El Coronavirus también “enferma” al peso colombiano

El Coronavirus también “enferma” al peso colombiano

Recurriendo a los clásColumna-Juan-carlosicos de la economía de los siglos XVIII y XIX, quisiera recordar algunas de las famosas frases económicas que aún nos rigen, entre ellas el reconocido “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar) -escrito por Vincent de Gournay, fisiócrata del siglo XVIII- y aquella mano invisible, que no se refiere a la futbolística de Maradona, sino que representa la autorregulación de los mercados sin intervención alguna –evocada por Adam Smith para señalar la capacidad de ayudar al libre mercado-.

Puede que la mano invisible de Maradona, por allá en el año 1986, tenga mucho de actualidad, en un tiempo en el que aún se necesita del Video Assistant Referee (VAR) en el fútbol para asistir mediante una grabación al árbitro central con el objetivo de determinar si se ha producido alguna infracción o jugada irregular y con el ánimo de no generar injusticias.

Comparativamente, determinar o vaticinar el precio del dólar en estos momentos en que el Coronavirus (COVID-19) entra en nuestras vidas es como jugar a ser el árbitro. Es posible no darse cuenta de situaciones anómalas y por eso es importante retrotraer el video, explicar por qué el peso colombiano frente al dólar perdió valor -devaluó- y enumerar sus causas. Quiero señalar aquí que dejaré de lado “lo técnico”, de corte estadístico y econométrico, para darle paso a “lo fundamental” o de coyuntura; es decir, entender un mundo que funciona como decía Adam Smith, mediante el “libre mercado”, donde “la mano invisible de la economía” influyó en el repunte del precio de la divisa.

Lo difícil en este contexto VUCA (acrónimo usado para describir Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad) es vaticinar cómo se comportará el dólar en el futuro próximo, pues los fundamentales pueden cambiar en cualquier momento.

Al volver al VAR y retrotraer los movimientos del precio del dólar a la fecha en cámara lenta y de cerca, vemos que la pérdida de valor de nuestro peso frente al dólar en lo corrido del año va en 20,29 % mientras que la del año completo (12 meses) suma 26,21 %, de acuerdo con la información del Banco de la República. Gran parte de esta devaluación se debe a varias razones, entre ellas el Coronavirus; el ajuste de tasas del Sistema de la Reserva Federal (conocido como Reserva Federal o informalmente Fed) que es el banco central de los Estados Unidos; la caída de los precios del petróleo -por cuenta de la no colusión entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), liderada por Arabia Saudita y Rusia; e incluso a nivel local -aunque opacado por el virus-; las grabaciones del ‘Ñeñe’ Hernández, lo cual causa inestabilidad, afectando la prima de riesgo de país -entendida como la diferencia en la tasa de interés que a un inversor se le paga al asumir una determinada inversión con una menor fiabilidad económica que otra, o sea como los extranjeros nos ven para invertir en Colombia-.

Sin embargo, contradiciendo las palabras de los fisiócratas, que opinaban que la riqueza de una nación procedía de su capacidad de producción y no de las riquezas acumuladas por el comercio internacional, podríamos observar la posición de los otros jugadores para ver si es solo Colombia quien está en “fuera de lugar”. El VAR permite ver cómo en el resto de economías denominadas emergentes como la nuestra, siguen perdiendo valor (la chilena, argentina y brasileña también están “fuera de lugar”), aun cuando el peso colombiano y mexicano son las monedas más volátiles y golpeadas en esta coyuntura macroeconómica con relación a su cotización frente al dólar.

Por lo tanto, “la mano invisible del mercado” nos sorprendió en “fuera de lugar” a los colombianos y los denominados países emergentes, el dólar se disparó y no fuimos capaces de predecirlo, pues los “fundamentales” arriba mencionados se juntaron rápidamente y la reacción en las bolsas fue muy volátil -cabe recordar que el dólar es un “activo refugio”, en el que en contextos VUCA la gente se refugia-.

Ahora la pregunta del “millón” es: ¿hacia dónde se moverá el dólar? Para responder esta cuestión podemos recurrir al VAR para aprender la lección, sin embargo, ahora debemos pensar a futuro (vaticinar) y reconocer que también es una tarea difícil puesto que actualmente no es evidente que el Banco de la República vaya a actuar con su instrumento de política monetaria, modificando las tasas de intervención, pues una actuación en ese sentido, de subir tasas para revaluar el peso frenaría el ascenso del dólar, pero a costa de ralentizar la economía que de por sí ya está siendo golpeada –y será golpeada más fuerte- por el Coronavirus.

En términos de política fiscal por parte del gobierno, aumentar impuestos no es una opción, le queda la iniciativa de generar gasto público, algo que deberá realizar imperativamente como política para reactivar la economía. Sin embargo, es importante mencionar que no hay muchos recursos debido a la caída de los precios del petróleo. Entonces, la alternativa es la deuda pública que, como se mencionó arriba, con una prima de riesgo en ascenso será cada vez más onerosa esta salida, pero inevitable.

En definitiva, atreverse a decir que el dólar bajará no es una opción en el corto plazo –veremos el ‘VAR’ más adelante-. Mientras los “fundamentales” no cambien de tendencia, el dólar permanecerá en el rango de las últimas semanas, incluso con tendencia alcista, y como sucede en el fútbol, mientras no haya certezas para reanudar los torneos nacionales e internacionales, el dólar no tendrá tendencia a la baja.

Coletilla: En este momento VUCA, les invito a comprar sus víveres en las pequeñas y medianas empresas, pues son ellas las que generan la mayor cantidad de empleo en el país y quienes van a sentir en mayor medida este coletazo económico que vivimos y que se vendrá.

*Juan Carlos Cobo-Gómez (ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0138-7051)

Profesional en Economía de la Universidad de los Andes, con Maestría en Estadística y Econometría de la Universite Paris-Est Creteil Val de Marne (Francia), Master en Dirección Financiera del Centro Universitario Villanueva (España) y Candidato a Doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente es Asistente del Vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana y se ha desempeñado como profesor de fundamentos de macroeconomía en la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, profesor de investigación cuantitativa y contextualización de problemas educativos en la maestría en Educación de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana.

“La ciencia no fracasa”

“La ciencia no fracasa”

El talento y el saber son el verdadero poder. Esta es una de las premisas universales de la academia. ¿Y poder para qué? Para cambiar entornos, impactar positivamente la vida de las personas, trascender. Hoy, la universidad ya no solo es un espacio de enseñanza y aprendizaje como lo fue en sus estertores—, sino también de evolución. Se iza la bandera de la innovación como estandarte del progreso, pero ésta no ocurre de la noche a la mañana, no necesariamente debe ser radical (hay innovaciones graduales y con impacto incremental) y siempre supone evaluar sus consecuencias.  

Desde el 2005, se empezó a gestar el ecosistema innovador de la Universidad Javeriana, y en el 2012 se constituyó formalmente la Dirección de Innovación, que creó y puso en marcha el programa De la Academia al Mercado, un modelo de transferencia del conocimiento que hoy tiene múltiples frutos y es referencia nacional. En él se identifica un resultado de investigación promisorio, se evalúa, se valida, se protege con alguna modalidad de propiedad intelectual y se estructura en un producto o servicio para llevarlo al mercado. Aquí, algunas visiones de su directora sobre este proceso.

Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá).
Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá)

PESQUISA: ¿Por qué para las universidades ha sido difícil vincular la investigación con la sociedad?  

Fanny Almario: Puede haber un grado de dificultad pero también de invisibilidad. En las universidades primero se dio la enseñanza hasta madurarse y después vino la investigación, que ha tenido impacto social. El proceso de apropiación y transferencia de conocimiento no es tan sistemático ni inmediato porque las universidades están hechas para generarlo, no necesariamente comercializarloy para innovar se requieren unas competencias que ahora estamos incentivando y fortaleciendo, como la creatividad, el liderazgo, la resiliencia y el trabajo en equipo. Entre empresa y universidad hay que trabajar colaborativamente 

PESQUISA: ¿Qué hace falta para que se consolide ese engranaje? 

FA: Debe haber interés, confianza y unidades de interfaz que promuevan estas relaciones. En la década de 1990 surgieron los comités universidad-empresa. Hoy, además de entidades tipo cámaras de comercio o agremiaciones como la ANDIConnect Bogotá Región, que ayudan en ese propósito, también hay compañías que se dedican a identificar oportunidades en los distintos ecosistemas. Pero difícilmente esta construcción colectiva se puede dar si no hay una muy buena investigación de base.  El conocimiento no necesariamente es mediáticopero sí debe ser robusto e ir madurando para que no se agote.   

PESQUISA: ¿Qué mecanismos han empleado para atraer a los académicos a la cultura de la innovación? 

FA: Lo primero que hicimos fue encontrarnos con esos profesores que tenían la inquietud de saber cómo su conocimiento le podría servir a alguien y de qué manera se podría utilizar con un valor diferencial. Algunos tocaron nuestra puerta y otros los buscamos cuando advertimos investigaciones, patentes y tecnologías que podían ser atractivas para el mercado. Ellos fueron nuestros primeros promotores de la innovación y, con su espíritu, aunado a casos de éxitos que hallamos dentro de la universidad, empezamos a animar a otros docentes en esa vía. Después, visitamos cada facultad explicando qué estábamos haciendo desde la Dirección de Innovación, por qué era un gana-gana para todos (comunidad no académica, investigador y universidad) y comenzamos a divulgar, a través de congresos de investigación, asistencia a ruedas de innovación con empresas, actividades de promoción y foros, todo el andamiaje de directrices y reglamentaciones construidas para transferir el conocimiento e impulsar el emprendimiento. Trabajamos muy de la mano con la Dirección de Investigación para evaluar proyectos con potencial innovador y con los Comités de Investigación y Ética, a donde llegan los proyectos en ciernes que a mediano y largo plazo pueden tener procesos de transferencia interesantes.  

PESQUISA: ¿Cómo se incuba la innovación para que sea transversal a toda la academia? 

FA: Creando cultura de innovación y emprendimiento. Ese fue nuestro primer reto y aún continúa siéndolo. Para ello dictamos cursos, talleres y hacemos visitas focalizadas a los grupos de investigación. Desde nuestra dirección, identificamos el conocimiento con potencial de ser transferido y determinamos qué modalidad de propiedad intelectual emplear para protegerlo. Así mismo, estructuramos proyectos universidad-empresa y ayudamos a darle valor a una propuesta para que sea atractiva para el mercado, bien sea para licenciarla, venderla, patentarla o crear una nueva empresa basada en el conocimiento académico conocidas spinoff Adicionalmente, incentivamos dos ideas fundamentales: la primera, que la innovación no solo parte de la investigación, también se da en la docencia y el servicio; la segunda, la importancia de desarrollar la innovación social, es decir, crear metodologías y formas de hacer o trabajar con las comunidades, derivadas de una actividad investigativa, y que resultan en procesos de acción social y transferencia y apropiación de conocimiento con gran impacto comunitario.

PESQUISA: ¿De qué manera la Universidad ha desarrollado la innovación social? 

FA: Por su carácter misional, desde hace muchos años la Javeriana ha ejecutado proyectos centrados en aprovechar el conocimiento generado para impactar positivamente a las comunidades, vinculándolas en ese proceso. Organizaciones internas como Prosofi y Vidas Móviles, junto con las Convocatorias San Francisco Javier son, entre otros, espacios para apropiar socialmente el conocimiento en soluciones específicas. Nuestro siguiente paso será articular muchas unidades javerianas que trabajan en ello construir una directriz especialmente sobre innovación social en la que se definan parámetros y metodologías de intervención y medición del impacto de los proyectos.

PESQUISA: ¿La ciencia fracasa? 

FA: Si fracasar es tener un resultado negativo, eso no es fracaso, porque les permite a  otros investigadores advertir que no deben seguir por esa ruta. La ciencia y la investigación te ofrecen muchocaminos para descubrir algo y encontrar soluciones, pero aún basado en criterios científicos se puede llegar, inesperadamente, a una vía cerrada.

PESQUISA: ¿Qué ha sido lo más difícil en la creación de este ecosistema innovador? 

FA: Lo más complejo  como en cualquier proceso de estos es la articulación y definición de roles, es decir, saber quién está haciendo qué y cómo se pueden unir esfuerzos. Otro desafío ha sido aprender a ser muy dinámicos y versátiles para estar a la altura de lo que sucede afuera. Para que la Universidad se inserte al ecosistema de innovación nacional y regional debe tener una capacidad de respuesta acorde con los tiempos y los espacios, y eso lo hemos ido ajustando en estos años.

PESQUISA: ¿Por qué la Universidad ha sido líder en la transferencia de conocimiento? 

FA: Primero, porque ha tenido directivas no solo rectores y vicerrectores, sino otras unidades como la jurídica y financiera conscientes del rol de la academia para hacer viables soluciones, en lo posible articuladas entre varios actores de la comunidad académicaSegundo, porque la Universidad tiene muy claro que la innovación para ella no solo se mide desde el componente productivo, sino también social y la transformación de realidades de los más vulnerables. Tercero, porque se ha mantenido el apoyo continuamente y hemos sido conscientes de que este no es un proceso mediático. Cuarto, porque hemos estimulado las relaciones y el trabajo interdisciplinario consensuado para lograr que las soluciones sean más compactas y completas. Y quinto, porque hemos entendido las potencialidades del talento humano en casa y gozado de una gran materia prima (conocimiento) para trabajar. Pero en el fondo de todo esto subyace un elemento esencial: el espíritu misional de la Universidad, en el que se tiene muy claro la conciencia sobre el otro y la necesidad de buscar mecanismos para mejorar su vida. Ese compromiso social, que está en el ADN de esta alma máter, ha sido una ventaja para consolidar este ecosistema innovador.

PESQUISA: ¿En qué referentes internacionales se han inspirado? 

FA: Tenemos varios referentes porque hemos identificado y conocido sus modelos de gestión del conocimiento, en buena medida gracias al apoyo de InnpulsaEntre las universidades visitadas están Oxford, Utah, Stanford, Católica de Chile, Tec de Monterrey, Hebraica de Jerusalén y Santiago de Compostella.

Impuestos al capital en la era de la robotización

Impuestos al capital en la era de la robotización

 

Por años, economistas de todo el mundo han defendido la idea de que no es necesario ponerle un impuesto al capital. Es decir, si usted es dueño de una empresa, no tendría por qué contribuir monetariamente al Estado por sus activos (maquinarias, instalaciones, materias primas, trabajo, entre otros). Sin embargo, investigaciones recientes sobre el tema, han demostrado que en algunos casos podría ser apropiado, tal y como lo afirmó el profesor Iván Werning, durante su visita con motivo del evento de lanzamiento del programa de doctorado en economía de la Pontificia Universidad Javeriana.

Para comprender este argumento, Werning, quien es reconocido como uno de los economistas jóvenes más influyentes en el escenario mundial, según la revista The Economist, señaló la diferencia entre los conceptos capital y trabajo. Si los impuestos a los ingresos laborales son comunes, ¿por qué debería ser diferente con los derivados del rendimiento del capital? Por un lado, los impuestos a los ingresos juegan un rol redistributivo más directo, lo que ayudaría a mejorar la distribución de los ingresos. Por otro, la acumulación de capital proviene de ahorros e inversiones pasados. Impuestos al capital podrían generar distorsiones indeseadas que afecten negativamente al crecimiento de la economía. En estos argumentos se escudaban los economistas que recomendaban no gravar al capital, pero sí a los ingresos laborales.

Sin embargo, hay razones para reconsiderar este antiguo consenso. Si la consolidación de las firmas más exitosas se debe al esfuerzo y trabajo de los empresarios, entonces el valor de estas empresas proviene del fruto del trabajo y, como tal, debería ser gravado como los demás salarios.

Otro argumento a favor de los impuestos al capital es que, al ser utilizados para evitar que la riqueza de un país termine concentrada en pocas manos, pueden contribuir a que por la vía democrática no ascienda al poder algún gobierno con la bandera de expropiar las grandes fortunas. Esto sería aún peor para los incentivos al ahorro y al emprendimiento.

“La propuesta que estamos escuchando en los países de Latinoamérica es ponerle impuestos a la riqueza, en algunos casos hasta el 6% del patrimonio. Si no tuviéramos ningún impuesto al capital, la desigualdad en la riqueza sería muy grande e incluso crecería en el futuro”, afirmó Werning.

Iván Werning
Iván Werning. Impuestos en tiempos modernos: robots, riqueza y comercio

Impuestos a los robots

Por su parte, la utilización de robots en el proceso productivo de las empresas modernas es una forma de progreso tecnológico al que se enfrentan las economías de hoy. ¿Son bienvenidas estas tecnologías a pesar de realizar las tareas tradicionalmente a cargo de los trabajadores? ¿Deberían ser reguladas? ¿De qué forma? Los resultados de las investigaciones más recientes del profesor Werning son concluyentes en afirmar que las sociedades deberían abrazar las nuevas tecnologías, y que su efecto sobre la distribución del ingreso puede ser contrarrestado con un sistema óptimo de impuestos sobre las empresas que se beneficien de ellas. Argumentos similares pueden ser aplicados a la regulación del comercio internacional frente a la globalización.

Cabe mencionar que la participación de Werning en el lanzamiento del Doctorado en Economía busca incentivar en los candidatos a este programa el poder abordar durante el desarrollo de sus agendas de investigación, este y otros temas de relevancia social. Al respecto, el profesor Werning lamenta la escasez de doctorados en América Latina “…porque hay muchas preguntas de investigación que son particulares a los países, a sus instituciones y a su situación […] Muchas veces se ha dicho que es muy difícil competir con el resto del mundo, pero no hay que quedarse con la idea de que hay que competir en la misma dimensión, en el mismo margen; hay otras dimensiones donde los posgrados locales pueden agregar valor”, concluye.

Para conocer más remas relacionados con el impuesto al capital y la economía colombiana, lo invitamos a visitar los siguientes artículos:

La reforma tributaria que no se vio

¿Cómo va la economía en el contexto global?

Un año con Iván Duque

¿Qué es la clase media en Colombia?

Del salario mínimo y la Ley de Financiamiento

Innovaciones javerianas, soluciones para los empresarios de la región

Innovaciones javerianas, soluciones para los empresarios de la región

El Open Innovation Summit se realiza esta semana por primera vez en Colombia para generar conexiones estratégicas entre empresas, universidades y emprendedores. Cientos de diálogos uno a uno de carácter académico, otros comerciales y unos más inspiradores: todos con el fin último de conocer la oferta de la academia para brindar solución a las necesidades del país. Este encuentro, que se realiza por diferentes lugares del mundo, llegó en 2017 a Colombia y reúne la Quinta Rueda de Innovación y 100 Open Startups para estar al día con las tendencias de innovación empresarial. Tendrá, entre otras actividades, la exhibición de tecnologías de punta, charlas que inspiran, citas con empresas, universidades y emprendimientos emergentes, y la presencia de los 100 mejores emprendedores de la Alianza del Pacífico.

La Pontificia Universidad Javeriana participa con 19 grupos de investigación bajo el liderazgo de la Dirección de Innovación de la Vicerrectoría de Investigación, con una oferta de proyectos que comprende desde alternativas para atender integralmente al adulto mayor hasta una tecnología de punta para mejorar los OLED. Pesquisa Javeriana entrevistó a Fanny Almario, directora de esta oficina, con el propósito de conocer la importancia de este evento y conversar sobre su percepción frente a cómo avanza el ecosistema de la innovación en Colombia.

Pesquisa Javeriana: ¿Cuál es la particularidad del Open Innovation Summit frente a otros espacios de encuentro universidad-empresa?
Fanny Almario: No será solamente el tradicional encuentro uno a uno para conversar sobre necesidades individuales de las empresas, como ocurre en este tipo de eventos, sino que se han establecido tres espacios importantes. El primero es el más familiar, que llamamos citas o rueda de negocios, en el cual empresarios establecen retos y la academia presenta sus capacidades o soluciones a esos desafíos. Cuentan con 20 minutos para plantear una alternativa y, ojalá, dejar la puerta abierta para la construcción de proyectos de consultoría o de Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i). El segundo espacio es Galería de Innovación, una exposición de las tecnologías más representativas y en estado avanzado de transferencia, con el fin de que puedan utilizarse en la solución de requerimientos nacionales e internacionales. El último espacio es una estrategia que ha venido liderando Connect Bogotá que se llama ConnecTechs: allí participa un panel de expertos, quienes escuchan las propuestas tecnológicas universitarias más maduras e identifican posibles aliados estratégicos interesados en adoptarlas.

PJ: ¿Cuáles son las necesidades del sector industrial que han identificado desde la Dirección de Innovación?
FA: La necesidad de tener una visión integral de las problemáticas. Para la empresa es importante encontrar una solución que implique trabajo conjunto de los grupos de investigación; por ejemplo, buscan alternativas que suplan las necesidades de compañía y de comunicación de las personas mayores. Allí, ingeniería podría hacer el software, pero se necesita comprender desde la psicología qué entiende una persona mayor por compañía; también se requiere saber desde la educación cómo podemos enseñarle a utilizar la aplicación en un smartphone, es decir, hay que mirar cómo y dónde se va a instalar esa aplicación y cómo le enseñamos a este público a usar la plataforma. Nos ha llamado la atención que los empresarios de la región busquen adaptar y adoptar tecnologías de la información y soluciones para el manejo logístico que brinden soluciones eficaces y rápidas a sus clientes.

“Para la empresa es importante encontrar una solución que implique trabajo conjunto de los grupos de investigación”.

PJ: Luego de participar en estos eventos, ¿qué queda para la investigación y desarrollo de conocimiento en las universidades?
FA: Yo creo que su importancia radica en varios aspectos. El primero, porque son eventos en los cuales uno siembra. Cuando empezamos estas actividades hace varios años, el público que asistía, tanto los profesores como las empresas, no era amplio porque consideraban que no se daban diálogos constructivos, pero en la medida en que hemos madurado estos espacios encontramos que las empresas están mucho más animadas a participar, definen mejor su necesidad y se comunican con la academia de manera más cualificada. Segundo, permite mostrar lo que se tiene en las universidades en cuanto a capacidades artísticas, científicas y tecnológicas para brindar respuestas a las necesidades locales. Por último, la posibilidad de generar trabajo en red entre grupos de investigación de la Javeriana y entre otras universidades. Sobre este último punto se destaca nuestra universidad, ya que fomentamos el trabajo interdisciplinario y multidisciplinario al presentar a profesores de diferentes áreas del saber en una misma reunión con empresarios para dar una solución integral. Creo fundamental trabajar de manera colaborativa y considerar que todos tenemos que sumar. Si tenemos un proyecto donde a mí me falta una capacidad que tiene la otra universidad, hay que tener la flexibilidad de vincularla y hacer proyectos colaborativos.

PJ: ¿Las ruedas de innovación son un espacio para abrir puertas?
FA: El trabajo fuerte viene después de estos encuentros. Los diálogos en las ruedas entre profesores y empresarios son una posibilidad para que se conozcan mutuamente e identificar posibilidades de resolver necesidades. Luego, comienza la Dirección de Innovación a apoyar a los profesores en el proceso de interlocución, de generación de confianza y respaldo al empresario, enviando el mensaje de que hay una unidad al interior de la Universidad para estructurar un proyecto, negociar cuidando el manejo de propiedad intelectual y buscando beneficios y relaciones de suma cero.

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Profesores javerianos en charla uno a uno durante el Open Innovation Summit 2017. / Foto: Carolina Gómez

PJ: ¿Cuáles son las diferencias entre el ecosistema de innovación nacional y el de otros países? ¿Qué tenemos para aprender en esta relación Universidad-Empresa?
FA: Obviamente las diferencias son abismales. No podemos hacer una comparación frente a países como Estados Unidos o, por ejemplo, la Universidad de Utah, con la que tenemos constante diálogo, que está inserta en un ecosistema de innovación regional muy dinámico y activo. En esa experiencia lo que se evidencia es el rol que puede jugar una universidad para dinamizar este tipo de ecosistemas. La Universidad de Utah hace varios años empezó a construir su ecosistema de innovación con la participación de inversionistas y filántropos que pusieron recursos para refinarlo. Ese tipo de articulación es el que debemos aprender acá, unirnos entre diferentes actores para jalonar nuestro ecosistema. En Colombia existe un caldo de cultivo interesante de tecnologías y soluciones innovadoras, lo que nos falta es hacernos visibles y que los empresarios reconozcan nuestras capacidades.

PJ: ¿Y el Estado cómo participa en esta dinámica del ecosistema de innovación?
FA: Creo que ha habido buenas intenciones, pero hace falta la visión a largo plazo. Me explico mejor: si hablamos de procesos de innovación desde la academia, hay que tener en cuenta que no significa que la investigación se hace en un año y queda lista para llevar un producto al mercado. La innovación requiere procesos investigativos de calidad, rigurosos y dispendiosos que implican una financiación importante desde sus primeras exploraciones. En este punto estamos fallando porque no hay recursos para fortalecer la investigación básica, y allí está la génesis de la tecnología de punta y la innovación real. Si yo produzco un desarrollo tecnológico y no tengo capacidad para mejorarlo con procesos de investigación, difícilmente seguiré aportándole al mercado mejoras para que ese producto sea más competitivo. Colciencias ha creado convocatorias para proseguir en esos procesos de avance tecnológico, desafortunadamente no ha habido continuidad en estas oportunidades de financiación. En algún momento fuimos beneficiados con una de esas convocatorias y nos sirvió bastante para madurar unas tecnologías que sabemos que, el año entrante, estarán en un nivel adecuado para ser aceptadas por una empresa o el mercado.

 “La innovación requiere procesos investigativos de calidad, rigurosos y dispendiosos que implican una financiación importante desde sus primeras exploraciones”.

PJ: Entonces, ¿falta tener una perspectiva de largo aliento?
FA: Estas son actividades de muy largo plazo. Un proceso de investigación, dependiendo la tecnología, puede demorar de dos a diez años y su proceso de trasferencia puede ser igualmente largo. Ahí es donde necesitamos herramientas e instrumentos de financiación que apoyen a los grupos de investigación para lograr ese match entre ciencia y el mercado.

PJ: ¿La innovación tiene sintonía con el posconflicto colombiano? ¿Tiene algo para aportar en este proceso de transición?
FA: Es muy importante porque hay que hacer una claridad: la innovación no son equipos, no son máquinas ni aplica solamente a empresas para hacerlas más competitivas. La innovación impacta en el día a día de cualquier organización, en la forma de hacer las cosas para convertirlas en más efectivas. Entonces, si hablamos de innovación y posconflicto, su rol es muy importante ya que aporta la creatividad y la posibilidad de tener una perspectiva diferente. Si nos basamos en nuestro conocimiento, será mejor moldeada la forma en que brindaremos soluciones para generar nuevos tipos de empresa y alternativas para trabajar con comunidades. Sin duda, esto ayudará al proceso de perdón, paz y reconciliación. Será necesaria una serie de metodologías, de procesos y de formatos que hagan que este tránsito hacia la paz sea mucho más efectivo y eficiente. Hay muchos retos que nos atañen en este momento y donde el conocimiento de las ciencias sociales, aplicados con administración y con tecnología –llámese ingeniería, ciencias u otras áreas del saber–, tiene que trabajar mancomunadamente para dar solución y respuestas a diferentes retos que nos genera este proceso de construcción de paz en el país.

La empresa que se edifica en el trabajador

La empresa que se edifica en el trabajador

El Método Grönholm (España, 2003), obra teatral de Jordi Galcerán, revela una realidad empresarial convulsionada en donde se crea un cruel y particular proceso de selección de personal para ejecutivos de una multinacional. Se trata de un juego de poder en el que participan cuatro finalistas para obtener un alto cargo financiero. Estos son ubicados al mismo tiempo en una sala a puerta cerrada, mientras esperan ser entrevistados. Lo curioso es que no aparece ningún entrevistador y son ellos mismos quienes se van “eliminando,” debido a la convivencia que deben soportar, como si se tratara de un reality show.

Ambiciosos y desproporcionados, los candidatos, al tener que tolerar pruebas de evaluación y al sentirse observados por supuestas cámaras o por pensar que entre ellos hay un psicólogo oculto que los analiza, terminan por dejar al descubierto sus verdaderas personalidades; entonces, emergen sus seres reales: aparece el ambicioso, la insegura, el competitivo y el falso emprendedor.

La obra constituye una metáfora de las relaciones de poder del mundo empresarial contemporáneo. Por un lado, un aspirante a empleado se disfraza de un sujeto que no es él mismo para conseguir un empleo: miente, exagera sobre su trayectoria, es amigable con sus compañeros, pero cuando se siente parte de un experimento tiene que dejar a un lado su disfraz; en términos psicológicos, se ve obligado a revelar su verdadero yo.
Por otra parte, la organización resulta ser una empresa desmedida y autoritaria que, amparada en su poder, realiza pruebas mezquinas de límites insospechados, atropellando deliberadamente la integridad de sus posibles trabajadores.

La obra deja varias cuestiones a resolver: ¿cuáles son los límites que un trabajador está dispuesto a cruzar a la hora de ser seleccionado para un trabajo? y ¿cuáles, también, son los límites de la empresa a la hora de escoger a su personal? Preguntas de trasfondo, que del arte se trasladan a la academia para tratar de hallar respuestas.

Intentos de clasificación

Gracias al interés por analizar y comprender el mundo organizacional colombiano que ha estado presente durante más de quince años en la Facultad de Psicología de la Universidad Javeriana, un grupo de investigadores decidió estudiar la subjetividad laboral de los trabajadores, mediante el análisis del área de recursos humanos de una empresa de servicios.

Para aproximarse a las prácticas y discursos empresariales, la Vicerrectoría Académica apoyó el proyecto Construcción del sujeto trabajador a partir de los discursos que circulan en las áreas de gestión humana; el equipo de investigación estuvo conformado por un grupo de estudiantes de noveno y décimo semestre y por los profesores Fanny Teresa Mantilla, Ricardo Valencia, Claudia García y Luz Mery Carvajal.

Durante seis meses, los investigadores hicieron un ejercicio etnográfico y para su interpretación se acudió a la propuesta de Análisis del Discurso de Potter y Wetherell (1996), cuyo planteamiento está sujeto a la calidad del análisis de las interpretaciones particulares, que a su vez dependen de la observación del material, de la capacidad del investigador para vislumbrar alternativas y de la calidad del texto presentado. Este planteamiento se centra en los repertorios interpretativos, los cuales no son más que versiones que circulan socialmente y dan cuenta de la forma como los sujetos se construyen y, así mismo, crean su propia versión del mundo.

Luz Mery Carvajal, comunicadora social

con amplia experiencia en el área organizacional, explica que las prácticas organizacionales han estado dirigidas por la pregunta de cómo lograr mayor eficiencia y productividad en los trabajadores, desconociendo preguntas como por qué y para qué trabajamos; es decir, preguntas por el sentido y por la funcionalidad que juegan ciertos conocimientos psicológicos en la construcción del sujeto dentro de las organizaciones. Guiados por este procedimiento, se evidenció cómo las prácticas del área de recursos humanos están sustentadas en un saber psicológico, desarrollando una serie de actividades como la selección, el bienestar y la capacitación, con el fin de incrementar la productividad del trabajador. A través de dichas actividades se buscó alinear los intereses de los trabajadores, sus afectos y deseos de autorrealización y de mayor conocimiento, con los intereses de la empresa para que el personal estuviera mejor capacitado y rindiera más en su trabajo.

La investigación encontró que el trabajador se edifica acorde con los valores que la empresa promueve. Por esa razón, la organización puede alcanzar una cultura fuerte y estable si sus empleados logran incorporar los valores empresariales, lo que se convertiría en garantía del éxito corporativo.

Con esa premisa teórica, los investigadores estudiaron los procesos de capacitación, selección, evaluación de desempeño, promoción y remuneración, que estaban a cargo del área de recursos humanos, todo, para examinar el papel de la psicología dentro de la organización.

Deducciones de las dinámicas laborales

Como resultado del estudio, las investigadoras categorizaron las entrevistas en distintas matrices de sentido e identificaron tres repertorios interpretativos significantes que ayudaban a entender la dinámica de las relaciones laborales dentro de la organización: la empresa te cambia tu forma de ser, el trabajo como medio de progreso y autorrealización y el sujeto como trabajador flexible.

Desde estas tres aristas se pudo concluir que por medio de los saberes de la psicología organizacional y desde la gerencia de recursos humanos de cualquier empresa se construyen trabajadores autónomos, responsables, flexibles, comprometidos y competentes. Ese moldeamiento se efectiviza con los valores empresariales que la organización proponga desde su filosofía; así pues, si el trabajador incorpora la visión y la misión de su empresa es altamente probable que su comportamiento no desentone con la estrategia organizacional. En palabras de Carvajal: “los trabajadores tienen unas condiciones particulares, pues toda la responsabilidad está centrada en un ´individuo´ que tiene que estar flexibilizado casi 24 horas al día, dedicado a la empresa, pero, además, debe ser alegre, divertido, sin problemas y responsable de su seguridad social”.
La investigación también concluyó que para asegurar el sentido de pertenencia del trabajador hacia su empresa, la organización debe garantizar el compromiso y la competencia por medio de prácticas destinadas a la selección, capacitación y evaluación de los trabajadores y así asegurarse de que sus empleados le son benéficos.

Entonces, por medio de las prácticas de recursos humanos el trabajador moldea su comportamiento mediante la disciplina, pero también mediante la seducción; pues el vínculo afectivo hacia su labor y hacia su empresa garantiza sus competencias con las de la organización, lo que permite entender aquello que decía Mark Twain: “Si respetas la importancia de tu trabajo, éste, probablemente, te devolverá el favor”.

La investigación arrojó nuevas preguntas: ¿Era posible conocer alternativas de resistencia desde la psicología organizacional, teniendo en cuenta su papel político? ¿Cuáles serían los efectos que los discursos y las prácticas tendrían en la producción de trabajadores que se asemejaban a la manera de operar de sus organizaciones?

Como respuestas a esas cuestiones concluyeron que es preciso reconocer la psicología organizacional como política, pues si bien ha sido un dispositivo que ha contribuido a la producción de la realidad vigente –en la que los trabajadores son concebidos como recursos necesarios para la reproducción del capital– también es cierto que se necesita una psicología reflexiva que ayude a desnaturalizar realidades, que diversas ciencias han contribuido a producir.

Teniendo en cuenta este panorama, se hace necesaria una reflexión que genere prácticas discursivas que, a la vez, posibiliten nuevos campos de sentido. De esta manera, si las empresas optan por adelantar procesos de selección de personal, como los de El método Grönholm, por lo menos la psicología organizacional contribuiría a un mejor manejo de la lucha que se libra al momento de optar por un trabajo, dado que hay realidades incambiables como esta: la de los países capitalistas, envueltos en mundos globalizados.


Para leer más…
Carvajal Marín, L. M., Ulloa Ulloa, I., Morales Silva, M. (2007). “La utilización de pruebas psicométricas: ¿un absurdo en una EST?” Universitas Psychologica, 6 (1), 79-87. Disponible en: https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/revPsycho/article/view/96/26.  Recuperado en 14/02/2011.
+García Álvarez, C., Carvajal Marín, L. M. (2007). “Tecnologías empresariales del yo: la construcción de sujetos laborales en el contexto del trabajo inmaterial”. Universitas Psychologica, 6 (1), 49-58. Disponible en:://revistas.javeriana.edu.co/index.php/revPsycho/article/view/93/20. Recuperado en 14/02/2011.
 

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