Nueva ruta para la ciencia colombiana

Nueva ruta para la ciencia colombiana

Con la entrega de un documento de recomendaciones para el desarrollo de la educación, la ciencia y la tecnología durante los próximos 20 años y la firma del Decreto 2226 que establece la estructura orgánica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colombia inicia un nuevo recorrido por el sendero que la debe llevar, de acuerdo con palabras expresadas por el propio presidente de la República, Iván Duque, a ser “la más importante potencia científica de América Latina y el Caribe”.

Luego de 10 meses de trabajo por parte de más de 40 comisionados nacionales e internacionales, y teniendo en cuenta que un muy bajo porcentaje de las recomendaciones de la pasada Misión (1994) se llevó a cabo, la actual Misión de Sabios espera que no solo este gobierno inicie su implementación, sino que tenga continuidad en los siguientes mandatos.

Dicha labor se concibe desde el comienzo como un camino que debe recorrer el país frente a los desafíos que le impone ser parte de la OCDE, lograr mejores resultados en la educación de las futuras generaciones –reto que se vuelve más apremiante con los recientes resultados de las pruebas PISA en las que a Colombia le fue mal–, las decisiones y los compromisos frente al cambio climático, entre otros. Y esa es una tarea que no se consigue en el corto plazo.

“Es la primera vez que un gobierno se compromete con metas de inversión, con seguimiento anual y con continuar la Misión”, dijo a Pesquisa Javeriana el físico y presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, Eduardo Posada, quien ha participado en las dos misiones. “Las dos experiencias han sido excepcionales y espero que las propuestas se concreten y que de verdad Colombia cambie”.

¿Qué le dijeron los sabios al país?

A pesar de que los miembros de la Misión se dividieron en ocho grupos desde el comienzo, en los últimos meses conciliaron sus conclusiones y definieron tres grandes retos para el país:

Colombia Bio_Diversa: propone identificar, conocer, documentar y aprovechar la diversidad cultural y natural del país para impulsar la bioeconomía y la economía creativa.

Colombia productiva y sostenible: busca modificar la estructura productiva del país hacia industrias y servicios con contenido tecnológico alto, empresas de economía circular con máximo aprovechamiento de residuos y con sostenibilidad ambiental.

Colombia equitativa: busca garantizar una distribución equitativa de los frutos del esfuerzo nacional, garantizando el acceso a educación, salud y servicios básicos.

Relación entre los retos de la Misión

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Fuente: Misión de Sabios

En la proclama, leída por el coordinador de coordinadores de la Misión y exdirector de Colciencias, Clemente Forero, se hace énfasis en la importancia de fortalecer las opciones de educación para la sociedad colombiana: “La misión propone como primera gran tarea de nuestra sociedad que el Estado, las familias, las empresas grandes y pequeñas, nuestros maestros y nosotros los investigadores permanezcamos vigilantes para que todos los niños y niñas desde el momento de su concepción hasta los 5 años accedan a una educación diseñada para ellos con nutrición adecuada, acceso a la salud, afecto, respeto y atención”.

Los comisionados entregaron al presidente Iván Duque y a la vicepresidente Marta Lucía Ramírez un documento de 277 páginas con las propuestas de una política de Estado para la investigación y la innovación, así como las propuestas para cada uno de los retos. Entre ellas, “que las regiones destinen el 25% de las regalías a la educación de la primera infancia, la creación de centros regionales de innovación y el impulso a la investigación y a las redes de centros comunitarios de innovación en sus regiones”.

“Hoy, los miembros de la Misión de Sabios estamos proponiéndole al presidente Duque, al gobierno nacional, que en representación de la nación entera, dé los pasos definitivos hacia la ruta que nos llevará a la Colombia del conocimiento, para que ese sea el legado que le dejemos a la próxima generación”, finalizó Forero en su intervención.

La esperanza de que las propuestas no se queden en el papel se fortalece con el anuncio del presidente Duque para que todos los diciembres de su mandato se reúnan los comisionados para hacer una evaluación sobre los avances de sus recomendaciones.

Colciencias y Ministerio de Ciencia: ¿Un simple cambio de nombre?

El Presidente de la República aprovechó la ocasión para firmar el Decreto 2226 de 2019 que reglamenta la estructura orgánica del nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, una propuesta que se materializa más de diez años después de haber sido liderada por la propia vicepresidente actual Marta Lucía Ramírez, entonces senadora de la República junto al representante a la Cámara, Jaime Restrepo Cuartas.

El senador Iván Darío Agudelo tomó las banderas y asumió el liderazgo de la iniciativa desde hace un par de años. Conjuntamente con los miembros de la comunidad científica buscaron crear este ministerio sin que desapareciera Colciencias, pero finalmente esta entidad, que cumplió 51 años en 2019, se convierte en Ministerio.

“No es simplemente un cambio de nombre”, le dijo Agudelo a Pesquisa Javeriana. “Hemos venido construyendo un sistema, una nueva narrativa de país; ese acumulado histórico de Colciencias jugará un papel importante en la proyección y el desarrollo del nuevo Ministerio”.

El nuevo organismo tendrá dos viceministerios: Conocimiento, Innovación y Productividad; y Talento y Apropiación Social del Conocimiento. Solo hasta el 24 de enero de 2020 cuando nacerá formalmente el Ministerio, con un presupuesto de $393 mil millones aprobado por el Congreso, se sabrá quién será la persona a cargo de esta responsabilidad.

El botánico que aboga por la ciencia a todo nivel

El botánico que aboga por la ciencia a todo nivel

Además de ser botánico y desempeñarse como presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ACCEFYN), Enrique Forero González es, a la vez, el más solidario con la clase política y con la comunidad científica del país, y el más crítico cuando se trata de aportar en las discusiones y enderezar el camino que recorren la ciencia, la tecnología y la innovación colombianas.

Solidario porque, como presidente de la Academia desde 2013 y reelegido dos veces por sus colegas, ha logrado una mayor visibilidad del quehacer científico, ha empoderado a la Red Colombiana de Mujeres Científicas y a los jóvenes que ya llevan un primer recorrido en la investigación científica, ha fortalecido los capítulos regionales de la Academia, forma parte de diversas entidades internacionales de ciencia donde representa a Colombia y promueve proyectos que dejan huella en el país, como las actividades realizadas sobre Alexander von Humboldt y Francisco José de Caldas, por mencionar solo algunas de sus gestiones como dirigente gremial.

Y crítico porque ha logrado posicionar a la Academia como un fuerte interlocutor en los temas de política científica, en un año en el que se aprueba la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, se discute su estructura, se lanza la Misión Internacional de Sabios, existe la oportunidad de proponer y debatir una política científica de Estado —no de gobierno— y se revisan temas financieros para el sector de la investigación y la innovación científica.

Se le han escuchado frases como “Colciencias perdió el norte: hace muchas cosas y la idea es que se concentre en lo que sabe hacer bien, que es financiar la investigación”, refiriéndose al papel de esta entidad en el marco de una nueva institucionalidad que incluye al Ministerio de CTI. En un documento que publicó en 2016, luego de referirse a la importancia de la ciencia básica para la investigación en salud, en ambiente, en temas energéticos, gestión del riesgo y educación, remató: “En este contexto, aunque constantemente se dictan normas, parecen escritas para detener el desarrollo científico del país”.

Sus críticas son escuchadas: es un invitado de primera fila por el mismo Colciencias, por el Congreso de la República, incluso por la propia Casa de Nariño, en tanto lleva la vocería de la comunidad científica colombiana y sabe que este es el año. Ahora o nunca.


¿Quién es Enrique Forero? Una mirada rápida

Se graduó como botánico en la Universidad Nacional de Colombia e hizo su doctorado en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, becado por el Jardín Botánico de esa ciudad, donde tuvo como maestro al botánico Ghillean T. Prance.

“Yo hice el primer estudio florístico del Bosque de las Mercedes, que queda dentro de la reserva Van der Hammen, entre 1963 y 1965”, dice, recordando la que sería la primera de muchas pesquisas que ha adelantado en su vida porque luego lideró la investigación florística del Chocó, entre 1973 y 1982. Por aquellos años también sistematizó el Herbario Nacional Colombiano y más tarde sería uno de los fundadores de la maestría en sistemática para el área de taxonomía animal y vegetal de su alma mater.

Su ‘niña consentida’, además de su hija Sandra —y ahora sus dos nietos—, ha sido la familia de las leguminosas, “porque ahí están los fríjoles, las habas y las arvejas, así que tienen una gran importancia económica, pero además porque es una de las familias más ricas en especies del mundo y en Colombia están muy bien representadas en todos los climas”, afirma.

Su curiosidad por esta familia de plantas lo llevó a formular su pregunta de investigación, que realmente fueron muchas, entre ellas: ¿qué hay en Colombia? ¿Dónde están? ¿Cómo se llaman en términos científicos y nombres comunes? ¿Para qué sirven? ¿Cómo se clasifican? ¿Cómo lucen? ¿Cómo se pueden reconocer en el campo? Y si bien no ha descrito especies nuevas de leguminosas, —aunque sí de otras familias—, 25 plantas llevan su nombre, como un homenaje que le han hecho profesores y estudiantes. El mismo Prance le dedicó una planta del Chocó que bautizó Dichapetalum foreroi.

Y entre ellas, la Calliandra o carbonero, esos pequeños árboles que producen una flor que parece una explosión de destellos rojos y se asemeja a los pomos con que las mujeres dan color a sus mejillas, ha sido su objeto de estudio. “Me dediqué a las mimosoideas en general y a Calliandra en particular, viajé por la región andina y los llanos coleccionando calliandras y publiqué varios artículos; me convertí en el especialista de las mimosoideas colombianas”.


Ciencia, ¿para quién? ¿Y para qué?

Forero inaugura hoy el XV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana con la conferencia ‘Ciencia, ¿para quién?, ¿y para qué?’. Como adelanto, responde:

¿Para qué? “El conocimiento se necesita. Tenemos que incrementar el conocimiento de la naturaleza que nos rodea y entenderla mejor; el científico trabaja basado en la curiosidad y cada uno de nosotros escoge una partecita de esa naturaleza para entenderla mejor”. Aclara que está hablando de todas las disciplinas: “Estamos en una campaña mundial para romper las barreras entre las ciencias sociales y humanas y la ciencias naturales”.

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¿Y para quién? “Para todo el mundo, para la sociedad. A nosotros nos mata esta cosa de que tenemos que ser innovadores y competitivos, ¿cómo puede serlo uno si no ha estudiado las cosas y no las entiende? Hay muchos proyectos que tienen un impacto en la sociedad directa y muy rápidamente —de cinco a 10 años—, pero de nuevo: ciencia para la sociedad que se beneficia con todo ese nuevo conocimiento”.

Esto es solo un abrebocas porque su participación profundizará en estas respuestas. Forero destaca la investigación javeriana porque muchos de sus científicos han logrado pasar de la investigación básica a la aplicación en la sociedad. Hablará del Ministerio e insistirá en que la articulación del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación es fundamental en la estructura ministerial. “Si el Ministerio no entiende que su labor es articular lo que está pasando en ciencia en el país, no vamos a ninguna parte. Les hemos insistido y lo repetimos en todas las reuniones a las que nos convocan”.

Forero y sus académicos hacen propuestas desde sus vivencias y se asesoran de expertos nacionales e internacionales con el fin de formular las mejores ideas para la toma de decisiones que garanticen un mejor futuro para Colombia.

 


La conferencia inaugural de Enrique Forero en el XV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana se realizará hoy, miércoles 11 de septiembre a las 8:00 a.m. en el auditorio Alfonso Quintana, S.J., del Edificio Jorge Hoyos, S. J. Usted puede seguirla por streaming a través de nuestro perfil en Facebook.

Momento histórico de la ciencia que requiere decisión política

Momento histórico de la ciencia que requiere decisión política

La ciencia atraviesa un momento histórico en el país. Se unieron dos hitos que sitúan el nuevo conocimiento científico en el primer nivel de las preocupaciones de Estado y, espero, como hoja de ruta para nuestro desarrollo económico, ambiental y social. Me refiero a la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, con la Ley 1951 de 2019, y a la conformación de la Misión Internacional de Sabios, que en su reunión de junio volvió sobre los requerimientos básicos: una educación de calidad desde la primera infancia, la inversión en investigación y desarrollo, y el fortalecimiento de una ciudadanía crítica e innovadora.

Estas apuestas conllevan desafíos de mayor envergadura, especialmente en un país que resuelve sus desbordados afanes de manera reactiva. Además, le otorgan a la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI) la importancia que tiene para brindar soluciones creativas y de largo aliento. Ambos eventos son de aplaudir e invito a no desfallecer en el intento histórico por encontrar en el conocimiento científico el complemento para una visión integral de reconstrucción de país.

El solo hecho de que la CTI haya escalado al primer nivel del Gobierno nacional con un espacio en el Consejo de Ministros es la oportunidad tanto para incidir tanto en la agenda de país como para facilitar la articulación de actores de la academia, la política, la economía y la sociedad. Además, permitirá aportar una perspectiva crítica e informada, alimentada por la evidencia científica.

En Iberoamérica, países como España, Brasil, Costa Rica, Chile, Argentina y Cuba han contado con carteras similares al Ministerio de Ciencia y Tecnología, otros lo han conjugado con educación o productividad. Unas naciones más han ubicado la CTI en viceministerios, consejos u órganos consultivos de las presidencias. No existe un único camino ni una fórmula infalible para replicar o apropiar en nuestro contexto. Sin embargo, se deben tener en cuenta factores significativos para que esta oportunidad de carácter histórico –enfatizo– no se pierda en el universo de los buenos deseos ni se diluya entre las urgencias nacionales.

El presupuesto es un factor que genera incertidumbre. La misma ley indica que no habrá recursos adicionales a los que tiene actualmente Colciencias. Justamente la Misión de Sabios reflexionó sobre este particular: es inadmisible que en Colombia se siga invirtiendo menos del 1% del PIB en CTI.

Además, desde la academia existe temor ante el cambio nominal de Colciencias a ministerio, ya que implicaría desconocer funciones complementarias de ambas instancias. Mientras que el ministerio tendría la responsabilidad de la discusión en política pública y estratégica de la ciencia, así como la articulación con otros sectores, Colciencias continuaría su labor de gestión técnica para el fomento de la investigación y la articulación con el ecosistema científico.

Los dineros de la ciencia no se pueden destinar únicamente a procesos de gestión y diseño de política pública. La actividad investigativa requiere recursos para avanzar y trascender las fronteras del conocimiento y hacer presencia en todos los frentes: laboratorios, salidas de campo, diálogos con empresas y comunidades y con el entorno científico internacional para brindar soluciones sostenibles y efectivas, tanto en lo local como en lo global.

Países con contextos similares al nuestro muestran resultados muy concretos con una apuesta de largo aliento en investigación, desarrollo y emprendimiento: es el caso de Chile, ad portas de ser el primer país desarrollado en Latinoamérica y el Caribe.

Esperamos que este momento, junto con las recomendaciones de la Misión Internacional de Sabios, sea un hito real para propiciar giros relevantes en las decisiones para la ciencia que impacten en el destino del país.


Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

Es el momento de actuar en política científica

Es el momento de actuar en política científica

Lisbeth

Tres son los temas sobre política científica que se están moviendo activamente en Colombia durante 2019, lo que ha permitido una mayor visibilidad de la ciencia para el ciudadano común y corriente.

El primero —y quizá el que más se conoce— es la conformación de la Misión Internacional de Sabios, lanzada en febrero pasado con 42 miembros, cuyo número aumentó a los pocos días a 47. Está dividida en ocho temas que el gobierno consideró claves y cada grupo o foco está integrado por colombianos residentes en el país y en el exterior, así como por extranjeros.

Durante el primer semestre entiendo que han abierto el diálogo para consultar a sus sectores a través de diferentes mecanismos y se reunieron en pleno a comienzos de junio para integrar los resultados y alinearse entre todos los grupos. Pesquisa Javeriana informó sobre este encuentro realizado en Medellín.

Tanto en esta nota como en las demás que se han publicado al respecto en los diferentes medios y portales resalta el tema de la educación, algo que no es nuevo porque es una verdad de a puño que un país educado tiene más posibilidades de ser consciente de su desarrollo, de generar nuevo conocimiento y de lograr la equidad para sus ciudadanos. Por un lado emociona, para ver si al fin logramos un cambio de 180 grados en la manera como estamos educando a nuestros niños y jóvenes, pero también sorprende porque desde hace décadas —o por lo menos desde la anterior misión de 1994— esa fue una de las conclusiones y recomendaciones más sobresalientes.

Los sabios tienen el reto de identificar barreras y oportunidades en cada uno de sus campos y de entregar el 5 de diciembre recomendaciones oportunas y factibles. Muy probablemente las harán para el mediano y largo plazos porque así se debe pensar un país, y el reto para el gobierno será empezar a ponerlas en marcha cuanto antes, sin necesidad de hacer un nuevo análisis porque, para eso, estuvo deliberando la Misión.

El segundo tema es el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, creado mediante la ley 1951 de 2019 y que debe empezar a funcionar el 24 de enero de 2020. Colciencias está liderando la implementación del nuevo órgano del ejecutivo, ha participado en reuniones por todo el país hablando al respecto, y también hace lo propio Iván Darío Agudelo, el senador que impulsó la iniciativa. El pasado 13 de junio en el Salón Boyacá organizó un evento titulado ‘Avances en el Ministerio de Ciencia’, en el que nuevamente, como en ocasiones anteriores, se escucharon diversas voces de apoyo con propuestas —cada uno desde su orilla— para la nueva institucionalidad. En conversación con Pesquisa Javeriana fue enfático, cuando le preguntamos sobre la relación entre Colciencias y el Ministerio: “Colciencias ya fue fondo, instituto y departamento; no vamos a permitir que sea el cuarto nombre”.  Pero cómo, esa la pregunta, si el parágrafo 2 de la ley dice: “El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para iniciar su labor no debe generar gastos adicionales de personal ni generales a los que al momento de su creación tenga presupuestado el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias)”.

Si es a costo cero, ¿cómo se lo imaginan entonces? Aún no hay una respuesta y todos los involucrados elucubran —elucubramos— al respecto. ¿Se podría pensar en un esquema, por ejemplo, en el cual el personal del Ministerio estuviera conformado por gente de la academia y de la industria que trabajaran ‘prestados’ por sus actuales lugares de trabajo y cumplieran el objetivo de dictar los lineamientos de la política pública en ciencia, tecnología e innovación? ¿Unos cerebros que durante el primer año, con las recomendaciones de la Misión y con su conocimiento experto piensen el país, fortalezcan y consoliden el Sistema Nacional de CTI, y establezcan una hoja de ruta que active Colciencias con unos recursos cada vez más sólidos?

Y así llegamos al tema del dinero, el tercero. Ya por lo menos pasó el susto de que le iban a quitar el 10% de regalías a la ciencia. La tarea ahora es continuar enderezando el proceso de adjudicación de los dineros que provienen de este rubro a proyectos que cubran y beneficien a las diferentes regiones para que sea posible consolidar en sus territorios la ciencia, la tecnología y la innovación.

Pero también resulta muy conveniente aclarar que cuando el gobierno promete subir la inversión en ciencia a mínimo el 1% del PIB, se refiera a Investigación y Desarrollo (I&D) más que a actividades de CTI (ACTI), concepto que incluye a I&D pero también la promoción, difusión y aplicación de los conocimientos científicos y técnicos, entre los cuales se destacan la formación y capacitación, las actividades de innovación y los servicios de apoyo a la actividad investigativa.

El presupuesto siempre será un dolor de cabeza hasta que nuestros gobernantes no se convenzan del todo de la importancia de invertir en educación y ciencia.

Es el momento de actuar y de apoyar todos estos espacios para que 2020 sea el año de iniciar con pie derecho esta nueva etapa de la investigación científica y la innovación en nuestro país. Y también es el momento de velar para que sea una investigación de calidad que allane con inteligencia el camino del desarrollo y se convierta en modelo a nivel internacional.

Conocimiento y educación, la fórmula de los sabios para Colombia

Conocimiento y educación, la fórmula de los sabios para Colombia

Luego de cuatro meses de deliberaciones, los ocho grupos que conforman la Misión internacional de sabios, convocada por el presidente Iván Duque en febrero pasado, se reunieron en el Parque Explora de Medellín a comienzos de esta semana para entregar sus primeras recomendaciones.

Se destaca el énfasis en la necesidad de una educación diferente, en la que haya diálogo de saberes, en un contexto que requiere maestros mejor preparados frente a la primera infancia y la formación de alto nivel. Una economía basada en las riquezas naturales y culturales para lograr un desarrollo sostenible, una evolución tecnológica para responder a los retos de la Industria 4.0, la reconversión del actual sector productivo para reorientar y aumentar su productividad o el estímulo a los emprendimientos.

En esta Primera Cumbre de la Misión Internacional de Sabios, sus 47 integrantes no solo discutieron sobre los temas de los grupos, también manifestaron su posición frente a la coyuntura actual del país en dos cuestiones puntuales: la implementación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que debe entrar en funcionamiento en enero de 2020, y la financiación de la investigación científica.

En la actualidad “estamos invirtiendo 0,27% del PIB en ciencia y tecnología, algo inaceptable tanto para países de la región como para los de la OCDE”, aseguró Silvia Restrepo, coordinadora de ‘Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente’, uno de los ocho focos temáticos de la Misión que convoca el Gobierno Nacional para construir herramientas en el ámbito territorial, productivo e institucional que faciliten soluciones prácticas a los desafíos del desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación aplicada en el país.

Para que Colombia avance en esta materia, la inversión es vital. Por eso, la propuesta de eliminar la obligatoriedad de los gobernadores de destinar un 10% de regalías a este rubro preocupa a la vicerrectora de Investigación de la Universidad de los Andes, Silvia Restrepo, quien espera que dicha iniciativa no surta efecto en el Congreso.

“Si queremos aumentar no podemos dar pasos atrás porque, si no, quedamos en nada. Este país tiene que apostarle a la ciencia, la tecnología, la innovación y a la economía basada en conocimiento”, enfatizó la investigadora, quien aseguró además que en la actualidad una universidad pública o privada invierte más de sus propios fondos que lo que invierte Colciencias para todo el sistema de universidades. Por ejemplo, para programas de investigación solo destina 200.000 millones de pesos.

“Creo que tenemos que mejorar esto y hacer un programa muy robusto. Ahora, se va a crear el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y ese tiene que ser el que dé las pautas de política pública, pero tenemos que tener una agencia (como la que hoy es Colciencias) que reparta esos recursos de mejor manera”, le manifestó Restrepo a Pesquisa Javeriana.


Universalización de la educación de calidad y en contexto

La educación es el eje transversal de la Misión Internacional de Sabios para conceptualizar hacia el futuro la ciencia, la tecnología y la innovación en Colombia. En este sentido, desde el foco ‘Ciencias Sociales, Desarrollo Humano y Equidad’, coordinado por el economista Clemente Forero, se proponen dos estrategias: la universalización de la educación de 0 a 5 años, y también de la educación secundaria de calidad.

En relación con la primera, el economista enfatizó en que antes de los tres años se forma el 90% de todas las conexiones neuronales en los niños. En otras palabras, el llamado es a que haya equidad en las oportunidades de acceso a la educación por parte de todos los colombianos desde esa instancia de la vida.

A propósito de las equidades e inequidades, para Sara Alvarado, psicóloga javeriana e integrante de dicho foco, estas tienen distintas raíces, pero una específica en el país es la no atención a la primera infancia. Al subrayar la importancia de un trabajo articulado en esta etapa, incluso desde la gestación, centrado en la familia y en la comunidad, destacó la idea de crear centros de investigación y desarrollo familiares y comunitarios en las cabeceras municipales donde se produzca investigación de alto nivel en territorio con las madres, familias y comunidades.

De otro lado, también se propone articular la formación en maestría y doctorado que existe en las regiones, pero con anclaje en el entorno. Acerca de la formación de alto nivel, Forero cree pertinente relanzar el programa nacional de investigación y estudios científicos de la educación en Colciencias, un programa que para él imprimió una dinámica interesante en los años 90 y comienzos de la década del 2000, pero que “se volvió a fundir con ciencias sociales y perdió mucho de su dinámica”.

En cuanto a la segunda estrategia, la educación secundaria de calidad, la idea es que los estudiantes de todas las regiones del país estén muy conectados con la producción, la economía y el desarrollo de sus comunidades locales.

Al respecto, el neurofisiólogo Rodolfo Llinás, médico javeriano e integrante del foco ‘Ciencias de la Vida y la Salud’, manifestó que después de dos décadas de la anterior Misión de Sabios la situación del país en materia de educación no ha cambiado mucho y “seguirá siendo mala hasta que no se haga en contexto”. Llinás explicó que bajo el esquema actual se utiliza la parte del cerebro que tiene que ver con memorizar, pero no con entender y utilizar las ideas en otros aspectos.

Esto tiene una implicación en la educación de los maestros, que han sido educados para formar en contenido; la nueva apuesta sería formar en procesos de desarrollo, señaló Alvarado, quien enfatizó además en la importancia del bienestar personal como estrategia, ya que tiene que ver con el desarrollo de la emocionalidad, la capacidad humana de sentir y conmoverse con el otro, pero además de sentirse bien consigo mismo.

Roberto Llinás (izq.), neurocientífico colombiano, y Jhon Jairo Arboleda, rector de la Universidad de Antioquia.
Rodolfo Llinás (izq.), neurocientífico, y Jhon Jairo Arboleda, rector de la Universidad de Antioquia.


Ciencia de siguiente generación

Desde el foco ‘Océano y Recursos Hidrobiológicos’ se reconoce a Colombia como un país de tres mares: Pacífico, Caribe y  continental (ríos, lagos, lagunas, estuarios, humedales, aguas freáticas y subterráneas), una perspectiva clave porque la educación dentro de este enfoque abarca más allá de la frontera continental, expresó su coordinador el biólogo marino Andrés Franco, director del Departamento de Ciencias Biológicas y Ambientales y de la Sede Santa Marta de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, para quien el conocimiento debe favorecer la conectividad regional y la calidad de la educación y de los ecosistemas del país.

Teniendo en cuenta que los departamentos con mayor riqueza marítima, como La Guajira, Chocó y San Andrés, poseen los más altos índices de analfabetismo y desnutrición, los expertos recomiendan a la educación media como el punto donde centrar esfuerzos, mostrando el conocimiento como un proceso en construcción y no como algo que debe contemplarse, indicó Juan Armando Sánchez, biólogo marino y líder del Grupo Biommar de Uniandes. En el centro de esta idea los profesores juegan un papel estratégico.

Así mismo, en dicho esfuerzo es necesario incorporar el criterio de regionalización, ya que no se les puede enseñar ciencias biológicas de igual manera a un chico del Amazonas que a otro de La Guajira, señaló Franco, ya que el desarrollo territorial sustentable en el país y en sus regiones debe abarcar no solo la riqueza ambiental sino también la intelectual.

A esto se suma, acotó Franco, que el 50% del territorio colombiano son mares y muchos de los procesos que se están dando asociados con el cambio climático tienen respuesta en los océanos, como también sucede en las nuevas estrategias para brindar seguridad alimentaria.


Un ministerio de conocimiento más allá de lo científico

Para el músico Óscar Hernández, asistente de Creación Artística de la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana e integrante del foco ‘Industrias Creativas y Culturales’, es importante la transversalidad en la educación desde la primera infancia hasta la formación de alto nivel, pero sobre todo con retroalimentación mutua de distintas formas de conocimiento, es decir, no se trata solo de que los científicos complementen su formación con arte y cultura, sino que los artistas también aprendan de ciencias. Por eso, recomendó que en todos los niveles de la educación debe haber un trabajo colaborativo permanente entre distintas formas de conocimiento.

Por otra parte, dicho foco ve a las industrias creativas inmersas nutriéndose de la producción cultural de las tradiciones, es decir, de lo que construye las identidades. De ahí que su invitación sea a entender la diversidad de las formas de producción de conocimiento, la creación y el arte no solo como unas actividades subsidiarias o complementarias, sino que producen unas formas de conocimiento centrales en la industria creativa, lo que para este investigador debe estar presente en la concepción del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación.

Precisamente, con base en esa concepción, “nuestra propuesta es pensar la nueva institucionalidad más como un ministerio de Conocimiento, que vaya más allá de lo científico y, si es posible, cambiarle incluso el nombre, aunque sabemos que la Ley habla explícitamente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación”, expresó Hernández, para quien esta fórmula puede propiciar un diálogo de saberes que conecten esas otras formas de conocimiento tradicionales del patrimonio cultural con la producción científica, para así potenciar el desarrollo del país.

Por su parte, Édgar Puentes, coordinador del foco ‘Industrias Creativas y Culturales’, destacó la relevancia de la formación básica en arte y cultura desde edades tempranas que contribuya con la construcción de audiencias y públicos para estas industrias. También aseguró que hay una escasez de formación de alto nivel (maestrías y doctorados) en disciplinas creativas. Las cifras de Colciencias muestran que, entre 2009 y 2017, solo se dieron 20 apoyos (en becas de doctorado) para formación en arte frente a 965 en ingenierías y 754 en ciencias básicas.

Además, Puentes señaló que en Colombia existe una política artística nacional, pero “lo más curioso es que los ministerios no la conocen, ni el de Cultura ni el de Educación, y no se ha implementado. Muchas veces desarrollamos las políticas, pero no las ponemos en práctica”.

De izquierda a derecha: Édgar Puentes, compositor; Óscar Hernández, músico; y Jorge Humberto Pelaez, S.J., rector de la Pontificia Universidad Javeriana.
De izquierda a derecha: Dolly Montoya, rectora de la Universidad Nacional de Colombia; Édgar Puentes, compositor; Óscar Hernández, músico; y Jorge Humberto Pelaez, S.J., rector de la Pontificia Universidad Javeriana.


Reconvertir el sector productivo

María del Pilar Noriega, ingeniera química y coordinadora del foco ‘Tecnologías Convergentes –Nano, Info y Cogno- Industrias’, afirmó que combinar este tipo de tecnologías, como biotecnología, nanotecnología, tecnologías de la información y las ciencias cognitivas, llevaría a la cuarta revolución industrial, la industria 4.0, donde el país tiene una gran oportunidad.

“Podemos involucrar a la gente joven a través de emprendimientos, spin off y start up, pero también se puede contribuir con la modernización de las industrias del sector productivo colombiano, de la academia, de las universidades y de institutos de investigación. Creemos que es algo prometedor. También es una estructura básica y crítica que, en conjunto con los otros siete focos, puede hacer una sinergia importante para el progreso del país, que es lo que realmente queremos como gran contribución de la Misión”, dijo.

Este foco le apunta a reconvertir el sector productivo de la actualidad para reorientar y aumentar su productividad con la ayuda de estas tecnologías, por ejemplo, en manufactura avanzada y manufactura aditiva (impresión 3D, desde kínder hasta la universidad), en nuevos materiales con apoyo de la biotecnología, en química e industria verde, en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, o lo que el ingeniero mecánico Tim Oswald, integrante de este foco, denominó como una arquitectura crítica para la oportunidad global, es decir, una conectividad de alta velocidad en internet para todo el país con el fin de contribuir con la educación digital y el aprendizaje activo.

Así mismo, este foco le apuesta a que se creen nuevas empresas, es decir, apoyar a la gente joven con todas las herramientas empresariales y, además, a la retención del talento humano, para lo que se necesita avanzar en la tecnología.


Experimentación permanente

Crear centros de investigación para resolver grandes problemas colombianos que, más que edificios, consistirían en una conexión de relaciones virtuales con capacidad de reducir los costos de financiación de los investigadores individuales en su relación con la sociedad, es una de las estrategias propuestas por Juan Benavides, ingeniero eléctrico y coordinador del foco ‘Energía Sostenible’.

Este investigador también destacó cuatro retos a los que Colombia le debe apuntar en este campo: primero, configurar un portafolio balanceado de todas las energías, cada una aportado en la proporción adecuada en costo, firmeza, confiabilidad y calidad de servicio; segundo, crear unos centros de investigación en energías transversales como instrumentación, control, en microrredes, entre otros, para que sean utilizados por todas las formas energéticas.

Tercero, aumentar el presupuesto de investigación en energía, posiblemente con un porcentaje corporativo gravable de las grandes compañías; y cuarto, tener un esquema regulatorio que sea favorable a las nuevas tecnologías y nuevas modalidades de negocio, y que permita la experimentación como se hace en Estados Unidos e Inglaterra, donde se da de una forma permanente porque no se sabe para dónde va la evolución tecnológica y hay que aprender mediante la experimentación.


Bioeconomía como programa emblemático de Colombia

Para lograr una bioeconomía transversal no solo es necesaria la formación ambiental y de la biodiversidad desde la primera infancia, sino entender que es un tema regional. De ahí la importancia de la regionalización en la bioeconomía y en la educación, así como de llevar esos contenidos a las escuelas de todo el país, planteó Silvia Restrepo, coordinadora del foco ‘Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente’, quien destacó que las universidades acreditadas deben generar conocimientos y llevar esos contenidos a las regiones más apartadas.

De esta manera, Restrepo propuso que Colombia debe adoptar la bioeconomía como un programa emblemático que se basa en el conocimiento y la conservación de los medios naturales, así como en darles un uso sostenible. “Esa es la riqueza que tiene Colombia. El petróleo, el carbón y todos los métodos extractivistas se acaban en algún momento y el país puede pensar en sus recursos naturales usados con conciencia, con base en los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, afirmó.

Por otra parte, Restrepo aseguró que ya es hora de que Colombia tenga un Museo Nacional de Historia Natural y Cultural, lo que contribuiría a establecer una cultura de la ciencia a todo nivel porque, explica, el país tiene que tener una sociedad con poder de discernimiento, que entienda para qué es la ciencia, la tecnología y la innovación.

Elizabeth Hodson, investigadora javeriana y miembro del foco 'Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente'.
Elizabeth Hodson, investigadora javeriana y miembro del foco ‘Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente’.


Salud: nuevas tecnologías y gestión de la ciencia

Crear una red de centros de educación para la formación en ciencias e investigación dirigida a la formación de docentes, con presencia en las ciudades más desarrolladas y en varias regiones del país, y que vincule a los niños, a los jóvenes y a los profesionales, es una propuesta emblemática del foco ‘Ciencias de la Vida y la Salud’.

De otro lado, el uso de nuevas tecnologías en la educación en salud, de acuerdo con el médico Pablo Patiño, integrante de este foco, requiere que los profesionales, los investigadores y la población en general las conozcan, por ejemplo, las de diagnóstico molecular para poder determinar su costo-beneficio en los sistemas de salud.

Además de que se requiere personal formado que entienda la gestión de la ciencia, la tecnología y la innovación, un factor fundamental en este punto es el papel como formador por parte del médico y del profesional de la salud. Este es uno de los retos para dar respuesta desde los sistemas de salud no solo desde el acceso a las nuevas tecnologías, sino para disminuir las presiones que ejercen las poblaciones a la demanda de servicios que muchas veces son de alto costo y que no son necesariamente los más adecuados, resaltó Patiño.

Este investigador indicó que existe una brecha en la orientación de la política científica y tecnológica, en la perspectiva de la educación en ciencia, tecnología, innovación y cultura, y en la carencia de políticas éticas y condiciones éticas que regulen el quehacer de la ciencia y la tecnología.


Compromiso para que se acojan las recomendaciones

En relación con ‘Ciencias Básicas y del Espacio’, el reto de este foco para su coordinador, Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional de Colombia, es convencer a la gente de que son importantes no solo para la formación de los individuos y de la sociedad sino para los desarrollos tecnológicos y, en definitiva, para el progreso cultural, económico y social de Colombia.

Desde este foco aspiran a que el país construya políticas de largo plazo y no de un gobierno. “Hay gobiernos que solo tienen tres políticas dentro de su mandato y lo ideal es que sean políticas de Estado, que permanezcan a lo largo del tiempo”, aseguró Wasserman. “Tanto en educación, en ciencia y en desarrollo social las cosas no se hacen en corto tiempo sino a largo plazo. Y uno de nuestros problemas son las discontinuidades, las reversas, los cambios de foco y los cambios de prioridades”.

“La Misión anterior hizo recomendaciones y muchas de ellas no se realizaron, es una preocupación que compartimos con todo el mundo. Por eso, muchos de nosotros pensamos que al final de esta Misión vamos a exigir un poco de compromiso, más explícito y claro por parte del Gobierno, de que algunas de esas recomendaciones por lo menos se acojan y que podamos delinear algunas vías, algunos procedimientos que, si se implantan nada se garantice, pero que por lo menos generen un marco en el cual sea posible realizar las recomendaciones que hacemos”, concluyó Wasserman.

 


*Colaborador de Pesquisa Javeriana desde Medellín. Periodista científico y profesor de la Pontificia Universidad Bolivariana.

¿Cómo armar el Ministerio de Ciencia colombiano?

¿Cómo armar el Ministerio de Ciencia colombiano?

Lisbeth

Muchos años tuvieron que pasar para que un gobierno aprobara la creación del Ministerio de Ciencia, años de debates, ires y venires en el Congreso de la República, reuniones y declaraciones de la comunidad científica y una Colciencias que algunas veces era protagonista y otras actuaba tímidamente, como en este último caso.

El hecho es que sancionada la Ley 1951 del 24 de enero de 2019, el país puede empezar a cambiar positivamente. Todo depende de lo que pase ahora porque la ley no es específica y, por tanto, el trabajo que se viene para darle forma a este ministerio requiere de todas las capacidades tanto del Gobierno, responsable de hacerlo, y de la comunidad científica, que está —y ha estado— con toda la disposición de aportar a las discusiones.

La aprobación unánime en el Congreso de la República el 16 de diciembre fue un ‘campanazo’ para Colciencias, que de inmediato se puso en contacto con el senador Iván Darío Agudelo, gestor de la iniciativa. La comunidad científica, representada en este caso por la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, ACCEFyN, y por la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, ACAC, lo acompañó en el proceso, así como infinidad de instituciones que presentaron su apoyo en diferentes reuniones convocadas por el propio Agudelo, entre ellas la Asociación Colombiana de Periodismo Científico, ACPC.

La Ley es escueta, tiene dos páginas y media. Es clara en el sentido de que crea el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que debe dictar los lineamientos de la política pública del ramo y debe entrar a funcionar antes de un año. Pero deja dudas sobre lo que pasará con Colciencias, que acaba de cumplir sus 50 años.

Lo bueno es que la comunidad científica, incluidos exdirectores de Colciencias y líderes de política científica, están en la jugada, reuniéndose, generando documentos, poniéndose a disposición de Colciencias para lograr una estructura sólida y coherente.

El primer reto es incidir en el Plan de Desarrollo (2018-2022) que se está discutiendo en este momento y se puede leer en la página web del Departamento Nacional de Planeación. Es en este momento, —aquí y ahora— cuando se aterrizarán las bases del futuro ministerio, que deberá estar en funcionamiento en enero de 2020. Ya el balón pasó a manos de Colciencias, entidad que debe liderar este proceso conjuntamente con el DNP. Investigadores colombianos reconocidos, entre los cuales se cuentan algunos javerianos, participan en este proceso.

A partir de lo que quede aprobado en el Plan, que según la ley entrará en vigencia a mediados de año, se organizará tanto la estructura de la nueva entidad como las funciones para cada dependencia, y lo más importante, deberá definir la política de ciencia, tecnología e innovación que marque el rumbo de un país que crea en sí mismo.

La fortaleza del futuro ministerio tendrá que demostrarle al país y a la región que la investigación científica, el intercambio de nuevas tecnologías y el grado innovador de nuestros científicos aplican para todos los temas que necesita el país. Que no pase como en otros países de la región que la ciencia se une al medio ambiente, o a la educación superior, o a la competitividad, o a las comunicaciones, que tienen que ver con la generación de nuevo conocimiento, como también tendrían que ver la agricultura, la justicia, la defensa. Que el corazón sea la investigación social, natural, exacta, pero por encima de todo, rigurosa y pensando en nuestras condiciones de país.

Col MinCiencia R

Como será ministerio, el titular que designe el presidente Duque participará en el Consejo de Ministros, lo que es una ganancia, y además en las reuniones de los Conpes, donde se asignan recursos. Esta nueva institucionalidad de la ciencia en el concierto político del país tiene optimistas a los científicos. “Es una oportunidad”, dicen al unísono.

Muchos años pasaron antes de tener un ministerio de ciencia, pero muchos más han pasado para lograr que el país invierta al menos el 1% del PIB en ciencia, tecnología e innovación, reto que ahora debe asumir la nueva institucionalidad.

 


El pasado 6 de febrero, el programa Bitácora, de Javeriana Estéreo, entrevistó a Enrique Forero, presidente de ACCEFyN, sobre el futuro del Ministerio de Ciencia. Puede escuchar la conversación aquí.