El COVID-19, un asunto de salud y responsabilidad social

El COVID-19, un asunto de salud y responsabilidad social

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una familia de virus que causan, principalmente, enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio, que pueden ir desde un resfriado común hasta padecimientos más graves. Llamamos COVID-19 a la enfermedad infecciosa causada por un nuevo coronavirus que se conoció cuando comenzó su brote en diciembre en Wuhan, China.

De igual manera, la OMS señala que su transmisión se da a través del contacto con gotículas respiratorias procedentes de la nariz o la boca, las cuales salen cuando el infectado tose o exhala. Si estas son inhaladas por otro individuo, este puede contagiarse. Así mismo, estas gotas pueden entrar en contacto con superficies que toca la persona infectada, por tal razón, aquellos que palpen estos objetos y luego pongan en contacto sus manos con sus ojos, nariz o boca pueden adquirir el virus.

Por lo mencionado anteriormente, las sugerencias para prevenir esta enfermedad van desde el lavado de manos a fondo; mantener distancia; evitar tocarse los ojos, nariz o boca; cubrirse con el codo doblado al toser o estornudar; permanecer en casa; hasta mantenerse informado de la situación a nivel nacional y local, entre otras.

Los síntomas más comunes son fiebre, tos seca y cansancio. Las personas mayores y las que padecen otras afecciones relacionadas con dificultades respiratorias, problemas cardiacos y diabetes presentan mayores probabilidades de sufrir una enfermedad grave cuando son infectadas por este virus. Cuando pienso en esta última parte es cuando considero necesario hacerse una pregunta: ¿Esto solo es un asunto de salud o también nos hace un llamado a la responsabilidad social, a la empatía y a pensar en el cuidado no solo de nosotros mismos sino del otro?

Sabemos que en el país al momento de escribir esta columna contamos con 75 personas infectadas, según el Ministerio de Salud. Aunque evidentemente esto es un asunto de salud, las últimas medidas tomadas por el gobierno colombiano tales como restringir la entrada de extranjeros al país y cancelar las clases en todos los colegios y universidades a nivel nacional no solo nos hacen un llamado a pensar en la salud a nivel personal, sino a recapacitar en que cada uno de nosotros puede contagiar a ciudadanos que son más vulnerables a sufrir una enfermedad grave y, también, al hecho de que si una gran cantidad de colombianos se enferman al tiempo se puede colapsar el sistema de salud. Con respecto a esta última situación, Oscar Franco, epidemiólogo e investigador en entrevista con El Tiempo, nos expresa que la idea es postergar el contagio para contar con la disponibilidad de recursos médicos y así los contagiados puedan ser atendidos.

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Es decir, estas últimas medidas nos hacen un llamado a pensarnos en sociedad, en comunidad, a tener empatía y a pensar también en el cuidado del otro. Considero que este último aspecto es muy importante a nivel educativo, pues nos permite recordarles a todos que como seres humanos que nos desarrollamos en un contexto social, estos deberían ser aspectos que se deben enseñar y que todos deberíamos tener en cuenta no solo en esta situación sino durante toda nuestra vida.

De igual manera, esto nos permite reflexionar sobre la situación del otro y así evidenciar realidades que no hacen más fácil lo que está pasando en el país. Por ejemplo, las personas que no tienen hogar o acceso a agua para seguir las medidas preventivas que dicta el gobierno; los niños que no cuentan con acceso a internet; aquellos que deben seguir trabajando porque no cuentan con empleo formal y usan transporte público, o la situación de los centros de salud de muchas partes de nuestro territorio nacional, entre muchas otras situaciones.

Como bióloga, docente y como estudiante de Maestría en Educación de la Universidad Javeriana, reconozco que debemos abordar una situación que afecta directamente nuestra salud y la de la sociedad, pero es muy importante tener presentes las reflexiones sociales que nos plantea esta problemática para repensarlas y reflexionar en cómo se pueden generar cambios y no olvidar que el cuidado del otro no solo se trata de salud, se trata de un todo, de tener una vida digna y de contar con los recursos mínimo para vivirla.

Es hora de hablar sobre vacunas

Es hora de hablar sobre vacunas

El avance de los movimientos antivacunas, la reemergencia de enfermedades que se consideraban erradicadas y la extensa información errada, en muchos casos sin sustento científico, que pulula por internet y redes sociales, han reabierto el debate en América Latina sobre la importancia de la vacunación.

Por ello, Pesquisa Javeriana, en alianza con los medios especializados SciDev.Net y Directo Bogotá, realizará hoy jueves, 6 de diciembre de 2018, a las 2:00 p.m. (hora colombiana) un conversatorio a través de la plataforma Facebook Live para analizar el panorama regional de este desafío a la salud.

Moderado por Lisbeth Fog, editora general de Pesquisa Javeriana y corresponsal en Colombia de SciDev.Net, contará con la participación de Gina Tambini, representante de la Organización Mundial de la Salud para Colombia, y de Diego Alejandro García, coordinador del Grupo de Gestión Integrada de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud y Protección Social.

Para seguir esta conversación, puede conectarse en las página de Facebook de SciDev.Net, al igual que en el portal de Directo Bogotá. También puede participar en la conversación a través de nuestra cuenta de Twitter con los hashtags #VacunasAlDía y #SciDevDebate.

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Editorial: ¿qué hacer con la salud en Colombia?

Editorial: ¿qué hacer con la salud en Colombia?

¿Qué hacer con la salud?

A mediados del pasado mes de febrero, y a propósito de los decretos de emergencia social expedidos por el Gobierno Nacional en diciembre de 2009, la Pontificia Universidad Javeriana convocó a un foro académico en torno al polémico y delicado tema de la salud de los colombianos. A este evento asistió el ministro de la protección social, Diego Palacio Betancourt, y un número considerable de médicos, enfermeras, odontólogos, pacientes, directores de instituciones prestadoras de salud, investigadores y analistas de la salud pública, así como no pocos estudiantes, profesores y directivos universitarios.

Es difícil resumir resultados o conclusiones de un foro que se distinguió por su alta calidad académica, su incontrovertible pertinencia social y –no menos importante– por el respeto de todos a opiniones y puntos de vista diferentes, adversos, incluso contradictorios, pero nunca hostiles. El Ministro, como era de esperar, intentó justificar y explicar el contenido de los cuestionados decretos, a partir de la lógica propia del gobernante. Diagnosticó de manera asertiva la gravedad del enfermo: nuestro sistema de salud, tal y como existe actualmente (resultado de los desarrollos de la Ley 100), es financieramente insostenible; de no hacer nada, en poco tiempo, habrá de colapsar. Por eso el Gobierno decidió tomar las decisiones de la emergencia social, asumir la responsabilidad por las medidas que se consideran oportunas y darle la cara al país, aun con los riesgos que implicaba hacerlo en medio de un proceso electoral.

La reacción de los académicos javerianos fue casi unánime. Si bien se reconoció que el diagnóstico podía ser acertado y la gravedad del problema estaba lejos de ser una exageración, el enfoque general de las soluciones propuestas por el Gobierno en los decretos no convenció a un auditorio de académicos que, al igual que el Gobierno, tiene una lógica propia: la de la crítica. En efecto, a los decretos de emergencia social se les puede criticar o apoyar desde muchos puntos de vista, desde muchos intereses, por lo general legítimos, pero no siempre evidentes o explícitos. La verdad es que médicos y trabajadores de la salud, aseguradores del sistema (EPS), hospitales y prestadores de servicio (IPS), laboratorios de investigación y producción farmacéutica, productores y comercializadores de medicamentos genéricos, asociaciones de pacientes, sindicatos del sector de la salud, intermediarios financieros y de servicios y políticos de profesión (que no es lo mismo que políticos por vocación, como diría Max Weber): todos ellos tienen intereses propios y legítimos que afectan los diagnósticos, los análisis y las propuestas de solución a los múltiples problemas que aquejan el sistema de salud y seguridad social de los colombianos.

Sin embargo, las críticas que se le plantearon a los decretos de emergencia social en la Javeriana no obedecían a ninguno de estos intereses. El enfoque interdisciplinario que nos distingue, así como nuestro compromiso innegociable con la defensa de la vida y la dignidad humana, nos permitieron asumir posiciones que se legitiman con la calidad académica de la investigación y por el interés exclusivo de servir a la comunidad. De allí que la principal conclusión del foro académico sobre la salud en Colombia sea esta: sin investigación seria, informada y honrada, y sin una depuración de intereses ocultos que enturbian los análisis y las soluciones propuestas, los servicios de salud de los colombianos continuarán en estado de emergencia y pronto habrá que prepararse para sus exequias.

Vicente Durán Casas, S.J.
Vicerrector Académico

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