¿Reactivar la economía? O más bien ¿repensarla?

¿Reactivar la economía? O más bien ¿repensarla?

La sesión plenaria de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó, en 2009, una declaración formal que reconocía a las cooperativas como promotoras de desarrollo social. Esta declaración, sin duda, apalancó y afianzó estas organizaciones como un componente importante ―más allá de las empresas capitalistas― en la estructura económica de los países. Sin embargo, lo anterior no ha sido suficiente para que se potencie su visibilidad en el ámbito territorial por parte de los gobiernos. Tampoco ha hecho que los investigadores, en los centros educativos, generen evidencia documentada de la potencialidad de las cooperativas ―que hacen parte del conglomerado empresarial― para construir progreso social en Colombia. 

Eso, por lo menos, es lo que piensa Juan Fernando Álvarez, profesor de planta del Departamento de Desarrollo Rural y Regional, de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, de la Pontificia Universidad Javeriana: “Tradicionalmente, el estudio de este tipo de organizaciones solidarias no se cubre de manera transversal, cuando de organizaciones se trata. Esto ni en antropología, ni en sociología, ni en administración, ni en derecho… Mucho menos en economía. Se cree que la única forma de organización es la empresarial, la capitalista. Por eso no existen muchos acercamientos empíricos y conceptuales que demuestren la incidencia de las cooperativas en aspectos como la sostenibilidad empresarial, la dinamización de los territorios y las condiciones para el desarrollo local, lo que es problemático, porque no se tienden puentes entre las economías solidarias, la academia, la sociedad y los gobiernos”. 

Por eso, desde hace varias décadas, el profesor Álvarez, junto con el equipo de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, ha desarrollado proyectos investigativos que evidencian, de manera empírica, la potencialidad e importancia de las cooperativas en la sociedad en general, desde la aplicación de metodologías cuantitativas.  

Una de esas investigaciones, que desarrolló con el profesor Miguel Ángel Alarcón Conde, de la Universidad de Castilla La Mancha, en España, relacionó las contribuciones de las cooperativas ―a través de sus siete Principios Cooperativos― en las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 

¿Cuánto aportan los resultados de las cooperativas a los ODS? Esa fue la cuestión. 

Y para responderla, los profesores Álvarez y Alarcón se valieron de dos metodologías. La primera es la encuesta Delphi, con base en la cual los investigadores indagaron entre 16 líderes de cooperativas colombianas y estudiosos cuál podría ser la relación entre los Principios Cooperativos y los ODS. A partir de ese resultado estadístico, desarrollaron la segunda metodología: el análisis de redes sociales, un método matemático en el que se entrelazan nodos ―en este caso, los Principios Cooperativos con más incidencia sobre los ODS― para expresar lazos entre ellos. De esta manera, aplicando una escala de las aportaciones de los Principios a los ODS, identificaron las relaciones más intensas y, a partir de estas, demostraron el impacto, en general, que puede tener, por ejemplo, un principio cooperativo específico ―como la igualdad― en un ODS específico ―el fin de la pobreza―. 

Con base en lo anterior, los investigadores encontraron, por ejemplo, que las cooperativas destinan cerca de un cuarto de sus excedentes a acciones que contribuyen a los ODS, sobre todo en “actividades de preservación medioambiental, captura de carbono, trabajo decente y educación”, de acuerdo con el documento académico.

También descubrieron que más de un 80 % de las cooperativas realiza o financia iniciativas sostenibles. Adicionalmente, entre otros hallazgos, evidenciaron que el principio cooperativo que más contribuye a los ODS es la preocupación por la comunidad, y que este tiene un impacto significativo en dos objetivos: ciudades y comunidades sostenibles, y educación de calidad. 

En ese sentido, concluyen ―a partir de indicadores verificables y contrastables― que las prácticas de algunas cooperativas en Colombia, gracias a su “no prioridad del ánimo de lucro personalista”, están en sintonía con los ODS. 

Ahora bien, advierte el profesor Álvarez, estos resultados son tan solo una generalización: “Son una aproximación susceptible de debates y mejoras y, a su vez, abiertas a su réplica en diferentes contextos”. 

De cualquier forma, la investigación y sus resultados son un aporte a la consolidación del cooperativismo ―y, en general, al estudio de las economías solidarias― desde una perspectiva académica. Ese es su valor: “Imagínate un iceberg. En la punta están todos los estudios económicos sobre el impacto de las empresas capitalistas a la economía, pero abajo están las otras formas de hacer economía y también las otras formas de estudiar y medir los beneficios, que van más allá de los valores monetarios. Bueno, eso es lo que hacemos: medir lo de abajo del iceberg”. Y concluye: “Nosotros insistimos en medir lo que importa medir. ¿Y qué es? ¡Pues el resultado! La capacidad de transformar […]. El indicador no es el dinero”. 

Al profesor Álvarez lo acusaban de “soñador” ―aún hoy― por este tipo de comentarios y apuestas. ¿Cómo así que la plata no es el indicador estrella del éxito de una empresa? 

Pensaban que éramos un grupo dogmático. Nos preguntaban qué habíamos tomado para plantear que la medición de las organizaciones está en su capacidad de generar transformaciones”, sonríe. “Y mira, en octubre el papa Francisco publicó su encíclica social Fratelli tutti y en esta él nombra 14 veces a las economías solidarias y a las cooperativas como una forma para cambiar nuestros hábitos de consumo y producción”, vuelve a sonreír.  

El papa Francisco también es parte de este grupo de supuestos dogmáticos. Ahí está la prueba.

LOS SIETE PRINCIPIOS COOPERATIVOS SON:  

  • Asociación voluntaria y abierta 
  • Control democrático de los miembros 
  • Participación económica de los asociados 
  • Autonomía e independencia.
  • Educaciónformación e información 
  • Cooperación entre cooperativas 
  • Preocupación por la comunidad. 

LOS ODS CON MAYOR IMPACTO GRACIAS A LOS PRINCIPIOS COOPERATIVOS SON:   

  • Ciudades y comunidades sostenibles 
  • Educación de calidad. 

 

Para leer más:  Alarcón Conde, M. Á. y Álvarez Rodríguez, J. F. “El balance social y las relaciones entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los Principios Cooperativos mediante un análisis de redes sociales”. Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, 2020, (99), 57-87. 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: El balance social y las relaciones entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los Principios Cooperativos mediante un análisis de redes sociales.
INVESTIGADORES: Juan Fernando Álvarez Rodríguez y Miguel Ángel Alarcón Conde.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2019-2020.

 

                            

Lecciones de la pandemia a la luz de la Encíclica Laudato sí

Lecciones de la pandemia a la luz de la Encíclica Laudato sí

Aplanar la curva de contagios por coronavirus ha sido un asunto de particular preocupación para los gobiernos. Transversal a este escenario han surgido una serie de reflexiones en torno a la necesidad de aplanar también la curva de la pobreza, desigualdad, discriminación, polarización, indiferencia y daño ambiental. En ese sentido, y con la intención de identificar las lecciones globales durante la actual pandemia, la Pontificia Universidad Javeriana llevó a cabo el pasado 28 de mayo el seminario web ‘Aprendizajes de la crisis del Covid-19 para afrontar el cambio climático’.

En esta jornada, a la luz de la Carta Encíclica Laudato Sí, expertos nacionales e internacionales presentaron las lecciones que como peregrinos de la ‘Casa común’ debe asumir la humanidad no solo para afrontar la actual situación sanitaria y social, sino también la crisis que vive el planeta con el calentamiento global.

“Somos parte de un todo, somos parte de la ‘Casa común’ y las transformaciones que se necesitan implican retos para el Gobierno y la sociedad. Esto significa, una nueva ética con la naturaleza”, afirmó Hernando García, director del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, quien también agregó el concepto de ‘salud planetaria’ al referirse a la preservación del equilibrio ecológico, solidario, natural y espiritual del hombre con el medio ambiente.

“La especie humana es un pequeño suspiro en la vida del planeta”, reflexionó García.

 

Se requiere una decisión clara de parte de los gobiernos y mercados internacionales para invertir en restauración de ecosistemas, recuperación de la agrobiodiversidad y control de la ganadería extensiva.
Se requiere una decisión clara de parte de los gobiernos y mercados internacionales para invertir en restauración de ecosistemas, recuperación de la agrobiodiversidad y control de la ganadería extensiva.

Manuel Pulgar-Vidal, exministro de ambiente de Perú y actual lider del Programa Internacional del Clima y Energía de WWF, añadió que la pandemia de la Covid-19 se debe interpretar desde la degradación del medio ambiente, la pérdida de especies y hábitats, el calentamiento global y la precaria calidad del agua y el aire en regiones de alta densidad poblacional, lo cual incide directamente en la proliferación de enfermedades como el Zika o el Chikunguña y, en este caso, la Covid-19.

Pulgar hizo un llamado al “renacimiento de la región”, basado en los aprendizajes de la pandemia. Resaltó que no existe un futuro sostenible sin consideraciones ambientales y climáticas, ni se puede pensar en una recuperación futura si no se incorporan las necesidades sociales. Abogó por una visión de sostenibilidad a largo plazo (año 2050) y finalmente dijo que es indispensable articular la economía mundial con la conservación de la naturaleza.

“La política y la economía tienden a culparse mutuamente por lo que se refiere a la pobreza y a la degradación del ambiente. Pero lo que se espera es que reconozcan sus propios errores y encuentren formas de interacción orientadas al bien común”: Jairo H. Cifuentes, Secretario General de la Universidad Javeriana, durante la apertura de la jornada.

Por otro lado, Jimena Puyana, coordinadora de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la ONU en Colombia, sostuvo que las enseñanzas que ha dejado el SARS-CoV-2 en materia de formulación de políticas públicas en países en vía de desarrollo, son: priorizar las inversiones que generan múltiples beneficios y propósitos a través de una ‘economía verde’; invertir en educación, salud e infraestructura desde una perspectiva de conservación, protección y sostenibilidad de la biodiversidad; apuntarle a impuestos que desincentiven la producción excesiva del carbono; apoyar las políticas de reforestación protectora y productora; invertir en las áreas protegidas; generar respuestas integrales -factores sociales, ambientales y económicos- para superar la crisis, y tener una conciencia clara de la vulnerabilidad humanidad evidenciada en la desigualdad y pobreza.

Citando a la revista científica Nature, Puyana destacó que “la pandemia ha ocasionado que el mundo reduzca entre el 17% y el 26% la producción de gases de efecto invernadero en comparación con el año pasado”.

El egresado javeriano Mauricio Rodríguez Castro, presidente de las firmas CO2Cero y EcoLogic, nutrió la conversación a partir de una perspectiva empresarial, desde la que es necesario implementar una economía circular mediante la reutilización de recursos; es decir, que los empresarios articulen sus proyectos con ideas de negocios sostenibles, amigables con el medio ambiente. En términos coloquiales, Rodríguez señaló que “la naturaleza nos está dando una cachetada”, razón por la cual, dijo, motivado por la situación de pandemia, que la sociedad debe pensar en una transformación profunda de su comportamiento, sus hábitos y cultura.

“Previamente se creía que las personas no eran productivas con el teletrabajo, pero la actual situación ha llevado a los empresarios a considerar esta nueva alternativa”, puntualizó Rodríguez Castro.

Finalmente, Andrés Rosas, decano la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, y moderador del simposio, convocó a una rueda de respuestas alrededor de la pregunta ¿qué se puede hacer para cambiar el comportamiento de las personas frente a la crisis del cambio climático? Los panelistas afirmaron, en unanimidad, que la mejor forma para movilizar cambios sociales es entender que la humanidad es vulnerable y que la COVID-19 es un factor de sensibilización que debería llevar a las personas a conectar sus decisiones con su entorno, en este caso el medio ambiente, tal y como lo menciona la Encíclica Laudato Sí: “El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión”.

Este simposio se llevó a cabo en el marco de la celebración del quinto aniversario de la Encíclica Laudato Sí sobre el cuidado de la casa común y el acuerdo de las Naciones Unidas de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Lo invitamos a revivir la jornada aquí.

Entre 1970 y 2015, la huella del hombre ha transformado más del 50% de los ecosistemas naturales en Colombia. 
Entre 1970 y 2015, la huella del hombre ha transformado más del 50% de los ecosistemas naturales en Colombia.
Ciudades sostenibles: un reto de cara al 2030

Ciudades sostenibles: un reto de cara al 2030

Amplios paneles solares sobre edificios inteligentes para obtener energía amigable con el medio ambiente o bicicletas circulando en la ciudad como alternativa para reducir la emisión de CO2 por contaminación de autos, suelen ser algunas ideas relacionadas con el concepto de sostenibilidad, que día tras día cobra mayor relevancia en la agenda nacional e internacional. Surge la necesidad de consolidar sistemas productivos capaces de garantizar bienestar y sustento para la humanidad en el futuro.

Colombia se ha propuesto ser uno de los países líderes en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en América Latina, tomando medidas como la inserción de estos componentes en los dos últimos Planes Nacionales de Desarrollo (2014 – 2018 / 2018 – 2022).

Pero, aunque están allí descritos, la necesidad de validar que del papel hayan pasado a su ejecución efectiva en los planes de gobierno de los administradores locales fue lo que motivó a la Red de Ciudades Cómo Vamos a medir el progreso de los ODS en 16 ciudades e insertar el concepto territorialización en la formulación de políticas públicas como una forma de “poner en el centro del desarrollo sostenible a los territorios y las prioridades, necesidades y recursos de sus habitantes”, como menciona la Organización de las Naciones Unidades.

De esta labor surgió el informe Territorialización de los ODS en las ciudades de Colombia, un documento dirigido a los alcaldes, gobernadores y concejales recién elegidos, como fuente de información confiable para que añadan en sus agendas de gobierno planes de sostenibilidad que le apunten a los Objetivos de Desarrollo Sostenible a partir de las necesidades de sus territorios. Así, el pasado 3 de octubre la Pontificia Universidad Javeriana fue la casa del evento ‘Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las Ciudades de Colombia: Territorialización de metas al 2030’, en el que se presentaron los resultados de este proyecto.

¿Cómo van las ciudades capitales en materia de desarrollo sostenible?

En 2015, los Estados Miembros de la ONU adoptaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible como estrategia diseñada para “acabar con la pobreza mundial, proteger el planeta y asegurar que las personas tengan paz y prosperidad para 2030”, como menciona el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. Pero, aunque el país se ha propuesto trabajar en ellos, insertarlos y ejecutarlos en las políticas de gobierno ha sido un reto que aún está por alcanzarse.

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La Red de Ciudades Cómo Vamos diseñó la iniciativa Territorializando metas al 2030, una caja de herramientas que agrupa los 17 ODS en cinco categorías -Pobreza, informalidad y desigualdad; educación de calidad; cambio climático y resiliencia urbana; ciudades sostenibles e incluyentes, y seguridad ciudadana, paz y coexistencia pacífica- para que los gobiernos municipales diseñen políticas públicas capaces de garantizar la sostenibilidad en sus regiones; agrega indicadores específicos para contextos urbanos por cada Objetivo para complementar el Conpes 3918, una estrategia creada para el desarrollo económico y social del país a través de la implementación de los ODS, y además, presenta la situación actual de estos objetivos en las ciudades intervenidas en el proyecto: Armenia, Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cúcuta, Cartagena, Ibagué, Manizales, Medellín, Montería, Pasto, Pereira, Quibdó, Santa Marta y Riohacha.

El logro del ODS 11 –Ciudades y comunidades sostenibles– se mide por categorías como vivienda, transporte y espacios públicos, calidad de aire, entre otros.

Según los datos hallados por la Red Ciudades Cómo Vamos para el 2019, el 72% de los colombianos cuenta con prácticas para cuidar el ambiente como ahorrar agua (72,01%), no arrojar basura a las calles, quebradas o ríos (68,95%); desconectar aparatos electrónicos cuando no están en uso (60,51%), y llevar bolsas no plásticas al supermercado (43,56%), lo que resulta eficaz cuando de trabajar por el cuidado del clima – ODS 13-, se trata.

Las ciudades con menos cobertura en alcantarillado del país, para el 2017, eran Quibdó (18,7%), Santa Marta (20,7%) y Cartagena (47,9%); sin embargo, actualmente 10 ciudades igualan o superan la meta nacional, según el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. Por ejemplo, Bogotá ya superó el reto del 66,6% al 2030 de la cobertura total en alcantarillado con un 95,47%, en relación con la implementación del ODS 6: agua limpia y saneamiento. Esto sugiere que Colombia avanza positivamente en el cumplimiento de esta meta.

En el 2015 el país alcanzó una de las tasas de desempleo más bajas de la historia (8,9%), cifra que durante los últimos años ha ido en ascenso. Ciudades como Quibdó (17,8%), Cúcuta (16,3%) y Armenia (15,6%) actualmente son las más afectadas por la poca inserción laboral, según el Ministerio del Trabajo. A esto, es importante agregar que Cali, Riohacha, Pasto y Santa Martha aún no alcanzan la meta nacional del 0,45% en términos de reducción de desigualdades. Esta situación, debería llamar fuertemente la atención de los gobernantes recién elegidos pues es su función implementar estrategias sólidas que fomenten el trabajo y garanticen el crecimiento económico del país – ODS 8-.

Mónica Villegas, gerente de Educación para la participación ciudadana de la Fundación Corona* reconoce que “…para que Colombia cumpla con la Agenda 2030 se requiere el esfuerzo de todos los actores; el tema de la sostenibilidad no solo le compete al gobierno nacional, que es el principal responsable, sino a los territorios, al sector privado, a la sociedad civil y a la ciudadanía en general”, puntualiza.

El reto de insertar los ODS en los planes de gobierno

Ayer elegimos más de 1.100 alcaldes, 32 gobernadores, y alrededor de 20.000 concejales, diputados y ediles, y serán ellos quienes desde 1 de enero de 2020 se posesionarán en sus cargos para empezar a ejercer sus responsabilidades administrativas, normativas y disciplinarias en sus respectivos territorios. Por eso, aunque el equipo Ciudades cómo vamos encontró un balance positivo en el informe acerca de la implementación de los ODS en las ciudades estudiadas, no hay que desconocer los retos en materia de convergencia ciudadana.

Esto significa que, definir las metas de los ODS en las ciudades requiere la participación de los gobernantes municipales en espacios de diálogo y discusión, así como también la apropiación de rangos de desempeño por cada ciudad al 2030 con el fin de facilitar la proyección de metas a 2023 y 2027 según los periodos de gobierno locales y sus planes de desarrollo por periodos de cuatro años.

“No es posible seguir con la misma lógica de progreso y de aprovechar los recursos naturales para sacar un provecho económico y social, si no se piensan en conjunto en la lógica de sostenibilidad”, afirma Felipe Castro, director del Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina y el Caribe, quien también añade: “Esto hace que el término de ciudades sostenibles que antes no existía empiece a ser cada vez más significativo”.

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* La Red de Ciudades Cómo Vamos hace parte de una alianza entre el sector privado y la sociedad civil en la que participan entidades como la Cámara de Comercio de Bogotá, el periódico El Tiempo y la Universidad Javeriana.