La violenta censura de las balas

La violenta censura de las balas

El pasado 13 de agosto se conmemoraron 20 años de la muerte de Jaime Garzón Forero, el reconocido humorista y periodista colombiano asesinado en 1999 por dos sicarios cerca de la emisora Radionet, en la que trabajaba. Pero hoy, a dos décadas de este trágico hecho, sigue creciendo la infame lista de comunicadores asesinados en el país. Por ejemplo, este año se sumó el nombre de Libardo Montenegro, periodista de la estación de radio Samaniego Estéreo en el municipio nariñense de Samaniego.

Garzón, el humorista que quedó en la memoria nacional con personajes como Émerson de Francisco o Heriberto de la Calle, y Montenegro, con sus 20 años de ejercicio profesional como comunicador social, hacen parte de los más de 50 casos registrados de periodistas asesinados desde 1992 a la fecha, según informa el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés). De ahí que Marisol Cano Busquets, decana de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Javeriana, escribiera Violencia contra los periodistas.

Se trata de un libro que presenta cómo la violencia contra los periodistas no es un hecho aislado sino es una práctica actual en todo el mundo, caracterizada por la impunidad que rodea a las muertes de comunicadores de diversos medios de masivos. Es decir, una situación que, además de dejar impune el crimen, también impide y trunca la relación de la información con la comunidad.

 


FICHA TÉCNICA
TÍTULO: Violencia contra los periodistas
AUTOR: Marisol Cano Busquets
NÚMERO DE PÁGINAS: 558
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2018
Editorial Javeriana

Maryluz se escribe con “M” de maestra

Maryluz se escribe con “M” de maestra

Escuchar a Maryluz Vallejo es, hasta cierto punto, peligroso. Si en el interlocutor existe interés en la literatura, la historia y el periodismo, lo más probable es que de manera sutil —como actuaría un veneno refinado— se apodere de la víctima un deseo de saber más sobre los temas de los que ella habla, de leer los libros que ha leído, de salir a gastar suela en las calles de la ciudad en busca de una historia que contar… ¡Pero no de cualquier manera!, sino a través de una crónica. Hay pruebas que indican que, incluso, hubo en quienes operó el deseo inevitable de recluirse en una hemeroteca para hacer una tesis sobre algún protagonista de la historia del periodismo nacional.

La pasión de Maryluz por el periodismo, la literatura y la investigación —sin caer en la vana exageración— es contagiosa. Sus más de 25 años de docencia, transcurridos entre la Universidad de Navarra, la Universidad de Antioquia y, sobre todo, la Pontificia Universidad Javeriana, dejan un sinnúmero de profesionales que en su diario ejercicio ponen en práctica las lecciones aprendidas con ella. “Como profesora es absolutamente encantadora porque logra que uno se enamore de los temas, pero a la vez es extremadamente exigente. En eso radica su genialidad”, comenta Juan Pablo Calvás, editor de W Radio.

Hoy en día sus aulas trascienden las de la Javeriana. Podría decirse que se extienden a las salas de redacción de los medios del país entero, pues su trayectoria investigativa, su producción intelectual y criterio la han convertido en una experta del oficio, autorizada para dar luces sobre qué es y cómo se hace el periodismo de calidad. De hecho, ha sido parte del jurado del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar durante los últimos cinco años. ¿Cómo llegó a ese punto?


Instrucciones para comprender a Maryluz

Como primera medida, determine si algunos de los siguientes apellidos le son familiares: Carver, Cheever, Fallaci, Kapuściński, Orwell, Cortázar… En caso de que le sean ajenos, preocúpese, porque la primera y más relevante instrucción para aproximarse a la sensibilidad de esta mujer es ser un ávido lector y disfrutar el tacto de los libros y periódicos impresos. Ella es, ante todo, lectora.

Desde niña leyó en compañía de su abuela, de quien heredó el gusto por la lectura de los suplementos culturales de los periódicos. Desde entonces la literatura ha sido su pasión. Y habría estudiado literatura, de no ser porque en Medellín, su tierra natal, no existía la carrera. Así que como ‘atajo’ hacia ese mundo novelado y ensayado se inscribió en Comunicación Social y Periodismo, en la Universidad Pontificia Bolivariana.

Fue en esa época cuando aprendió a escribir con los 10 dedos. “Cuando pasé a la Universidad me dije: ‘¡cómo no voy a escribir rápido!’, entonces me compré un método de mecanografía y mi máquina Olivetti. Fueron horas y horas de ejercicios, porque cuando digo que voy a hacer algo, lo hago”. Esta anécdota refleja otro aspecto fundamental de su modus operandi: la disciplina unida a la perseverancia.

Otro buen ejemplo de ese rasgo fue la manera en que consiguió su primer trabajo en el periódico El Mundo, del que admiraba su espíritu progresista. Antes de graduarse iba allá a hacer los trabajos, y no solo eso, iba también en las vacaciones a trabajar en lo que le ofrecieran, desde secretaria hasta todera. Al graduarse, aunque ya la conocían, le hicieron presentar unas pruebas y, finalmente, la contrataron. Pronto pasó a la sección cultural y terminó como editora del suplemento, su sueño.

En ese momento el director del periódico era Darío Arizmendi, que daba lecciones en cada consejo de redacción. También tuvo excelentes jefas y editoras, todas mujeres. Recordar sus aprendizajes en la sala de redacción la lleva a analizar un tema delicado en los medios actuales: están dejando de contratar editores. “En la universidad, a los estudiantes les damos herramientas, pero ellos deben seguir formándose en las salas de redacción porque el criterio se forma en el día a día, en la práctica. Y los medios están ahorrándose a los editores”, comenta. La consecuencia más grave —advierte— son los errores y, en suma, la falta de calidad en la información.

Maryluz H C


Docencia y viajes en el tiempo: hallazgos en el Viejo Mundo

Maryluz descubrió en España que era buena para la docencia. Se fue becada con el Programa de Graduados Latinoamericanos (PGLA) de la Universidad de Navarra, en Pamplona, y escribió una tesina sobre criterios de edición de suplementos literarios. Allí se quedó haciendo el Doctorado en Ciencias de la Información, con una beca de profesora ayudante y, por primera vez, exploró esta faceta, rol que no dejaría de ejercer en adelante. Enfocó su tesis doctoral en un tema que publicó en un libro titulado La crítica literaria como género periodístico, obra que, hasta la fecha, sigue siendo consultada.

Su voraz curiosidad intelectual se potenció allí, cuando descubrió que podía emprender viajes al pasado desde un lugar solitario llamado hemeroteca, en el que reposan revistas y periódicos, y que en la Universidad de Navarra estaba ubicado en el sótano. Allí pasó cerca de un año, leyendo periódicos viejos para documentar la tradición de la crítica literaria española. Su recién adquirida pasión por los viajes en el tiempo sería determinante en su posterior trayectoria investigativa y académica.

Tras cinco años en el Viejo Mundo regresó para cocrear y dirigir la primera especialización en Periodismo Investigativo, en la Universidad de Antioquia, de la mano de uno de sus grandes maestros: el periodista Juan José Hoyos. “Tuvimos a reconocidos periodistas, como Javier Darío Restrepo, Arturo Alape, Alberto Donadio y Germán Castro Caycedo. Ahí empezó mi faceta de gestora”, recuerda.

Hoyos dictaba Historia del Periodismo en Colombia durante el Siglo XIX, y ella debía encargarse de la del siglo XX, pero esa historia no estaba consignada en ningún libro, al menos con una mirada crítica, así que se dedicó a investigarla en las hemerotecas. “La misma fascinación que sienten los científicos con sus microscopios al observar pequeños organismos vivos la siento yo observando estos organismos muertos que son los periódicos”.

La historia del periodismo colombiano ha sido, desde entonces, una línea de investigación permanente en su vida. De ahí nace su libro A plomo herido, que es “una historia política y sociocultural del periodismo escrito en Colombia —desde 1880 hasta 1980— contada a manera de crónica”, como explica en el prólogo de su obra, considerada de consulta obligada en las escuelas de periodismo.

La historia del periodismo colombiano fue el tema de uno de los primeros cursos que dictó en la Javeriana, cuando llegó a dirigir el campo de Periodismo de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, en 2001. Para ella, los estudiantes tienen que conocer la tradición periodística en la que se insertan y sentir orgullo por su profesión al reconocer que el periodista, por definición, es un intelectual.

Otros cursos con los que ha hecho escuela en estos años y que han derivado en investigaciones propias y de los estudiantes han sido los de periodismo de opinión, periodismo cultural y teoría de la argumentación.

Maryluz H 1


Directo Bogotá
: referente de la crónica urbana

En tiempos en que resulta difícil mantener vivo un medio de comunicación, Maryluz ha participado de la fundación y ha dirigido dos medios universitarios de periodismo urbano que aún palpitan: De la Urbe, nacido en la Universidad de Antioquia, y Directo Bogotá, de la Javeriana, que a la fecha cuenta con 64 ediciones. En Directo Bogotá —tanto en la revista impresa como en la plataforma digital— tienen cabida la cultura popular, personajes cotidianos de bajo perfil, historias que narran la ciudad oculta y las distintas tendencias artísticas.

Por sus páginas han pasado multitud de estudiantes que hacen parte de la escuela de Maryluz. “Con Directo, en las primeras clases, ella te enseña la importancia de la reportería. Es muy cuidadosa en la forma de enseñar el uso del lenguaje de la crónica, también nos insistía en la consulta de distintas fuentes”, recuerda María Mónica Monsalve, expupila, hoy periodista de El Espectador. “Lo que más me enorgullece es haber dejado una escuela, que es un estilo y una manera de narrar con buena prosa y sentido ético”, comenta la maestra.

Entre sus más recientes retos está el diseño de la nueva Maestría en Periodismo Científico, que se iniciará en 2020. Pero mientras inicia esa nueva etapa, ella continuará avanzando en sus pesquisas sobre la historia del periodismo ambiental —línea de investigación de la maestría—, al tiempo que dicta clases, asesora tesis, caza gazapos en Directo Bogotá antes de su publicación, comenta un libro en un evento, escribe una crítica literaria para una revista, ve noticieros, avanza en la redacción de un libro, hace recortes de periódico para su colección personal y para los estudiantes… Y, en medio de sus múltiples proyectos, saca tiempo para las tareas domésticas y pasear a su mascota, ir a cine, ver alguna serie de Netflix, chatear con su hija ―que estudia en el exterior―, regar las matas y cultivar sus amistades, “mi línea de investigación favorita”.

No te pierdas nuestra nueva edición impresa

No te pierdas nuestra nueva edición impresa

La segunda edición de 2019 de la revista Pesquisa Javeriana circula a partir de este domingo, 21 de julio, con las más recientes investigaciones sobre ciencia, salud, ganadería, sociología e historia, entre otras disciplinas.

Encuentre en nuestras páginas:

  • La investigación liderada por académicos de la Pontificia Universidad Javeriana que busca reevaluar los mitos sobre el cultivo de palma de aceite en Colombia, como la propiedad de las tierras en que se siembra y las grandes cantidades de agua que se emplean por hectárea cultivada.
  • Informe especial sobre los avances científicos para combatir el virus de leucosis bovina (VLB), el puede perjudicar la salud humana.
  • La historia del filósofo javeriano que esculcó las obras de Immanuel Kant para descifrar su afirmación de que el Salto del Tequendama era la caída de agua más alta del mundo, encontrando, de paso, alusiones a la expedición del naturalista Alexander von Humboldt por la Nueva Granada.
  • El proyecto entre la academia y la comunidad de Bosa que generó nuevos diálogos e interacciones a través de un mural, y cómo esta estrategia busca rescatar tradiciones culturales milenarias.
  • Los proyectos de innovación en salud para mejorar las vidas de pacientes con falla cardiaca y con la enfermedad hereditaria de Morquio A.
  • La llamada de nuestro Editorial para que se aproveche el actual momento de la ciencia colombiana y se diseñe una verdadera política pública que la consolide.
  • El análisis académico que le mide el pulso a la evolución de la economía colombiana durante los últimos 67 años.
  • Perfil de Nini Vanesa Rueda, la joven ingeniera electrónica que trabaja para encontrar soluciones a la contaminación del agua por medio del plasma frío.

No se pierda el homenaje que en nuestras páginas hacemos a la investigadora académica Maryluz Vallejo, quien ha dedicado sus investigaciones a escudriñar diversos aspectos del periodismo en Colombia. Encuentre todos estos temas en la edición que el diario El Espectador destina a sus suscriptores.

Si usted desea consultar el contenido de nuestra edición impresa y no es suscriptor de El Espectador, puede acceder a la versión digital de la revista, en formato PDF, por medio de este enlace.

Las salidas del periodismo a su actual crisis

Las salidas del periodismo a su actual crisis

Durante las últimas semanas, las conversaciones de la opinión pública han girado en torno a la actual crisis de los medios de comunicación y la aparente claudicación del periodismo a expensas de los intereses de los grandes emporios económicos del país.

La oleada de críticas que ha golpeado fuertemente la decisión de la revista Semana de expulsar y recontratar a Daniel Coronell, su columnista y periodista de cabecera, en menos de un mes debido a su columna ‘La explicación pendiente’, en la que cuestiona la diligencia del medio por no publicar las evidencias obtenidas sobre posibles ejecuciones extrajudiciales, o los serios cuestionamientos sobre la decisión que tomó uno de los diarios más prestigiosos del mundo, The New York Times, de no publicar caricaturas políticas para no afectar la sensibilidad de las comunidades, son algunos ejemplos que han alertado seriamente a académicos, profesionales en comunicación, jóvenes estudiantes y la misma ciudadanía sobre el estado actual de la libertad de prensa.

Pesquisa Javeriana conversó con Maryluz Vallejo Mejía, doctora en Ciencias de la Información, profesora del Departamento de Comunicación y directora de la nueva Maestría en Periodismo Científico de la Pontificia Universidad Javeriana, sobre la crisis que viven los medios de comunicación masiva, los cambios contemporáneos del periodismo y la diversificación de la agenda mediática con el fin de entender, desde una mirada crítica, el devenir de esta profesión.


Pesquisa Javeriana:
¿Existe una crisis mediática en este momento? ¿En qué consiste?

Maryluz Vallejo: Sí existe. Sería necio negarlo, pero el periodismo en particular ha vivido en crisis permanentemente. Conozco la tradición periodística en Colombia y siempre ha habido periodos de crisis por problemas económicos, de censura, violencia, amenazas de distintos actores, legales e ilegales, pero son cíclicas, van cambiando de naturaleza: la crisis de este tiempo tiene que ver más con el colapso de modelo de negocio y con la autocensura, porque medios y periodistas se ven obligados a cuidar intereses económicos.


PJ:
¿Cuál es el papel de la academia en este contexto de crisis?

MV: Es reiterado el ataque a las facultades de Comunicación porque, supuestamente, no estamos formando periodistas capaces de desenvolverse en los medios, pero resulta muy cómodo para algunos directores de medios echarle el agua sucia a la academia cuando también es responsabilidad de las empresas acompañar y orientar a los periodistas recién egresados. Por ello es tan importante que en las redacciones existan editores experimentados que continúen esa labor de formación, pero, como son costosos, están escaseando.


PJ:
Entonces, ¿esta es una crisis de medios de comunicación o del oficio del periodismo?

MV: De todo un poco porque, con la irrupción de las nuevas tecnologías, cambió el escenario mediático por completo. Ahora las audiencias se empoderaron de la información y los periodistas no son los mediadores imprescindibles entre las fuentes y los públicos. Ahora, con las redes sociales, empezó a circular información de manera irresponsable porque proviene muchas veces de prejuicios, odios e intereses particulares, y es ahí cuando se necesita un periodismo crítico que filtre, periodistas con criterio para que puedan seleccionar, verificar y contrastar la información más cercana a la verdad.


PJ: En ese sentido, ¿cuál es el desafío que tiene los periodistas con esta crisis? ¿Cómo lo pueden asumir?

MV: La academia tiene el desafío de formar periodistas más hábiles y con mayor dominio de las herramientas digitales para moverse en un ecosistema cambiante, pero también capaces de desmentir la desinformación que inunda las redes sociales. Vemos la necesidad de recuperar el rol original del periodista, como un intelectual y humanista que ejerce el periodismo con sensibilidad social, comprensión amplia de la realidad y capacidad de ejercer el contrapoder. En un país como el nuestro se necesitan periodistas que persigan a los corruptos, señalen las injusticias y se pongan en el lugar de las víctimas asumiendo su responsabilidad como servidores públicos: eso es lo que los diferencia de muchos que se hacen llamar “periodistas ciudadanos”. Y no pueden dejar de ser contadores de historias capaces de experimentar con distintos lenguajes y formatos con los que puedan llegarles a públicos amplios.


PJ:
¿La crisis también puede deberse a los contenidos banales de las agendas mediáticas? ¿Qué necesitan las audiencias?

MV: Claro, el gran problema hoy en día es la credibilidad de los medios. Por eso hay que recuperar a las audiencias, que están endiosando a las redes sociales y a los falsos gurús, youtubers, influencers, esos que tienen blogs de dietas milagrosas o dan consejos sobre cómo superar la “tusa” o la depresión y están causando mucho daño. Los medios tenemos que ganarnos la confianza perdida y atraer a esas audiencias con información más cifrada en la razón que en la emoción.


PJ:
¿Cómo recuperarlas? ¿Alguna estrategia?

MV: Hay que volver al periodismo de calidad, al periodismo clásico que se hace hoy con todos los recursos técnicos, con toda la pirotecnia, pero sin perder el sentido ético. Por eso, como escuela decana en la enseñanza del periodismo en el país, con 70 años de experiencia, en la Javeriana creemos que es un momento clave para estudiar periodismo y especializarse en un campo como el científico. Queremos formar profesionales que sepan contar historias sobre salud, ambiente, ciencia y tecnología, y que puedan incidir en el debate sobre políticas públicas que afectan la vida cotidiana de los ciudadanos. De paso, se podrán diversificar las agendas de los medios tanto digitales como tradicionales.

Profe-Mary-Luz-Corte

PJ: ¿Por qué usar el apellido “ciencia” en el periodismo?

MV: Como Facultad de Comunicación y Lenguaje, con la Maestría en Periodismo Científico reivindicamos el apellido ‘científico’ porque queremos que temas como la responsabilidad con el planeta, la sostenibilidad alimentaria y los hallazgos tecnológicos se pueden instalar en la agenda de los medios y en la agenda pública. Queremos que estos temas estén en la conversación del día a día, que la gente sea más exigente y activa en la reclamación de sus derechos, como el derecho a la salud, al aire y al agua descontaminados, por ejemplo. Queremos mostrar las hazañas de los científicos con el mismo despliegue que se muestran las de los deportistas.

También nos interesa hacer seguimiento a leyes que se han debatido en el Congreso, como la de la prohibición del asbesto, el etiquetado de los alimentos altos en azúcares, la prohibición del plástico de un solo uso o el acceso a los medicamentos genéricos para saber si los medios fallaron en ese cubrimiento y si contribuyeron a enriquecer el debate público con evidencias científicas.


PJ:
¿Y qué hay de las audiencias rurales? ¿Las que no tienen acceso a los medios, a este conocimiento?

MV: La cobertura es un tema bien complejo que nos lleva a pensar en la promoción de emprendimientos periodísticos en las regiones, no solo en las grandes capitales. Hay que explorar nichos de audiencia en las poblaciones más olvidadas del país y saberles llegar con información que contribuya a mejorar su calidad de vida.


PJ:
Colombia tiene una tradición muy grande en cubrimiento del conflicto, pero, ¿estamos en un escenario en el que es posible cambiar de foco, del cubrimiento de temas de conflicto y posconflicto, a nuevos temas o nuevas agendas?

MV: Los temas del medio ambiente están en el corazón del debate público. Muchos ambientalistas dicen que hay que empezar a hacer la paz con el ambiente al mismo tiempo que con los actores armados, sin embargo, es un tema atravesado por todos los conflictos y por problemas como la deforestación de los bosques y la minería ilegal, además de debates como el uso del glifosato para combatir los cultivos ilícitos y la tecnología del fracking para la explotación de hidrocarburos donde se contraponen visiones desarrollistas y proteccionistas. En este sentido, la agenda del periodismo científico todo el tiempo se está cruzando con el periodismo judicial, el político, el económico y hasta el cultural, porque al final se trata de aportar a la formación de una cultura científica ciudadana, tan precaria en nuestro medio.


PJ:
Con esto en mente, ¿para dónde va el periodismo?

MV: Hay que diversificar los contenidos, analizar los comportamientos de las audiencias y sus consumos, no seguir el juego de darles lo que creemos que ellas necesitan: farándula, deporte y escándalos, o entregarnos a la dictadura del clic y del algoritmo. La crisis en que está sumido el periodismo nos lleva a reinventarnos, a ser muy creativos, y en la Javeriana encontramos una salida en el periodismo científico.

Como decía Carl Sagan, “vivimos en una sociedad exquisitamente dependiente de la ciencia y la tecnología, en la cual difícilmente alguien sabe algo de ciencia y tecnología”, y esa es nuestra misión: servir de enlace entre las fuentes y los públicos para ofrecer una información útil y amena, basada en el conocimiento científico.

Los 10 años de Pesquisa

Los 10 años de Pesquisa

Mientras la revista Cromos cumple cien años, nuestra querida Pesquisa completa su primera década, con el número 38. Esta revista nació en la Facultad de Comunicación y Lenguaje con el apoyo de la Oficina de Fomento a la Investigación (OFI) —hoy Vicerrectoría de Investigación— de la Pontificia Universidad Javeriana. Desde entonces ha circulado de forma continua, al tiempo que se ha pensado a sí misma para lograr cada vez un mejor producto que entusiasme a sus lectores a informarse sobre diferentes campos de la ciencia, la tecnología y, más recientemente, la innovación

Pero esta búsqueda de la excelencia significa abordar muchos aspectos del campo de la divulgación de la ciencia —por cierto, novedoso e interesante—, lo que implica llegar a públicos no científicos, si se quiere, a la población general. La producción de la revista ha sido un aprendizaje para los comunicadores que la hacen posible, para los científicos de la universidad que la alimentan y para todos aquellos involucrados en las diferentes etapas que permiten poner en circulación tanto su versión impresa como Pesquisa web.

Las ideas para las casi 200 historias de ciencia que ha publicado Pesquisa en sus 38 números provienen de nuestra comunidad de investigadores javerianos, de Bogotá, y desde hace dos años también proceden de nuestra seccional en Cali. La comunidad investigativa se ha ido consolidando gracias al decisivo apoyo de la Universidad, en cuanto forma parte del desarrollo de su política científica para todas sus unidades académicas, pero también en respuesta a la política nacional e internacional de ciencia, tecnología e innovación.

Con cada edición de Pesquisa, la selección de propuestas de temas se hace más compleja, porque cada vez son más las investigaciones y proyectos que se proponen al comité editorial. Nos sorprendemos en ese espacio de decisión cuando nos presentan un abanico de posibilidades y debemos priorizar unas historias sobre otras y, por supuesto, sacrificar o dejar para siguientes ediciones algunos de los interesantes temas en los que trabajan los investigadores javerianos.

Los articulistas inician luego su relación con los científicos líderes y coinvestigadores de los proyectos, labor que cada vez fluye más espontáneamente, gracias a que los científicos javerianos se han dado cuenta de la importancia de no solamente publicar para sus colegas, sino de apoyarse en comunicadores para llegar con los resultados de sus investigaciones a diferentes tipos de ciudadanos. Quienes escriben, por su parte, se convierten en los pocos ejemplos de periodistas que cubren ciencia, respondiendo al desafío que implica esta línea del periodismo en un país donde la cultura científica es incipiente. Y aquí, aunque aún el camino es largo, la Javeriana ya lleva un recorrido que bien vale la pena continuar explorando.

La producción de contenidos científicos para revistas que, en este caso, circulan a través de medios masivos de comunicación, tiene sus retos porque, ¿dónde están las revistas colombianas de divulgación científica que han allanado un poco ese camino, formando lectores o públicos sensibles a ‘consumir’ contenidos científicos? Diseñadores, correctores de estilo, fotógrafos, infógrafos, editores, entre otros profesionales, completan el equipo que hace posible, cada tres meses, que ustedes puedan leer en casa sobre todas las disciplinas científicas en las que investiga nuestra comunidad de científicos.

En sus primeros diez años, Pesquisa se ha posicionado como una de las revistas de divulgación científica que visibiliza el nuevo conocimiento generado en Colombia, cuyos resultados y procesos han servido para diseñar políticas públicas. También ha sido útil como herramienta pedagógica en algunas escuelas del país y ha apoyado actividades del sector empresarial, de organizaciones no gubernamentales y de poblaciones en diversas regiones de la geografía colombiana. Para orgullo nuestro, algunos de los artículos publicados han representado nuevos recursos económicos a algunas investigaciones para el desarrollo de nuevos proyectos, así como la generación de nuevas preguntas o aplicación de los resultados en la práctica.

Los próximos diez años serán de expansión: conquistaremos con decisión las redes sociales y los nuevos medios, incursionaremos en programas radiales, produciremos videos cortos. Queremos no solamente producir Pesquisa, sino ponerla en diálogo con los diferentes sectores de la población. Para lograrlo, la propuesta es llegar a más audiencias y lograr que se apropien, usen, trabajen con el material de Pesquisa. La decisión está tomada.