las partes que integran el proyecto Amazon Fish.

En ese sentido, esta firma no solo ratifica que la cuenca del Amazonas contiene la mayor biodiversidad de peces de agua dulce en la tierra y que el conocimiento sobre su distribución es poca, sino que garantiza la consolidación de la información de ambas partes en la base de datos de Amazon Fish para que, así, “el proyecto pueda proveer los datos e información que estamos generando para la toma de decisiones del Ministerio de Ambiente”, de acuerdo con Maldonado.

La Dirección de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos y la Dirección de Gestión Integral del Recurso Hídrico del Ministerio son las instancias encargadas de adoptar las medidas necesarias para asegurar la protección de las especies.

Así que cuando piense en peces ya no serán la trucha, la mojarra o el bagre los que lleguen primero a su mente, sino la gran variedad de especies propias del territorio que, sin saberlo, hacen parte de la riqueza biológica del país, y que con este proyecto serán cada vez más visibles y protegidas.