Plantas nativas subutilizadas de Colombia: ¿de qué nos hablan?

Plantas nativas subutilizadas de Colombia: ¿de qué nos hablan?

Debo decirles que este artículo planeé escribirlo antes de que empezara la crisis del coronavirus, pero debido al impacto de la situación y las cargas de estudio y laborales lo había ido aplazando. Sin embargo, a pesar de esto, este tema se volvió aún más pertinente porque esta situación nos ha pedido a gritos que nos concienticemos sobre cómo vivimos nuestro día a día.

Para este artículo entrevisté al PhD Néstor García, biólogo y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana. Él aclara que plantas subutilizadas se refieren a aquellas que “no son usadas en todo su potencial” ya que pueden tener excelentes cualidades nutricionales que han sido investigadas, pero a pesar de esto no tienen una importancia económica y social tan alta, es decir, no se consumen en elevadas proporciones. Así mismo, señala que este concepto es aplicado más en el contexto social y económico, no biológico, e incluso se le critica debido a que se consideran subutilizadas  solo para ciertas regiones, ya que en donde se producen son altamente consumidas por las comunidades locales.

Además, aclaramos la definición de plantas nativas, que se refiere a aquellas  que son originarias de un territorio en el cual crecen y se han desarrollado de forma silvestre y natural.

Cuando le pregunté acerca de algunas de las plantas nativas subutilizadas en Colombia, el profesor García señala que una de las más famosas es el chontaduro, ya que tiene cualidades nutricionales importantes pero no tiene una importancia económica consecuente con su potencial, pues se consume principalmente de forma local. Otras plantas mencionadas son los tubérculos andinos tales como los cubios, las ibias, las chuguas, que a pesar de presentarse estudios sobre sus características nutricionales, no generan un alto impacto en la economía como la papa, por ejemplo.

Consideramos importante que se realice la divulgación, promoción del conocimiento y cualidades de estas plantas, ya que representan un potencial para enfrentar problemas nutricionales y además, ya están adaptadas a los sistemas locales y hacen parte de su producción. Incluso pueden fortalecer los sistemas productivos de las comunidades que las producen.

Como colombianos nos debemos interesar en conocer los productos de plantas que son nativas de nuestro país y que tienen alto potencial nutricional. Así como nos indica García, sería ideal diversificar nuestra alimentación, visitar mercados locales, darnos la oportunidad de conocer otros sabores, volver a nuestras regiones y conocerlas.

También debemos preguntarnos sobre el apoyo que damos a los comercios locales o si gran cantidad de lo que consumimos son productos importados, a pesar de que algunos de ellos también se producen en nuestro país. Hacernos estos cuestionamientos es importante debido a que así podemos apoyar las comunidades y los negocios locales y conocemos más de la cultura e importancia de la biodiversidad de nuestro país. Señalamos que el cultivo y consumo de las plantas subutilizadas no es el único que se debe promover, pero sí nos abre a un mundo que muchos no conocemos y que podríamos explorar.

Y tú, ¿sabes de productos de plantas nativas que pocos conozcan y que podrías dar a conocer a tus amigos y familiares?

El Coronavirus también “enferma” al peso colombiano

El Coronavirus también “enferma” al peso colombiano

Recurriendo a los clásColumna-Juan-carlosicos de la economía de los siglos XVIII y XIX, quisiera recordar algunas de las famosas frases económicas que aún nos rigen, entre ellas el reconocido “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar) -escrito por Vincent de Gournay, fisiócrata del siglo XVIII- y aquella mano invisible, que no se refiere a la futbolística de Maradona, sino que representa la autorregulación de los mercados sin intervención alguna –evocada por Adam Smith para señalar la capacidad de ayudar al libre mercado-.

Puede que la mano invisible de Maradona, por allá en el año 1986, tenga mucho de actualidad, en un tiempo en el que aún se necesita del Video Assistant Referee (VAR) en el fútbol para asistir mediante una grabación al árbitro central con el objetivo de determinar si se ha producido alguna infracción o jugada irregular y con el ánimo de no generar injusticias.

Comparativamente, determinar o vaticinar el precio del dólar en estos momentos en que el Coronavirus (COVID-19) entra en nuestras vidas es como jugar a ser el árbitro. Es posible no darse cuenta de situaciones anómalas y por eso es importante retrotraer el video, explicar por qué el peso colombiano frente al dólar perdió valor -devaluó- y enumerar sus causas. Quiero señalar aquí que dejaré de lado “lo técnico”, de corte estadístico y econométrico, para darle paso a “lo fundamental” o de coyuntura; es decir, entender un mundo que funciona como decía Adam Smith, mediante el “libre mercado”, donde “la mano invisible de la economía” influyó en el repunte del precio de la divisa.

Lo difícil en este contexto VUCA (acrónimo usado para describir Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad) es vaticinar cómo se comportará el dólar en el futuro próximo, pues los fundamentales pueden cambiar en cualquier momento.

Al volver al VAR y retrotraer los movimientos del precio del dólar a la fecha en cámara lenta y de cerca, vemos que la pérdida de valor de nuestro peso frente al dólar en lo corrido del año va en 20,29 % mientras que la del año completo (12 meses) suma 26,21 %, de acuerdo con la información del Banco de la República. Gran parte de esta devaluación se debe a varias razones, entre ellas el Coronavirus; el ajuste de tasas del Sistema de la Reserva Federal (conocido como Reserva Federal o informalmente Fed) que es el banco central de los Estados Unidos; la caída de los precios del petróleo -por cuenta de la no colusión entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), liderada por Arabia Saudita y Rusia; e incluso a nivel local -aunque opacado por el virus-; las grabaciones del ‘Ñeñe’ Hernández, lo cual causa inestabilidad, afectando la prima de riesgo de país -entendida como la diferencia en la tasa de interés que a un inversor se le paga al asumir una determinada inversión con una menor fiabilidad económica que otra, o sea como los extranjeros nos ven para invertir en Colombia-.

Sin embargo, contradiciendo las palabras de los fisiócratas, que opinaban que la riqueza de una nación procedía de su capacidad de producción y no de las riquezas acumuladas por el comercio internacional, podríamos observar la posición de los otros jugadores para ver si es solo Colombia quien está en “fuera de lugar”. El VAR permite ver cómo en el resto de economías denominadas emergentes como la nuestra, siguen perdiendo valor (la chilena, argentina y brasileña también están “fuera de lugar”), aun cuando el peso colombiano y mexicano son las monedas más volátiles y golpeadas en esta coyuntura macroeconómica con relación a su cotización frente al dólar.

Por lo tanto, “la mano invisible del mercado” nos sorprendió en “fuera de lugar” a los colombianos y los denominados países emergentes, el dólar se disparó y no fuimos capaces de predecirlo, pues los “fundamentales” arriba mencionados se juntaron rápidamente y la reacción en las bolsas fue muy volátil -cabe recordar que el dólar es un “activo refugio”, en el que en contextos VUCA la gente se refugia-.

Ahora la pregunta del “millón” es: ¿hacia dónde se moverá el dólar? Para responder esta cuestión podemos recurrir al VAR para aprender la lección, sin embargo, ahora debemos pensar a futuro (vaticinar) y reconocer que también es una tarea difícil puesto que actualmente no es evidente que el Banco de la República vaya a actuar con su instrumento de política monetaria, modificando las tasas de intervención, pues una actuación en ese sentido, de subir tasas para revaluar el peso frenaría el ascenso del dólar, pero a costa de ralentizar la economía que de por sí ya está siendo golpeada –y será golpeada más fuerte- por el Coronavirus.

En términos de política fiscal por parte del gobierno, aumentar impuestos no es una opción, le queda la iniciativa de generar gasto público, algo que deberá realizar imperativamente como política para reactivar la economía. Sin embargo, es importante mencionar que no hay muchos recursos debido a la caída de los precios del petróleo. Entonces, la alternativa es la deuda pública que, como se mencionó arriba, con una prima de riesgo en ascenso será cada vez más onerosa esta salida, pero inevitable.

En definitiva, atreverse a decir que el dólar bajará no es una opción en el corto plazo –veremos el ‘VAR’ más adelante-. Mientras los “fundamentales” no cambien de tendencia, el dólar permanecerá en el rango de las últimas semanas, incluso con tendencia alcista, y como sucede en el fútbol, mientras no haya certezas para reanudar los torneos nacionales e internacionales, el dólar no tendrá tendencia a la baja.

Coletilla: En este momento VUCA, les invito a comprar sus víveres en las pequeñas y medianas empresas, pues son ellas las que generan la mayor cantidad de empleo en el país y quienes van a sentir en mayor medida este coletazo económico que vivimos y que se vendrá.

*Juan Carlos Cobo-Gómez (ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0138-7051)

Profesional en Economía de la Universidad de los Andes, con Maestría en Estadística y Econometría de la Universite Paris-Est Creteil Val de Marne (Francia), Master en Dirección Financiera del Centro Universitario Villanueva (España) y Candidato a Doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente es Asistente del Vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana y se ha desempeñado como profesor de fundamentos de macroeconomía en la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, profesor de investigación cuantitativa y contextualización de problemas educativos en la maestría en Educación de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana.

El año de los libros universitarios

El año de los libros universitarios

El inicio del año suele convertirse para las editoriales universitarias colombianas en un momento clave, cuando deben tomarse decisiones fundamentales: sobre títulos, sobre espacios físicos, sobre inventarios, sobre lanzamientos, pero especialmente sobre su presencia en la Feria del Libro de Bogotá (FILBO), una de las principales ventanas de exhibición de su trabajo.

No ha sido la excepción para la Editorial Javeriana, que en este 2019, año del bicentenario de la Independencia y en el que, precisamente, Colombia es el país homenajeado, se ha preparado desde hace meses para concretar su presencia en el segundo piso del pabellón tres de Corferias.

Allí tendrá asiento junto a los sellos de otras universidades, públicas y privadas, en un espacio que puede representar el 25% de las ventas conjuntas. No es de extrañar que, solo en ese pabellón, y durante los días de feria (del 25 de abril al 6 de mayo), se presenten al público entre 1.000 y 1.200 títulos nuevos.

“Para un editor universitario, la FILBO es el proyecto fundamental del año”, explica Nicolás Morales, director de la Editorial Javeriana, que en esta edición cumplirá 21 años de presencia en la feria. Pesquisa Javeriana habló con él sobre las novedades del sello javeriano, la conexión con los lectores que no necesariamente buscan títulos académicos y el papel que juegan las editoriales universitarias en el actual mercado del libro colombiano.